La Loma de san Francisco, el barrio más populoso y castizo de Albox, ha celebrado estos primeros días de octubre su tradicional cita con el Santo de Asís. La devoción, traída de manos de los frailes franciscanos cuando fundaron un Hospicio en el siglo XVIII, sigue siendo un rasgo verdaderamente identificativo. Como preparación espiritual se organizó un Triduo predicado por el propio Párroco, D. Antonio Saldaña Martínez, y cantado por el Coro Parroquial de la Concepción. Junto al presbiterio, un altar efímero sostenía la imagen del Santo con la sagrada reliquia. La talla aparecía flanqueada por las recuperadas imágenes que antaño completaban su capilla: san Antonio de Padua y san Pascual Baylón, ambos de hábito franciscano.
El cuatro de octubre, a pesar del vendaval que azotaba la comarca y la suspensión de los festejos populares por la pandemia, los albojenses de las distintas parroquias se concentraron en la plaza de san Francisco. Ante la escultura de mármol, obra de D. Isabel Oller y dedicada hace tres años, tuvo lugar la bendición de animales. Una gran cantidad de mascotas, principalmente perros, recibieron la bendición que se celebra año tras año en recuerdo del amor de san Francisco por todas las criaturas. Eso sí, hubo que abreviar el rito debido a la contundencia del fuerte aire.
Ya por la tarde, bajo el repique de las campanas, se celebró la solemne Misa en la Iglesia Parroquial de la Concepción. Fue presidida por D. Enrique Antonio Cortés Díaz, párroco de Santa María de Albox. Participaron en la Eucaristía el Alcalde de la Villa, D. Francisco José Torrecillas Sánchez y varias representaciones de las Cofradías y Asociaciones albojenses. Con gran emoción, al final de la misma y antes del cántico del himno, el barrio ofreció una plegaria especial a san Francisco para pedir su protección en estos tiempos difíciles. Dª María de los Dolores Salas Águila, Presidenta de la Asociación de Vecinos, leyó la plegaria en nombre de todo el barrio. Finalmente, aunque no se celebró la tradicional procesión, se irrumpió en vítores al Seráfico Protector de la Loma de Albox.