Este domingo 4 de octubre se celebra en las parroquias la colecta del óbolo de San pedro. Se trata de una colecta que se realiza todos los años el 29 de junio, día de San Pedro, o en torno a esta fiesta. Sin embargo, este año, por causa del estado de alerta sanitaria, la colecta se retrasó a este primer domingo de octubre.
El óbolo de San Pedro es una colecta que se envía directamente al papa para que ayude a las comunidades e iglesias de todo el mundo que tengan una especial necesidad. Se trata de un gesto universal de solidaridad y colaboración con otros hermanos que tienen menos. Y el papa es el cauce de esta solidaridad.
El obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, anima a todas las parroquias de la diócesis a realizar esta colecta, aún a sabiendas de que son tiempos difíciles también en nuestra diócesis, por causa de la pandemia. Y lo hace con una carta en la que dice lo siguiente:
Considerando la situación actual de emergencia sanitaria, el Santo Padre ha establecido que, en este año 2020, la colecta para el Óbolo de San Pedro, que tradicionalmente se lleva a cabo en proximidad de la solemnidad de los Santos Pedro y Pablo -el 29 de junio-, se traslade en todo el mundo al domingo XXVII del tiempo ordinario, el 4 de octubre, día dedicado a San Francisco de Asís. El cambio de fecha fue anunciado por el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, el pasado 29 de abril.
El óbolo es un gesto de fraternidad con el que todos los fieles pueden participar en la acción del Papa como Pastor de la Iglesia Universal y colaborar en el apoyo que brinda a los más necesitados y a las comunidades eclesiales que padecen dificultades y piden ayuda a la Sede Apostólica.
Es un gesto antiguo, comenzado por la primera comunidad de apóstoles, y que continúa repitiéndose porque la caridad es el rasgo distintivo de los discípulos de Jesús: «En esto conocerán que son mis discípulos, en que se aman los unos a los otros» (Jn 13, 35).
Con esta donación podemos ampliar la mirada y el corazón de la Iglesia diseminada por el mundo, que se hace compañera de camino de familias y pueblos en vías de desarrollo humano, espiritual y material, en beneficio de toda la sociedad.
El Óbolo de San Pedro, en el significado mismo de las palabras, representa una ofrenda pequeña en cuanto a la cantidad, pero de gran horizonte: es lo que cada fiel siente que puede donar al Papa para que él pueda proveer a las necesidades de toda la Iglesia, especialmente en los lugares donde hay mayores dificultades.
Tradicionalmente, la colecta para el Óbolo de San Pedro se realiza en todo el mundo católico, según cada diócesis, el 29 de junio, Solemnidad de los santos Pedro y Pablo, o el domingo más cercano a tal celebración.
Queridos sacerdotes, a pesar de las circunstancias difíciles que estamos viviendo, el Papa nos invita a realizar esta colecta imperada para ayudarle en todas sus tareas misioneras en la Iglesia universal. Hay quienes tienen más dificultades y pobrezas que nosotros.