Su 33° Viaje Apostólico Internacional llevó por lema “Todos vosotros sois hermanos”
Irak quedará siempre el corazón del Santo Padre. Su visita a este país ha sido histórica, la primera de un Pontífice en el país del Golfo y en un país de mayoría chiíta, que comenzó el pasado 5 de marzo, para abrazar a un pueblo que ha sufrido mucho pero que también ha desarrollado un gran deseo de redención y de un futuro de paz.
Tras unos días de visita a varias ciudades y enclaves históricos de Irak, el Papa Francisco se reunió en Bagdad con el presidente del país, Barham Salih, y con el primer ministro, Mustafa al Kadhimi. Además, el pontífice se encontró con el gran ayatolá Ali al Sistani, uno de los clérigos chiíes más importantes del mundo, para lanzar un mensaje de respeto y entendimiento entre el cristianismo y el islam.
No cabe duda que su presencia, signo de paz y amor, permanecerá para siempre en el corazón de todos los iraquíes, así como en el suyo propio ya que, tal y como él afirmó, «en estos días he escuchado voces de dolor y angustia, pero también he escuchado voces de esperanza y consuelo. El terrorismo y la muerte nunca tienen la última palabra: «Quien sigue los caminos de Dios no puede estar contra alguien, sino a favor de todos».
Apenas partió el avión de Bagdad, el Santo Padre envió al presidente iraquí un telegrama en el que le expresó su profunda gratitud al presidente y al pueblo iraquí, por la “cálida acogida y la generosa hospitalidad que le dispensaron durante su estancia”. Con fervientes buenos deseos y oraciones por la paz, la unidad y la prosperidad de la Nación, el Papa Francisco, en su telegrama invocó sobre todos, la bendición de Dios.