El clero diocesano fue convocado el pasado lunes, 26 de octubre, por su Obispo para iniciar el curso pastoral 2020 -2021 en una sesión de trabajo que ocupó toda la mañana en la Casa-Seminario “Reina y Señora” de Aguadulce en torno a la ponencia que llevaba por título «La Iglesia y la cura pastoral en situación de pandemia: lo que hemos hecho y perspectivas de futuro», impartida por el Obispo diocesano, Mons. González Montes.
Media docena de sacerdotes acudieron a la convocatoria a pesar de las dificultades del momento presente. La jornada trascurrió, como suele ser habitual en las sesiones de formación, comenzando a las 11,00 horas con el rezo de la hora intermedia y finalizando con la comida fraterna del mediodía.
En la primera parte de la ponencia, después de exponer el enorme desconcierto en que nos hallamos desde el decreto de estado de alarma de marzo pasado, estuvo dedicada a la
“reflexión de la memoria de lo que hemos vivido”, en definitiva, lo que se ha hecho en estos meses en los que ha habido grandes dificultades para la celebración del culto al tiempo que otras restricciones sociales que han hecho “avanzar la secularización, al menos, en diez años”. El ponente, después de señalar que el marco amplio de la reflexión de este día eran las líneas maestras del plan pastoral vigente en nuestra diócesis, fue deteniéndose en los documentos que se han publicado en estos últimos meses para orientación de sacerdotes y pueblo cristiano donde se ha tratado sobre qué hacer en temas tan importantes como el mantenimiento del culto y administración de los sacramentos, orientaciones para la celebración de la Semana Santa y mensaje a las Hermandades y Cofradías diocesanas. También se detuvo en presentar las muchas orientaciones sobre distintos asuntos como la dispensación de los sacramentos con especial detención en las comuniones, confirmaciones, bautismos de infantes y catecúmenos, administración del sacramento de la Penitencia, Viático y otros tantos temas. Especial énfasis se puso en la exposición para recordar las cartas dirigidas al clero con motivo de la fiesta de san Juan de Ávila, patrono del clero español, y la solemnidad del Sagrado Corazón donde se invitaba al clero a renovar la consagración sacerdotal.
La segunda parte de la reflexión se centró en las perspectivas de futuro con una mirada esperanzada hacia adelante evitando la pasividad por el conflicto del momento presente respondiendo a la pregunta que todos nos hacemos de cómo hemos de proceder. Tres notas, al parecer del Obispo diocesano y en referencia al Plan Pastoral, deben acompañar este proceso de prospección: 1. No renunciar en momento alguno a ser pastores y evangelizadores. 2. Ser testigos de la trascendencia. 3. No desfallecer en el anuncio del kerygma sin cejar en el empeño de ser Iglesia misionera que se hace presente y visible en medio de nuestra sociedad y el mundo como fermento.
También, como es habitual, los asistentes tuvieron la posibilidad de hacer preguntas al ponente, algunas de gran interés, como aquellas que giraron en temas tan candentes del momento actual de la Iglesia en momento tan singular de pandemia; la tentación de reducir el servicio pastoral a los mínimos; el uso de las redes sociales en la evangelización. También, en el turno de palabra, se informó del material que ofrece la Delegación episcopal para la Catequesis así como la importancia de utilizar en la formación de laicos los volúmenes que en su día dirigió el arzobispo emérito de Zaragoza, Mons. Elías Yañez.
Era común opinión de los presentes la necesidad de retomar los encuentros sacerdotales de formación al igual que los retiros y Ejercicios Espirituales aun a pesar de las circunstancias presentes que obligan a proceder con el mayor rigor en las aplicaciones de las normas sanitarias.
Apertura del curso pastoral del clero almeriense
