
La Cuaresma es tiempo de introspección, de oración y de conversión. Esta Cuaresma, enmarcada en el Año de la fe, nos invita a reflexionar sobre la relación directa entre fe y caridad. Una relación que ha sido puesta de relieve por Benedicto XVI, un papa en el que ha primado la preocupación por la caridad, como muestra en su encíclica «Dios es Caridad» y en otros numerosos escritos.




