
Celebramos el próximo viernes, 1 de noviembre, la fiesta de Todos los Santos y, al día siguiente, recordaremos a todos nuestros hermanos difuntos. Con motivo de una cosa o la otra, escucharemos todo un surtido de opiniones plagadas de lugares comunes. Ya sea sobre el precio de las flores, el estado de los cementerios, lo caro o no que es morirse según el lugar de España donde vivas y sobre la curiosidad histórica del mal llamado «culto a los muertos» según el parecer de los opinadores habituales, esos que ayer te hablaban de la casa real, o de política, o de economía o de sismología o de lo que sea, y hoy de antropología, historia, religión y lo que se les encarte, que para eso cobran.



