Inicio Blog Página 8

El Jubileo ha sido “una ocasión para la conversión personal y una oportunidad para seguir avanzando por el camino iniciado en el Bautismo”

0

El Jubileo ha sido “una ocasión para la conversión personal y una oportunidad para seguir avanzando por el camino iniciado en el Bautismo”

La Archidiócesis de Sevilla respondió con entusiasmo a la convocatoria del Año Jubilar 2025, anunciada por el papa Francisco bajo el lema Spes non confundit. “Pienso en todos los peregrinos de esperanza que llegarán a Roma para vivir el año santo y en cuantos, no pudiendo venir a la ciudad de los apóstoles Pedro y Pablo, lo celebrarán en las iglesias particulares. Que pueda ser para todos un momento de encuentro vivo y personal con el Señor Jesús, «puerta» de salvación”, escribió el papa Francisco, en la bula de convocación del jubileo ordinario, publicada el 9 de mayo de 2024.

El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, animó a los diocesanos a vivir “profundamente este año santo para toda la catolicidad”. Así, el rito de apertura del año jubilar en la Archidiócesis se inició en la Parroquia del Sagrario el pasado 29 de diciembre, le siguió la procesión por el Patio de los Naranjos, pasando por las gradas altas de la Catedral con acceso por la puerta de la Asunción hasta el Altar Mayor donde se celebró la Eucaristía. Durante su homilía, monseñor Saiz Meneses definió “el año jubilar como un tiempo de gracia, especialmente propicio, en el que Dios nos concede todos sus bienes para nuestra renovación interior”. Dijo que “es un tiempo de penitencia, de recibir el perdón de Dios; tiempo de conversión personal, comunitaria y social; tiempo de crecimiento en la vida cristiana, de perdonar a los demás, de recomponer las relaciones personales rotas en la familia, en el trabajo, en el ambiente; tiempo de reflexionar profundamente sobre el sentido de nuestra existencia y sobre la llamada a orientar nuestra vida según los valores del Evangelio; tiempo de adoptar un nuevo estilo de vida”.

Durante 365 días se han desarrollado medio centenar de celebraciones jubilares, organizadas por las delegaciones diocesanas, movimientos, asociaciones, parroquias, colegios y diversas instituciones eclesiales. Para armonizar todas las iniciativas y abarcar el amplio abanico de realidades diocesanas, monseñor Saiz designó al sacerdote Manuel Soria, delegado diocesano de Peregrinaciones, responsable de las celebraciones jubilares en la Archidiócesis. Así mismo firmó el decreto que establecía los templos en los que se lucrarían las indulgencias del Año Jubilar 2025 en Sevilla. Once lugares sagrados dentro de la propia diócesis donde cientos de peregrinos han acudido a ganar la indulgencia plenaria, con sus respectivos movimientos, en familia o individualmente.

Templo metropolitano

En la Catedral de Sevilla, por citar el principal templo de la diócesis, “si nos atenemos en exclusiva a lo que han sido las celebraciones y encuentro jubilares, más las personas que han participado en las misas y catequesis, podemos estar hablando en torno a unos 25.000 peregrinos. Pero, este número se amplía si sumáramos todos los que han acudido a la Catedral a lo largo del año en cualquier celebración, oración o incluso en la visita, lo que hace que el número ascienda a más de dos millones de personas” afirma el sacerdote Marcelino Manzano, delegado de Medios de Comunicación del Cabildo.

Calendario jubilar

La Vicaría Episcopal para la Nueva Evangelización inauguró el ciclo de celebraciones jubilares el 25 de enero, dedicada a los catequistas. La convocatoria se inició en la iglesia colegial del Divino Salvador, donde los participantes profundizaron en la Palabra de Dios. Seguidamente, en peregrinación, acudieron a la Catedral para celebrar la misa. El 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor, tuvo lugar la celebración jubilar de la vida consagrada. Casi 800 personas -en su mayoría religiosas y religiosos de distintos carismas- se dieron cita para participar en el encuentro que coincidió con la Jornada Mundial de la Vida Consagrada.

El 8 de febrero, la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla acogió la Jornada Jubilar de la Acción Conjunta contra el Paro, organizada por la Delegación de la Pastoral del Trabajo. El mismo sábado 8, pero en la Catedral, se dieron cita los artistas, arquitectos, conservadores, restauradores y gestores culturales para ganar el Jubileo. Esta celebración fue organizada por la Delegación de Patrimonio Cultural.

El 11 de febrero, a propósito de la Jornada del Enfermo, los agentes de Pastoral de la Salud se congregaron en el trascoro de la Catedral para ganar el Jubileo. El día 14, monseñor Saiz Meneses, presidió la Eucaristía jubilar en el Centro Penitenciario Sevilla II, de Morón de la Frontera. Un emotivo encuentro con los privados de libertad y el personal directivo. Durante su homilía, el arzobispo recordó a la población penitenciaria “que forman parte de la gran familia diocesana”.

Por su parte, la Delegación de Familia y Vida organizó un encuentro jubilar de matrimonios con 25 y 50 años de casados, y parejas de novios que contraerían matrimonio durante este año. Febrero concluyó con la Jornada de Formación y Oración destinada a hermanos mayores, organizada en la Facultad de Teología por la Delegación de Hermandades y Cofradías.

En el mes de marzo, el arzobispo hispalense se desplazó al Centro Penitenciario Sevilla I y al Hospital Psiquiátrico Penitenciario para celebrar la Eucaristía con los privados de libertad.  Del 2 al 4 se celebró el triduo de preparación a la Cuaresma en la Catedral. El lunes 10 tuvo lugar el ejercicio del Vía Crucis con meditaciones de la bula Spes non confundit.

El martes 25, solemnidad de la Anunciación del Señor, la Pastoral Familiar celebró la vida como signo de esperanza. En la misma sintonía de recogimiento y reflexión, la Capilla Real de la Catedral acogió la Adoración Eucarística Diocesana, desde la noche del viernes 28 a la mañana del sábado 29. La convocatoria congregó a más de dos mil personas que cubrieron doce turnos de adoración y acompañamiento al Santísimo. Durante la adoración se habilitaron confesionarios para administrar el sacramento de la Reconciliación.

Semana Santa

Del 13 al 20 de abril, las oraciones y reflexiones para la estación de penitencia de las hermandades estaban basadas en la bula de convocación con especial carácter jubilar.

En mayo, a propósito de la festividad de san José Obrero, la Pastoral del Trabajo convocó a la celebración jubilar del mundo del trabajo. La peregrinación se inició en la de Parroquia Santa Cruz, hasta la Capilla Real donde tuvo lugar la celebración de la Eucaristía.

Comunión y esperanza

El 4 de mayo, la Delegación Diocesana de Pastoral Gitana convocó a miembros de la comunidad gitana de Sevilla, Écija, Utrera y Lebrija.  De ella, don José Ángel destacó “su ejemplo de integración, de fe vivida en comunidad, de compromiso social y caritativo con los más necesitados”. En esta línea, animó a todos los presentes “a seguir adelante, a perseverar en esta misión, a ser fermento de comunión y de esperanza”.

El 25, en el marco de la Pascua del Enfermo, se administró el sacramento de la unción de los enfermos que acudieron a la celebración jubilar presidida por el obispo auxiliar, monseñor Teodoro León. Sobre la unción, dijo que “no es un sacramento de despedida como se ha interpretado erróneamente, es un sacramento de vida, fortaleza y presencia del Espíritu Santo, un gesto que proclama que Dios sigue actuando, sanando y acompañando, no siempre con la curación física, pero siempre con una gracia que transforma por dentro, la gracia de la paz, el consuelo y la esperanza”.

El mes de junio se inició con la celebración jubilar de los periodistas, en el santuario de Nuestra Señora de Setefilla, de Lora del Río, presidida por el delegado de Medios de Comunicación, Leonardo Sánchez. Del 16 al 18, distintas parroquias de Sevilla acogieron el triduo de adoración eucarística preparatorio para la celebración del Corpus Christi.

Novena de la Virgen de los Reyes

Del 6 al 14 de agosto se celebró la tradicional novena a Nuestra Señora de los Reyes, predicada por el obispo auxiliar, monseñor Ramón Valdivia. Con el nuevo curso pastoral se inauguró la exposición fotográfica ‘Rostros y retos del mundo obrero’, en el convento Santa Clara, organizada por la Pastoral del Trabajo. El 19 de septiembre se convocó a los voluntarios, funcionarios, responsables y autoridades de las Instituciones Penitenciarias para celebrar la fiesta de Nuestra Señora de la Merced, en la Parroquia del Sagrario de la Catedral.

En los lugares sagrados jubilares de la provincia de Sevilla se desarrollaron también varias peregrinaciones por vicarías coordinadas por la Delegación de Familia y Vida.

Educadores de esperanza

El jueves 25 de septiembre, cientos de personas se dieron cita en la Catedral para participar en la celebración jubilar del mundo educativo. Los participantes peregrinaron desde la iglesia colegial del Divino Salvador hacia la Catedral, haciendo visible el lema que los congregaba: ‘Educadores de esperanza’. Asistieron profesores en activo y jubilados, miembros de las asociaciones de padres y madres, directivos y personal de administración y servicio de centros de enseñanza de la Archidiócesis.

El domingo 28, la Delegación de Migraciones celebró la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado dentro del contexto jubilar. Participó una amplia representación de la comunidad migrante de distintas nacionalidades presentes en Sevilla.

Octubre misionero

Dos miembros de la Delegación de Misiones participaron en el Jubileo de las Obras Misionales Pontificias que se celebró en Roma los días 4 y 5 de octubre.

El sábado 18, las delegaciones de Catequesis y Familia y Vida convocaron al Encuentro Jubilar con los Niños en la Catedral. Más de mil niños participaron en la iniciativa. Fue el arzobispo hispalense el encargado de impartir la catequesis jubilar.

Ese mismo día, a las ocho y media de la tarde, el trascoro de la seo hispalense acogió la celebración jubilar de los médicos, enfermeros, fisioterapeutas y de todo el personal del ámbito sanitario, convocada por la Delegación de Pastoral de la Salud.

El sábado siguiente, día 25, tuvo lugar la celebración jubilar de las hermandades y cofradías de Sevilla.

Camino de santidad

Del 3 al 9 de noviembre, la Delegación Episcopal para la Causa de los Santos celebró cuatro caminos de santidad. La propuesta jubilar consistió en recorrer distintos itinerarios por lugares significativos en la vida de algunos de los santos, beatos y siervos de Dios de la Archidiócesis. El objetivo no fue solamente hacer un trayecto físico, sino discurrir, partiendo de las calles y espacios en los que desarrollaron su vida, por el recorrido espiritual que los llevó a la santidad, entre ellos, de las santas Ángela de la Cruz y Mª de la Purísima, así como del beato José Torres Padilla.

El domingo 16, coincidiendo con la Jornada Mundial de los Pobres, el templo metropolitano de Sevilla acogió una celebración jubilar bajo el lema ‘Tú, Señor, eres mi esperanza’.

Encuentro Diocesano ‘Reavivar la esperanza’

El sábado 29 de noviembre, la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla, acogió el Encuentro Diocesano de la Esperanza. Unas 400 personas acudieron a la convocatoria en representación de todos los sectores de la Iglesia diocesana. Durante su intervención, don José Ángel destacó que “en un mundo donde muchos corazones viven cansados, heridos o desorientados, la Iglesia está llamada a ofrecer un testimonio firme de esperanza sostenida por la gracia, fundada en la cruz redentora y alimentada por la experiencia del amor que salva». En esta línea, insistió en las ideas principales de este encuentro: Comunión, participación y misión. Al respecto, dijo que, “‘comunión’ significa que necesitamos escucharnos más, rezar juntos, discernir unidos, superar divisiones y sanar heridas. Implica trabajar codo con codo: sacerdotes, consagrados y laicos, sabiendo que nadie sobra y que todos somos necesarios. ‘Participación’ significa que no podemos contentarnos con que unos pocos lleven la misión adelante. La corresponsabilidad es parte esencial de la identidad bautismal. ‘Misión’ significa salir, anunciar, testimoniar, acompañar, servir… ¡ser Iglesia en salida! Nada reaviva más la esperanza que compartir el Evangelio con alegría».

Peregrinaciones diocesanas a Roma

En palabras del delegado diocesano de Peregrinaciones y responsable de las celebraciones jubilares en Sevilla, “unas 1.500 personas participaron en las diferentes peregrinaciones de carácter diocesano celebradas con ocasión del Jubileo de las Cofradías, de los Movimientos, Asociaciones y Nuevas Comunidades y, finalmente, el de los jóvenes.  Otros muchos peregrinos de la Archidiócesis acudieron a la capital italiana para participar junto con la Pastoral Universitaria, las delegaciones de Familia y Vida, Misiones, Pastoral Penitenciaria y los seminarios de Sevilla, en los jubileos propios dedicados a sus pastorales”.

Las tres peregrinaciones estuvieron encabezadas por el titular de la diócesis que animó a los peregrinos, en todo momento, “a ser testigos de esperanza”, viviendo profundamente el Jubileo como “una experiencia espiritual, eclesial, transformadora”.

El Cachorro en Roma

“Hemos traído a Roma la belleza de nuestra tierra, el arte de nuestras devociones, el alma de nuestro pueblo”, estas fueron las palabras que pronunció el arzobispo durante la Eucaristía celebrada en la Basílica de San Pedro la mañana del 15 de mayo, en el marco de la primera peregrinación diocesana a propósito  del Jubileo de las Cofradías que tuvo lugar del 16 al 18 de mayo, y que motivó el histórico traslado de la imagen del Santísimo Cristo de la Expiración (Cachorro) al corazón de la cristiandad.

Los días 7 y 8 de junio, alrededor de 80 peregrinos de Sevilla participaron en el Jubileo de los Movimientos, Asociaciones y Nuevas Comunidades, coincidiendo con la solemnidad de Pentecostés. El sábado 7, monseñor Saiz participó en la VI Ultreya Mundial convocada por el Movimiento Cursillos de Cristiandad (MCC) en la que intervino como asesor mundial del organismo.

Entre el 28 de julio y el 5 de agosto, se celebró la peregrinación sevillana al Jubileo de los Jóvenes. “Un signo elocuente de vitalidad, de fe, de valentía, de esperanza”. Cerca de dos mil jóvenes sevillanos se dieron cita en la Ciudad Eterna, setecientos dentro de la peregrinación diocesana, que coordinó el sacerdote Manuel Jiménez, delegado de la Pastoral con Jóvenes. Otros tantos formaban parte de la peregrinación compuesta por miembros del Camino Neocatecumenal de las parroquias de la Archidiócesis, y otros muchos se sumarán a la concentración juvenil en Roma desde iniciativas promovidas por órdenes y congregaciones religiosas.

Misa de clausura

En la misa de clausura del año jubilar en la Archidiócesis, el domingo 28 de diciembre, el arzobispo hispalense puntualizó que “el Jubileo ha sido una ocasión para la conversión personal y una oportunidad para seguir avanzando por el camino iniciado en el Bautismo”. “Ha sido un tiempo de gracia, de misericordia y de perdón, que hemos aprovechado y celebrado con gozo respondiendo a la convocatoria que hizo pública el papa Francisco”, añadió,

Proyecto social del Jubileo

La vivencia personal y comunitaria del Jubileo también ha traído consigo el compromiso social. Un compromiso que el Secretariado para el Jubileo de la Conferencia Episcopal Española ha querido concretar en un proyecto social, que ha encargado a la Comisión para la Pastoral Social y Promoción humana. El responsable del Departamento de Trata de Personas dentro de esta Comisión, monseñor Javier Vilanova ha explicado el sentido del año jubilar y la necesidad de una vivencia del Jubileo abierto a los demás, con especial mirada a los que más sufren.

Este proyecto social para el Jubileo tiene tres claves: Visibilizar la realidad de la trata de personas, la explotación sexual y laboral, como un signo de los tiempos. Conocer la labor y respuesta de la Iglesia, que desde hace años vienen dando las diversas congregaciones religiosas y proyectos de Cáritas, acogiendo a las personas heridas por el drama que han vivido, acompañado sus procesos y restaurando su dignidad agraviada, además de contribuir a prevenir, sensibilizar y concienciar.

Además durante todo el año se han ofrecido recursos para motivar la reflexión y la oración sobre estas realidades de sufrimiento que necesitan y reclaman de nosotros, como Iglesia, ese “clima de esperanza y confianza, como signo de un nuevo renacimiento”. Finalmente, para quienes se sientan motivados a adquirir un compromiso, se ofrecerán orientaciones.

La Archidiócesis de Sevilla contra la trata de personas

La Delegación diocesana de Migraciones, junto a otras plataformas, asociaciones y congregaciones religiosas que trabajan con inmigrantes en la Archidiócesis de Sevilla se suman cada 8 de febrero a la Jornada Mundial de Oración y Reflexión Contra la Trata de Personas, organizada por la Conferencia Episcopal en memoria de Santa Josefina Bakhita. Esta religiosa sudanesa y nacionalizada italiana, fue esclava de cinco amos desde los nueve años. Ya en Italia conoció a Dios, a través del Instituto de las Hermanas de la Caridad a la que ingresó en 1893. Años más tarde, en 1930 escribió su biografía, convirtiéndose en un personaje muy conocido en Italia, viajando por todo el país dando conferencias y recolectando dinero para la congregación. Falleció el 8 de febrero de 1947 y fue canonizada el 1 de octubre del año 2000.

Más sobre el Jubileo en Sevilla 

The post El Jubileo ha sido “una ocasión para la conversión personal y una oportunidad para seguir avanzando por el camino iniciado en el Bautismo” first appeared on Archidiócesis de Sevilla.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Domingo de la Sagrada Familia. Ciclo A. 28 de diciembre de 2025

0

Domingo de la Sagrada Familia. Ciclo A. 28 de diciembre de 2025

 

Jesús no ha caído del cielo, sino que ha nacido formando parte de una familia compuesta por él y sus padres. Una familia que lo cuida y protege, en la que crece en sabiduría de la vida, en el conocimiento de Dios y en valores, y con la que aprende a convivir amando y recibiendo amor. La familia, en este relato de Mateo, se presenta como el medio para madurar como persona, como ciudadano y como creyente.

El rey Herodes es la expresión del pecado y de la muerte frente a Dios que representa la salvación. 

Mateo hace un paralelismo entre los comienzos de la vida de Moisés y los de la vida de Jesús:

Moisés, al nacer, es salvado de la muerte gracias a la actuación de su hermana; y después de huir del Faraón regresará a Egipto para liberar de la esclavitud al pueblo de Dios.

Jesús, nada más nacer, por la amenaza de Herodes y por la actuación de José, su padre, huye a Egipto para ponerse a salvo, regresando más tarde a Israel donde hará surgir al nuevo pueblo de Dios, la Iglesia.

Moisés libera de la esclavitud a su pueblo y Jesús, el Mesías, libera del pecado y de la muerte a la humanidad.

Este relato señala en Jesús, incluso hoy día, a los niños que mueren injustamente y las familias obligadas a emigrar para tener una vida mejor.

Emilio J., sacerdote

https://elpozodedios.blogspot.com/

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

«La gracia nos invita a empezar de nuevo»

0

La Iglesia de Málaga ha clausurado el Año Santo de la Esperanza este domingo, fiesta de la Sagrada Familia, con una Eucaristía en la Catedral, principal templo jubilar, presidida por el obispo, D. José Antonio Satué.

El prelado ha invitado a seguir viviendo la esperanza. «El jubileo no termina hoy, sino que empieza ahora. Si la gracia recibida no se  traduce en gestos concretos de amor y reconciliación, se marchitará», ha dicho. «Os invito a acoger el reto de comenzar de nuevo en nuestras familias, parroquias, comunidades e Iglesia diocesana».

La Misa, concelebrada por los obispos eméritos de Málaga y Pamplona, D. Jesús Catalá y D. Francisco Pérez, así como por numerosos sacerdotes de toda la diócesis, ha contado con la participación de gran número de fieles diocesanos procedentes de parroquias de toda la provincia, comunidades cristianas, asociaciones y movimientos, también personas con discapacidad que han seguido la celebración por medio de la lengua de signos que les han acercado Isa Navarro, del área de discapacidad de la delegación de Catequesis, y Mónica Rielves, de la Acción Católica General. Todos ellos han querido cerrar en comunión un año que ha estado cargado de celebración, peregrinaciones a los templos jubilares y gestos de solidaridad con los más necesitados.

En su homilía, el Obispo, D. José Antonio Satué, ha expresado una pregunta: « ¿Qué haremos ahora con tanta gracia recibida? La respuesta que una y otra vez me ha brotado en la oración es esta: el Señor espera que nosotros volvamos a empezar.  De su mano, por supuesto». El obispo ha animado a todos a empezar de nuevo en las distintas áreas de la vida: «en nuestro corazón, en nuestras familias, parroquias y comunidades, en la Iglesia diocesana y, también, en la sociedad».

«El jubileo vivido ha fortalecido nuestra fe, ha avivado nuestra caridad, anclando nuestra vida en una esperanza que no defrauda, fortaleciendo en nosotros la humilde certeza de que Dios siga actuando, de que Dios ha vencido a la muerte y tiene una última palabra, una palabra de amor sobre nuestra existencia personal, sobre nuestras familias, sobre la Iglesia y sobre el mundo.  Empezar de nuevo», ha dicho. Y ha añadido: «Acojamos pues en este marco jubilar la llamada de la Palabra de Dios que nos anima a no abochornar y a tener indulgencia, a vestirnos de misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión, a sobrellevarnos mutuamente y perdonarnos, porque el Señor nos ha perdonado. Y por encima de todo esto, el amor».

Aquí puedes leer y escuchar la homilía íntegra:

En el que era también el acto central del Día de la Sagrada Familia, ha habido ocasión de hacer presente a la familia como Iglesia doméstica. Matrimonios y familias de distintas realidades diocesanas han sido las encargadas de hacer las lecturas: Emi y Eduardo, de la parroquia de Santa María de la Amargura, acompañados por el canto de Saray, ciega, que ha cantado el salmo. Las ofrendas han sido llevadas por Sofía y Luis, acompañados de su hijo Luis, de siete años, de la parroquia de Santa María de la Victoria. Asimismo, el Obispo ha guiado la renovación de los votos de los matrimonios que han participado. En relación a ellos, D. José Antonio ha dicho en su homilía: «En esta Eucaristía queremos dar gracias por tantos matrimonios cuya mutua fidelidad, a pesar de las dificultades, refleja la fidelidad de Dios Padre con nosotros, y rezar por aquellas parejas jóvenes y por aquellas que viven momentos complicados, para que afronten este momento con esperanza». 

PEREGRINOS EN LA CLAUSURA

Entre los fieles congregados se encontraba una representación de las Mercedarias de la Caridad, como la hermana Pilar Luque, de 85 años, que ha vivido 17 años en Alameda y ahora vive en la comunidad de Málaga. Para ella, este Jubileo es una bendición. «Estoy muy feliz de poder venir. La enfermedad de los años me deja limitada, pero lo he estado viviendo todo lo que puedo, con esperanza y alegría». Para Trinidad Hervás, ha sido la ocasión propicia para ganar el Jubileo. Ella ha sido presidenta de Adoración Nocturna Femenina Española, ANFE, en Málaga y ahora vive en la residencia de la Madre Carmen, de Málaga. «He querido venir a ganar la Indulgencia porque es un signo de sentirme cristiana». Josemari es feligrés de la Amargura, es sordo-ciego y expresa que «es la segunda vez que vengo. La primera fue en peregrinación con la parroquia. Luego me confesé, recé por el Papa y ahora, como cúlmen, el broche final. Estoy aprendiendo mucho y la experiencia me ayuda. Con paciencia me voy dando cuenta de muchas cosas y las voy guardando en mi corazón. Todavía me queda mucho que aprender sobre la fe. Ahora tengo la Biblia en braille, gracias a la ONCE, y eso me ayuda a poder vivir la fe como los oyentes, ese es mi deseo, de que todos podamos tener las mismas oportunidades y vivir lo mismo». Josemari expresa que su fe se robustece así: «Confío mucho en Dios y tengo mucha esperanza». 

La colecta ha sido destinada a la labor de las Adoratrices con las víctimas de la trata, que ha sido la intención social llevada a cabo durante todo el Año Jubilar por la Iglesia española. En representación, la hermana María Mateo, superiora de la comunidad, ha explicado brevemente el trabajo que realizan. En las preces se ha tenido muy presente el dolor de los afectados por las inundaciones causadas por las lluvias en Málaga. La celebración ha sido acompañada musicalmente por el Coro de la Catedral, con la intervención especial de Luis Pacetti como solista y director, y un repertorio musical propio del tiempo de Navidad.

Tras la Misa, el Obispo ha ofrecido a todos en veneración la imagen del Niño Jesús, y a continuación se ha celebrado, en la Catedral, un recital flamenco navideño a cargo de la Peña Juan Breva, con el cante de José de Chaparro, acompañado a la guitarra por Chaparro de Málaga, a modo de Jubileo Flamenco.

AÑO DE FRUTOS DE ESPERANZA

Este Año Jubilar se inauguró diocesanamente el 29 de diciembre, a las 11.30 horas, en la Catedral de Málaga, presidida por el entonces Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá. La celebración comenzó a las 10.30 horas en la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, en calle Granada. Desde allí partió una procesión representativa de la diócesis hacia la Catedral. Desde entonces, se han sucedido las peregrinaciones, los actos vinculados a la esperanza, los recursos creados y compartidos… Entre ellos, la Diócesis ha compartido cada mes un vídeo y un guión de adoración para acercarse, cada mes, a un «lugar de esperanza»: la paz, la familia, los ancianos, los enfermos, los encarcelados, los jóvenes, los migrantes, los consagrados…

En la Diócesis han sido templos jubilares este año, además de la Catedral, la Casa del Sagrado Corazón (Cotolengo) y la parroquia del Sagrado Corazón de Melilla, aunque también la cárcel ha visto simbolizada esa puerta jubilar de la esperanza que el obispo abrió junto a las personas privadas de libertad el 22 de febrero en el Centro Penitenciario de Alhaurín de la Torre. En los distintos templos jubilares se han vivido durante estos meses celebraciones especiales que han nacido de los arciprestazgos, comunidades, grupos y realidades eclesiales como Cáritas, delegaciones, centros… Numerosos grupos, como los jóvenes, los misioneros, miembros de las hermandades y cofradías o alumnos de los centros teológicos, han acudido a Roma a ganar este Jubileo. Lo más destacado se ha visto reflejado en esta web y en la propia creada para este Año, jubileo.diocesismalaga.es, además del calendario con los principales eventos diocesanos.

LAS VOCES DEL JUBILEO

Guillermo Tejero, responsable de coordinar las celebraciones jubilares en la diócesis de Málaga, hace balance del año: «Hemos vivido momentos muy intensos de peregrinación, encuentros y celebraciones que han sido profundamente fructíferos. En ellos se ha percibido una auténtica esperanza y muchas ganas de encuentro, tanto con Dios como entre nosotros». Entre los frutos del Jubileo, destaca «la llamada a una renovación en la esperanza, y algo que nos ha sorprendido muy positivamente: la participación de todo el pueblo de Dios. Las peregrinaciones, tanto a la Catedral como al Cotolengo y a la iglesia del Sagrado Corazón de Melilla, han sido auténticos momentos de encuentro. Ha sido una experiencia que nos ha recordado que cada cristiano tiene una misión y una tarea, y que juntos estamos llamados a hacer crecer la esperanza».

Patricio Fuentes, director del Cotolengo, explica que este año «ha sido una explosión de esperanza para nosotros, y ha logrado también que la casa haya sido más conocida, aún si cabe, en Málaga. Y es una suerte grandísima poder, además, transmitir esperanza a las personas acogidas, y que tantas otras hayan tenido sensibilidad para celebrar este jubileo en nuestro templo, humilde pero también tan significativo y lleno de sentido. Porque son las personas más desfavorecidas, las que viven en esta casa, las más necesitadas de esperanza».

La ciudad autónoma de Melilla ha celebrado, por la distancia, su propia clausura jubilar en la iglesia del Sagrado Corazón, también este 28 de diciembre pero a las 12.00 horas. Desde allí, el vicario episcopal, Eduardo Resa, explica que «los cristianos de Melilla agradecemos que se nos concediera esta gracia particular, porque así ha habido muchísimo más acceso a ganar esas indulgencias y todo lo que conlleva este año de gracia del Señor. Desde que lo inauguramos, el día de la Sagrada Familia del año pasado, parroquias, colegios, jóvenes, mayores, grupos de religiosos y religiosas y toda la comunidad cristiana de Melilla ha atravesado una puerta simbólica de acceso al templo que preparamos». En su voz, un deseo para que lo vivido no se acabe: «Todo este año 2025 hemos dicho que somos “peregrinos de esperanza”. Ahora nos toca, especialmente a los cristianos y más en esta hermosísima ciudad de Melilla, ser sembradores de esperanza para cualquiera que se nos acerque, que nos lo pida, incluso aunque no comparta nuestro credo»

Ver este artículo en la web de la diócesis

Mons. Satué: «La gracia recibida en este Jubileo nos invita a empezar de nuevo»

0

La Iglesia de Málaga ha clausurado el Año Santo de la Esperanza este domingo, fiesta de la Sagrada Familia, con una Eucaristía en la Catedral, principal templo jubilar, presidida por el Obispo, D. José Antonio Satué. El prelado ha invitado a seguir viviendo la esperanza. «El jubileo no termina hoy, sino que empieza ahora. Si la gracia recibida no se traduce en gestos concretos de amor y reconciliación, se marchitará», ha dicho. «Os invito a acoger el reto de comenzar de nuevo en nuestras familias, parroquias, comunidades e Iglesia diocesana».

La Misa, concelebrada por los obispos eméritos de Málaga y Pamplona, D. Jesús Catalá y D. Francisco Pérez, así como por numerosos sacerdotes de toda la diócesis, ha contado con la participación de gran número de fieles diocesanos procedentes de parroquias de toda la provincia, comunidades cristianas, asociaciones y movimientos, también personas con discapacidad que han seguido la celebración por medio de la lengua de signos que les han acercado Isa Navarro, del área de discapacidad de la delegación de Catequesis, y Mónica Rielves, de la Acción Católica General. Todos ellos han querido cerrar en comunión un año que ha estado cargado de celebración, peregrinaciones a los templos jubilares y gestos de solidaridad con los más necesitados.

En su homilía, el Obispo, D. José Antonio Satué, ha expresado una pregunta: « ¿Qué haremos ahora con tanta gracia recibida? La respuesta que una y otra vez me ha brotado en la oración es esta: el Señor espera que nosotros volvamos a empezar.  De su mano, por supuesto». El obispo ha animado a todos a empezar de nuevo en las distintas áreas de la vida: «en nuestro corazón, en nuestras familias, parroquias y comunidades, en la Iglesia diocesana y, también, en la sociedad».

«El jubileo vivido ha fortalecido nuestra fe, ha avivado nuestra caridad, anclando nuestra vida en una esperanza que no defrauda, fortaleciendo en nosotros la humilde certeza de que Dios siga actuando, de que Dios ha vencido a la muerte y tiene una última palabra, una palabra de amor sobre nuestra existencia personal, sobre nuestras familias, sobre la Iglesia y sobre el mundo.  Empezar de nuevo», ha dicho. Y ha añadido: «Acojamos pues en este marco jubilar la llamada de la Palabra de Dios que nos anima a no abochornar y a tener indulgencia, a vestirnos de misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión, a sobrellevarnos mutuamente y perdonarnos, porque el Señor nos ha perdonado. Y por encima de todo esto, el amor».

Homilía íntegra:

En el que era también el acto central del Día de la Sagrada Familia, ha habido ocasión de hacer presente a la familia como Iglesia doméstica. Matrimonios y familias de distintas realidades diocesanas han sido las encargadas de hacer las lecturas: Emi y Eduardo, de la parroquia de María Santísima de la Amargura, acompañados por el canto de Saray, ciega, que ha cantado el salmo. Las ofrendas han sido llevadas por Sofía y Luis, acompañados de su hijo Luis, de siete años, de la parroquia de Santa María de la Victoria. Asimismo, el Obispo ha guiado la renovación de los votos de los matrimonios que han participado. En relación a ellos, D. José Antonio ha dicho en su homilía: «En esta Eucaristía queremos dar gracias por tantos matrimonios cuya mutua fidelidad, a pesar de las dificultades, refleja la fidelidad de Dios Padre con nosotros, y rezar por aquellas parejas jóvenes y por aquellas que viven momentos complicados, para que afronten este momento con esperanza». 

PEREGRINOS EN LA CLAUSURA

Entre los fieles congregados se encontraba una representación de las Mercedarias de la Caridad, como la hermana Pilar Luque, de 85 años, que ha vivido 17 años en Alameda y ahora vive en la comunidad de Málaga. Para ella, este Jubileo es una bendición. «Estoy muy feliz de poder venir. La enfermedad de los años me deja limitada, pero lo he estado viviendo todo lo que puedo, con esperanza y alegría». Para Trinidad Hervás, ha sido la ocasión propicia para ganar el Jubileo. Ella ha sido presidenta de Adoración Nocturna Femenina Española, ANFE, en Málaga y ahora vive en la residencia de la Madre Carmen, de Málaga. «He querido venir a ganar la Indulgencia porque es un signo de sentirme cristiana». Josemari es feligrés de la Amargura, es sordo-ciego y expresa que «es la segunda vez que vengo. La primera fue en peregrinación con la parroquia. Luego me confesé, recé por el Papa y ahora, como cúlmen, el broche final. Estoy aprendiendo mucho y la experiencia me ayuda. Con paciencia me voy dando cuenta de muchas cosas y las voy guardando en mi corazón. Todavía me queda mucho que aprender sobre la fe. Ahora tengo la Biblia en braille, gracias a la ONCE, y eso me ayuda a poder vivir la fe como los oyentes, ese es mi deseo, de que todos podamos tener las mismas oportunidades y vivir lo mismo». Josemari expresa que su fe se robustece así: «Confío mucho en Dios y tengo mucha esperanza». 

La colecta ha sido destinada a la labor de las Adoratrices con las víctimas de la trata, que ha sido la intención social llevada a cabo durante todo el Año Jubilar por la Iglesia española. En representación, la hermana María Mateos, superiora de la comunidad, ha explicado brevemente el trabajo que realizan. La celebración ha sido acompañada musicalmente por el Coro de la Catedral, con la intervención especial de Luis Pacetti como solista y director, y un repertorio musical propio del tiempo de Navidad.

Tras la Misa, el Obispo ha ofrecido a todos en veneración la imagen del Niño Jesús, y a continuación se ha celebrado, en la Catedral, un recital flamenco navideño a cargo de la Peña Juan Breva, con el cante de José de Chaparro, acompañado a la guitarra por Chaparro de Málaga, a modo de Jubileo Flamenco.

AÑO DE FRUTOS DE ESPERANZA

Este Año Jubilar se inauguró diocesanamente el 29 de diciembre, a las 11.30 horas, en la Catedral de Málaga, presidida por el entonces Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá. La celebración comenzó a las 10.30 horas en la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, en calle Granada. Desde allí partió una procesión representativa de la diócesis hacia la Catedral. Desde entonces, se han sucedido las peregrinaciones, los actos vinculados a la esperanza, los recursos creados y compartidos… Entre ellos, la Diócesis ha compartido cada mes un vídeo y un guión de adoración para acercarse, cada mes, a un «lugar de esperanza»: la paz, la familia, los ancianos, los enfermos, los encarcelados, los jóvenes, los migrantes, los consagrados…

En la Diócesis han sido templos jubilares este año, además de la Catedral, la Casa del Sagrado Corazón (Cotolengo) y la parroquia del Sagrado Corazón de Melilla, aunque también la cárcel ha visto simbolizada esa puerta jubilar de la esperanza que el obispo abrió junto a las personas privadas de libertad el 22 de febrero en el Centro Penitenciario de Alhaurín de la Torre. En los distintos templos jubilares se han vivido durante estos meses celebraciones especiales que han nacido de los arciprestazgos, comunidades, grupos y realidades eclesiales como Cáritas, delegaciones, centros… Numerosos grupos, como los jóvenes, los misioneros, miembros de las hermandades y cofradías o alumnos de los centros teológicos, han acudido a Roma a ganar este Jubileo. Lo más destacado se ha visto reflejado en esta web y en la propia creada para este Año, jubileo.diocesismalaga.es, además del calendario con los principales eventos diocesanos.

LAS VOCES DEL JUBILEO

Guillermo Tejero, responsable de coordinar las celebraciones jubilares en la diócesis de Málaga, hace balance del año: «Hemos vivido momentos muy intensos de peregrinación, encuentros y celebraciones que han sido profundamente fructíferos. En ellos se ha percibido una auténtica esperanza y muchas ganas de encuentro, tanto con Dios como entre nosotros». Entre los frutos del Jubileo, destaca «la llamada a una renovación en la esperanza, y algo que nos ha sorprendido muy positivamente: la participación de todo el pueblo de Dios. Las peregrinaciones, tanto a la Catedral como al Cotolengo y a la iglesia del Sagrado Corazón de Melilla, han sido auténticos momentos de encuentro. Ha sido una experiencia que nos ha recordado que cada cristiano tiene una misión y una tarea, y que juntos estamos llamados a hacer crecer la esperanza».

Patricio Fuentes, director del Cotolengo, explica que este año «ha sido una explosión de esperanza para nosotros, y ha logrado también que la casa haya sido más conocida, aún si cabe, en Málaga. Y es una suerte grandísima poder, además, transmitir esperanza a las personas acogidas, y que tantas otras hayan tenido sensibilidad para celebrar este jubileo en nuestro templo, humilde pero también tan significativo y lleno de sentido. Porque son las personas más desfavorecidas, las que viven en esta casa, las más necesitadas de esperanza».

La ciudad autónoma de Melilla ha celebrado, por la distancia, su propia clausura jubilar en la iglesia del Sagrado Corazón, también este 28 de diciembre pero a las 12.00 horas. Desde allí, el vicario episcopal, Eduardo Resa, explica que «los cristianos de Melilla agradecemos que se nos concediera esta gracia particular, porque así ha habido muchísimo más acceso a ganar esas indulgencias y todo lo que conlleva este año de gracia del Señor. Desde que lo inauguramos, el día de la Sagrada Familia del año pasado, parroquias, colegios, jóvenes, mayores, grupos de religiosos y religiosas y toda la comunidad cristiana de Melilla ha atravesado una puerta simbólica de acceso al templo que preparamos». En su voz, un deseo para que lo vivido no se acabe: «Todo este año 2025 hemos dicho que somos “peregrinos de esperanza”. Ahora nos toca, especialmente a los cristianos y más en esta hermosísima ciudad de Melilla, ser sembradores de esperanza para cualquiera que se nos acerque, que nos lo pida, incluso aunque no comparta nuestro credo»

Ver este artículo en la web de la diócesis

Homilía del obispo de Málaga en la Fiesta de la Sagrada Familia y clausura del Año Jubilar

0

Homilía de Mons. José Antonio Satué en la Fiesta de la Sagrada Familia celebrada en la Catedral de Málaga en la tarde del 28 de diciembre, clausura del Año Jubilar de la Esperanza.

Homilía
Fiesta de la Sagrada Familia
Clausura del Jubileo 2025 – Diócesis de Málaga

Queridos hermanos y hermanas:

Celebramos hoy la Sagrada Familia y, al mismo tiempo, clausuramos el Jubileo de la Esperanza en nuestra Iglesia diocesana, que peregrina en estas tierras de Málaga y Melilla. 

La mirada entrañable a la familia de Nazaret reaviva en nosotros el agradecimiento por el espléndido don de la familia, “escuela del mejor humanismo”. En esta Eucaristía, queremos dar gracias por tantos matrimonios, cuya mutua fidelidad refleja la fidelidad de Dios Padre con nosotros, y rezar por las parejas jóvenes, para que preparen con ilusión la construcción de un nuevo hogar. 

Con esta Eucaristía, acción de gracias, también clausuramos el Año Jubilar. El papa Francisco nos convocó a celebrar este Año Jubilar bajo el lema “La esperanza no defrauda” (cf. Rom 5,5). Ha sido un año de gracia, vivido en nuestras comunidades, manifestado en las peregrinaciones a los templos jubilares: nuestra Catedral, el templo del Sagrado Corazón de Melilla, y el centro benéfico del Cotolengo. 

Una invitación: «empezar de nuevo»

Al clausurar este Jubileo, no podemos limitarnos a mirar hacia atrás, sino que es necesario mirar al futuro. Nos surge una pregunta que debemos plantearnos como comunidad: ¿qué haremos ahora con tanta gracia recibida? La respuesta que una y otra vez me ha brotado en la oración es esta: el Señor espera de nosotros que volvamos a empezar. De su mano, por supuesto. Volver a empezar de la mano del Señor.

En la Biblia, el año jubilar era un tiempo santo que invitaba a comenzar de nuevo. Experimentar la indulgencia de Dios impulsaba a tratar con indulgencia a las personas y a la tierra. Por eso, se cancelaban las deudas, se liberaba a los esclavos y se devolvía la tierra. En la Sagrada Escritura, el jubileo no era solo una medida social; era una confesión de fe: los bienes e incluso la vida no nos pertenecen absolutamente, todo es don de Dios. Cuando las relaciones se rompen, el corazón se endurece, la injusticia crece y los nubarrones se espesan en el horizonte, el jubileo recordaba al pueblo que Dios siempre nos abre nuevas puertas. Nos invita a darnos nuevas oportunidades, a perdonar y a reemprender el camino.

Acojamos, en este marco jubilar, la llamada de la Palabra de Dios que nos anima a no abochornar y a tener indulgencia (primera lectura); a vestirnos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión, a sobrellevarnos mutuamente y perdonarnos. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor (segunda lectura).

Empezar de nuevo no significa olvidar nuestra historia. Todo lo contrario: queremos aprender de nuestros errores y apoyarnos en el testimonio de los santos y beatos, tanto los conocidos como los “santos de la puerta de al lado”, aquellos laicos, religiosos y pastores que han vivido entre nosotros, compartiendo su vida y su fe.

Empezar de nuevo tampoco supone renunciar a las exigencias de la verdad y la justicia; significa, sobre todo, acoger como personas y como comunidad la salvación que Dios nos ofrece; de modo que nadie quede prisionero para siempre de las estructuras de pecado, ni encadenado a sus acciones pasadas, ni sometido a viejos resentimientos, infinitamente más grandes que la ofensa de la que nacieron. Todos tenemos experiencia de que una palabra dicha en el peor momento (aunque quizá sin maldad) ha producido enfrentamientos de por vida. Es el momento de superarlos o de iniciar un camino que nos permita avanzar.

El Jubileo vivido ha fortalecido nuestra fe, ha avivado nuestra caridad, anclando nuestra vida en una “esperanza que no defrauda”, fortaleciendo en nosotros la certeza humilde de que Dios siempre sigue actuando, de que Dios ha vencido a la muerte y tiene la última palabra —una palabra de amor— sobre nuestra existencia personal, nuestra vida comunitaria y sobre el mundo. 

Empezar de nuevo. Este camino que os propongo, como el de Jesús, María y José, no estará exento de dificultades. El Evangelio nos presenta hoy a Jesús, María y José huyendo a Egipto, por la persecución del Rey Herodes contra el Niño. Tras las dificultades para encontrar posada y dar a luz, tienen que emigrar. La Sagrada Familia experimenta una y otra vez la paradoja de tener propicio a Dios y escaso el pan (y la paz). Y, sin embargo, confían. Con esta confianza y con su intercesión, acojamos la invitación a “empezar de nuevo” en nuestro corazón, en nuestras familias, parroquias y comunidades, en nuestra Iglesia diocesana, en la sociedad en la que vivimos.

«Empezar de nuevo» en nuestro corazón

Empezar de nuevo no significa cambiar de lugar o de oficio, sino cambiar el corazón. Es verdad que lo hemos intentado muchas veces y quizá, a estas alturas, aunque no lo digamos en voz alta, estamos convencidos de que no podemos cambiar, o peor, de que no tenemos arreglo.

Si volvemos a recorrer los mismos caminos de siempre (caminos de tierra y caminos del espíritu) seguramente llegaremos al mismo sitio. Pero si nos fiamos de Dios, si dedicamos tiempo al encuentro con Él, si nos dejamos llevar de su mano, aunque nos asuste lo nuevo, si nos dejamos ayudar por los hermanos, será posible recomponer vínculos, rehacer caminos, cuidar lo importante. Cuando Dios vive en nuestro corazón, hace nuevas todas las cosas.

«Empezar de nuevo» en nuestras familias, parroquias y comunidades

Nuestras familias y nuestras comunidades necesitan manifestar los frutos de este Jubileo: tiempos y espacios de gracia para sanar heridas, para pedir perdón, para propiciar encuentros, para escucharnos de nuevo sin reproches acumulados, para soñar juntos, mirando las necesidades de muchos pobres de pan y de esperanza, y afrontar la urgencia misionera a la que somos llamados. 

Nuestras parroquias, con la gracia jubilar, seguirán avanzando para ser mucho más que “un dispensario de productos religiosos”, “el territorio en el que vivo”, “la iglesia a la que voy a misa”, o “el lugar donde se reúne mi comunidad”; han de ser comunidades de comunidades vivas, corresponsables y misioneras, en las que se respire la presencia de Dios y el amor a los más pequeños y vulnerables.

«Empezar de nuevo» en la Iglesia diocesana

Este Jubileo nos llama también a empezar de nuevo como Iglesia diocesana. No como suma de grupos o sensibilidades distintas. Tampoco como familia de familias en el plano sociológico, sino como pueblo de Dios que camina unido. Y para ello necesitamos perdonarnos lo que haga falta, dejar atrás prejuicios, desconfianzas, palabras que hirieron más de lo que ayudaron. La comunión no es uniformidad, sino la decisión de querer caminar juntos, reconociéndonos hijos de un mismo Padre, que nos envía a aliviar y a sanar a sus hijos e hijas más heridos, a anunciar el Evangelio y extender su Reino de Fraternidad. Como decía el papa Francisco: «Tenemos que caminar juntos hacia esa patria que Dios nos ha preparado».

Vivimos un momento, en la Iglesia y en el mundo, de repliegue hacia dentro. Estamos tan a gusto en nuestro propio grupo, en nuestra propia comunidad, que corremos el riesgo de desarrollar actitudes maniqueas (Extra communitatem meam nulla salus), de perder nuestra capacidad de ser luz del mundo y sal de la tierra. Necesitamos fomentar en todos los bautizados, dentro de nuestras parroquias y comunidades el sentido de pertenencia a la Diócesis, que camina unida en torno al Sucesor de los Apóstoles (se llame Ramón, Antonio, Jesús o José Antonio). Necesitamos cuidar y promover la espiritualidad de comunión y las estructuras sinodales que la posibiliten. Todo esto lo podemos lograr, siempre, de la mano de Dios.

«Empezar de nuevo» en nuestra sociedad

Nuestra sociedad también tiene la necesidad de nacer de nuevo. Muchas personas están hastiadas de tanta confrontación y lo manifiestan. Unámonos decididamente a esta corriente, todavía minoritaria, que subraya el respeto, la verdad, el cuidado y la fraternidad, en definitiva. No caigamos en la tentación de defendernos con las mismas artimañas con las que a veces somos atacados. Nuestra respuesta debe tener siempre la señal de Cristo, manso y humilde de corazón. Recordemos que la Iglesia es en Cristo «signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano» (LG 1). 

Soñemos y trabajemos, junto con todas las personas de buena voluntad, por una sociedad donde nadie quede descartado, donde la dignidad de todos sea respetada, donde el cuidado de nuestra hermana y madre tierra sea una prioridad.

Conclusión

El Jubileo no termina hoy, sino que comienza ahora. Si la gracia recibida no se traduce en gestos concretos de amor y reconciliación, se marchita. Queridos hermanos y hermanas, acoged el reto de empezar de nuevo con Él, confiando en su presencia y acción en nuestras vidas cotidianas y en los grandes momentos. Que el Niño Jesús nos regale un corazón nuevo. Que María y José nos acompañen en este nuevo comienzo, en nuestras familias, parroquias, comunidades y en nuestra Iglesia diocesana. Que la gracia del Jubileo nos impulse a ser signos de esperanza para un mundo que busca reconciliación y fraternidad.

Ver este artículo en la web de la diócesis

En el día de San Esteban, los diáconos permanentes ganan el jubileo

0

Este 26 de diciembre, festividad de San Esteban, los diáconos permanentes y los aspirantes al diaconado de la Diócesis han lucrado las gracias jubilares, a la vez que han celebrado a este protomártir y diácono.

La Iglesia del Sagrario acogió la celebración, presidida por el Obispo y con la presencia de los diáconos permanentes ordenados, los aspirantes y sus familias. La celebración ha estado concelebrada por el responsable para el diaconado permanente, D. José Antonio Maroto, así como por los otros sacerdotes que están al frente del equipo formativo de estos ministerios instituidos, D. Juan García Carrillo y D. Jesús Millán Cubero, que es además Vicario territorial de Jaén y Mágina. Otros sacerdotes, entre ellos, el delegado para el Clero, D. Raúl Contreras y los párrocos de los diáconos y aspirantes han querido, también acompañar en la celebración jubilosa.

Homilía

El Obispo de Jaén, Monseñor Chico Martínez, comenzaba sus palabras centrando la homilía en el gozo del Jubileo y la admisión a órdenes de uno de los aspirantes. “Dentro de este contexto jubilar, celebramos con gozo el Jubileo de los Diáconos Permanentes de nuestra diócesis, en el que tendremos también la Admisión al Diaconado de Miguel Ángel Pérez Palomino, de la parroquia La Merced de Jaén”.

Para, a continuación, animar a reavivar la alegría del servicio del altar y de los pobres: “Esta jornada os reúne —diáconos, esposas, hijos, aspirantes, formadores, párrocos y comunidades— para renovar la alegría del servicio y agradecer a Dios los dones del ministerio recibido. La palabra “jubileo” evoca la misericordia y la renovación, un volver a las fuentes, un recomenzar desde el amor primero”.

Recordando el origen del diaconado, que nace en la misma Iglesia primitiva, Don Sebastián ha afirmado, “el diaconado permanente es un ministerio que recuerda a toda la Iglesia que la esperanza cristiana tiene manos, tiene gestos concretos, tiene nombre de servicio. El ministerio diaconal nació en la Iglesia primitiva precisamente como respuesta a una necesidad concreta del pueblo de Dios: servir con generosidad, cuidar a los más vulnerables, y hacerlo en nombre y con el corazón de Cristo. Vosotros, queridos diáconos, hacéis visible esa dimensión servicial de la Iglesia, recordándonos que toda autoridad eclesial es ante todo ministerio de amor”.

En su homilía, de igual modo, el Prelado ha querido recordar a San Esteban, que los reunía: “San Esteban, protomártir, uno de los siete primeros diáconos de la Iglesia. Esteban unió inseparablemente el servicio y el testimonio: sirvió a los necesitados y proclamó con valentía la fe hasta entregar su vida. Es significativo que el primer mártir no fuera un apóstol, sino un diácono. Es la manera en que Dios nos enseña que el servicio que se entrega por amor es camino de santidad”.

Don Sebastián no ha querido pasar la oportunidad de agradecer a las familias de los diáconos a ese acompañamiento real y tangible en su ministerio.

Antes de concluir su predicación se ha dirigido al aspirante al diaconando permanente, Miguel Ángel para decirle, “hoy la Iglesia te admite al camino del diaconado permanente. No es aún la ordenación, pero sí es un momento serio y luminoso: la Iglesia te mira, discierne contigo, y te dice: ‘Sigue adelante; el Señor puede estar llamándote por este camino’.” A lo que el Obispo añadió, esto, “Significa dejarte configurar con Cristo siervo: aprender su estilo, su mansedumbre fuerte, su cercanía. Significa crecer en una espiritualidad muy real: Eucaristía, Palabra, caridad, y una obediencia que no es servilismo, sino amor a la comunión.  Significa aceptar que habrá días de consolación y días de cansancio, y que la fidelidad se decide muchas veces en lo pequeño: en la perseverancia, en el tiempo regalado, en la escucha, en la discreción. Pero el Señor vuelve a decirte: “El Espíritu hablará en ti”. Y no lo olvides: a veces, como pasó tras la muerte de Esteban, lo que parece derrota se convierte en misión: la Iglesia, empujada por la dificultad, sale y anuncia con más fuerza.

Rito de la admisión

Al finalizar la homilía, el candidato fue presentado y ante el Obispo. Así, Don Sebastián ha confirmado, ante toda la asamblea, sus informes favorables. Posteriormente, lo ha interrogado sobre su compromiso para continuar su camino vocacional hacia el diaconado permanente. Para concluir: “La Iglesia acepta con alegría tu propósito. Dios lleve a buen fin lo que él mismo ha comenzado en vosotros”.

Como en todas las celebraciones jubilares, el Santo Rostro fue llevado hasta el presbiterio del Sagrario, para con él dar la bendición. Y, en este tiempo de Navidad, el Obispo ofreció para la veneración al Niño Jesús, mientras los asistentes cantaban villancicos tradicionales.

Galería fotográfica: «Jubileo del diaconado permanente»

The post En el día de San Esteban, los diáconos permanentes ganan el jubileo first appeared on Diócesis de Jaén.

Ver este artículo en la web de la diócesis

La Diócesis celebra la fiesta de San Esteban Mártir, patrón del diaconado permanente

0

La Diócesis celebra la fiesta de San Esteban Mártir, patrón del diaconado permanente

Ayer, la Iglesia conmemoró la festividad de San Esteban Mártir, patrón del diaconado permanente. Esta celebración se vivió con una Eucaristía en la Iglesia de San Dionisio Areopagita, presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez.

PINCHA AQUÍ PARA ESCUCHAR LA HOMILÍA DE MONS. RICO PAVÉS

En la misa participaron los diáconos permanentes de la Diócesis, quienes junto al Obispo renovaron su compromiso con el servicio pastoral y la comunidad. La figura de San Esteban, primer mártir cristiano, es un ejemplo de entrega y testimonio en la fe, un modelo para todos aquellos que desempeñan el ministerio del diaconado permanente en la Iglesia.

Este día representa una oportunidad para valorar y reconocer la importante labor que realizan los diáconos permanentes en las parroquias, acompañando a los fieles y colaborando en las diversas actividades pastorales.

La celebración también invita a la comunidad diocesana a profundizar en el sentido del servicio cristiano, recordando que el diaconado es un ministerio de caridad, palabra y liturgia, que busca fortalecer el cuerpo de la Iglesia desde la humildad y el amor al prójimo.

La entrada La Diócesis celebra la fiesta de San Esteban Mártir, patrón del diaconado permanente se publicó primero en Diócesis Asidonia – Jerez.

Ver este artículo en la web de la diócesis

José María, Eduardo y Miguel Ángel ya son sacerdotes del presbiterio de Asidonia-Jerez

0

José María, Eduardo y Miguel Ángel ya son sacerdotes del presbiterio de Asidonia-Jerez

PINCHA AQUÍ PARA VER LA CELEBRACIÓN COMPLETA

La Iglesia de Asidonia-Jerez ha vivido esta mañana un día de profunda alegría con la celebración de la ordenación sacerdotal de tres nuevos presbíteros: José María, Eduardo y Miguel Ángel. La Eucaristía, presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo diocesano, ha tenido lugar en la Santa Iglesia Catedra, y ha contado con la presencia de numerosos fieles, familiares, sacerdotes, diáconos y religiosos que han querido acompañar a los ordenandos en este momento tan importante.

En su homilía, Monseñor José Rico Pavés ofreció una profunda reflexión enmarcada en el tiempo litúrgico de la Navidad y en la celebración de la fiesta de San Juan Evangelista. El Obispo subrayó la importancia de esta figura apostólica, el «discípulo amado», como testigo privilegiado del amor de Cristo y modelo para quienes son llamados a configurarse con Él como sacerdotes.

El prelado destacó cómo Juan, testigo de momentos claves de la vida de Jesús —la Última Cena, la cruz y el sepulcro vacío—, fue capaz de proclamar su fe no por una visión extraordinaria, sino por una experiencia interior del amor de Cristo: «Vio y creyó». Esta certeza de saberse amado es, según Monseñor Rico Pavés, el fundamento imprescindible para el ministerio sacerdotal: solo quien se sabe amado por Cristo puede convertirse en testigo de su amor en el mundo.

Dirigiéndose especialmente a los tres nuevos presbíteros —Eduardo, José María y Miguel Ángel—, les recordó que el día de la ordenación queda grabado en la memoria de todo sacerdote como un momento decisivo, en el que se pasa de la asamblea al presbiterio, para estar desde entonces junto al altar. Y les exhortó a renovar cada día la certeza de ese amor redentor recibido, alimentando su vocación desde la Eucaristía, en la que deben aprender a recostar interiormente su vida en el costado de Cristo, fuente de misericordia y consuelo.

Asimismo, les invitó a no temer la cruz, acompañados siempre de María Santísima, cuya presencia maternal es clave en la vida del sacerdote. Desde su ejemplo, deben aprender a acoger el sufrimiento con esperanza y a custodiar la presencia de Cristo en sus vidas con gestos, silencios y palabras que reflejen a Jesús, y no a sí mismos.

El Obispo también alertó sobre el grito silencioso de tantos que, como María Magdalena, expresan el dolor de no encontrar a Cristo en sus vidas: matrimonios en crisis, familias desorientadas, sacerdotes absorbidos por la actividad. Frente a ese grito, los nuevos presbíteros están llamados a ser presencia esperanzadora que lleve de nuevo a Jesús al centro de la vida de las personas.

Finalmente, Monseñor Rico Pavés insistió en que ningún sacerdote puede vivir aislado: debe permanecer unido a Pedro, a su obispo, y a toda la Iglesia, formando parte de una familia evangelizadora. Les animó a confiar más en el poder del Señor que en sus propias fuerzas, y a vivir su ministerio siempre en comunión eclesial. Les exhortó a convertirse en auténticos portadores de esperanza, especialmente en el marco del Año Jubilar que concluiremos mañana, viviendo su sacerdocio mirando a nuestra madre, María.

Por último, cabe recordar que mañana, 28 de diciembre, la Santa Iglesia Catedral acogerá a las 11:00 h la Eucaristía de clausura del Año Jubilar “Peregrinos de Esperanza”, también presidida por Monseñor José Rico Pavés. Será un momento para dar gracias por este tiempo de gracia y renovación vivido intensamente en toda la Diócesis.

La entrada José María, Eduardo y Miguel Ángel ya son sacerdotes del presbiterio de Asidonia-Jerez se publicó primero en Diócesis Asidonia – Jerez.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Bodas de oro y plata matrimoniales, El domingo 28 de diciembre, en la Catedral

0

Bodas de oro y plata matrimoniales, El domingo 28 de diciembre, en la Catedral

 

Es la fiesta de la Sagrada Familia y la delegación de Familia y Vida ofrece esta posibilidad a los matrimonios que quieran sus bodas de oro y plata. También, a lo que quieran renovar su compromiso matrimonial. Además, se clausura el Año Jubilar de la esperanza

El domingo 28 de diciembre la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret, bajo el lema “Familia, vocación de santidad”. Será un día, además, para celebrar las bodas oro o de plata de aquellos matrimonios que puedan y quieran hacerlo en la Catedral, recibiendo la bendición del Señor de manos del obispo. Será a las 12 de la mañana y ya se pueden inscribir quienes quieran celebrar sus bodas de oro y de plata. No cuesta nada

Para facilitar la organización del acto, conviene comunicar que se desea participar para celebrar bodas de oro o plata matrimoniales. Se puede comunicar en la delegación de Familia y Vida ( familiayvida@diocesisdeguadix.es ) o en el teléfono 647995512.

También, aquellas parejas que quieran renovar sus compromisos matrimoniales pueden hacerlo en esta celebración que, sobre todo, será de acción de gracias por el amor conyugal y por la familia, y de bendición. Es la fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret y una jornada para celebrar la familia.

La Misa, que estará presidida por el obispo, D. Francisco Jesús Orozco, será también una oportunidad para celebrar el Año Jubilar de la Esperanza y ganar las gracias del Jubileo, que ya se termina. De hecho, será esta la última ocasión para vivir esta celebración de gracia, compartida con toda la Iglesia, que se ha celebrado a lo largo de todo el año 2025 y que, en la diócesis de Guadix, se clausura este domingo 28 de diciembre.

Con la bendición de los matrimonios que celebran sus bodas de oro y de plata, la delegación de Familia y Vida anima a los matrimonios, en estos tiempos tan complicados para la vida familiar y la misma estabilidad matrimonial, a dar gracias al Señor por los años vividos de compromiso conyugal, por los hijos, por el amor recibido y por el amor entregado. Y seguro que así será el próximo 28 de diciembre, en la Catedral, para las parejas que quieran compartir su alegría y la acción de gracias por su matrimonio, al tiempo que reciben la bendición del Señor.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

Familia sagrada familia bodas de oro y plata 28 12 25 cartel

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Navidad en el Hospital Comarcal de Baza

0

Navidad en el Hospital Comarcal de Baza

Creo firmemente que vivir la Navidad en un hospital es entrar en un misterio muy profundo. Mientras afuera el mundo celebra con luces, música y mesas llenas, dentro del hospital la Nochebuena es más silenciosa y el tiempo parece detenerse. Sin embargo, creo que es precisamente en este lugar donde el sentido de la Navidad se vuelve más verdadero y más cercano al Evangelio.

La Nochebuena llega sin tantas cosas. Los pasillos sustituyen a las plazas, el sonido de las máquinas y camillas acompaña los villancicos suaves, y las miradas cansadas se convierten en oración. En el hospital, la Navidad no se disfraza: se muestra tal como es, frágil y llena de esperanza, como el año jubilar que hemos vivido.

La Misa del Gallo fue celebrada, en el hospital, en este contexto, donde se vivió de una manera especial. Cada palabra habla de un Dios que no eligió la comodidad, sino la cercanía; que no huyó del dolor humano, sino que lo abrazó. El altar sencillo de la capilla recuerda que Jesús nació pobre, vulnerable, necesitado de cuidado, como tantos de los que hoy están en estas camas.

Aquí en este hospital, ya se ha convertido en tradicional la visita del Niño Jesús por los pasillos, visitando al personal sanitario y, sobre todo, a los enfermos. El Niño Jesús no teme entrar en una habitación de hospital. No se aleja del sufrimiento ni del miedo. Al contrario, parece sentirse en casa entre los enfermos, porque Él mismo quiso compartir nuestra fragilidad. En cada visita, en cada oración junto a una cama, el Niño de Belén vuelve a nacer.

Visitar a los enfermos en Nochebuena es algo muy especial: no es solo un gesto de caridad , es un acto de fe. Es reconocer que Cristo está allí, esperando ser consolado, acompañado, amado. A veces no hay palabras, pero la presencia basta. A veces no hay respuestas, pero la esperanza permanece.

En el Hospital Comarcal de Baza, la Navidad nos enseña que la alegría no siempre es ruidosa, que la paz no depende de la ausencia de problemas y que la fe se fortalece cuando se comparte. Aquí comprendemos que Dios no prometió quitarnos la cruz, sino caminar con nosotros. Y aunque el cuerpo esté enfermo, el corazón puede llenarse de luz.

Rafael Tenorio

Capellán del Hospital Comarcal de Baza

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.