Unos dicen que la casualidad, otros que la providencia. El caso es que, en un año tan relacionado en la Iglesia con la familia, la celebración del cincuentenario de una parroquia ha estado ligada a unas bodas de oro matrimoniales. Es lo que ha sucedido en la Parroquia de Nuestra Señora del Juncal, ubicada en el arciprestazgo de San Bernardo a orillas del antiguo arroyo del Tamarguillo y delimitada por la avenida Ramón y Cajal. Su historia es la del barrio que lleva su nombre, si bien originariamente llevó el título de la Santísima Trinidad, hasta su denominación actual en 1966.