Bajo el lema «Construyamos un mundo misionero», esta iniciativa quiere poner en el centro de la vida diocesana la dimensión misionera de la Iglesia y la llamada de todos los bautizados a llevar el Evangelio hasta los confines de la tierra.
La apertura del Mes Misionero constituye una oportunidad para fortalecer la comunión eclesial, renovar el compromiso evangelizador y recordar que la misión es una tarea compartida por toda la comunidad cristiana.
A través de esta celebración, se invita a los fieles a vivir la misión desde la oración, el encuentro y la entrega generosa, reconociendo la presencia de Cristo en cada pueblo y cultura.
El encuentro se enmarca en el compromiso de la Delegación para las Misiones, que promueve la conciencia misionera y la colaboración de la Iglesia diocesana con la labor evangelizadora en distintos lugares del mundo.
La jornada será también una ocasión para poner en valor la vocación misionera de la Iglesia y animar a las comunidades parroquiales, grupos y movimientos a implicarse activamente en la construcción de un mundo más justo, fraterno y abierto al Evangelio.
Una misma y única misión: llevar a Cristo hasta los confines de la tierra
La Diócesis de Huelva invita a todos los fieles a participar en esta celebración de apertura del Mes Misionero y a vivir este tiempo como una oportunidad para renovar la fe y el compromiso con la misión de la Iglesia.
La cita será el 2 de octubre, a las 19:00 horas, en el convento de las Carmelitas de Villalba del Alcor. Una invitación a caminar juntos, unidos en Cristo, para construir un mundo misionero.
Los coros parroquiales pueden inscribirse hasta el 22 de septiembre en su encuentro diocesano, que será en Fuente Álamo.
Ya están abiertas las inscripciones para el XXXI Encuentro Diocesano de Coros Parroquiales, que este año se organiza el sábado 26 de septiembre en Fuente Álamo, en la Parroquia San Agustín.
El encuentro, que comenzará a partir de las 9:00 horas, ofrecerá una formación a cargo del sacerdote Ramón Navarro, delegado episcopal de Liturgia; además de juegos para los más pequeños, la celebración de la Eucaristía, y momentos de oración y de adoración, con la posibilidad para quien lo desee de recibir el Sacramento del Perdón. Por la tarde, a las 15:30 horas, tendrá lugar en la parroquia un festival, como cada año, en el que los coros participantes podrán compartir las canciones que hayan preparado para la ocasión.
La edición tendrá por lema Cantar es orar dos veces, una frase atribuida a san Agustín. «Con estas palabras se destaca que el canto litúrgico, cuando nace de la fe y del corazón, no solo embellece la celebración, sino que se convierte en una forma privilegiada de alabanza y encuentro con Dios; cada voz puesta al servicio de la liturgia es también una oración que eleva el alma y fortalece la comunión de la Iglesia», indican desde la organización.
Los coros que deseen participar deben rellenar el formulario de inscripciónonline. El plazo para inscribirse estará abierto hasta el 22 de septiembre.
Si hace algún tiempo aparecía en nuestras vidas la expresión “FOMO” (fear of Missing Out), como sinónimo del miedo a perderse algo, ahora ha llegado hasta nosotros la expresión “JOMO” (Joy of Missing out), la alegría de perderse cosas.
Porque estar en todo, conocer todas las novedades, vivir todas las experiencias responder a todas las invitaciones, al final, cansa. Por ello es necesario aprender a elegir aquello que corresponde con nuestra vocación. Perderse algo no es quedarse fuera de la vida, sino que puede ser estar exactamente donde Dios quiere que estemos.
Quizá esta nueva tendencia es una manera de vivir el desprendimiento. Decir no a planes, contenidos, compras, modas no porque sean malos, sino porque, en palabras del Apóstol, todo me es lícito, pero no todo me conviene (1 Cor 10, 23). Como veíamos hace unos meses, en el fondo late nuestra obsesión por controlarlo todo mientras estamos ausentes.
Frente a esta ansiedad podemos cultivar la confianza que nos hace entender que el mundo no depende de nuestra vigilancia permanente. Debemos focalizarnos, porque, aunque estamos más conectados que nunca, también estamos más ausentes, especialmente con quien tenemos delante.
Asumamos el reto de ganar en presencia, recuperar la capacidad de estar por completo con una persona, en una tarea, durante la comida o la oración. En este sentido, también deberíamos recuperar el domingo como un día para centrarnos en lo esencial.
Alguien que mira desde fuera puede pensar que la misa te quita el tiempo, pero quien la vive desde dentro descubre que también te ayuda a ordenar el tiempo al recordarnos para qué vivimos. Acudir a misa nos hace entender que hay presencias que merecen que todo lo demás espere.
Taller de conversación en el Espíritu durante la Asamblea Diocesana
E. LLAMAS
Queridos diocesanos, hermanas y hermanos de Málaga y Melilla:
En el proceso sinodal en el que estamos inmersos, es decisivo aprender a escuchar mejor, para descubrir así los caminos que el Espíritu Santo abre hoy para nuestra Iglesia. Quisiera reflexionar en esta carta sobre cuatro dimensiones de la escucha.
De entrada, hemos de escucharnos a nosotros mismos, porque no siempre lo hacemos. Vivimos tan deprisa que muchas veces no llegamos a reconocer lo que hay dentro de nosotros; en otras ocasiones, damos por buenas las opiniones y prejuicios ajenos sin preguntarnos: ¿realmente pienso yo así? O bien nos dejamos llevar por el miedo, el enfado o el deseo inconsciente de tener razón. Escucharse a sí mismo requiere hacer silencio y examinar qué hay en nuestro corazón y en nuestra conciencia. Solo desde esta escucha interior podemos aportar verdad a los procesos sinodales.
También hemos de escucharnos unos a otros: en la familia, en la comunidad y en todos los ámbitos en los que transcurre nuestra vida. Con frecuencia ocurre que, mientras uno habla, los demás ya están pensando en cómo responderle. El proceso sinodal reclama la paciencia de escuchar al hermano, incluso cuando no piensa como nosotros. Escuchar no significa estar de acuerdo con lo que se oye, pero sí demuestra que nos tomamos en serio lo que el otro dice. Una comunidad que escucha es una comunidad capaz de caminar unida, aun en medio de las diferencias.
«El camino sinodal pide que aprendamos a escuchar antes de tomar la palabra, a comprender antes de juzgar y a reflexionar juntos antes de decidir»
Además, tendríamos que escuchar la realidad que vivimos, para descubrir lo que Dios nos dice a través de los signos de los tiempos: las situaciones, los acontecimientos y los cambios significativos que ocurren en un momento determinado de la historia. Hoy podríamos hablar de la transformación de la política internacional, el avance de la inteligencia artificial, el auge del emotivismo, las nuevas búsquedas espirituales, las sociedades cerradas y excluyentes, la crisis climática, los compromisos líquidos, la polarización social y el difícil acceso a la vivienda, entre otros desafíos.
Y, sobre todo y en todo, hemos de escuchar a Dios, sin pretender que Él confirme nuestra posición. Escuchar a Dios nos exige estar abiertos a que su Palabra nos cuestione y nos transforme. Él nos sigue hablando en la Escritura y en el silencio de la oración, así como a través de las personas con las que nos encontramos —especialmente las que sufren, son pobres o están marginadas— y de los gemidos de la hermana-madre Tierra.
El camino sinodal pide que aprendamos a escuchar antes de tomar la palabra, a comprender antes de juzgar y a reflexionar juntos antes de decidir. Que el Espíritu nos ayude a escucharnos a nosotros mismos, a escucharnos mutuamente y, en medio de todo ello, a reconocer su voz, unidos a María, la mujer de la escucha y de la acogida.
La iniciativa, dirigida a las personas participantes en los itinerarios formativos del centro, responde a una necesidad detectada en la atención diaria y tiene como objetivo facilitar el reconocimiento de la formación adquirida en otros países como herramienta para mejorar las oportunidades de inserción laboral.
El pasado 7 de septiembre tuvo lugar una primera sesión en la que se explicó de forma práctica todo el proceso, diferenciando entre estudios universitarios y no universitarios, así como los trámites que deben realizarse en el país de origen y posteriormente en España.
Las personas participantes han podido conocer dónde realizar cada trámite, acceder a los organismos correspondientes, cumplimentar y descargar los formularios, consultar la documentación necesaria y realizar el pago de las tasas, contando además con el material elaborado para facilitar su consulta posterior.
El objetivo es que cada persona pueda comprender el procedimiento y realizarlo con autonomía, facilitando la acreditación de sus estudios y cualificaciones y, con ello, ampliando sus posibilidades de acceso a un empleo acorde con su formación.
Esta actuación se incorpora al acompañamiento que el Centro Diocesano de Empleo ofrece dentro de los itinerarios formativos, atendiendo a las necesidades concretas de las personas participantes y favoreciendo su camino hacia la cualificación y la inserción laboral.
La comunidad parroquial de Macael ha vivido en los primeros días de septiembre un cambio de etapa pastoral. En apenas dos jornadas, los fieles tuvieron ocasión de agradecer los ocho años de ministerio de José Rubén Fernández Peregrina y de recibir a Antonio María García como nuevo párroco.
El 4 de septiembre, numerosos feligreses participaron en una celebración de acción de gracias por los ocho años de José Rubén al frente de la parroquia. Fue también la ocasión para reconocer el camino compartido durante este tiempo, su dedicación y cercanía, y despedirlo antes del comienzo de su nueva misión pastoral.
Un día después, el 5 de septiembre, tuvo lugar la toma de posesión de Antonio María García. En la celebración estuvieron presentes el arcipreste de la zona, P. Théodore; el diácono Rafael Pastor; el seminarista José Antonio; colaboradores de la parroquia, una representación de la corporación municipal y numerosos fieles.
El nuevo párroco fue recibido por el arcipreste, que le deseó lo mejor en la tarea que ahora comienza. Junto a Macael, Antonio María García atenderá las comunidades de Laroya, Benitorafe, Tahal, Alcudia de Monteagud y Benitagla, que forman parte de la misma unidad pastoral.
Durante estos primeros días, el nuevo párroco está recorriendo las distintas localidades, conociendo sus parroquias, sus costumbres y a las personas que forman cada comunidad. Comienza así un tiempo nuevo que recoge el trabajo realizado durante los últimos ocho años y abre una nueva etapa para estas parroquias del Almanzora.
La comunidad cristiana agradece el ministerio desarrollado por José Rubén Fernández Peregrina y acompaña ahora a Antonio María García en el comienzo de su servicio pastoral, con el deseo de que esta nueva etapa siga fortaleciendo la vida y la comunión de las distintas parroquias.
El clero malacitano se ha reunido este jueves, 17 de septiembre, en la convivencia de inicio del curso. En un año que arranca con nuevos destinos y servicios pastorales para muchos sacerdotes, este encuentro, en palabras del delegado, José Emilio Cabra, es una oportunidad de encuentro y compartir, y «encontrarnos siempre nos alegra y es un signo de fraternidad».
A. MEDINA
Acompañados del obispo, D. José Antonio Satué, el encuentro ha reunido a una amplia representación de los sacerdotes y diáconos que acompañan con su labor a la comunidad que camina en Málaga y Melilla, así como el obispo emérito, D. Jesús Catalá.
Tras la acogida, en la que los miembros del presbiterio han intercambiado saludos y han sido a su vez recibidos y saludados uno por uno por el obispo, han pasado a la Sala Tabor de la Casa Diocesana, donde el delegado para el Clero, José Emilio Cabra, ha guiado el rezo de Tercia. Tras ella, D. José Antonio ha contextualizado el contenido de la jornada: la presentación de la encuesta del clero y la planificación del plan pastoral diocesano. En referencia a este último, ha expresado su ilusión por el camino que se abre. “Este curso vamos a dedicarlo a auscultar la realidad de la diócesis», ya que, ha explicado, el plan debe ser propio, creado y pensado para la realidad que vive la Iglesia de Málaga y Melilla. D. José Antonio ha explicado que tras esa “composición de lugar”, se dedicará el curso siguiente a la redacción y concreción del Plan. “En la medida en que lo vivamos con ilusión, con ganas, participemos todos y seamos realistas, los frutos van a venir. Podrán ser el 70%, el 25%, el 5%, pero estaremos en camino”. Tras las palabras del Obispo, se ha dado paso a la presentación de la encuesta.
A media mañana han realizado una pausa para el café, y a continuación, ha sido presentado el itinerario para la preparación de la redacción del próximo Plan Pastoral 2028-2033, que ha corrido a cargo del vicario de Pastoral, Salvador Gil; Angelines Morales, miembro de la permanente del Consejo Pastoral Diocesano; Cristóbal Ruiz Román, profesor e investigador de la UMA; José Manuel Llamas, sacerdote y párroco de El Salvador; Pilar Gallardo Quero, delegada de Migraciones y Gitanos; Jesús Hurtado, párroco de San Fernando e investigador de la diócesis y su camino sinodal y Francisco Castro, sacerdote diocesano y párroco de Santa Inés. Ellos, como equipo que está trabajando en esta fase, han explicado cómo se está elaborando el documento de trabajo que se distribuirá en las comunidades de la diócesis para conocer y definir la realidad a la que el plan quiere dar respuesta, y que va más allá de las propias comunidades, abarcando la dimensión sociocultural (primer trimestre), la eclesial (segundo trimestre) y la teológica (tercer trimestre). También el modo de trabajar dicho documento para aportar entre todos al futuro plan pastoral que guiará el camino de la diócesis: testimonios, conversación en el Espíritu y cuestionarios, y el calendario de entrega de las aportaciones. Se ha puesto igualmente a disposición el correo secretaria.cpd@diocesismalaga.es.
El itinerario en este curso 26-27 incluye un acercamiento a la realidad actual de la provimcia de Málaga y Melilla, el análisis de la situación presente en la diócesis, la profundización en la comprensión de la Iglesia unida en la comunión y enviada a la misión y la definición de la estructura general del plan pastoral.
Tras esta parte, ha sido presentada una encuesta sobre la comunicación interna y externa que realiza la delegación de Medios de Comunicación, y que ha sido presentada por el delegado de Mesero Medios, Fernando Ortega, y él consiliario, José Bacallado. A continuación se han compartido informaciones varias y el almuerzo..
El clero malacitano celebra este jueves, 17 de septiembre, la convivencia de inicio del curso. En un año que arranca con nuevos destinos y servicios pastorales para muchos sacerdotes, este encuentro, en palabras del delegado, José Emilio Cabra, es una oportunidad de encuentro y compartir, y «encontrarnos siempre nos alegra y es un signo de fraternidad».
A. MEDINA
Acompañados del obispo, D. José Antonio Satué, el encuentro ha reunido a una amplia representación de los sacerdotes y diáconos que acompañan con su labor a la comunidad que camina en Málaga y Melilla, así como el obispo emérito, D. Jesús Catalá.
Tras la acogida, en la que los miembros del presbiterio han intercambiado saludos y han sido a su vez recibidos y saludados uno por uno por el obispo, han pasado a la Sala Tabor de la Casa Diocesana, donde el delegado para el Clero, José Emilio Cabra, ha guiado el rezo de Tercia. Tras ella, D. José Antonio ha contextualizado el contenido de la jornada: la presentación de la encuesta del clero y la planificación del plan pastoral diocesano. En referencia a este último, ha expresado su ilusión por el camino que se abre. “Este curso vamos a dedicarlo a auscultar la realidad de la diócesis», ya que, ha explicado, el plan debe ser propio, creado y pensado para la realidad que vive la Iglesia de Málaga y Melilla. D. José Antonio ha explicado que tras esa “composición de lugar”, se dedicará el curso siguiente a la redacción y concreción del Plan. “En la medida en que lo vivamos con ilusión, con ganas, participemos todos y seamos realistas, los frutos van a venir. Podrán ser el 70%, el 25%, el 5%, pero estaremos en camino”. Tras las palabras del Obispo, se ha dado paso a la presentación de la encuesta.
A media mañana está fijada la pausa del café, será presentado el itinerario para la redacción del próximo Plan Pastoral 2028-2033, informaciones varias y el almuerzo compartido.