Cada 9 de octubre, Jerez de la Frontera celebra la festividad de San Dionisio Areopagita, Patrón de la ciudad. Con motivo de esta jornada, la Diócesis de Asidonia-Jerez ha preparado una publicación especial que explica el origen de este patronazgo y su vinculación con uno de los acontecimientos más significativos de la historia jerezana.
Para comprender por qué San Dionisio es el Patrón de Jerez hay que remontarse al siglo XIII, concretamente al reinado de Alfonso X el Sabio. Según la tradición histórica de la ciudad, el 9 de octubre de 1264, festividad de San Dionisio, tuvo lugar la incorporación definitiva de Jerez a la Corona de Castilla. Esta coincidencia dio origen a la vinculación del santo con la ciudad y a su reconocimiento como Patrón.
Aunque la fecha exacta de aquel acontecimiento medieval ha sido objeto de debate entre los historiadores, el patronazgo de San Dionisio ha permanecido unido a la identidad religiosa e histórica de Jerez a lo largo de los siglos.
Esta vinculación se refleja especialmente en la Real Iglesia de San Dionisio Areopagita, situada en la plaza de la Asunción, uno de los templos históricos más representativos de la ciudad. Su advocación recuerda el origen de esta tradición, que continúa presente en la vida religiosa e institucional de Jerez.
San Dionisio Areopagita es, además, una figura vinculada directamente a los primeros tiempos del cristianismo. El libro de los Hechos de los Apóstoles lo menciona entre quienes acogieron la fe tras escuchar la predicación de san Pablo en Atenas (Hch 17,34).
A través de este nuevo diseño, la Diócesis de Asidonia-Jerez quiere acercar a los fieles y a todos los jerezanos el significado de una celebración que va más allá de una fecha del calendario, invitándolos a conocer las raíces históricas y cristianas del patronazgo de San Dionisio.
De este modo, la festividad del 9 de octubre se convierte también en una oportunidad para redescubrir la figura del santo, su testimonio de fe y la tradición que, desde hace siglos, lo une a Jerez de la Frontera. Asimismo, recordamos que en la tarde de hoy a las 18hrs en la Iglesia que recibe el nombre del santo se celebrará el tradicional Te Deum.
“Amando hasta el extremo” es el musical que un grupo joven de nuestra diócesis estrenará los días 11 y 12 de diciembre en La Caja Banca. Las entradas saldrán a la venta el próximo 11 de octubre. En este musical están implicados la Delegación de Infancia y Juventud, la Acción Católica General en Málaga y la parroquia Nuestra Señora de la Amargura. Su directora, Lucía Martín, y dos protagonistas, Andrea Caro y Amanda de Oña, estuvieron presentando la obra en el programa el Espejo de COPE Málaga.
Andres, Lucía y Amanda tras la grabación de la entrevista
E. LLAMAS
“Amando hasta el extremo” no es solo un musical, es un proyecto mucho más grande.
Lucía. Así es, tenemos que remontarnos a 2023. Nosotras compartimos grupo de vida en la parroquia de la Amargura. Teníamos 16 ó 17 años, la edad que tienen los personajes del musical porque este musical habla sobre nosotros, sobre nuestras vidas en ese momento en el que tenemos que tomar nuestras decisiones y en el que también la fe tiembla. Esas famosas crisis de fe de las que hablamos mucho por redes, toman un papel muy importante en nuestras vidas. En mi caso, empecé a sentir que no las compartíamos, sino que nos las guardábamos. Y pensé, ¿por qué, a qué le tenemos miedo, por qué no las hablamos entre nosotros? Entonces me dije, ¿qué puedo hacer yo como joven que también está pasando por esto? Y, como la música es nuestro lenguaje, nos encanta y es nuestro momento de mayor conexión, y me gusta mucho escribir, se plantó esta idea en mi corazón como una semilla y, aunque me costó mucho decir que sí, finalmente me lancé y estoy muy contenta por ello. Y así nació este musical de los jóvenes para todos.
Entonces, ¿en este musical todos los jóvenes se van a ver un poquito reflejados?
Andrea. Así es. De hecho, al comienzo del proyecto, Lucia lanzó una consulta a los jóvenes de la diócesis para que compartiéramos nuestros testimonios e historias y, con todo ello, construyó los personajes, así que el musical en realidad muestra la realidad de los jóvenes de Málaga. De hecho, recuerdo el momento en el que Lucía me preguntó. Me encontraba un poco más alejada del grupo de la parroquia porque estaba pasando esa crisis de fe en silencio y Lucía era la primera persona que me ofrecía un espacio simplemente para poder desahogarme y decir lo que pensaba. Además, tuve el privilegio de ser la primera que leyó el primer guion, que después ha vivido muchos cambios, y pensé: “esto es lo que me hubiera gustado que me dijeran en ese momento, y lo que me hubiera gustado decir”. Es un musical súper especial para nosotras porque estamos contando nuestra propia historia sobre el escenario.
¿Qué ha significado para vosotras este proceso?
Amanda. Son seis protagonistas con seis historias totalmente distintas de fe, de vida, de relaciones familiares diferentes. La amistad también tiene un papel muy importante en la obra, al igual que lo es para nosotras. Creo que cualquier adulto y cualquier joven va a poder sentirse reflejado con alguno de los personajes.
Lucía. He sentido que ha sido una llamada de Dios muy fuerte con la que han ido apareciendo dones que no sabíamos que estaban ahí.
Andrea. Ha sido también un redescubrir el valor del acompañamiento. En una sociedad que cada vez es más individualista, en la que parece que solamente miramos nuestro ombligo, como jóvenes cristianos tenemos la responsabilidad de caminar juntos y esos frutos ya se van notando en el propio musical, en el que nos hemos acompañado y nos hemos ayudado a crecer. Sin ese acompañamiento, superar las crisis de fe es bastante difícil y, en muchas ocasiones, las superamos gracias a una mano, a un abrazo y a una conversación. Para mí, el acompañamiento es el mensaje más importante del musical.
Amanda. Para mí era muy importante este espacio que ha creado Lucía para poder escuchar a los jóvenes. Lo que más me emociona del musical son los mensajes que transmite porque hablamos sobre la amistad, pero también hablamos sobre el duelo, las crisis de fe, la presión familiar y cómo todas esas cosas pueden alejarte de Dios. Por otro lado, a mí esta experiencia me ha acercado mucho a Dios, a mi grupo de vida, a Amanda y a Lucía, incluso a mi propia familia. Cuando comprobamos que todos hemos tenido crisis de fe, todos hemos tenido un momento en el que hemos dudado, pensamos, “¿por qué no lo hemos hablado antes?”.
Los temas musicales que habéis creado son también un material maravilloso para los grupos y parroquias.
Lucía. Así es. Para nosotras, el musical tiene dos partes: la puesta en escena y la parte espiritual, que es fundamental. Además, el hecho de que jóvenes y adultos nos sentemos juntos a escucharnos durante dos horas y media, es un punto de partida para abrir un poco de debate sobre las situaciones que se van a plantear en el escenario.
Un equipo grande de actores los que participan en el musical, ¿cómo los fichasteis?
En la Misa de acción de gracias de los campamentos anunciamos que íbamos a hacer un casting para el musical y recibimos una respuesta impresionante. Pensábamos que irían nuestras amigas y recibimos más de 20 peticiones que después se fueron ampliando hasta formar el equipo de más de 60 personas que formamos todo el equipo. Estamos súper agradecidas.
La Vicaría para la Pastoral Social, consciente de que la Iglesia está llamada a ser signo de acogida, acompañamiento y esperanza para todas las personas, especialmente para aquellas que atraviesan situaciones de dificultad o necesitan una oportunidad para reorientar sus vidas e integrarse plenamente en la sociedad, está impulsando en la Archidiócesis la colaboración de las parroquias en el programa de Trabajos en Beneficio de la Comunidad (TBC).
Se trata de una medida que permite a determinadas personas cumplir resoluciones judiciales mediante la realización de actividades de utilidad social, sin ánimo de lucro y en beneficio de la comunidad y evitan tener que entrar en la cárcel.
“La participación de nuestras parroquias constituye una valiosa expresión de la misión evangelizadora y social de la Iglesia”, explica el vicario episcopal de esta pastoral, Salvador Diánez. “Acoger a estas personas, ofrecerles una tarea útil y acompañarlas durante el tiempo de prestación del servicio supone una oportunidad para promover valores como la responsabilidad, la solidaridad, la reparación del daño y la reinserción social”, añade.
Con el fin de organizar esta colaboración, desde la vicaría se está elaborando un Catálogo Diocesano de Puestos para Trabajos en Beneficio de la Comunidad, en el que se recogerán las actividades y servicios que las distintas parroquias puedan poner a disposición del programa. Entre estas tareas se encontrará el apoyo en labores de mantenimiento y conservación de instalaciones; la colaboración en actividades de limpieza y acondicionamiento de espacios; la ayuda logística en iniciativas parroquiales y caritativas, o en proyectos sociales, asistenciales o educativos; la colaboración en almacenes, roperos, comedores u otras obras de acción social; así como cualesquiera otras actividades de utilidad comunitaria compatibles con la normativa vigente.
La Delegación diocesana de Pastoral Penitenciaria de Sevilla será la encargada de facilitar toda la información necesaria, así como para orientar y acompañar para la incorporación de estos puestos al catálogo diocesano y para el correcto desarrollo del programa.
Finalmente, Diánez ha animado a los párrocos y responsables de templos a participar en esta iniciativa, que no supone una relación laboral ni un coste económico para la parroquia, y permite “seguir construyendo una Iglesia que vive la caridad de Cristo, comprometida con la dignidad de la persona, la justicia restaurativa y el bien común”.
Más información en el correo tbc@archisevilla.org o en los teléfono 954 505 505 (ext. 660) y 618 987 109
Tríptico – Campaña TBC (Vicaría de Pastoral Social) 436.96 KB
Celebramos el 12 de octubre una jornada que nos invita a mirar nuestra historia con gratitud y a contemplar, desde la fe, los vínculos que unen a tantos pueblos a ambos lados del Atlántico. En la fiesta de la Bienaventurada Virgen María del Pilar, damos gracias a Dios por el don de la fe recibida y transmitida, y por la riqueza espiritual que compartimos. La tradición nos presenta a la Virgen María alentando al apóstol Santiago en los comienzos de la evangelización de nuestra tierra. En medio de las dificultades, María le ofrece el Pilar como signo de fortaleza y esperanza. No elimina los obstáculos del camino, pero sostiene al apóstol y lo anima a perseverar en la misión. También nosotros necesitamos hoy esa firmeza que nace de la confianza en el Señor. En medio de las incertidumbres de nuestro tiempo, María nos conduce siempre a Cristo y nos recuerda sus palabras: «Haced lo que Él os diga» (Jn 2,5).
La fe mariana, arraigada en nuestra historia, cruzó también el océano y echó raíces en América. En la evangelización de aquellas tierras encontramos el testimonio de tantos misioneros que anunciaron el Evangelio y defendieron la dignidad de las personas. La Hispanidad, contemplada desde la fe, no es una nostalgia del pasado, sino una historia compartida que nos compromete con el presente. En esta historia, Sevilla ocupa un lugar singular. Desde el puerto de Indias, a orillas del Guadalquivir, partieron numerosas expediciones que llevaron consigo el anuncio de Jesucristo y la devoción a la Virgen. Nuestra Archidiócesis fue lugar de encuentro entre pueblos y culturas, y la fe sembrada entonces forma parte de una herencia espiritual que estamos llamados a custodiar y renovar. La Virgen de la Antigua, tan vinculada a la tradición misionera sevillana, nos recuerda la vocación universal de nuestra Iglesia particular.
La celebración de este día nos invita, en primer lugar, a vivir con firmeza nuestra fe. No se trata simplemente de conservar costumbres o tradiciones, sino de encontrarnos con Jesucristo, fundamentar nuestra vida en Él y dar testimonio del Evangelio con coherencia y alegría. La fe se fortalece con la oración, se celebra en la liturgia y se hace vida en las obras de caridad. Esta jornada es también una llamada a la fraternidad. La catolicidad de la Iglesia nos recuerda que nadie es extraño en la familia de Dios. En nuestras parroquias y comunidades acogemos a hermanos procedentes de Hispanoamérica que enriquecen nuestra vida eclesial con su fe, su piedad popular y sus tradiciones. Su presencia nos ayuda a descubrir que la diversidad es una riqueza y que la comunión en Cristo supera las fronteras. Estamos llamados a construir puentes, rechazar toda forma de discriminación y hacer de nuestras comunidades espacios de acogida, escucha y solidaridad.
María nos impulsa a renovar nuestro compromiso misionero. La fe que recibimos no es un bien que podamos guardar para nosotros mismos. Estamos llamados a transmitirla a las nuevas generaciones, acompañar a quienes buscan sentido y llevar la esperanza del Evangelio a quienes sufren la pobreza, la violencia, la soledad o la falta de libertad. Nuestra historia dará fruto si se convierte en misión. Queridos hermanos, pongamos bajo la protección de la Virgen del Pilar a España y a todas las naciones hermanas de Hispanoamérica. Que María sostenga a las familias, consuele a quienes atraviesan dificultades y fortalezca a nuestras comunidades en la fe y en la caridad.
Que, unidos por una misma fe y sostenidos por una misma Madre, sepamos caminar juntos, con gratitud por el pasado, responsabilidad en el presente y esperanza en el futuro.
Canal Sur retransmitirá la misa dominical, este 11 de octubre, desde la Parroquia de San José, de Montellano. La celebración eucarística será presidida por el obispo auxiliar de Sevilla, monseñor Teodoro León, a las diez de la mañana.
Se trata de la solemne función pontifical con motivo del 300 Aniversario de la Antigua Hermandad Servita y María Santísima de los Dolores.
En el mes del Rosario, -devoción mariana de Minas de Riotinto, población en la que nació D. José Arturo Domínguez Asensio el 8 de octubre de 1943-, ha entregado su alma a Dios este sacerdote, que fue ordenado presbítero en Huelva el 13 de julio de 1968 por el Venerable José María García Lahiguera. D. José Arturo fue dotado de una singular inteligencia, que él, con su trabajo y dedicación, puso al servicio de la Iglesia. Monseñor González Moralejo, intuyendo su valía intelectual, lo mandó a estudiar a Roma, en cuya Pontificia Universidad Gregoriana se licenció y doctoró en Sagrada Teología. Su estudio se tradujo en el gran servicio, que, como maestro de generaciones de sacerdotes, prestó en nuestro Seminario Diocesano, y también en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla y en la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla, que lo designó Doctor Honoris Causa de la misma en 2025.
Fue Prefecto de Disciplina y profesor del Seminario, en 1968. Desde 1986 como Profesor de Sagrada Teología; Responsable de la sección de enseñanza media, en 1970; Profesor de Religión numerario del Instituto Femenino, entre 1971-1972, año éste último en que fue a la Ciudad eterna y donde estuvo hasta 1975. Posteriormente, en 1976, fue nombrado Jefe de Estudios del Seminario Diocesano. En 1977 fue nombrado Canónigo Magistral de la Santa Iglesia Catedral de Huelva y entre 2015 y 2022 fue Deán-Presidente del Excmo. Cabildo. En 1981, fue designado Capellán y Director Espiritual de la Hermandad de Ntra. Sra. del Rocío, de Huelva. En varias etapas fue miembro del Consejo del Presbiterio (1984, 2013, 2017, 2018, 2020 y en la actualidad). Y, desde 1993, fue Censor de Oficio. Igualmente formó parte de otros organismos diocesanos: Colegio de Consultores en 2013, 2018 y 2020; Juez del Tribunal Diocesano en 1981; Miembro de la Comisión Asesora del Diaconado Permanente; y Vicario Judicial de la Diócesis entre 2015 y 2024.
Su actividad intelectual y sus otros servicios pastorales estuvieron acompañados también de su actividad parroquial, siendo Párroco Solidario de la Parroquia Mayor de San Pedro Apóstol, de Huelva, entre 1985 y 2008, y Párroco entre 2008 y 2023, un largo período de misión en aquella comunidad parroquial, la más antigua de la capital diocesana.
Hay que reseñar el papel que jugó, como miembro de la Comisión preparatoria de los Congresos Mariano y Mariológico Internacionales de Huelva y de la Visita Apostólica de San Juan Pablo II a la Diócesis. Para los Congresos preparó el libro de trabajo “María Estrella de la Evangelización”.
Que el Señor, Sabiduría infinita, en cuyo misterio ayudó a tantos a entrar, lo juzgue con misericordia entrañable, y que la Virgen del Rosario interceda por su alma, para que esté gozando del rostro amoroso del Padre.
Mil cuatrocientas personas, pertenecientes al ámbito de la educación católica, se han dado cita esta tarde en la Catedral de Sevilla, donde se ha celebrado la Eucaristía de inicio de curso de la pastoral educativa de Sevilla, que ha presidido el arzobispo, monseñor José Ángel Saiz Meneses.