
ecién conocida la noticia de su traslado a Picota, Perú, hablamos con Rafael Prados Godoy. El joven sacerdote se enfrenta a una experiencia única que sin duda lo ayudará a crecer en su vocación. Ha acogido la noticia con “alegría y sorpresa” está contento de volver a esa tierra que conoció como seminarista y a la que esperaba volver como sacerdote. Su maleta sólo lleva un deseo, ser capaz de cumplir con la misión que Dios tiene pensada para él. Rafael con su Sí se ha entregado por entero a la voluntad de Dios










