
En la Diócesis de Jaén viven 400 consagrados. Más de 350 mujeres y 40 hombres que, repartidos por toda la geografía jiennense, desarrollan la vocación a la que Cristo los llamó, a través de los distintos carismas de la Iglesia. De vida contemplativa o activa, todos llevan una vida de entrega total a Cristo y a los hermanos.


















