
El pasado viernes, día uno de febrero, nuestra comunidad parroquial acogía, en torno a las 11 de la mañana, la Cruz de la Misión diocesana. Un buen número de fieles de la Parroquia se congregó en torno a la Cruz y al entronizarla en el altar, sin planearlo, pudimos rememorar aquel primer viernes Santo cuando María no dejó a su Hijo, sino que estuvo a su lado en el momento más duro de su vida terrena, la cruz.




















