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Se cumplen 100 años de la beatificación de santa Beatriz de Silva, una invitación a peregrinar a los templos jubilares de las Concepcionistas

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Se cumplen 100 años de la beatificación de santa Beatriz de Silva, una invitación a peregrinar a los templos jubilares de las Concepcionistas

La Iglesia conmemora hoy el centenario de la beatificación de santa Beatriz de Silva, fundadora de la Orden de la Inmaculada Concepción, una efeméride que adquiere este año un significado especial gracias al Año Jubilar concedido por el papa León XIV con motivo del cincuenta aniversario de su canonización.

Con esta celebración, la Orden de la Inmaculada Concepción invita a los fieles a acercarse a los templos jubilares de la Archidiócesis de Sevilla para vivir este tiempo de gracia y obtener la indulgencia plenaria, cumpliendo las condiciones establecidas por la Iglesia.

Los tres monasterios de religiosas concepcionistas franciscanas de Lebrija, Osuna y Mairena del Aljarafe han sido designados templos jubilares y permanecerán abiertos durante todo el año para acoger a los peregrinos que deseen profundizar en la espiritualidad de santa Beatriz de Silva y renovar su vida cristiana.

La madre María José Hidalgo, presidenta de la Federación Bética de Santa María de Guadalupe y coordinadora de la Confederación Santa Beatriz de Silva, señala que este Jubileo constituye «un tiempo de gracia y renovación espiritual» para toda la Orden. «Confiamos en que este tiempo santo nos ayude a caminar con santa Beatriz de Silva de la mano de la Inmaculada Concepción, hacia una fe más viva y un amor más entregado», afirma.

Una invitación a peregrinar

Las religiosas concepcionistas animan a los fieles de la Archidiócesis a peregrinar a cualquiera de estos monasterios, venerar la reliquia de la fundadora y conocer más de cerca su testimonio de santidad.

«Invito a todos a visitar nuestros monasterios y venerar la reliquia de nuestra fundadora; a acercarnos a la vida de santa Beatriz y pedir que nos enseñe a vivir desde lo importante, desde lo esencial; que su estrella ilumine nuestro camino para seguir a Cristo con la misma generosidad con la que ella respondió a la llamada de Dios», destaca la madre María José.

Actualmente, 47 religiosas viven en los monasterios de Lebrija, Osuna y Mairena del Aljarafe, unidas a las 465 concepcionistas presentes en toda España. Todas ellas celebran este Año Jubilar poniendo de relieve el carisma de la Orden: seguir a Cristo Redentor contemplando a María Inmaculada como modelo de servicio, alabanza y entrega.

Una mujer que supo esperar en Dios

Santa Beatriz de Silva sigue siendo, cinco siglos después, un referente de confianza y fidelidad al Señor. Su vida estuvo marcada por la valentía, la humildad y una profunda experiencia de escucha de Dios. «Beatriz se supo peregrina de la fe y de la llamada del Señor. Aprendemos de ella a confiar, a esperar la hora de Dios y a permanecer atentos a la voz del Espíritu», explica la presidenta de la Federación Bética.

Toda su existencia remite a la Virgen María, especialmente al misterio de la Inmaculada Concepción, eje del carisma que transmitió a la Orden y que continúa vivo en los monasterios concepcionistas.

Tres templos jubilares en la Archidiócesis

Con motivo del Año Jubilar, los fieles pueden obtener la indulgencia plenaria peregrinando a cualquiera de estos monasterios, participando en la celebración de la Eucaristía o dedicando un tiempo de oración ante el Santísimo Sacramento, además de cumplir las condiciones habituales establecidas por la Iglesia.

Los templos jubilares son:

Horarios de misa y apertura de los conventos

  • Convento de la Purísima Concepción (Lebrija)

La Eucaristía diaria, durante todo el año, es a las ocho y media de la mañana. La exposición diaria del Santísimo Sacramento es desde las doce del mediodía a la una y media de la tarde. Por la tarde, de seis y media a ocho y media.

Dirección: Calle Antonio de Nebrija, nº 3. Tel: 955 972 165

  • Convento de la Purísima Concepción (Mairena del Aljarafe)

La apertura de la iglesia es desde las siete y media a las nueve y media de la mañana. Todos los que deseen pueden participar en el rezo de laudes. La Eucaristía, a las ocho y media de la mañana. Los domingos y festivos, a las diez y media de la mañana.

Por la tarde, el horario de apertura es desde las siete a ocho y media, para el rezo de vísperas y adoración al Santísimo. Los jueves hay Exposición desde las nueve de la mañana a la una y media de la tarde. Los últimos jueves de mes, la Adoración es desde las nueve de la mañana a las nueve de la noche.

Dirección: Carretera de Almensilla, 14. Tel: 955 609 145

Convento de la Purísima Concepción (Osuna)

La apertura del templo es a las ocho de la mañana, de lunes a sábado. Los domingos y festivos a las nueve y media de la mañana.  Abierto todo el domingo con Exposición al Santísimo.  Se abre también los primeros viernes de mes y sábados por la tarde, con Exposición.  Los últimos jueves de mes, el templo permanece abierto todo el día, con exposición del Santísimo.

Dirección: Calle Sevilla, 1. Tel:  954 810425

La conmemoración del centenario de la beatificación de santa Beatriz de Silva constituye así una nueva oportunidad para acercarse a su legado espiritual y vivir el Jubileo como un camino de conversión, reconciliación y esperanza.

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Homilía en la Misa de Clausura del Encuentro de Laicos de Parroquia

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Catedral de Málaga. 26 de julio de 2026

Concluye este encuentro de laicos de parroquia en el que hemos rezado y celebrado, hemos escuchado y dialogado, para acoger la luz y la fuerza del Espíritu y seguir adelante en la misión de compartir caminos y acompañar esperanzas.

Compartir el camino de quienes están a nuestro lado, incluso cuando avanzan en la dirección equivocada, siguiendo el ejemplo de Jesús resucitado, que caminó junto a los discípulos de Emaús, los escuchó sin prisa, los iluminó con la Escritura y compartió con ellos el pan. Acompañar las esperanzas de la gente con la gran esperanza que nos ofrece Jesucristo: la certeza de que nunca estamos solos, de que su amor incondicional nos salva y de que su Espíritu hace posible que vivamos como hijos e hijas del Padre, como hermanos y hermanas de la gran familia humana, anticipando así la vida plena y definitiva en la eternidad de Dios.

Para cumplir esta misión común, que toma un rostro concreto en cada uno de nosotros, la Palabra de Dios que acabamos de proclamar nos propone al menos cuatro actitudes fundamentales.

Primera actitud: buscar

Voy a servirme de un comentario del papa Francisco (Ángelus del 30 de julio de 2023) a la parábola del comerciante que hemos proclamado. Decía el Papa: «El evangelio nos ha hablado de un comerciante emprendedor, que no se queda quieto, sino que sale de su casa y se pone a buscar perlas preciosas. […] Y esto nos invita a no encerrarnos en la costumbre, en la mediocridad de los que se conforman, sino […] a buscar la novedad del Señor».

Podríamos preguntarnos, por tanto: ¿tenemos cada uno esta actitud de búsqueda en nuestra experiencia de fe, en nuestro compromiso familiar, social y parroquial: en la catequesis, en la liturgia, en la acción social? ¿Tiene la Acción Católica General esta actitud de búsqueda en su tarea de articular, formar e impulsar a la misión al laicado de parroquia? ¿Favorecemos que nuestras comunidades y diócesis busquen, como decía san Juan Pablo II hace tantos años, «un nuevo ardor, nuevos métodos y nuevas expresiones» para vivir y anunciar el Evangelio, siempre el mismo y siempre nuevo?

La actitud de búsqueda no es necesaria solo para quienes aún no han encontrado a Jesucristo. Más aún, debería caracterizar especialmente a quienes creemos en Él. El papa León lo explicó en Barcelona: «Estamos hechos a medida del infinito y por eso, todo horizonte finito, todo paso, toda conquista, mientras nos satisface al mismo tiempo nos impulsa hacia adelante y nos invita a seguir buscando, a buscar avanzando, pero, sobre todo, a buscar “descendiendo interiormente”, es decir, yendo a lo profundo».

Dicho con otras palabras: en la búsqueda no se trata tanto de vagar de un lugar a otro cuanto de adentrarnos en la profundidad de lo que somos y de la misión encomendada. En esta línea, la mística y laica francesa Madeleine Delbrêl animaba a cada creyente «a ser una torre de perforación hacia la capa de amor inagotable: el Dios oculto y desconocido que puede aplacar toda sed».

Por eso, no cedamos a la tentación de dejar de buscar, creyendo que ya lo sabemos todo o que ya lo hacemos todo bien. Solo buscando conoceremos mejor a Dios y disfrutaremos más plenamente de sus dones; solo buscando cumpliremos nuestra misión con mayor fruto para nosotros mismos y para los demás.

Segunda actitud: discernir

Así describía el papa Francisco al comerciante de la parábola: «Es una persona prudente, que “tiene ojo” y […] sabe “discernir” para encontrar la perla». No basta, por tanto, con buscar; es necesario discernir. Discernir en nuestra vida cotidiana, en nuestra experiencia de fe y de Iglesia, y en la misión propia de cada uno.

No discernimos para elegir el camino que nos reporte más ventajas personales, grupales o eclesiales, sino aquel que nos permite ser más fieles al Señor y a la misión que nos ha encomendado. Discernimos para no dejarnos llevar por las apariencias; para no despreciar lo nuevo por ser nuevo ni lo antiguo por ser antiguo, porque tanto en lo nuevo como en lo antiguo hay perlas y también baratijas. Aprendamos del escriba que entiende del Reino y «va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo». Pidamos al Señor, como Salomón, un corazón dócil, sabio e inteligente para discernir los caminos que Él nos va mostrando en cada momento de la historia.

Aprovechemos la riqueza del Sínodo sobre la sinodalidad para aprender a discernir personal y comunitariamente. Muchos de nosotros hemos practicado la conversación en el Espíritu. ¡Qué experiencia tan hermosa y enriquecedora! Atendiendo a nuestro propio interior y no tanto a nuestros prejuicios, escuchándonos unos a otros y acogiendo la Palabra de Dios en torno al altar, vamos discerniendo los caminos que Él quiere para su Iglesia —para el laicado y la Acción Católica en particular— y para este mundo nuestro, que Dios ama apasionadamente.

Tercera actitud: apostar

Seguimos “escuchando” a Francisco: «Al darse cuenta de su inmenso valor, [el comerciante] vende todo, sacrifica todos sus bienes para tenerla. Cambia radicalmente el inventario de su almacén; no queda nada más que esa perla: es su única riqueza, el sentido de su presente y de su futuro».

Este comerciante ciertamente apuesta. Apostar significa tomar un camino concreto, aunque no tengamos todas las certezas, renunciando a otras posibilidades, no desde la lógica de la renuncia por la renuncia ni de un Dios que nos «quita» cosas, sino desde la libertad de quien ha encontrado algo —o, mejor, a Alguien— que merece verdaderamente la pena.

Apostar en la vida de fe significa renunciar a muchas cosas, incluso buenas, para abrazar la perla preciosa que es Jesucristo. Como decía Francisco: «Él es la perla preciosa de la vida que hay que buscar, encontrar y hacer propia. Merece la pena invertirlo todo en Él, porque, cuando uno encuentra a Cristo, la vida cambia».

Apostar en la Acción Católica, en la parroquia y en la diócesis significa tomar decisiones, a veces dolorosas, para dedicar nuestros mejores esfuerzos a la misión de compartir caminos y acompañar esperanzas. Apostar por la misión significa renunciar a la obsesión por los números, al afán de quedar bien y a la búsqueda de poder, para abrazar decididamente, aunque a veces parezca inútil, el estilo del Evangelio: la humildad, la verdad y la compasión, especialmente hacia las personas más vulnerables.

No me negaréis que apostar es el paso más difícil, el más comprometido y, quizá por eso, el más decisivo. ¿No os sucede también a vosotros y a vuestras comunidades que, después de buscar y discernir, incluso después de redactar un plan pastoral, apenas somos capaces de cambiar en nuestro encuentro con Jesucristo, en la vida de nuestro grupo de fe, en la parroquia o en la diócesis?

Es aquí donde se pone a prueba nuestra fe. Es aquí donde se manifiesta si realmente nos fiamos de Dios o si seguimos aferrados a nuestras seguridades: costumbres, instituciones, métodos, reglamentos… Pidamos pues al Señor que nos conceda la confianza y la valentía necesarias para apostar cada día por Él, por la comunidad, por la fraternidad y por la misión.

Cuarta actitud: confiar

La parábola de la red, al igual que la del trigo y la cizaña que escuchábamos el domingo pasado, nos invita a confiar.

Aunque en el mar del mundo haya peces buenos y malos, y en el campo de nuestro corazón convivan el trigo y la cizaña, podemos confiar. Todo lo verdadero, todo lo bello y todo el amor que sembremos en nuestra relación con los demás y en nuestra misión no se perderá. Todo será recogido en cestos de eternidad.

Confiemos siempre en el Señor, también en las circunstancias sociales y eclesiales que nos toca vivir, con sus luces y sus sombras, porque, como nos recuerda el apóstol en la segunda lectura, «a quienes aman a Dios todo les sirve para el bien».

Adelante, hermanas y hermanos laicos de parroquia y de la Acción Católica. Adelante, hermanos obispos, sacerdotes y diáconos, que acompañáis al laicado y, a la vez, aprendéis tanto de él. Adelante también vosotros, abuelos y abuelas del encuentro organizado por Mensajeros de la Paz, que os habéis unido en esta celebración.

Sigamos buscando, discerniendo, apostando y confiando; y ayudemos a quienes caminan con nosotros a buscar, discernir, apostar y confiar. Que María, la Virgen de la Victoria, patrona de Málaga y de Melilla, nos acompañe e interceda por nosotros. Amén.

+ José Antonio Satué

Obispo de Málaga

 

Cotolengo, un «hospital de campaña» en ternura

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La exposición «Y sonó la música», abierta en el Palacio Episcopal hasta el 2 de noviembre, destinará íntegramente sus entradas a la Casa del Sagrado Corazón y la Asociación por la Igualdad de los niños gitanos «Chavorrillos».

El Centro Cultural Fundación Unicaja expone un centenar de piezas recorriendo cinco siglos de historia del arte en torno a la iconografía musical. En ella, pueden verse obras de maestros como Picasso, Murillo, Alonso Cano, José de Ribera, Enrique Simonet o Romero de Torres, entre otros muchos. “Y sonó la música” puede visitarse de lunes a sábado de 10.00 a 14.00 h. y de 17.00 a 20.00 h.; y domingos y festivos, solo de mañana. La entrada, de 3 euros, se destina al Cotolengo de Málaga y Chavorrillos por la igualdad de los niños gitanos.

COTOLENGO, LA CASA DE TODOS

La Casa del Sagrado Corazón sigue siendo un hogar de puertas abiertas para aquellas personas que agotan todas las posibilidades. El Cotolengo de Málaga ha vivido como una gracia ser templo jubilar e invita a los malagueños a seguir poniendo rostro a la Providencia, «que nunca falla»

En total 42 personas, adultos y también familias con menores, son acogidas actualmente en el Cotolengo de Málaga. Su director, Patricio Fuentes, explica que «son muchísimas las nacionalidades que tenemos entre los residentes. En el caso de familias, muchas de ellas han sido desahuciadas por no poder hacer frente al coste de una vivienda, y vienen un tiempo con nosotros hasta poder salir adelante. Algunos encuentran luz en la Mesa del Mundo Rural, en proyectos fuera de Málaga o logran la independencia en otro lugar».

La Casa del Sagrado Corazón siempre intenta que respondan los servicios a los que los ciudadanos tienen derecho. Pero cuando se cierran todas las puertas, se abren las de la casa. El Cotolengo colabora con numerosas entidades, como CEAR, Casa Betania, Cáritas parroquiales o los recursos dePuerta Única. «La realidad social más dura es la que viene a la Casa del Sagrado Corazón -explica Fuentes-. Los residentes son personas con una gran vulnerabilidad económica o social, algunos con problemas de salud que, tras una hospitalización, no pueden vivir solos, o que por edad necesitan este apoyo en un momento concreto mientras encuentran una residencia acorde a su situación. Esta casa sigue siendo absolutamente necesaria, y lo demuestra la cantidad de llamadas que recibimos. Somos un hospital de campaña en ternura, en primera acogida, para que desde ahí se pueda ir a otro lugar mejor que donde estaban antes, y seguimos acompañándolos. Intentamos decir que aquí caben todos, todos y todos».

«Esta casa sigue siendo absolutamente necesaria, y lo demuestra la cantidad de llamadas que recibimos»
La realidad social se va sorteando en esta casa con la ayuda de la Providencia. «Acogemos, cuidamos, y cuando haya una opción más adecuada, la persona sale para mejorar su situación, dejando la plaza a otro que lo necesita». Esta gran familia la componen la comunidad de Franciscanas Clarisas de Kerala (India), los voluntarios y trabajadores, los propios acogidos, que se cuidan mutuamente, y muchos benefactores, que logran que, a pesar de las estrecheces, siempre se sale adelante.

«Acogemos, cuidamos, y cuando haya una opción más adecuada, la persona sale para mejorar su situación, dejando la plaza a otro que lo necesita»
El tiempo jubilar en el que el Cotolengo ha sido elegido lugar para ganar la indulgencia, junto a la Catedral y al templo del Sagrado Corazón de Melilla, ha traído también muchas gracias a la casa, «especialmente en lo espiritual, y también en ayudas de muchos movimientos y asociaciones que se han acercado a ganar aquí el Jubileo y nos han aportado su granito de arena y su cariño», detalla el director. Próximamente, el Cotolengo iniciará una nueva etapa: tendrá una nueva ubicación «aquí cerquita, en un edificio más adecuado a las circunstancias actuales, en un proyecto precioso en el que siempre hemos defendido que las familias que hay cerca nuestra también tengan un techo digno gracias a esta transformación», termina Fuentes.

Ana María Medina

Las Angustias presenta la acción social para el barrio

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El 29 de julio, el templo de las Angustias acoge a las iniciativas sociales de la parroquia y el barrio.

La parroquia de Las Angustias, en El Palo, quiere unir a su feligresía en torno a la acción social que se lleva a cabo desde la parroquia o en el barrio, con el objetivo de dar visibilidad y facilitar el contacto entre las distintas organizaciones con personas potencialmente usuarias de estos servicios o dispuestas a dedicar parte de su tiempo a ayudar a los demás.

El 29 de julio, a las 21.00 horas, tras la Misa de 20.00 horas, dentro del mismo templo, se procederá a la presentación de las distintas actividades de acción social organizadas en la barriada de El Palo y desde la parroquia.

Para ello, el encuentro dará espacio para presentar brevemente su labor a organizaciones como Amfremar (para la atención social de personas en exclusión), la Asociación de Vecinos de El Palo, Cáritas Parroquial, Casa de la Esperanza (para personas sin hogar), Cudeca, Hermandad del Carmen, Hermandad del Rosario, Manos Unidas, Sepas (Programa de Acompañamiento para personas separadas o divorciadas de la Iglesia) y otros voluntariados parroquiales.

Tras finalizar el acto, será posible tomar un refrigerio en el patio de la parroquia, para cerrar el curso antes de las vacaciones.

Ana María Medina

«El encuentro no acaba aquí, seguimos caminando juntos»

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Este evento intergeneracional, que acogió a niños, jóvenes y adultos, celebró su acto inaugural en el Pabellón de Ciudad Jardín, seguido de la primera Eucaristía, que estuvo presidida por el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Luis Argüello.

Aquí pueden leer la crónica del primer día del encuentro. 

Las sesiones de trabajo por sectores de edad y las dinámicas comunes tuvieron lugar en la Facultad de Marketing y Gestión de la Universidad de Málaga, entre ellas, un diálogo distendido entre el Obispo de Málaga y los jóvenes en la mañana del sábado 25.

El objetivo central del encuentro fue situar el acompañamiento en el corazón de la vida parroquial con momentos de reflexión, de oración, de compartir vida, y alimentos propios de cada lugar, y también de presencia pública como la vigilia de oración y el concierto del grupo Vancouver y el DJ Grillex, que se celebraron en la Plaza de la Victoria el sábado por la tarde.

Aquí pueden leer la crónica del segundo día del encuentro.

El domingo 26 concluyó el encuentro en la Catedral con una escenificación con sabor malagueño guiada por los santos jóvenes patronos Ciriaco y Paula que olieron la biznaga, subieron a la jábega, tiraron de las redes y repartieron los cenachos y, en todo ello, recordaron lo vivido en el Encuentro de Laicos: que siempre hay alguien a quien acompañar, algo que aprender, una red de la que tirar y una Buena noticia que compartir.

Aquí pueden ver el vídeo de la retransmisión del acto de clausura y la Eucaristía de envío. 

La Eucaristía de envío estuvo presidida por Mons. Satué que destacó cuatro actitudes importantes ante la misión de «acompañar las esperanzas de la gente con la gran esperanza que nos ofrece Jesucristo: la certeza de que nunca estamos solos, de que su amor incondicional nos salva y de que su Espíritu hace posible que vivamos como hijos e hijas del Padre, como hermanos y hermanas de la gran familia humana». Esas cuatro actitudes fueron las de buscar, discernir, apostar y confiar.

Aquí pueden leer y escuchar la homilía completa de Mons. Satué.

Con esta cita, la Acción Católica General busca fortalecer una Iglesia en salida, capaz de caminar junto a otros y ofrecer esperanza desde la vida en comunidad. Tras tres días compartido, los participantes, al despedirse, lo tenían claro: «el encuentro no acaba aquí, seguimos caminando juntos, compartiendo caminos, acompañando esperanzas».

Aquí pueden conocer más sobre ACG Málaga.

VI Jornada Mundial de los Abuelos y las Personas Mayores

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Desde hace seis años, el 26 de julio, fiesta de santa Ana y san Joaquín, abuelos de Jesús y padres de María, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores. En este día, la Delegación diocesana de Pastoral Familiar lanza una invitación a todas las parroquias y grupos para que se recuerde, de forma especial, a quienes son puntal de nuestra sociedad.

“Yo no te olvidaré” es el lema de esta jornada. Con él, «el papa León XIV nos habla de que, frente a la sensación dolorosa de “ser olvidado”, Dios tiene una respuesta a ese anonimato: Yo no te olvido. Nos invita a descubrir que la Iglesia es madre de todos y a cualquier edad uno puede descubrirse como hijo de Dios. Es agradable descubrir, sobre todo cuando no se es joven, que somos destinatarios de un amor atemporal por parte de Dios», explican los delegados de Pastoral Familiar, Rosa Bejarano y Ramón Acosta. Aquí pueden leer el Mensaje del Papa para esta jornada.

Esta jornada es también una invitación para los más jóvenes y una oportunidad «para retomar la costumbre de visitar a los abuelos y mayores y a los que están solos y no tienen quien los visite. La cultura digital multiplica las conexiones, pero el corazón humano tiene una necesidad irrenunciable de proximidad», añaden Bejarano y Acosta.

Es por ello que, en esta jornada, invitan a las parroquias y grupos a «impulsar actividades intergeneracionales que vayan sensibilizando en la creación de una comunidad más colaborativa y abierta, en la que se fomente el respeto y la transmisión de la fe. La comunidad ha de poner en valor el don que ellos representan como testigos de la tradición de fe, maestros de vida y agentes de caridad».

Entre las propuestas concretas, «una jornada de convivencia; un cuenta cuentos entre hijos, nietos y abuelos; un taller de intercambio de experiencias entre abuelos sobre cómo transmitir la fe a los nietos; un campo de trabajo centrado en el mundo de la enfermedad y la ancianidad; apoyar experiencias de voluntariado de jóvenes, entre otras muchas ideas creativas que surgen en los distintos grupos con el objetivo de poner a nuestros mayores en el centro de nuestra comunidad».

El lema elegido por la jornada, “Yo no te olvidaré”, hace referencia a un texto del profeta Isaías que siguen interpelando hoy día a nuestra sociedad pues los mayores siguen teniendo una gran misión.

En palabras de los delegados, «hoy se están perdiendo muchos valores intergeneracionales, por eso queremos centrarnos en su papel en la transmisión de la fe y en la importancia de conservar una memoria trascendente que dé sentido a la vida. Ellos nos ayudan a integrar pasado, presente y futuro: a mirar agradecidos lo que hemos recibido, a saber vivir en el momento presente y a mirar el futuro con esperanza. Por todo ello, los abuelos tenemos que ser poetas de la oración, que hay que ver como un gran don para la Iglesia, como decía el papa Francisco. “Una civilización donde ya no se reza es una civilización donde la vejez ya no tiene sentido. Y esto es aterrador, nosotros necesitamos ante todo ancianos que recen, porque la vejez se nos dio para esto”».

Rosa y Ramón son abuelos jóvenes de dos preciosas niñas de 2 y 4 años. «Queremos superar la imagen de abuelos-canguro y aprovechar ese tiempo para darle un sentido» -afirman-, «enseñarles que la risa es una gran medicina, que las relaciones importan, que es necesario aceptar las dificultades de la vida, meternos en “su mundo” siendo contadores de historias y ayudarles a buscar y conservar sus raíces en la memoria».

«Como abuelos, queremos hacer de nuestra vida una entera oración, ser poetas de la oración, en la que podamos recordar a los jóvenes ambiciosos que una vida sin amor es una vida árida, en la que podamos decir a los jóvenes miedosos que la angustia del futuro se puede vencer, en la que podamos enseñar a los jóvenes demasiado enamorados de sí mismos que hay más alegría en dar que en recibir. Así, los abuelos y las abuelas formamos el “coro” permanente de un gran santuario espiritual, donde la oración de súplica y el canto de alabanza sostienen a la comunidad que trabaja y lucha en el campo de la vida», proclaman con alegría.

Las parroquias y templos de la diócesis recordarán hoy, de forma especial, la Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores. A las 11.30 horas, la Catedral de Málaga también la tuvo presente en la Eucaristía, de la mano de la fundación Mensajeros de la Paz, creada por el padre Ángel García.

En dicha Eucaristía también participaron los 1.200 fieles llegados de toda España para participar en el Encuentro de Laicos de Parroquia organizado por la Acción Católica General y que se ha venido celebrando del 24 al 26 de julio.

La fundación Mensajeros de la Paz ha elegido Málaga este año para honrar a los abuelos y abuelas con la campaña que vienen promoviendo desde 1999. La celebración busca reconocer la importancia de las personas mayores en la familia y la sociedad, y reivindicar sus necesidades. Durante casi tres décadas, Mensajeros de la Paz ha convertido esta jornada en una fiesta ambulante que recorre España, visitando diferentes ciudades cada año. Este modelo itinerante permite que la visibilidad de esta causa se expanda por todo el territorio nacional.

Vídeo de la clausura y Misa de envío del Encuentro de Laicos de Parroquia

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Aquí pueden leer la homilía de Mons. Satué

Una conversación entre los jóvenes Ciriaco y Paula de la Málaga de los primeros siglos fue el hilo conductor del acto de clausura del Encuentro de Laicos de Parroquia en la Catedral de Málaga.

Cuatro escenas muy curiosas vivieron estos dos jóvenes, que curiosamente les recordaron cuatro aspectos en los que profundizó el Encuentro que concluía en Málaga en esos momentos.

Primero se encontraron con unos biznagueros que repartían buen olor: “En hojas de junco llevan clavadas los biznagueros, las biznagas, y se pasean por nuestros barrios, las acercan a nuestras casas. Qué tradición más malagueña, que trabajo callado el componerlas. Jazmín a jazmín, con mimo y paciencia. Formando esa biznaga que ahora contemplas. Huele su perfume y piensa. ¿Somos nosotros los cristianos biznagueros en nuestras tierras? ¿Olemos a cerrado o abrimos nuestras puertas? Aire puro, brisa mañanera, rocío que refresca. Huele ahora conmigo, lo que la Catedral hoy demuestra. No es un aroma cualquiera; porque en el acompañamiento está la esencia. Sostenido por Cristo, y con toque de permanencia. En vasijas de barro, llevamos fragancias nuevas. Son convicciones profundas, proyectos y compromisos ¡perfume de comunidad! ¡Colonias de vida compartida!… Sigamos juntos por ese camino, pues así, cada día un poquito más, seremos reflejo del olor de Cristo”, explicaba una biznaguera.

Después llegó una jábega y con ella, la invitación a remar juntos en esta «embarcación milenaria, testigo de sueños, pescadores y poetas. Acércate a la arena, deja el ruido y tantas maletas. Ven conmigo, subamos como Iglesia. Sortearemos los retos, iremos a las periferias. Acompáñame, olvídate de la tormenta. ¡No tengas miedo a vivir con sentido, a ser testigo, a construir el Reino! No vamos solos, recuerda, “ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí»… Él despliega las velas. Es presencia, es cercanía, amor sin fronteras; ¿tú estás dispuesto a formarte y escuchar, a dedicar tiempo, a poner paciencia? ¡Venga! Súbete a nuestra jábega, que no es una barca cualquiera. Y al navegar, en el horizonte nuestra Catedral, “la manquita”, nos interpela, ¡Cristo necesita tus manos!, y es que la Iglesia está incompleta, si no te remangas, y tú también remas».

Y esos remeros se trasladaron en artistas acompasados que, al son de una malagueña, “se afanan y siguen tirando del copo, con alegría. Esta antigua técnica de pesca de arrastre nos evoca muchas cosas. Remar mar adentro, echar las redes, organizarnos, recoger… al igual que la pastoral del acompañamiento. Integrada en la vida ordinaria de la comunidad cristiana, nos llama a centrarnos en procesos, nos lleva a lo comunitario, a la formación, a crear estructuras parroquiales que lo faciliten, a integrar lo humano, lo espiritual y lo eclesial. ¡Qué pedazo de tarea! Con la misión de conducirnos al encuentro con Cristo vivo, que se encarna en nuestra historia. Que tira con nosotros del copo, y que en mitad de nuestros agobios y cansancios, nos mira a los ojos y nos dedica una sonrisa. Redes de trabajo, de discernimiento, de libertad. Movidas por el Espíritu Santo que nos anima a continuar”, explicaban mientras seguían con la faena.

Finalmente, llegaron los cenacheros cargados de la pesca y, mientras el Obispo de Málaga y varios feligreses repartían la pesca entre los participantes (un llavero espeto), una cenachera explicaba cómo recordaba este momento al que se vivió “en aquel monte de Galilea donde se multiplicó el pan y el pescado y sobraron doce canastos. Los discípulos llevarían canastos de mimbre, nosotros hoy cenachos de esparto. Como el Cenachero que pregona a todos el pescado, nosotros y nosotras somos los que ahora a voces anunciamos algo fresco, y más rico que el espeto, que sacia, libera, sana y nos hace sentirnos uno. Y no hablo solo de teorías y milagros. Es algo que supera leyes, diferencias y mandatos. Hablo de un Pan vivo, de una Buena Nueva que se nos escapa de las manos. Agua hecha vino en abundancia, siembra de trigo que multiplica el grano. 70 veces 7 de amores, el ciento por uno de nuestros trabajos. Danza, alegría, ¡cenachero pregona a todos que ha llegado! Que hoy podrá terminar el encuentro de laicos de parroquia, que nos vamos de Málaga apenados, pero Jesús parte con nosotros, nos va acompañando en lo cotidiano y ordinario, en tu vida y en la mía, cada día, en el cole, la universidad, en casa y el trabajo. En nuestras parroquias y calles, allá donde vayamos, viene con nosotros, vamos juntos caminando, “Compartiendo caminos, acompañando esperanzas”. Siempre y todos, en misión, enviados”.

Y así fue como Ciriaco y Paula olieron la biznaga, subieron a la jábega, tiraron de las redes y repartieron los cenachos y, en todo ello, recordaron lo vivido en el Encuentro de Laicos: que siempre hay alguien a quien acompañar, algo que aprender, una red de la que tirar y una Buena noticia que compartir.

Tras el acto de clausura, tuvo lugar la celebración de la Misa de envío, presidida por el Obispo de Málaga, D. José Antonio Satué, y concelebrada por Mons. Sergi Gordo, obispo de Tortosa; Mons. Jesús Catalá, obispo emérito de Málaga; Mons. Francisco Pérez, arzobispo emérito de Pamplona y Tudela; Mons. Ángel Román, obispo de Albacete; y Mons. Enrique Ramón Casas, obispo auxiliar de Valencia.

En su homilía, Mons. Satué destacó cuatro actitudes importantes ante la misión de “acompañar las esperanzas de la gente con la gran esperanza que nos ofrece Jesucristo: la certeza de que nunca estamos solos, de que su amor incondicional nos salva y de que su Espíritu hace posible que vivamos como hijos e hijas del Padre, como hermanos y hermanas de la gran familia humana”. Esas cuatro actitudes fueron las de buscar, discernir, apostar y confiar.

“No cedamos a la tentación de dejar de buscar, creyendo que ya lo sabemos todo o que ya lo hacemos todo bien. Solo buscando conoceremos mejor a Dios y disfrutaremos más plenamente de sus dones; solo buscando cumpliremos nuestra misión con mayor fruto para nosotros mismos y para los demás”, afirmaba D. José Antonio.

Y concluía animando a confiar “siempre en el Señor, también en las circunstancias sociales y eclesiales que nos toca vivir, con sus luces y sus sombras, porque, como nos recuerda el apóstol en la segunda lectura, «a quienes aman a Dios todo les sirve para el bien». Adelante, hermanas y hermanos laicos de parroquia y de la Acción Católica. Adelante, hermanos obispos, sacerdotes y diáconos, que acompañáis al laicado y, a la vez, aprendéis tanto de él. Adelante también vosotros, abuelos y abuelas del encuentro organizado por Mensajeros de la Paz, que os habéis unido en esta celebración. Sigamos buscando, discerniendo, apostando y confiando; y ayudemos a quienes caminan con nosotros a buscar, discernir, apostar y confiar”.

La Plaza de la Victoria, lugar de oración y música en el Encuentro de Laicos

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25 de julio, fiesta de Santiago apóstol, el Encuentro de Laicos de Parroquia comenzó con la celebración de la Eucaristía en parroquias cercanas a los lugares en los que se hospedaron los participantes: las parroquias de Santa Inés, San José Obrero y San Antonio de Padua y la Capilla del Buen Pastor del Seminario. Acompañamiento y compromiso social centraron la mañana del sábado en el Encuentro de Laicos; cultura, oración y música, la tarde y la noche.

A las 10.30 de la mañana comenzó el trabajo por sectores (niños, jóvenes y adultos) en la Facultad de Comercio, Márketing y Gestión. Mientras los más pequeños realizaban diversas actividades con las que profundizar en el acompañamiento, los adultos compartían el testimonio de diversos miembros de la ACG.

Guiados por María José, de ACG Mérida-Badajoz, y Javier Ramos, de ACG Cartagena, subieron al escenario Miguel y Ana (de Cartagena y Tenerife) para profundizar en la importancia de los equipos de vida, los itinerarios de formación y las celebraciones.

“Una parroquia es como una familia, y en la familia, lo importante es compartir juntos la vida”, afirmaba Ana y añadía que “el equipo es parte de nuestra vida. Celebrar juntos es fundamental”.

Perseverancia, presencia, implicación social, capacidad de adaptación y generosidad son los rasgos que ambos destacaron en un posoible perfil de laico de parroquia.

“La formación no es llenar el tiempo de conocimientos, sino dejar que Cristo nos transforme con su Palabra, de ahí la importancia de los itinerarios formativos, que son un recorrido para toda la vida. La comunidad es el lugar en el que la fe madura y se fortalece”.

Entre testimonio y testimonio, cantos y dinámicas que hicieron a la gente ponerse en movimiento de forma literal y figurada, y una joven de 16 años, Cecilia, recirtó un poema titulado “El reloj de la libertad”, sobre la dignidad de la mujer.

Javier, de la diócesis de La Calzada-Logroño, y Pilar, de la diócesis de Cartagena, también subieron al escenario para compartir su compromiso e implicación en las realidades temporales, en el mundo de la política y la educación (en el AMPA), dejando de ser unos vecinos más para implicarse en instituciones públicas y buscar soluciones para el bien común.

“Es más sencillo y cómodo quedarse en el sofá y no hacer nada pero el tejido asociativo está necesitado de compromiso. La Doctrina Social de la Iglesia nos impulsa a implicarnos”, afirmaba Javier.

“Estamos llamados a construir puentes, poniendo en el centro siempre la dignidad de las personas y a buscar lo que tenemos en común para poder trabajar juntos, aunque seamos personas muy distintas. La escucha es fundamental para caminar juntos”, concluían.

En la segunda parte de la mañana tuvo lugar una nueva tanda de talleres, dirigidos por feligreses y sacerdotes de diversas diócesis. De la de Málaga participaron como ponentes Ana Torralba (presidenta de Manos Unidas), los sacerdotes Francisco Castro, Fermín Negre, José Emilio Cabra y Antonio Sosa, y Agustín Ortega (responsable de Pastoral de la Fundación Victoria), entre otros.

 

Los talleres versaron, en esta ocasión, sobre la dignidad de la persona, el arte de acompañar a nivel personal, el acompañamiento a las familias, acompañando desde la música y la oración, acompañar en la fragilidad y acompañar educando para la vida. “No han sido una charla más sino un espacio para poner en común y enriquecernos sobre el acompañamiento, tan necesario en todas las facetas de nuestra vida”, explicaban algunos de los participantes.

Los jóvenes de mayor edad compartieron un tiempo de diálogo con el obispo de Málaga, D. José Antonio Satué, a quien pudieron preguntarle sobre sus inquietudes. El Obispo les animó a plantearse el acompañamiento, a valorar lo mucho que tienen que aportar a la sociedad y a descubrirse amados por Dios. Compartió con ellos experiencias personales en su vida pastoral y a defender la dignidad de toda persona, sobre todo de las que más sufren.

Tarde y noche de cultura, oración y música
En la tarde del sábado, los participantes en el Encuentro de Laicos pudieron visitar algunos templos y casas de hermandad de la capital y disfrutar de un paseo distendido por las calles de la ciudad antes de las últimas actividades propuestas para la noche del sábado.

 

A las 20.30 horas todos estaban convocados en la Plaza del Santuario de la Victoria para compartir una Vigilia de oración y un concierto con alguna sorpresa pensada para los más jóvenes.

La Vigilia de oración, en la que participó la Comisión de Músicos Católicos de Málaga con los cantos, tuvo como hilo conductor la figura de María en el pasaje en el que visita a su prima Isabel. Tras la lectura, una niña, una joven, un matrimonio, un laico, un sacerdote, una mujer consagrada y un obispo manifestaron su petición al Señor, en nombre de todos los presentes, de que hiciera de ellos y ellas “un acompañante en el camino de la fe” y colgaron un farol iluminado en el escenario como signo visible.

Mons. Sergi Gordo, obispo de Tortosa, que presidía la celebración, invitó a esta “familia de familias de la ACG” a adorar al Señor “aquí y ahora, y en las personas más necesitadas”. Invitó a dirigirse a Dios, en el tiempo de adoración al Santísimo que vendría después, como al mejor oculista, para que nos conceda una nueva mirada; al mejor otorrino, pues para acompañar hay que saber escuchar; al mejor cardiólogo, pues nuestro corazón no siempre es de carne, para que nos dé un corazón grande para amar y fuerte para luchar; y al mejor fisio, porque necesitamos brazos fuertes para la acción y piernas para la misión.

También compartió su testimonio Lourdes, miembro de la ACG de Madrid, quien es psicoterapeuta y reconoció que, el método del ver, juzgar y escuchar le ha enseñado más, en su vida profesional, que ninguna formación, sobre todo en el acompañamiento a sus pacientes.

Silencio y cantos se turnaron durante el tiempo de Adoración al Santísimo que concluyó con la bendición de Mons. Sergi Gordo y envío a la misión. La jornada concluyó con una barra solidaria organizada por la Cofradía del Amor mientras el grupo malagueño Vancouver interpretaba los clásicos de los 80 y 90, y el broche final, el DJ Grillex, sorpresa que cautivó a los más jóvenes, a la “juventud del Papa”, como los llamó el artista.

Málaga acoge el Encuentro de Laicos con una “calurosa” bienvenida

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Con acreditación en mano, junto con abanico, mochila, camiseta y libro de celebraciones, los participantes comenzaron a tomar asiento en el pabellón deportivo al ritmo de la bienvenida de Angelines Morales, presidenta de ACG Málaga, y Cecilio Domínguez, de la ACG Toledo.

El alcalde y el obispo Málaga fueron los primeros invitados a subir al escenario para agradecer la asistencia de los 1.200 participantes llegados de 50 diócesis de toda España. El alcalde Francisco de la Torre recordó el título de hospitalaria que luce la ciudad en su escudo e hizo alarde de ella nombrando a cada una de las diócesis participantes e invitando a todos a disfrutar de su estancia y a profundizar en la evangelización en el día a día.

El obispo, D. José Antonio Satué, dio la bienvenida, de forma especial, a quienes pisaban esta tierra por primera vez, una tierra en la que “tenemos sol para el alma. Esta tierra custodia y comparte una riqueza medioambiental bellísima y una hermosa tradición cultural solidaria y espiritual. Una Málaga que no siempre aparece en los folletos turísticos pero que merece ser descubierta. Ojalá tengáis ocasión de disfrutarla en estos días”.

Mons. Satué también recordó el testimonio de san Manuel González, un santo que fue obispo de Málaga, “un santo que ha dejado una carca indeleble en todo el Pueblo de Dios, de manera especial en los sacerdotes. Un santo que es un acicate para crecer en santidad y servicio al Pueblo de Dios”.

Tras las diversas bienvenidas, Angelines y Cecilio animaron a los participantes a mover un poco los brazos y crear un tsunami de luz que brotó de las linternas de los teléfonos móviles como señal de “compartir la luz y pasar de no conocernos a ser compañeros de camino, como hermanos de un mismo padre”.

Más invitados subieron al escenario. Mons. Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española, fue el siguiente, como representante de todos los obispos y sacerdotes “que nos acompañan en nuestra vida espiritual”, expresaba Angelines.

Mons. Argüello dio la bienvenida a un grupo numeroso de jóvenes que iba entrando en el pabellón en ese momento y destacó que su presencia es “expresión de una Iglesia que peregrina en esperanza”.

También subió al escenario el equipo actual de la Comisión Permanente de ACG: La presidenta, Eva Fernández, de la diócesis de Santiago; el consiliario, Ángel Tello, de la diócesis de Toledo; el responsable del sector de Adultos, Emilio Martín, de la diócesis de Málaga; la responsable del sector de Jóvenes, Emma Querol, de la diócesis de Huesca; el responsable del sector de Infancia, Javier Tejedor, de la diócesis de Zaragoza; y el responsable de Primer Anuncio, Javier Ramos, de la diócesis de Cartagena.

Eva Fernández destacó el trabajo en común realizado para hace realidad este encuentro y deseó a todos que “ojalá nos vayamos con el corazón lleno de alegría y renovado nuestro amor por el Señor, para poder transmitirlo y acompañar a tantas personas que se encuentran a nuestro alrededor y en nuestro mundo. Tenemos una misión preciosa, ojalá seamos capaces de seguir tejiendo redes y contruyendo esta familia de la ACG para que nuestro mundo pueda conocer al Señor y sean tan felices como lo somos nosotros”.

Angelines anunció los nuevos “fichajes” que, a final de verano habrá en este equipo: Javier Ramos asumirá la presidencia, Pili Martínez el sector de Infancia, y Toñi Gil, el Primer Anuncio.

Llegó el momento de la presentación de las diversas diócesis para lo que se dibujó en el suelo del pabellón un mapa de España y, al ritmo de una canción de cada tierra, varios representantes de dicha ciudad se iban colocando en el mapa. “Un momento distendido con el que conocer rostros concretos y valorar que, en este encuentro, a todas las banderas nos une una misma fe”, expresaba una de las participantes.

“¡Qué emocionante es saber que la fraternidad no sabe de distancias, ni de edades, ni de momentos vitales… en la parroquia todos caben y forma parte del latido de la Iglesia!”, añadía Cecilio.

Los diversos sectores de la ACG (Infancia, Juventud y Adultos) se presentaron con telas de diversos colores que bajaron por la grada del pabellón hasta el centro de la pista; y de nuevo el escenario se llenó de protagonistas, el participante más joven, Juan de Jaén, con solo tres meses, y Puri, de la diócesis de Santander, con 90 años, que acudió al encuentro en autobús.

Así concluía la inauguración y, tras un descanso, se daba paso a la celebración de la Eucaristía, presidida por Mons. Argüello y concelebrada por un grupo numeroso de sacerdotes de toda la geografía y varios obispos: Mons. Sergi Gordo, obispo de Tortosa; Mons. Satué, obispo de Málaga; Mons. Catalá, obispo emérito de Málaga; Mons. Santos Montoya, obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño; Mons. Valdivia, obispo auxiliar de Sevilla y administrador apostólico de Cádiz; Mons. Carlos Escribano, arzobispo de Zaragoza; Mons. Román, obispo de Albacete y Mons. Casas, obispo auxiliar de Valencia.

Los vicarios generales de las diócesis de Almería, Jaén y Málaga también participaron en la mañana, y algunos otros cargos de la CEE como Raúl Tinajero, director de la Comisión Laicos, Familia y Vida; y Francisco Ramírez, de la Subcomisión de Infancia y Juventud.

Con la celebración de la Eucaristía, cuyos cantos estuvieron dirigidos por un coro formado por miembros de diversas diócesis, se dio por inaugurado el Encuentro que continuaría en la Universidad de Industriales y la de Comercio, hasta donde los participantes volvieron a trasladarse en los autobuses. A lo largo de toda la mañana, una intérprete en lengua de signos, Mónica Rielves, acompañó a las personas sordas que acudieron, así mismo un grupo de jóvenes interpretó el himno del encuentro para que su contenido llegara a todos.

Tras el almuerzo se retomó la actividad con una entrevista en el hall de la Universidad de Comercio. María José, de ACG Mérida-Badajoz, y Javier Ramos, de ACG Cartagena (nuevo presidente de la ACG) entrevistaron a María Ángeles Ciudad Ladrero, presidenta de la ACG Zaragoza, y a Mons. Argüello, quienes profundizaron en el acompañamiento, “palabra que no podemos separar de discernimiento”, afirmó D. Luis, y en el ser del laico en el día a día, en el mundo, en el trabajo.

María Ángeles y D. Luis profundizaron en cómo “la familia sigue siendo el lugar donde aprendemos a amar, a vivir con los demás y, donde descubrir la fe”; recordaron que “la parroquia es el lugar donde aprendemos a caminar juntos, discernir la voluntad de Dios y unir la fe con la vida”; que “el discernimiento nos ayuda a escuchar esa llamada y a responder con fidelidad a lo que el Señor espera de nosotros” y que “nadie sustituye la acción de Dios ni la libertad de la persona, pero todos necesitamos hermanos que nos ayuden a discernir, perseverar y crecer en la fe”.

Después de un descanso, los participantes se distribuyeron en los talleres que se habían preparado para niños, jóvenes y adultos. “Acompañar el trabajo, transformar la vida”, “Acompañar a las mujeres en situación de vulnerabilidad”, “Ecología integral. Acompañar desde el cuidado mutuo”, “Acompañar a la sociedad desde el compromiso político”, “Las redes sociales, un espacio para acompañar” y “Toda mujer merece vivir con dignidad. Trata de personas y violencia” fueron los talleres en los que profundizaron los adultos, de la mano de diversos fieles como la joven misionera digital Paula Vega o las religiosas Adoratrices que acogen a mujeres víctimas de trata.

La jornada concluyó con la tradicional Cena de productos típicos. En palabras de la presidenta de ACG Málaga “podríamos decir que es una feria de productos exquisitos de cada diócesis, ofrecidos a los demás con todo el cariño, una verdadera feria gourmet”. El actor malagueño Joaquín Núñez amenizó la velada con un cuenta cuentos sobre la importancia del acompañamiento.

Venezuela: Málaga dona el primer mes más de 256.000 euros

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Solo en nuestra diócesis, «Cáritas con Venezuela» ha recaudado ya 256.161,67 euros.

Cuando se cumple un mes de los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela, Cáritas Diocesana de Málaga ha expresado públicamente su profundo agradecimiento a la sociedad malagueña por la extraordinaria respuesta solidaria mostrada ante esta emergencia. Solo en la diócesis de Málaga, la campaña «Cáritas con Venezuela» ha permitido recaudar ya 256.161,67 euros, una aportación que se destina íntegramente a apoyar la acción humanitaria que Cáritas Venezuela desarrolla junto a las personas afectadas.

Desde el inicio de la emergencia, la sociedad malagueña ha respondido con una solidaridad comprometida y cercana. Parroquias, comunidades cristianas, hermandades, empresas, entidades colaboradoras, personas socias, donantes y numerosos particulares han querido hacerse presentes junto a las familias afectadas por los terremotos. «Cada gesto de generosidad se transforma en ayuda concreta para quienes atraviesan momentos dramáticos. Es emocionante comprobar cómo tantas personas han decidido no permanecer indiferentes ante el sufrimiento de sus hermanos», destacan desde Cáritas Málaga.

Una emergencia que continúa

Los terremotos registrados el 24 de junio de 2026 provocaron graves daños en viviendas, infraestructuras y servicios básicos en distintas regiones del país. Desde las primeras horas, la red de Cáritas Venezuela activó sus equipos de emergencia para atender a las familias damnificadas y evaluar las necesidades más urgentes sobre el terreno.

La respuesta se articula a través de la amplia red de Cáritas en Venezuela, formada por 37 Cáritas diocesanas y más de 600 Cáritas parroquiales presentes en todo el país. Esta presencia ha permitido actuar desde el primer momento y adaptar la intervención a las necesidades detectadas en cada comunidad. Hasta el 16 de julio, Cáritas Venezuela había recibido 19.058 toneladas de ayuda humanitaria, de las que 15.963 ya habían sido distribuidas entre la población afectada. La acción humanitaria ha permitido entregar 10.820 kits de alimentación y 6.988 kits de higiene, alcanzando a 17.808 familias, además de distribuir 96.156 unidades de medicamentos e insumos médicos para reforzar la atención sanitaria en las zonas más castigadas.

La acción humanitaria ha permitido entregar 10.820 kits de alimentación y 6.988 kits de higiene, alcanzando a 17.808 familias, además de distribuir 96.156 unidades de medicamentos
La respuesta humanitaria canalizada a través de Cáritas permite proporcionar alimentos, agua potable, productos de higiene, medicamentos, refugio temporal y acompañamiento a las personas afectadas, especialmente a aquellas que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad. Sin embargo, desde la propia Cáritas Venezuela advierten de que «la ayuda está saliendo más rápido de lo que entra», una señal del enorme esfuerzo desplegado sobre el terreno y de la necesidad de mantener activo el apoyo solidario para responder a las necesidades que siguen surgiendo.

La intervención de Cáritas no se limita a cubrir las necesidades más urgentes. La organización trabaja también para apoyar la recuperación de las comunidades afectadas, reforzar los servicios básicos y contribuir a que las familias puedan reconstruir sus proyectos de vida en condiciones de seguridad y dignidad.

Por ello, la institución subraya la importancia de mantener viva la solidaridad y continuar respaldando el trabajo que Cáritas Venezuela desarrolla junto a las comunidades afectadas.

La aportación económica, la ayuda más eficaz

Como ocurre en todas las campañas de emergencia, las donaciones económicas siguen siendo la forma más eficaz de colaborar. Este tipo de aportaciones permite responder con rapidez a las necesidades reales de cada momento, adaptar la ayuda a la evolución de la situación y favorecer la adquisición de productos y servicios en el propio entorno afectado, contribuyendo también a la recuperación de la economía local.

La campaña «Cáritas con Venezuela» permanece abierta para quienes deseen seguir colaborando y contribuir a sostener una respuesta que, un mes después de los terremotos, continúa siendo imprescindible
Como explicaba recientemente el sacerdote malagueño Juan Manuel Barreiro, misionero en la zona de Caicara del Orinoco, quien mantiene contacto permanente con el equipo de cooperación internacional de Cáritas Málaga, «cada día que pasa es más grande la ruina que se conoce y el dolor más profundo e intenso», una realidad que pone de manifiesto que la emergencia está lejos de haber concluido.

Gracias por estar cerca

Cáritas Diocesana de Málaga reitera su agradecimiento a todas las personas, grupos e instituciones que están contribuyendo con esta respuesta solidaria. «Cada gesto de generosidad, por pequeño que parezca, se convierte en ayuda concreta para quienes atraviesan momentos muy difíciles. Gracias a la implicación de miles de malagueños, Cáritas puede seguir acompañando a las familias afectadas y transmitiéndoles un mensaje claro: no están solas».

La campaña «Cáritas con Venezuela» permanece abierta para quienes deseen seguir colaborando y contribuir a sostener una respuesta que, un mes después de los terremotos, continúa siendo imprescindible para miles de familias que afrontan un largo proceso de recuperación.

Quienes deseen colaborar pueden hacerlo a través de los canales de Cáritas Diocesana de Málaga.

Cáritas Diocesana

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