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Bobadilla-Estación se vuelca con la celebración de la Navidad

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La comunidad parroquial de Nuestra Señora de los Dolores, en Bobadilla-Estación, celebró el viernes 26 de diciembre una gran fiesta de Navidad en la que participaron desde los más pequeños a los mayores.

La tarde comenzó con la llegada del Cartero Real, castillos hinchables para los más pequeños y un bingo solidario para todas las edades, nos explica el párroco, Dani Gutiérrez, a lo que siguieron «los villancicos y las coplas navideñas que varios coros interpretaron, con los nos adentramos en el espíritu propio de estas fechas», añade. 

El acto central de la tarde-noche fue el teatro titulado “Un Belén como nunca”, puesto en escena, en la plaza de la parroquia, por los jóvenes. El caluroso aplauso que recibió la obra fue signo de lo mucho que gustó al numeroso público que se acercó y «los jóvenes disfrutaron mucho al ver que sus esfuerzos habían merecido la pena. Esta obra nos ayudó a revivir el nacimiento del Hijo de Dios, que tanta alegría aporta a nuestras vidas», afirma Daniel. 

El grupo de Pastoral de Infancia y Juventud del arciprestazgo también participó en la tarde navideña con una barra de comida y bebida. Todo lo recaudado lo destinarán a las distintas actividades que vayan surgiendo. La próxima, la Cabalgata de Reyes. 

 

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La clausura del Año Jubilar, la Sagrada Familia y el Jubileo del padre Arnaiz, en Iglesia Noticia

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NoticiaIglesia Noticia

Publicado: 29/12/2025: 91

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COPE Málaga

La clausura del Año Jubilar de la Esperanza y los testimonios desde las puertas santas de Melilla y Cotolengo, la celebración de la fiesta de la Sagrada Familia, y el inicio del Jubileo por el padre Arnaiz, entre los temas del programa del último domingo del año 2025. Aquí puedes escuchar el podcast.

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Esperanza y familia se unen en la clausura del Jubileo

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364 días han pasado desde aquel 29 de diciembre del pasado 2024 cuando el Obispo de Jaén abría el Año Santo de la Esperanza en el templo jubilar, la Catedral. Desde entonces miles de personas han pasado por la Seo jiennense para lucrar las gracias que emanan de este tiempo de misericordia y esperanza. Junto con la Catedral, el Hospital, las Hermanitas de los Pobres, el Hogar de Santa Clara de Cáritas o la Prisión provincial han sido, de manera extraordinaria, lugares hasta donde la Iglesia de Jaén ha llevado la esperanza que no defrauda.

Este domingo de la Sagrada Familia, cientos de jiennenses han acudido, de nuevo hasta el relicario del Santo Rostro para participar del último de los jubileos ordinarios en su Eucaristía de clausura, además de en la Jornada de la Sagrada Familia.

El Prelado del Santo Reino ha presidio la celebración en la que han concelebrado el Provicario General, el Deán de la Catedral, el Rector del Seminario, el Delegado para el Jubileo y otros miembros del Cabildo, así como el Vicario territorial de la zona de Jaén y Mágina. El Seminario al completo ha querido estar en la Misa. También estaban en el presbiterio el equipo de acólitos de la Catedral, así como, varios diáconos permanentes.

El director de Cáritas, Rafael Ramos; Los delegados de Familia y Vida, Isabel Sánchez y Juan de Dios García; los directores del COF (Centro de Orientación Familiar), José Manuel Ureña y Gema Álvarez y personas relacionadas con la pastoral familiar, religiosas, el presidente de la Agrupación de Cofradías de Jaén, Francisco Sierra y muchas familias han querido celebrar juntos este día.

Las lecturas han estado participadas por el director de Cáritas, la directora del COF y uno de los seminaristas, Guillermo Ballesteros ha cantado el salmo. El diácono permanente, D. Manuel Rico ha proclamado el Evangelio, en una celebración armonizada por las voces del grupo litúrgico musical EscuchArte.

Homilía

La familia y los frutos del jubileo de la esperanza han centrado las palabras de Monseñor Chico Martínez. “Celebramos en este domingo de Navidad una fiesta muy entrañable: la Sagrada Familia de Nazaret, Jesús, María y José. Y lo hacemos, además, en un día muy significativo para nuestra Iglesia diocesana, porque en esta Catedral de Jaén, Templo Jubilar, clausuramos el Año Jubilar de la esperanza que hemos vivido como tiempo de gracia, de conversión y de esperanza”, ha comenzado diciendo, para añadir, “Venimos a dar gracias por lo recibido. Venimos también a pedir luz para el camino que continúa, la peregrinación de nuestra vida. Y venimos, sobre todo, a poner en manos del Señor lo más valioso y lo más frágil que tenemos: nuestras familias”.

Después, y a la luz de las lecturas proclamadas, Don Sebastián ha afirmado sorbe el matrimonio y la familia, “Hoy necesitamos la familia más que nunca, enraizada en la vocación matrimonial, llamada de Dios, voluntad de Dios que genera “un hogar”. En un mundo duro, con soledades y cansancios, todos necesitamos un lugar de aceptación y afecto. Y, al mismo tiempo, sabemos que la familia sufre: dificultades de identidad – cuando se presenta la fidelidad, el sacrificio, la renuncia y la entrega total como una carga – y dificultades muy reales: trabajo, vivienda, economía, conciliación, educación de los hijos… Por eso, hoy reafirmamos con serenidad que la familia es un bien insustituible, y cuidarla es servir al bien común, es cuidar y proteger a nuestra sociedad, a nuestra humanidad”.

De igual modo, ha querido tener palabras de agradecimiento por todo lo sembrado en este año jubilar, a la vez que ha hecho memoria de lo acontecido: “Damos gracias por este tiempo de gracia en el que Dios nos ha devuelto a lo esencial: la esperanza no es un optimismo ingenuo; la esperanza es Cristo. Él ha sido el centro de este Jubileo: su misericordia, su palabra, su perdón, su Eucaristía”.

En este sentido, Monseñor Chico Martínez ha resaltado cuatro caminos a los que conducen todo lo vivido durante el último año:

“A volver a lo esencial: a poner a Jesucristo en el centro: Cristo es nuestra esperanza. Él sostiene la Iglesia. Él nos espera siempre”.

“A una Iglesia reconciliada y misericordiosa: por eso, el Jubileo nos empuja a ser una diócesis donde se respire reconciliación: en las familias, en las parroquias, en las comunidades, también entre nosotros, siendo fermento de comunión en nuestra sociedad”.

“A una Iglesia en salida: esperanza para los que más sufren: los pobres, los enfermos, los mayores que están solos, los que viven la precariedad, los que están lejos de la fe, los que se sienten descartados… se traduce en caridad concreta, en cercanía, en compromiso”.

“A fortalecer la fe en lo cotidiano: El Jubileo nos enseña a vivir la fe no como algo añadido, sino como alma de la vida. Y eso se juega en lo ordinario: en el trabajo, en las relaciones, en la educación, en la familia, en las pequeñas decisiones de cada día”.

Para finalizar sus palabras, el Obispo ha querido agradecer a todos y cada uno de los que a lo largo del último año han participado de forma activa en el Jubileo, en la preparación, acogida, celebraciones, intendencia, para que todo saliera bien. Y antes de terminar ha encomendado a la Sagrada Familia de Nazaret a las familias de la Diócesis: “Encomendemos a Jesús, María y José a todas nuestras familias. Que nos enseñen a vivir unidos, a sostenernos en las pruebas y a cuidar lo esencial. Y que, al salir de esta Catedral, cada uno pueda ser en su casa y en su entorno una pequeña luz que diga, sin palabras, una gran verdad: Dios está con nosotros. Y por eso, siempre hay esperanza”.

Los jóvenes, muchos de ellos implicados activamente en la vida de la Diócesis a través de distintas Delegaciones y Secretariados han hecho la oración de fieles, junto a los acólitos de la Catedral y las Hermanitas de los Pobres. Las ofrendas las han llevado hasta el altar la familia Lechuga Escobar.

Después de la comunión y como ha sido tradición en todos los jubileos, el Obispo ha impartido la bendición con el Santo Rostro, que ha llevado desde su capilla el Deán de las Catedrales. Antes, el Obispo ha pedido a los niños que subieran hasta el presbiterio para participar desde allí de esa oración ante la reliquia más venerada en la Diócesis.

Con un canto a la Virgen y animando al próximo jubileo, el Obispo ha despedido a la asamblea.

Homilía del Obispo de Jaén en la Clausura del Jubileo y Jornada Sagrada Familia 2025

Galería fotográfica: «Clausura del Jubileo de la Esperanza y Jornada de la Sagrada Familia»

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Con el Jubileo de la familia se clausura en la diócesis el año jubilar

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El Jubileo termina, pero no la esperanza que este Año nos ha dado: permaneceremos peregrinos de esperanza.

Este domingo, 28 de diciembre, según la Bula de Indicción del Jubileo de la Esperanza, concluye en las Iglesias particulares el Año Jubilar. En este día, escribía el papa Francisco «aseguremos que el Pueblo de Dios pueda acoger plenamente tanto el mensaje de esperanza en la gracia de Dios como los signos que atestiguan su eficacia».

La celebración coincide en la diócesis con el Jubileo de las Familias que tuvieron la oportunidad de compartir almuerzo en la llamada Casa Mesa para, posteriormente, dirigirse hacia la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción. Desde dicho templo la familia diocesana se encaminó en peregrinación hacia Catedral, donde se celebró la eucaristía de clausura.

El obispo Santiago subrayó que “ha sido un año marcado y vivido desde la virtud teologal de la esperanza, bajo el lema «peregrinos de esperanza», que nos ha recordado nuestra condición de caminantes, de ser hombres y mujeres siempre en camino, y también, como comunidad, de ser una Iglesia peregrina, como hemos puesto de manifiesto en esa peregrinación que hemos hecho desde la parroquia matriz de la Concepción hasta este templo catedralicio, iglesia madre de nuestra Diócesis”.

Reavivar la esperanza era el gran objetivo del Año Jubilar, por ello el prelado citando a Benedicto XVI enfatizó que «la verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones sólo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y que nos sigue amando hasta el extremo».

La homilía sirvió al Obispo para repasar algunos acontecimientos diocesanos que hicieron este año especialmente intenso: El cambio de Obispo, el nuevo Papa, las celebraciones marianas en distintas islas, además del fallecimiento del que fuera obispo nivariense, Bernardo Álvarez, etc

Por tanto, un año jubilar vivido aquí con intensidad, no solo por la cantidad de acontecimientos y celebraciones jubilares, sino con «intensidad espiritual», como afirmaba el papa León XIV tras su elección, y se nos recordaba en la presentación del Plan Diocesano de Pastoral para este curso. Intensidad espiritual porque somos conscientes de que Dios actúa en la historia, se hace presente en las personas y en los acontecimientos y nos invita a vivirlos desde la fe a la luz del Evangelio y de la Tradición de la Iglesia, sintiéndonos parte de esta gran familia que es la comunidad de los creyentes”.

En otro momento de su intervención monseñor Santiago recordó que este domingo se celebra la fiesta de la Sagrada Familia. “Un Dios que ha querido manifestarse naciendo y viviendo en el entorno de una familia humilde, abierta a la voluntad de Dios, pero que conoce las dificultades concretas de una familia humana”.

Eloy Santiago recordó a tantas familias que han de abandonar su tierra por razón de guerra, violencia, falta de libertad, etc. y focalizó también la atención en las familias isleñas: “Pero el drama de las familias, especialmente en nuestras islas, no es solo salir de su tierra, sino también poder llegar a fin de mes o dar una educación y un futuro a sus hijos o el drama de la falta de empleo. Y qué decir de la violencia en el seno de las familias…O el drama de los mayores y ancianos que se ven abandonados; o el de los niños, incluso en el seno materno, a los que se les niega el derecho a la vida mediante el aborto…”

El Obispo quiso “transmitir un mensaje de esperanza a las familias, especialmente las que viven en dificultad. No están solas. Estamos con ellas. Queremos anunciarles el Evangelio, la Buena noticia, de la familia cristiana en la que se viva las virtudes de la Sagrada Familia Nazaret”.

«El Jubileo termina, pero no la esperanza que este Año nos ha dado: –afirmaba el papa León XIV en la última audiencia jubilar– permaneceremos peregrinos de esperanza […] Sin esperanza, estamos muertos; con la esperanza, venimos a la luz. La esperanza es generativa: esperar es generar»

La homilía la concluyó Eloy Santiago deseando que “la Sagrada Familia de Nazaret, prototipo de iglesia doméstica, verdadero modelo de vida, ayude a todas las familias y a nuestra Diócesis, familia diocesana nivariense, a seguir caminando como peregrinos de esperanza siendo testigos de la verdadera esperanza que no defrauda que es Cristo y generando vida y procesos de fe, promoviendo la paz y trabajando por la justicia, la defensa de la vida, el bien común y el cuidado de nuestro Planeta, creado para ser casa común de la familia humana, de la que toda la humanidad, también los pobres que no tienen acceso a los recursos necesarios, formamos parte”.

La eucaristía finalizó con la bendición apostólica con indulgencia plenaria impartida por el prelado Nivariense.

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Asidonia-Jerez clausura el Jubileo «Peregrinos de Esperanza»

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Asidonia-Jerez clausura el Jubileo «Peregrinos de Esperanza»

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La Santa Iglesia Catedral ha acogido en la mañana de hoy, 28 de diciembre, la celebración de la Eucaristía con motivo de la clausura del Año Jubilar “Peregrinos de Esperanza”, coincidiendo con la festividad litúrgica de la Sagrada Familia. Esta celebración ha estado presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, y ha contado con la participación de numerosos fieles, miembros del clero y representantes de las distintas comunidades de la Diócesis.

Este Jubileo, convocado por el Papa Francisco, se abrió a nivel diocesano el pasado 29 de diciembre de 2024, y ha sido un tiempo de gracia, reflexión y misión en el que la Diócesis ha vivido numerosas iniciativas pastorales y celebraciones. El lema propuesto por el Santo Padre, “Peregrinos de Esperanza”, ha guiado este itinerario espiritual, invitando a redescubrir el valor de las obras de misericordia como camino concreto de esperanza cristiana.

En su homilía, Monseñor José Rico Pavés reflexionó profundamente sobre el sentido de la clausura del Año Jubilar “Peregrinos de Esperanza”, enmarcada litúrgicamente en la celebración de la Sagrada Familia. El Obispo destacó que este Año Jubilar, inaugurado por el Papa Francisco en la Navidad de 2024, ha sido una oportunidad para redescubrir la esperanza cristiana a través de las obras de misericordia, que el Papa define como “obras de esperanza”.

Monseñor Rico Pavés subrayó que este cierre del Año Jubilar no es un simple acto simbólico, sino una invitación a seguir viviendo con intensidad las gracias recibidas durante el año. Agradeció especialmente a todas las realidades diocesanas que han hecho posible las peregrinaciones, especialmente los que han sido templos jubilares como el Hogar San Juan y el Santuario de San Juan Grande, donde se ha vivido de forma concreta la caridad cristiana.

El prelado centró su homilía en tres sueños de San José relatados en el Evangelio de Mateo, ofreciendo con ellos tres grandes enseñanzas para la familia y para la diócesis:

  1. Huir de lo que amenaza a Cristo en nuestras vidas, como hizo San José al escapar a Egipto. Invitó especialmente a los padres a proteger la fe de sus hijos, y a todos los fieles a no permitir que Cristo sea arrancado de la vida familiar y social.
  2. Volver a la Tierra Prometida, como símbolo de integración en el pueblo de Dios y de participación activa en la vida eclesial. Insistió en que la familia cristiana no debe aislarse del mundo, sino iluminarlo desde dentro, siendo testimonio vivo del Evangelio.
  3. Confiar en la fidelidad de Dios, incluso en la dificultad. El cumplimiento de las promesas divinas es la base de toda esperanza cristiana: “La esperanza no defrauda, porque tiene su fundamento en Jesucristo nuestro Señor”.

Finalmente, Monseñor José Rico Pavés animó a todos los fieles a custodiar en sus corazones las gracias de este año jubilar y, al igual que María Santísima, guardar con humildad y confianza la palabra del Señor.

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“Iglesia Noticia”: Curso “Amor humano” y tiempo jubilar con las riquelminas

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Emitido en COPE Granada y COPE Motril el 28 de diciembre de 2025.

Disponible el informativo diocesano “Iglesia Noticia”, emitido en COPE Granada y COPE Motril, el 28 de diciembre de 2025. Entre otros temas, recordamos la clausura hoy del año jubilar de la esperanza, convocado con el lema “Peregrinos de esperanza”. Hablamos del nuevo ciclo formativo de la Pastoral Familiar con el Curso “Amor humano, matrimonio y familia”, que comienza en enero y del tiempo jubilar concedido a la Congregación de las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada en su 130 aniversario fundacional.

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El Jubileo ha sido “una ocasión para la conversión personal y una oportunidad para seguir avanzando por el camino iniciado en el Bautismo”

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El Jubileo ha sido “una ocasión para la conversión personal y una oportunidad para seguir avanzando por el camino iniciado en el Bautismo”

La Archidiócesis de Sevilla respondió con entusiasmo a la convocatoria del Año Jubilar 2025, anunciada por el papa Francisco bajo el lema Spes non confundit. “Pienso en todos los peregrinos de esperanza que llegarán a Roma para vivir el año santo y en cuantos, no pudiendo venir a la ciudad de los apóstoles Pedro y Pablo, lo celebrarán en las iglesias particulares. Que pueda ser para todos un momento de encuentro vivo y personal con el Señor Jesús, «puerta» de salvación”, escribió el papa Francisco, en la bula de convocación del jubileo ordinario, publicada el 9 de mayo de 2024.

El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, animó a los diocesanos a vivir “profundamente este año santo para toda la catolicidad”. Así, el rito de apertura del año jubilar en la Archidiócesis se inició en la Parroquia del Sagrario el pasado 29 de diciembre, le siguió la procesión por el Patio de los Naranjos, pasando por las gradas altas de la Catedral con acceso por la puerta de la Asunción hasta el Altar Mayor donde se celebró la Eucaristía. Durante su homilía, monseñor Saiz Meneses definió “el año jubilar como un tiempo de gracia, especialmente propicio, en el que Dios nos concede todos sus bienes para nuestra renovación interior”. Dijo que “es un tiempo de penitencia, de recibir el perdón de Dios; tiempo de conversión personal, comunitaria y social; tiempo de crecimiento en la vida cristiana, de perdonar a los demás, de recomponer las relaciones personales rotas en la familia, en el trabajo, en el ambiente; tiempo de reflexionar profundamente sobre el sentido de nuestra existencia y sobre la llamada a orientar nuestra vida según los valores del Evangelio; tiempo de adoptar un nuevo estilo de vida”.

Durante 365 días se han desarrollado medio centenar de celebraciones jubilares, organizadas por las delegaciones diocesanas, movimientos, asociaciones, parroquias, colegios y diversas instituciones eclesiales. Para armonizar todas las iniciativas y abarcar el amplio abanico de realidades diocesanas, monseñor Saiz designó al sacerdote Manuel Soria, delegado diocesano de Peregrinaciones, responsable de las celebraciones jubilares en la Archidiócesis. Así mismo firmó el decreto que establecía los templos en los que se lucrarían las indulgencias del Año Jubilar 2025 en Sevilla. Once lugares sagrados dentro de la propia diócesis donde cientos de peregrinos han acudido a ganar la indulgencia plenaria, con sus respectivos movimientos, en familia o individualmente.

Templo metropolitano

En la Catedral de Sevilla, por citar el principal templo de la diócesis, “si nos atenemos en exclusiva a lo que han sido las celebraciones y encuentro jubilares, más las personas que han participado en las misas y catequesis, podemos estar hablando en torno a unos 25.000 peregrinos. Pero, este número se amplía si sumáramos todos los que han acudido a la Catedral a lo largo del año en cualquier celebración, oración o incluso en la visita, lo que hace que el número ascienda a más de dos millones de personas” afirma el sacerdote Marcelino Manzano, delegado de Medios de Comunicación del Cabildo.

Calendario jubilar

La Vicaría Episcopal para la Nueva Evangelización inauguró el ciclo de celebraciones jubilares el 25 de enero, dedicada a los catequistas. La convocatoria se inició en la iglesia colegial del Divino Salvador, donde los participantes profundizaron en la Palabra de Dios. Seguidamente, en peregrinación, acudieron a la Catedral para celebrar la misa. El 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor, tuvo lugar la celebración jubilar de la vida consagrada. Casi 800 personas -en su mayoría religiosas y religiosos de distintos carismas- se dieron cita para participar en el encuentro que coincidió con la Jornada Mundial de la Vida Consagrada.

El 8 de febrero, la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla acogió la Jornada Jubilar de la Acción Conjunta contra el Paro, organizada por la Delegación de la Pastoral del Trabajo. El mismo sábado 8, pero en la Catedral, se dieron cita los artistas, arquitectos, conservadores, restauradores y gestores culturales para ganar el Jubileo. Esta celebración fue organizada por la Delegación de Patrimonio Cultural.

El 11 de febrero, a propósito de la Jornada del Enfermo, los agentes de Pastoral de la Salud se congregaron en el trascoro de la Catedral para ganar el Jubileo. El día 14, monseñor Saiz Meneses, presidió la Eucaristía jubilar en el Centro Penitenciario Sevilla II, de Morón de la Frontera. Un emotivo encuentro con los privados de libertad y el personal directivo. Durante su homilía, el arzobispo recordó a la población penitenciaria “que forman parte de la gran familia diocesana”.

Por su parte, la Delegación de Familia y Vida organizó un encuentro jubilar de matrimonios con 25 y 50 años de casados, y parejas de novios que contraerían matrimonio durante este año. Febrero concluyó con la Jornada de Formación y Oración destinada a hermanos mayores, organizada en la Facultad de Teología por la Delegación de Hermandades y Cofradías.

En el mes de marzo, el arzobispo hispalense se desplazó al Centro Penitenciario Sevilla I y al Hospital Psiquiátrico Penitenciario para celebrar la Eucaristía con los privados de libertad.  Del 2 al 4 se celebró el triduo de preparación a la Cuaresma en la Catedral. El lunes 10 tuvo lugar el ejercicio del Vía Crucis con meditaciones de la bula Spes non confundit.

El martes 25, solemnidad de la Anunciación del Señor, la Pastoral Familiar celebró la vida como signo de esperanza. En la misma sintonía de recogimiento y reflexión, la Capilla Real de la Catedral acogió la Adoración Eucarística Diocesana, desde la noche del viernes 28 a la mañana del sábado 29. La convocatoria congregó a más de dos mil personas que cubrieron doce turnos de adoración y acompañamiento al Santísimo. Durante la adoración se habilitaron confesionarios para administrar el sacramento de la Reconciliación.

Semana Santa

Del 13 al 20 de abril, las oraciones y reflexiones para la estación de penitencia de las hermandades estaban basadas en la bula de convocación con especial carácter jubilar.

En mayo, a propósito de la festividad de san José Obrero, la Pastoral del Trabajo convocó a la celebración jubilar del mundo del trabajo. La peregrinación se inició en la de Parroquia Santa Cruz, hasta la Capilla Real donde tuvo lugar la celebración de la Eucaristía.

Comunión y esperanza

El 4 de mayo, la Delegación Diocesana de Pastoral Gitana convocó a miembros de la comunidad gitana de Sevilla, Écija, Utrera y Lebrija.  De ella, don José Ángel destacó “su ejemplo de integración, de fe vivida en comunidad, de compromiso social y caritativo con los más necesitados”. En esta línea, animó a todos los presentes “a seguir adelante, a perseverar en esta misión, a ser fermento de comunión y de esperanza”.

El 25, en el marco de la Pascua del Enfermo, se administró el sacramento de la unción de los enfermos que acudieron a la celebración jubilar presidida por el obispo auxiliar, monseñor Teodoro León. Sobre la unción, dijo que “no es un sacramento de despedida como se ha interpretado erróneamente, es un sacramento de vida, fortaleza y presencia del Espíritu Santo, un gesto que proclama que Dios sigue actuando, sanando y acompañando, no siempre con la curación física, pero siempre con una gracia que transforma por dentro, la gracia de la paz, el consuelo y la esperanza”.

El mes de junio se inició con la celebración jubilar de los periodistas, en el santuario de Nuestra Señora de Setefilla, de Lora del Río, presidida por el delegado de Medios de Comunicación, Leonardo Sánchez. Del 16 al 18, distintas parroquias de Sevilla acogieron el triduo de adoración eucarística preparatorio para la celebración del Corpus Christi.

Novena de la Virgen de los Reyes

Del 6 al 14 de agosto se celebró la tradicional novena a Nuestra Señora de los Reyes, predicada por el obispo auxiliar, monseñor Ramón Valdivia. Con el nuevo curso pastoral se inauguró la exposición fotográfica ‘Rostros y retos del mundo obrero’, en el convento Santa Clara, organizada por la Pastoral del Trabajo. El 19 de septiembre se convocó a los voluntarios, funcionarios, responsables y autoridades de las Instituciones Penitenciarias para celebrar la fiesta de Nuestra Señora de la Merced, en la Parroquia del Sagrario de la Catedral.

En los lugares sagrados jubilares de la provincia de Sevilla se desarrollaron también varias peregrinaciones por vicarías coordinadas por la Delegación de Familia y Vida.

Educadores de esperanza

El jueves 25 de septiembre, cientos de personas se dieron cita en la Catedral para participar en la celebración jubilar del mundo educativo. Los participantes peregrinaron desde la iglesia colegial del Divino Salvador hacia la Catedral, haciendo visible el lema que los congregaba: ‘Educadores de esperanza’. Asistieron profesores en activo y jubilados, miembros de las asociaciones de padres y madres, directivos y personal de administración y servicio de centros de enseñanza de la Archidiócesis.

El domingo 28, la Delegación de Migraciones celebró la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado dentro del contexto jubilar. Participó una amplia representación de la comunidad migrante de distintas nacionalidades presentes en Sevilla.

Octubre misionero

Dos miembros de la Delegación de Misiones participaron en el Jubileo de las Obras Misionales Pontificias que se celebró en Roma los días 4 y 5 de octubre.

El sábado 18, las delegaciones de Catequesis y Familia y Vida convocaron al Encuentro Jubilar con los Niños en la Catedral. Más de mil niños participaron en la iniciativa. Fue el arzobispo hispalense el encargado de impartir la catequesis jubilar.

Ese mismo día, a las ocho y media de la tarde, el trascoro de la seo hispalense acogió la celebración jubilar de los médicos, enfermeros, fisioterapeutas y de todo el personal del ámbito sanitario, convocada por la Delegación de Pastoral de la Salud.

El sábado siguiente, día 25, tuvo lugar la celebración jubilar de las hermandades y cofradías de Sevilla.

Camino de santidad

Del 3 al 9 de noviembre, la Delegación Episcopal para la Causa de los Santos celebró cuatro caminos de santidad. La propuesta jubilar consistió en recorrer distintos itinerarios por lugares significativos en la vida de algunos de los santos, beatos y siervos de Dios de la Archidiócesis. El objetivo no fue solamente hacer un trayecto físico, sino discurrir, partiendo de las calles y espacios en los que desarrollaron su vida, por el recorrido espiritual que los llevó a la santidad, entre ellos, de las santas Ángela de la Cruz y Mª de la Purísima, así como del beato José Torres Padilla.

El domingo 16, coincidiendo con la Jornada Mundial de los Pobres, el templo metropolitano de Sevilla acogió una celebración jubilar bajo el lema ‘Tú, Señor, eres mi esperanza’.

Encuentro Diocesano ‘Reavivar la esperanza’

El sábado 29 de noviembre, la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla, acogió el Encuentro Diocesano de la Esperanza. Unas 400 personas acudieron a la convocatoria en representación de todos los sectores de la Iglesia diocesana. Durante su intervención, don José Ángel destacó que “en un mundo donde muchos corazones viven cansados, heridos o desorientados, la Iglesia está llamada a ofrecer un testimonio firme de esperanza sostenida por la gracia, fundada en la cruz redentora y alimentada por la experiencia del amor que salva». En esta línea, insistió en las ideas principales de este encuentro: Comunión, participación y misión. Al respecto, dijo que, “‘comunión’ significa que necesitamos escucharnos más, rezar juntos, discernir unidos, superar divisiones y sanar heridas. Implica trabajar codo con codo: sacerdotes, consagrados y laicos, sabiendo que nadie sobra y que todos somos necesarios. ‘Participación’ significa que no podemos contentarnos con que unos pocos lleven la misión adelante. La corresponsabilidad es parte esencial de la identidad bautismal. ‘Misión’ significa salir, anunciar, testimoniar, acompañar, servir… ¡ser Iglesia en salida! Nada reaviva más la esperanza que compartir el Evangelio con alegría».

Peregrinaciones diocesanas a Roma

En palabras del delegado diocesano de Peregrinaciones y responsable de las celebraciones jubilares en Sevilla, “unas 1.500 personas participaron en las diferentes peregrinaciones de carácter diocesano celebradas con ocasión del Jubileo de las Cofradías, de los Movimientos, Asociaciones y Nuevas Comunidades y, finalmente, el de los jóvenes.  Otros muchos peregrinos de la Archidiócesis acudieron a la capital italiana para participar junto con la Pastoral Universitaria, las delegaciones de Familia y Vida, Misiones, Pastoral Penitenciaria y los seminarios de Sevilla, en los jubileos propios dedicados a sus pastorales”.

Las tres peregrinaciones estuvieron encabezadas por el titular de la diócesis que animó a los peregrinos, en todo momento, “a ser testigos de esperanza”, viviendo profundamente el Jubileo como “una experiencia espiritual, eclesial, transformadora”.

El Cachorro en Roma

“Hemos traído a Roma la belleza de nuestra tierra, el arte de nuestras devociones, el alma de nuestro pueblo”, estas fueron las palabras que pronunció el arzobispo durante la Eucaristía celebrada en la Basílica de San Pedro la mañana del 15 de mayo, en el marco de la primera peregrinación diocesana a propósito  del Jubileo de las Cofradías que tuvo lugar del 16 al 18 de mayo, y que motivó el histórico traslado de la imagen del Santísimo Cristo de la Expiración (Cachorro) al corazón de la cristiandad.

Los días 7 y 8 de junio, alrededor de 80 peregrinos de Sevilla participaron en el Jubileo de los Movimientos, Asociaciones y Nuevas Comunidades, coincidiendo con la solemnidad de Pentecostés. El sábado 7, monseñor Saiz participó en la VI Ultreya Mundial convocada por el Movimiento Cursillos de Cristiandad (MCC) en la que intervino como asesor mundial del organismo.

Entre el 28 de julio y el 5 de agosto, se celebró la peregrinación sevillana al Jubileo de los Jóvenes. “Un signo elocuente de vitalidad, de fe, de valentía, de esperanza”. Cerca de dos mil jóvenes sevillanos se dieron cita en la Ciudad Eterna, setecientos dentro de la peregrinación diocesana, que coordinó el sacerdote Manuel Jiménez, delegado de la Pastoral con Jóvenes. Otros tantos formaban parte de la peregrinación compuesta por miembros del Camino Neocatecumenal de las parroquias de la Archidiócesis, y otros muchos se sumarán a la concentración juvenil en Roma desde iniciativas promovidas por órdenes y congregaciones religiosas.

Misa de clausura

En la misa de clausura del año jubilar en la Archidiócesis, el domingo 28 de diciembre, el arzobispo hispalense puntualizó que “el Jubileo ha sido una ocasión para la conversión personal y una oportunidad para seguir avanzando por el camino iniciado en el Bautismo”. “Ha sido un tiempo de gracia, de misericordia y de perdón, que hemos aprovechado y celebrado con gozo respondiendo a la convocatoria que hizo pública el papa Francisco”, añadió,

Proyecto social del Jubileo

La vivencia personal y comunitaria del Jubileo también ha traído consigo el compromiso social. Un compromiso que el Secretariado para el Jubileo de la Conferencia Episcopal Española ha querido concretar en un proyecto social, que ha encargado a la Comisión para la Pastoral Social y Promoción humana. El responsable del Departamento de Trata de Personas dentro de esta Comisión, monseñor Javier Vilanova ha explicado el sentido del año jubilar y la necesidad de una vivencia del Jubileo abierto a los demás, con especial mirada a los que más sufren.

Este proyecto social para el Jubileo tiene tres claves: Visibilizar la realidad de la trata de personas, la explotación sexual y laboral, como un signo de los tiempos. Conocer la labor y respuesta de la Iglesia, que desde hace años vienen dando las diversas congregaciones religiosas y proyectos de Cáritas, acogiendo a las personas heridas por el drama que han vivido, acompañado sus procesos y restaurando su dignidad agraviada, además de contribuir a prevenir, sensibilizar y concienciar.

Además durante todo el año se han ofrecido recursos para motivar la reflexión y la oración sobre estas realidades de sufrimiento que necesitan y reclaman de nosotros, como Iglesia, ese “clima de esperanza y confianza, como signo de un nuevo renacimiento”. Finalmente, para quienes se sientan motivados a adquirir un compromiso, se ofrecerán orientaciones.

La Archidiócesis de Sevilla contra la trata de personas

La Delegación diocesana de Migraciones, junto a otras plataformas, asociaciones y congregaciones religiosas que trabajan con inmigrantes en la Archidiócesis de Sevilla se suman cada 8 de febrero a la Jornada Mundial de Oración y Reflexión Contra la Trata de Personas, organizada por la Conferencia Episcopal en memoria de Santa Josefina Bakhita. Esta religiosa sudanesa y nacionalizada italiana, fue esclava de cinco amos desde los nueve años. Ya en Italia conoció a Dios, a través del Instituto de las Hermanas de la Caridad a la que ingresó en 1893. Años más tarde, en 1930 escribió su biografía, convirtiéndose en un personaje muy conocido en Italia, viajando por todo el país dando conferencias y recolectando dinero para la congregación. Falleció el 8 de febrero de 1947 y fue canonizada el 1 de octubre del año 2000.

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Domingo de la Sagrada Familia. Ciclo A. 28 de diciembre de 2025

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Domingo de la Sagrada Familia. Ciclo A. 28 de diciembre de 2025

 

Jesús no ha caído del cielo, sino que ha nacido formando parte de una familia compuesta por él y sus padres. Una familia que lo cuida y protege, en la que crece en sabiduría de la vida, en el conocimiento de Dios y en valores, y con la que aprende a convivir amando y recibiendo amor. La familia, en este relato de Mateo, se presenta como el medio para madurar como persona, como ciudadano y como creyente.

El rey Herodes es la expresión del pecado y de la muerte frente a Dios que representa la salvación. 

Mateo hace un paralelismo entre los comienzos de la vida de Moisés y los de la vida de Jesús:

Moisés, al nacer, es salvado de la muerte gracias a la actuación de su hermana; y después de huir del Faraón regresará a Egipto para liberar de la esclavitud al pueblo de Dios.

Jesús, nada más nacer, por la amenaza de Herodes y por la actuación de José, su padre, huye a Egipto para ponerse a salvo, regresando más tarde a Israel donde hará surgir al nuevo pueblo de Dios, la Iglesia.

Moisés libera de la esclavitud a su pueblo y Jesús, el Mesías, libera del pecado y de la muerte a la humanidad.

Este relato señala en Jesús, incluso hoy día, a los niños que mueren injustamente y las familias obligadas a emigrar para tener una vida mejor.

Emilio J., sacerdote

https://elpozodedios.blogspot.com/

 

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«La gracia nos invita a empezar de nuevo»

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La Iglesia de Málaga ha clausurado el Año Santo de la Esperanza este domingo, fiesta de la Sagrada Familia, con una Eucaristía en la Catedral, principal templo jubilar, presidida por el obispo, D. José Antonio Satué.

El prelado ha invitado a seguir viviendo la esperanza. «El jubileo no termina hoy, sino que empieza ahora. Si la gracia recibida no se  traduce en gestos concretos de amor y reconciliación, se marchitará», ha dicho. «Os invito a acoger el reto de comenzar de nuevo en nuestras familias, parroquias, comunidades e Iglesia diocesana».

La Misa, concelebrada por los obispos eméritos de Málaga y Pamplona, D. Jesús Catalá y D. Francisco Pérez, así como por numerosos sacerdotes de toda la diócesis, ha contado con la participación de gran número de fieles diocesanos procedentes de parroquias de toda la provincia, comunidades cristianas, asociaciones y movimientos, también personas con discapacidad que han seguido la celebración por medio de la lengua de signos que les han acercado Isa Navarro, del área de discapacidad de la delegación de Catequesis, y Mónica Rielves, de la Acción Católica General. Todos ellos han querido cerrar en comunión un año que ha estado cargado de celebración, peregrinaciones a los templos jubilares y gestos de solidaridad con los más necesitados.

En su homilía, el Obispo, D. José Antonio Satué, ha expresado una pregunta: « ¿Qué haremos ahora con tanta gracia recibida? La respuesta que una y otra vez me ha brotado en la oración es esta: el Señor espera que nosotros volvamos a empezar.  De su mano, por supuesto». El obispo ha animado a todos a empezar de nuevo en las distintas áreas de la vida: «en nuestro corazón, en nuestras familias, parroquias y comunidades, en la Iglesia diocesana y, también, en la sociedad».

«El jubileo vivido ha fortalecido nuestra fe, ha avivado nuestra caridad, anclando nuestra vida en una esperanza que no defrauda, fortaleciendo en nosotros la humilde certeza de que Dios siga actuando, de que Dios ha vencido a la muerte y tiene una última palabra, una palabra de amor sobre nuestra existencia personal, sobre nuestras familias, sobre la Iglesia y sobre el mundo.  Empezar de nuevo», ha dicho. Y ha añadido: «Acojamos pues en este marco jubilar la llamada de la Palabra de Dios que nos anima a no abochornar y a tener indulgencia, a vestirnos de misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión, a sobrellevarnos mutuamente y perdonarnos, porque el Señor nos ha perdonado. Y por encima de todo esto, el amor».

Aquí puedes leer y escuchar la homilía íntegra:

En el que era también el acto central del Día de la Sagrada Familia, ha habido ocasión de hacer presente a la familia como Iglesia doméstica. Matrimonios y familias de distintas realidades diocesanas han sido las encargadas de hacer las lecturas: Emi y Eduardo, de la parroquia de Santa María de la Amargura, acompañados por el canto de Saray, ciega, que ha cantado el salmo. Las ofrendas han sido llevadas por Sofía y Luis, acompañados de su hijo Luis, de siete años, de la parroquia de Santa María de la Victoria. Asimismo, el Obispo ha guiado la renovación de los votos de los matrimonios que han participado. En relación a ellos, D. José Antonio ha dicho en su homilía: «En esta Eucaristía queremos dar gracias por tantos matrimonios cuya mutua fidelidad, a pesar de las dificultades, refleja la fidelidad de Dios Padre con nosotros, y rezar por aquellas parejas jóvenes y por aquellas que viven momentos complicados, para que afronten este momento con esperanza». 

PEREGRINOS EN LA CLAUSURA

Entre los fieles congregados se encontraba una representación de las Mercedarias de la Caridad, como la hermana Pilar Luque, de 85 años, que ha vivido 17 años en Alameda y ahora vive en la comunidad de Málaga. Para ella, este Jubileo es una bendición. «Estoy muy feliz de poder venir. La enfermedad de los años me deja limitada, pero lo he estado viviendo todo lo que puedo, con esperanza y alegría». Para Trinidad Hervás, ha sido la ocasión propicia para ganar el Jubileo. Ella ha sido presidenta de Adoración Nocturna Femenina Española, ANFE, en Málaga y ahora vive en la residencia de la Madre Carmen, de Málaga. «He querido venir a ganar la Indulgencia porque es un signo de sentirme cristiana». Josemari es feligrés de la Amargura, es sordo-ciego y expresa que «es la segunda vez que vengo. La primera fue en peregrinación con la parroquia. Luego me confesé, recé por el Papa y ahora, como cúlmen, el broche final. Estoy aprendiendo mucho y la experiencia me ayuda. Con paciencia me voy dando cuenta de muchas cosas y las voy guardando en mi corazón. Todavía me queda mucho que aprender sobre la fe. Ahora tengo la Biblia en braille, gracias a la ONCE, y eso me ayuda a poder vivir la fe como los oyentes, ese es mi deseo, de que todos podamos tener las mismas oportunidades y vivir lo mismo». Josemari expresa que su fe se robustece así: «Confío mucho en Dios y tengo mucha esperanza». 

La colecta ha sido destinada a la labor de las Adoratrices con las víctimas de la trata, que ha sido la intención social llevada a cabo durante todo el Año Jubilar por la Iglesia española. En representación, la hermana María Mateo, superiora de la comunidad, ha explicado brevemente el trabajo que realizan. En las preces se ha tenido muy presente el dolor de los afectados por las inundaciones causadas por las lluvias en Málaga. La celebración ha sido acompañada musicalmente por el Coro de la Catedral, con la intervención especial de Luis Pacetti como solista y director, y un repertorio musical propio del tiempo de Navidad.

Tras la Misa, el Obispo ha ofrecido a todos en veneración la imagen del Niño Jesús, y a continuación se ha celebrado, en la Catedral, un recital flamenco navideño a cargo de la Peña Juan Breva, con el cante de José de Chaparro, acompañado a la guitarra por Chaparro de Málaga, a modo de Jubileo Flamenco.

AÑO DE FRUTOS DE ESPERANZA

Este Año Jubilar se inauguró diocesanamente el 29 de diciembre, a las 11.30 horas, en la Catedral de Málaga, presidida por el entonces Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá. La celebración comenzó a las 10.30 horas en la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, en calle Granada. Desde allí partió una procesión representativa de la diócesis hacia la Catedral. Desde entonces, se han sucedido las peregrinaciones, los actos vinculados a la esperanza, los recursos creados y compartidos… Entre ellos, la Diócesis ha compartido cada mes un vídeo y un guión de adoración para acercarse, cada mes, a un «lugar de esperanza»: la paz, la familia, los ancianos, los enfermos, los encarcelados, los jóvenes, los migrantes, los consagrados…

En la Diócesis han sido templos jubilares este año, además de la Catedral, la Casa del Sagrado Corazón (Cotolengo) y la parroquia del Sagrado Corazón de Melilla, aunque también la cárcel ha visto simbolizada esa puerta jubilar de la esperanza que el obispo abrió junto a las personas privadas de libertad el 22 de febrero en el Centro Penitenciario de Alhaurín de la Torre. En los distintos templos jubilares se han vivido durante estos meses celebraciones especiales que han nacido de los arciprestazgos, comunidades, grupos y realidades eclesiales como Cáritas, delegaciones, centros… Numerosos grupos, como los jóvenes, los misioneros, miembros de las hermandades y cofradías o alumnos de los centros teológicos, han acudido a Roma a ganar este Jubileo. Lo más destacado se ha visto reflejado en esta web y en la propia creada para este Año, jubileo.diocesismalaga.es, además del calendario con los principales eventos diocesanos.

LAS VOCES DEL JUBILEO

Guillermo Tejero, responsable de coordinar las celebraciones jubilares en la diócesis de Málaga, hace balance del año: «Hemos vivido momentos muy intensos de peregrinación, encuentros y celebraciones que han sido profundamente fructíferos. En ellos se ha percibido una auténtica esperanza y muchas ganas de encuentro, tanto con Dios como entre nosotros». Entre los frutos del Jubileo, destaca «la llamada a una renovación en la esperanza, y algo que nos ha sorprendido muy positivamente: la participación de todo el pueblo de Dios. Las peregrinaciones, tanto a la Catedral como al Cotolengo y a la iglesia del Sagrado Corazón de Melilla, han sido auténticos momentos de encuentro. Ha sido una experiencia que nos ha recordado que cada cristiano tiene una misión y una tarea, y que juntos estamos llamados a hacer crecer la esperanza».

Patricio Fuentes, director del Cotolengo, explica que este año «ha sido una explosión de esperanza para nosotros, y ha logrado también que la casa haya sido más conocida, aún si cabe, en Málaga. Y es una suerte grandísima poder, además, transmitir esperanza a las personas acogidas, y que tantas otras hayan tenido sensibilidad para celebrar este jubileo en nuestro templo, humilde pero también tan significativo y lleno de sentido. Porque son las personas más desfavorecidas, las que viven en esta casa, las más necesitadas de esperanza».

La ciudad autónoma de Melilla ha celebrado, por la distancia, su propia clausura jubilar en la iglesia del Sagrado Corazón, también este 28 de diciembre pero a las 12.00 horas. Desde allí, el vicario episcopal, Eduardo Resa, explica que «los cristianos de Melilla agradecemos que se nos concediera esta gracia particular, porque así ha habido muchísimo más acceso a ganar esas indulgencias y todo lo que conlleva este año de gracia del Señor. Desde que lo inauguramos, el día de la Sagrada Familia del año pasado, parroquias, colegios, jóvenes, mayores, grupos de religiosos y religiosas y toda la comunidad cristiana de Melilla ha atravesado una puerta simbólica de acceso al templo que preparamos». En su voz, un deseo para que lo vivido no se acabe: «Todo este año 2025 hemos dicho que somos “peregrinos de esperanza”. Ahora nos toca, especialmente a los cristianos y más en esta hermosísima ciudad de Melilla, ser sembradores de esperanza para cualquiera que se nos acerque, que nos lo pida, incluso aunque no comparta nuestro credo»

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Mons. Satué: «La gracia recibida en este Jubileo nos invita a empezar de nuevo»

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La Iglesia de Málaga ha clausurado el Año Santo de la Esperanza este domingo, fiesta de la Sagrada Familia, con una Eucaristía en la Catedral, principal templo jubilar, presidida por el Obispo, D. José Antonio Satué. El prelado ha invitado a seguir viviendo la esperanza. «El jubileo no termina hoy, sino que empieza ahora. Si la gracia recibida no se traduce en gestos concretos de amor y reconciliación, se marchitará», ha dicho. «Os invito a acoger el reto de comenzar de nuevo en nuestras familias, parroquias, comunidades e Iglesia diocesana».

La Misa, concelebrada por los obispos eméritos de Málaga y Pamplona, D. Jesús Catalá y D. Francisco Pérez, así como por numerosos sacerdotes de toda la diócesis, ha contado con la participación de gran número de fieles diocesanos procedentes de parroquias de toda la provincia, comunidades cristianas, asociaciones y movimientos, también personas con discapacidad que han seguido la celebración por medio de la lengua de signos que les han acercado Isa Navarro, del área de discapacidad de la delegación de Catequesis, y Mónica Rielves, de la Acción Católica General. Todos ellos han querido cerrar en comunión un año que ha estado cargado de celebración, peregrinaciones a los templos jubilares y gestos de solidaridad con los más necesitados.

En su homilía, el Obispo, D. José Antonio Satué, ha expresado una pregunta: « ¿Qué haremos ahora con tanta gracia recibida? La respuesta que una y otra vez me ha brotado en la oración es esta: el Señor espera que nosotros volvamos a empezar.  De su mano, por supuesto». El obispo ha animado a todos a empezar de nuevo en las distintas áreas de la vida: «en nuestro corazón, en nuestras familias, parroquias y comunidades, en la Iglesia diocesana y, también, en la sociedad».

«El jubileo vivido ha fortalecido nuestra fe, ha avivado nuestra caridad, anclando nuestra vida en una esperanza que no defrauda, fortaleciendo en nosotros la humilde certeza de que Dios siga actuando, de que Dios ha vencido a la muerte y tiene una última palabra, una palabra de amor sobre nuestra existencia personal, sobre nuestras familias, sobre la Iglesia y sobre el mundo.  Empezar de nuevo», ha dicho. Y ha añadido: «Acojamos pues en este marco jubilar la llamada de la Palabra de Dios que nos anima a no abochornar y a tener indulgencia, a vestirnos de misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión, a sobrellevarnos mutuamente y perdonarnos, porque el Señor nos ha perdonado. Y por encima de todo esto, el amor».

Homilía íntegra:

En el que era también el acto central del Día de la Sagrada Familia, ha habido ocasión de hacer presente a la familia como Iglesia doméstica. Matrimonios y familias de distintas realidades diocesanas han sido las encargadas de hacer las lecturas: Emi y Eduardo, de la parroquia de María Santísima de la Amargura, acompañados por el canto de Saray, ciega, que ha cantado el salmo. Las ofrendas han sido llevadas por Sofía y Luis, acompañados de su hijo Luis, de siete años, de la parroquia de Santa María de la Victoria. Asimismo, el Obispo ha guiado la renovación de los votos de los matrimonios que han participado. En relación a ellos, D. José Antonio ha dicho en su homilía: «En esta Eucaristía queremos dar gracias por tantos matrimonios cuya mutua fidelidad, a pesar de las dificultades, refleja la fidelidad de Dios Padre con nosotros, y rezar por aquellas parejas jóvenes y por aquellas que viven momentos complicados, para que afronten este momento con esperanza». 

PEREGRINOS EN LA CLAUSURA

Entre los fieles congregados se encontraba una representación de las Mercedarias de la Caridad, como la hermana Pilar Luque, de 85 años, que ha vivido 17 años en Alameda y ahora vive en la comunidad de Málaga. Para ella, este Jubileo es una bendición. «Estoy muy feliz de poder venir. La enfermedad de los años me deja limitada, pero lo he estado viviendo todo lo que puedo, con esperanza y alegría». Para Trinidad Hervás, ha sido la ocasión propicia para ganar el Jubileo. Ella ha sido presidenta de Adoración Nocturna Femenina Española, ANFE, en Málaga y ahora vive en la residencia de la Madre Carmen, de Málaga. «He querido venir a ganar la Indulgencia porque es un signo de sentirme cristiana». Josemari es feligrés de la Amargura, es sordo-ciego y expresa que «es la segunda vez que vengo. La primera fue en peregrinación con la parroquia. Luego me confesé, recé por el Papa y ahora, como cúlmen, el broche final. Estoy aprendiendo mucho y la experiencia me ayuda. Con paciencia me voy dando cuenta de muchas cosas y las voy guardando en mi corazón. Todavía me queda mucho que aprender sobre la fe. Ahora tengo la Biblia en braille, gracias a la ONCE, y eso me ayuda a poder vivir la fe como los oyentes, ese es mi deseo, de que todos podamos tener las mismas oportunidades y vivir lo mismo». Josemari expresa que su fe se robustece así: «Confío mucho en Dios y tengo mucha esperanza». 

La colecta ha sido destinada a la labor de las Adoratrices con las víctimas de la trata, que ha sido la intención social llevada a cabo durante todo el Año Jubilar por la Iglesia española. En representación, la hermana María Mateos, superiora de la comunidad, ha explicado brevemente el trabajo que realizan. La celebración ha sido acompañada musicalmente por el Coro de la Catedral, con la intervención especial de Luis Pacetti como solista y director, y un repertorio musical propio del tiempo de Navidad.

Tras la Misa, el Obispo ha ofrecido a todos en veneración la imagen del Niño Jesús, y a continuación se ha celebrado, en la Catedral, un recital flamenco navideño a cargo de la Peña Juan Breva, con el cante de José de Chaparro, acompañado a la guitarra por Chaparro de Málaga, a modo de Jubileo Flamenco.

AÑO DE FRUTOS DE ESPERANZA

Este Año Jubilar se inauguró diocesanamente el 29 de diciembre, a las 11.30 horas, en la Catedral de Málaga, presidida por el entonces Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá. La celebración comenzó a las 10.30 horas en la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, en calle Granada. Desde allí partió una procesión representativa de la diócesis hacia la Catedral. Desde entonces, se han sucedido las peregrinaciones, los actos vinculados a la esperanza, los recursos creados y compartidos… Entre ellos, la Diócesis ha compartido cada mes un vídeo y un guión de adoración para acercarse, cada mes, a un «lugar de esperanza»: la paz, la familia, los ancianos, los enfermos, los encarcelados, los jóvenes, los migrantes, los consagrados…

En la Diócesis han sido templos jubilares este año, además de la Catedral, la Casa del Sagrado Corazón (Cotolengo) y la parroquia del Sagrado Corazón de Melilla, aunque también la cárcel ha visto simbolizada esa puerta jubilar de la esperanza que el obispo abrió junto a las personas privadas de libertad el 22 de febrero en el Centro Penitenciario de Alhaurín de la Torre. En los distintos templos jubilares se han vivido durante estos meses celebraciones especiales que han nacido de los arciprestazgos, comunidades, grupos y realidades eclesiales como Cáritas, delegaciones, centros… Numerosos grupos, como los jóvenes, los misioneros, miembros de las hermandades y cofradías o alumnos de los centros teológicos, han acudido a Roma a ganar este Jubileo. Lo más destacado se ha visto reflejado en esta web y en la propia creada para este Año, jubileo.diocesismalaga.es, además del calendario con los principales eventos diocesanos.

LAS VOCES DEL JUBILEO

Guillermo Tejero, responsable de coordinar las celebraciones jubilares en la diócesis de Málaga, hace balance del año: «Hemos vivido momentos muy intensos de peregrinación, encuentros y celebraciones que han sido profundamente fructíferos. En ellos se ha percibido una auténtica esperanza y muchas ganas de encuentro, tanto con Dios como entre nosotros». Entre los frutos del Jubileo, destaca «la llamada a una renovación en la esperanza, y algo que nos ha sorprendido muy positivamente: la participación de todo el pueblo de Dios. Las peregrinaciones, tanto a la Catedral como al Cotolengo y a la iglesia del Sagrado Corazón de Melilla, han sido auténticos momentos de encuentro. Ha sido una experiencia que nos ha recordado que cada cristiano tiene una misión y una tarea, y que juntos estamos llamados a hacer crecer la esperanza».

Patricio Fuentes, director del Cotolengo, explica que este año «ha sido una explosión de esperanza para nosotros, y ha logrado también que la casa haya sido más conocida, aún si cabe, en Málaga. Y es una suerte grandísima poder, además, transmitir esperanza a las personas acogidas, y que tantas otras hayan tenido sensibilidad para celebrar este jubileo en nuestro templo, humilde pero también tan significativo y lleno de sentido. Porque son las personas más desfavorecidas, las que viven en esta casa, las más necesitadas de esperanza».

La ciudad autónoma de Melilla ha celebrado, por la distancia, su propia clausura jubilar en la iglesia del Sagrado Corazón, también este 28 de diciembre pero a las 12.00 horas. Desde allí, el vicario episcopal, Eduardo Resa, explica que «los cristianos de Melilla agradecemos que se nos concediera esta gracia particular, porque así ha habido muchísimo más acceso a ganar esas indulgencias y todo lo que conlleva este año de gracia del Señor. Desde que lo inauguramos, el día de la Sagrada Familia del año pasado, parroquias, colegios, jóvenes, mayores, grupos de religiosos y religiosas y toda la comunidad cristiana de Melilla ha atravesado una puerta simbólica de acceso al templo que preparamos». En su voz, un deseo para que lo vivido no se acabe: «Todo este año 2025 hemos dicho que somos “peregrinos de esperanza”. Ahora nos toca, especialmente a los cristianos y más en esta hermosísima ciudad de Melilla, ser sembradores de esperanza para cualquiera que se nos acerque, que nos lo pida, incluso aunque no comparta nuestro credo»

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