
La parroquia de San Luis, en Almería, se convirtió en la noche del pasado sábado 11 de abril, a las 23:00 horas, en lugar de encuentro y celebración para la comunidad ortodoxa rumana asentada en la ciudad y su entorno. En un ambiente de profunda fe y marcada alegría pascual, numerosos fieles participaron en esta celebración central del calendario litúrgico ortodoxo, que conmemora la Resurrección del Señor.
La celebración comenzó con uno de los signos más expresivos de esta tradición: la llegada de la luz. Con el templo completamente a oscuras, el sacerdote encendió una vela desde el altar e invitó a los presentes a acercarse para “venir a tomar la luz”, símbolo de Cristo resucitado. Poco a poco, cada fiel fue encendiendo su vela, iluminando progresivamente toda la iglesia en un gesto cargado de significado: compartir la luz del Señor resucitado.
A continuación, se entonaron durante más de una hora los cantos propios del tiempo pascual, entre ellos el canon de la Resurrección y diversos himnos tradicionales de la liturgia ortodoxa. La celebración culminó con la lectura de la homilía pascual de San Juan Crisóstomo, una invitación universal a la alegría por la Resurrección de Cristo, dirigida a todos, tanto a quienes han ayunado como a quienes no, recordando que la Pascua es don de gracia para todos.
Durante la celebración también se transmitió el mensaje pastoral del obispo Timotei de Madrid, quien animó a los fieles a vivir con intensidad este tiempo pascual. Asimismo, se invitó a participar en un acontecimiento significativo para la comunidad ortodoxa rumana en España: la inauguración de la Catedral Ortodoxa Rumana de Madrid, prevista para el próximo 23 de mayo, que reunirá a obispos y fieles de toda Europa.
El sacerdote dirigió también unas palabras a los asistentes subrayando la importancia de la alegría en la vida cristiana, especialmente en el tiempo de Pascua. En este sentido, recordó el saludo tradicional rumano durante estos días: “Cristo ha resucitado, en verdad ha resucitado”, que sustituye a los saludos habituales durante cuarenta días.
La celebración concluyó con la distribución del pan bendecido de Pascua, acompañado de un poco de vino, que los fieles llevan a sus hogares como signo de comunión y bendición. Este gesto, profundamente arraigado en la tradición ortodoxa, forma parte de una vivencia doméstica de la fe que prolonga la celebración litúrgica en el ámbito familiar.
La tradición de “venir a tomar la luz”, tan característica de la Pascua ortodoxa, está vinculada a la celebración del Fuego Sagrado en Jerusalén, un signo que recuerda la victoria de Cristo sobre la muerte y que es compartido simbólicamente por todas las comunidades ortodoxas del mundo.
La comunidad ortodoxa rumana del poniente almeriense vive la Pascua en su propio templo
A la misma hora, el templo ortodoxo de Roquetas de Mar acogía también la tradicional misa de Resurrección, en la que participaron cientos de fieles para celebrar juntos la Pascua según la tradición ortodoxa rumana. Una celebración profundamente arraigada que cada año reúne a numerosos miembros de la comunidad ortodoxa rumana del poniente almeriense.

























