
Con motivo del inicio de curso la Delegación diocesana de Peregrinaciones ha presentado su programa de actividades para el año 2019-2020. En éste destaca la relación con los peregrinos, ya que “cada peregrinación debe convertirse en una ocasión donde no solamente se experimenten conocimientos y vivencias de la historia y de la cultura, también tiene que ser una oportunidad para el encuentro con otras personas”, explica su delegado, Manuel Soria. Además, apunta, esta experiencia debe ayudar al peregrino a “madurar la virtud de la fe, a dejarse sorprender y vivir una experiencia sencilla de oración personal y comunitaria, y al mismo tiempo será un acercamiento para descubrir el valor de la celebración de la Eucaristía diaria”.







