
El Espejo de este viernes ha puesto el foco en la otra Palma-Palmilla, la que no sale en la recién estrenada serie Malaka. Un lugar donde no todo es droga, violencia y corrupción, un lugar donde muchas familias trabajadoras tratan de criar a sus hijos lejos del estigma de la marginación y donde las organizaciones tratan de elevar la dignidad de las personas que allí viven.



















