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Homilía de Mons. Santiago Gómez Sierra, obispo de Huelva, en la Misa Pontifical de Pentecostés 2025

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Lecturas: Hch 2,1-11. Sal 103, 1ab y 24ac. 29bc-30.31 y 34.

Rom 8,8-17 y Jn 14, 15-16.23b-26

Homilía

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Domingo de Pentecostés. Ciclo C. 8 de junio de 2025

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Domingo de Pentecostés. Ciclo C. 8 de junio de 2025

Pentecostés es la fiesta cristiana en la que celebramos, a los cincuenta días del Domingo de Resurrección, la venida del Espíritu Santo sobre la Iglesia, acontecimiento histórico y al mismo tiempo actual, porque el Espíritu Santo sigue viniendo.

En este relato del evangelista Juan los discípulos se encuentran escondidos y de manera clandestina tras la muerte de Jesús en la cruz. El miedo los ha acobardado como comunidad y en lo personal. Aun siendo algunos de ellos conocedores presenciales de que la tumba está vacía, queda de manifiesto que no estaban preparados para creer en la resurrección por no tener la fe suficiente. La muerte del Crucificado les ha invadido de temores, dolor y desesperanza.
Todo da un giro imprevisible como inexplicable cuando el Resucitado sale al encuentro de los discípulos y se pone en medio de la comunidad como el que da sentido, unifica y restaura a la Iglesia. Su presencia les llena de paz, de vida y de alegría, las que van a recibir del Señor junto a la misión y al Espíritu Santo.
Una misión que reciben de Cristo, la misma que él a su vez la recibió del Padre. La misión cristiana no es una orden sino un fuego interior, es el amor del Padre que te motiva por dentro a darte y a darlo todo en el anuncio de la Buena Noticia y en la construcción del Reino de Dios, como lo hizo en Jesús.
El Espíritu Santo que se nos ha dado sabe que la misión es dura porque no luchamos contra enemigos de carne y hueso sino contra las fuerzas del mal (estructuras de opresión y dominación). Quienes se abren al Espíritu Santo y se dejan inundar por él, no viven encerrados en si mismos ni en comunidades atrincheradas y conformistas, sino que todo lo viven y superan con el amor del Padre.

Emilio J., sacerdote

 https://elpozodedios.blogspot.com/ 

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El Papa León XIV en la Vigilia de Pentecostés: “Somos un pueblo en camino”

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El Papa León XIV en la Vigilia de Pentecostés: “Somos un pueblo en camino”

“Donde está el Espíritu hay movimiento, hay camino”, recordó el papa León XIV en la Vigilia de Pentecostés celebrada en la plaza de San Pedro acompañado de peregrinos del jubileo de los movimientos, asociaciones y nuevas comunidades eclesiales.

“En esta vigilia de Pentecostés nos encontramos íntimamente vinculados por la proximidad de Dios, por su Espíritu que une nuestras historias a la de Jesús. Estamos involucrados en las cosas nuevas que Dios hace, para que su voluntad de vida se cumpla y prevalezca sobre la voluntad de muerte”, expresó el Pontífice en la homilía.

En la plaza de San Pedro se encontraban – junto a miles de peregrinos del mundo –  laicos de la Archidiócesis de Sevilla que participan en el Jubileo celebrado este fin de semana. Un momento muy emotivo de la jornada de hoy ha sido la bendición que el Santo Padre ha impartido a Diana Marcela Caicedo, una joven feligresa de la Parroquia San Juan Pablo, de Montequinto con parálisis cerebral.

Al término de la vigilia, el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, ha podido saludar al papa León para extenderle un saludo de parte de la Archidiócesis de Sevilla. 

La evangelización es obra de Dios 

El Santo Padre reflexionó sobre la identidad del cristiano, testificada por olor de santidad de Cristo. También recordó como “en Pentecostés María, los Apóstoles, las discípulas y los discípulos que con ellos fueron colmados con un Espíritu de unidad, que radicaba para siempre sus diversidades en el único Señor Jesucristo”.

Recordó que la sinodalidad “es el camino que pide a cada uno reconocer la propia deuda y el propio tesoro, sintiéndose parte de una totalidad, fuera de la cual todo se marchita, incluso el más original de los carismas”. De igual modo, alegando la importancia del anuncio del Evangelio en este camino, señaló que “la evangelización es obra de Dios y, si a veces pasa a través de nuestras personas, es por los vínculos que hace posible”.

Finalmente invitó a los movimientos, asociaciones y nuevas comunidades eclesiales a que “estén por tanto profundamente ligados a cada una de las Iglesias particulares y a las comunidades parroquiales donde alimentan y gastan sus carismas. Cerca de sus obispos y en sinergia con todos los otros miembros del Cuerpo de Cristo actuaremos, entonces, en armoniosa sintonía”.

Sigue toda la actualidad dell Jubileo de los Movimientos en este enlace

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Salud para Málaga

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El pasado 31 de mayo, la tradición malagueña rememoró la invención del Santo Cristo de la Salud, custodio de la ciudad, de cuyo culto cuidaba el Ayuntamiento en contraposición a los otros patronos instituidos por la Iglesia. Ambos estamentos, el civil y el eclesiástico, condujeron respectivamente durante siglos a sus imágenes patronales hasta la Catedral cuando amenazaba una calamidad pública, celebrando ante ellas las rogativas de rigor.

La devoción al Cristo de la Salud, desde que aconteciera su milagrosa aparición el 31 de mayo de 1649, en pleno apogeo de una terrible peste, llegó a ser extraordinaria entre los malagueños, aunque se fue enfriando poco a poco desde que en el siglo XIX su capilla sita en el mismo edificio consistorial, entonces en la actual plaza de la Constitución, fuese demolida. Ese recinto permanecía abierto día y noche, iluminado por infinidad de luminarias y atendido permanentemente por un capellán a sueldo del Ayuntamiento.

Hoy, en la Catedral, donde tantas veces fuera trasladado el Señor, solo lo rememora una delicada terracota policromada, un verdadero bibelot, ejemplo de las muchas reproducciones del original que se hicieron en siglos pasados para atender la demanda de los devotos. Situada en la sala de los canónigos, tiene el sello de Román, taller granadino fundado en 1801 y que alcanzó un gran prestigio durante todo el siglo XIX. Esta pieza en cuestión perteneció a Francisco García Almendro, alcalde de Málaga entre 1920 a 1922, y su donación al Cabildo se debe a la generosidad de su bisnieto, el reconocido periodista y escritor local, Alfonso Vázquez.

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Mons. Catalá: «El Señor se ha servido de mi hospitalización para potenciar nuestra comunión eclesial»

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El Sr. Obispo presidió el domingo 8 de junio la Misa con motivo de la Solemnidad de Pentecostés en la Catedral de Málaga. Se trataba de su primera celebración en el primer templo malagueño tras su hospitalización, por lo que Mons. Catalá ha comenzado su homilía agradeciendo «todas las muestras de cariño y afecto» hacia su persona. «El Señor se ha servido de esta circunstancia –dijo– para potenciar nuestra comunión eclesial y nuestra fraternidad. ¡Que Dios os bendiga!»

Audio de la homilía:

D. Jesús centró su predicación en la celebración del Día de la Acción Católica y el Apostolado Seglar, y afirmó que: «todos debemos sentirnos llamados, como miembros de la Iglesia, a caminar juntos, sinodalmente, a escuchar y discernir en el Espíritu, reconociendo el valor y la dignidad de cada vocación. Ningún carisma y ninguna vocación es más que otra; nadie debe excluir a otro, porque todos podemos aportar desde el carisma que el Señor nos haya regalado». 

En este sentido, señaló que «la fiesta de hoy nos hace ver con más claridad que la Iglesia no es monocolor ni uniforme, sino una sinfonía de melodías y una armonía de colores, que el Espíritu suscita, anima y coordina. Seamos esa nota musical, armonizada y concordante con otras notas para cantar la melodía del Espíritu. Seamos el color que el Espíritu nos ha querido dar para enriquecer y embellecer la Iglesia». 

Mons. Catalá hizo referencia a la homilía de León XIV en la vigilia de Pentecostés y, siguiendo sus palabras, invitó «a todos los grupos, movimientos, asociaciones, etc., a vivir unidos a la iglesia particular o diócesis, a la que pertenecéis; en nuestro caso a Málaga. Y también a mantener una relación viva con vuestra parroquia. De la misma manera que la Diócesis es expresión y concreción de la Iglesia universal (cf. Concilio Vaticano II, Lumen gentium, 23; 28), la parroquia es la comunidad concreta donde se celebra, se vive y se testimonia la fe», y añádió «una palabra de apoyo a la Acción Católica General, que está integrada en la parroquia; y puede ayudar con su método a otros movimientos, que tal vez se encuentran “fuera”, “al margen” o “por encima” de las parroquias».  

El obispo de Málaga finalizó su homilía dando «gracias a Dios por tantos laicos, por todos vosotros, que, de forma personal o asociados, sois signos de esperanza con vuestro compromiso cristiano y eclesial en los lugares de misión, en los barrios, en las cárceles, en el mundo de la educación, en la política, en la economía, en los medios de comunicación, en el continente digital; y en tantos otros campos». 

Lea aquí la homilía íntegra.

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Los curas malagueños del Jubileo y el Centenario

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Antonio del Río Mena (Pujerra, Ronda, 1984) y José Ignacio Postigo Íñigo (Fuengirola, 1997) recibirán la ordenación sacerdotal, de manos del Sr. Obispo, D. Jesús Catalá, el próximo sábado, 21 de junio, a las 11.00 horas, en la Catedral de Málaga. Son los curas malagueños del Jubileo de la Esperanza y del Centenario del Seminario, los primeros en la etapa del nuevo papa León XIV y semillas de esperanza en nuestra Iglesia de Málaga.

Once jóvenes forman en la actualidad el Seminario Diocesano de Málaga. Dos de ellos, Antonio del Río Mena y José Ignacio Postigo Íñigo, recibieron la ordenación como diáconos el pasado 19 de octubre y, el próximo sábado 21 de junio, recibirán la ordenación como sacerdotes, recibiendo sus primeros destinos. 

Son los curas malagueños del Año Jubilar de la Esperanza y del Centenario del Seminario, los primeros en la era del papa León XIV, semillas de esperanza en la Iglesia de Málaga pues, «cuando está llegando el final de un curso y aparece en la vida diocesana una de sus fiestas grandes, como lo es siempre la ordenación sacerdotal de algunos seminaristas, es cuando tenemos una percepción más clara de cómo el Señor no abandona a su Iglesia, cómo nos sigue regalando ministros que lo hagan presente en medio de su pueblo», afirma Juan Manuel Ortiz Palomo, rector del Seminario.

Y es que, «tras una primavera y una Pascua tan “movidas” como las que nos ha tocado vivir este año, ahora nos toca disfrutar de este acontecimiento eclesial y cuando debemos seguir pidiéndole al Señor que estos nuevos sacerdotes sean “Evangelios vivos con pies de cura”. Él que los ha llamado, los fortalezca cada día de su vida al servicio de la Iglesia y de los hermanos».

Los finales de curso son momentos en los que solemos pensar sobre el futuro, y el rector ve el del Seminario «con la esperanza que el Año Jubilar nos ha hecho poner en primer plano de nuestra vida cristiana. Tras unos cursos no fáciles, debido al bajo número de seminaristas en nuestro Seminario, este año vemos, con ilusión, cómo se ha invertido la tendencia y varios muchachos y hombres han llamado a nuestra puerta llevados por la ilusión de responder a la llamada del Señor en el ministerio sacerdotal. Con ellos comenzaremos en el próximo curso el camino de discernimiento que es el Seminario, esperando que este cambio no sea “flor de un día” sino que, como ha ocurrido este último curso, muchos miembros de la comunidad diocesana sigamos apostando claramente por el trabajo en la pastoral vocacional. El Señor sigue llamando, sigue tocando el corazón de los jóvenes. Y es tarea de todos nosotros el ayudarles a responder en sus vidas con un gran SÍ».

Los ordenandos

¿Con qué ilusión os acercáis a recibir el sacramento del orden? 

José Ignacio: Pues después de varios años de discernimiento y reflexión, y de seis años de formación y seguir reflexionando la vocación en el Seminario, recibo el sacramento del orden sacerdotal con gratitud y con mucha alegría, viendo las maravillas que el Señor ha hecho y sigue haciendo por mí. Además, con el reto apasionante que me toca vivir, pero viviéndolo junto y desde el Señor, que así será todo mas llevadero.

Antonio: Con toda la ilusión. Cuando me preguntan si estoy nervioso porque quedan pocos días, digo que no, sino más bien emocionado, con muchas ganas, muy contento y animado de que llegue el día de la ordenación.

Los curas diocesanos del Año Jubilar, ¿qué significa esto para vosotros?

J.I.: Significa algo especial y la marca que llevaremos en nuestro ministerio sacerdotal. Algo especial, porque el Jubileo es algo especial que la Iglesia universal está celebrando en este año 2025, y que nos invita a todos los cristianos a vivirlo y celebrarlo. Y decía que será como una marca porque siento cómo el Señor nos dice, con este Año Jubilar que, en nuestro ministerio llevemos esa Esperanza a todas las personas que conoceremos y pasarán por nuestras vidas en las parroquias en las que estaremos, grupos, movimientos, cofradías y distintos encargos donde el Señor nos envíe, allí tendremos que llevar esa Esperanza. Una Esperanza que a mí me recordará el sentido de mi ministerio y el año en que fui ordenado.

A: El Año Jubilar nos recuerda que siempre hay esperanza si nos acercamos a Dios. Que Dios es un Padre que siempre nos espera con misericordia para empezar de nuevo. Cuando sea sacerdote puedo llevar esa esperanza a los demás. Comenzar así es muy grande.

¿Ganas de recibir vuestro primer destino? 

J.I.: Sí. Sobre todo por saber dónde serviremos, las personas que nos encontraremos, la comunidad parroquial… Pero, si te soy sincero, tampoco pienso mucho en eso, creo que donde sea, mientras hagamos las cosas bien, estaremos bien y a gusto, disfrutando con la gente y llevando la Buena Noticia, que es de lo que se trata.

A: Con ganas de saberlo para poner cara a la gente que el Señor me encomienda y por la que estoy rezando desde ya. También con ganas de aterrizar y trabajar para lo que he estado preparándome todo este tiempo.

Son varias las firmas y promesas que tenéis que hacer antes de recibir la ordenación, ¿qué significa cada una de ellas en vuestra vida?

J.I.: Fundamentalmente, significan nuestro compromiso a Cristo y a la Iglesia, concretamente a nuestra Iglesia de Málaga.

Con la firma de la incardinación reconocemos que somos sacerdotes de Málaga, que ejerceremos nuestro ministerio y servicio en la Diócesis de Málaga.

Con la obediencia reconocemos nuestro respeto al Obispo y nuestro compromiso de trabajar juntos, en comunión con el resto del presbiterio, siguiendo las mismas líneas y directrices, y haciendo que nuestra Diócesis de Málaga progrese y avance según el Evangelio.

Con el celibato manifestamos que somos del Señor y de su Iglesia, que nuestra entrega es total y que nos debemos a los demás, y por supuesto al Señor.

Y con la pobreza, el compromiso de vivir una vida sencilla, humilde y entregada a los demás, buscando no nuestro beneficio propio, sino el bien común.

¿Cómo están viviendo vuestras familias este momento de la llegada de la ordenación?

A: Mi familia lo está viviendo también con la misma ilusión, o incluso más. Me están ayudando mucho a preparar cosas para ese día. Tienen muchas ganas de celebrarlo y también están rezando mucho.

¿Cuándo celebráis vuestras primeras misas?

J.I.: Celebraré la primera misa el 29 de junio, a las 20.00 horas, en la parroquia de Ntra. Sra. del Carmen de Fuengirola. La verdad que estoy preparando esta primera Misa con mucha alegría y emoción, una Eucaristía en cuya preparación están participando los distintos grupos de la parroquia y las hermandades. Además, contará con la participación musical de los distintos coros de la parroquia y del Coro de la Real Hermandad del Rocío de Fuengirola.

A: Si Dios quiere, la primera Misa que yo presida será el sábado 28 de junio, a las 19.30 horas, en la parroquia del Calvario de Marbella, vísperas de la fiesta de san Pedro y san Pablo. Mi comunidad ya lo está organizando todo, también con muchas ganas y mucha ilusión.

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Pentecostés, los laicos y la ACG Málaga, en Iglesia Noticia

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NoticiaPentecostés

Mariola Palma García

Publicado: 08/06/2025: 425

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COPE Málaga

Qué celebramos en la Solemnidad de Pentecostés, el Encuentro Diocesano de Apostolado Seglar y los nuevos miembros de la Comisión de la ACG en Málaga, protagonistas del programa IGLESIA NOTICIA de este domingo, en COPE Málaga. Aquí puedes escucharlo.

IGLESIA NOTICIA en esta Solemnidad de Pentecostés:

  • te habla de Pentecostés desde una perspectiva de esperanza
  • te invita a la fiesta de san Bernabé
  • entrevista a Mariola Palma, miembro de la Revuelta de Mujeres y la HOAC, autora del CuadernoDM para esta Solemnidad
  • da voz a los nuevos miembros de la Comisión de la ACG Málaga
  • recuerda la relación entre Murcia y la Virgen de la Victoria
  • invita a participar en el Encuentro Diocesano de Apostolado Seglar (EDAS) el próximo sábado 14 de junio

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Pentecostés. Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar (Catedral-Málaga)

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Homilía de Mons. Jesús Catalá en la Eucaristía con motivo de la Solemnidad de Pentecostés, Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar (Catedral-Málaga)

PENTECOSTÉS.  DÍA DE LA ACCIÓN CATÓLICA Y DEL APOSTOLADO SEGLAR  

(Catedral-Málaga, 8 junio 2025) 

Lecturas: Hch 2, 1-11; Sal 103, 1.24.29-31.34; 1 Co 12, 3b-7.12-13; Jn 20, 19-23.  

Los laicos, testigos de esperanza en el mundo 

1.- En primer lugar, queridos hermanos, deseo agradecer vuestra oración, la de toda la Diócesis y la de otras muchas personas con motivo de mi hospitalización. Gracias por todas las muestras de cariño y afecto hacia mi persona. El Señor se ha servido de esta circunstancia para potenciar nuestra comunión eclesial y nuestra fraternidad. ¡Que Dios os bendiga! 

En la solemnidad de Pentecostés la Iglesia que peregrina en España celebra el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar. Estos acontecimientos se enmarcan con el final del Sínodo sobre la Sinodalidad, el Congreso de las Vocaciones (Madrid, 7-9 de febrero) y el Jubileo de la Esperanza, en el que estamos todos inmersos. ¡Bienvenidos a la Catedral para celebrar el Jubileo del laicado! 

Estas celebraciones nos impulsan a cultivar la virtud teologal de la esperanza; no se trata de esperanzas a corto plazo y concretas, que terminan con el tiempo. La esperanza teologal se refiere a la participación en la vida eterna, que el Señor nos regala. A través de estas celebraciones podemos reconocer cómo el Espíritu Santo dirige y dinamiza la vida de la Iglesia. 

La Jornada de hoy tiene como lema: «Testigos de esperanza en el mundo», que nos invita a reflexionar sobre la vocación laical y la presencia de los cristianos, ofreciendo esperanza en un mundo necesitado de amor, de acogida, de hacerse próximos (prójimos) del otro.  

Somos enviados a evangelizar nuestras realidades más cercanas, para seguir haciendo presente el evangelio salvador de Jesús, aportando testimonios de fe en todos los ámbitos de la vida cotidiana y transformando nuestra sociedad actual, desde la luz de Jesucristo, quien es la Luz del mundo (cf. Jn 8, 12).  

2.- Jesús ofreció su paz a los discípulos. El saludo del Resucitado era: «Paz a vosotros» (Jn 20, 19); el Señor también nos dice hoy: “Paz a vosotros”; éste es el deseo de Jesús para cada uno de nosotros. Así saludó el papa León a los fieles en el día de su elección.   

El Señor les dio a sus discípulos el mandato misionero: «Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo» (Jn 20, 21), soplando sobre ellos y diciéndoles: «Recibid el Espíritu Santo» (Jn 20, 22).  

El día de Pentecostés se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento huracanado, que llenó la casa donde se encontraban los discípulos (cf. Hch 2, 2); y «vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos» (Hch 2, 3). En esta fiesta de Pentecostés el Espíritu Santo también nos ilumina y enardece nuestro corazón con su llama de fuego que purifica. ¡Dejad, queridos fieles, que el Espíritu y su llama quemen en nuestro interior lo malo, lo que no sirve; y hagan resplandecer lo bueno! 

En cada Pentecostés el Espíritu Santo llena los corazones de los fieles cristianos y los envía a proclamar el Evangelio. El Documento final del Sínodo sobre la Sinodalidad nos recuerda que: “Los cristianos, personalmente o en forma asociada, están llamados a hacer fructificar los dones que el Espíritu concede con vistas al testimonio y al anuncio del Evangelio (…). En la comunidad cristiana, todos los bautizados están enriquecidos con dones para compartir, cada uno según su vocación y condición de vida (…). La variedad de carismas, que tiene su origen en la libertad del Espíritu Santo, tiene como finalidad la unidad del cuerpo eclesial de Cristo (cf. Lumen gentium, 32) y la misión en los diversos lugares y culturas (cf. Ibid., 12)” (n. 57). El Espíritu nos confía la evangelización y el testimonio.  

3.- Todos debemos sentirnos llamados, como miembros de la Iglesia, a caminar juntos, sinodalmente, a escuchar y discernir en el Espíritu, reconociendo el valor y la dignidad de cada vocación. Ningún carisma y ninguna vocación es más que otra; nadie debe excluir a otro, porque todos podemos aportar desde el carisma que el Señor nos haya regalado. 

Se nos apremia a llevar adelante la misión, que a cada cual le confía el Señor, asumiendo los compromisos bautismales en la vida concreta, en la familia, en el trabajo, en la cultura, en la política, en la economía. Todo debe quedar impregnado por la luz del evangelio. 

Como nos recuerda el Sínodo sobre la sinodalidad: “Cada bautizado responde a las exigencias de la misión en los contextos en los que vive y trabaja desde sus propias inclinaciones y capacidades, manifestando así la libertad del Espíritu en la concesión de sus dones. Gracias a este dinamismo en el Espíritu, el pueblo de Dios, escuchando la realidad en la que vive, puede descubrir nuevos ámbitos de compromiso y nuevas formas de realizar su misión” (Documento final del Sínodo, n. 58).  

La fiesta de hoy nos hace ver con más claridad que la Iglesia no es monocolor ni uniforme, sino una sinfonía de melodías y una armonía de colores, que el Espíritu suscita, anima y coordina. Seamos esa nota musical, armonizada y concordante con otras notas para cantar la melodía del Espíritu. Seamos el color que el Espíritu nos ha querido dar para enriquecer y embellecer la Iglesia. 

San Pablo nos recuerda: «Hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos» (1 Co 12, 4-6).  

Hemos de saber reconocer la presencia y la acción del Espíritu en los variados carismas y respetarlos: «A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común» (1 Co 12, 7). Todos tenemos una misión que cumplir para edificar la Iglesia y hacerla cada vez más hermosa. 

El papa León, en la Vigilia de Pentecostés de ayer en el Vaticano, decía que la evangelización no es una conquista humana, sino que es fruto de la acción del Espíritu Santo. ¡Dejemos, pues, que el Espíritu actúe en nosotros y a través de nosotros, como instrumentos suyos! El Papa exhortaba a los fieles a permanecer muy unidos a sus respectivas diócesis y a sus parroquias, cerca de sus obispos y en sinergia con todos los otros miembros del Cuerpo de Cristo. Las parroquias, dicho por los últimos papas, siguen siendo un buen instrumento de sinodalidad.  

Siguiendo las palabras del Papa invito a todos los grupos, movimientos, asociaciones, etc., a vivir unidos a la iglesia particular o diócesis, a la que pertenecéis; en nuestro caso a Málaga. Y también a mantener una relación viva con vuestra parroquia. De la misma manera que la Diócesis es expresión y concreción de la Iglesia universal (cf. Concilio Vaticano II, Lumen gentium, 23; 28), la parroquia es la comunidad concreta donde se celebra, se vive y se testimonia la fe. 

En este sentido quiero decir una palabra de apoyo a la Acción Católica General, que está integrada en la parroquia; y puede ayudar con su método a otros movimientos, que tal vez se encuentran “fuera”, “al margen” o “por encima” de las parroquias.  

4.- En un mundo marcado por el sufrimiento y la falta de paz estamos llamados a ser signos de esperanza, promoviendo la justicia, la paz y la fraternidad. Necesitamos asumir nuestra misión en la recreación de un mundo más justo y esperanzador.  

El Concilio Vaticano II subrayaba el papel de los laicos en el mundo: “Los fieles laicos están llamados por Dios para que, cumpliendo su propio cometido y guiados por el espíritu evangélico, contribuyan desde dentro, a modo de fermento, a la santificación del mundo” (Lumen gentium, 31).  

El Jubileo de la Esperanza es una ocasión propicia para revitalizar la vocación laical desde la fe y la esperanza cristiana: “En este sentido, los signos de los tiempos, que contienen el anhelo del corazón humano, necesitado de la presencia salvífica de Dios, requieren ser transformados en signos de esperanza” (Spes non confundit, 7).  

Cada laico debe aceptar sus compromisos en su propio ambiente. En Pentecostés el Espíritu Santo renueva a la Iglesia y fortalece su misión. Es necesario, pues, que los laicos acojáis con generosidad vuestra vocación y os comprometáis con la evangelización del mundo, con esperanza.  

5.- Deseamos que el laicado lleve a cabo su misión transformadora de las realidades temporales. Los pastores, diáconos, presbíteros y obispos, estamos llamados a acompañar las comunidades, los movimientos y las asociaciones.  

Damos gracias a Dios por tantos laicos, por todos vosotros, que, de forma personal o asociados, sois signos de esperanza con vuestro compromiso cristiano y eclesial en los lugares de misión, en los barrios, en las cárceles, en el mundo de la educación, en la política, en la economía, en los medios de comunicación, en el continente digital; y en tantos otros campos.  

Agradecemos el servicio evangelizador que desempeñan los movimientos y asociaciones, la Acción Católica y el testimonio anónimo de tantos laicos, que sois testigos de la esperanza cristiana en el mundo.  

Pedimos a Santa María de la Victoria, nuestra Patrona, Madre de la Esperanza, que nos ayude a ser testigos convincentes de la resurrección de Cristo y de los dones del Espíritu, ofreciendo esperanza a un mundo alejado de Dios. Amén. 

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Mons. Catalá: «El Señor se ha servido de mi convalecencia para potenciar nuestra comunión eclesial»

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El Sr. Obispo presidió el domingo 8 de junio la Misa con motivo de la Solemnidad de Pentecostés en la Catedral de Málaga. Se trataba de su primera celebración en el primer templo malagueño tras su hospitalización, por lo que Mons. Catalá ha comenzado su homilía agradeciendo «todas las muestras de cariño y afecto» hacia su persona. «El Señor se ha servido de esta circunstancia –dijo– para potenciar nuestra comunión eclesial y nuestra fraternidad. ¡Que Dios os bendiga!»

Audio de la homilía:

D. Jesús centró su predicación en la celebración del Día de la Acción Católica y el Apostolado Seglar, y afirmó que: «todos debemos sentirnos llamados, como miembros de la Iglesia, a caminar juntos, sinodalmente, a escuchar y discernir en el Espíritu, reconociendo el valor y la dignidad de cada vocación. Ningún carisma y ninguna vocación es más que otra; nadie debe excluir a otro, porque todos podemos aportar desde el carisma que el Señor nos haya regalado». 

En este sentido, señaló que «la fiesta de hoy nos hace ver con más claridad que la Iglesia no es monocolor ni uniforme, sino una sinfonía de melodías y una armonía de colores, que el Espíritu suscita, anima y coordina. Seamos esa nota musical, armonizada y concordante con otras notas para cantar la melodía del Espíritu. Seamos el color que el Espíritu nos ha querido dar para enriquecer y embellecer la Iglesia». 

Mons. Catalá hizo referencia a la homilía de León XIV en la vigilia de Pentecostés y, siguiendo sus palabras, invitó «a todos los grupos, movimientos, asociaciones, etc., a vivir unidos a la iglesia particular o diócesis, a la que pertenecéis; en nuestro caso a Málaga. Y también a mantener una relación viva con vuestra parroquia. De la misma manera que la Diócesis es expresión y concreción de la Iglesia universal (cf. Concilio Vaticano II, Lumen gentium, 23; 28), la parroquia es la comunidad concreta donde se celebra, se vive y se testimonia la fe», y añádió «una palabra de apoyo a la Acción Católica General, que está integrada en la parroquia; y puede ayudar con su método a otros movimientos, que tal vez se encuentran “fuera”, “al margen” o “por encima” de las parroquias».  

El obispo de Málaga finalizó su homilía dando «gracias a Dios por tantos laicos, por todos vosotros, que, de forma personal o asociados, sois signos de esperanza con vuestro compromiso cristiano y eclesial en los lugares de misión, en los barrios, en las cárceles, en el mundo de la educación, en la política, en la economía, en los medios de comunicación, en el continente digital; y en tantos otros campos». 

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Decreto de creación de la Delegación Diocesana de Evangelización del Turismo

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Decreto de creación de la Delegación Diocesana de Evangelización del Turismo

Prot. 03/38/25

La Iglesia recuerda a todos que la cultura debe de estar referida a la perfección integra de la persona humana, al bien de la comunidad y de toda la sociedad. Por lo cual, es necesario cultivar el ánimo de tal manera que se promueva la capacidad de admiración, de comprensión interna, de contemplación y de formarse un juicio personal, así como de cultivar el sentido religioso, moral y social. (Vaticano II. GS, 59).

Atendiendo al creciente desarrollo turístico en el que nuestra Diócesis se ve inmerso, es necesario que esta realidad sea atendida peculiar y particularmente, para que esa búsqueda de cultura esté también al servicio de la Evangelización.

Por ello, y en uso de mi jurisdicción ordinaria, Decreto la creación de la Delegación Diocesana de Evangelización del Turismo, escindida de la Delegación Diocesana de Liturgia, Arte Sacro y Patrimonio, ya erigida a través del Decreto Cor lesu, para que la nueva Delegación, siguiendo las directrices del Dicasterio para la Evangelización:

  1. – Impregne el turismo con criterios evangélicos, buscando que se convierta en una oportunidad de encuentro con Dios a través de la belleza de la Creación y del arte cristiano
  2. – Ofrezca atención pastoral adaptada a las necesidades de los turistas y los trabajadores del sector, considerando sus horarios y condiciones de trabajo.
  3. – Forme, a través del curso para Guía diocesano, agentes pastorales específicos para este sector.
  4. – Adapte los servicios religiosos en los lugares de intensa presencia turistica para facilitar el contacto personal, la celebración de la fe, la oración individual y el testimonio de la caridad.

Para que alcance los efectos oportunos, lo firmo y sello con el refrendo del Secretario General-Canciller de este Obispado, en Jerez de la Frontera, a 3 de junio de 2025, Solemnidad de San Juan Grande, Patrono de la Diócesis.

+José Rico Pavés

Obispo de Asidonia-Jerez

Luis Salado de la Riva, pbro.

Secretario General-Canciller

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