
El pasado domingo celebrábamos la fiesta de María Auxiliadora, devoción muy querida en nuestra Archidiócesis gracias a la gran labor educativa y social de los Salesianos. La advocación de María como Auxiliadora del Pueblo de Dios es muy antigua; ya San Juan Crisóstomo en el siglo IV la invoca con este título que San Pío V incluyó en las letanías en agradecimiento por la victoria de Lepanto en 1572.









