
Poder comulgar en estado de gracia, sin conciencia de pecado mortal, es el mayor nivel de participación en la Misa: participar es poder acercarse a comulgar, participando del Sacrificio eucarístico del Señor. ¡Lo más grande, la más excelente participación en la Misa, es comulgar! «Se recomienda especialmente la participación más perfecta en la misa, recibiendo los fieles, después de la comunión del sacerdote, del mismo sacrificio, el cuerpo del Señor», dirá el Concilio Vaticano II (SC 55).


















