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Sigamos a Jesucristo y sigámosle con decisión

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Reproducimos íntegramente la carta que el sacerdote Pablo Lora ha publicado dirigida a su feligresía

 

Carta a mi feligresía

Queridos hermanos y hermanas:

El pasado domingo, recibimos con gozo la visita de nuestro Obispo, Don Demetrio, que nos presidió la Eucaristía Dominical en los cultos del Niño Jesús de Praga, transmitida por Canal Sur. En su homilía, comentando el texto del Evangelio de San Juan que relata la vocación de los primeros discípulos de Jesús, nos invitó a seguir a Jesucristo y a seguirle con decisión. Esta es nuestra vocación cristiana: conocer cada día mejor a Jesucristo, sintonizar con los sentimientos de su Corazón, tratar de imitarlo en todo y seguirlo con decisión hasta la Cruz y la Resurrección.

Para vivir esta vocación, contamos con la ayuda de la Iglesia y de los sacramentos, contamos con la guía de nuestro Obispo, siempre cercano a nuestra parroquia en tantas ocasiones, y nos necesitamos unos a otros. En todo momento, debemos permanecer unidos, en caridad fraterna, para que el Amor de Jesucristo se encarne en nuestras vidas y, a través de nosotros, llegue a todos los hombres, especialmente a los más pobres y necesitados.

De la vocación y de la vida cristiana surge el sentimiento religioso, un sentimiento muy hondo y arraigado en nuestro pueblo. Nuestro Pastor aludió en su homilía a la profundidad y extensión del sentimiento religioso presente en Andalucía, invitando a que este sentimiento sea respetado en todo momento, ya que en él se toca lo más profundo y sagrado del corazón humano, que es su dimensión religiosa.

En completa adhesión a estas orientaciones de nuestro Obispo, quiero expresaros mi tristeza por todo lo que está sucediendo estos días en nuestro pueblo, en relación con la retirada y orden de destrucción de la Cruz del Llano de las Descalzas. El sentimiento religioso se expresa a través de símbolos e imágenes, y la Cruz es el símbolo cristiano por excelencia.

Después de la retirada de la Cruz de las Descalzas quiero ratificarme en mi posición, ya conocida por la alcaldesa de Aguilar de la Frontera, la que ofrecí mi voluntad de colaboración con el Ayuntamiento para el bien común de Aguilar. A la regidora municipal mostré mi oposición respecto a las decisiones municipales que suponían un atropello a la fe, ya que la Cruz, ahora profanada, estaba desprovista de todo contenido político desde hacía más de treinta años. Toda una generación de aguilarenses ha crecido en torno a la Cruz como signo de amor y entrega, perdón y misericordia. Lamento profundamente que se prive en ese lugar a las próximas generaciones del precioso símbolo religioso que nos ayuda a construir un mundo mejor.

Como párroco y ciudadano, respeto las leyes legítimas y me he mostrado disponible al diálogo con nuestras autoridades locales, por si había otra forma de proceder en el respeto a los sentimientos de todos. Ciertamente, las cosas se podrían haber hecho de otra manera. Contemplar el signo de la Cruz arrojada en un vertedero y conocer la orden de su destrucción me ha producido un profundo dolor, ha provocado una herida en nuestros sentimientos religiosos. Lamento no haber tenido la opción de custodiar nuestro símbolo, del mismo modo que expreso el dolor de las Madres Carmelitas y nuestra comunidad parroquial que habrían custodiado la Cruz y encontrado otro emplazamiento privado para ella y ensalzar así su profundo significado para los cristianos. Así, he tratado de manifestarlo a nuestras autoridades, con las que mantengo buena relación, con el deseo de que hechos de este tipo no vuelvan a producirse.

Ante el desasosiego provocado como sacerdote y párroco de esta comunidad, solo quiero con mis palabras fomentar la armonía y el perdón entre todos los vecinos de Aguilar. Siento con mis feligreses el dolor inmenso por el daño causado a la libertad religiosa: la Cruz es símbolo, representación y cimiento de nuestra sociedad de derecho. Vivir con odio, resentimiento, rencor o presos de la crítica, como estamos viviendo estos últimos días, no trae nada bueno y saca lo peor de nosotros, mientras nos hace vivir en una sociedad agria que nos aleja de la comunión y la prosperidad. La fraternidad universal, de la que nos habla el Papa Francisco en su encíclica Fratelli tutti, no se construye por este camino.

A pesar de este triste acontecimiento, debemos seguir adelante en lo fundamental de nuestra vida cristiana: “seguir a Jesucristo y seguirlo con decisión”. Mantengámonos unidos en este seguimiento, no dejemos que las ideologías, de uno u otro tipo, contaminen la pureza de nuestro sentimiento religioso, que debe incluir en todo momento el perdón y la reconciliación. Sigamos construyendo entre todos la civilización del amor.

Como en los meses pasados, desde ayer rezo especialmente pidiendo perdón al Señor por las ofensas cometidas por la retirada del signo de la fe, del signo de la Cruz. Dedico mi ministerio sacerdotal a la oración por vosotros. Para ello nos encomendamos a nuestra Patrona, la Stma. Virgen del Soterraño, y nos unimos también a la valiosa oración de nuestras queridas Madres Carmelitas Descalzas y de las Hijas de Cristo Rey, que son un verdadero pulmón espiritual para nuestro pueblo.

Recibid mi abrazo fraterno y mi bendición

Pablo Lora . Párroco de Aguilar

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Ejercicios espirituales para laicos

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Del 12 al 17 al de febrero, la Casa Diocesana de Espiritualidad de Santa Cruz de Tenerife, acogerá una tanda de ejercicios espirituales para laicos. El aforo de esta iniciativa será reducido.

El retiro será guiado por el sacerdote Francisco Ignacio Hernández. Para confirmar la asistencia es necesario llamar al número de teléfono de la Casa Diocesana de Espiritualidad: 922 222 440.

El proyecto Café y Calor de Cáritas cumple diez años al servicio de las personas sin hogar

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El proyecto Café y Calor que Cáritas Diocesana de Cádiz desarrolla en La Línea de la Concepción cumple, este mes de enero, diez años al servicio de las personas sin hogar. Café y Calor tiene su origen en el análisis de la situación de las personas sin hogar que realizó el equipo voluntario y técnico que acompañaba la realidad del sinhogarismo en La Línea de la Concepción a través del proyecto residencial Hogar Betania. Este proyecto, inicialmente un albergue asistencial, reorientó su acción para ofrecer a las personas sin hogar propuestas de inserción social. El análisis social concluyó que habría personas que, por razones varias, no accederían al proyecto promocional y seguirían viviendo en la calle y, Cáritas, la Iglesia samaritana, no podía dejarlos sin atención y apoyo.

De este modo, el proyecto Café y Calor nace para salir al encuentro de las personas sin hogar que viven en las calles de La Línea de la Concepción. Su nombre responde a la vocación de ofrecer “Calor” humano en las noches frías y “Café” como un gesto normal y de encuentro entre personas. José Antonio García, trabajador social voluntario que acompaña este proyecto define: “Café y Calor es un proyecto de voluntariado que busca ayudar a que las personas que viven en la calle mejoren su situación y encuentren calor y amistad en las personas que los visitan. Además les ofrecemos la posibilidad, apoyándonos en otras asociaciones, de salir de su situación de calle”.

El mes de enero de 2011, fue testigo de las primeras salidas de los voluntarios que han sostenido la actividad durante estos diez años. Al principio, una salida por semana, pero, gracias a la incorporación de nuevo voluntariado, se pudo atender este servicio, todos los días de lunes a viernes. En estos 10 años de vida, el voluntariado se ha convertido en el principal potencial del proyecto. Personas de todo tipo, noche tras noche, han compartido su tiempo saliendo al encuentro del otro que sufre en la calle, teniendo un sinfín de experiencias, algunas alegres, otras menos, momentos dulces y otros amargos.

El trabajo social desarrollado por el equipo se concreta con salidas diarias de un grupo compuesto por entre 5 ó 6 personas. Los voluntarios recorren las calles de La Línea de la Concepción y ofrecen acompañamiento en la calle, reparto de víveres, ropa y kits de higiene pero sobre todo, por encima de la ayuda material, ha ofrecido escucha, cercanía, calor humano, reconocimiento de la persona. A lo largo de estos diez años, se han ofrecido una media de 8.500 kits de ayuda al año. Igualmente, se ofrece la posibilidad de entrar en contacto con otras entidades que pueden ayudar a cambiar de vida e iniciar un proceso de trabajo para dejar de vivir en la calle.

A lo largo de estos años, el proyecto ha sido apoyado por la red eclesial de La Línea de la Concepción (parroquias, comunidades religiosas, hermandades y cofradías…) empresas de la comarca y entidades públicas y privadas entre las que se pueden destacar, entre otros, los Servicios Sociales Municipales, Coordinadora Despierta, Centro Contigo, red pública de Salud, Cruz Roja, Policía Local, Festina Lotus S.A… Gracias a sus donaciones económicas o en especie, poniendo sus profesionales o instalaciones al servicio de las personas atendidas, facilitando procesos de ayuda… se ha podido aliviar y mejorar las condiciones de vida de muchas personas sin hogar.

Toda esta labor solidaria no ha pasado inadvertida y el proyecto Café y Calor ha recibido, en varias ocasiones, el reconocimiento de organismos públicos y privados por su labor hacia las personas sin hogar (Premios Cepsa Acción Social 2011 y 2013, agradecimiento de la Subdelegación del Gobierno, en el XXXVII aniversario de la Constitución Española, por inspirar los valores democráticos emanados de la Carta Magna. De este modo, José Antonio García, agradece «a todas las personas voluntarias y donantes particulares, así como entidades públicas y privadas que, a lo largo de estos diez años de trabajo solidario, han apoyado nuestro trabajo. Café y Calor es un proyecto vivo gracias a que hay muchos que han confiado en nuestra labor y con su generosidad lo han hecho posible”.

Desde Cáritas Diocesana de Cádiz agradecen a todos los voluntarios del proyecto, su generosa participación y su colaboración para que, a lo largo de estos diez años, muchas personas sin hogar hayan tenido la oportunidad de recuperar la esperanza y una vida en dignidad.

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El Obispado continúa con la actividad pastoral a pesar de la incidencia de la Covid-19

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Hemos comenzado el año 2021 y, vista la incertidumbre que preside en cierto modo las programaciones de agendas para este curso, quisiéramos hacer un esfuerzo para dar respuesta a los retos pastorales que encontramos en este tiempo de Covid, aunque sea necesario reinventar algunos proyectos o, al menos el modo de llevarlos a efecto. Recordamos solamente algunas de las propuestas cercanas y el trabajo de varias delegaciones cuya implicación y presencia conviene recordar ahora especialmente.

DOMINGO DE LA PALABRA

El año pasado fue instaurado por el Papa Francisco el Domingo de la Palabra en el III Domingo del Tiempo Ordinario para fomentar un conocimiento mejor de la Sagrada Escritura y la escucha del Señor a través de la oración y la meditación. El sábado 23 tendrá lugar la Jornada Diocesana de la Palabra, con breves ponencias para introducirnos a la Palabra de Dios y profundizar cada vez más en su lectura. Organizado por el Centro de Teología San Bartolomé y las Delegaciones de Catequesis, Enseñanza, Familia y Juventud,  tendrá lugar telemáticamente accediendo al canal de Youtube de la diócesis. Participará el Sr. Obispo, junto al P. José María Bravo y al P. Marco Antonio Huelga, ambos profesores de Sagrada Escritura del Seminario.

OCTAVARIO POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

Del 18 al 25 de enero celebramos la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, promovida en la Iglesia por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de Iglesias. Un tiempo en el que se propone como objetivo la reconciliación con la creación como fruto de la unidad. Durante el octavario se han enviado a las parroquias y oratorios las intenciones diarias con sus respectivos lemas para que la comunidad pueda unirse con su oración. Se invita a recordarlo especialmente en la celebración de la eucaristía.

CATEQUESIS

Se mantiene la catequesis de iniciación cristiana (primera comunión y confirmación) en la mayoría de las parroquias, presencialmente o alternando con los recursos telemáticos, con el apoyo de la Delegación de Catequesis y de los recursos pedagógicos que ofrece. Según la variación de la pandemia y la prudencia pastoral cada parroquia articula las mejores posibilidades para no interrumpir, contando con distintas posibilidades de asistencia.

APOSTOLADO SEGLAR    

Finalizada nuestra Asamblea Diocesana nos proponemos a ahondar en la reflexión iniciada durante los próximos meses hasta el final del curso, revitalizando así los Consejos Pastorales Parroquiales, a partir de la guía editada por el Congreso de Laicos. Estas aportaciones enriquecerán aún más las propuestas de evangelización del próximo Plan Diocesano de Pastoral. Contamos con el apoyo de las asociaciones y movimientos para reforzar la unidad en la diversidad de la comunidad eclesial y seguir animando a todos a descubrir el rostro de Jesús en medio de nuestra vida, de nuestra sociedad, y potenciar la presencia en el mundo.

PASTORAL FAMILIAR              

Hemos comenzado a preparar el Año de la Familia convocado por el Papa Francisco, que comenzará en marzo. El comienzo en el mes de marzo del año dedicado a la familia por el Papa Francisco nos ofrece la oportunidad de impulsar la Semana de la Familia promoviendo el Mes de la Familia, donde cada jueves se impartirá una conferencia online organizada por la Delegación de Familia y los COF.  En colaboración con las vicarías se iniciará una formación de matrimonios de acogida en las parroquias, bien sea presencial o telemática, en pequeños grupos. La Delegación de Familia presentará su programa próximamente.

SACERDOTES

Se mantienen las actividades formativas y espirituales propuestas por la Delegación para el Clero. De manera particular se espera mantener en lo posible las reuniones arciprestales acostumbradas, recuperando las reflexiones compartidas y los retiros mensuales. La experiencia vivida hasta ahora nos ha unido especialmente y nos ha hecho más conscientes de la responsabilidad de cada uno en cuidar al hermano sacerdote, como lo hemos venido haciendo, y estimula los deseos de encontrarnos para animarnos, ayudarnos y alegrarnos juntos. Se mantienen también los Encuentros programados presencialmente (en caso de no ser posible, serían compartidos telemáticamente). También los Ejercicios Espirituales, ya próximos, que siguen abiertos a nuevas inscripciones. Se mantienen en la primera semana  de Pascua –como estaba programado—  y los del mes de febrero se han aplazado a junio, facilitando así la asistencia de todos.

HERMANDADES Y COFRADÍAS

Continúan con satisfacción y aprovechamiento las clases del Instituto de Teología para Laicos donde los cofrades están cursando el temario propuesto para las hermandades, superando con soltura las dificultades de aforo, etc.  Suprimidas las procesiones en Semana Santa, la Delegación de Hermandades y Cofradías pone el acento en tres ejes: culto, formación y caridad. A través de los Consejos Locales se promoverá que las hermandades continúen y mejoren sus cultos internos en todo lo posible, poniendo especial énfasis en la celebración del Triduo Pascual junto a las comunidades parroquiales correspondientes. En muchas ciudades se están anunciando iniciativas para hacer más presente, a pesar de las restricciones, la celebración de la Semana Santa.

JÓVENES

Además de la pastoral que continúa activa en las parroquias con los grupos de jóvenes en catequesis, así como por medio de los grupos Quercus, la Delegación mantendrá su acción en el campo de la evangelización a través de las redes sociales e Internet, sin renunciar ni a la formación ni a la espiritualidad de comunión, aunque tengan que desarrollarse principalmente de manera virtual (próximamente se anunciarán unas charlas mensuales). Más adelante se concretará la Encuentro Diocesano de Juventud, que se mantiene en su fecha prevista. Finalmente, se sigue preparando el evento final más importante de 2021, la Peregrinación a Santiago de Compostela para participar en el Encuentro Europeo de Jóvenes.

CÁRITAS

Continúa la labor de Cáritas Diocesana y cada Cáritas Parroquial que están haciendo un esfuerzo aún mayor en esta situación de crisis. Es especialmente importante contar con el apoyo de nuevos voluntarios, además de los recursos económicos necesarios, para responder a las necesidades y los retos que han de afrontar. Es necesario intensificar la campaña de voluntariado animando a los miembros jóvenes y adultos de la comunidad a colaborar.

SECRETARIADO DE ORACIÓN Y ESPIRITUALIDAD

Este Secretariado, consciente de la necesidad de intensificar la oración en estos momentos de dificultad, ha elaborado varios recursos para ser utilizados en las próximas celebraciones como, por ejemplo, una Oración comunitaria para la Semana de la Unidad de los Cristianos, una Lectio Divina del domingo de la Palabra basada en el texto del Evangelio (Mc 1,14-20), una Oración comunitaria para la Pastoral de Enfermos para la Jornada Mundial del Enfermos de febrero de 2021. Todos estos subsidios se enviarán en su momento a las parroquias y comunidades.

PATORAL DE LA SALUD

La pastoral con los enfermos es especialmente importante en este tiempo de pandemia. Además de la atención hospitalaria las parroquias siguen esforzándose por atender más y mejor a cuantos enfermos o ancianos lo necesitan. La delegación mantiene todos los proyectos que venía realizando previamente a esta pandemia además de los iniciados últimamente, apoyando los grupos parroquiales de pastoral de la salud, la asistencia en hospitales, la Hospitalidad Nuestra Señora de Lourdes, la atención a profesionales sanitarios, el equipo de apoyo a situaciones de duelo, la asistencia religiosa por medio de la oración y los sacramentos en los domicilios, el acompañamiento en situaciones de soledad.

SECRETARIADO DE MIGRACIONES      

Mantiene toda su actividad pastoral, atención jurídica y social, favoreciendo la acogida, el acompañamiento y la integración de las personas migrantes, desde los valores de la cultura del encuentro de la que nos habla el Papa Francisco y sus directrices pastorales de acoger, proteger, promover, integrar, además de acompañar, compartir, involucrar y colaborar.

AÑO DE SAN JOSÉ

Con la Carta apostólica Patris corde (“Con corazón de padre”), el Papa Francisco ha convocado la celebración de un año dedicado a San José, desde el día 8 de diciembre de 2020 y hasta el mismo día del 2021, con motivo del 150 aniversario de la declaración de San José como Patrono de la Iglesia Universal, concediendo indulgencias especiales. Se han dado indicaciones específicas para los días tradicionalmente dedicados a la memoria del Esposo de María, como el 19 de marzo y el 1 de mayo, y para los enfermos y ancianos «en el contexto actual de la emergencia sanitaria». Se enviarán subsidios litúrgicos para que cada párroco puede aprovechar pastoralmente esta devoción según su criterio.

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VIVIR CON LOS PIES EN EL SUELO

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La sabiduría popular se manifiesta de muchas maneras, pero especialmente en la creación del lenguaje. No somos muy conscientes de esta realidad porque a menudo vivimos de forma automática y, aunque normalmente decimos lo que pensamos, pocas veces pensamos lo que decimos. Podemos encontrar un ejemplo de esta afirmación en la expresión «tener los pies en el suelo». Si nos paramos a pensarla nos damos cuenta de que todos sus niveles de significado son ejemplos de sabiduría popular.

Un primer sentido de la expresión es literal y su plasticidad muy familiar porque inmediatamente reconocemos la imagen y la relacionamos con la firmeza que nos da el enraizamiento en la tierra y el hecho de mantenernos de pie con seguridad. Pero la expresión «tener los pies en el suelo» también tiene un sentido metafórico que alude a las personas que viven con realismo las circunstancias de la vida. Dado que las circunstancias son complejas y vividas de forma subjetiva, este sentido metafórico es mucho más ambiguo que el literal, ya que lo que para unos es realista para otros puede parecer una idealización. Mediante un diálogo honesto y abierto la confrontación de opiniones nos puede ayudar a elaborar un discernimiento más profundo que conduzca a una perspectiva más objetiva de la realidad.

Habría, además, un tercer nivel de significado en la expresión «tener los pies en el suelo». Se trata del sentido psicológico, que se refiere al universo interior de cada persona. De forma más o menos consciente, nuestra mente absorbe e integra las consecuencias positivas y negativas de nuestros actos. De hecho, podemos decir que la vida humana es un proceso de apropiación de la realidad por parte de cada uno de nosotros. Todos aprendemos y maduramos a partir de los aciertos, y aún más de los errores que inevitablemente vamos cometiendo.

Pero todavía hay un cuarto sentido de la expresión «tener los pies en el suelo» que es el espiritual y religioso. Efectivamente, este dicho popular es una de las mejores descripciones del término «humildad» que viene del latín humus y significa «tierra». La humildad aleja la tentación del orgullo prepotente, pero también conduce a superar la falta de autoestima y confianza básicas. En definitiva, el término humildad equivale a tener los pies en el suelo, es decir, a la opción de vivir en la verdad. Así pues, el refrán popular, que también está en la base de la espiritualidad humanista, puede convertirse en la puerta abierta a la religiosidad vivida desde la autenticidad. Merece la pena, por tanto, que las personas no nos limitemos a decir lo que pensamos, sino que también nos paremos a pensar lo que decimos. Sinceramente, también resulta todo un reto, para nuestra propia espiritualidad cristiana, tener (y mantener) los pies en el suelo.

Jesús García Aiz

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DOMINGO III DEL TIEMPO ORDINARIO

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Una de las características concordante en todos los evangelios sobre la actividad de Jesús es su constante itinerancia. Los evangelios nos presentan a Jesús caminando de aldea en aldea, pernoctando, a veces, en lugares solitarios y predicando la llegada del Reino de Dios a todo aquel con quien se encontraba. Es posible pensar que si se hubiera establecido en Jerusalén, aprovechando la presencia del Templo y el hecho de que era la capital del pequeño estado, habría podido llegar a más personas con su predicación. Sin embargo, hemos de recordar que la predicación de Jesús no se realiza solo con la palabra, sino, sobre todo, con los gestos. La primera predicación de Jesús, expresada a través de este constante caminar, es comunicar la imagen de un Dios que sale siempre al encuentro del ser humano. Dios es Padre que no solo espera a que su hijo vuelva a casa, sino que sale a buscarlo para recordarle el camino de regreso.

Teniendo esto presente, no es extraño que las primeras palabras que pronuncia Jesús cuando comienza su ministerio público sean: «convertíos y creed en el Evangelio». Dios, en Cristo, se ha acercado al ser humano no para decirle que todo está bien, que no debe esforzarse y que la libertad es hacer lo que cada uno quiera en cada momento. Dios Padre nos ha hablado en Jesucristo para decirle a la humanidad que, como respuesta al amor paciente que constantemente le ha manifestado, el ser humano debe responder enmendando el camino.

Cuando oímos hablar de conversión, pensamos rápidamente en que hay que dejar de hacer esta o aquella cosa, es decir, dejar de cometer pecados. Esto es cierto, pero la conversión a la que nos llama Jesús va más allá. Cuando en los inicios de su ministerio público, Jesús se encontró con los que luego serían sus discípulos, no los llama solo para que le sigan, sino que en ese mismo instante les transforma la vida. «Os haré pescadores de hombres», les dice. Ya no continuarán con su vida anterior, Él les ofrece una vida nueva. Ellos, escuchando estas palabras, dejaron lo que estaban haciendo y le siguieron. Esto es la verdadera conversión; dejar que el encuentro con Cristo transforme completamente mi propia vida. No se trata simplemente de dejar de hacer cosas malas. Se trata, fundamentalmente, de dejarse llenar de Cristo para que todo lo que hagamos sea bueno y, así, nuestra propia vida, como la de Jesús, sea auténtico anuncio de un Dios que constantemente sale al encuentro del ser humano para ofrecerle una vida en plenitud.

Victoriano Montoya Villegas

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La Iglesia celebra el Domingo de la Palabra de Dios

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Tendrá lugar el 24 de enero con el lema «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el Reino de Dios»

Este domingo celebramos el “Domingo de la Palabra de Dios”, instituido por el Papa Francisco, el 30 de septiembre de 2019, a través de la Carta apostólica Aperuit illis (n. 3). Se trata de dedicar un domingo del Año litúrgico al tesoro de la Palabra viva de Dios. El lema de este año es: “Se ha cumplido el tiempo y está cerca el Reino de Dios” (Mc 1,14-20).

Adjuntamos los materiales que se han preparado desde la Conferencia Episcopal Española para dicha celebración

Domingo de la Palabra de Dios

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El ayuntamiento de la capital gomera reconoce la labor, durante la pandemia, del proyecto de Cáritas «Sta. Luisa de Marillac»

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El Ayuntamiento de San Sebastián de La Gomera ha concedido el miércoles 20 de enero el Premio Méritos Humanos 2021 a los colectivos y entidades que luchan desde diferentes frentes contra la pandemia en el municipio capitalino. El acto, celebrado en el Salón de Plenos del Consistorio, sirvió de sincero homenaje a la cara más solidaria de quienes siguen dando lo mejor de sí mismos durante esta crisis sanitaria.

El proyecto de Cáritas «Santa Luisa de Marillac» fue uno de los que recibieron el premio, por la labor que vienen haciendo las Hijas de la Caridad de San Vicente Paúl y el voluntariado por las personas mayores sin recursos del municipio.

Durante el acto se pudo escuchar la música del quinteto de la Escuela de Música San Sebastián, así como visualizar un emotivo video realizado para reconocer la impagable labor que los colectivos y entidades sociales, sanitarias y consistoriales han realizado durante este largo año de pandemia que puso a La Gomera en el foco internacional cuando, a finales de enero, se confirmó el primer positivo nacional a raíz de unos turistas alemanes que se encontraban de vacaciones en la isla.

Y es que, según expuso durante su intervención el alcalde, Adasat Reyes, la verdadera razón de este acto “es reconocer la labor desempeñada por cada una de las personas que con tanto cariño, dedicación y profesionalidad han desempeñado su labor día tras día”. Tuvo también palabras el edil para comentar el cambio que ha dado nuestra vida y cómo hemos conocido de manera paulatina los condicionantes del virus y cómo combatirlo o protegernos “y lo sabemos en gran medida, por los colectivos de personas a las que damos aquí nuestro reconocimiento”.

En este mismo sentido, Reyes aseveró que, gracias a la labor de todos, pero especialmente también a la de los colectivos y entidades homenajeadas, “hemos conseguido un objetivo muy importante, cero fallecidos en la isla de La Gomera por causa de este virus extremadamente contagioso”.

El Premio Méritos Humanos 2021 ha reconocido la ingente labor de todo el personal del Ayuntamiento, especialmente por parte de los efectivos de la Policía Local, así como los miembros que componen los departamentos de Servicios Sociales y Obras y Servicios. Junto a ellos, han merecido este reconocimiento los colectivos más implicados durante las fases más duras de la Covid 19, como son el voluntariado de Protección Civil de La Gomera, el Comedor Social Cáritas Diocesana en el municipio.

El Ala de Baja Exigencia, un paso para salir del “sinhogarismo”

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Acogida, respeto, dignidad y, sobre todo, ayuda. Son los principales valores que las personas en situación de calle encuentran al llegar al Ala de Baja Exigencia de Cáritas Diocesana (ABE). Un lugar en el que cada noche duermen una veintena de personas sin hogar para evitar sufrir en su cuerpo la ola de frío

El Ala de Baja Exigencia recibe cada día a personas que sufren en primera persona los estragos de la calle, personas agotadas, sin recursos, en situaciones extremas, que encuentran en Cáritas una mano a la que agarrarse.

“Las personas necesitamos una mano que nos ayude a recuperar la dignidad, esa mano la está dando hoy la Iglesia católica con el programa de personas sin hogar”, asegura José Luis Rodríguez, responsable de este programa de Cáritas en Córdoba.

José Luis explica el funcionamiento del Ala de Baja Exigencia en estos días en los que las temperaturas están siendo extremas. Este recurso se llama así porque los requisitos para entrar son mínimos, “la prioridad es que nadie se quede fuera, venga en las circunstancias que venga”. Lo único que se pide es una actitud colaborativa y respeto hacia los compañeros, voluntarios y trabajadores que puedan entrar.

“El perfil de las personas que acuden a nosotros son, en muchas ocasiones, hombres y mujeres con algún tipo de trastorno o enfermedad mental, a lo que se une el alcoholismo o adicciones. La vida en la calle además les va acarreando con el paso del tiempo nuevas complicaciones en la salud. Esto produce un círculo vicioso del que es muy difícil salir y que los deja en muy malas condiciones”, indica José Luis.

El ABE comienza su actividad en noviembre y termina alargándose al mes de marzo. Antes de que abran las puertas, a las 20:00 horas, una veintena de personas sin hogar esperan su turno en este sitio ubicado en el barrio de la Fuensanta. Llegar a tiempo es importante porque con la pandemia el ABE ha pasado de 32 plazas a 20, para poder cumplir con las medidas de higiene y seguridad. En él, los usuarios encuentran cama, comida y ducha, además de la ayuda de los voluntarios del programa de personas sin hogar.

“La desesperanza invade sus vidas en muchas ocasiones, no ven salida y necesitan estar con alguien que los anime a salir de su situación”, comenta Gema Díaz, una de las voluntarias de la UVI de Cáritas y del ABE que a sus 26 años, ha encontrado aquí “una manera de servir a Dios”.

Gema llegó a Cáritas por su tía, por todo lo que ella le contaba de los proyectos que realizaban, y se empezó a “enamorar”. Se fue a Granada a estudiar y en cuanto regresó, tras hacer el curso de voluntaria, se implicó en la UVI y el ABE como voluntaria. “A mí me dan la vida ellos, me encanta hablar con ellos, servirles y ayudarles. Ellos piensan que somos nosotros los que les ayudamos y en verdad yo les doy gracias a ellos por lo que me aportan en mi vida”, explica. Recuerda, a su vez, la primera vez que salió en la UVI y visitó a una persona que dormía debajo de un puente, rodeada de suciedad, algo que le impactó muchísimo y le hizo caer en la cuenta de que esta realidad la tenemos más cerca de lo que pensamos. “Ellos han cambiado mi vida, mi forma de ser, de pensar y de vivir”, comenta.

Jaime Exposito es uno de los usuarios que se encuentran inmersos en esta situación. A sus 57 años, tuvo que cerrar su empresa de pintura y decoración, se separó de su esposa y perdió a su madre. Esto lo llevó a caer en el alcoholismo hasta el punto de verse viviendo en la calle. “Mi vida es muy mala, me paso todo el día bebiendo, pensando en cosas malas y quiero cambiar porque si no me voy a ver en la cárcel o muerto por cualquier pelea o cualquier cosa, puesto que eso es la calle”, asevera Jaime. Él ya ha estado en un centro de desintoxicación, que no pudo ayudarle puesto que al salir su situación era la misma, estar en la calle, sin casa y sin trabajo. Asegura que en la calle hay mucha violencia y que si no fuera por la ayuda que le ofrece Cáritas, no sabe dónde estaría hoy. “Gracias a Cáritas puedo decir que estoy “bien”, porque a pesar de mi problema con el alcohol, ellos cada noche me abren las puertas, me dan cama, comida y su atención”, indica. Las personas como él necesitan apoyo, “cualquier granito de arena que le aportemos es mucho para ellos”, dice Gema.

Otros, como Jesús R. León, tras más de seis años deambulando por distintas ciudades, comienzan a ver la luz.

Su historia es el claro ejemplo de que no podemos ser imparciales a esta situación tan presente en nuestros días. Jesús es natural de Ceuta, tiene 55 años, trabajaba de vigilante de seguridad, se presentó a una oposición del ayuntamiento para obtener una plaza en una empresa municipal y la aprobó. Tras unos años trabajando en un centro de menores, cuenta que sufrió acoso laboral. “Estuve mucho tiempo de baja y cuando me incorporé, en el centro de menores que trabajaba, se rompió fortuitamente un cristal y me querían sancionar con dos meses de empleo y sueldo. No era congruente y quise denunciar”, relata. Comenzó así un proceso de denuncias y juicios que lo llevó a perder su plaza y a verse directamente en la calle sin nada, viviendo en su coche durante meses y en la ciudad en la que era conocido por todo el mundo.

Jesús califica este tiempo como un auténtico calvario. Cuenta cómo sufrió una paliza entre siete personas hasta romperle cuatro costillas y dejarlo inconsciente en el suelo y cómo no encontró ayuda ni siquiera de quien pensaba que era su familia. Tuvo que salir de su ciudad amenazado y comenzar a deambular por ciudades como Cádiz o San Fernando pasándolo muy mal. Llegó de manera fortuita a Córdoba y encontró en Cáritas Diocesana un hogar. “He estado tirado en la calle, pasándolo mal, sufriendo temperaturas bajo cero, tirado en un portón, pero gracias a Cáritas tengo una vida ordenada y estoy recogido”, afirma.

Jesús ha sido usuario del ABE durante mucho tiempo y ahora ha entrado a la Casa de Acogida “Madre del Redentor” con el objetivo de poder reinsertarse en la sociedad, encontrar un trabajo y conseguir un techo en el que vivir. “Yo no soy drogadicto, no soy violento, soy una persona normal que no ha podido salir del sinhogarismo hasta que no me ha tendido su mano Cáritas”, argumenta este claro ejemplo de que nadie está exento de ninguna circunstancia; una persona que llegó a creer que estaba fuera de la sociedad, en un bucle del que nunca iba a poder salir.

Tanto Jesús como Jaime le piden a la vida una segunda oportunidad. Poder reinsertarse en ella, salir de la situación que les rodea, encontrar un trabajo y poder tener una casa en la que vivir. Ambos coinciden en que la calle mata y destruye a toda persona humana, por lo que agradecen el trabajo de Cáritas Diocesana.

Ejemplos como estos demuestran la fragilidad que tenemos las personas. “A veces vemos esto con un punto de vista “egoísta”, pensamos que tienen lo que se merecen, y no caemos en la cuenta que cualquier persona por diversas circunstancias puede desencadenar en esta situación en cualquier momento”, asegura José Luis. Y es que detrás de cada persona en situación de calle hay una historia y una vida. Hay una necesidad de acercamiento, de darle la dignidad y la ayuda necesaria para poder salir de esa situación, como lo viene haciendo Cáritas Diocesana desde hace años.

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“Se puede ser feliz y vivir sin nada”

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María Esther Ortega participó en la misión con su hermana y su cuñado, en compañía del sacerdote Francisco Gámez

¿Cómo surgió la idea de realizar un tiempo de voluntariado en Picota?

Desde hace años mi hermana y yo teníamos esa inquietud y fue a través del sacerdote que estaba en ese momento en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Cardeña D. Francisco Gámez quién nos impulsó a ello. Mi hermana, mi cuñado, D. Francisco y yo nos embarcamos en la misión de Picota. También sabíamos que estaba en ese momento en Picota D. Juan Ropero, otro sacerdote muy querido también en nuestra familia, todo esto nos hizo confiar junto con la mano de Dios que esa idea saldría bien.

¿Qué recuerdas de aquella experiencia misionera?

Todos los recuerdos son muy gratos, hice amigos, conocí la miseria de primera mano y pude comprender la labor misionera que hasta entonces sólo había visto en los medios de comunicación. Una experiencia inolvidable que en mi vida ha dejado huella.

¿Qué te enseñó la gente que te encontraste allí?

Muchísimo. Me enseñó que se puede ser feliz y vivir sin nada, que Dios se encontraba en los lugares más inesperados, que caminaban muchos kilómetros para oír la palabra de Dios hasta la iglesia más cercana, que compartían todo lo que tenían sin importarle nada.

¿Cómo cambió tu vida al volver a tu vida cotidiana?

En todos los sentidos, comprendí que esta vida de consumismo y despreocupación no lleva a ningún lado. Conocí a Dios más profundamente de lo que estaba haciendo hasta ese momento y me sentí más fuerte en la fe.

¿Mantienes todavía vinculación con la misión diocesana?

No por desgracia. Cuando vuelves, comienzas a meterte en la rutina diaria de trabajo, familia, amigos y vas perdiendo esa vinculación. Mantengo algunas amistades de compañeros de misión y poco más.

La entrada “Se puede ser feliz y vivir sin nada” apareció primero en Diócesis de Córdoba. Fuente

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