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Descanse en paz, D. Julio Pérez Nieto

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Fallece el sacerdote diocesano que fue delegado para la vida consagrada y visitador de la vida contemplativa entre 2013 y 2022.

El sacerdote diocesano D. Julio Pérez Nieto, que entre 2013 y 2022 fue delegado para la vida consagrada y visitador de la vida contemplativa, falleció ayer jueves en Granada, y recibirá sepultura hoy en Cijuela, de donde era natural.

Capellán de la Capilla Real desde 2005 y adscrito a la parroquia de San Juan de Ávila de Granada, desde 2009, D. Julio recibió el Orden Sacerdotal en Granada el 11 de julio de 1965. Su primer destino fue como vicario cooperador de la parroquia de la Encarnación de Lanjarón, durante un año, y durante sus dos primeros meses de ordenado también fue coadjutor de la parroquia de la Encarnación de Santa Fe, entre el 29 de julio y 30 de septiembre de 1965.

D. Julio también estuvo en ese mismo pueblo como vicario cooperador de la parroquia de la Encarnación de Santa Fe, en 1967, año en el que también entró como Superior del Seminario Mayor “San Cecilio”, donde fue profesor de Ontología y Psicología entre 1967 y 1971, y donde regresó entre 2002 y 2005 como director de Formación Diaconado del Seminario Mayor.  

El Santo Padre saluda a D. Julio Pérez Nieto el día de la clausura del Año dedicado a la vida consagrada, celebrado el 2 de febrero en Roma.

Entre sus actividades pastorales también figuran las de ecónomo en la parroquia de la Inmaculada Concepción de Beas de Granada (1971-1975) y de la Inmaculada Concepción en Dúrcal (1075-1991); encargado en la parroquia de San Juan Bautista de Nigüelas (1978-1989); párroco de la parroquia de San Isidro de Granada (1991-2001) y párroco emérito de la parroquia de la Encarnación en Lanjarón, desde el 1 de septiembre de 2014. También fue miembro del equipo coordinador de la renovación diocesana, V Sínodo Diocesano de Granada.

Fue arcipreste del Arciprestazgo del Valle de Lecrín entre 1984 y 1989, cargo que renovó entre 1991 y 1995. En el año 2001, fue miembro del Colegio de Consultores y director espiritual del Seminario Mayor “San Cecilio”, así como párroco de la parroquia de San José de El Jau. Y entre 2002 y 2005 fue notario “Ad Causam” en Granada.

Descanse en paz, rogad al Señor por su alma.

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Las familias españolas se unen al Papa León XIV por su visita a España

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Las familias españolas se unen al Papa León XIV por su visita a España

Este domingo, 10 de mayo, habrá un programa especial en directo a través de appmatrimonio.es

La Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, integrada en la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española, celebrará este domingo, 10 de mayo, un programa especial en directo bajo el título “Las familias con el Papa”.

La iniciativa, que podrá seguirse a las 21:00 horas a través de appmatrimonio.es, se enmarca en el viaje apostólico del Papa León XIV y pretende acercar este acontecimiento eclesial a las familias, invitándolas a vivirlo desde sus hogares en un ambiente de comunión y participación.

El programa, que tiene como lema “Alzad la mirada” (Jn 4,35), es una llamada a contemplar con esperanza la realidad de la Iglesia y el papel de la familia cristiana en la sociedad actual.

Con esta propuesta, la pastoral familiar de la Conferencia Episcopal Española busca ofrecer un espacio de encuentro, reflexión y acompañamiento para matrimonios y familias, aprovechando las posibilidades del formato digital para llegar a hogares de toda España.

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La Diócesis de Asidonia-Jerez reza por el Papa León XIV en el primer aniversario de su elección

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La Diócesis de Asidonia-Jerez reza por el Papa León XIV en el primer aniversario de su elección

La Iglesia universal celebra el primer aniversario de la elección del Cardenal Robert Francis Prevost como Sucesor de Pedro, quien eligió el nombre de León XIV al ser elegido Papa tras el cónclave celebrado en Roma.

Hace ahora un año, la fumata blanca anunciaba desde la Capilla Sixtina la elección del nuevo Pontífice, mientras miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro esperaban conocer el nombre del nuevo Obispo de Roma. Poco después, el cardenal protodiácono pronunciaba el tradicional Habemus Papam, dando a conocer la elección del Cardenal Robert Francis Prevost, quien aparecía por primera vez ante el Pueblo de Dios como León XIV.

Desde aquel momento, el Santo Padre ha iniciado su ministerio petrino guiando a la Iglesia universal, llevando el mensaje del Evangelio a todos los rincones del mundo y recordando constantemente la importancia de la paz, la esperanza, la caridad y la centralidad de Cristo en la vida de los fieles.

Esta efeméride se vive, además, a pocas semanas de la esperada visita apostólica del Papa León XIV a España, que tendrá lugar del 6 al 12 de junio, un acontecimiento que la Iglesia en nuestro país prepara ya con especial ilusión y oración.

En este aniversario, la Diócesis de Asidonia-Jerez se une en oración por el Papa León XIV, pidiendo al Señor que continúe sosteniéndolo en la misión que le ha sido confiada como pastor de la Iglesia universal.

Asimismo, los fieles están llamados a rezar especialmente por el Santo Padre, para que el Espíritu Santo siga iluminando su pontificado y fortaleciendo su servicio al Pueblo de Dios en estos tiempos de grandes desafíos para la Iglesia y el mundo. De este modo, la Iglesia Asidonense recuerda con gratitud aquel día histórico para toda la Iglesia.

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El Seminario Diocesano vive con fervor la visita de las reliquias de San Juan de Ávila

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El Seminario Diocesano vive con fervor la visita de las reliquias de San Juan de Ávila

El Seminario Diocesano de Huelva ha acogido del 27 al 29 de abril la visita de las reliquias de san Juan de Ávila, patrono del clero secular español y doctor de la Iglesia, dentro del itinerario peregrino que está recorriendo diversos seminarios de España con motivo del Año Jubilar Avilista.

La llegada del relicario tuvo lugar en la tarde del lunes, iniciándose así unos días marcados por la oración, la contemplación y la profundización en la figura de quien ha sido considerado uno de los grandes maestros espirituales de la Iglesia en España. La acogida concluyó con la celebración de la Santa Misa y el rezo de las Vísperas en la capilla del Seminario.

Durante la jornada del martes, numerosos fieles se acercaron al Seminario para venerar las reliquias y participar en los distintos momentos de oración organizados con motivo de esta visita. Especialmente significativo fue el encuentro “Laudato”, una Hora Santa dirigida a los jóvenes de la diócesis, que reunió a participantes de distintas parroquias y realidades eclesiales en un ambiente de adoración, silencio y alabanza.

La presencia de las reliquias de san Juan de Ávila ha querido convertirse también en una llamada a renovar la pastoral vocacional y a redescubrir la belleza de la entrega sacerdotal. En este sentido, seminaristas y sacerdotes han podido vivir estos días como un tiempo de gracia, poniendo su vocación bajo la intercesión del santo maestro.

Asimismo, el miércoles se celebró un retiro del clero diocesano ante las reliquias, culminando así esta visita que ha dejado una profunda huella espiritual en la vida del Seminario y de toda la diócesis.

Con esta peregrinación, la Iglesia continúa acercando el testimonio y la espiritualidad de san Juan de Ávila a las nuevas generaciones, invitando a todos los fieles a mirar su ejemplo de fidelidad, celo apostólico y amor a Cristo.

Que el testimonio de san Juan de Ávila siga alentando en nuestra Iglesia diocesana el compromiso evangelizador y el cuidado de las vocaciones sacerdotales.

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Encuentro entre Parroquia de Santa Ana y candidatos de la Hermandad de la Esperanza de Triana

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Encuentro entre Parroquia de Santa Ana y candidatos de la Hermandad de la Esperanza de Triana

Se ha celebrado en la Real Parroquia de Señora Santa Ana un encuentro entre el párroco, Manuel Soria, y los responsables de las diferentes áreas pastorales parroquiales con Feliciano Fernández y Guillermo Revuelta, candidatos a hermano mayor de la Hermandad Sacramental de la Esperanza de Triana.

Según se informa desde la parroquia, la reunión se ha desarrollado en un ambiente de fraternidad y  mucha cordialidad, y ambos candidatos a hermano mayor han podido conocer  de primera mano el presente de la Real Parroquia, las líneas de actuación que se siguen por parte de las diferentes pastorales parroquiales, y cómo tanto parroquia como hermandad deben iniciar “un camino justo que vaya configurando a la Parroquia de Santa Ana como una gran comunidad de comunidades, con un mismo sentir, un obrar coordinado en la feligresía y una colaboración mutua en los campos de la formación y la caridad”.

El párroco ha propuesto a cada uno de los candidatos que, una vez finalizada las elecciones, se inicie un camino que permita la firmar un protocolo entre parroquia y hermandad, donde queden recogidas las iniciativas de colaboración que se llevarán a cabo durante el mandato del hermano mayor que resulte elegido. Los asistentes al encuentro, tanto los candidatos como los miembros de la comunidad parroquial, valoraron “muy positivamente y constructivo para todos”, tanto el encuentro celebrado como el dialogo establecido entre todos los asistentes.

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Destellos de Juan de Ávila esta semana en Al Trasluz

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Destellos de Juan de Ávila esta semana en Al Trasluz

El sacerdote y periodista Antonio Gil recuerda en su columna semanal a San Juan de Ávila, patrono del clero secular español

Nos llega, de nuevo, el 10 de mayo, la fiesta de san Juan de Ávila, a los compases de su Himno, tan recordado siempre: “Apóstol de Andalucía, el clero español te aclama, y al resplandor de tu vida, en celo ardiente se abrasa”. El pasado jueves, solemne Eucaristía del clero cordobés en su Basílica, en Montilla, donde se encuentra el sepulcro de nuestro patrono, brillando con especial relieve su epitafio: “Messor eram”, “Fui segador”, que refleja a la perfección quien fue san Juan de Ávila: “Un predicador que siempre ponía en el centro de su mensaje a Cristo crucificado y que buscaba con sus palabras sencillas y profundas, tocar el corazón y mover a la conversión de quien le estaba escuchando”.

Entre sus destellos, las palabras de san Pablo VI en su canonización el 31 de mayo de 1970: “San Juan de Ávila es un sacerdote que, bajo muchos aspectos, podemos llamar “moderno”, especialmente por la pluralidad de facetas que su vida ofrece a nuestra consideración, y por lo tanto, a nuestra imitación. Su palabra de “predicador” se hizo poderosa y resonó renovadora; su “acción pastoral, variada e incansable”; su “espíritu, clarividente y ardiente”; su “denuncia de los males, audaz e intensa”; su “amor a la Iglesia, rebosante de fidelidad”.

Contemplando hoy a san Juan de Ávila, una anécdota: “Se decía de él que si, por desgracia, la Biblia se llegara a perder, él solo la restituiría a la Iglesia, porque se la sabía de memoria”. Y una breve pincelada en sus palabras dirigidas a los sacerdotes: “Todos los engaños vienen de no orar”.

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Celebración de San Juan de Ávila en la Diócesis

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El clero cordobés se ha dado cita esta semana en la Basílica de San Juan de Ávila de Montilla para celebrar al Doctor de la Iglesia. El Obispo ha presidido por primera vez la eucaristía en el lugar donde se custodian sus restos mortales

Cada 10 de mayo la Iglesia celebra la fiesta de San Juan de Ávila. Monseñor Jesús Fernández ha presidido este año su primera eucaristía en la Basílica en Montilla y ha invitado a los sacerdotes a acompañar y sanar las llagas del mundo. Asimismo, coincidiendo con esta celebración el Obispo ha publicado una carta pastoral en la que recuerda que Córdoba, como diócesis, “es relicario y testamento viviente de la vida y obra del Santo Doctor”. Toda la información de la celebración de San Juan de Ávila, la carta del Obispo y una entrevista con el Rector de la Basílica Menor de San Juan de Ávila en Montilla, Fernando Suárez, se pueden leer esta semana en Iglesia en Córdoba.

Toda la actualidad diocesana en la última entrega de Iglesia en Córdoba.

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Mons. Orozco habló a los sacerdotes de la archidiócesis de Toledo en una conferencia con motivo de la festividad de San Juan de Ávila

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Mons. Orozco habló a los sacerdotes de la archidiócesis de Toledo en una conferencia con motivo de la festividad de San Juan de Ávila

La conferencia llevaba por título “Vivir el ministerio sacerdotal en un cambio de época”

Mons Francisco Jesús Orozco ha sido invitado por el presbiterio de Toledo para hablar del sacerdocio hoy a la luz de las enseñanzas de San Juan de Ávila. La conferencia tuvo lugar el jueves 7 de mayo, en el Seminario de la capital toledana, en vísperas de la fiesta del patrono del clero español, que será el próximo 10 de mayo. Con motivo de esa celebración, se multiplican los encuentros de sacerdotes en torno a su patrón, como este que ha tenido lugar en Toledo. En Guadix, la fiesta de San Juan de Ávila se celebrará el 12 de mayo, en un encuentro compartido con el clero de Almería y Cartagena-Murcia, en Huércal-Overa, en torno a la figura del beato “Cura Valera”, recientemente beatificado.

La jornada en el Seminario de Toledo comenzó con una celebración de la Eucaristía. En la capilla, se encontraba un relicario con parte del corazón de San Juan de Ávila para su veneración, pues se cumple este año el V centenario de su ordenación sacerdotal. Presidió la celebración el arzobispo de Toledo, Mons. Francisco Cerro, y concelebraron el arzobispo emérito, Mons. Braulio Rodríguez; el obispo auxiliar, Mons. Francisco César García Magán, y el obispo emérito de Segovia, Mons. Ángel Rubio.

Protagonistas en esta celebración también han sido los sacerdotes que cumplían 25, 50, 60 y 70 años de sacerdocio, pues dieron gracias a Dios por todos esos años de vocación y de entrega.

Fue al terminar la Misa cuando tuvo lugar la conferencia que pronunció el obispo de Guadix a los sacerdotes de Toledo y que llevaba por título “Vivir el ministerio sacerdotal en un cambio de época”. Como la de San Juan de Ávila, la nuestra también es una época de cambio, con la incertidumbre que eso genera, pero también con los retos que plantea. Y San Juan de Ávila tiene mucho que enseñar.

Terminó la mañana con una comida fraternal de todos los sacerdotes participantes

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Homilía en la Fiesta de San Juan de Ávila (2026)

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7 de mayo de 2026.

Encuentro del Clero de la Archidiócesis de Sevilla.

Queridos hermanos y hermanas que participáis en esta celebración: hermanos en el episcopado, presbíteros, diáconos, seminaristas, miembros de la vida consagrada y del laicado; muy especialmente, queridos hermanos que hoy dais gracias al Señor por vuestros cincuenta y veinticinco años de ordenación sacerdotal y diaconal, a los que saludo especialmente: Manuel Martínez Alaminos y José Tomás Martín de Agar Valverde, que cumplen 50 años de ordenación. Antonio José Guerra Martínez, Juan José Linares Mota, Marcelino Manzano Vilches, Francisco Javier Nadal Villacreces, José Miguel Verdugo Rasco, Miguel Ángel Bernal Rodríguez, Manuel María Roldán Roses, Leonardo Sánchez Acevedo, y Juan José Sauco Torres, 25 años de ordenación. Los diáconos Aurelio Álvarez Ruiz y Andrés Cebrino Cordobés, 25 años de ordenación diaconal. Y vuestro arzobispo, 25 años de ordenación episcopal.

La Palabra de Dios que hemos escuchado nos conduce al centro mismo de nuestra vocación. Contemplamos a Pablo y Bernabé anunciando con valentía la Palabra, en medio de la acogida y también de la contradicción. El Evangelio nos recuerda que el discípulo ha de ser sal de la tierra y luz del mundo. Y el salmo pone en nuestros labios una confesión que nos llena de paz y consuelo: “El Señor es mi pastor, nada me falta” (Sal 22,1). San Juan de Ávila leyó su propia vida a la luz de esta Palabra. Fue un hombre consumido por el celo apostólico, enteramente entregado al anuncio del Evangelio y al cuidado de las almas. En tiempos recios, fue sacerdote recio. En tiempos de confusión, fue sacerdote luminoso. En tiempos de necesidad de reforma, fue sacerdote santo.

La primera lectura nos presenta una escena muy expresiva. La predicación apostólica, que suscita adhesiones, pero también provoca rechazo. Y, sin embargo, los discípulos quedan “llenos de alegría y de Espíritu Santo” (Hch 13,52). He ahí una enseñanza decisiva para nosotros. El sacerdote no mide la fecundidad de su ministerio por el aplauso, ni por el éxito externo. La mide por la fidelidad. Nuestro santo patrón lo vivió perfectamente. Conoció la incomprensión, la sospecha, la cárcel y la prueba. Pero no se volvió amargo ni resentido, ni se replegó sobre sí mismo, y no dejó de predicar a Jesucristo.

También hoy se nos pide esa entereza sobrenatural. No vivimos tiempos fáciles. Son muchas las fatigas del ministerio: secularización creciente, indiferencia religiosa, soledad interior, cansancio apostólico, activismo, heridas personales y comunitarias. Precisamente por eso la fiesta de san Juan de Ávila nos llama a volver a lo esencial. Más que estrategias o métodos nuevos, por eficaces que sean, lo que necesitamos es, sobre todo, fuego interior, una mayor identificación con Jesucristo, reavivar la conciencia de la grandeza del don recibido. San Juan de Ávila contempló esa grandeza con palabras que siguen estremeciendo. Dice: “Muchas cosas se requieren para cumplir con la obligación del oficio de cura de almas; porque, si miramos a la dignidad sacerdotal que le es aneja, conviene tener ferviente y eficaz oración y también santidad… pues se llama padre de sus parroquianos” (SAN JUAN DE ÁVILA, Tratado del sacerdocio, 36).

Esta expresión es de enorme densidad. El sacerdote es padre. No es un mero gestor de lo sagrado, ni un funcionario del templo, ni un profesional de lo religioso. Es padre en el orden de la gracia, padre que engendra por el Bautismo, alimenta con la Eucaristía, reconcilia en la Penitencia, acompaña, corrige, consuela, enseña y guía. Y precisamente porque es padre, ha de tener alma de padre. El pueblo de Dios percibe enseguida si el sacerdote ama de verdad a sus fieles, si reza por ellos, si los lleva en el corazón, si sufre con sus sufrimientos y se alegra con sus gozos. El ministerio no se sostiene con la organización, se sostiene con la caridad pastoral.

El Evangelio nos ha recordado que somos sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt 5,13-14). Nos habla de identidad antes que de tarea. El sacerdote, configurado sacramentalmente con Cristo, está llamado a transparentar a Cristo. La sal no vive para sí misma, da sabor a lo que toca. La luz no se enciende para ocultarse, se pone en lo alto para que alumbre. También el sacerdote pierde su verdad cuando vive encerrado en sí mismo, cuando deja de transparentar a Cristo, cuando se acostumbra a una vida espiritual pobre o a una rutina sin alma. San Juan de Ávila diría hoy a los sacerdotes de Sevilla: no rebajéis el ideal, no pactéis con la mediocridad, no os dejéis robar el fervor de la primera entrega, no descuidéis la oración, no celebréis los sacramentos de cualquier manera, no os acostumbréis a la Palabra que predicáis, no os resignéis a una vida interior empobrecida.

Nos diría también: vivid centrados en Cristo, meditad la Pasión del Señor, mantened la vida de oración, no olvidéis el examen de conciencia, y la confesión frecuente. Mantened un trato filial con la Santísima Virgen. Porque el sacerdote se sostiene de rodillas o termina debilitándose por dentro. Y nos diría algo más: amad a la Iglesia concreta que se os ha confiado. Amad a Sevilla. Amad a sus parroquias, a sus barrios, a sus pueblos, a sus enfermos, a sus ancianos, a sus jóvenes, a sus pobres, a sus familias, a sus niños. Amad también a vuestros hermanos sacerdotes, cuidaos mutuamente. Él fue un hombre de comunión eclesial y de fecunda fraternidad sacerdotal.

En este punto resuenan con fuerza las palabras del papa León XIV, que nos pide ser constructores de unidad y de paz, hombres de comunión, que nos pide “un impulso en la fraternidad presbiteral, que hunde sus raíces en una vida espiritual sólida, en el encuentro con el Señor y en la escucha de su Palabra” (LEÓN XIV, Discurso al clero de la diócesis de Roma, 12 de junio de 2025). Son palabras muy oportunas para nosotros hoy. Sí, hermanos: hombre de comunión. Éste es uno de los grandes retos de nuestro tiempo. En una cultura marcada por la fragmentación, la autorreferencialidad y el aislamiento, el sacerdote no puede vivir solo para sí. Necesitamos cuidar de verdad la fraternidad sacerdotal. Necesitamos vernos, escucharnos, acompañarnos, sostenernos, corregirnos fraternalmente, rezar unos por otros. Un presbiterio dividido o frío debilita la evangelización; un presbiterio unido y fraterno se convierte en signo creíble del Resucitado.

Y aquí me dirijo con afecto especial a quienes celebráis hoy cincuenta y veinticinco años de ordenación. Queridos hermanos: Gracias por vuestra perseverancia, por vuestra entrega callada, por tantos años de altar, confesonario, catequesis, despacho, visita a enfermos, atención a los pobres, predicación, dirección espiritual, acompañamiento de familias, servicio humilde y fidelidad cotidiana. Habéis pasado por alegrías y cruces, por momentos de consuelo y por noches oscuras. Y aquí estáis, dando testimonio de que el Señor es fiel y vosotros correspondéis a su fidelidad. Vuestra vida sacerdotal es un don para la Iglesia de Sevilla, vuestra presencia hoy nos recuerda que vale la pena entregar la vida a Cristo. Vale la pena ser sacerdote.

Pidamos al Señor, por intercesión de san Juan de Ávila, que nos conceda una renovación profunda del corazón sacerdotal. Que nos haga hombres de Dios, hombres de oración, hombres de Eucaristía, hombres de comunión, hombres de misericordia, hombres de celo apostólico. Que no dejemos de ser sal. Que no ocultemos la luz. Y pongamos esta súplica en manos de la Santísima Virgen María, Madre de los sacerdotes. Ella, que llevó a Cristo en su seno, nos enseñe a llevarlo con pureza en el corazón y a entregarlo con fidelidad a los hombres. Que ella nos alcance la gracia de una vida sacerdotal humilde, santa, alegre y fecunda. San Juan de Ávila, patrono del clero secular español, ruega por nosotros. Así sea.

Monseñor José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

La Archidiócesis homenajea a 12 presbíteros por sus bodas de oro y plata sacerdotales

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La Archidiócesis homenajea a 12 presbíteros por sus bodas de oro y plata sacerdotales

La Parroquia del Sagrario de la Catedral ha acogido hoy, 7 de mayo, la celebración de San Juan de Ávila, patrón del clero secular español. La ceremonia ha estado presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, y concelebrada por los obispos auxiliares, monseñor Teodoro León y monseñor Ramón Valdivia, y participada por centenares de sacerdotes de toda la Archidiócesis, así como por algunas decenas de fieles laicos que han querido acompañar a los presbíteros en el día de su patrón.

Además, durante la celebración se ha homenajeado a los sacerdotes y diáconos que cumplen sus 25 o 50 años de ordenación. Concretamente, los sacerdotes que celebran sus bodas de oro han sido Manuel Martínez Alaminos y b. Por su parte, han celebrado sus veinticinco años de ordenación Miguel Ángel Bernal Rodríguez, Antonio José Guerra Martínez, Juan José Linares Mota, Marcelino Manzano Vilches, Francisco Javier Nadal Villacreces, José Miguel Verdugo Rasco, Leonardo Sánchez Acevedo, Juan José Sauco Torres, Manuel María Roldán Roses y Francisco de Borja Medina Gil-Delgado. Y también los diáconos permanentes Aurelio Álvarez Ruiz y Andrés Cebrino Cordobés celebrarán sus 25 años de ordenación.

“El sacerdote es padre”

Durante su homilía, el arzobispo de Sevilla ha destacado que san Juan de Ávila fue “un hombre consumido por el celo apostólico, enteramente entregado al anuncio del Evangelio y al cuidado de las almas. En tiempos recios, fue sacerdote recio. En tiempos de confusión, fue sacerdote luminoso. En tiempos de necesidad de reforma, fue sacerdote santo”.

“El sacerdote no mide la fecundidad de su ministerio por el aplauso, ni por el éxito externo -continuaba el prelado-. La mide por la fidelidad. Nuestro santo patrón lo vivió perfectamente. Conoció la incomprensión, la sospecha, la cárcel y la prueba. Pero no se volvió amargo ni resentido y no dejó de predicar a Jesucristo”. En esta línea, ha apuntado que el remedio ante las fatigas del ministerio sacerdotal es “reavivar el fuego interior, una mayor identificación con Jesucristo, reavivar la conciencia de la grandeza del don recibido”.

Monseñor Saiz también ha recordado que “el sacerdote es padre. No es un mero gestor de lo sagrado, ni un funcionario del templo, ni un profesional de lo religioso. Es padre en el orden de la gracia”. Por eso, ha dicho, “el ministerio no se sostiene con la organización, se sostiene con la aridad pastoral”.

¿Qué diría hoy san Juan de Ávila al clero diocesano?

Ante esta cuestión, don José Ángel ha dicho que el santo sacerdote pediría al clero diocesano no rebajar el ideal de la vida sacerdotal y recobrar el fervor “de la primera entrega”. Para ello, los ha animado a no descuidar la oración, a celebrar los sacramentos con dignidad y a no acostumbrarse a la Palabra que predican. Además, ha insistido, “san Juan de Ávila nos pediría vivir centrados en Cristo, meditar la Pasión del Señor, mantener la vida de oración, sin olvidar el examen de conciencia, y la confesión frecuente. Mantener un trato filial con la Santísima Virgen, porque el sacerdote se sostiene de rodillas o termina debilitándose por dentro”.

Finalmente, ha exhortado a los presbíteros a amar a la Iglesia, a las parroquias y sus gentes, y ha abogado por la fraternidad sacerdotal: “Amad también a vuestros hermanos sacerdotes, cuidaos mutuamente. San Juan de Ávila fue un hombre de comunión eclesial y de fecunda fraternidad sacerdotal”.

Finalmente, monseñor Saiz Meneses se ha dirigido en su homilía a los sacerdotes y diáconos que celebran sus cincuenta y veinticinco años de ordenación, a los que ha agradecido su perseverancia y entrega callada, y su testimonio de fidelidad al Señor.

Al término de la concurrida Eucaristía se ha hecho entrega de unos recordatorios para los sacerdotes homenajeados, entre los que se encontraba también el arzobispo hispalense que cumple este 2026 los 25 años de su ordenación episcopal.

Galería fotográfica de la Misa de San Juan de Ávila 2026

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