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El obispo de Guadix asiste en Santiago de Compostela al Encuentro Extraordinario Nacional de Juventud

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El obispo de Guadix asiste en Santiago de Compostela al Encuentro Extraordinario Nacional de Juventud

Como miembro de la Subcomisión de Juventud de la CEE ha participado en la organización de la próxima Peregrinación Europea de Jóvenes de 2022

El obispo de Guadix, Mons. Francisco Jesús Orozco, ha participado este fin de semana en el Encuentro Extraordinario Nacional de Juventud, que ha organizado la Conferencia Episcopal Española en Santiago de Compostela. Las sesiones de trabajo comenzaron el viernes 6 de agosto y se prolongaron durante el día siguiente. Al encuentro han asistido los miembros de la Subcomisión de Juventud de la CEE y obispos de la Conferencia Episcopal Portuguesa.

En el orden del día estaba la preparación de la próxima Peregrinación Europea de Jóvenes (PEJ), que será el año que viene del 3 al 7 de agosto, en Santiago de Compostela. También se habló de la preparación de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Lisboa 2023, para lo que se contó con los obispos portugueses encargados de su organización.

Mons. Orozco ha asistido a este encuentro en calidad de obispo perteneciente a la Subcomisión de Juventud de la CEE, implicada directamente en al organización de la PEJ que convocará a miles de jóvenes de toda Europa en Santiago el año que viene. En la presentación de esta PEJ 2022, el arzobispo de Santiago de Compostela, Mons. Julián Barrio, anfitrión del encuentro, expresó su deseo de que el papa Francisco pueda viajar hasta Santiago para encontrarse con los jóvenes. Sería su primer viaje a España.

Desde la diócesis de Guadix, el obispo ha expresado en varias ocasiones su deseo de que los jóvenes de la diócesis accitana puedan participar en ambos encuentros: primero en la PEJ de Santiago de Compostela, en 2022, y después en la JMJ de Lisboa 2023. Ya se trabaja en la delegación de Juventud con esos objetivos en el horizonte.

Antonio Gómez

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El obispo coadjutor preside la Eucaristía en honor al Santísimo Cristo de la Yedra en Vélez Blanco

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La parroquia de Santiago Apóstol de Vélez Blanco ha vivido estos días de fiesta en honor al Santísimo Cristo de la Yedra. Después del triduo en su honor, el domingo el Obispo Coadjutor D. Antonio Gómez Cantero presidía la Solemne Eucaristía, concelebrada por varios sacerdotes. La Mayordoma (Hermana Mayor) le agradeció que fuera ésta su primera visita a la comarca de Los Vélez y le obsequió, en nombre de toda la Hermandad, con un cuadro del Santísimo Cristo de la Yedra.

Las palabras de su homilía comenzaron con una alabanza la iglesia parroquial: “este templo eleva y ensalza al creyente que entra en él”. Mirando a la sagrada imagen invitó a los velezanos “a ser como la yedra que se pega a la pared. Así debe ser el cristiano, una persona que no lleva la cruz como simple adorno sino que está adherido a la Cruz del Señor”.

Durante la celebración, los hermanos realizaron la profesión de fe ante el obispo y renovaron sus cargos. Al finalizar, D. Antonio les hizo una sugerente propuesta: realizar un viaje a Tierra Santa con jóvenes de distintas hermandades de la diócesis. Una oferta que fue muy bien acogida por los presentes.

Después de la Misa, el obispo y el párroco, D. Miguel Joaquín Martín compartieron una comida fraternal con el Card. Cristóbal López, el Párroco de Vélez Rubio, D. Javier Ruiz, la alcaldesa de la localidad y otros sacerdotes presentes que quisieron acompañar a este pueblo que vive tan intensamente esta devoción al Santísimo Cristo de la Yedra.

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Servicialidad: Cuando la convivencia es poesía

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La convivencia puede ser un infierno o un escenario donde se dibuja el cielo, que son sus polos opuestos, si bien entre ellos hay lugar para las alegrías y a las tristezas en función de caracteres, educación, comportamientos varios en los que anidan distintas emociones y pasiones. Pero cuando nos encontramos de lleno con la inocencia y un afán por hacer fácil la vida de los demás, en quienes se piensa antes que en uno mismo, el amor en todas sus gamas muestra el brillo de la caridad lejos de reproches e ironías.

No hay palabras para describir la ternura que late en un corazón sin malicia. Nada tan hermoso como la belleza de un comportamiento que se asoma a la vida de otros a través de gestos sencillos cotidianos en los que se aprecia el alcance de la servicialidad genuina que no espera reconocimiento, que no exige pago alguno por las acciones generosas y delicadas que se realizan, no actúa forzadamente, sino que simplemente se goza escudriñando el rostro de sus congéneres que cada jornada asisten asombrados a ese espectáculo de la sorpresa espiritual que les sale al paso, y que se ha ejercitado con plena libertad y autonomía, todo lo contrario del servilismo.

Ejemplos tan sencillos en el cuidado de los que se tiene cerca tan magníficamente realizados que no se pueden olvidar nunca. Entre los numerosos matices que no siempre son usuales quisiera destacar uno, y es el esmero en poner al alcance de quien tiene dificultad para proveerse de lo necesario para preparar una mesa, colocando sobre la misma los utensilios pertinentes clasificados y ordenados día tras día y siempre con mayor atención y delicadeza. Y es que nada tiene de particular sacar de la alacena platos, vasos, cubiertos, etc., y dejarlos a la mano sin más, despreocupadamente. Lo destacable, a mi modo de ver, es cómo se facilita al extremo la labor que otro tendrá que hacer, y, sobre todo, el cariño y la solicitud que se pone en ello. Esas personas que así obran, aunque no se lo propongan, están enseñando cómo se gesta el amor más puro, el que pone de relieve cuánto le importan aquellos con los que convive, dónde está centrada su memoria, su sensibilidad, una capacidad de observación dirigida al bien haciendo de algo rutinario una obra de arte.

«La convivencia es un arte. Es un arte paciente, un arte hermoso, es fascinante», ha dicho el papa Francisco. Ciertamente la convivencia ofrece infinidad de oportunidades para generar confianza, descanso, felicidad, ayuda, cuidado…, esa gratitud que rubrica la condición de quien la ejercita consciente de la valía de sus semejantes. Nada cuesta responder a lo que se sabe agrada a los demás. A veces son esos instantes en los que se espera poder compartir un pequeño paseo matinal porque las delicias de la naturaleza en el alborear del día sugieren confidencias entrañables que marcan el inicio de una nueva jornada y contribuyen a estrechar los lazos que se han creado en torno a un ideal, a un proyecto de vida común. La atención de quien tiene presente lo que otros necesitan para su alimentación, un compromiso, un tratamiento, el cumplimiento de una pequeña promesa… es decir, lo que entiende pueden haber olvidado, y que amablemente se les recuerda, ni siquiera supone un esfuerzo suplementario para quien actúa de este modo. El estar disponible es una virtud de la persona generosa. No se esconde, no se oculta, no busca excusas para eludir la petición que otros puedan hacerle. Por el contrario, se adelanta, se ofrece, pone a merced de los demás aquello que sabe puede realizar por nimio que parezca.

Esta actitud debería formar parte de la educación. Mal se hace cuando a niños y a jóvenes se les permite estar centrados en sus móviles ajenos a las necesidades que surgen en el hogar. Ni siquiera hay que decirles que deben ayudar porque ese verbo puede interpretarse en un sentido limitado; se entendería como participar en «algo». Y los que residen bajo el mismo techo tienen los mismos derechos y deberes. Lo que en él acontece es cosa de todos. De lo que se trata es de colaborar. Si esto se enseñara desde la infancia se ahorrarían muchos sinsabores y la convivencia estaría teñida de poesía, la que dibujan esas personas buenas que cuando se van dejan vacíos que nadie puede llenar. De algún modo, aunque no sean imprescindibles –nadie lo somos– son necesarias. La lección es clara y sencilla: «El amor jamás reclama; da siempre» (Indira Gandhi).

Isabel Orellana Vilches

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Manos Unidas denuncia la “violencia de mil caras” que enfrentan los pueblos indígenas en América Latina

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Manos Unidas denuncia la “violencia de mil caras” que enfrentan los pueblos indígenas en América Latina

Con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, Manos Unidas denuncia la creciente violencia y exclusión que sufren los pueblos originarios, especialmente aquellos que habitan territorios de América Latina en los que Estados, compañías privadas y organizaciones ilícitas tratan de extraer beneficios a través de su explotación económica.

Desde la oenegé de la Iglesia Católica, consideran que  “la pandemia ha agravado y hecho más visibles las desigualdades que soporta la población indígena, que tienen casi tres veces más probabilidades de vivir en extrema pobreza que la no indígena, según datos de Naciones Unidas”.

Por tanto, “hoy, los 476 millones de indígenas en el mundo –un 6,2 % de la población global– sufren una mayor vulneración de sus derechos, con graves dificultades de acceso a la salud, a la educación y a la toma de decisiones sobre su propio desarrollo”.

Los pueblos indígenas hacen frente, asimismo, a una violencia que ha ido creciendo durante la pandemia y que adquiere muy diversas formas. “En 2020, Latinoamérica continuó siendo la región mundial con más asesinatos de defensores de derechos humanos, con 264 muertes, en torno a 50 más que en 2019, según el último informe de Front Line Deffenders. Casi la mitad de estos defensores –el 40%– fueron asesinados por defender, precisamente, los territorios y los derechos de los pueblos indígenas”.

Desprotección, violencia directa y violencia estructural

Manos Unidas, que en los últimos cinco años ha destinado más de 14 millones de euros a 163 proyectos para apoyar a comunidades indígenas en América Latina, recibe, constantemente, alertas de las organizaciones con las que trabaja. “De norte a sur, nuestros socios denuncian el aumento de los ataques contra líderes indígenas y campesinos”, asegura Mariana Ugarte, responsable de proyectos de Manos Unidas en México y Perú.

“Los pueblos indígenas enfrentan una violencia de mil caras: primero, la estructural, con el abandono institucional y la negación de sus derechos; y, por otro lado, una violencia directa que va desde campañas de difamación y amenazas, intimidación policial y hostigamientos, pasando por detenciones y encarcelamientos sin pruebas, hasta llegar a agresiones, desalojo de comunidades, violencia sexual, secuestros y asesinatos de líderes indígenas”, afirma Ugarte. “Tras estas muertes se encuentra la tala ilegal, el tráfico de tierras, la minería, el agronegocio, el narcotráfico…–continúa– pero el marco que acoge todo ello es el mismo: un modelo económico extractivista, el centralismo de las políticas estatales y el racismo estructural”.

En la región amazónica, con un asesinato cada dos días durante 2020, los pueblos indígenas reclaman a Gobiernos y agencias multilaterales que protejan la vida de líderes y defensores ambientales y de derechos humanos. El Acuerdo de Escazú parecía avanzar en esa demandada protección, al ser el primer mecanismo internacional que obligaba a los países a proteger a los defensores ambientales. Sin embargo, no ha sido ratificado por algunos de los países con mayor número de ataques contra defensores de la tierra, como Colombia, Brasil, Perú, Guatemala y Paraguay, entre otros.

En los últimos cinco años, Manos Unidas ha apoyado directamente a más de medio millón de personas integrantes de pueblos indígenas de todo el mundo, a través de un total de 225 proyectos con una inversión de más de 17 millones de euros.

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La Fraternidad Dominicana de Huéscar celebró el triduo en honor a Santo Domingo de Guzmán

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La Fraternidad Dominicana de Huéscar celebró el triduo en honor a Santo Domingo de Guzmán

Desde que llegaron a Huéscar en 1576, procedentes del monasterio dominicano de Nuestra Señora de Alta Gracia, la Orden de Santo Domingo ha tenido una comunidad de religiosas en Huéscar. Una comunidad que ha estado presente hasta el mes de mayo del año 2019, cuando cerró y se fusionó con el convento que la misma congregación tiene en Baza. Separadas del mundo por las tapias venerables de un convento centenario, estas monjas de clausura han sido siempre un referente de la profunda y constante religiosidad del pueblo oscense y la semilla que ellas sembraron, a lo largo de estos cuatro siglos, sigue presente en la parroquia de Santa María.

Aunque las religiosas ya no están, su labor evangelizadora seguirá siempre presente en Huéscar de la mano de la Fraternidad Dominicana Seglar, que sigue venerando y dando culto a Santo Domingo.
Por eso, un año más, en la parroquia, se ha celebrado un triduo en honor de Santo Domingo de Guzmán, que finalizó el día 8 de agosto, coincidiendo con la festividad del santo dominico.
En el triduo se ha hecho mucho hincapié, como se hace a lo largo de todo el año, en la importancia de pedir por las vocaciones y de hablar en la familia de la vocación a la vida sacerdotal y consagrada.
En estos días se ha rezado a Santo Domingo para que, como su himno describe, la fraternidad dominicana siga predicando el Evangelio, estando siempre cada hermana unida a Dios por medio de la oración, hablando con Dios de los demás y a los demás hablándoles de Dios.
José Antonio Martínez
Párroco de Santa María de Huéscar

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Los 4 jinetes del verano cuidan a quienes no tienen vacaciones en verano

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Podcast de la sección Los 4 Jinetes del Verano del programa Iglesia Noticia emitido en COPE Málaga el domingo 8 de agosto de 2021.

En dicha sección participan Cristina Sánchez Lamarca, joven Hija de la Caridad; Juan Baena, párroco de La Cala de Mijas; Ana María Aldea, delegada en Málaga de la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada; y Francisco Guzmán, presidente diocesano de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC).

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Los jóvenes de la diócesis peregrinan a Covadonga

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Como cada verano, la Delegación de Juventud de la diócesis ha realizado la peregrinación diocesana, reuniendo a los jóvenes de las distintas parroquias, cofradías y de las zonas de Cádiz, Ceuta, San Fernando, Algeciras, Chiclana y Puerto Real.

La peregrinación fue presidida por el Obispo diocesano, Mons. Rafael Zornoza y acompañada por los sacerdotes Ricardo Jiménez, rector del Seminario San Bartolomé y por el p. Gabriel Mourente, vicario de la parroquia de San Juan Bautista en Chiclana.

La peregrinación ha recorrido lugares de mucho calado espiritual como la Trapa de San Isidro de Dueñas, donde se puede venerar al Hno. Rafael. Otros lugares emblemáticos como las Catedrales de Oviedo y León, el Monasterio de las hermanas Clarisas de Cantalapiedra y por supuesto, la Santa Cueva de Covadonga, donde celebraron la eucaristía.

Diversión y retos como el descenso del Sella, la subida a Fuente Dé, actividades de multiaventuras, así como la peregrinación de los Lagos a la Santina.

En el recorrido formativo tocaron temas de espiritualidad, moral, afectividad y varios testimonios a los que se les unían intensos momentos de oración común. «Han sido unos días de profunda alegría, de encuentro con Cristo y de comunión diocesana», decía Pilar Jiménez, delegada de Pastoral Juvenil de Cádiz y Ceuta.

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Mons. Orozco veneró las reliquias de San Torcuato en Celanova

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Mons. Orozco veneró las reliquias de San Torcuato en Celanova

El obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, ha visitado la localidad de Celanova, en Orense, para venerar las reliquias de San Torcuato, el Patrón de la ciudad accitana y de la diócesis de Guadix. Lo hizo el viernes 6 de agosto, acompañado por el vicario general, José Francisco Serrano, aprovechando que tenía una reunión en la ciudad de Santiago de Compostela, preparatoria de la JMJ de Lisboa 2022 y de la Peregrinación Europea de Jóvenes de 2023. D. Francisco Jesús pertenece a la Subcomisión de Juventud de la CEE y se ha reunido en la ciudad gallega con obispos españoles y otros de la Conferencia Episcopal Portuguesa.

Antes de llegar a Santiago, se desvió a Celanova, en Orense, para venerar las reliquias del Patrón accitano. Dichas reliquias, con el paso del tiempo y los avatares históricos, acabaron en aquella localidad gallega para preservarlas de la dominación musulmana, que las habría destruido si las hubiesen encontrado en tierras accitanas. Desde entonces, Celanova y Guadix se encuentran vinculadas por la devoción a San Torcuato y comparten las reliquias del Varón Apostólico, desde el siglo XVI, cuando una pequeña parte de los restos de San Torcuato fueron trasladados hasta Guadix para su veneración. Llegaron a Guadix el 28 de febrero de 1593 y entraron por la ermita de San Lázaro, junto a la cual, en la rotonda que se va a construir para dar acceso al Hospital, se va a colocar un tondo conmemorativo de aquel acontecimiento histórico, obra de José Amezcua. Aquel día llegó parte de un hueso del brazo que, en la ciudad accitana, se conserva en la catedral y es procesionado cada año con gran devoción.

En Celanova se conserva, sobre todo, el cráneo de San Torcuato y otros restos, que también son venerados en aquella ciudad. Y hasta allí se desplazó D. Francisco Jesús Orozco para rezar ante las reliquias de San Torcuato y para encomendar a la diócesis de Guadix y sus tareas pastorales. Mons. Orozco es hoy el sucesor de San Torcuato, el primer obispo de Guadix, que anunció el Evangelio en el siglo primero de nuestra era y que hizo que Guadix pueda ser considerada Prima Sedes Hispaniae, la primera diócesis de España.

Así, el 6 de agosto coincidieron en Celanova el primero y el último de los obispos de Guadix, símbolos de toda una historia de 2000 años de fe en tierras accitanas, sembrando la semilla del Evangelio y proclamando la Buena Noticia de Jesús.

Antonio Gómez

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El amor no tiene envidia

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El papa Francisco propuso el Año Familia Amoris Laetitia, que se inauguró el 19 de marzo de 2021 y se clausurará el 26 de junio de 2022 con la celebración del X Encuentro Mundial de las Familias en Roma. Este año se enmarca en el quinto aniversario de la publicación de la exhortación apostólica Amoris laetitia y, desde la Delegación de Pastoral Familiar, os animamos a profundizar con estas pinceladas y testimonios.

Toda la información del Año Amoris Laetitia y más testimonios en la web pastoralfamiliar.diocesismalaga.es

Amoris laetitia

“Significa que en el amor no hay lugar para sentir malestar por el bien de otro. El verdadero amor valora los logros ajenos, no los siente como una amenaza, y se libera del sabor amargo de la envidia. Acepta que cada uno tiene dones diferentes y distintos caminos en la vida. Entonces, procura descubrir su propio camino para ser feliz, dejando que los demás encuentren el suyo. El amor nos lleva a una sentida valoración de cada ser humano, reconociendo su derecho a la felicidad” (AL 95-96).

Testimonio

Diego y Gabri: Vivimos en una sociedad cada vez más individualista, en la que se piensa que cada uno debe realizarse y ser feliz solo. Sin darnos cuenta, podemos contagiarnos de esa mentalidad y olvidar que en el matrimonio ya no somos dos sino uno, y que todo lo que es bueno para uno de los dos es bueno para los dos. No debemos ver los logros de uno de los miembros de la pareja como de él solo, sino como algo que ha merecido y disfruta toda la familia.

 Cuando hace un par de años a Diego se lo ofreció la posibilidad de dar un salto en su carrera y realizar un trabajo en gestión pública en otra localidad, para el que estaba más que capacitado, yo no dudé en animarlo a aceptar, aunque suponía estar algunos días a la semana fuera de casa, ya que era en otra ciudad. Por supuesto que sabía que yo iba a estar más ocupada en las cosas del día a día, como estudiar con la pequeña o traer y llevar hijos de un lado a otro… y que lo iba a echar mucho de menos. Pero vimos los dos juntos, delante de Jesús, que era una oportunidad que no podíamos dejar pasar y que era muy bueno para Diego y, por tanto, también para mí y para la familia, sin olvidar el indudable beneficio económico que conllevaba. A él le hacía muy feliz y, por tanto, a mí también.

Pero la experiencia no consistía solo en animarle a hacer algo que le suponía gran progreso profesional (mientras yo me quedaba igual, incluso sin menos tiempo para ciertos hobbys, intereses, etc). La experiencia continuaba cada día cuando le llamaba intentando no quejarme de que había tenido que estar toda la tarde estudiando con la pequeña, (algo que tradicionalmente hacía él), o que no había parado en todo el día… Continuaba cuando me ponía contenta con todos sus logros y experiencias gratificantes en su nuevo trabajo, o cuando intentaba compartir sus dificultades (sin decir, por ejemplo: no te quejes, que tú te lo has buscado). No siempre lo conseguía, pero lo intentaba. También me daba cuenta de que no era amor hacerle ver que todo iba estupendamente sin él, como si no hiciera falta para nada (lo que está muy de moda ahora en la sociedad: todos autosuficientes, sobre todo las mujeres para no estar «sometidas») sino que viera que le echábamos de menos, pero sin que esto fuera una carga excesiva para él y. por supuesto, manifestar alegría porque, gracias a este nuevo trabajo, teníamos mayores ingresos.

Al tiempo de estar separados, vimos que era mejor que nos fuéramos todos con él (los dos hijos que quedaban en casa y yo) y, aunque me resultó bastante difícil salir de mi zona de comfort, empezar en una ciudad nueva, trabajar en un instituto nuevo (después de llevar 25 años en el mismo), etc, la experiencia ha sido preciosa para todos. Nuestros hijos han ampliado sus horizontes y a nosotros nos ha hecho rejuvenecer como pareja (¡en algunos momentos nos hemos sentido como recién casados!) y a la vez madurar en nuestra relación. 

Realmente, lo que aparentemente era una oportunidad profesional para Diego, se ha convertido en una ocasión para el crecimiento para toda la familia.

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Antonio Rubio: «Los salesianos me enseñaron a conocer a Jesús y a su Madre»

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Antonio Rubio Núñez es el aspirante al diaconado permanente que hoy comparte su testimonio vocacional con los lectores de DiócesisMálaga. Está casado con Pepi Sepúlveda desde hace casi 35 años.

Es padre de dos hijos: José Antonio y Alejandro, ya independizados, y trabaja en Renfe desde hace más de cuarenta años. Su parroquia es Santa María de la Victoria y San Lázaro.

«A lo largo de mi vida he podido comprobar el amor de Dios en ella», explica Antonio Rubio, quien quedó huérfano con 10 años e ingresó en un internado de los Salesianos, «que me enseñaron a conocer a Jesús y a su Madre, María Auxiliadora, tanto que estuve a punto de ser salesiano. Entonces era muy joven y pensaba que yo no podría hacer lo que Dios me pedía, pensaba que debía ser cosa de mi esfuerzo personal, sin tener en cuenta la gracia de Dios que nos habilita para la misión que Él nos encomienda en cada momento. Me regaló la familia que tengo y a los 25 años de casados, en la parroquia de Santiago, le pedí que me dijera qué quería de mí. ¿Cómo le pagaré al Señor el bien que me ha hecho?», añade.

Antonio hizo el acceso a la Universidad y comenzó los estudios en el Instituto Superior
de Ciencias Religiosas San Pablo, concluyendo la licenciatura en el curso 2016/2017, a falta de la tesina, en que la que está trabajando. «Agradezco a todos los profesores del centro, y en especial a D. Gabriel Leal, al cual le manifesté mi vocación, la ayuda y la enseñanza ofrecida en mi preparación para que este servicio, al Señor y a su Iglesia, sea como Él lo querría», expresa Antonio, y concluye que es «toda una bendición que Dios me haya puesto en este camino de discernimiento vocacional, en el que estoy aprendiendo, gracias a nuestro formador D. Antonio Eloy, cómo debo configurarme con Jesús, en el servicio a Él y a su Iglesia».

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