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Salvador Gil: «La Victoria es signo de identidad de nuestra Iglesia de Málaga»

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Salvador Gil Canto es sacerdote diocesano y el encargado de predicar estos días la novena a Santa María de la Victoria, patrona de la Diócesis y de la ciudad de Málaga. En esta entrevista explica cómo vive esta oportunidad de estar cerca de esta advocación mariana tan malagueña.

No pudo ser el año pasado… ¿tiene ilusión por esta responsabilidad postergada por causa mayor?
– Cierto, el año pasado por circunstancias sobrevenidas no pude predicar la novena. Tengo mucha ilusión por compartir estos días con todos los fieles que acudan a acompañar a Sta. Mª de la Victoria. Ha sido un año de espera que retomo con profundo agradecimiento a Dios y a la Virgen.

¿Qué significa María en su vida de fe?
– Significa mucho en mi vida de fe y de sacerdote. En ella encuentro un modelo singular para vivir mi ministerio y mi seguimiento del Señor. Ella me ha acompañado desde siempre. Desde pequeño en el colegio me transmitieron su devoción. Y fui ordenado sacerdote el 15 de septiembre, fiesta de los Dolores de la Virgen.

¿Y la patrona, qué significa concretamente en la vida de los cristianos y cristianas de la Diócesis de Málaga? ¿Tenemos que crecer en amor y veneración a esta advocación mariana?
– La Patrona es para todos nosotros una referencia constante en nuestra vida cristiana para ir siempre al Señor y poder servir a los hermanos en aquello que nos toque hacer. Ella es signo de identidad de nuestra Iglesia de Málaga y es, además, instrumento de comunión entre todos, pues como Madre nos reúne, y convoca a todos los cristianos de la Diócesis.
Siempre se puede crecer en el amor y veneración a la Virgen de la Victoria, podemos estar más cerca de ella y alentar su presencia en nuestras comunidades parroquiales, pero creo que esta advocación mariana en general es querida entre los malagueños.

¿Qué le gustaría ofrecer a través de sus palabras en la Novena?
– Me gustaría ofrecer la Palabra del Señor para que, a través de la figura de María, pueda llegar a todos los fieles y tocarles el corazón, y así vivir estos momentos de dificultad con confianza en Dios y con una verdadera alegría espiritual que se renueve en estos días. Pretendo que miremos a la Virgen, contemplemos algunos de los misterios de su vida para que nuestra fe se fortalezca. Y, por último, ofrezco con mucho agradecimiento este servicio que me han pedido por toda la Diócesis y por los enfermos.

Aunque no la vayamos a ver por las calles, por segundo año consecutivo, ¿cómo podemos potenciar su fiesta?
– En este tiempo de pandemia, al no poder haber culto externo, tenemos una buena ocasión para intensificar y vivir más profundamente el culto interno, personal y comunitario, en los días previos a su fiesta en la Catedral. Por eso invito a todos a participar activamente en los actos de estos días en honor a la Patrona. Y aunque no vaya a ser procesionada por las calles de Málaga, animo a que nadie se quede sin ir a visitarla, a rezar un rato y a celebrar su fiesta. Es una oportunidad que tenemos todos los cristianos malagueños, las parroquias, asociaciones, etc. de poder venerarla más intensamente, quizás más hondamente, y activar en nosotros la caridad haciendo algunas de las obras de misericordia.

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Oraciones de la Novena a Santa María de la Victoria

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Durante estos nueve días en la Catedral de Málaga tras el Rosario se rezarán las oraciones a la patrona de la Diócesis, y posteriormente dará comienzo la celebración de la Eucaristía.

Primer día (30 de agosto)

«Mi alma tiene sed de Ti, Dios mío».

Memoria de Santa María de la Victoria. En cuántas ocasiones su intercesión ante Jesús ha salvado a Málaga. La historia cuenta de epidemias y de sequías en 22 ocasiones. Málaga volvía su mirada al Santuario y oraba con fe.

Hoy contemplamos la imagen de la Virgen de la Victoria y oramos ante ella. Y sentimos, sobre todo, la apremiante necesidad de Dios que tiene nuestra sociedad, la más fuerte sequía del hombre y de la mujer de hoy.

Concédenos, Virgen de la Victoria, sentir necesidad de Dios.

Ave María.

Oh Virgen de la Victoria…

Concédenos, Virgen de la Victoria, aprender a orar.

Ave María.

Oh Virgen de la Victoria…

Te pedimos, Virgen de la Victoria, por todas las comunidades contemplativas de la Diócesis.

Ave María.

Oh Virgen de la Victoria…

Pídase la gracia que se desee alcanzar en este día.

Oremos: Oh Dios Padre nuestro, te rogamos, infundas en nosotros la luz de la sabiduría de la que gozó Santa María la Virgen. Que cada día deseemos más a Dios, la gran sabiduría, como lo deseó el salmista.

Segundo día  (31 de agosto)

«Sois piedras vivas, edificadas sobre la piedra angular, Cristo».

Málaga, ciudad costera, tuvo que defenderse, porque se encontraba asediada. El año 1704 la ciudad se paraliza, hay mucha miseria y mucho miedo. El 8 de septiembre, solemnidad de la Virgen de la Victoria. Málaga es liberada del cerco y la vida de la ciudad comienza a rehacerse. La gente peregrina a la Catedral y reza a Santa María. La catedral, símbolo del templo vivo que somos los bautizados.

Los bautizados, injertados en Jesucristo, constituimos como nos dice la Palabra de Dios, el gran templo del Señor, la mejor Catedral, en cuyo centro está la Única Salvación, que es Jesucristo.

Santa María de la Victoria, que siempre agradezcamos, como dice San Pedro, que «somos piedras vivas edificadas sobre la piedra angular que es Jesucristo»

Ave María

Oh Virgen de la Victoria...

Santa María de la Victoria, que valoremos, por encima de todo, el bautismo que nos ha incorporado a Jesucristo y nos ha hecho miembro del Templo de Dios.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Santa María de la Victoria, que los cristianos que vivimos la fe en Málaga manifestemos a Jesucristo con nuestra vida.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Pídase la gracia que se desee alcanzar en este día.

Oremos: Oh Dios, porque Tú lo has querido, la Virgen María brilla como imagen pura y total de la Iglesia, concede al Pueblo cristiano de Málaga, a todos los bautizados, manifestar siempre a Cristo.

Tercer día ( 1 de septiembre)

«Ésta es la victoria, nuestra fe»

El Rey Fernando había colocado la imagen de la Virgen muy cerca de su tienda. En la peana se manda grabar el nombre que conserva: SANTA MARÍA DE LA VICTORIA.

Victoria que María nos ofrece, la que dice la Palabra de Dios, «ÉSTA ES LA VICTORIA QUE VENCE AL MUNDO, NUESTRA FE». La misma fe de María, razón de la primera bienaventuranza, manifestada por Santa Isabel: BIENAVENTURADA TÚ QUE HAS CREÍDO.

Virgen de la Victoria, que agradezcamos el don de la fe en tu Hijo Jesucristo.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Virgen de la Victoria, que cuidemos la fe sembrada en nosotros el día del Bautismo, con la oración, la lectura de la Palabra de Dios, el Sacramento de la Eucaristía y las buenas obras.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Virgen de la Victoria, te pedimos por los padres de familia que son los primeros llamados a proteger y ayudar a crecer la fe de sus hijos.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Pídase la gracia que se desee alcanzar en este día.

Oremos: Dios Padre Nuestro, que en María has concedido un amparo especial a cuantos la invocan, concédenos, por su intercesión, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor.

Cuarto día (lunes 2 de septiembre)

«Engrandece mi alma, al Señor»

Esta noche recordamos las muchas misericordias de Dios, que hemos recibido por intercesión de Santa María de la Victoria, a favor de cada una de nuestras personas y de nuestras familias.

El cristiano tiene que intensificar su oración de acción de gracias por los «regalos de Dios», especialmente por su amor, su perdón, su misericordia y su promesa de salvación. Que Dios es BUENA NOTICIA para quien le acoge con sencillez. Como María, que rezó «MI ALMA ENGRANDECE AL SEÑOR».

Santa María de la Victoria, que seamos agradecidos a Dios por sus continuos favores a nosotros.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Santa María de la Victoria, que valoremos especialmente los tres especiales dones que Jesús nos dio: a ti como Madre, al Espíritu Santo y a la Iglesia.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Santa María de la Victoria, te pedimos para que en las catequesis que se imparten en la diócesis a los niños y adultos, se descubra la riqueza y la necesidad de dar gracias a Dios.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Pídase la gracia que se desee alcanzar en este día.

Oremos: Te pedimos, Dios y Padre de todos que, a ejemplo de la Virgen María, seamos humildemente conscientes de que Tu nos bendices con tu amor y nos concedes la salvación en tu Hijo Jesucristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Quinto día (martes 3 de septiembre)

«Santa María de la Victoria, Reina y Señora de la Misión»

Memoria de tantos años difíciles de nuestra historia cristiana. Unos tiempos muy lejanos, siglos IX y X, cuando los cristianos eran perseguidos y tenían que vivir refugiados en los montes, en lo que hoy es conocido como Meseta de Villaverde, más allá de Álora. De allí era Santa Argentea, una de las primeras santas de Málaga.

También hoy encontramos dificultades para vivir la fe. Pero la fuerza de Jesús y la ayuda de María, la Virgen de la Victoria, viene en nuestra ayuda, no sólo para permanecer en la fe sino para ser anunciadores del Evangelio a otros.

Virgen de la Victoria, que tengamos fortaleza para vivir la fe en cualquier ambiente, en cualquier circunstancia.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Virgen de la Victoria, que cada cristiano se sienta llamado a anunciar el Evangelio con su testimonio, con su palabra, y con sus obras.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Virgen de la Victoria, te pedimos por los que trabajan en las acciones evangelizadoras, en las parroquias, hermandades, movimientos, asociaciones, y en las obras apostólicas de los religiosos.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Pídase la gracia que se desee alcanzar en este día.

Oremos: Te pedimos Dios, que siguiendo el ejemplo de la Virgen seamos verdaderos discípulos de Jesucristo, entregados generosamente al servicio de tu designio de salvación a favor de todos.

Sexto día (miércoles 4 de septiembre)

«Santa María de la Victoria, enséñanos a ser audaces para evangelizar»

Mes de mayo, peregrinaciones diarias al Santuario de Santa María. Santuario que cada día del año acoge la oración silenciosa de tantos malagueños que suben a meditar y rezar ante la imagen de Santa María de la Victoria.

Necesitamos pedir una gracia especial. La de ser todos evangelizadores con más audacia, más ardor, como dijo el Papa San Juan Pablo II. Más anuncio explícito, urgía Pablo VI, de la gran verdad: Dios es Padre, sólo Jesucristo es la salvación, nos encaminamos a un «más allá», el cielo, plenitud de gozo

Santa María de la Victoria, que seamos evangelizadores con más audacia, con más valentía.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Santa María de la Victoria, que seamos evangelizadores capaces de anunciar a Cristo como nos han urgido los Papas, allí donde hay una persona que le desconoce, o que no le ama.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Santa María de la Victoria, te pedimos para que todos los que evangelizamos en nuestra diócesis, conozcamos, amemos e imitemos más a Jesús.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Pídase la gracia que se desee alcanzar en este día.

Oremos: Concédenos Señor, que el ejemplo y la intercesión de la Virgen María, que precedió a los discípulos del Evangelio, nos estimule a una entrega constante y generosa en el servicio de la evangelización.

Séptimo día (jueves 5 de septiembre)

«Oh Virgen de la Victoria…»

No olvidamos el recuerdo de una mañana especial. Explanada del Parque, 8 de febrero de 1943, coronación canónica de la imagen de Santa María de la Victoria. La Iglesia vivía este singular acontecimiento. Queremos transmitir a otros la alegría de esta fecha y su significado.

Fieles devotos de Santa María de la Victoria, queremos intensificar nuestro sentido de pertenencia a la Iglesia y decir con alegría «soy Iglesia». Deseamos proclamar con veneración las palabras del Credo CREO EN LA IGLESIA UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA.

Santa María de la Victoria, que amemos siempre a la Iglesia.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Santa María de la Victoria, que nos sintamos siempre Iglesia.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Santa María de la Victoria, te pedimos por las vocaciones a vivir el seguimiento de Jesucristo con radicalidad evangélica. Especialmente te pedimos por nuestro seminario.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Pídase la gracia que se desee alcanzar en este día.

Oremos: Te pedimos, Dios Todopoderoso, que por la intercesión de Santa María de la Victoria, aumente cada día más en nosotros el amor y el sentido que pertenecemos con gozo a la Iglesia.

Octavo día (Viernes 6 de septiembre)

«Oh Virgen de la Victoria…»

En el siglo XIX, el Obispo de Málaga, D. Juan Nepomuceno solicita del Papa que la Virgen de la Victoria sea declarada Patrona de la diócesis, que es mucho y muy antiguo el amor de los malagueños. Pío IX accede y establece la solemnidad el 8 de septiembre.

La Patrona de Málaga nos pide a los católicos que vivamos la fe en Málaga cada día más fraternos, fortaleciendo más la comunidad de fe que anuncia la Palabra de Dios, la celebra en los Sacramentos, especialmente en la Eucaristía, que está al servicio del prójimo, especialmente de los más pobres, de los más necesitados.

Virgen de la Victoria, que quienes te reconocemos como Patrona vivamos cada día más unidos, más hermanos.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Virgen de la Victoria, que la comunidad católica de Málaga acoja y profundice la Palabra de Dios, dé sentido a la celebración de la Eucaristía y de los Sacramentos, y se entregue con generosidad al servicio de los más necesitados.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Virgen de la Victoria, te pedimos especialmente por todas las obras y servicios de la diócesis a favor de los más pobres, y así sean testimonio de Dios.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Pídase la gracia que se desee alcanzar en este día.

Oremos: Dios Padre de todos, por encima de raza, clases sociales, ideologías, edades, concédenos la gracia de que todos los que veneramos a Santa María de la Victoria, enraicemos la fe por la escucha de la Palabra de Dios, la celebración de la Eucaristía y las buenas obras.

Noveno día (sábado 7 de septiembre).

«Santa María de la Victoria, rogad por nosotros»

En la advocación de Santa María de la Victoria se identifican las advocaciones marianas de la capital, de nuestros pueblos y ciudades, de nuestras cofradías y hermandades.

La devoción a Santa María deseamos se exprese con flores y cantos, con oraciones y peregrinaciones. Las procesiones manifiestan la fe del pueblo malagueño que ama a la Virgen. Mas la devoción que sentimos por María tiene la mejor expresión en la respuesta de Ella al ángel: HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR, HÁGASE EN MÍ SEGÚN TU PALABRA. Así también nosotros.

Santa María de la Victoria, que los cristianos de Málaga digamos como tú: que se haga en nosotros según la palabra de Dios.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Santa María de la Victoria, que las expresiones de religiosidad popular continúen siendo cauce de evangelización, y de anuncio de la Buena Noticia.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Santa María de la Victoria, te pedimos para que mañana celebremos con alegría la solemnidad de tu Natividad y que tu ejemplo de virgen orante, oyente y discípula nos enraíce en el sentimiento de tu Hijo. Que contemples con ternura a Málaga.

Ave María

Oh Virgen de la Victoria…

Pídase la gracia que se desee alcanzar en este día.

Oremos: Concédenos Dios Padre, la gracia de celebrar mañana la solemnidad de la Natividad de Santa María, aumentando nuestro amor a Ella, profundizando lo que significa venerarla como Patrona y prometiendo ser más fieles a su Hijo Jesucristo.

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El Papa concede un Jubileo Extraordinario por el Centenario de la Agrupación de Cofradías de Málaga

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La apertura del Jubileo está prevista en la Eucaristía presidida por el Obispo de Málaga el 1 de septiembre, dentro de la novena en honor a la Patrona de la ciudad, Santa María de la Victoria.

Con motivo del Centenario de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga, el Papa Francisco ha concedido un Jubileo Extraordinario por el que los fieles cofrades pueden alcanzar la Indulgencia Plenaria visitando la Catedral desde el 1 de septiembre al 31 de octubre.

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HOMILÍA DE LA SOLEMNIDAD DE NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DEL MAR

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Lecturas bíblicas: Eclo 24,1.3-4.8-12.19-21; Sal responsorial: Jdt1 3,18-19 (R/. «Tú eres el orgullo de nuestra raza»); Gál 4,4-7; Aleluya: Lc 11,27 («Dichosa eres, santa Virgen María…»); Lc 11,27-28.

Queridos hermanos y hermanas:

La solemnidad de este día nos llena de gozo y todos acudimos a las plantas de la Virgen ante su sagrada imagen, que ha acompañado la fe de las generaciones que nos han precedido. Venimos hoy a honrar a la Madre de nuestro Redentor, que nunca deja de estar presente en nuestras vidas, porque María está siempre presente en la Iglesia, Jesús nos la dio desde la cruz como verdadera madre espiritual de la Iglesia y de cada uno de nosotros, y a ella acudimos con plena confianza para presentarle nuestras súplicas personales y las que hacemos nuestras, las de tantas personas que han pedido que oremos por ellas y las súplicas de cuantos han pasado durante este septenario por esta casa de la Virgen para saludarla, encomendarse a ella y presentarle los ruegos que con el alma anhelante han ido desgranando ante su imagen.

El pueblo de Dios, guiado por el instinto de la fe, sabe que en María tiene amparo e intercesión ante su divino Hijo, que de ella recibió nuestra humana naturaleza, para ser uno de nosotros y llevar a cabo la redención del mundo por medio de su muerte y gloriosa resurrección. Por eso el último concilio nos dejaba la enseñanza de que al honrar a María en la predicación y en el culto, sobre todo en el culto litúrgico[1], «atrae a los creyentes hacia su Hijo, hacia su Hijo y hacia el amor del Padre»[2].

Hemos escuchado en el evangelio que, estando Jesús predicando a la multitud que le seguía, una mujer levantó la voz diciendo «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron» (Lc 11,27). Esta expresión era usual en tiempos del evangelista, que hunde sus raíces bien en la bendición de ubres y vientre de la tribu de Judá por su padre Jacob (Gn 49,25), o en los comentarios de la tradición rabínica a este pasaje[3] donde se recoge la bendició de la mujer madre que el relato evangélico aplica a la madre de Jesús. Lo que la mujer bendice es la grandeza de la maternidad, esperar y amamantar a un niño, que es el verdadero privilegio de la maternidad en María. La dicha y bienaventuranza de la Virgen es haber dado a luz al Salvador del mundo, por eso la maternidad divina de María es y será por toda la eternidad el mayor timbre de gloria de la Virgen, confesada y proclamada por la Iglesia como verdaderamente Madre de Dios (Theotókos) en el Concilio de Éfeso (431).

La respuesta de Jesús a la alabanza de su madre que hizo aquella mujer, que estaba escuchándole llena de admiración, quería poner de manifiesto ante los oyentes que la bienaventuranza de María está en su acogida, apropiación y vivencia de la palabra de Dios. María se dejó conducir en todo momento por la palabra de Dios y la palabra de Dios se hizo carne de su carne, convirtiéndose de este modo en Madre del Hijo de Dios, porque «abrazando la voluntad salvadora de Dios con todo el corazón y sin obstáculo de pecado alguno, se entregó totalmente a sí misma, como esclava del Señor a la persona y a la obra de su Hijo»[4].

La inmaculada Virgen María, llena de gracia desde el primer instante de su ser, no sólo concibió en su seno al Hijo de Dios por obra del Espíritu Santo, sino que, por su condición de virgen fiel, que acogió la palabra y el designio de Dios, se convirtió en madre del Redentor, «nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley» (Gál 4,4). Convertida en madre de Cristo Jesús, por su estrecha unión con él se convirtió también en madre espiritual y modelo de la Iglesia. Madre espiritual y modelo porque dio a luz al Hijo de Dios encarnado en su seno y fue estrecha colaboradora de su misión redentora. Unida a su Hijo de Belén al Calvario, «colaboró de manera totalmente singular a la obra del Salvador por su fe, esperanza y caridad, para restablecer la vida sobrenatural de los hombres»[5].

La lectura del libro del Eclesiástico presenta a la sabiduría divina que se alaba a sí misma al alabar la obra del Creador, porque todo cuanto existe lo hizo Dios por su palabra y sabiduría, y Jesús es la Palabra y la Sabiduría divina por medio de la cual Dios hizo todas las cosas (Jn 1,3; Hb 1,2→Sal 33,6). La palabra de Dios gobernó la vida de María que vivió de ella, y en María se hizo carne la divina Sabiduría que, por medio de la Virgen plantó su tienda entre las nuestras y fue así como «el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14). La sabiduría de los sabios de Israel creció donde la sabiduría divina plantó su morada, en la casa de Israel, en Jerusalén (Eclo 24,8.11), figura de la humanidad donde Dios en Cristo hizo morar «toda la plenitud de la divinidad corporalmente» (Col 2,9→1,19).

Estas reflexiones nos desvelan cómo María, por su maternidad divina, con ascendencia sobre su Hijo en favor nuestro, realidad consumada que acompaña la historia de la fe cristiana. El pueblo de Dios ha buscado en María el amparo maternal y la protección que anhela, y por eso acude a los santuarios marianos y venera las advocaciones marianas que han echado raíces en la piedad católica. Por esto mismo estamos nosotros aquí, cuando ya pronto vamos a celebrar los quinientos veinte años transcurridos desde que llegara sobre las olas de Torregarcía la sagrada imagen de nuestra Patrona, la Santísima Virgen del Mar. Hemos venido para pedir a la Madre del Señor que nos ayude a evangelizar nuestra sociedad sometida a una fuerte confusión de ideas y opiniones que oscurecen nuestra vida, empeñados como estamos en construir «cisternas agrietadas que no retinen el agua abandonando el manantial de aguas vivas» (Jr 2,11).

Venimos hoy al santuario de la Patrona, para que por su intercesión Dios siga siendo el centro de la vida de nuestro pueblo, para que no se extinga en nosotros la luz de la fe que ha iluminado a las generaciones que nos precedieron. Hoy, cuando tantos conciudadanos nuestros se alejan de la comunión eclesial y no viven según el Evangelio de Cristo, pedimos a la Madre del Señor nos ayude a salir a su encuentro y con nuestro ejemplo y apoyo vuelvan a la comunión eclesial; que los niños reciban el bautismo y sean educados en la fe y los jóvenes ya educados en la fe se mantengan en ella y aspiren al matrimonio cristiano; que Cristo Jesús suscite por su Espíritu las vocaciones de especial consagración para ejercer el sacerdocio y la vida religiosa entregada a la alabanza y la súplica así como la vida apostólica y la caridad.

No podemos mirar para otro lado, cuando nos hallamos ante el oscurecimiento de la fe en nuestra sociedad por nuestra falta de vida evangélica, la que nos falta a cada uno de nosotros. Estamos llamados a abrir a la esperanza el corazón de los hombres, pero hemos de hacerlo no sólo con nuestra palabra, sino sobre todo con nuestro ejemplo, procurando entendernos con cuantos se sienten movidos por valores morales y buscan un horizonte de sentido a la vida que, según la fe que profesamos, sólo nos la ofrece Cristo, el Hijo de Dios y también hijo de María. Hemos de tener en un gran aprecio por «todo cuanto hay de verdadero, de noble de justo, de puro de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud o de valor» (Flp 4,8). María, madre y causa de la alegría de la fe, que fue con presteza a asistir a su prima Isabel en las montañas de Judea, nos acompaña en el ejercicio de la caridad con el prójimo, facilitando la acogida de los perseguidos por causa de su fe y de los refugiados que nos piden asilo.

No podemos, sin embargo, dejar de proponer a Cristo, como acabo de poner de relieve en la carta que a todos he dirigido con motivo del VIII Centenario de la muerte de Santo Domingo de Guzmán. No podemos dejar que este empeño evangelizador, razón de ser de la Iglesia, se agoste entre los límites de nuestros debates, egoísmos y comodidades, y una forma de pensamiento que asimila la Iglesia al mundo.

Quiera la Virgen del Mar, a la que invocamos como Madre espiritual y Patrona nuestra, quiera conceder la salud a tantos enfermos acosados por la pandemia, e interceda con maternal solicitud por el eterno descanso de los fallecidos. Que con su ayuda espiritual podamos ser más pacientes y respetuosos con las convicciones de conciencia y los derechos de todos; y ser generosos con cuantos nos necesitan, para que podamos mantener la comunión eclesial de nuestra Iglesia particular de Almería, cuya unidad se expresa sacramentalmente en la eucaristía que preside el Obispo diocesano, como ahora sucede en esta Misa estacional en honor de la Santísima Virgen del Mar. Que por su intercesión nos veamos libres de las inquietudes de esta vida y lleguemos al puerto de salvación que es Cristo, que nos entrega en la Comunión eucarística su cuerpo y sangre, alimentos de vida eterna.

Santuario de la Santísima Virgen del Mar

28 de agosto de 2021

+ Adolfo González Montes, Obispo de Almería

[1] Vaticano II, Constitución sobre la Iglesia Lumen gentium [LG], n. 67.

[2] LG, n. 65.

[3] Targum palestinense de Gn 49,25 (“bendiciones de ubres y vientre”): cf. F. Bovon, El evangelio según san Lucas, vol. II. Lc 9,51-14,35 (Salamanca 2002) 234s.

[4] LG, n. 56.

[5] LG, n. 61.

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El canto de la Salve Marinera pone el broche de oro a los cultos en honor de la Santísima Virgen del Mar

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Ayer culminaban los cultos en honor de la Santísima Virgen del Mar, Patrona de Almería. Se celebraron Varias misas, para mejor acoger a los fieles y devotos  de Nuestra Señora que acudieron a honrarla, participando en alguna d las misas, sobre todo en la Misa estacional celebrada por el Obispo diocesano

Mons. González Montes hacía entrega del pergamino que recoge la concesión del título de Venerable, que con motivo de los quinientos años de la Hermandad de la Virgen del Mar, le hizo entrega nuestro Prelado a la Comisión Gestora de la misma, en cuyo nombre recibía el pergamino su presidente don José Luis Cantón Pavón. Se puede ver una amplia profusión gráfica del acto igual que de la santa Misa pontifical en la página de la Hermandad, que por la concesión del nuevo título es de su concesión desde el 29 de agosto del pasado año de 2020, fiesta de la Patrona con misa estacional en la Catedral de la Encarnación, la “Muy Antigua, Pontificia, Real Ilustre y Venerable Hermandad de la Santísima Virgen del Mar Coronada, Patrona de Almería”. La gestora, asistida espiritualmente por su Consiliario el Prior P. José Barrado Barquilla, O. P., contó, como otros años con la presencia de la Agrupación de Hermandades de la ciudad de Almería y miembros de las Juntas directivas de las Hermandades filiales de la Virgen del Mar de Sevilla, Madrid y Barcelona. Estuvieron presentes en la Misa estacional autoridades civiles y militares. En la concelebración se hallaban presentes junto al Obispo,  el Vicario general y miembros del Excelentísimo Cabildo de Canónigos y de la comunidad conventual de la Orden de Predicadores.

En la tarde, a las 20,00 horas el Obispo Coadjutor celebró la santa  Misa con asistencia de jóvenes y horquilleros. La jornada festiva terminó con el canto de la Salve Marinera a las 21,00 horas, oficiada por el Obispo diocesano, acompañado por el Obispo Coadjutor y los PP. Dominicos, y asistido por los diáconos y seminaristas que le acompañaban.

Ofrecemos la homilía del Obispo diocesano:

“La maternidad de María es y será eternamente su gloria, por habernos dado al Salvador del mundo”

HOMILÍA DE LA SOLEMNIDAD DE NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DEL MAR

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Domingo XXII del Tiempo Ordinario. Ciclo B. 29-8-2021

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Domingo XXII del Tiempo Ordinario. Ciclo B. 29-8-2021

Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,1-8.14-15.21-23):

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas.)

Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: «¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?»

Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: «Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.» Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.»

Entonces llamó de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.»

Palabra del Señor

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Los 4 jinetes del verano actualizan el testimonio de san Juan Bautista

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Podcast de la sección Los 4 Jinetes del Verano del programa Iglesia Noticia emitido en COPE Málaga el domingo 29 de agosto de 2021.

En dicha sección participan Cristina Sánchez Lamarca, joven Hija de la Caridad; Juan Baena, párroco de La Cala de Mijas; Ana María Aldea, delegada en Málaga de la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada; y Francisco Guzmán, presidente diocesano de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC).

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Comentario al evangelio del Domingo XXII del Tiempo Ordinario

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El sacerdote Manuel Jiménez Bárcenas, arcipreste de Fuengirola-Torremolinos ayuda a profundizar en el evangelio del Domingo XXII del Tiempo Ordinario, 29 de agosto de 2021 (Mc 7, 1-8.14-15-21-23).

Tras varios domingos escuchando el discurso del pan de vida del evangelio de San Juan, retomamos la lectura continuada de San Marcos. Jesús tiene una controversia con los fariseos y escribas: los discípulos no se lavan las manos antes de comer. A nosotros eso nos parece una falta de higiene y, en estos tiempos, una vía de contagio de Covid. Pero la crítica de los fariseos no va por ahí; para ellos lo malo es que los discípulos están faltando a las tradiciones. Como otras veces, Jesús aprovecha la oportunidad para enseñar: la Ley está para servir a la persona, pero hay que darle sentido y actualizarla cuando sea necesario. 

Además, Jesús sabe de la hipocresía de los fariseos que no exigen a otros el cumplimiento de la voluntad de Dios sino sus propias normas haciéndolas pasar por mandatos divinos. Por eso, Jesús enseña que las manos no lavadas no acarrean impureza (si acaso alguna indigestión) porque la pureza de corazón es algo más profundo. Dicha pureza se consigue teniendo una vida conforme a la fe. Como decía Santiago en la segunda lectura: hay que poner en práctica la palabra y no contentarse con oírla. La enseñanza de Jesús es clara: la impureza de nuestro interior se materializa en nuestros actos perjudicando nuestra relación con Dios y los hermanos. Menos mal que el Señor nos regaló el sacramento de la penitencia que nos devuelve al amor del Padre y la pureza de corazón.

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Monseñor Rico Pavés visita a las Hermanas Agustinas en la festividad de San Agustín de Hipona

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El Sr. Obispo de Asidonia-Jerez visita y celebra la Eucaristía en el Convento de Santa María de Gracia de Jerez de la Frontera.

El Convento de Santa María de Gracia de Jerez de la Frontera ha acogido hoy la visita de Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez. El prelado, ha celebrado la Eucaristía junto a las Hermanas Agustinas residentes en este convento de la ciudad sede de la Diócesis. Tras la visita durante este mes de agosto de varios conventos pertenecientes a la vida contemplativa de la Iglesia Asidonense por toda la geografía diocesana, Monseñor Rico Pavés ha querido conocer en la festividad de San Agustín de Hipona a las Hermanas Agustinas, quienes están presentes en la Diócesis desde siglo XVI.

En esta celebración, que ha seguido las correspondientes medidas higiénico-sanitarias, el prelado ha recordado la importancia de los santos haciendo referencia a San Agustín de Hipona, festividad que celebramos hoy en la Iglesia. Monseñor Rico Pavés ha destacado que debemos ver la vida de los santos como vida de ejemplo para nosotros, siendo también nuestros intercesores para ensanchar nuestro corazón en momentos complicados.

Por otro lado, el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez ha hecho referencia a la importancia de la unidad que debe ser la Iglesia, comenzando esta unión en nuestra vida siendo portadores de la comunión y que a su vez nos sintamos parte de la familia de Dios. Para finalizar, el prelado ha mencionado que siempre debemos seguir a Cristo y mantener esa sed en Él para crecer en nuestro interior.

Por último, tras terminar la celebración de la Santa Misa el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez ha podido visitar el Convento de Santa María de Gracia, conociendo de esta forma a esta realidad eclesial como es la vida contemplativa que tan importante es con su oración para el sostenimiento de la Iglesia universal.

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Comunicado oficial del Obispado de Cádiz y Ceuta

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Ante las opiniones publicadas en algunos medios de comunicación sobre la atención a los emigrantes en la Comunidad de Ceuta por parte de la Iglesia, este obispado se ve en la necesidad de precisar lo siguiente:

  1. En ningún momento de esta crisis migratoria las autoridades de Ceuta han solicitado a la diócesis las instalaciones de Nazaret; por tanto, no es cierto que la iglesia diocesana se haya negado a ceder dicho inmueble para acoger a los menores, porque nadie lo ha solicitado.
  2. Como se ha manifestado en las recientes informaciones, dichas instalaciones de Nazaret están en estado ruinoso e inhabitable, razón por la que tuvieron que ser canceladas. En los años posteriores a su desalojo en el año 2015 el deterioro se ha agravado y no pueden ser habitadas sin una profunda remodelación, y sería asumir un riesgo sin las garantías necesarias para la integridad de las personas.
  3. La diócesis de Cádiz y Ceuta trabaja intensamente con los emigrantes, a los que socorre en las dos orillas del Estrecho. En el curso pasado atendió cerca de tres millares de migrantes de diversos modos y en sus variadas necesidades.
  4. En la reciente crisis migratoria la iglesia de Ceuta ha estado permanentemente presente, desde el inicio, atendiendo con ayuda humanitaria a los emigrantes, tanto adultos como menores, y en permanente colaboración con las autoridades de la ciudad. Tanto la Delegación de Migrantes con sus trabajadores en sus instalaciones como Cáritas Diocesana han socorrido a diario a centenares de emigrantes. Durante muchos días los voluntarios han repartido 600 y hasta 700 bolsas de comida, y se ha hecho una llamada a colaborar en la que han participado personalmente o con sus numerosos bienes, también de Cádiz y de otras diócesis.
  5. Esta actividad ha sido alentada y acompañada desde el primer momento por el Sr. Obispo que se ha desplazado tres veces en un mismo mes a la ciudad y se ha reunido con los equipos y hecho presente en las actividades, incluso en el reparto de alimentos, siempre en continua comunicación con las autoridades locales así como con Cáritas Nacional y el Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española.

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