Inicio Blog Página 4697

Fuente Tójar despide a su párroco, Jesús Ángel Doblas

0

El presbítero ha sido nombrado recientemente párroco de San Pedro Apóstol de Nueva Carteya

La parroquia Ntra. Sra. del Rosario y el Ayuntamiento de Fuente Tójar han querido despedir al que ha sido su párroco en los últimos años, Jesús Ángel Doblas. En junio el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, nombraba párroco de la localidad a recién ordenado Pablo Fernández Grande, y a Jesús Ángel le encargaba la parroquia San Pedro Apóstol de Nueva Carteya.

Fuente Tójar ha querido agradecer el buen hacer del sacerdote con un acto sencillo al que acudieron fieles de la parroquia y miembros del consistorio. Como detalle le hicieron entrega de una figura de uno de sus “Danzantes” para que le acompañe durante todo su ministerio sacerdotal en recuerdo del que ha sido su pueblo en los últimos años.

La entrada Fuente Tójar despide a su párroco, Jesús Ángel Doblas apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Comienza una nueva tanda de ejercicios para sacerdotes

0

Comienza una nueva tanda de ejercicios para sacerdotes

Serán impartidos en la casa de espiritualidad «San Antonio» por el sacerdote de Getafe Javier Siegrist

Comienza un nuevo curso pastoral y con él una tanda de Ejercicios Espirituales dirigidos a los sacerdotes que tendrá lugar del 30 de agosto al 4 de septiembre, en la casa de espiritualidad “San Antonio”.
Organizados por el Seminario “San Pelagio”, en esta ocasión estarán dirigidos por Javier Siegrist Ridruejo, sacerdote de la diócesis de Getafe.

Los presbíteros interesados en asistir deberán inscribirse a través del correo electrónico cristinamoreno@diocesisdecordoba.es o el teléfono 957 49 64 74 (ext. 409).

Foto: Archivo DMCS. 

La entrada Comienza una nueva tanda de ejercicios para sacerdotes apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

El Cabildo colaborará en el III Congreso Internacional de Prevención de Ahogamientos (CIPREA)

0

Tendrá lugar en el Palacio de Congresos de Córdoba entre el 15 y el 17 de octubre

El Cabildo Catedral de Córdoba colaborará en el desarrollo del III Congreso Internacional de Prevención de Ahogamientos (CIPREA) que se celebrará en el Palacio de Congresos de Córdoba entre el 15 y el 17 de octubre próximo organizado por la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo.

El deán-presidente del Cabildo, Manuel Pérez Moya, ha recibido a la presidenta de la Federación, Isabel García Sanz, a la que ha mostrado su satisfacción porque el CIPREA sea la primera gran reunión de congresos tras la fase álgida de la pandemia y le ha ofrecido la colaboración del órgano que gestiona la Mezquita-Catedral.

Para ello, el Cabildo y la Federación han concretado las condiciones que tendrán las alrededor de trescientas personas de los cinco continentes que se prevé que asistan al Congreso y la difusión que desde la web del evento, ciprea.rfess.es, se le da al monumento Patrimonio de la Humanidad y a su visita nocturna ‘El alma de Córdoba’. De esta manera, el Cabildo Catedral de Córdoba se suma a las instituciones públicas y privadas cordobesas que apoyan el CIPREA y que vinculan esta iniciativa de dimensión internacional con la capital y la provincia.

García Sanz, que destacó el extraordinario atractivo que supone la Mezquita-Catedral para las personas que visitarán Córdoba con motivo del Congreso, se interesó por la evolución de las visitas al monumento desde su reapertura al público y por las previsiones que el Cabildo Catedral tiene para los próximos meses.

El deán-presidente y la presidenta de Salvamento y Socorrismo coincidieron en la necesidad de generar sinergias entre las actividades que se organizan en la ciudad con las instituciones de referencia en la misma, como es el caso del Cabildo, con el objetivo de maximizar el retorno para la industria turística y la economía cordobesa de este tipo de iniciativas.

La entrada El Cabildo colaborará en el III Congreso Internacional de Prevención de Ahogamientos (CIPREA) apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

“Cuarenta días por la vida” reúne en Córdoba a 80 personas para rezar y ayunar por el fin del aborto

0

En Córdoba, un grupo de cristianos ha asumido la iniciativa y se dispone a llevarla a cabo entre el 22 de septiembre y el 31 de octubre

“Cuarenta Días por la Vida” es una iniciativa internacional nacida de un grupo Pro-vida norteamericano que se propuso rezar –y ayunar- delante de un centro abortivo durante cuarenta días seguidos en completo silencio, con devoción y plena confianza en el poder de la oración continua, “solicitando a Dios y a su bendita madre la conversión de los corazones”, explica la organización.

En Córdoba, un grupo de cristianos ha asumido la iniciativa y se dispone a llevarla a cabo entre el 22 de septiembre y el 31 de octubre, para ello se ha habilitado un teléfono, el número 637895549, y una dirección de correo electrónico, 40diasporlavidacordoba@gmail.com . Además dispone del enlace 40diasporlavida.online para que los voluntarios de esta campaña puedan inscribirse en el turno de oración que deseen.

Hasta este momento, la organización ha registrado a casi ochenta personas para hacer los turnos de oración.

La entrada “Cuarenta días por la vida” reúne en Córdoba a 80 personas para rezar y ayunar por el fin del aborto apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Diez años de la JMJ de Madrid en 2011

0

Fieles de Lucena recuerdan en una misa de acción de gracias la experiencia vivida junto al Papa

Un grupo de fieles de Lucena se han reunido ante María Santísima de Araceli en su santuario de Aras para celebrar una misa de acción de gracias por el décimo aniversario de la JMJ de Madrid 2011. La celebración estuvo presidida por el sacerdote Leopoldo Rivero.

La entrada Diez años de la JMJ de Madrid en 2011 apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Darío Vitali ofrecerá la primera formación permanente para el clero del nuevo curso pastoral

0

El encuentro estará destinado a profundizar en el tema propuesto para el próximo Sínodo de los Obispos: “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”

El próximo 29 de septiembre es la fecha fijada para el primer encuentro de formación permanente para el clero que tiene lugar en el marco del nuevo curso pastoral con un invitado de altura. El profesor Darío Vitali, de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma será el encargado de ofrecer esta formación que tendrá lugar en el Salón de Actos del Palacio Episcopal y con un tema de máxima actualidad como es el próximo Sínodo de los Obispos. De ahí que el título elegido haya sido “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”. Comenzará a las 10:30 horas.

Perfil del ponente

El Profesor Dario Vitali (Edolo, Veletri-Segni, 1956) es profesor ordinario de Eclesiología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y un gran experto en el tema de la sinodalidad, a la que nos está llamando el Papa Francisco: “la sinodalidad es lo que Dios espera de nosotros en este siglo” (Discurso 17.10.20215).

Foto: Diócesis de Málaga.

La entrada Darío Vitali ofrecerá la primera formación permanente para el clero del nuevo curso pastoral apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Claves del Movimiento Laudato Si’

0

El Movimiento Laudato Si’ está impulsado por la publicación de la Laudato Si´ en la que el papa Francisco hizo una llamada a la Iglesia y a «todos los hombres de buena voluntad» a unirse urgentemente y responder al «clamor de la tierra y al clamor de los pobres».

Todos podemos hacer algo por nuestro planeta afirman desde el Movimiento Laudato Si´. Para saber más sobre este movimiento pincha aquí.

Petición Planeta Sano, Gente Sana

Este año en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Biodiversidad (COP15), que se celebrará en octubre, los líderes mundiales tendrían que establecer los objetivos necesarios y suficientes para proteger la creación. En noviembre, en la 26ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), los países anunciarán sus planes para cumplir los objetivos del Acuerdo de París. Como afirma desde el Movimiento Laudato Si´ «es nuestra responsabilidad como católicos alzar la voz de los más vulnerables y abogar por ellos. Debemos actuar ahora».

¿Quieres ser animador Laudato Si´?

Los Animadores Laudato Si’ son líderes locales que se esfuerzan por llevar Laudato Si’ a sus propias vidas a la vez que inspiran y animan a otros en sus comunidades a llevar Laudato Si’ a la vida. Nos necesitamos unos a otros en este camino hacia un futuro mejor. Trabajando juntos estamos construyendo un movimiento a gran escala para hacer frente a la crisis ecológica y a la emergencia climática.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Mensaje de la CEE para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación

0

«¿Una casa para todos? Renovando el Oikos de Dios» es el lema que se propone este año para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que la Iglesia celebra el 1 de septiembre. El departamento de Ecología Integral, dentro de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social, ha hecho público su mensaje para esta jornada.

Iniciamos con esta Jornada, día 1 de septiembre, un período especial en el que toda la familia cristiana conmemora el Tiempo de la Creación, que finaliza el 4 de octubre, día de san Francisco de Asís. En este tiempo, las comunidades cristianas de todo el mundo se unen en la renovación de su fe en Dios Creador, en la oración compartida y en una especial implicación en diversas tareas en defensa de la Casa Común. La Iglesia que peregrina en España quiere unirse a la llamada del Papa Francisco para celebrar esta Jornada, que este año tiene lugar bajo el lema “¿Una casa para todos? Renovando el Oikos de Dios”.

1. La ecología integral como horizonte.

En el pensamiento cristiano, la relación cosmos, hombre y Dios viene transversalizada por la revelación divina como Dios creador, encarnado, crucificado y resucitado. Nuestro origen está fundamentado en el amor de Dios. Él se nos revela como Padre que todo lo crea por puro amor. Así lo confesaba el pueblo elegido y así lo confesamos nosotros.

El crucificado resucitado nos abre el horizonte del verdadero sentido de una ecología integral. Todo está llamado a la vida y a la plenitud, creemos en la resurrección de los muertos y en la vida del mundo futuro. Por eso nos abrimos de corazón a la preocupación y al mensaje evangelizador de una ecología verdaderamente integral, en la que nada nos es ajeno, y en la que proclamamos desde lo terreno, lo humano y lo divino que todo está interrelacionado y debe estar interconectado. Con estos presupuestos necesitamos escuchar y acoger el grito de la tierra y el grito de lo humano como lugar de encuentro y de salvación.

2. Por una economía del bien común.

La humanidad tiene el encargo de cultivar y cuidar la creación. Dios Padre ha puesto en nuestras manos esta Casa Común con el encargo de organizarla y caminar junto a ella en una historia de salvación. El encargo amoroso tiene como horizonte la realización del bien común. Se trata de avanzar por el camino del Reino en medio de nuestra historia, en una relación de verdadera armonía y fraternidad, en comunión con la naturaleza y con los demás hombres, abiertos a la trascendencia del absoluto. Eso supone orientar nuestra casa teniendo en cuenta las implicaciones políticas de lo ecológico, lo humano, lo justo y lo digno. Se abre un horizonte de fraternidad que ha de caminar por la relación generosa y fecunda con la naturaleza, así como por políticas de lo humano que favorezcan la dignidad y la justicia para todos. “Hoy, pensando en el bien común, necesitamos impe­riosamente que la política y la economía, en diá­logo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana” (Laudato si´,189).

Nos hacemos eco del deseo universal de la Iglesia de responder compasivamente al grito de la tierra y de lo humano. Estamos llamados desde el evangelio y el Reino, desde la riqueza de nuestra doctrina social, a implicarnos como creyentes en la tarea de construir nuestra sociedad, nuestra polis, y para eso hemos de avanzar en la participación y compromiso en lo social y en lo público, tanto desde actitudes personales y familiares, como profesionales y comunitarias, sabiendo que en nuestro compromiso y quehacer ha de estar siempre el horizonte del bien común como signo de avance en el camino de la construcción del Reino de Dios y su justicia. Somos iglesia en misión, en salida, para la construcción del mundo según Dios.

3. Un ecumenismo expresión de la radicalidad del Amor.

El cuidado de la Casa Común no arranca en nosotros de un voluntarismo heroico ni de una ideología; más bien hemos de cuidarnos de radicalismos y extremismos en el deseo de transformar. Nuestra motivación no puede tener otro fundamento que el que sustenta a la creación y a toda la historia de la salvación, que es el amor gratuito y consagrado de Dios. Nosotros no hablamos de naturaleza rasa ni de progreso puro tecnológico, sino que nos abrimos a la consideración del proyecto creador y salvador de un Dios que se dice y se entrega a la realidad creada y amada por pura gratuidad. No estamos encerrados en un ciclo de lo natural, ni abocados a la conformidad con la finitud de la muerte. Nos sentimos parte de lo natural y somos conscientes de nuestro ser mortales, pero lo somos en una esperanza de plenitud que marca un horizonte de comunidad y de felicidad universal, por eso no podemos actuar si no es desde el amor que nos impele a la construcción de esa comunidad y armonía de todo lo creado. Necesitamos la mística de la ecología integral, la fundamentación en el amor personal de Dios, en la relación teologal con Él y con los hermanos en la comunidad eclesial.

La ecología integral y su dimensión religiosa es un lugar de encuentro con todas las demás iglesias cristianas y de camino común con las demás religiones, especialmente las monoteístas. Compartimos con todos los hombres de buena voluntad la tarea de la construcción del bien común que tanto interesa al Reino, aunque no se confunda con él.

4. Casa de puertas abiertas y realidad rural.

En la invitación para el camino de la ecología integral es fundamental la acogida y la apertura, la no exclusión: “La hospitalidad es un modo concreto de no privarse de este desafío y de este don que es el encuentro con la humanidad más allá del propio grupo” (Fratelli tutti, 90). 

La Iglesia nos invita también a mirar lo universal desde nuestra realidad más particular. A nosotros, como Iglesia que ha de ser encarnada y abierta, nos preocupa la realidad del mundo rural y lo que venimos llamando “la España vaciada”. En dicha realidad necesitamos concretar nuestro compromiso como creyentes y ciudadanos, pues forma parte de una verdadera ecología integral. Sentimos cómo nuestros pueblos están viviendo situaciones de crisis menguantes, sus habitantes envejecen y no hay apenas niños y jóvenes; se dan no pocas dificultades para la comunicación y servicios como educación o sanidad. Sin embargo, su “buen vivir” es fuente de valores fundamentales como el paisanaje y la valoración de las personas en el encuentro y la relación, la riqueza de un medioambiente que han cuidado hasta ahora, la producción de productos básicos naturales para servicio de la sociedad. Es el momento de actuar y de tener en cuenta las necesidades vitales de nuestra realidad rural para que, en lugar de vaciarse, pueda llenarse y ser fuente de riqueza para nuestra sociedad en general. La pandemia nos ha descubierto lo rural de un modo nuevo, pero hemos de verlo de un modo integral y reconocer el esfuerzo de todos aquellos que están organizándose para revalorizar este mundo lleno de posibilidades y de progreso en respeto a una verdadera ecología y un humanismo profundo. Es momento de actuar y caminar juntos en la implicación por una realidad rural de esperanza y vida. Somos conscientes de la importancia de la fe y la vivencia religiosa en el medio rural y apreciamos especialmente a todos los que se han comprometido en la evangelización en esas pequeñas comunidades.

5. Creatividad para la caridad política.  

El grito de la tierra y de lo humano, que es para nosotros eco de la necesidad de la ecología integral, pasa necesariamente por el compromiso personal, de tú a tú, en la vida diaria. La dimensión social de lo humano nos vincula con la organización de nuestra Casa Común, y la apertura a las mediaciones comunitarias y sociales es la senda fundamental para vivir la fraternidad. La ecología integral vendrá por el camino de lo asociativo, de lo comunitario, de lo político. Necesitamos concienciarnos y concienciar del grito y la realidad en la que vivimos. Hoy es momento de gracia, hoy es tiempo de creación, hoy se nos pide a los bautizados abrirnos al Espíritu de Dios, para que con su ciencia, fuerza, sabiduría y consejo sepamos abrir cauces de creatividad y de repuesta al Kairós que, gracias a Dios, nos ha tocado vivir. Oremos unidos y esperanzados en este tiempo de creación. Y no olvidemos nunca nuestro horizonte: habrá un cielo nuevo y una tierra nueva.

 

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Benedicto XVI al Reichstag de Berlín

0

Ya Benedicto XVI en su Viaje Apostólico a Alemania en septiembre de 2011 durante su visita al Parlamento Federal afirmó que la «importancia de la ecología es hoy indiscutible. Debemos escuchar el lenguaje de la naturaleza y responder a él coherentemente».

Es para mi un honor y una alegría hablar ante esta Cámara alta, ante el Parlamento de mi Patria alemana, que se reúne aquí como representación del pueblo, elegido democráticamente, para trabajar por el bien común de la República Federal de Alemania. Agradezco al Señor Presidente del Bundestag su invitación a pronunciar este discurso, así como sus gentiles palabras de bienvenida y aprecio con las que me ha acogido. Me dirijo en este momento a ustedes, estimados señoras y señores, también como un connacional que por sus orígenes está vinculado de por vida y sigue con particular atención los acontecimientos de la Patria alemana. Pero la invitación a pronunciar este discurso se me ha hecho en cuanto Papa, en cuanto Obispo de Roma, que tiene la suprema responsabilidad sobre los cristianos católicos. De este modo, ustedes reconocen el papel que le corresponde a la Santa Sede como miembro dentro de la Comunidad de los Pueblos y de los Estados. Desde mi responsabilidad internacional, quisiera proponerles algunas consideraciones sobre los fundamentos del estado liberal de derecho.

Permítanme que comience mis reflexiones sobre los fundamentos del derecho con un breve relato tomado de la Sagrada Escritura. En el primer Libro de los Reyes, se dice que Dios concedió al joven rey Salomón, con ocasión de su entronización, formular una petición. ¿Qué pedirá el joven soberano en este momento tan importante? ¿Éxito, riqueza, una larga vida, la eliminación de los enemigos? No pide nada de todo eso. En cambio, suplica: “Concede a tu siervo un corazón dócil, para que sepa juzgar a tu pueblo y distinguir entre el bien y mal” (1 R 3,9). Con este relato, la Biblia quiere indicarnos lo que en definitiva debe ser importante para un político. Su criterio último, y la motivación para su trabajo como político, no debe ser el éxito y mucho menos el beneficio material. La política debe ser un compromiso por la justicia y crear así las condiciones básicas para la paz. Naturalmente, un político buscará el éxito, sin el cual nunca tendría la posibilidad de una acción política efectiva. Pero el éxito está subordinado al criterio de la justicia, a la voluntad de aplicar el derecho y a la comprensión del derecho. El éxito puede ser también una seducción y, de esta forma, abre la puerta a la desvirtuación del derecho, a la destrucción de la justicia. “Quita el derecho y, entonces, ¿qué distingue el Estado de una gran banda de bandidos?”, dijo en cierta ocasión San Agustín[1]. Nosotros, los alemanes, sabemos por experiencia que estas palabras no son una mera quimera. Hemos experimentado cómo el poder se separó del derecho, se enfrentó contra él; cómo se pisoteó el derecho, de manera que el Estado se convirtió en el instrumento para la destrucción del derecho; se transformó en una cuadrilla de bandidos muy bien organizada, que podía amenazar el mundo entero y llevarlo hasta el borde del abismo. Servir al derecho y combatir el dominio de la injusticia es y sigue siendo el deber fundamental del político. En un momento histórico, en el cual el hombre ha adquirido un poder hasta ahora inimaginable, este deber se convierte en algo particularmente urgente. El hombre tiene la capacidad de destruir el mundo. Se puede manipular a sí mismo. Puede, por decirlo así, hacer seres humanos y privar de su humanidad a otros seres humanos. ¿Cómo podemos reconocer lo que es justo? ¿Cómo podemos distinguir entre el bien y el mal, entre el derecho verdadero y el derecho sólo aparente? La petición salomónica sigue siendo la cuestión decisiva ante la que se encuentra también hoy el político y la política misma.

Para gran parte de la materia que se ha de regular jurídicamente, el criterio de la mayoría puede ser un criterio suficiente. Pero es evidente que en las cuestiones fundamentales del derecho, en las cuales está en juego la dignidad del hombre y de la humanidad, el principio de la mayoría no basta: en el proceso de formación del derecho, una persona responsable debe buscar los criterios de su orientación. En el siglo III, el gran teólogo Orígenes justificó así la resistencia de los cristianos a determinados ordenamientos jurídicos en vigor: “Si uno se encontrara entre los escitas, cuyas leyes van contra la ley divina, y se viera obligado a vivir entre ellos…, por amor a la verdad, que, para los escitas, es ilegalidad, con razón formaría alianza con quienes sintieran como él contra lo que aquellos tienen por ley…”.

Basados en esta convicción, los combatientes de la resistencia actuaron contra el régimen nazi y contra otros regímenes totalitarios, prestando así un servicio al derecho y a toda la humanidad. Para ellos era evidente, de modo irrefutable, que el derecho vigente era en realidad una injusticia. Pero en las decisiones de un político democrático no es tan evidente la cuestión sobre lo que ahora corresponde a la ley de la verdad, lo que es verdaderamente justo y puede transformarse en ley. Hoy no es de modo alguno evidente de por sí lo que es justo respecto a las cuestiones antropológicas fundamentales y pueda convertirse en derecho vigente. A la pregunta de cómo se puede reconocer lo que es verdaderamente justo, y servir así a la justicia en la legislación, nunca ha sido fácil encontrar la respuesta y hoy, con la abundancia de nuestros conocimientos y de nuestras capacidades, dicha cuestión se ha hecho todavía más difícil.

¿Cómo se reconoce lo que es justo? En la historia, los ordenamientos jurídicos han estado casi siempre motivados de modo religioso: sobre la base de una referencia a la voluntad divina, se decide aquello que es justo entre los hombres. Contrariamente a otras grandes religiones, el cristianismo nunca ha impuesto al Estado y a la sociedad un derecho revelado, un ordenamiento jurídico derivado de una revelación. En cambio, se ha remitido a la naturaleza y a la razón como verdaderas fuentes del derecho, se ha referido a la armonía entre razón objetiva y subjetiva, una armonía que, sin embargo, presupone que ambas esferas estén fundadas en la Razón creadora de Dios. Así, los teólogos cristianos se sumaron a un movimiento filosófico y jurídico que se había formado desde el siglo II a. C. En la primera mitad del siglo segundo precristiano, se produjo un encuentro entre el derecho natural social, desarrollado por los filósofos estoicos y notorios maestros del derecho romano[3]. De este contacto, nació la cultura jurídica occidental, que ha sido y sigue siendo de una importancia determinante para la cultura jurídica de la humanidad. A partir de esta vinculación precristiana entre derecho y filosofía inicia el camino que lleva, a través de la Edad Media cristiana, al desarrollo jurídico de la Ilustración, hasta la Declaración de los derechos humanos y hasta nuestra Ley Fundamental Alemana, con la que nuestro pueblo reconoció en 1949 “los inviolables e inalienables derechos del hombre como fundamento de toda comunidad humana, de la paz y de la justicia en el mundo”.

Para el desarrollo del derecho, y para el desarrollo de la humanidad, ha sido decisivo que los teólogos cristianos hayan tomado posición contra el derecho religioso, requerido por la fe en la divinidad, y se hayan puesto de parte de la filosofía, reconociendo a la razón y la naturaleza, en su mutua relación, como fuente jurídica válida para todos. Esta opción la había tomado ya san Pablo cuando, en su Carta a los Romanos, afirma: “Cuando los paganos, que no tienen ley [la Torá de Israel], cumplen naturalmente las exigencias de la ley, ellos… son ley para sí mismos. Esos tales muestran que tienen escrita en su corazón las exigencias de la ley; contando con el testimonio de su conciencia…” (Rm 2,14s). Aquí aparecen los dos conceptos fundamentales de naturaleza y conciencia, en los que conciencia no es otra cosa que el “corazón dócil” de Salomón, la razón abierta al lenguaje del ser. Si con esto, hasta la época de la Ilustración, de la Declaración de los Derechos humanos, después de la Segunda Guerra mundial, y hasta la formación de nuestra Ley Fundamental, la cuestión sobre los fundamentos de la legislación parecía clara, en el último medio siglo se produjo un cambio dramático de la situación. La idea del derecho natural se considera hoy una doctrina católica más bien singular, sobre la que no vale la pena discutir fuera del ámbito católico, de modo que casi nos avergüenza hasta la sola mención del término. Quisiera indicar brevemente cómo se llegó a esta situación. Es fundamental, sobre todo, la tesis según la cual entre ser y deber ser existe un abismo infranqueable. Del ser no se podría derivar un deber, porque se trataría de dos ámbitos absolutamente distintos. La base de dicha opinión es la concepción positivista de naturaleza adoptada hoy casi generalmente. Si se considera la naturaleza —con palabras de Hans Kelsen— “un conjunto de datos objetivos, unidos los unos a los otros como causas y efectos”, entonces no se puede derivar de ella realmente ninguna indicación que tenga de algún modo carácter ético[4]. Una concepción positivista de la naturaleza, que comprende la naturaleza de manera puramente funcional, como las ciencias naturales la entienden, no puede crear ningún puente hacia el Ethos y el derecho, sino dar nuevamente sólo respuestas funcionales. Pero lo mismo vale también para la razón en una visión positivista, que muchos consideran como la única visión científica. En ella, aquello que no es verificable o falsable no entra en el ámbito de la razón en sentido estricto. Por eso, el ethos y la religión han de ser relegadas al ámbito de lo subjetivo y caen fuera del ámbito de la razón en el sentido estricto de la palabra. Donde rige el dominio exclusivo de la razón positivista —y este es en gran parte el caso de nuestra conciencia pública— las fuentes clásicas de conocimiento del ethos y del derecho quedan fuera de juego. Ésta es una situación dramática que afecta a todos y sobre la cual es necesaria una discusión pública; una intención esencial de este discurso es invitar urgentemente a ella.

El concepto positivista de naturaleza y razón, la visión positivista del mundo es en su conjunto una parte grandiosa del conocimiento humano y de la capacidad humana, a la cual en modo alguno debemos renunciar en ningún caso. Pero ella misma no es una cultura que corresponda y sea suficiente en su totalidad al ser hombres en toda su amplitud. Donde la razón positivista es considerada como la única cultura suficiente, relegando todas las demás realidades culturales a la condición de subculturas, ésta reduce al hombre, más todavía, amenaza su humanidad. Lo digo especialmente mirando a Europa, donde en muchos ambientes se trata de reconocer solamente el positivismo como cultura común o como fundamento común para la formación del derecho, reduciendo todas las demás convicciones y valores de nuestra cultura al nivel de subcultura. Con esto, Europa se sitúa ante otras culturas del mundo en una condición de falta de cultura, y se suscitan al mismo tiempo corrientes extremistas y radicales. La razón positivista, que se presenta de modo exclusivo y que no es capaz de percibir nada más que aquello que es funcional, se parece a los edificios de cemento armado sin ventanas, en los que logramos el clima y la luz por nosotros mismos, sin querer recibir ya ambas cosas del gran mundo de Dios. Y, sin embargo, no podemos negar que en este mundo autoconstruido recurrimos en secreto igualmente a los “recursos” de Dios, que transformamos en productos nuestros. Es necesario volver a abrir las ventanas, hemos de ver nuevamente la inmensidad del mundo, el cielo y la tierra, y aprender a usar todo esto de modo justo.

Pero ¿cómo se lleva a cabo esto? ¿Cómo encontramos la entrada en la inmensidad, o la globalidad? ¿Cómo puede la razón volver a encontrar su grandeza sin deslizarse en lo irracional? ¿Cómo puede la naturaleza aparecer nuevamente en su profundidad, con sus exigencias y con sus indicaciones? Recuerdo un fenómeno de la historia política reciente, esperando que no se malinterprete ni suscite excesivas polémicas unilaterales. Diría que la aparición del movimiento ecologista en la política alemana a partir de los años setenta, aunque quizás no haya abierto las ventanas, ha sido y es sin embargo un grito que anhela aire fresco, un grito que no se puede ignorar ni rechazar porque se perciba en él demasiada irracionalidad. Gente joven se dio cuenta que en nuestras relaciones con la naturaleza existía algo que no funcionaba; que la materia no es solamente un material para nuestro uso, sino que la tierra tiene en sí misma su dignidad y nosotros debemos seguir sus indicaciones. Es evidente que no hago propaganda de un determinado partido político, nada más lejos de mi intención. Cuando en nuestra relación con la realidad hay algo que no funciona, entonces debemos reflexionar todos seriamente sobre el conjunto, y todos estamos invitados a volver sobre la cuestión de los fundamentos de nuestra propia cultura. Permitidme detenerme todavía un momento sobre este punto. La importancia de la ecología es hoy indiscutible. Debemos escuchar el lenguaje de la naturaleza y responder a él coherentemente. Sin embargo, quisiera afrontar seriamente un punto que —me parece— se ha olvidado tanto hoy como ayer: hay también una ecología del hombre. También el hombre posee una naturaleza que él debe respetar y que no puede manipular a su antojo. El hombre no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza, y su voluntad es justa cuando él respeta la naturaleza, la escucha, y cuando se acepta como lo que es, y admite que no se ha creado a sí mismo. Así, y sólo de esta manera, se realiza la verdadera libertad humana.

Volvamos a los conceptos fundamentales de naturaleza y razón, de los cuales hemos partido. El gran teórico del positivismo jurídico, Kelsen, con 84 años —en 1965— abandonó el dualismo de ser y de deber ser (me consuela comprobar que a los 84 años se esté aún en condiciones de pensar algo razonable). Antes había dicho que las normas podían derivar solamente de la voluntad. En consecuencia —añade—, la naturaleza sólo podría contener en sí normas si una voluntad hubiese puesto estas normas en ella. Por otra parte —dice—, esto supondría un Dios creador, cuya voluntad se ha insertado en la naturaleza. “Discutir sobre la verdad de esta fe es algo absolutamente vano”, afirma a este respecto[5]. ¿Lo es verdaderamente?, quisiera preguntar. ¿Carece verdaderamente de sentido reflexionar sobre si la razón objetiva que se manifiesta en la naturaleza no presupone una razón creativa, un Creator Spiritus?

A este punto, debería venir en nuestra ayuda el patrimonio cultural de Europa. Sobre la base de la convicción de la existencia de un Dios creador, se ha desarrollado el concepto de los derechos humanos, la idea de la igualdad de todos los hombres ante la ley, la conciencia de la inviolabilidad de la dignidad humana de cada persona y el reconocimiento de la responsabilidad de los hombres por su conducta. Estos conocimientos de la razón constituyen nuestra memoria cultural. Ignorarla o considerarla como mero pasado sería una amputación de nuestra cultura en su conjunto y la privaría de su integridad. La cultura de Europa nació del encuentro entre Jerusalén, Atenas y Roma; del encuentro entre la fe en el Dios de Israel, la razón filosófica de los griegos y el pensamiento jurídico de Roma. Este triple encuentro configura la íntima identidad de Europa. Con la certeza de la responsabilidad del hombre ante Dios y reconociendo la dignidad inviolable del hombre, de cada hombre, este encuentro ha fijado los criterios del derecho; defenderlos es nuestro deber en este momento histórico.

Al joven rey Salomón, a la hora de asumir el poder, se le concedió lo que pedía. ¿Qué sucedería si nosotros, legisladores de hoy, se nos concediese formular una petición? ¿Qué pediríamos? Pienso que, en último término, también hoy, no podríamos desear otra cosa que un corazón dócil: la capacidad de distinguir el bien del mal, y así establecer un verdadero derecho, de servir a la justicia y la paz. Muchas gracias.

Ver este artículo en la web de la diócesis

SEPTIEMBRE: Conciertos en la Catedral de Málaga

0

El templo mayor malagueño acoge una serie de conciertos de septiembre a diciembre de 2021 cuyo calendario es el siguiente.

10 de septiembre. 20.00 horas: CONCIERTO POR EL CENTENARIO DE LA AGRUPACIÓN DE COFRADÍAS DE SEMANA SANTA DE MÁLAGA.

Obras: Marchas procesionales
Interpretan: 19 músicos con un piano
Organiza: Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga

23 de septiembre. 20.30 horas: CONCIERTO FINAL DEL CENTENARIO DE LA AGRUPACIÓN DE COFRADÍAS DE SEMANA SANTA DE MÁLAGA.

Obra: Las Siete Palabras de Jesucristo en la Cruz
Compositor: Marco Frisina
Interpretan: Carlos Álvarez, Filarmónica y Escolanía
Director: Marco Frisina
Organiza: Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga

6 de noviembre de 2021, 20.00 horas: CONCIERTO DE REQUIEM POR LOS FALLECIDOS A CAUSA DEL COVID-19

Obra: Requiem de Mozart
Interpreta: Orquesta Sinfónica de Málaga
Organiza: Diputación de Málaga
Colabora: Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga

19 de noviembre de 2021, 20.00 horas: CONCIERTO DE SANTA CECILIA

Organiza: Confederación de Empresarios de Málaga

3 de diciembre de 2021, 20.00 horas: CONCIERTO DE PIANO Y VIOLONCHELO

Obras: Albéniz, Soler y otros
Interpreta: María Dolores Gaytán, pianista
Organiza: Institutonauta y Academi-Academia de artes militares

22 de diciembre de 2021, 20.00 horas: CONCIERTO DE NAVIDAD

Obras: F. J. Iribarren y A. Vivaldi
Interpreta: Orquesta Filarmónica de Málaga
Director: Marco A. García de Paz
Organiza: Santa Iglesia Catedral y Orquesta Filarmónica de Málaga
Colabora: La Caixa y Cadena COPE

23 de diciembre de 2021, 12.00 horas: RECITAL DE VILLANCICOS: Cantemos a la cuna (Atrio)

Interpretan: Escolanía de la Fundación Victoria y Banda Municipal de Málaga
Organiza: Fundación Santa María de la Victoria.

20.00 horas: PRESENTACIÓN DE LA RESTAURACIÓN DE FUELLES DEL ÓRGANO

Organiza: Antonio del Pino, organista segundo de la Catedral de Málaga

24 de diciembre, 23.20 horas: RECITAL DE NOCHEBUENA

Obras: Varias
Interpreta: Antonio del Pino, organista
Organiza: S. I. Catedral

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés