Inicio Blog Página 4580

Sobre la vida gratis

0

Vivimos en una sociedad demasiado gamberra, agresiva y egoísta. Sociedad en la que cada uno va a lo suyo. Donde la desconfianza se ha instalado. También en la iglesia.

Nos hemos contagiado de un virus letal: el individualismo y la desafección. Pero ha llegado el momento de revertir la historia. De dar un vuelco a la vida, desde el día a día, desde la cercanía. A Dios y al prójimo.

La vida puede cambiar a mejor si estamos pendientes los unos de los otros. Si estamos cercanos unos de otros. La vida es para vivirla con fundamento y esperanza. Un fundamento que se encuentra solo en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Es un privilegio vivir con fe y la certeza de que la vida puede cambiar a mejor. Es un don vivir la fuerza de la fraternidad en nuestras parroquias desde la cercanía, el amor y la alegría. Y es gratis. Solo hace falta ser libres. Y no perder nunca la alegría y la paz fundada en Jesucristo. Aviso para navegantes de mares bravíos: la paz se encuentra en la oración: espacio de adoración, libertad y verdad. De cercanía y ternura. De amor y vida. De vida gratuita.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Descanse en paz, D. Carlos del Castillo, sacerdote diocesano

0

D. Carlos del Castillo -segundo por la derecha- en la toma de posesión del párroco de las Angustias, D. Blas Gordo.

En el día de hoy, 17 de agosto, a la edad de 90 años, fallecía en Granada, de donde era natural, el sacerdote diocesano D. Carlos del Castillo, canónigo emérito de la S.I Catedral, en cuya cripta recibirá sepultura el miércoles 18 de agosto, a las 19:30 horas.

Durante 21 años, entre 1991 y 2017 fue Delegado del Secretariado Diocesano de Hermandades y Cofradías. Ha estado estrechamente vinculado al templo catedralicio, donde era canónigo emérito desde el 29 de septiembre de 1994. Asimismo, desde el año 2012 fue párroco emérito de la iglesia parroquial del Sagrario Catedral, donde fue párroco desde el año 1994. También desde ese mismo año 2012, estaba adscrito a la parroquia de Nuestra Señora de las Angustias.

Ordenado el 3 de junio de 1956 en Granada, comenzó su dedicación pastoral como coadjutor de la parroquia de Santa Ana en Cádiar, durante cinco meses en 1956, y párroco de San Cecilio en Picena, entre 1956 y 1959. También fue presbítero en Cherín, en cuya parroquia de San Blas fue encargado.

Posteriormente, desde el año 1959 y hasta 1970, fue coadjutor de la parroquia de San Pedro y San Pablo, en Granada; y desde ese mismo año, hasta 1977, párroco de la parroquia de San Ildefonso, en Peligros. Asimismo, fue arcipreste de Alfaguara entre 1973 y 1977, y párroco de la parroquia San Pedro y San Pablo, entre 1977 y el 1 de junio de 1982, donde ya había sido con anterioridad coadjutor. Fue encargado de la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, en Granada, desde el 1 de junio de 1982 hasta el 31 de diciembre de 2013.

La Archidiócesis de Granada eleva una oración por su descanso eterno. La misa funeral tendrá lugar el miércoles 18 de agosto, en la S.I Catedral, a las 19:30 horas, que será retransmitido en directo, en el canal de televisión diocesano por internet Virgen de las Angustias, en www.vatelevision.com

Ver este artículo en la web de la diócesis

La granadina María del Carmen Fernández Puentes, reelegida Directora General del Instituto Secular Alianza en Jesús por María

0

La granadina María del Carmen Fernández Puentes, reelegida Directora General del Instituto Secular Alianza en Jesús por María

En la XXX Asamblea general celebranda en Grinón (Madrid) del 1 al 13 de agosto, para el próximo cuatrienio 2021-2025.

En la XXX Asamblea general celebranda en Grinón (Madrid) del 1 al 13 de agosto, la granadina, María del Carmen Fernández Puentes ha sido reelegida Directora General del Instituto Secular Alianza en Jesús por María para el próximo cuatrienio 2021-2025.

Sintió desde joven la llamada a vivir una consagración en secularidad. A a los 18 años comenzó su andadura vocacional dentro de esta forma de vida consagrada laical que viven en la Iglesia los Institutos Seculares.

Siempre entregada a la institución, ha desempeñado en ella diferentes servicios de gobierno tanto en el ámbito local, regional y general. En la actualidad es además Secretaria de la Comisión permanente de CEDIS (Conferencia Española de Institutos Seculares). La Alianza en Jesús por María cuenta con 425 miembros que viven la consagración secular en distintas realidades y lugares: España, Italia, Portugal, Alemania, Ecuador, Argentina, República Dominicana, Puerto Rico, Estados Unidos y México.

Mª Carmen, animada por el impulso, frescura y novedad que el Espíritu Santo regala a la Iglesia y al mundo, acoge este nuevo servicio convencida de que la animación de la vida del Instituto desde su presencia carismática en la Iglesia, es un reto “novedoso” que aporta especificidad: “mostrar el rostro de Cristo Virgen”. También lo vive como una apasionante misión y tarea que la Alianza recibió de su Fundador, Venerable Antonio Amundarain. y desde esta profecía siempre antigua y siempre nueva, quiere estar evangélicamente el presente nuestro Instituto en el mundo.

Instituto Alianza en Jesús por María

Ver este artículo en la web de la diócesis

Ntra. Sra. del Carmen de Rute ya se encuentra en su santuario

0

La patrona de la localidad ha sido trasladada este fin de semana desde la parroquia de Santa Catalina

Una vez terminadas las fiestas patronales de Ntra. Sra. del Carmen de Rute, la Real Archicofradía ha trasladado a su titular mariana a su santuario desde la parroquia de Santa Catalina Mártir, donde llegó el 25 de julio. La patrona de Rute estuvo acompañada durante el recorrido de los fieles ruteños y los Hermanos de la Aurora y la Archicofradía da así por terminadas las fiestas de este año, que nuevamente se han visto marcadas por la pandemia.



La entrada Ntra. Sra. del Carmen de Rute ya se encuentra en su santuario apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

SOLEMNIDAD DE LA ASUNCION, FIESTA DE LA VIRGEN DE LOS REYES (15-08-2021)

0

SOLEMNIDAD DE LA ASUNCION, FIESTA DE LA VIRGEN DE LOS REYES (15-08-2021)

Celebramos la fiesta de Ntra. Sra. de los Reyes, patrona de Sevilla y de su Archidiócesis, en la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María. Ella es “figura y primicia de la Iglesia que un día será glorificada; ella es consuelo y esperanza de tu pueblo, todavía peregrino en la tierra”, tal como proclamaremos en el prefacio. En esta celebración, contemplamos su destino de plenitud y bienaventuranza, la glorificación de su alma inmaculada y de su cuerpo virginal, de su perfecta configuración con Cristo resucitado. En esta fiesta, contemplamos la imagen y la seguridad del cumplimiento de la esperanza final (cf. Marialis Cultus, 6).

En la fiesta de hoy recordamos la victoria de Cristo Jesús, el Señor Resucitado, tal como hemos escuchado en la segunda lectura. Es el punto culminante del plan salvador de Dios. Él es la primicia, el primero que triunfa plenamente sobre la muerte y el mal, pasando a una nueva existencia. Por eso nuestra fiesta es una fiesta de alegría y esperanza, porque toda la humanidad está llamada a la gloria en Dios. “Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida”. Si Adán abrió la puerta a la muerte, Cristo abre el camino de la resurrección y la vida.

Contemplamos la victoria de la Virgen María, que, como primera discípula de Jesús, redimida desde el primer instante de su vida y asociada de modo único a la pasión y a la gloria de su Hijo, participa ya de su victoria, y es elevada también ella en cuerpo y alma. También es nuestra victoria, porque el triunfo de Cristo y de su Madre se proyecta a la Iglesia y a toda la humanidad. La comunidad eclesial es una comunidad en camino, en lucha constante contra el mal. La Mujer del Apocalipsis, la Iglesia misma, y dentro de ella de modo eminente la Virgen María, nos garantizan nuestra victoria final.

Hoy rendimos culto a la Bienaventurada Virgen María invocándola como Nuestra Señora de los Reyes, y nos acogemos a ella como hijos suyos, porque ella ejerce sobre nosotros una verdadera maternidad espiritual, desde el momento que Jesús le encargó desde la Cruz la misión de cuidar amorosamente de nosotros. El apóstol Juan la recibió en su casa como madre y en él estamos representados todos los discípulos de su Hijo. María es así verdadera madre espiritual de los discípulos de Jesús de todos los tiempos. Lo recordamos hoy con especial amor, porque acudimos a sus plantas para suplicar su protección como Patrona de nuestra ciudad y de toda nuestra archidiócesis.

Acudimos siempre a la Madre del Señor y madre nuestra en las grandes dificultades de la vida, en los problemas pequeños del día a día, en la enfermedad y el dolor, en las crisis económicas y sociales. A ella vamos acudiendo en este tiempo de pandemia, y hoy de nuevo nos encomendamos a su intercesión para vencer totalmente a este virus que nos impide volver a la plena normalidad y nos impide honrar a nuestra Madre por las calles y plazas de la ciudad. El Papa Francisco nos ha exhortado reiteradamente a que salgamos de la pandemia siendo mejores de como éramos antes de que se iniciara. Ojalá sea así, y salgamos de esta crisis más espirituales, más sensatos, y más solidarios; ojalá descubramos bien nuestras necesidades reales, los ritmos que nos conviene seguir, las auténticas prioridades; ojalá replanteemos nuestro estilo de vida; ojalá sea ocasión de conversión, de volver la mirada a Dios, de volver la mirada a los hermanos, de aligerar nuestro equipaje de peregrinos.

Nuestra fiesta patronal es un día de alegría. Es cierto que vivimos tiempos difíciles, y que nos llegan con facilidad las noticias más negativas y estridentes, y, en cambio, muchas buenas noticias pasan desapercibidas; son tiempos de desorientación y de desánimo para no pocas personas. Pero como creyentes, como cristianos y como hijos de María santísima, celebramos con gozo esta fiesta y pedimos al Señor que reavive nuestra esperanza. Porque la esperanza es un elemento antropológico fundamental que está en el centro de la vida humana y que en la actualidad adquiere una particular relevancia, por las graves dificultades que afectan a tantas personas, familias y entidades.

No es de extrañar que muchas personas se instalen en una actitud de sospecha y desconfianza ante los que rigen la sociedad y sus instituciones, desalentadas respecto a los cambios que necesita el mundo, en medio de las diversas crisis sociales, políticas, económicas, financieras, y también de una gran crisis de valores. En algunos casos el descontento se canaliza a través de protestas no exentas de violencia; en otros casos se desemboca en una especie de letargo colectivo porque se han desvanecido las expectativas de futuro ante la dificultad de encontrar un empleo estable, formar una familia, o llevar a término los proyectos personales.

A pesar de todo, el ser humano necesita esperanza y la busca, y se sigue preguntando dónde la podrá encontrar y quién la podrá ofrecer. Ciertamente, los bienes y recursos materiales por sí solos no son capaces de ofrecer una respuesta convincente a dichas aspiraciones. Por otra parte, la experiencia nos enseña que muchas expectativas que vamos concibiendo a lo largo de la vida, cuando llega el momento de verse cumplidas, tampoco sacian del todo la sed de sentido y de felicidad del corazón. ¿Y por qué sucede esto? En definitiva, porque la gran esperanza solo puede estar en Dios, porque va más allá de los bienes materiales, porque es mucho más que una idea, un sentimiento o un valor; es una persona viva, es Jesucristo.

Nuestra fiesta patronal es un sí a la esperanza. La Asunción nos recuerda que la vida de María es un camino de seguimiento de Jesús, con una meta precisa: la victoria definitiva sobre el pecado y la muerte y la comunión plena con Dios. La Asunción nos recuerda que la vida del cristiano es asimismo una peregrinación de fe hacia la misma meta. Por el bautismo somos incorporados a Cristo y hemos resucitado con él, pero debemos alcanzar corporalmente lo que el bautismo ha comenzado en nosotros. María ya ha llegado a la plenitud de la unión con Dios y nos acompaña en este camino.

María fue elevada en cuerpo y alma al cielo, y es reina del cielo y de la tierra. ¿Eso significa que se ha alejado de nosotros? No, más bien al contrario, porque al estar con Dios y en Dios, puede estar espiritualmente muy cerca de nosotros. Es nuestra Madre, conoce nuestro corazón, puede escuchar nuestras oraciones, puede ayudarnos. Nos ha sido dada como madre y podemos acudir a ella en todo momento; ella nos escucha siempre y nos consuela y, siendo Madre del Hijo, participa del poder del Hijo, de su amor. Por eso, vivamos en la certeza de que podemos poner nuestra vida en manos de esta Madre, que siempre está atenta y solícita de sus hijos.

Desde tiempo inmemorial se venía considerando a la Virgen de los Reyes como patrona de Sevilla pero fue en 1946 cuando el Cardenal Arzobispo don Pedro Segura y Sáenz hizo llegar hasta el Santo Padre Pío XII la petición de confirmación y declaración de Celestial Patrona de la Ciudad y Archidiócesis de Sevilla a la Santísima Virgen bajo la advocación de “los Reyes”. Como respuesta el Santo Padre, en Roma, el día 15 de agosto del año 1946, emitió un Breve Pontificio que declara: “CONFIRMAMOS Y DECLARAMOS A LA SANTÍSIMA VIRGEN BAJO LA ADVOCACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE LOS REYES, PRINCIPAL PATRONA ANTE DIOS DE LA CIUDAD Y ARCHIDIÓCESIS DE SEVILLA”.

Posteriormente, el cardenal Segura y Sáenz dio a conocer esta proclamación el 24 de noviembre de 1946 en la homilía de la solemne Misa de pontifical que se celebró por la mañana; por la tarde tuvo lugar una procesión magna.

Han pasado 75 años. Somos herederos de aquellos hermanos que nos han precedido en el amor y devoción a Nuestra Señora de los Reyes. También nosotros queremos expresar públicamente nuestro homenaje y amor a la Madre, y lo haremos cuando las circunstancias lo permitan. Porque ella lo merece, y porque nosotros también lo merecemos después de estos dos años tan aciagos; pero en este momento, hemos de proceder con toda la devoción y el amor de que seamos capaces, y a la vez con toda la responsabilidad que requiere la situación presente.

En este día de fiesta, que nada ni nadie nos arrebate la esperanza y la alegría; demos gracias al Señor por el don de nuestra Madre, Nuestra Señora de los Reyes; sigamos caminando cada día de su mano y bajo su intercesión. Así sea.

+ José Ángel Saiz Meneses
Arzobispo de Sevilla

Sevilla, Catedral, 15 de agosto de 2021

Ver este artículo en la web de la diócesis

Homilía en la solemnidad de la Asunción

0

Homilía de Mons. Adolfo González Montes, Obispo de Almería, en la solemnidad de la Asunción de la B. V. María

Lecturas bíblicas: Ap 11,19; 12,1-6.10; Sal 44,11-12.16 (R/. «De pie a tu derecha está la Reina enjoyada con oro»); 1Cor 15,20-26; Aleluya («Hoy es la Asunción de María: se alegra el ejército de los ángeles»); Lc 1,39-56.

Queridos hermanos y hermanas:

La fiesta de la Asunción de la Virgen María es ocasión de celebraciones marianas en muchas de las poblaciones de nuestro país, que celebran sus fiestas patronales festejando diversas advocaciones marianas, que dan nombre concreto a la Madre de Dios y Madre de la Iglesia en consonancia con la historia cristiana del lugar, en la cual ha tenido un puesto singular la Virgen María. En esa historia propia de cada lugar la presencia de María ha desempeñado un singular cometido, ayudando a la comunidad cristiana a mantener la fe y gozarse en ella como timbre de honor y alborozo. A veces, ha sido el hallazgo de una imagen de la Virgen, hecho que la leyenda piadosa gusta interpretar como una aparición, dando por lo general motivo a la construcción de una ermita en honor de la Virgen.  Otras veces, la singular veneración que se comenzó a tributar a María en un determinado momento tiene como motivo gracias y beneficios espirituales y materiales recibidos de Dios por intercesión de la Virgen María, amadísima siempre por los fieles. Ella no ha dejado nunca de estar presente en la vida de las comunidades cristianas, porque por ella nos vino el Autor de la Vida Jesucristo Nuestro Señor.

Al celebrar la glorificación de la Virgen María, la Iglesia celebra la consumación en Cristo de cuantos creen en él. Esta glorificación se adelanta en la Madre del Redentor por singular privilegio de su maternidad divina. Se trata de un privilegio que responde al puesto de María en la historia de la salvación del género humano, tal como lo afirma el magisterio de la Iglesia: María fue dotada por Dios con dones a la medida de su misión tan importante: ser la Madre del Salvador[1]. Por medio de la Virgen María nos fue dado el Redentor del mundo, que asumió plenamente la naturaleza humana recibiéndola de su madre inmaculada. María fue preservada de todo pecado y concebida sin mácula o mancha alguna desde el primer instante de su concepción inmaculada. Redimida desde su concepción, María estuvo siempre “llena de gracia”, como el ángel Gabriel la saludó al anunciarle el nacimiento de Jesús (Lc 1,28)[2].

Toda santa”, como es llamada por los Padres de la Antigüedad cristiana (Panaghia), alcanzó la gloria mediante el misterio de su dormición, como quiere el Oriente cristiano, parta hablar de la muerte de la Virgen, que es tránsito a la gloria de la resurrección, misterio que la fe confiesa haber acaecido en María por su gloriosa Asunción en cuerpo y alma a los cielos como confiesa la fe de la Iglesia latina. Así, «la Asunción de la santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos»[3]. Glorificación que es ciertamente triunfo de la acción de la gracia de Dios en María, que concibió virginalmente a Cristo por obra del Espíritu Santo y fue sostenida en las pruebas que hubo de afrontar al cooperar con su Hijo a la salvación del mundo. Aceptó el designio de Dios para ella con fe firme en la apalabra de Dios, y los dolores que fueron como espada atravesando su corazón hasta el paroxismo de la cruz en que hubo de contemplar a Jesús, aparentemente desamparado de Dios y sepultado entre los muertos.  Dios, que la eligió y la predestinó a ser madre de su Hijo, al que estuvo asociada en su vida terrena y ahora aparece junto a Él en el cielo, donde vive gloriosa sin dejar sin dejar de ejercer su maternal cuidado espiritual sobre nosotros.

El libro del Apocalipsis presenta la apertura del templo celestial, para mostrar el arca de la Alianza perdida durante la destrucción del templo de Salomón por los babilonios en el siglo VI antes de Cristo. En el segundo libro de los Macabeos se dice que el profeta Jeremías guardó en una cueva la Tienda, el arca y el altar del incienso, tapó la entrada de la cueva y les dijo a los judíos que el lugar quedaría desconocido hasta que Dios volviera a reunir a su pueblo (2Mac 2,5-8). El tiempo del hallazgo llegaría con la instauración por Dios de su reinado, y esto es lo que quiere dar a entender el Apocalipsis. Los cielos se abren para mostrar que el tiempo de la salvación ha llegado con Jesús, y la nueva Alianza en su sangre da fundamento al nuevo pueblo de Dios. Este es el signo que precede a la visión de la mujer celestial que simboliza a la Iglesia naciente perseguida por el dragón, que amenaza el reinado del Cristo de Dios, el hijo de la mujer que el enemigo de Dios, el dragón rojo quiere vencer tragándose al niño que estaba a punto de dar a luz la mujer.

La lectura de este pasaje evoca la predicación apostólica, que engendra a Cristo en los creyentes hasta formar el nuevo pueblo de Dios, en el cual llega el reinado de Dios prometido por los profetas. El templo construido por Salomón fue destruido y después de la cautividad babilónica fue reconstruido, pero no podía ser el templo definitivo, como no lo fue la Tienda del encuentro con Dios que construyó Moisés y llegó hasta Salomón. En el evangelio de san Juan, en el pasaje en el que Jesús vuelca las mesas de los cambistas y mercaderes para purificar el templo, Jesús profetiza que él levantará el nuevo templo de su cuerpo, refiriéndose a su resurrección: «Destruid este templo y en tres días yo lo levantaré» (Jn 2,19).

La proclamación apostólica de la llegada del reino de Dios en Jesús provoca la resistencia de los poderes hostiles a Cristo, cuyo reinado quieren impedir persiguiendo al hijo que va a dar a luz la mujer apocalíptica. Esta lectura del Apocalipsis está referida a la Iglesia que, en medio de dificultades y persecuciones, lleva a Cristo al mundo; y puede ser referida también, como lo hace la liturgia, a la Virgen María, la mujer figura y madre de Cristo y de la Iglesia. María es contemplada como la mujer preservada por Dios en el cielo y oculta a los poderes del mundo, que da a luz el Mesías salvador y nos es presentada en el esplendor celestial que no puede destruir el Maligno y los perseguidores de la fe cristiana: «Una mujer vestida del sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas» (Ap 12,1). Esta visión de gran belleza anuncia proféticamente el triunfo de la mujer, madre del Mesías Jesús y de su Iglesia. En la comunidad eclesial continúa el pueblo de Dios, que se asienta sobre los doce apóstoles, en los cuales se prolongan las doce tribus de Israel. Esta mujer contemplada en el cielo sería así tanto figura de la Iglesia como figura María, y así en la tradición cristiana la Virgen es coronada por una aureola de doce estrellas. San Pablo en la despedida de la carta a los Gálatas saluda a cuantos se someten a la “nueva creación”, al renacimiento interior por la gracia del hombre nuevo, que ya no está legitimado por la circuncisión, sino por la fe en Cristo; es decir, el Apóstol saluda al pueblo cristiano en el que se prolonga el antiguo pueblo de Israel, y por eso mismo se despide de la comunidad de los Gálatas llamándola el «Israel de Dios» (Gál 6,16)[4].

La predestinación de María a ser la madre del Cristo salvador hemos de comprenderla a la luz del designio de salvación de Dios, quien «a los que había conocido de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito entre muchos hermanos» (Rm 8,29). Predestinada a ser la madre del Señor, María alcanzó la anticipación de la resurrección en su cuerpo, asociada en cuerpo y alma a la gloria de su Hijo, y así la Iglesia nos la presenta como la primera criatura configurada con la muerte y la resurrección de Cristo Jesús. En María se nos anticipa cumplida la esperanza de participar en la resurrección de Jesucristo, para gozar eternamente de la vida divina en el cielo. San Pablo establece un paralelismo entre el viejo Adán, por el cual entró el pecado en el mundo y todos murieron; y Cristo, nuevo Adán, por el cual «todos volverán a la vida» (1Cor 15,22). Luego añade, sobre nuestra participación en la resurrección de Cristo, que sucederá en el orden que establece la primicia de Cristo, a quien han de seguir los cristianos. Que Dios haya incluido en su designio anticipar la glorificación de María en cuerpo y alma confirma la esperanza de que también nosotros alcanzaremos este estado de gloria, si nos mantenemos fieles al Señor.

Todo lo que hacemos en la tierra ha de ir orientado a la gloria final, esforzándonos en transformar las realidades temporales de esta vida, para que sirvan de acicate de nuestra esperanza. A veces pareciera que no existe horizonte que pueda dar cauce a la esperanza del hombre, pero la Iglesia nos enseña que no sabemos cuándo será el momento de la consumación de la tierra y de la humanidad (cf. Hch 1,7), y que la figura de este mundo, deformada por el pecado, pasa (1Cor 7,31), pero Dios ha preparado una morada nueva y una tierra nueva en la que habita la justicia (2Cor 5,2; 2Pe 3,13) y cuya bienaventuranza llenará y superará los anhelos del hombre (1Cor 2,9; Ap 21,4-5). Somos cuerpo y alma y, como completa estas afirmaciones el Vaticano II, si perseveramos en Cristo, reinaremos con él (2Tm 2,12), y a su gloria será asociada la entera de la creación, que hizo a causa del hombre (Rm 8,19-21)[5]. Pasarán la fe y la esperanza, pero permanecerá el amor, la caridad y sus obras (1Cor 13,8; 3,14), porque la vida en Dios es amor plenamente consumado.

Miremos a María coronada de gloria y dejemos a Dios realizar en nosotros, como lo hizo ella, las maravillas de la salvación. El evangelio recoge la visita de María a su prima Isabel, que la declara dichosa por haber creído (Lc 1,41), y a lo largo de los siglos se ha sumado la Iglesia a sus palabras, para felicitar a María tal como ella profetizó de sí misma: «Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí, su nombre es santo» (Lc 1,48-49). María cantó con la Escritura las grandezas que Dios realizó en ella, para dar cumplimiento a cuanto anunciaron los profetas.

La Iglesia la contempla ahora glorificada por haber creído y haber sido asociada para siempre a la redención de la humanidad. Bendigamos a Dios y confesemos que «para gloria de Dios omnipotente» y «para honor de su Hijo Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para aumento de la gloria de la misma augusta Madre, y gozo y regocijo de toda la Iglesia, la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial»[6]. Que por su intercesión lleguemos nosotros a donde ella ha sido elevada y gozar junto a ella de la vida de Dios que nos viene por Jesucristo.

 

  1. A. I. Iglesia Catedral de la Encarnación

Almería, a 15 de agosto de 2021

 

X Adolfo González Montes

Obispo de Almería

 

 

[1] Catecismo de la Iglesia Católica / Catechismus Catholicae Ecclesiae [CCE], n. 490.

[2] CCE, n.  491: Pío IX, Bula Innefabilis Deus 1854].

[3] CCE, n. 966.

[4]  Cf. Biblia de Jerusalén: Nota a Gál 6,16.

[5] Cf. Vaticano II, Constitución pastoral Gaudium et spes, n. 40.

[6] Cf. Pío XII, Constitución apostólica Munificentissimus Deus (1 noviembre 1950): DH 3903; CCE, n. 966.

Curso de verano en el Seminario Mayor

0

Los seminaristas han pasado dos semanas de formación y han peregrinado a Salamanca y Ávila

Como cada año los seminaristas del Seminario Mayor San Pelagio han participado en el curso de verano, que se ha celebrado del 26 de julio al 8 de agosto. Durante este tiempo han recibido formación de parte en distintas materias; por un lado los presbíteros Lorenzo Morant Pons y Álvaro Pereira Delgado explicaron en sus lecciones la belleza del sacerdocio de Cristo y la esponsalidad del Señor en la Sagrada Escritura; el sacerdote diocesano, Pablo Garzón, por su parte, trató la importancia de ser formados en materia de comunicación para lo que se valió de su tesis doctoral; finalmente, el director técnio de patrimonio de la Diócesis, Miguel García Madueño, les dio nociones sobre la gestión patrimonial que los seminaristas tendrán que llevar a cabo cuando sean párrocos y administradores de sus futruas parroquias.

Asimismo, los seminaristas en compañía del rector y los formadores han podido disfrutar de una peregrinación a Salamanca y Ávila, donde han tenido la oportunidad de disfrutar, no solo del patrimonio cultural, sino también del legado de Santa Teresa de Jesús.

El curso de verano ha terminado con una peregrinación desde La Rambla hasta Montalbán para visitar a Nuestro Padre Jesús Calvario, que en estas fechas celebra sus días grandes con motivo de la transfiguración del Señor.






La entrada Curso de verano en el Seminario Mayor apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Encuentro de verano de los seminaristas menores

0

Han disfrutado de unos días de oración, formación y diversión en Zamora

Anualmente el Seminario Menor de la diócesis de Córdoba prepara un encuentro de verano en el que los seminaristas pasan unos días de retiro. En esta ocasión el encuentro ha tenido lugar en Zamora, donde los seminaristas han sido acogidos por el obispo de la Diócesis, monseñor Fernando Valera. El vicerrector del Seminario Menor, Rafael Romero, ha señalado que es un encuentro de “oración, formación y diversión” en el que los jóvenes “reavivan la llama de la vocación para entrar con ilusión al nuevo curso”.

Los cuatro nuevos seminaristas que se incorporarán el próximo curso han disfrutado de este encuentro, en el que han tenido tiempo para el retiro, la oración, la formación y la diversión en la estación deportiva y multiaventura Sanabria, en compañía del vicerrector y el director espiritual, Antonio Gálvez.











La entrada Encuentro de verano de los seminaristas menores apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

La Inmaculada traída desde Éfeso llega a la Archidiócesis de Sevilla

0

La Inmaculada traída desde Éfeso llega a la Archidiócesis de Sevilla

El próximo sábado 21 y domingo 22 de agosto, la Parroquia de San Sebastián de Sevilla y el centro de Pastoral Juvenil de la iglesia del Sagrado Corazón acogerán la imagen peregrina de la Inmaculada que está recorriendo numerosas diócesis y Santuarios Marianos de España impulsada por la iniciativa “¡Madre Ven!”.

La Parroquia San Sebastián recibirá con una ofrenda floral la imagen de la Virgen a las ocho y media de la tarde, a las nueve de la noche tendrá lugar la celebración de la Santa Misa y el rezo de la Sabatina y, a las diez, la Vigilia de Oración y Adoración al Santísimo.

La mañana del domingo 22, será el rezo del Santo Rosario a las ocho y media.

Centro de Pastoral Juvenil – Iglesia Sagrado Corazón

A la una de la tarde la imagen de La Inmaculada será recibida en la iglesia del Sagrado Corazón, con el rezo del Santo Rosario. El templo permanecerá abierto hasta las siete de la tarde, hora en que habrá sacerdotes disponibles para administrar el sacramento de la Reconciliación.

Desde la una hasta las ocho de la tarde, en que se rezarán las Vísperas, podrán organizarse grupos para rezar frente a la Virgen.

A las ocho y media de la tarde tendrá lugar el acto de consagración de los jóvenes a la Inmaculada y, a las nueve de la noche será la celebración de la Santa Misa. A las diez y media de la noche, la iglesia del Sagrado Corazón acogerá un Adoremus y luego, sobre las once y cuarenta y cinco, será el cierre y la despedida.

Sobre la peregrinación de La Inmaculada

Esta iniciativa surge en el marco del año Jacobeo para recordar la visita de la Virgen María al Apóstol Santiago en el Pilar de Zaragoza, para confortarlo en momentos de dificultad y reavivar el impulso misionero en el corazón del apóstol evangelizador de España. Igualmente, en la actualidad visita a los fieles de España para su consuelo y renovación apostólica de su corazón.

Esta peregrinación partió desde Éfeso, donde la tradición sitúa la casa de la Virgen, y llegó a Zaragoza el 1 de mayo y finalizará el 12 de octubre en el Cerro de los Ángeles.

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Iglesia de Santa María de Huéscar, un templo para ganar indulgencias todo el año

0

Iglesia de Santa María de Huéscar, un templo para ganar indulgencias todo el año

La parroquia de Santa María de Huéscar tiene un privilegio que la hace singular en la diócesis de Guadix. Aquí se pueden ganar las indulgencias todo el año y todos los años. Eso sí, en las fechas indicadas. Así se vivió el pasado 5 de agosto, uno de esos días en los que se ganan las indulgencias.

Y es que la parroquia Mayor de Santa María de la Encarnación, de Huéscar, está unida a la Basílica Papal de Santa María la Mayor de Roma, primer templo del mundo dedicado a la Virgen María, con todas las gracias, jubileos e indulgencias que tiene concedidos la Basílica Liberiana.  Con fecha 2 de febrero de 2009, el Capítulo de la Basílica de Santa María la Mayor se unía, con vinculo de “afinidad espiritual”, a la iglesia parroquial de Huéscar. Desde ese día, por concesión del Papa Benedicto XVI, la parroquia oscense se convirtió en templo jubilar a perpetuidad.

No todos los días se pueden ganar las indulgencias, ni de cualquier manera. Hay unos días señalados y unos requisitos que cumplir. ¿Cuándo se puede lucrar la indulgencia plenaria en el templo jubilar de Huéscar?

1.- El día 5 de agosto, fiesta titular de la Basílica Papal de Santa María la Mayor, de Roma.

2.- El día de la fiesta titular de la parroquia de Huéscar. 

3.- En todas las solemnidades de la Virgen María a lo largo del año. 

4.- Una vez al año, el día que libremente elija cada fiel.

5.- Cuando un grupo de fieles peregrine al templo parroquial de Huéscar con la intención de ganar la indulgencia plenaria. 

Así, por su afinidad espiritual con la Basílica Liberiana, la parroquia de Santa María de Huéscar es heredera de la larga tradición de gracias y prerrogativas espirituales de las que goza la Basílica Papal de Santa María. Esta unión espiritual viene a reconocer la rica historia de fe y cultura de Santa María la Mayor de Huéscar.

Sin duda, Huéscar es un referente espiritual para todos los católicos de la zona, de la diócesis de Guadix y de las provincias limítrofes. Desde la parroquia, animan a todos a peregrinar a Huéscar para ganar las indulgencias: un privilegio que se puede conseguir en días señalados y cualquier día del año, porque Huéscar es ciudad jubilar siempre. Como dicen en la parroquia “si quieres alcanzar el cielo, peregrina a Huéscar, te sorprenderá”

José Antonio Martínez

Párroco de Santa María de Huéscar

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.