Un año más lanzamos la campaña de Personas Sin Hogar y en esta ocasión con el lema “¿Sin salida? Perdidos en un sistema de protección social que no protege”. En la Diócesis de Asidonia-Jerez, la entidad acompañó durante el pasado año 2020 a 224 personas sin hogar y sin techo con una inversión de más de 128.000euros.
Con motivo de lacelebración del Día de las Personas Sin Hogar, que este año tiene lugar el 31 de octubre, denunciamos las dificultades continuadas y permanentes que las personas sin techo y sin hogar afrontan para acceder a los derechos fundamentales y que se han agravado aún más durante la pandemia.
En esta edición, bajo el lema “¿Sin salida? Perdidos en un sistema de protección social que no protege”ponemos el foco en el laberinto al que se enfrentan laspersonas sin hogar, perdidas en un sistema de protección social que no funciona. Se trata de una realidad que afecta a aproximadamente 40.000 personas en situación de sinhogarismo, acompañadas por Cáritas a nivel nacional, y a 2.500.000 personas en extrema vulnerabilidad que existen hoy en nuestro país como consecuencia de los efectos de la crisis.
Asimismo, la Covid-19 ha supuesto el agravamiento de situaciones de miles de personas que se encontraban en una vivienda insegura o inadecuada, o que incluso estaban ya en situaciones de exclusión y que, con el impacto añadido de la pandemia, se han visto expulsadas de sus viviendas o de los alojamientos precarios en los que se encontraban.
Estas realidades de vulnerabilidad y deterioro de miles de personas y familias, confirman que el actual sistema de protección social ha fallado y ha fragilizado aún más la ya de por sí debilitada situación de los más vulnerables. De hecho, como consecuencia directa de las medidas de confinamiento y de mantenimiento de las medidas de protección sanitaria, se produjo la reducción o cancelación automática de las intervenciones sociales y sanitarias presenciales. Todo el sistema de protección social, ya fragilizado de por sí, se vio muy resentido y muchas personas con situaciones vitales muy complicadas no tuvieron otro remedio que paralizar o posponer procesos de acompañamiento personal, o de acceso a recursos y prestaciones sociales.
A nivel Diocesano
En la Diócesis de Asidonia-Jerez, Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez acompañó durante el pasado año a 224 personas en situación de sin hogar y sin techo.
Concretamente, a través del recurso del Centro de Día “El Salvador” se llevó a cabo un acompañamiento integral y continuado a 39 personas. En cuanto al perfil de los participantes, se observa que en su mayoría es hombre (92%), con edad de 18 a 25 años(30%) nacional (56%), soltero (74%), sin domicilio fijo durante más de 5 años (38%) y con estudios primarios (82%).
Actualmente, además de este recurso diurno para personas en situación de sinhogarismo, Cáritas Diocesana ofrece un alojamiento digno a las personas participantes, ya que cuenta con 3 viviendas de autonomía, entendiendo que una persona puede iniciar un proceso de desarrollo personal, si tiene cubierta esta necesidad básica primaria.
En cuanto a los datos económicos, Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez invirtió en 2019 un total de 128.555 euros en el acompañamiento de este colectivo, un 67% más que el pasado año, lo que pone de relieve la importante apuesta de la entidad por uno de los colectivos más vulnerables de la sociedad actual.
Propuestas para un sistema de protección social adecuado y accesible
Desde la Campaña de Personas Sin Hogar se urge,tras el grave impacto de la Covid-19, al fortalecimiento de las políticas públicas, poniendo su foco en las personas más vulnerables, que muchas veces son invisibles o ni siquiera están en el sistema, a fin de facilitar el acceso y ejercicio real del derecho a la protección social, que en muchas ocasiones no se garantiza, o es muy deficiente y limitado.
Consideramos necesario facilitar el acceso al derecho a la protección social en los procesos administrativos, en los plazos, en la flexibilidad o en los espacios, así como garantizar el ejercicio del derecho a la protección social, a través del desarrollo y adaptación de sistemas de prevención, protección y seguimiento desde los servicios sociales y con herramientas como el acompañamiento social. Asimismo, es de vital importancia garantizar el acceso y disfrute del derecho a la justicia en los casos de vulneración de sus derechos.
De este modo, apostamos por un un sistema de protección social que desarrolle medidas de carácter preventivo, y no meramente asistenciales y que no se limite a facilitar el acceso a prestaciones económicas, sino ser una verdadera herramienta de cambio y mejora de la vida de las personas, incluyendo medidas de acompañamiento social a corto, medio y largo plazo. Por supuesto, debe tener en cuenta la participación de las personas vulnerables en el diseño de las políticas públicas que desarrollan sus derechos humanos.


































































El movimiento diocesano de Cursillos de Cristiandad organiza para el próximo mes de febrero una nueva tanda de Cursillos, que se celebrarán en la Casa de Espiritualidad de San Juan de Ávila de la Yedra entre los días 25 al 28 de febrero.






En la tarde de ayer, jueves 28 de octubre, nuestro Administrador Apostólico, Don Amadeo Rodríguez Magro, confirmó en la parroquia de Santa María de Torredonjimeno a 55 adultos y jóvenes.
Antes de finalizar la celebración el párroco, Don José Antonio Sánchez, tuvo unas palabras de agradecimiento a Don Amadeo. “Muchísimas gracias por la página de la historia de la Diócesis que usted ha escrito a lo largo de estos cinco años. Gracias por todo lo que he hecho en la iglesia de Jaén. De un modo especial creo que la iglesia de que camina en Torredonjimeno, tanto la parroquia de San Pedro, como la de Santa María, está muy agradecida por sus atenciones, por su delicadeza y por su cercanía siempre a estas dos comunidades. Un pueblo que sabe que lo acoge, que lo quiere y que reza por usted. Y aunque pase a ser Obispo emérito seguirá rezando por usted y va a seguir estando cerca de usted”. En este sentido Ortiz continuó: “Hay muchas cosas por las que usted ha pasado a formar parte de la historia de esta Diócesis, pero hay dos principalmente. Una es por hacernos soñar, con ese «sueño misionero de llegar a todos». Le damos las gracias por haber hecho una Iglesia cercana. Por habernos hecho entender lo que supone la Iglesia en salida, en estos años que ha estado con nosotros. Y, también, se le recordará por ser el Obispo de la pandemia. Eso marca e imprime carácter. Y, aunque creo que hay muchas cosas que vamos a recordar de usted, por ejemplo la feria de la fe, que fue será un momento inolvidable, creo que a ningún diocesano se nos olvidará, en mitad de la pandemia, la imagen de usted solo en el Santuario de la Virgen de la Cabeza y aquel diálogo con la Virgen Santísima, la Virgen de la Cabeza. Allí recogió usted el sentimiento de este pueblo que camina en Jaén. Por esto y por mucho más, y como signo de gratitud solo podemos hacer dos cosas: una confirmarle que vamos a seguir rezando por usted siempre y otra darle un fuerte aplauso”. 









