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Las fiestas de Todos los Santos y los Fieles Difuntos, por Emilio López Navas

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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Celebraciones presididas por el obispo los días uno y dos de noviembre

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La fiesta de todos los santos y la conmemoración de los fieles difuntos, tienen hondo arraigo en el pueblo cristiano. El obispo Bernardo Álvarez Afonso, presidirá estas jornadas las siguientes eucaristías.

Día 1: A las 12 en la carpa instalada en la plaza Juan Pablo II de los Llanos de Aridane.

Día 2: A las 10 en el cementerio de S. Luis (La Laguna) y  a las 12 en el de Santa Lastenia de S/C de Tenerife.

El 1 de noviembre miramos hacia el cielo. Es el día en el que se homenajea a todos los santos, conocidos y desconocidos. A los que están en los altares y a tantos y tantos cristianos que después de una vida según el evangelio participan de la felicidad eterna del cielo. Son nuestros intercesores y nuestros modelos de vida cristiana.

El día 2 de noviembre la Iglesia reza, de manera especial, por todos los fieles difuntos. Fue en el siglo X cuando un monje benedictino, san Odilón, en Francia, comenzó a celebrar la misa en un día concreto –el dos de noviembre­–, pidiendo por todos los difuntos. Aunque rezar por los difuntos es tan antiguo como la misma Iglesia. Una oración que se anima en la esperanza cristiana.

Centro de escucha San Camilo

Marisa Magaña se empeña cada día en transformar el dolor por la pérdida de un ser querido en esa esperanza. Lo hace en el centro de escucha San Camilo, donde trabaja como psicóloga especialista en el tratamiento de la pérdida. En este centro, explica, “contamos con colaboración de más de 100 voluntarios. A lo largo del año atendemos a cerca de mil personas en situaciones de pérdida”.

Marisa Magaña, “en el duelo, lo que sana es el amor”

La Iglesia, en centros como el de San Camilo, acompaña en su dolor a las personas que han perdido a un ser querido. Y acompañar en duelo, precisa Marisa, “es comprender ese sentimiento profundo de vulnerabilidad y de añoranza en el que entra una persona cuando pierde a alguien”. Lo que más le impresiona, confiesa, “son las personas que lo soportan. Me impacta mucho cuando llegan totalmente derrotados, sin poder contener el llanto. Cuando ni siquiera pueden darte el nombre cuando se lo pides. Es sobrecogedor cuando ellos se perciben acabados y sin embargo te están llamando para para pedir ayuda. Me impresiona muchísimo esa lucha por la supervivencia”.

Su receta, “observar mucho al otro, escuchar mucho al otro para hacer un recorrido juntos”. Un recorrido “en el que manido que suene, al final hay que rendirse a la evidencia: lo que sana es el amor. El amor, como lo enseña el Evangelio en todas sus formas de acogida, de compasión, de ternura, de guía, termina transformando una experiencia de mucho dolor en una bien distinta de esperanza. Después de todos estos años acompañando, he llegado a la convicción de que ese es el verdadero milagro que nos enseñó a hacer Jesús”.

(Conferencia Episcopal Española)

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“La santidad es que el amor de Dios inunde nuestra vida”

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Homilía en la Eucaristía del XXXI Domingo del Tiempo Ordinario, el 31 de octubre de 2021, en la S.I Catedral.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa muy amada de Jesucristo, Pueblo santo de Dios;
queridos sacerdotes concelebrantes y el diácono que nos acompaña;
muy queridos hermanos y amigos todos:

Del Evangelio de hoy es tan esencial, tan en el corazón, de lo que es la relación entre Dios y el hombre… No es que necesite mucha explicación. Simplemente, necesita que caigamos en la cuenta de su grandeza como buena noticia para nosotros.

En nuestra relación con lo divino, en las diferentes culturas humanas que ha habido a lo largo de la historia, los hombres siempre nos hemos sobrecargado de reglas, normas, prescripciones, a veces en relación con la dieta, con otras cosas. A veces, cosas muy extrañas. A veces, sacrificando a Dios los propios primogénitos de la familia, o a los dioses. Eso ha sido muy frecuente en las tradiciones culturales de la historia humana. Todo ha sido sustituido por una sola regla, que es la que nos presenta el Evangelio de hoy que ya estaba formulada en el Antiguo Testamento de algún modo. Pero es verdad que los mismos escribas y sacerdotes del judaísmo habían acumulado tantas reglas en torno a los diez mandamientos (en tiempos de Jesús, eran más de quinientos los mandamientos que se pensaba que un buen judío tenía que cumplir).

La pregunta de este escriba a Jesús no era una pregunta obvia en su respuesta, y sin embargo el escriba también lo comprendió. El corazón de la Alianza de Dios con Israel. Esa Alianza que se cumple después en el sacerdocio de Jesucristo. Que cumple todos los sacrificios de la Antigua Alianza y todos los sacrificios bienintencionados de todas las tradiciones religiosas de la historia humana. Reduce nuestra relación con Dios a una relación de amor. Sólo se trata de una cosa: amar a Dios con nuestras fuerzas, sabiendo que esas fuerzas son pequeñas, pero con todas nuestras fuerzas. Y como decía el Concilio: “Jesucristo, el Hijo de Dios vivo, el Verbo de Dios, al revelar a Dios Padre y a su designio de amor, revela también al hombre mismo, nos revela a nosotros nuestro ser”. Que somos imagen de Dios y, por lo tanto, revela también el secreto último de las relaciones humanas, en el trabajo, en la familia (las más profundas de todas), relaciones humanas en la vida social y política. ¿Cuál es el secreto de la vida humana?, ¿qué espera Dios de nosotros? Espera que Le queramos y que nos queramos entre nosotros. Que le queramos a Él con las fuerzas que tengamos. Que tratemos de quererLe con todas nuestras fuerzas, como nosotros mismos, es decir, lo mejor que sabemos, porque es a nosotros mismos a quienes, en principio, si no surgen heridas, espontáneamente tendemos a querer mejor.

Que el secreto de la vida humana se haya condensado en esta realidad… yo sé que la palabra amor está muy gastada y que se usa para cosas que tienen poco que ver, incluso que son formas sutiles de dominio o manipulación. Pero es el amor el secreto de nuestra felicidad, de la vida humana. Es la caridad el secreto de poder encontrar la verdad en nosotros mismos. Y en la verdad de nosotros mismos la alegría de ser nosotros mismos, de poder compartir con los demás esa verdad que somos.

Todos los mandamientos se condensan ahí. Fijaros, hay algo previo a esos mandamientos. Y es que para poder amar a Dios sobre todas las cosas, hay antes que haber caído en la cuenta de que todo lo que somos, todas nuestras capacidades, nuestros buenos deseos, nuestros buenos sentimientos, todo lo que hay en nuestra mente y corazón, todo lo que somos de bueno lo hemos recibido de Dios. Y entonces, sí; entonces, uno puede amar. Entonces, uno puede comprender también que Dios nos pida que Le queramos, porque Él nos ha querido primero, nos ha precedido en el amor, desde siempre, desde antes de la Creación del mundo, y nos precede cada día porque cada día nos da… Si en este momento estamos aquí, es porque el Señor nos ama. Y si en algún momento nuestra vida se termina o nos llama de nuevo, nuestro destino, gracias a Jesucristo y a su sacrificio eterno, también somos conscientes de que nos llama a participar más plenamente. Esta vida no es más que el prólogo, el prefacio, el “pregusto” de la vida eterna a la que hemos sido llamados justo por ser imagen de Dios.

Es verdad que existe en nosotros una cierta tendencia al mal. Existe en el mundo el poder del pecado, empezando por cada uno de nosotros mismos que nos aparta de Dios. Pero también es verdad que la misericordia de Dios es infinita; que el amor que hemos conocido en Jesucristo no se acaba; que se renueva siempre, no decae, no viene a menos con el paso del tiempo, o con nuestra ingratitud, porque todos nuestros problemas con el Señor son de ingratitud, de no reconocer suficientemente la plenitud y la bondad, belleza de sus bienes, que es el mismo de Su don.

Mis queridos hermanos, vamos a pedirLe al Señor, en cada Eucaristía el Señor renueva su don. La Misa es memorial de un solo sacrificio y renovación del don de Su espíritu que Jesús hace a toda la humanidad a través de su muerte, y que renueva constantemente a través de los Sacramentos de la Iglesia. Los Sacramentos no son ritos para demostrarLe a Dios que somos buenos, que Le queremos, o que tenemos que ser buenos. No. Los sacramentos son dones y regalos de Dios, formas en las que Jesucristo se da a nosotros, en el Bautismo, en el Perdón de los pecados, en la Confirmación. De manera más plena y más excelsa en la Eucaristía, siempre. Pero también en el Orden Sacerdotal y en el matrimonio.

Mañana habrá la Ordenación de un diácono a esta misma hora. Es un regalo no sólo que Dios le hace al diácono que se ordena, sino que nos hace a todos a través de ese diácono si vive con verdad, como desea vivirla, su vocación. De aquí a unos meses, si Dios quiere, será sacerdote, será consagrado a daros y comunicaros la vida nueva que Cristo da.

El matrimonio también es un don de Dios. Sólo cuando reconocemos que Dios, y la Presencia, la Gracia de Dios es esencial a la relación esponsal, a la relación de los esposos, es posible vivir el gozo de una relación esponsal en plenitud; la profundidad que tiene esa relación esponsal en plenitud por la sencilla razón de que no tiene fondo. Ahí se pone de manifiesto un amor que siempre puede crecer, mejorar, empezar de nuevo, porque es un amor que es reflejo y presencia, gracia, del amor con el que Dios nos ama y que se nos ha dado en Jesucristo. Es verdad que en la Iglesia actual se le pide a los novios que hagan los cursillos prematrimoniales para que puedan comprender mejor lo que es el matrimonio. Me parece que eso es una preparación muy pobre. Jesucristo ha venido para que vivíamos bien la vida. Vivirla con esperanza, gozo; para que aprendamos a querernos, para que aprendamos como el Señor nos quiere, como ese amor Suyo renueva nuestro corazón y nos hace posible querernos, incluso cuando parece que es imposible volver a quererse, o quererse más. Siempre es posible mejorar en el camino del amor.

Que el Señor, que se nos da en la Eucaristía, abra nuestros corazones a esta realidad. Dios es Amor. Quiere que participemos de Su amor. Nos comunica el secreto de nuestra vida humana como un amor semejante al suyo. Corrigió al escriba, pero lo hizo en la Última Cena: “Amaos los unos a los otros como Yo os he amado”. Es decir, hasta el don de la vida: “No hay mayor amor que dar la vida por aquellos a los que uno ama”. Eso es lo que dice Jesús justamente cuando va a ir a la cruz, cuando sabe que es el don de Su vida lo que nos va a comunicar a nosotros la vida verdadera. A ese mayor amor estamos llamados. La santidad no es otra cosa. La santidad es el modo de la vida de Dios. No es cumplir unas reglas escrupulosamente, estar muy atento a todas ellas. La santidad es que el amor de Dios inunde nuestra vida con su corriente y pueda transformar la pequeñez de nuestro corazón, la dureza, las heridas de nuestro corazón, de forma que podamos crecer en el amor, hasta que resplandezca en nosotros y llene sobreabundantemente nuestras vidas en la vida eterna.

Que así sea para todos vosotros. Que así sea para mí. Que así sea para ese bebé que está en el carrito y que está empezando su camino: que descubra que en ese camino ha sido llamada a la felicidad eterna y que Jesucristo es la piedra angular sobre la que nuestra felicidad se puede construir sin que tiren abajo nuestra casa, ni las tormentas, ni los terremotos, ni las desgracias, porque está edificada sobre roca que es el amor infinito de Jesucristo.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

31 de octubre de 2021
S.I Catedral de Granada

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Ordenación diaconal y Día de las Personas Sin Hogar, en “Iglesia Noticia”

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Ordenación diaconal y Día de las Personas Sin Hogar, en “Iglesia Noticia”

Programa emitido en COPE Granada y Motril el domingo 31 de octubre de 2021, a las 09:45 horas.

En este programa de información diocesana hablamos sobre la próxima ordenación diaconal de Mariusz Kubajek, del seminario diocesano Redemptoris Mater, que tendrá lugar en la próxima fiesta de Todos los Santos.

También informamos sobre el Día de las Personas Sin Hogar, recordando la campaña de Cáritas Diocesana de Granada con el delegado pastoral. A su vez, volvemos a recordar la convocatoria del rezo del Santo Rosario a los pies del monumento de la Inmaculada Concepción en la Plaza del Triunfo.

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Visita Pastoral a la parroquia de Santa Ana y San Joaquín (Málaga)

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Homilía pronunciada por Mons. Jesús Catalá en la Misa durante la Visita Pastoral a la parroquia de Santa Ana y San Joaquín (Málaga)

VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA DE SANTA ANA Y SAN JOAQUÍN

(Málaga, 31 octubre 2021)

Lecturas: Dt 6, 2-6; Sal 17,2-4.47.51; Hb 7, 23-28; Mc 12, 28b-34.

(Domingo Ordinario 31- B)

1.- El libro del Deuteronomio, que hemos escuchado, exhorta al pueblo de Israel; a escuchar el mandato principal de la ley: «Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es único. Amarás, pues, al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Dt 6, 4-5).

 Dios es el más importante; Dios es infinito. El pueblo de Israel vivía en medio de pueblos que tenían otros dioses; como el pueblo de Málaga y la parroquia de Santa Ana y San Joaquín vive en medio de gente que tienen otros dioses. Pero Dios no es lo más, sino el más importante, al único al que tenemos que adorar y dar gracias, porque Él se ha revelado de esa manera; se ha revelado como amor a través de Jesucristo.

2.- Según el evangelio de hoy un escriba, es decir, un entendido de la ley, se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?» (Mc 12, 28).

¿Vosotros pensáis que un especialista de la ley le preguntara a Jesús cuál era el principal mandamiento? Esto tiene una explicación, porque la ley de los judíos contenía más de seiscientos mandamientos: trescientos sesenta y cinco, uno por cada día del año; y el resto hasta más de seiscientos. En medio de ese bosque de mandamientos algunos israelitas ya no sabían qué era lo más importante y qué era lo menos.

Jesús, para responder a este escriba, cita el texto que hemos escuchado del Deuteronomio: «El primero es: Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser» (Mc 12, 29-30).

3.- ¿Cómo hacemos para vivir de modo que nuestra vida esté enfocada, repleta, llena de la presencia de este único Dios, en medio de muchos dioses? Éstos nos atraen, pues no somos de piedra; nos atraen los dioses falsos que no dan felicidad; nos atraen a igual que al resto de nuestros contemporáneos. Entonces, ¿qué hacer para que el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Dios de la gloria, sea nuestro único Señor?

¡Corresponded a su amor! Si Jesucristo nos ha manifestado el amor de Dios de manera tan plena, entregándonos su vida en la cruz, debemos corresponder.

Nosotros no amamos primero, como dice san Juan evangelista en su carta. El amor no consiste en que nosotros amemos primero, sino en que Dios nos amó primero (cf. 1 Jn 4, 10). Solo nos toca corresponder al amor recibido.

4.- En el Salmo que hemos cantado, haciendo oración de él, hemos dicho que Dios es nuestra fortaleza: «Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza» (Sal 17,2). Y fijaros la cantidad de nombres que el salmista le dedica a Dios para expresar que es el más importante: «Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte» (Sal 17,3).

¿A qué persona le diríais todo lo que el salmista le dirige a Dios? ¿Hay alguna persona a la que le dedicaríais todos estos nombres? Ni siquiera al esposo, a la esposa o al hijo. Solo a Dios, porque solo Dios salva. Solo Dios es la roca sobre la que se asienta nuestra vida y que da sentido a nuestra existencia de personas. Él es la fuerza salvadora.

A todos nos queda un buen trecho, un camino largo que recorrer para que Dios sea realmente el único Señor en nuestra vida.

5.- El segundo mandamiento de la ley mosaica, según la respuesta del Señor al escriba especialista de la ley, es: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que éstos» (Mc 12, 31).

Son la cara y la cruz de la misma moneda. ¿Podéis separar las caras de una moneda? Vamos a suponer que tenéis una técnica con la que sois capaces de cortar la moneda y separar las dos caras. ¿Qué le ocurriría a esa moneda? Pues que perdería su valor; ya no sería moneda. La moneda tiene valor porque forma una unidad con las dos caras inseparables. Si las separas deja de ser moneda.

¿Qué ocurre con los dos mandamientos principales? Si los separamos, ya no son mandamientos, ya no los podemos cumplir. Si decimos que amamos a Dios, que es nuestra roca, nuestra salvación, nuestro Señor; pero despreciamos al hermano, no amamos a Dios; y viceversa.

6.- El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él. Y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios» (Mc 12, 32-33). ¿Amamos así nosotros?

Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios» (Mc 12, 34).

¿Qué nos respondería Jesús a nosotros si hubiéramos entablado con él el diálogo que tuvo con el escriba? Nos diría: estáis dentro del reino de Dios. Fijaros que el Señor le dijo al escriba: no estás lejos; pero no le dijo: estás dentro.

¿Vosotros, queréis estar cerca o estar dentro del reino de los cielos? Estar dentro, ¿verdad? Estar dentro implica muchas cosas; implica vivir los dos mandamientos unidos; implica corresponder al amor de Dios a través del amor al prójimo.

7.- El amor a Dios y al prójimo es el doble mandamiento del Amor, que Jesucristo nos ha enseñado con hechos y palabras.

Queridos fieles de la parroquia de Santa Ana y San Joaquín, el Señor os invita a vivir hoy este mandamiento de amor, tratando a los demás como verdaderos hermanos e hijos del mismo Padre del cielo.

No hay ningún ser humano que no sea hijo de Dios. Los cristianos somos hijos de Dios de una manera especial por el bautismo. Pero todo ser humano, aunque no sea cristiano, es hijo de Dios; es imagen de Cristo que merece ser amado como Cristo. Y amándole, amamos a Cristo.

La Iglesia os anima a vivir vuestro compromiso bautismal en fidelidad a Jesucristo y al servicio de los más necesitados.

8.- La Visita pastoral pretender ser un alto en el camino, un discernimiento, una reflexión, una revisión de cómo vivimos nuestra vida de cristianos.

Estas son las lecturas que nos ofrece la liturgia de este domingo; no hemos buscado unas lecturas preparadas para la Visita pastoral; aunque las hay también si se celebra en otro tiempo que no sea domingo. La Palabra de Dios hoy nos ha dicho esto y viene como anillo al dedo.

Esta comunidad parroquial, no solo en sus individuos, sino como comunidad debe vivir este doble mandamiento.

Decían los paganos viendo a los primeros cristianos: «¡Mirad cómo se aman!» (Tertuliano, siglo II). ¿Cómo tienen que reconocer a esta comunidad cristiana? Por el amor. El distintivo del cristiano es el amor, a Dios y al prójimo.

La barriada de Nueva Málaga tendría que decir cuando os vea: “¡Mirad cómo se aman!”. Creo que estamos aún en camino de alcanzar ese listón, pero aún nos queda. Esta va a ser una meta de cada día.

9.- Pedimos a Santa María de la Victoria, nuestra Patrona, a los titulares de la parroquia, Santa Ana y San Joaquín, y a las demás devociones de la Virgen, que nos acompañen en el camino que Dios nos propone a recorrer y en el que ya estamos metidos, pues no partimos de cero.

Cada uno está en un punto de su vida, en un momento de su proceso de conversión y de configuración con Cristo, y de calidad de amor a Dios y a los hermanos. Pues cada uno desde donde esté, ¡a continuar! Y no importa la edad. Queridos jóvenes, no esperéis a amar cuando tengáis cuarenta o cincuenta años. El amor a Dios y al prójimo se debe realizar desde la infancia. Todos los presentes tenemos que amar a Dios y al prójimo.

10.- Os animo a dar buen ejemplo y a vivir la fe con gozo, con alegría, sin tantos prejuicios y sin tantos miedos. No debemos tener miedo a la sociedad. No la tuvieron los primeros apóstoles y los discípulos. La época imperial romana no fue mejor ni peor que nuestra sociedad. ¡Adelante, pues! Revisemos cómo caminamos y cómo debemos proseguir.

Mi felicitación a los sacerdotes. Hoy nos acompaña también D. Andrés Merino, que fue antes párroco vuestro. Mi felicitación a los párrocos por el trabajo que han hecho, caminando con vosotros, porque estáis construyendo una hermosa comunidad.

¡Os felicito! ¡Adelante! Siempre adelante, no os quedéis como estáis. Que así sea.

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«La acogida de la Cruz y el Icono ha sido un regalo de Dios»

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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El Obispo se une a la jura de bandera que pone fin a la estancia de la Guardia Real en la provincia

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El obispo de Huelva, Santiago Gómez, se ha unido al acto de jura de bandera de la Guardia Real desarrollado esta mañana de sábado en las carpas de la Avenida de Andalucía y en el que han participado también otras autoridades locales y provinciales. La jura de bandera ha sido el broche final de la visita de la Guardia Real a la provincia onubense con motivo de la realización del ejercicio Huelva 2021.

El pasado martes, 26 de octubre, D. Santiago Gómez, recibía en el Obispado al coronel jefe de la Guardia Real, Juan Manuel Salom, que estuvo acompañado por el comandante Hugo José O’Donnell, jefe de Relaciones Institucionales de la Guardia Real, en un encuentro en el que también estuvo el vicario episcopal para la Administración de los Bienes Diocesanos y Relaciones Institucionales, Jaime Jesús Cano.

Asimismo, el jueves, 28 de octubre, el Escuadrón de la Guardia Real cubrió la distancia entre la Aldea de El Rocío y Almonte, en cuya parroquia Ntra. Sra. de la Asunción realizó una ofrenda a la Virgen del Rocío, concretamente, una mantilla de caballería que se utilizó durante la proclamación de S.M. el Rey D. Felipe VI. El acto fue presidido por el párroco y vicario episcopal del Condado, Francisco Miguel Valencia,

Por otro lado, ayer viernes, 29 de octubre, la Santa Iglesia Catedral acogió una Misa presidida por el Obispo, a la que asistió una representación de la Guardia Real, encabezada por el jefe del Cuarto Militar de la Casa de Su Majestad el Rey, teniente general Emilio Juan Gracia y el coronel jefe de la Guardia Real, Juan Manuel Salom, y que contó además con la presencia de autoridades civiles y militares de la provincia onubense. A su término, la Guardia Real hizo la ofrenda de un ros a la Virgen de la Cinta, Patrona de Huelva.

El acto de esta mañana en la Avenida de Andalucía pone así el punto final al despliegue de la Guardia Real a lo largo y ancho de la provincia desde el pasado martes, 26 de octubre, con el desarrollo de múltiples eventos. La Guardia Real es la unidad militar al servicio de la Jefatura del Estado que proporciona guardia militar, rinde honores y presta escolta solemne, tanto a Sus Majestades los Reyes como a los miembros de la familia real que se determinen, y a los jefes de Estado extranjeros cuando así se ordene, tal y como establece el Real Decreto 434 de 1988.

 

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Don Amadeo pronuncia el acción de gracias en la beatificación de cuatro operarios diocesanos en Tortosa

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Esta mañana se ha celebrado en la Catedral de Tortosa la ceremonia de beatificación de cuatro sacerdotes operarios diocesanos que entregaron su vida a causa de la fe. El Administrador Apostólico, Don Amadeo Rodríguez Magro, ha acudido representando a la Diócesis de Jaén ya que dos de ellos perdieron su vida en la provincia cuando desarrollaban su misión de formadores en el Seminario de Baeza.

Monseñor Rodríguez Magro ha sido el encargado de leer el acción de gracias después de la comunión en la beatificación que ha estado presidida por el Cardenal Marcello Semeraro, prefecto para la Congregación de las Causas de los Santos.

 

Acción de gracias en la Beatificación de cuatro mártires Operarios Diocesanos en Tortosa

Eminentísimo Señor Cardenal, Marcello Semeraro, legado del Santo Padre Francisco en este acontecimiento de gracia y santidad que acabamos de celebrar; eminencias, excelencias reverendísimas, señor nuncio apostólico, hermanos en el episcopado; queridos sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas; familiares de los mártires y hermanos y hermanas en el Señor.

Con estas breves palabras de gratitud al Señor, recojo los sentimientos de los pastores de las diócesis en las que estos cuatro mártires dieron la vida por su fe y por su condición de sacerdotes. Dos de ellos (Aquilino Pastor y Manuel Galcerá) encontraron el martirio en lugares de Jaén, cercanos a Baeza, donde ejercían su ministerio como formadores en aquel seminario. Francisco Cástor Sojo y Millán Garde fueron martirizados en Ciudad Real y Cuenca respectivamente. Los cuatro encontraron la muerte tras un itinerario martirial y doloroso en sus últimos días, en el que manifestaron la evidencia que el martirio es la consecuencia de una vida santa y apostólica.

Los cuatro, miembros de la Hermandad de Operarios Diocesanos, dedicaban su vida a una misión esencial en la Iglesia, a la formación de los futuros sacerdotes, encomendada en muchos seminarios de España a la institución fundada por el Beato Manuel Domingo y Sol. Los cuatro mártires, hoy beatificados, procedían por origen, de lugares en los que la Hermandad tenía una presencia fecunda en vocaciones sacerdotales. Su recorrido ministerial, en unos más dilatado, y en alguno aún “nuevecito y flamante”, es también especialmente evocador para los que conocen la geografía por la que anduvieron estos sacerdotes servidores de la vocación sacerdotal y acompañantes del seguimiento de Jesucristo Buen Pastor, hasta dar la vida por sus ovejas. En esta geografía del ministerio de los formadores de sacerdotes, permítanme que evoque especialmente a Extremadura, no sólo por ser el lugar de nacimiento de dos de estos nuevos beatos; también por haber pasado prácticamente todos ellos por el Seminario de Plasencia, uno de los lugares emblemáticos de la Hermandad.

No quiero dejar de hacer mención del especial significado del Seminario de Baeza, en el que eran educadores dos de ellos. En él se recogía la herencia de San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia, Patrón del clero español y Maestro en la formación sacerdotal. En este seminario se le daba continuidad, de algún modo, a la Universidad que en aquella ciudad puso en marcha y en la que se educaron en ciencia, santidad y celo apostólico los discípulos de la Escuela Sacerdotal Avilista.

Por todo lo que dejaron de bien y servicio a lo largo de sus vidas y por su sangre derramada en su cruento martirio, semilla de tanto seguimiento de Cristo, le damos gracias a Dios Nuestro Señor. También le damos gracias a la Santa Madre Iglesia por el cuidado que está poniendo en que nunca se pierda la memoria martirial de la Iglesia en España.

 

+ Amadeo Rodríguez Magro
Administrador Apostólico Diócesis de Jaén

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DISCURSO EN LA APERTURA DEL CURSO ACADÉMICO 2021-2022

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Señores profesores y alumnos del Instituto Superior de Ciencias Religiosas

Queridos amigos:

Comenzamos este nuevo curso académico después del difícil curso pasado, en el que hemos tenido que superar las vicisitudes que nos ha impuesto una pandemia que aún dura, a pesar de la mitigación de la misma gracias a las medidas sanitarias tomadas por las autoridades y la vacunación en aplicación que ha ido inmunizando a la población, al menos en gran medida. Para sacar adelante la labor académica, hemos tenido que ensayar y hacernos con los medios que hoy la tecnología pone a nuestro alcance y que, en cierta medida, han ayudado a superar las dificultades planteadas por la pandemia.

Gracias al auxilio de las clases por videoconferencia y la utilización del correo y mensajes electrónicos, combinados con la asistencia presencial al aulario en la medida que lo ha permitido la situación sanitaria, hemos podido llevar adelante la docencia y la dirección tutorial de los trabajos exigidos para la graduación que corresponde a cada curriculum académico. Cuando ahora comenzamos el nuevo curso, damos gracias a Dios, porque la situación sanitaria ha cambiado notablemente, aunque esto no significa que no pueda variar y empeorar de nuevo. Esperamos de la responsabilidad de profesores y alumnos que se tomen las precauciones que en cada momento vayan aconsejando las circunstancias sanitarias.

A pesar de las limitaciones impuestas por la situación sanitaria en el curso académico pasado, hemos llevado adelante no sólo la docencia y el trabajo tutorial que son requeridos en este Instituto Superior de Ciencias Religiosas, sino que hemos sabido mantener el espíritu de superación frente a la adversidad, lo cual ha supuesto un reto moral que hoy nos alegramos de haber superado. No hemos podido, sin embargo, llegar todo lo lejos que de ordinario nos proponemos lograr, en tiempos no perturbados por situaciones no previsibles como la creada por el virus que ha puesto en jaque a toda la humanidad. Así, no nos ha sido posible realizar cumplimentar la programación deseada de la Extensión Cultural, que hemos venido desarrollando en la colaboración con el Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario Conciliar de San Indalecio, ahora ha suspendido su actividad de modo transitorio. Sin embargo, gracias a la colaboración de la plataforma presencial telemática «Moodle», que la empresa «Ofinnet S.L.» de Oviedo ha puesto a nuestra disposición mediante convenio, hemos podido impartir los cursos de Declaración Eclesiástica de Capacitación Académica (DECA), para la necesaria y obligatoria habilitación del profesorado de Religión católica, conforme a la normativa vigente.

La experiencia nos ha permitido mejorar el tenor del convenio, a plena satisfacción para la empresa y para el Instituto Superior de Ciencias Religiosa, cuyo promotor es el Obispado de Almería. El nuevo convenio fue firmado el 24 de mayo de 2021 y esperamos que a su amparo siga ofreciendo unos cursos, cuya edición interesa a tantos profesores que necesitan esta habilitación, que la Iglesia Católica exige normativamente para la impartición de la enseñanza de Religión católica. El alto número de alumnos que se matricularon en las cuatro ediciones del pasado curso 2020-2021 llegó a ser de 2952 matrículas curriculares.

Resaltaré que el crecimiento del alumnado de matriculación completa, conforme a los datos de la Secretaría general del Instituto llegó a ser de 28 alumnos el año pasado, y para el nuevo curso se han matriculado 35. Una cifra ciertamente estimable, lo que significa que ha tenido y sigue teniendo éxito el notable esfuerzo que venimos haciendo, por superar los obstáculos que la legislación pone a la enseñanza de la Religión en la escuela. Un esfuerzo que merece la pena, porque acaba dando su resultado. La Iglesia necesita profesores de Religión verdaderamente preparados para afrontar la docencia con los resultados deseados, los que exige la labor de instrucción que la materia requiere.

Ciertamente la enseñanza de la Religión no es asimilable a la catequesis, que tiene su lugar en la iglesia parroquial y en la escuela católica, con la particular colaboración de las familias cristianas.        Se trata de obtener una buena transmisión de la Religión católica en su cuadro dogmático o sistema de creencias basadas en la revelación divina, tal como ésta es comprendida en la fe y propuesta por la Iglesia para ser creída por quienes aceptan la fe cristiana que dimana de la predicación del Evangelio de Cristo. Se trata de exponer también el código de conducta que la Iglesia ha recibido de la predicación evangélica; y también las prácticas sacramentales que junto con las otras prácticas rituales configuran el cuerpo litúrgico de la de la fe católica, así como las expresiones culturales en las cuales se vierte y manifiesta la vida religiosa.  Todo lo cual exige asimismo la exposición de la historia de la Iglesia como comunidad de fe y su proyección sobre la ordenación de la sociedad y la cultura. Un programa amplio y que exige conocimientos y dedicación al estudio, que debe ser evaluado junto con los demás conocimientos de las ciencias y las humanidades.

Como puede verse, este programa se sostiene sobre el diálogo que la fe tiene en permanente dialéctica con la razón. Por esto mismo, cualquiera puede comprender que el cubrir los puestos del profesorado de Religión exige rigor y seriedad, sin hacer concesiones al tráfico de influencias y a la acepción de personas, que quienes tienen la responsabilidad de preparar y seleccionar el profesorado de Religión deben excluir de todo punto. Los responsables en la diócesis de procurar la formación y las condiciones en las cuales los profesores de Religión católica han de ejercer su labor, han de poner el mayor interés en lograrlo. Para que así sea y con resultados tangibles, el ISCR de Almería en colaboración con la Delegación para la Enseñanza católica ha de proponerse el mayor empeño en lograr un cuerpo de profesores verdaderamente capacitado y habilitado para la enseñanza.

Al mismo tiempo que se procura la preparación en conocimientos del profesorado de Religión católica, se ha de poner también gran interés en que la vida cristiana de los profesores respalde el cometido que se les encomienda. De hecho, la Iglesia incluye en la selección de los profesores que presenta a las autoridades encargadas de la Educación que estos candidatos cuenten con una vida acorde con la profesión y práctica de la fe cristiana. Corresponde a la competencia de las autoridades eclesiásticas la presentación de candidatos idóneos por su preparación académica y una coherente vida cristiana, precisamente para que los que son presentados no estén en contradicción con aquello que van a enseñar, para lo que se supone que están preparados. Que sea así, es algo que es preciso considerar como exigencia ética de quien se propone transmitir unos conocimientos de la Religión cristiana como realidad viva que tiene su propio estatuto social, amparado por el derecho a la libertad religiosa.

Nuestro marco de actuación está dado en la normativa sobre los Institutos Superiores de Ciencias Religiosas emanada por el Congregación para la Educación Católica, y que tiene un referente de actualidad en la Constitución Apostólica Veritatis Gaudium del Papa Francisco, de 1 de enero de 2018, por cuanto estos institutos superiores requieren el patrocinio y control de una Facultad de Teología. La impartición de Ciencias Religiosas tiene un estatuto de grado universitario y sus tres ciclos (Grado, Máster y Doctorado) son los que exigen los curricula propios de la naturaleza universitaria, que abre el camino a la investigación científica y a la docencia. Nuestro Instituto cuenta con el patrocinio de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, que tiene en ella la garantía de sus enseñanzas, de la cual formamos parte en la medida que nos toca, y cuya tutela agradecemos como verdadera Alma Mater.

Queda inaugurado el curso académico 2021-2022 en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Almería.

Almería, a 21 de octubre de 2021

+ Adolfo González Montes

Obispo de Almería

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El Vaticano prorroga las indulgencias por la conmemoración de los fieles difuntos

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La Penitenciaría Apostólica del Vaticano publicó el pasado 28 de octubre el decreto que establece la posibilidad de ganar indulgencias plenarias con ocasión de la conmemoración de todos los fieles difuntos durante todo el mes de noviembre.

El texto afirma que la decisión se ha tomado tras haber escuchado las diversas súplicas recibidas recientemente de varios obispos, debido al estado de pandemia que continúa.

La Penitenciaría Apostólica, por tanto, «confirma y prorroga para todo el mes de noviembre de 2021 todos los beneficios espirituales ya concedidos el 22 de octubre de 2020».

Cardenal Piacenza: una devoción muy sentida

El presente Decreto, al igual que el emitido el año pasado, en plena pandemia, pretende responder a la necesidad «de evitar las reuniones, causa potencial de la propagación de la covid-19, que aún afecta en mayor o menor medida a la población mundial».

En una entrevista concedida a Vatican News el pasado 23 de octubre, el cardenal Penitenciario Mayor, Mauro Piacenza, explicó que «la costumbre codificada es la de una indulgencia plenaria en todos los días del Octavario, del 1 al 8 de noviembre, para todos aquellos que visiten los cementerios rezando por los difuntos, y el 2 de noviembre, concretamente, la visita a una iglesia u oratorio rezando el Pater y el Credo. Esta es el estándar».

El cardenal Piacenza continuó diciendo que se trata de una forma de devoción muy sentida, que se expresa participando en la misa y visitando los cementerios, y por ello, para que la gente pueda diluir sus visitas sin crear una multitud, «se ha decidido diluir en el tiempo la posibilidad de utilizar las indulgencias y así durante todo el mes de noviembre se podrá adquirir lo previsto para los primeros 8 días de noviembre».

Revivir la fe en la vida eterna

En cuanto a la relación entre la solemnidad de Todos los Santos y la conmemoración de los difuntos, el Penitenciario Mayor recordó que: «Estamos llamados en estos días a reavivar nuestra certeza en la gloria y la bienaventuranza eternas» y recomendó pedir «humildemente y con confianza perdón por los que nos han dejado, por sus pequeñas o grandes faltas, ellos que sin embargo ya están salvados en el amor de Dios, y renovemos nuestro compromiso de fe».

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