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Jóvenes de la diócesis pasaron los símbolos de la JMJ al vecino Portugal

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Eran poco más de las nueve de la noche del pasado viernes, 29 de octubre, cuando, tras una intensa jornada, los jóvenes de nuestra diócesis subían al ferry atracado en el muelle de Ayamonte los símbolos de la Jornada Mundial de la Juventud para hacer entrega de estos a los jóvenes de la vecina diócesis del Algarve que esperaba en la otra orilla del Guadiana, en la localidad portuguesa de Vila Real de Santo Antonio.

A pesar de que la tarde se presentaba lluviosa, un buen número de jóvenes de toda la diócesis se acercaban, acompañados de sus sacerdotes, hasta Ayamonte para participar en el acto de despedida de la Cruz de la JMJ y el Icono de María Salus Populi Romani en representación de toda la juventud española después de haber atravesado la práctica totalidad de las diócesis españolas en algo más de un mes de presencia de estos símbolos en España.

La jornada había iniciado a las 9.00 h. de la mañana cuando, procedente de la diócesis de Cádiz y Ceuta, llegaba hasta Bollullos Par del Condado. Allí, los alumnos del Centro de Formación Profesional Ntra. Sra. de las Mercedes acogían los símbolos con un sencillo acto y oración, que contó con el testimonio de jóvenes participantes en anteriores ediciones de la JMJ que contagiaron a los presentes las ganas de peregrinar a Lisboa el verano de 2023 para participar, junto al papa Francisco, de la próxima JMJ.

Tras ese momento, eran trasladados hasta la capital donde esperaban un grupo de alumnos del Colegio Diocesano Sagrado Corazón de Jesús donde los alumnos de bachillerato y ciclo se hacían portadores de estos símbolos que eran recibidos por un canto preparado para la ocasión y cantado por los más pequeños del centro: «¡Esta es la Cruz de la Juventud!». A continuación, alumnos y profesores participaban de la celebración de la Palabra.

La delegación de Pastoral Universitaria tomaba el testigo en la capilla Santa María Sedes Sapientae, del Campus Universitario del Carmen, donde un grupo de universitarios y profesores participaban en la oración del Vía Lucis. Se cerraba de este modo la mañana en espera y los símbolos eran llevados a su última parada, Ayamonte, donde esperaban numerosos jóvenes para participar del final de fiesta.

Gracias a Dios, la lluvia dio una tregua para que pudiera desarrollarse el programa previsto. Así, a las 18.00 h., los jóvenes convocados en la plaza de la Coronación portaron los símbolos y se dirigieron hasta el convento de las Hermanas de la Cruz donde las hermanas elevaron su oración y sus cantos. A continuación, la comitiva se dirigió hasta la céntrica plaza consistorial de la Laguna para dirigir su oración a la Inmaculada Concepción cuyo monumento se erige en el centro de esta plaza. Y desde allí, culminaba el último tramo del recorrido hasta la parroquia de Nuestra Señora de las Angustias, patrona de Ayamonte, para participar en la celebración del sacramento de la Reconciliación a la espera de iniciar la Eucaristía.

La misa de despedida, presidida por el obispo de Huelva, Santiago Gómez, fue concelebrada por Mons. Manuel Quintas, obispo de Algarve; Mons. Américo Aguiar, obispo auxiliar de Lisboa y responsable de la JMJ Lisboa 2023; el sacerdote Raúl Tinajero, director de la Subcomisión Episcopal de Infancia y Juventud de la CEE; y el padre Filipe José Miranda Diniz, director del Departamento Nacional de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal Portuguesa.

En su homilía, D. Santiago Gómez  recordaba a los jóvenes que “la primera certeza que podemos tener es que Dios nos ama y la Cruz es la prueba más grande». «Queridos jóvenes», exhortaba, «mirad una y otra vez la Cruz del Señor y en ella el amor que Dios os tiene”.

Un templo parroquial abarrotado de jóvenes y lugareños en el que también estaban presentes una comitiva juvenil de la diócesis vecina de Algarve. La Eucaristía contó con la belleza de los cantos del Coro Joven Diocesano que, dirigido por Sergio Lazo, se estrenaba en público con un rico repertorio de clásicos de Rino Fisichella como el conocido tema «Jesus Christ, you are my life» o el himno de la JMJ Lisboa 2023 «Há Pressa no Ar» («Hay prisa en el aire»).

A la conclusión de la celebración, tres jóvenes tomaban la palabra para agradecer, en nombre de toda la juventud española, a la organización de la JMJ 2023 haber podido contar con la presencia de estos símbolos en nuestra tierra recorriendo, desde el 5 de septiembre, más de 50 diócesis españolas. Mismas palabras de agradecimiento las del sacerdote Raúl Tinajero que invitó a los jóvenes a seguir el rastro de la Cruz de la JMJ para llegar hasta Lisboa en el verano de 2023.

Tras la celebración, los scouts del grupo Esury de Ayamonte portaban los símbolos acompañados por antorchas y los sones de un grupo de gaiteros. La comitiva se dirigió hasta el muelle embarcadero del puerto ayamontino para despedirse, definitivamente, de la Cruz de la JMJ y el Icono de María Salus Populi Romani en un adiós que, en el corazón de los jóvenes resonó como un ¡hasta pronto!.

 

 

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Don Amadeo preside la solemnidad de Todos los Santos en la Catedral

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Los cristianos estamos llamados a la santidad como plan de vida. Ayer, día de Todos los Santos el Administrador Apostólico, Don Amadeo Rodríguez Magro, presidió la celebración eucarística principal en el primer Templo de Jaén.

Una Eucaristía participada por muchos fieles que quisieron acudir a la Catedral en esa solemnidad a pesar de las inclemencias meteorológicas.

El Administrador Apostólico comenzó diciendo que “es verdad que hoy celebramos la comunión de todos los Santos, pero también es verdad que estamos celebrando la fiesta de los que intentamos vivir la santidad en la tierra, porque nuestro camino es la santidad. Nosotros queremos vivir en Cristo Jesús, que es el santo de Dios”. Después, Don Amadeo continuó sus palabras enfatizando la idea de que “las bienaventuranzas son el camino hacia la santidad, empiezan diciendo cómo se consigue la felicidad, cómo se llega a eso que todos nosotros deseamos”.

En este sentido, el Prelado jiennense explicó que el camino de la santidad es “un camino de muerte y vida, un camino de cruz y de resurrección. Los santos son hombres y mujeres que han alcanzado la alegría en medio de sus circunstancias vitales”. Para añadir, “Las bienaventuranzas son un autorretrato de Jesús. Tenemos que ir reflejando en mi vida las bienaventuranzas, y a través de ellas, reflejar a Cristo por el que llegaré a la santidad”.

A continuación, Monseñor Rodríguez Magro hizo referencia a la Exhortación Apostólica, “Gaudete et Exultate” del Papa Francisco, en la que el Santo Padre recuerda que son las bienaventuranzas son nuestro carné de identidad, hacer el bien y encontrar la paz y la alegría.

Antes de concluir Don Amadeo quiso tener un cariñoso recuerdo para todos los que nos precedieron en la fe, y recordó que el día 2 celebraba la fiesta de los fieles difuntos, una fecha para tener en cuenta y honrar la memoria de nuestros seres queridos que ya gozan de la presencia de Dios.

 

Galería fotográfica: «Solemnidad de Todos los Santos»

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Cursillos celebra su primera Hora Apostólica

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El encuentro con Jesús Sacramentado tuvo lugar en la parroquia Virgen del Camino de Córdoba

El Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Córdoba celebró su Primera Hora Apostólica del curso, el pasado miércoles 27 de octubre, en la parroquia Virgen del Camino, en presencia de Jesús Sacramentado.

En este nuevo encuentro de oración, la comunidad rezó por el Movimiento de Cursillos y por todos los Cursillos que se van a celebrar en Córdoba y en el mundo entero el próximo mes, “para que Él derrame en ellos generosamente su gracia”.

“El encuentro de oración fue además, un volver al momento en que sentimos a Jesús por primera vez a nuestro lado y nos invitó a seguirlo; fue un estímulo para comenzar de nuevo la misión evangelizadora de la Iglesia”, explicaron los cursillistas.

La oración estuvo presidida por el consiliario, Manuel Sánchez, quien recordó que estamos llamados a mantener la esperanza para aquellos que la han perdido, “como las mujeres que se encontraron con Jesús resucitado y la llevaron a los apóstoles; llamados también a vivir todos los acontecimientos de la vida como experiencias transformadoras que nos animen a volver a nuestra Galilea particular y  experimentar que Dios está por encima de los éxitos o los fracasos”.

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El COF de Lucena acogerá una sesión sobre “Responsabilidad emocional”

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La psicóloga Carmen Gálvez Campaña será la encargada de ofrecer la conferencia el viernes, 12 de noviembre

El Centro de Orientación Familiar San Juan Pablo II de Lucena acogerá el viernes, 12 de noviembre, una conferencia titulada “Responsabilidad emocional”, a cargo de la psicóloga Carmen Gálvez Campaña.

Comenzará a las 20:00 horas y la entrada será gratuita hasta completar aforo. Además, habrá servicio de guardería para aquellas familias que deseen asistir con sus hijos.

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Bendición de la cripta de la S.I. Catedral en la solemnidad de los Fieles Difuntos

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Bendición de la cripta de la S.I. Catedral en la solemnidad de los Fieles Difuntos

El cabildo catedralicio preside la Misa por los Fieles Difuntos en la S. I. Catedral, este día 2 de noviembre a las 9 horas. Finalizada la Eucaristía, el deán D. Eduardo García, descendió a la cripta junto a otros dos miembros del cabildo para bendecir los nichos que se encuentran en la zona subterránea de la Catedral.

Los fieles granadinos pudieron disfrutar de la Misa por el día de los Fieles Difuntos este martes 2 de noviembre.

Dos canónigos de la Catedral, D. Manuel García Gálvez y D. Antonio Muñoz Osorio, concelebraron esta Solemne Eucaristía en memoria de todos los fieles difuntos junto al deán de la Catedral.

Ahora que todo el mundo sigue visitando sus respectivos cementerios para recordar a sus seres queridos fallecidos, el deán de la Catedral recordó que “el altar de Dios es el mejor lugar para recordar y encontrarnos con los que nos dejaron”.

Una celebración que quiso subrayar la memoria de la gloria de Dios, del resplandor de Cielo, que encuentra su eco con la celebración previa del día de Todos los Santos. “Los de ayer también eran difuntos, porque ya han fallecido, pero de los que nos consta que están en la gloria de Dios. Hoy conmemoramos a los que están en camino”.

Si bien con una primera memoria dolorosa de la pérdida de un ser querido, el deán destacó que esta solemnidad permite mirar a la muerte de un modo más sereno. “Se ilumina nuestro corazón con la certeza de que ‘Dios no nos entregará a la muerte’, como dice el salmo”.

Terminada la Eucaristía, los miembros del cabildo descendieron a la cripta del templo, para orar y asperjar con agua bendita los nichos donde se encuentran sepultados numerosos fieles granadinos.

LA VÍSPERA, EN SAN JOSÉ

Esta celebración en la S.I. Catedral se suma a la que tuvo lugar la víspera, el día 1 de noviembre, en el cementerio de San José.

Los fieles granadinos pudieron aprovechar el día festivo para acudir a honrar a sus difuntos, en una de las capillas de la zona de cultos del histórico cementerio granadino.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social

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La iglesia del colegio Santa Victoria de Córdoba abre al público como un monumento más

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El centro educativo realiza un sistema de visitas para conocer esta joya del neoclásico

Los cordobeses y turistas que acudan a la ciudad ya pueden visitar como un monumento más la iglesia del colegio de Santa Victoria gracias al proyecto educativo cultural ‘Conoce Nuestra Iglesia. Colegio Santa Victoria’.

Esta joya del neoclásico se abre así a toda la población, solicitando a través de dos teléfonos o un correo electrónico la visita. Son los siguientes 678480990 y 670298752, además de info@monumentosunidos.es. Además, hay dos franjas horarias. La primera de mañana, entre las 10:30 y las 13:30. La segunda de tarde, entre las 17:30 y las 19:00. En la propia iglesia se ha puesto en marcha un pequeño centro de interpretación para ayudar a los visitantes que acudan allí a entender el templo.

Según ha informado el colegio, en el último año se ha hecho una puesta en valor del tesoro que encierra la iglesia para que la gente pueda conocerlo y se ha establecido un centro de interpretación que contiene unos paneles que explican la historia de la iglesia, un edificio único en Córdoba y Andalucía.

Breve historia

El arquitecto francés Luis Gilbert fue el responsable del diseño de la obra, la cual inició en 1759. Le siguió Baltasar Dreveton, el principal responsable de su desarrollo y además, hubo un tercer arquitecto, Ventura Rodríguez, considerado el principal arquitecto español de la época, que tuvo que acudir a resolver un grave problema relacionado con el hundimiento parcial de la cúpula.

La iglesia de Santa Victoria está situada en uno de los puntos más altos de la ciudad de Córdoba, fue construida más rápidamente que edificios equivalentes de la época y su retablo mayor fue obra de Alonso Gómez de Sandoval en 1780. Este cuenta con una figura de la santa, obra del mismo autor.

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COP26: Cáritas Internationalis insta a los líderes mundiales a adoptar políticas climáticas a favor de los pobres

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Con motivo de la apertura de la 26ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, cuyas sesiones se prolongarán hasta el 12 de noviembre en Glasgow (Reino Unido), Caritas Internationalis insta a los gobiernos a adoptar políticas urgentes que garanticen el cuidado del medio ambiente y la justicia social.

Los 162 miembros que integran la confederación Cáritas Internationalis, algunos de los cuales estarán presentes en la COP26, trabajan en todo el mundo y están a la vanguardia de la respuesta a las dramáticas consecuencias del cambio climático que están causando un grave sufrimiento a muchas comunidades. Por ello, y en línea con la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco, Caritas Internationalis reitera su llamado a la justicia climática y políticas que protejan a los más vulnerables, especialmente a los migrantes.

Las devastadoras tormentas, la salinización del agua y el suelo debido al aumento del nivel del mar y las graves inundaciones han afectado a muchas comunidades”, ha recordado Aloysius John, secretario general de Caritas Internationalis con motivo del inicio de las sesiones de la COP26. “El cambio climático –afirma— ya ha producido impactos irreparables en muchas partes del mundo, donde la adaptación es el principal desafío para las poblaciones locales vulnerables. Aunque no son responsables de la crisis climática, estas comunidades se ven obligadas a soportar sus efectos en términos de pérdida de vivienda, medios de vida, entornos de vida e infraestructuras”.

Las condiciones climáticas extremas están empujando a poblaciones enteras a migrar o reubicarse por la fuerza, lo que resulta en una pérdida de identidad cultural y social en sus comunidades. “Hasta la fecha, sin embargo, no se otorga ningún estatuto de refugiado u otro tipo de protección internacional a estas personas, que están privadas de derechos fundamentales, como el acceso a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible. Son derechos fundamentales que los Gobiernos están obligados a respetar y cumplir a través de su acción climática. Como afirma el Santo Padre en Laudato si’, los países desarrollados del Norte global no pueden ignorar su deuda ecológica con el Sur global”, añade John.

Caritas Internationalis reitera que es responsabilidad de los Estados actuar con urgencia antes de que sea demasiado tarde. Aunque la pandemia de COVID-19 ha traído nuevas prioridades, esto no debe servir como excusa para posponer decisiones y retrasar aún más la acción climática. Por el contrario, debe impulsar un compromiso colectivo para adoptar un nuevo modelo de desarrollo basado en energías limpias y renovables, una economía más inclusiva y una mayor justicia social, así como medidas concretas en términos de reducción de la pobreza y cancelación de la deuda. Como señaló el Papa Francisco en su reciente mensaje a la cadena BBC, “momentos de dificultad” como la pandemia de COVID-19 “también ofrecen oportunidades, oportunidades que no debemos desaprovechar”.

La financiación climática tiende a centrarse excesivamente en la infraestructura a gran escala y no tiene como objetivo principal las estrategias locales de adaptación al clima. Existe una necesidad urgente de que los fondos climáticos lleguen a las comunidades locales para realizar la adaptación de base y brindarles un mayor control sobre sus prioridades y necesidades más inmediatas.

En este momento crucial, es de gran importancia que los Estados Partes en las negociaciones climáticas de la ONU reconozcan sus obligaciones morales y legales para con las comunidades más afectadas y las generaciones futuras. Caritas Internationalis lanza un llamamiento moral al compromiso incondicional y la responsabilidad de los Estados más ricos para proteger a las poblaciones más pobres en los países en desarrollo, que se vuelven vulnerables debido al cambio climático, aunque no son responsables de él.

La Confederación Cáritas Internationalis, por lo tanto, insta a estos Gobiernos a:

– Desarrollar y promover políticas climáticas favorables a los pobres y basadas en los derechos humanos, que les permitan vivir con dignidad, adaptarse y ser resilientes a los impactos climáticos adversos.

– Cumplir sus promesas de proporcionar el apoyo financiero indispensable a los países más pobres, abordando el tema de Pérdidas y Daños como una prioridad, asignando financiamiento climático específico y otorgando protección especial a las personas y comunidades desplazadas dentro y entre países debido a efectos adversos del cambio climático.

– Comprometerse y buscar una cooperación genuina con las organizaciones de la sociedad civil, en particular las organizaciones religiosas y las Iglesias locales que tienen relaciones sólidas con las comunidades locales

Cáritas Española, como parte activa de la confederación internacional, comparte plenamente este posicionamiento ante las jornadas de la COP26 que se celebran en Glasgow.

Al mismo tiempo, y como organización fundadora, en nuestro país, de la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo, se suma a la movilización puesta en marcha con motivo de la Cumbre.

– Fuente: Cáritas

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Carta Pastoral de nuestro arzobispo D. Javier en el Día de la Iglesia Diocesana

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Se celebra en la Iglesia en España el 7 de noviembre de 2021, con el lema «Somos lo que tú nos ayudas a ser. Somos una gran familia contigo».

CARTA PASTORAL DE D. JAVIER MARTÍNEZ

EN EL DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA

7 DE NOVIEMBRE DE 2021

Somos lo que tú nos ayudas a ser.
Somos una gran familia contigo

El lema de este año para la Campaña de la Iglesia Diocesana es sólo una verdad a medias. Porque la Iglesia es una realidad humano-divina, en cuanto que “la Iglesia es [en Cristo] como un sacramento, esto es signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano” (Vaticano II, LG, n. 1). La Iglesia prolonga en la historia la Encarnación del Verbo de Dios. La Iglesia recibe su ser de Cristo, que está en su origen, porque Cristo está siempre presente en ella (Mt 28, 20). El Espíritu de Cristo la vivifica: ese Espíritu que se transmite de generación en generación mediante el ministerio apostólico, la Palabra y los sacramentos, y que no deja de suscitar en ella carismas de todo tipo (Juan Pablo II, Tertio millenio adveniente, n. 45), y personas santas que muestran en el mundo la humanidad nueva y plena que nace de Jesucristo y del don de su Espíritu Santo. En este sentido, la Iglesia, cuya realización plena solo se da en la Iglesia universal y en las Iglesias particulares o diócesis, es lo que el Señor nos concede ser.

Pero en otro sentido, el lema es profundamente verdadero. La Iglesia es, desde el comienzo, una “familia”, y también “pueblo”, y hasta en un sentido muy verdadero y profundo, una “nación” y una “patria”, una polis (una “ciudad”, la ciudad de Dios, y un pueblo, el pueblo de Dios, al que pertenecemos todos antes de cualquier otra división entre estados de vida, carismas o ministerios, comunidades o asociaciones). Naturalmente que estas palabras de patria y de nación tienen en el vocabulario cristiano un sentido relativamente distinto del que tienen en la política moderna. En todo caso, la Iglesia es un “nosotros”, y un nosotros radical, porque nuestra pertenencia a ella –en cuanto lugar humano en el que Cristo comunica su vida divina a los hombres–, es la condición misma y el fundamento del florecimiento y de la fecundidad plena de nuestra humanidad, en la fe, en la esperanza y en el amor. Ese nosotros, como Cristo crucificado, quiere abrazar al mundo entero.

Es este sentido de “pueblo”, de ser como cristianos un “nosotros”,  y de que ese “nosotros” es más radical que otras pertenencias humanas, incluso la de la familia y la de la nación, lo que está olvidado en nuestra cultura. Para ella, la Iglesia es solo un conjunto de individuos que tienen (más o menos) las mismas creencias y los mismos valores. Así reducida, la Iglesia es solo una realidad “tradicional” y un poco “folklórica”, en todo caso innecesaria, al servicio del Estado (en el “antiguo Régimen” o en las dictaduras), o al servicio de algunos valores, que pueden cultivarse igualmente sin ella.

El Día de la Iglesia Diocesana, exactamente como el camino sinodal al que nos invita el Espíritu Santo mediante la voz del Santo Padre, y que ya hemos comenzado, es una fuerte invitación a recuperar, acercándonos más unos a otros y caminando juntos, este sentido de ser Iglesia, de ser juntos lo que Dios nos concede ser, lo que estamos llamados a ser para el mundo en este momento de la historia.

+ Francisco Javier Martínez Fernández
Arzobispo de Granada

La hermana Gloria de la Creu profesa sus votos perpetuos en Alhama de Granada

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La hermana Gloria de la Creu profesa sus votos perpetuos en Alhama de Granada

Una de las Servidoras del Señor y la Virgen de Matará de Alhama de Granada, la madre Gloria de la Creu Pérez, hizo su profesión de votos perpetuos en el monasterio de la Inmaculada el pasado 31 de octubre. La celebración contó con la presencia del obispo de Vic, Mons. Casanova, que concelebró junto al Vicario Episcopal, D. Francisco Javier Espigares.

El monasterio de la Inmaculada y San Diego albergó este domingo la profesión de votos de esta religiosa del Instituto del Verbo Encarnado. Un día de fiesta, en el que decenas de alhameños llenaron la iglesia para acompañar ese “sí” definitivo a Dios de la hermana Gloria de la Creu.

Junto a un nutrido grupo de religiosas de la orden, que se desplazaron junto al obispo para acompañar la profesión de esta hermana, Gloria de la Creu pronunció sus votos de pobreza, castidad y obediencia, junto al voto de esclavitud al Inmaculado Corazón de María, propio de las Servidoras.

“La vida contemplativa cuesta de entender en nuestro mundo ¿Qué hace una joven encerrada en un monasterio? ¿Para qué tiene que estar aquí con lo que hay que sembrar y trabajar?”, decía Mons. Casanova, recordando la importancia de la vocación contemplativa en la Iglesia. “Una cosa está clara y es que la vida contemplativa no es la retaguardia, sino la vanguardia de la lucha misionera”.

María Gloria llevaba en Alhama desde el pasado mes de abril. Pasó sus años de noviciado en Italia, estudiando en Roma y creciendo en la vida contemplativa en el monasterio de las Servidoras en Viterbo. “Ella viene preparándose desde hace mucho tiempo”, explica la madre superiora, María de la Coronación. “Dios le ha ido pasos cada vez mayores desde que fue postulante hasta que ingresó y vio la vocación contemplativa”.

“Lo he esperado con mucha impaciencia. Siempre lo tuve muy claro”, afirmaba Gloria, que viene preparándose para este momento desde el año 2014. “En este tiempo he podido ir conociendo con más profundidad nuestro carisma, nuestras constituciones, enamorándome más de nuestro instituto”.

PARA QUE CRISTO REINE EN LAS ALMAS
El carisma de las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará se explica en pocas palabras, y es llevar al Verbo Encarnado a que habite en cada alma: qué Él reine en los corazones.

Así lo ha procurado las religiosas desde su establecimiento en Alhama el pasado mes de abril. El cariño con el que las recibieron y que ellas mismas han procurado con los alhameños, podía palparse este domingo en el convento. “Fue una fiesta de las familias, la nuestra, la religiosa, y de la de ella, con Dios en el medio”, explicó María de la Coronación.

Tras la celebración se desplegó una carpa en el patio interior del convento de la Inmaculada y San Diego. Una carpa que donaron los propios alhameños a las Servidoras, junto a muchas otras donaciones que sirvieron durante la fiesta. Todo el mundo participó de estas nupcias con cantos y bailes en un ambiente de gran alegría.

La hermana Gloria de la Creu afirmaba con alegría que la entrega de Dios a la vida religiosa merece la pena. “Que no sean bobos, que no pierden nada si se entregan a Jesucristo”, nos dijo esta hermana, pensando en los jóvenes. “Cuando Él llama es para colmar el alma de una manera inesperada. Yo animo a que todos disciernan y se lancen al camino”.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social

 

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Amar a Dios y al prójimo

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Homilía del Domingo XXXI del T.O.

Lecturas bíblicas: Dt 6,2-6; Sal 17,2-4.47.51 (R/. «Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza»); Hb 7,23-28; Aleluya: Jn 14,23 («Si alguno me ama, observará mi palabra, dice el Señor, y mi Padre lo amará y vendremos a él»); Mc 12,28-34.

Queridos hermanos y hermanas:

En el domingo hacemos memoria de la resurrección de Jesucristo, porque en este día, el primero de la semana, el Señor dejó para siempre el sepulcro como futuro de una humanidad sin redención, para abrirnos el camino hacia la vida con verdadera duración. La resurrección de Jesús manifiesta el poder inmenso del amor misericordioso de Dios por nosotros. Este amor misericordioso alcanza en la predicación de Jesús una intensidad que pide de sus discípulos una respuesta que se asemeje a su amor, como se había revelado progresivamente en la historia de salvación de la antigua Alianza, al comparar el amor de Dios por su pueblo con el amor del padre que es correspondido por el amor del hijo de sus entrañas, y asimismo el amor recíproco de los esposos. El Dios que liberó a Israel de los egipcios y los condujo a la tierra prometida se reveló a Israel como el Dios único, que excluye todos los ídolos, porque en realidad no hay otros dioses fuera del Dios de Israel. Así dice Dios por medio del profeta Isaías: «Yo soy el Señor y no hay otro; fuerza de mí no existe ningún dios. Yo te he ceñido, aunque no me conoces, para que se sepa desde el levante al poniente que no hay otro fuera de mí. Yo soy el Señor y no hay otro» (Is 45,5-6)

Esta rotunda afirmación de la unicidad de Dios, revelada a los israelitas en la historia de salvación, en las gestas de liberación que dieron lugar al pueblo elegido, era una confesión de fe fundamental sobre la cual se levantaba la constitución religiosa de Israel. Una confesión de fe como respuesta a la experiencia de Israel del amor de Dios por su pueblo. Este es el contexto del mandamiento primero y principal por el que un escriba pregunta a Jesús en el evangelio de hoy. Jesús responde con la confesión de fe de Israel: «Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser» (Mc 12,30).

El amor de cada israelita por el Señor (por “Yahvé tu Dios”) representaba un acto supremo de adoración sólo atribuible al Dios creador de su pueblo, verdadero y único Dios fuera del cual sólo existe el vacío. Esta oración es la preferida de la piedad judía, y es reconocida por el nombre de shemâ, palabra hebrea por la cual comienza la oración: (“Escucha”). Confesar cada mañana y cada tarde que sólo el Señor tu Dios es el único Señor, durante siglos en el Templo y en tiempos de Jesús en la sinagoga, y así hasta hoy, es reclamo y recordatorio permanente para el judío de la propia identidad. La fe judía sólo tiene al Dios de Israel como referente único de la divinidad. El Señor es el que da la victoria al rey, que proclama en el canto real de acción de gracias, el salmo 17 recitado después de la primera lectura, que el Dios de Israel es su roca, su alcázar, su libertador, y el rey ama a Dios y lo alaba como refugio y baluarte donde el rey está a salvo (Sal 17,3-4).

El fragmento del libro del Deuteronomio que hemos leído como primera lectura contiene el versículo que da cuerpo literal a esta oración. En este versículo se recoge el núcleo del memorial de salvación que hace del amor al Señor la esencia misma de la Ley, que Dios impone a Israel como compromiso de amor del pueblo elegido por el único Dios, al que hay que adherirse para seguir existiendo. En la adhesión incondicional al Dios único se encuentra el fundamento de la existencia de cada creyente hebreo, y es la fe que ha de transmitir a los hijos; y el israelita hablará de ella «estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado» (Dt 6,7). Todo israelita ha de llevar consigo en toda circunstancia esta convicción de fe expresada en el shemâ, lo que se traducirá en la costumbre de llevar cajitas a modo de capsulas colgadas del manto y del cuerpo, en la frente y en las muñecas con el texto de la oración (v. 6,8). Son los colgantes de las filacterias (tefilim) de los fariseos en tiempos de Jesús, las mismas que hoy los judíos ortodoxos cuelgan de las cintas de oración. La Ley es permanentemente recordada y, por eso, se han de inscribir sus preceptos incluso en las jambas de la entrada de la casa y en las puertas de la casa (v.6,9).

La guarda de los mandamientos de la Ley es correspondencia de amor al Señor, cuyo amor por Israel es la historia de su misericordia y ternura para el que es su propio «hijo», en la profecía de Oseas. Dios amó a Israel de niño y lo llamó de Egipto, le enseñó a andar y lo llevó en sus brazos acercándolo a sus mejillas (cf. Os 11,1-4). Este amor paterno de Dios a Israel es una imagen que a veces cede ante la imagen del amor enamorado del esposo que ama a Israel como esposa infiel (cf. Os 2,16-22); aunque el Señor se enamoró de ella apenas nacida, chapoteando en su sangre con el riesgo de no sobrevivir, cuya historia desde la infancia de Israel hasta la edad núbil se expresa bellamente en los profetas (cf. Ez 16,4-14).

La santidad de la ley descansa sobre el amor de Dios que la entrega a Israel para convertirlo en su pueblo. Por eso la pregunta que hace el letrado en el evangelio de hoy sólo se entiende bien sobre el fondo de la historia sagrada que da cuenta de la razón de ser el pueblo elegido: la elección divina libre y gratuita. La respuesta de Jesús está en que este mandamiento primero y principal es inseparable del amor al prójimo. Jesús ha unido la primacía del amor a Dios con la semejanza que el amor al prójimo guarda con el amor a Dios. Israel conoce el precepto del amor al prójimo, codificado en el libro del Levítico formando parte de la ley de santidad: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo, el Señor» (Lv 19,18b)[1]. Este precepto forma parte, en efecto, de las prescripciones morales y relativas al culto, y en el sermón del Monte Jesús lo lleva más allá del alcance que tiene en la ley mosaica, que limita el amor al prójimo a los de la gran familia de Israel: «No te vengarás ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo» (v. 19,18a). Jesús, en contra de la sentencia de los maestros de Israel, según la cual no hay por qué amar al enemigo, proclama el amor incluso a los enemigos (cf. Mt 5,43-44)[2].

Jesús ha sido educado desde la infancia en la piedad de Israel y su en su respuesta se hace patente su conocimiento de las sagradas Escrituras, que en la respuesta que da al escriba es enriquecido por aquel que es la palabra de Dios hecha carne. Jesús no responde sólo sobre la jerarquía de estos dos mandamientos colocados en primer lugar, entre las seiscientas trece prescripciones de la torá según la tradición secular de los rabinos, divididas en graves y leves. Jesús recapitula en los dos mandamientos el cúmulo de preceptos que los judíos piadosos deseaban cumplir y no dejaban de tropezar en el número y en lo prolijo de su contenido. Por esto, en el evangelio de san Mateo, Jesús concluye su comentario diciendo que del amor a Dios y al prójimo «penden toda la Ley y los Profetas» (Mt 22,40).

En el evangelio de san Marcos Jesús pone de relieve que «amar a Dios con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios» (Mc 12,33). Jesús orienta su enseñanza a la purificación del culto, que él mismo ejerce como sumo sacerdote de la nueva Alianza sellada en su sangre, según la carta a los Hebreos. Jesús, «es el sumo sacerdote que nos convenía: santo, inocente, incontaminado, aparatado de los pecadores, encumbrado sobre los cielos» (Hb 7,26), que realizó el sacrificio eficaz y verdadero culto espiritual, «de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo» (v. 7,27). No necesita repetir holocaustos y sacrificios que no alcanzan su objetivo: el perdón definitivo de los pecados. Se ofreció a sí mismo al Padre de una vez para siempre como sacerdote y víctima. El sacerdocio de Jesús tiene un carácter existencial, que corresponde al culto espiritual que los verdaderos adoradores han de tributar a Dios, que es espíritu, «en espíritu y en verdad» (Jn 4,23). Un culto que ya no depende de las imperfecciones de los hombres mortales, del sacerdocio levítico del tiempo antiguo. El sacerdocio de Cristo y su sacrificio tienen un valor eterno, «a la manera de Melquisedec» (v. 7,17→Sal 110,4)[3] sin genealogía ni herederos, como sucedía con el sacerdocio antiguo, que se transmitía por sucesión carnal. Genealogía y herencia sacerdotal limitan en el tiempo el valor del culto de Israel, que en Cristo es abolido y superado por el valor eterno del sacrificio de Cristo. Si cambia la ley, cambia asimismo el nuevo culto[4].

Este culto espiritual vivido por el cristiano, existencial y sacramentalmente injerto en Cristo, pasa por la entrega por amor a Dios, a su divina voluntad, y el servicio al prójimo. El sacrificio eucarístico, en el que hace presente el sacrificio de la cruz, tiene en verdad un contenido existencial. En el sacrificio eucarístico es la entrega de Jesucristo el contenido del sacramento del altar, y mediante nuestra participación y comunión en la mesa eucarística Jesús nos asocia a su sacrificio, y nosotros somos asimismo convertidos en ofrenda de amor a Dios, fundamento de nuestra entrega a los hombres. Así se lo pide al Padre el sacerdote en la plegaria eucarística de la Misa, suplicando que el Espíritu Santo «nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredada»[5]. Toda nuestra vida ha de estar asociada a la ofrenda que Cristo hizo de una vez para siempre al Padre y esta configuración con Cristo nos viene por la acción del Espíritu santificador. Que así lo vivamos y demos testimonio de cómo se transforma la vida del que cree en Cristo.

A. I. Catedral d la Encarnación
31 de octubre de 2021

+ Adolfo González Montes
Obispo de Almería

Ilustración. Un fariseo pregunta a Jesús. De la serie de acuarelas sobre la Vida de Cristo de James Jacques-Joseph Tissot (1836-1902). Museo Brooklyn. Nueva York.

[1] Cf. J. Gnilka, El evangelio según san Marcos, vol. II. Mc 8,27-16,20 (Salamanca 1986) 190-192.

[2] Biblia de Jerusalén: Nota a Mt 5,43.

[3] Cf. Biblia de Jerusalén: Notas a Hb 7,11 y 7,16.

[4] K. Berger, Commentario al Nuovo Testamento. II Lettere e Apocalisse, ed. italiana de F. Dalla Vecchia (Brescia 2015) 495-497.

[5] Misal Romano: Plegaria eucarística III.

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