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Los responsables de Liturgia de San Cayetano celebran una jornada formativa

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La Comisión de Liturgia del arciprestazgo de San Cayetano ha celebrado un encuentro de formación para sus miembros en la parroquia Santa Rosa de Lima.

La jornada, celebrada el sábado 13 de noviembre, giraba en torno al título «Un asomarse del Cielo sobre la tierra», expresión sacada de la exhortación apostólica Sacramentum Caritatis de Benedicto XVI sobre la belleza de la liturgia, donde se dice: «La belleza de la liturgia es parte de este misterio; es expresión eminente de la gloria de Dios y, en cierto sentido, un asomarse del Cielo sobre la tierra. El memorial del sacrificio redentor lleva en sí mismo los rasgos de aquel resplandor de Jesús del cual nos han dado testimonio Pedro, Santiago y Juan cuando el Maestro, de camino hacia Jerusalén, quiso transfigurarse ante ellos (cf. Mc 9,2). La belleza, por tanto, no es un elemento decorativo de la acción litúrgica; es más bien un elemento constitutivo, ya que es un atributo de Dios mismo y de su revelación. Conscientes de todo esto, hemos de poner gran atención para que la acción litúrgica resplandezca según su propia naturaleza.»

El sacerdote José Luis Bellón, licenciado y profesor de Sagrada Liturgia, párroco de Alozaina, Tolox y Casarabonela, fue el encargado de dar la primera ponencia, que versó sobre la participación litúrgica. La superiora de la comunidad de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret de Málaga, la religiosa María Soledad Ferrero, ofreció la segunda ponencia, con algunas claves teológicas, pastorales y de vivencia personal para el tiempo de Adviento que pronto comienza.

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Yunquera celebra 85 años del martirio del joven beato Juan Duarte

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Hoy, 15 de noviembre, a las 18.30 horas, se celebra la Eucaristía en el aniversario del martirio del joven santo yunquerano.

El 14 de noviembre, a las 11.00 horas, la parroquia de Yunquera acogió la Misa y la posterior procesión por las calles del pueblo de la imagen del beato Juan Duarte.

JUAN DUARTE

Juan Duarte nació en Yunquera el 17 de marzo de 1912. Sus padres fueron Juan Duarte Doña y Dolores Martín de la Torre. De este matrimonio nacieron diez hijos, de los que sobrevivieron seis, Juan era el cuarto de ellos. Su padre era un labrador autónomo, con bienes suficientes para no tener que trabajar por cuenta ajena, aunque no para llevar una vida desahogada; hombre de campo de recia piedad; miembro veterano de la Adoración Nocturna, como recuerda la insignia expuesta en el chinero de su casa, que mantuvo una relación muy estrecha con su hijo Juan, desde que era pequeño, y aún más cuando le comunicó su deseo de ingresar en el Seminario. Era, sin duda, su hijo preferido, lo cual nunca despertó celos en sus hermanos, pues ellos también le tenían como el mejor de todos Fue bautizado en la parroquia de la Encarnación de Yunquera, donde recibió también la Confirmación. De la recepción de estos sacramentos no hay partidas, porque el archivo parroquial fue totalmente destrozado en el año 1936 y las hojas de sus libros sirvieron para envolver los productos que se adquirían en la iglesia, convertida entonces en economato.

Ingresó en el Seminario en el curso 1925-1926, a la edad de trece años. A decir verdad, fue una decisión que a nadie sorprendió, pues desde muy pequeño ya mostró su cercanía y su inclinación hacia la Iglesia. Y se sentía tan firme en su vocación que cuando, ante los insuficientes medios económicos de la familia, el padre le planteó cómo podrían pagar sus estudios, él sin vacilar respondió: «No se preocupe, el Señor le va a ayudar». En el Seminario Juan se sintió perfectamente, pues más que un internado se encontró una verdadera familia, con un auténtico padre –el rector– y un excelente director espiritual, el P. Soto. Juan quería mucho al Seminario, como permanentemente pudieron constatar sus padres y sus hermanos. Cuando estaba en el pueblo pasando las vacaciones de verano, contaba los días que faltaban para el regreso. Y en una ocasión muy señalada, cuando, después de la quema de iglesias y de conventos en Málaga en mayo del 1931, se planteó la necesidad de regresar al Seminario y su padre le pidió que aplazara su vuelta hasta que la situación política se normalizase, Juan Duarte fue de los valientes que volvieron al Seminario, dispuestos a emprender aquella nueva etapa, huérfanos de su Obispo tan querido, D. Manuel González, y con muy escasos recursos económicos, pero con unos superiores que vivían ya el ideal expresado en aquellos días por el propio D. Manuel: «Espíritu Santo, concédenos el gozo de servir a la Madre Iglesia de balde y con todo lo nuestro».

Durante los años de Seminario, Juan era, como decía el Padre Soto, «un seminarista ejemplar». Inteligente y estudioso, fue aprobando siempre con las máximas calificaciones. Reconociendo su capacidad, en los últimos cursos se le encomendó la tarea de prefecto de los seminaristas menores, educador de ellos. Era alegre y sencillo, de lo cual tuvieron constancia los niños del catecismo de la parroquia de la Victoria y los de Yunquera. De él y de otros dos seminaristas, José Merino y Miguel Díaz, también de Yunquera, se decía que en sus vacaciones traían la alegría al pueblo. Era muy notable su profunda vocación apostólica. Contaba a este respecto su hermana que Merino le dijo un día: «Cuando sea sacerdote, quiere irse a las misiones». El 1 de julio de 1935 recibió el Subdiaconado; de la noche anterior tenemos una plegaria a la que él alude en una emotiva carta al Obispo Don Manuel González: «¡Con qué ganas me pongo en brazos de la Iglesia y con qué ganas le pido al Señor que me quite la vida si no he de servirla con la alegría que inunda mi alma el día que a ella me entrego!». Al año siguiente fue ordenado Diácono en la Catedral de Málaga, el 6 de marzo de 1936.

Duarte, sin embargo, dudaba de su capacidad para afrontar el martirio «si llega el momento», como le confesó un día a su amigo Merino. A este arrojo y valentía de Duarte bien pueden llamársele «parresía», esto es, libertad recibida del Espíritu para decir y hacer lo que él quiere. Su familia y los que le trataron de cerca en aquellos meses saben que una respuesta que frecuentemente salía de sus labios cuando alguien le advertía que la situación empeoraba era: «¡El Señor triunfará, el Señor triunfará!

Quizás ese arrojo o «parresía» fuese la razón última de por qué no fue martirizado en El Burgo como sus dos compañeros José Merino Toledo y Miguel Díaz Jiménez, y se lo llevaran a Álora para matarle en este pueblo, después de una semana de torturas y humillaciones. Su detención ocurrió el 7 de noviembre, por la delación de alguien que, tras un registro fallido llevado a cabo en su casa, le vio asomarse a una pequeña ventana para respirar aire puro después de varias horas, sin luz ni ventilación, en una pequeña pocilga que le había servido de escondite. Cuando los milicianos pegaron en la puerta, sólo se encontraban en casa su madre y él, pues de sus hermanas dos habían ido al campo para lavar la ropa y la otra, la más pequeña, Carmen, se encontraba aprendiendo a bordar para confeccionarle la cinta con la que sus padres atarían las manos de Juan en su ordenación sacerdotal.

De su casa le llevaron al calabozo municipal, y de allí, con los otros dos seminaristas, José Merino y Miguel Díaz, sobre las cuatro de la tarde, lo trasladaron a El Burgo, donde quedaron sus dos compañeros, martirizados en la noche del 7 al 8, mientras Juan fue llevado, por la carretera de Ardales, hasta Álora. Los motivos para no asesinar a Juan en El Burgo, como hicieron con los otros, y llevarlo a Álora no son suficientemente conocidos, pero parece ser fruto de un acuerdo del Comité Local de Yunquera con algún dirigente revolucionario de Álora. En Álora, fue llevado primeramente a una posada y, después, a la Garipola o calabozo municipal, en el que durante varios días fue sometido a torturas sin cuento, con las que pretendían forzarle a blasfemar. Pero él siempre respondía: «¡Viva el Corazón de Jesús!» o «¡Viva Cristo Rey!».

Las torturas y humillaciones a las que fue sometido en la Garipola fueron muy variadas. De cómo se desarrollaban estos paseos hay testimonios de varios familiares y amigos, ya difuntos. La buena gente de Álora vivió la pasión de Juan Duarte como la de un hijo o hermano muy querido. Fueron muchos los que deseaban que aquel sufrimiento, aquella insoportable muerte lenta acabase de una vez. Para hacerle renegar de la fe. Como la indignación de mucha gente de Álora aumentaba por días y la actitud de Juan Duarte se hacía más provocadora –pues con serenidad preguntaba a sus verdugos si no se daban cuenta de que lo que le hacían a él se lo estaban haciendo al Señor–, los dirigentes del Comité decidieron acabar con él. Esta muerte se llevó a cabo en la noche del día 15 de noviembre. Lo bajaron al Arroyo Bujía, a kilómetro y medio de la estación de Álora, y allí a unos diez metros del puente de la carretera, lo tumbaron en el suelo y con un machete lo abrieron en canal de abajo a arriba, le llenaron de gasolina el vientre y el estómago y luego le prendieron fuego.

Durante este último tormento, Juan Duarte sólo decía: «Yo os perdono y pido que Dios os perdone… ¡Viva Cristo Rey!». Las últimas palabras que salieron de su boca con los ojos bien abiertos y mirando al cielo fueron: «¡Ya lo estoy viendo… ya lo estoy viendo!» Los mismos que intervinieron en su muerte contaron luego en el pueblo que uno de ellos le interpeló: «¿Qué estás viendo tú?». Y acto seguido, le descargó su pistola en la cabeza. Pocos meses después, el 3 de mayo, su padre, hermanos y otros familiares se presentaron en Álora para exhumar su cuerpo, fácil de encontrar bajo la arena, pues había sido enterrado por unos vecinos a tan poca profundidad que su hermano José, como él mismo contó, con sólo escarbar con sus manos, topó enseguida con sus restos.

Duarte, junto a Enrique Vidaurreta (rector del Seminario de Málaga), fue beatificado el 28 de octubre de 2007, en Roma, junto a otros 496 religiosos españoles, en una celebración presidida por el papa Benedicto XVI, a la que acudieron más de 300 malagueños.

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«Esta calle es para todos vosotros, queridos feligreses y vecinos»

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El 13 de noviembre de 2021 se descubrió la placa de la calle que lleva el nombre del sacerdote Salvador Gil Canto, quien pronunció el siguiente discurso de agradecimiento.

MEMORIA AGRADECIDA

EL MORCHE, 13 DE NOVIEMBRE DE 2021

Saludo y agradecimiento

Queridos amigos todos: 

Os saludo con afecto y cariño. Hoy es un día para el agradecimiento. 

Sí, porque en la vida hay que ser agradecidos por todo cuanto somos y por todo lo que el Señor nos regala a través de las personas y circunstancias que vivimos. Agradezco las palabras de D. Oscar Medina y Dña. Mari Ángeles Ruiz, así como a nuestro obispo D. Jesús Catalá sus palabras que nos ha hecho llegar a través del actual párroco. Cuando la Teniente de Alcalde me llamó para comunicarme la noticia que nos congrega esta mañana le expresé que yo no era quién para tener aquí una calle. Ella me dijo literalmente: “El Morche te debía una”. Yo como otros muchos serví a esta parroquia de Santiago El Mayor porque es lo que me tocaba hacer como cura, servir a la gente y entregar la vida. Pero permitidme que hagamos un poco de historia.

La historia reciente de la construcción del templo

Corría el año 2002 cuando un grupo de feligreses y vecinos de esta acogedora localidad bañada por el mar, junto con un servidor, se embarcaron en un precioso y ambicioso proyecto, compartido por todos, de construir un nuevo templo parroquial. Muchos de los que estáis hoy aquí en esta mañana lo recordaréis. 

El antiguo templo (capilla-escuela) erigido en los años 50 del pasado siglo se había quedado pequeño. No había infraestructuras parroquiales dignas, la población de esta zona del Municipio crecía, y por más dinero que se le echaba a la antigua iglesia más se necesitaba para adecentar siquiera los salones, el tejado que se calaba siempre que llovía, o incluso el mismo presbiterio. Todos coincidíamos en que el templo debía de arreglarse, repararse y dignificarse. Los comienzos no fueron fáciles. Y después de muchas reuniones informativas, e incluso votaciones, fueron los mismos vecinos los que decidieron que la construcción del nuevo templo para El Morche se quedara donde estaba el anterior. Era la solución más acertada que se podía dar en aquel momento. 

Con la ayuda de la Diócesis

Desde los comienzos, el obispo D. Antonio Dorado Soto y el mismo ecónomo diocesano D. José Antonio Sánchez Herrera se unieron a este proyecto, y animaron sin dudar esta ilusionante idea de construir un nuevo complejo parroquial que dotara de infraestructuras a la parroquia de Santiago el Mayor de El Morche. Con el apoyo del vicario de la Axarquía D. Jesús Ruíz  Martín y del vicario general D. Alfonso Crespo Hidalgo primero, y después D. Alfonso Fernández Casamayor se dieron los primeros pasos en el obispado de Málaga. D. Enrique Martín, arquitecto municipal, D. Álvaro Mendiola y D. Pablo Pastor serían los encargados de llevar adelante el proyecto arquitectónico.  

Templo construido con piedras vivas

Fuisteis muchos, muchísimos los que hicisteis posible esta realidad. Doy gracias a Dios por todos vosotros. Hoy hacemos memoria agradecida de ello. Con mucho trabajo, esfuerzo y tesón se fue abriendo camino. El Morche entero se volcaba para recaudar fondos y emprender un sinfín de iniciativas con las cuales recaudar dinero para levantar el nuevo templo, que como decía el lema de aquellos años, sería un “Templo construido con piedras vivas”. Así pues, fuisteis vosotros los verdaderos protagonistas de esta historia. Feligreses de Torre del Mar y personas que tenían aquí su segunda vivienda también nos ayudaron. ¡Nunca lo olvidamos! Los sacerdotes vamos de paso, el pueblo y la comunidad cristiana permanece. Lo importante es hacer parroquia.

Mientras duraron las obras, gracias a la generosidad de Luis Miguel Salvatierra, pudimos montar una iglesia provisional justo en este lugar que hoy nos congrega. La Corrida de frutas se convirtió en casa de todos. El templo provisional era muy digno, y pudimos continuar la actividad parroquial que, gracias a Dios, cada día iba creciendo. Yo viví justo aquí en una casa que me cedió como vivienda parroquial Evaristo de Torrox. La consagración e inauguración del templo tuvo lugar el 22 de julio del año 2006, se han cumplido ya 15 años.

Un gesto que os honra

Hoy quiero dar las gracias a quienes habéis pensado que justo esta calle, de reciente creación, sea dedicada al párroco de aquel entonces, un servidor. Hoy comparto con vosotros esta alegría profunda con un sincero agradecimiento a Dios, a la Parroquia de Santiago el Mayor, y a todo El Morche. Esta calle os representa a todos y simboliza una parte de la historia aún reciente de la Parroquia. Es un gesto, el de hoy, que os honra a todos al querer perpetuar y recordar todo cuánto aquí se vivió.

Esta calle es para todos vosotros, queridos feligreses y vecinos. Es vuestra y para vosotros, porque fuisteis los pioneros, con vuestro trabajo y dinero, en hacer realidad la construcción del templo parroquial y de levantar la comunidad. Sí, y así quiero que lo sintáis. ¡Cuánto se trabajó y con cuánta ilusión! ¡Cuánta generosidad compartida! Soy yo quien os da las gracias. Y se las doy a Dios, de todo corazón por todo lo que luchasteis para que vuestros niños tuvieran un lugar digno donde bautizarse, o dar las catequesis, donde los novios pudieran casarse, donde despedir a nuestros seres queridos; donde, en definitiva, todos nos pudiéramos reunir para compartir la vida, la fe y la amistad como una verdadera comunidad cristiana. El nuevo templo se convirtió en casa de acogida para todos, también para los que vienen de fuera. ¡Qué buenos servicios ha prestado en estos años!

Queridos amigos, es imposible nombraros a todos. Llegué aquí el año 2000, y me destinaron a estudiar a Roma el año 2008. Aquellos 8 años jamás los olvidaré. Todos sabéis del cariño y del recuerdo de tantas vivencias que compartimos juntos.

Seguir acogiendo y seguir trabajando

A todos los vecinos de El Morche os invito a tres cosas para que sigáis adelante siempre con el mismo entusiasmo y fortaleza que os caracteriza:

1. Acoged con cariño siempre a los sacerdotes que vienen a serviros. Sé que lo hacéis, porque conmigo lo hicisteis. Esta acogida os hace grandes. Acoged y ayudad a Miguel Antequera, que es ahora el párroco y está recién llegado, y al vicario parroquial Miguel Ángel Alonso porque vienen a serviros.

2. Quered a la parroquia y trabajad para ser cada día una comunidad más viva, entregada y evangelizadora. El edificio es muy importante, ciertamente, pero si no vida y actividad, si no hay personas que trabajen, colaboren y animen a la comunidad, bien poco valen las piedras. Sois capaces de hacerlo, pues doy fe de ello. Sois una comunidad alegre, celosa de lo vuestro, devotos de la Virgen del Carmen y de Santiago, generosos, acogedores, cariñosos… No dejéis de ser así. Permaneced siempre unidos, buscando la comunión, que no haya divisiones nunca. Unidos se pueden hacer grandes cosas y Dios quiere que seamos familia. La parroquia debe ser siempre una gran familia, y vosotros lo sois. Niños, jóvenes, adultos, catequistas, voluntarios, Hermandad, todos: estad siempre unidos como lo habéis hecho hasta ahora.

3. Del templo quedaron dos detalles sin poder poner porque no había dinero. Han pasado 15 años. En la fachada delantera estaba previsto colocar una imagen de Santiago, y en la de hornacina de la parte de atrás, mirando al mar, una Virgen del Carmen con unas redes en la mano. Os sugiero al Ayuntamiento, a la Tenencia de alcaldía y a todos vosotros que os animéis a ponerlas para rematar definitivamente el proyecto del templo. Con un par de rifas lo pagáis, seguro.

De nuevo os doy las gracias, gracias de verdad, de corazón. Y permitidme que recuerde hoy a mi padre que tanto disfrutó en este querido Morche cuando venía mi familia a descansar. De aquí, casi se fue al cielo.

Agradecimiento a todos los presentes

Gracias a todos los que estáis aquí esta mañana. Gracias a los compañeros sacerdotes que nos acompañáis, y a los feligreses de la Amargura, parroquia a la que ahora sirvo con ilusión y a la Hermandad de Zamarrilla. 

Gracias al Ayuntamiento de Torrox y a la Tenencia de Alcaldía de El Morche. Gracias a la Parroquia de Santiago el Mayor de El Morche, a todos cuantos habéis venido hoy y a los que no han podido, para compartir conmigo y con mi familia este día. 

Rezo por vosotros, vosotros rezad por mí. Que la Virgen del Carmen, nuestra patrona nos conduzca a todos a buen puerto, y que Santiago El Mayor, nuestro patrón, nos conceda seguir caminando con salud, alegría e ilusión.

Vamos adelante. Muchas gracias.

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«La Visita Pastoral en Santo Domingo de Guzmán ha removido los corazones de los feligreses»

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El jueves 4 de noviembre, la comunidad parroquial de Santo Domingo de Guzmán acogió al Sr. Obispo, D. Jesús Catalá, dentro de la Visita Pastoral que viene realizando al arciprestazgo de Los Ángeles, del 10 de octubre al 21 de diciembre.

«Calificaría la visita del Sr. Obispo a la parroquia como un momento de gracia», afirma el párroco Antonio J. Carrasco, porque «no solo se ha manifestado la cercanía y el cariño de nuestro pastor, de nuestro Obispo, hacia la comunidad parroquial, sino que la gente también ha sabido responder a la llamada y, tras la asamblea, en la que participaron más de 100 personas, los feligreses se han planteado cuestiones profundas de su compromiso pastoral y bautismal en su vida personal. A la gente se le ha removido el corazón y quieren implicarse un poquito más en la parroquia, tanto a nivel social, participando en Cáritas, como en la visita a los enfermos, en la Pastoral de la Salud, como en otros servicios».

Por todo ello, «le hemos dado las gracias al Señor por este momento que nos ha regalado y que hemos disfrutado. Fueron solo unas horas de las tarde, pero las vivimos con mucha intensidad», concluye el párroco.

La visita comenzó a las 5,30 de la tarde, con la acogida del Sr. Obispo, D. Jesús Catalá, por parte de una treintena de feligreses. Rezaron juntos ante el Sagrario y, sobre las 6,00 de la tarde, el Obispo visitó a una enferma de la parroquia que vive en el barrio Perchel norte y es parte del coro parroquial. «Fue un momento muy especial el que vivimos, sobre todo nuestra feligresa que recibió al Sr. Obispo, en su casa, emocionada, de forma especial cuando le dio la bendición y la comunión», afirma el párroco. 

A las 6,30 de la tarde, el Sr. Obispo impartió el sacramento de la reconciliación a todos los fieles que se acercaron a recibirlo y, sobre las 7 de la tarde celebraron la Eucaristía, preparada con todo detalle por el equipo de liturgia. Tras la celebración litúrgica dio comienzo la asamblea parroquial, con una amplia participación de fieles que manifestaron su parecer y dialogaron fraternalmente con el Obispo.

Uno de los feligreses que participó en la visita explica que, para él, «ha sido muy interesante. Ha evidenciado uno de los objetivos principales de la Iglesia: la comunión del Obispo con el pueblo, con los feligreses de la parroquia; y también el deseo de crear asamblea, de escuchar a todas las personas que conforman una feligresía, en sus problemas, su día a día que se vive en una parroquia, las dificultades que pueden tener los distintos grupos que trabajan en común-unión en la parroquia… Me parece muy interesantes que ese “día a día de las parroquias” llegue a conocimiento del Obispo, en primera persona.

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El Obispo Emérito preside en Bellavista la Misa de acción de gracias por lo 25 años de la vuelta de la Orden de San Agustín a la Diócesis de Huelva

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D. José Vilaplana ha recibido, junto a otras personas colaboradoras de las parroquias de Aljaraque, el diploma de afiliación a la Orden de San Agustín

“Gracias, Señor, porque estos hermanos hacen presente el carisma agustiniano dentro de nuestra diócesis”. Son algunas de las palabras que ha pronunciado en su homilía el obispo emérito de Huelva, José Vilaplana, que ha presidido en la parroquia de Bellavista esta tarde de domingo, 14 de noviembre, la Misa de acción de gracias por los 25 años de la vuelta de la Orden de San Agustín a la Diócesis de Huelva, después de una primera etapa de presencia entre los años 1901-1931. El 19 de septiembre, de 1996, memoria de San Alonso de Orozco, respondiendo a la invitación realizada por el entonces obispo de Huelva, Ignacio Noguer Carmona, los agustinos vuelven a Huelva después de un intervalo de 65 años.

D. José Vilaplana ha destacado todos los servicios pastorales que, desde hace 25 años, viene desarrollando este carisma y esta comunidad a la que no solo se les encargó las parroquias de Aljaraque, «algo por lo que estamos muy agradecidos», sino que, al mismo tiempo, ha recordado, D. Ignacio Noguer, les encomendó «una pastoral especial» como es la penitenciaria y «los agustinos han realizado maravillosamente esta acción dentro de la cárcel, convocando a hermanos y hermanas como voluntarios para hacer presente a nuestra Iglesia dentro de los muros del centro penitenciario».

Numerosas personas han participado en la Eucaristía, a cuya finalización, D. José Vilaplana ha recibido el diploma de afiliación a la Orden de San Agustín, un reconocimiento que también ha sido concedido a  otras personas colaboradoras de las tres parroquias de Aljaraque, atendidas pastoralmente por los agustinos: los matrimonios formados por Francisco Nieves Muñiz y Josefa Guerrero Vélez, por un lado, y Antonio Rodríguez Ortiz y Josefa Pérez Abrio, por otro, ambos de la parroquia de Ntra. Sra. de los Remedios de Aljaraque;  Rafael González Rodríguez y María Delgado Quintero, de la parroquia Regina Mundi de Corrales; y Maruja Niño Pineda  y el matrimonio formado por Santiago Páez Moreno y Pilar Jiménez Fernández, de la parroquia Ntra. Señora de Bellavista.

También durante su homilía el Obispo Emérito de Huelva había expresado que recibir este «regalo de vernos asociados a los beneficios de la Orden es como vivir la comunión de los santos», por lo que ha agradecido en nombre de quienes han sido reconocidos con esta distinción «que nos asociéis a vuestra fraternidad» y ha destacado lo que supone el «compromiso de saber imitar a este gran santo – San Agustín-que fue también un gran pastor». Además, ha dicho que, con este reconocimiento «nos sentimos ungidos, cada uno en nuestra vocación, a saber corresponder al Señor con el amor con que Él nos ha amado».

En esta celebración, también el prior de la comunidad de agustinos residente en Bellavista y vicario general de la diócesis onubense, P. Emilio Rodríguez Claudio, ha mostrado su gratitud a todos los colaboradores, a todos los hermanos que han estado en la comunidad durante estos 25 años y a los actuales, así como afiliados y presentes en la celebración. También ha tenido un recuerdo especial a D. Ignacio Noguer, «que nos acogió con tanta generosidad y tanto amor», así como a D. Ildefonso Fernández, entonces vicario general y afiliado a la Orden, y D. José Vilaplana «que ha confiado tanto a lo largo de estos años en nosotros y ha sido siempre tan cercano». Después de dirigirse a quienes han recibido en la tarde de hoy los diplomas de afiliación a la Orden de San Agustín, ha dado las gracias a todos «por estar siempre ahí y acompañarnos, porque sois también nuestro sustento, el de nuestra tarea y nuestro trabajo, porque rezáis por nosotros». Hay que pedir al Señor, ha apuntado, «que nos siga fortaleciendo y que podamos seguir sirviendo con alegría y con gozo muchos años».

Esta Misa, celebrada en la culminación de la semana agustiniana 2021, coincide también con el inicio de los actos conmemorativos por el aniversario de plata de la parroquia Ntra. Sra. de Bellavista, erigida el 13 de noviembre de 1996.

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La perspectiva de la eternidad

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Homilía de D. Javier Martínez en la Eucaristía del XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, el 14 de noviembre de 2021, en la S.I Catedral.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa Amada de Jesucristo;

muy queridos sacerdotes concelebrantes;

queridos puericantores, que siempre es un gozo teneros en esta celebración de la Eucaristía en la Catedral;

muy queridos padrinos del niño que vamos a bautizar;

muy queridos familiares, hermanos y amigos todos:

Estamos en el penúltimo domingo del año litúrgico y, en este tiempo, cuando nos estamos preparando para terminar el año, la Iglesia siempre nos pone ante los ojos algunos textos que se suelen llamar “apocalípticos”. La palabra “apocalíptico” le ha pasado un poco igual que a la palabra “dantesco”. Cuando se dice que algo es “dantesco” se piensa que es algo espantoso y horrible. Y es verdad que en la “Divina Comedia” de Dante hay una parte que es “El Infierno”, y se aplicaría el adjetivo con bastante rigor a esa parte. Pero hay otra parte que se llama “El Paraíso”, que es una preciosidad y que no tiene nada que ver cuando nosotros decimos “dantesco”. Lo mismo pasa con “apocalíptico”.

Es verdad que la literatura apocalíptica -que era una literatura que usaban sobre todo en el Imperio Persa, pero sobre todo por influencia del Imperio Persa que estaba muy cerquita de Palestina y ocupaba gran parte de lo que hoy es Iraq y Siria- también influyó en la literatura judía, donde se pintaba la Historia como una sucesión de catástrofes. Los judíos tomaron esa literatura para decir que, aunque la Historia sea una sucesión de catástrofes, Dios no dejaría de cumplir sus promesas. Por lo tanto, es una literatura de esperanza. La Primera Lectura que hemos leído, del profeta Daniel, que es, además, justo de ese periodo y tiene su origen en lo que era la diáspora oriental del pueblo judío, describe que habrá unas catástrofes muy grandes pero que Dios cumplirá sus promesas y salvará a sus elegidos. Y el Señor, puesto que esa literatura se usaba, también anuncia Su triunfo y Su venida mediante esa descripción de la Historia, que proviene de la literatura apocalíptica. Es verdad que es una literatura que nos suena muy extraña, en el sentido de que describe catástrofes una detrás de otra, guerras, pestes, ángeles que bajan y siegan la tercera parte de la Tierra…, pero podemos decir que, si uno despoja a esas imágenes de lo que tienen de oriental, es verdad que la Historia humana es una historia llena de catástrofes y de miserias.

Es verdad que tenemos un mito que nos protege de esa visión y es el mito del progreso. Que es un mito. Porque nada dice que la Historia vaya siempre hacia adelante y a mejor. De hecho, si uno mira el siglo XX, este ha conocido catástrofes, guerras y miserias como no las ha conocido ningún otro siglo en la Historia. Supera con mucho la realidad a la ficción. Pensad en las dos Guerras Mundiales, en la guerra de Vietnam, en los trágicos episodios de Camboya, Uganda, Angola. En la guerra que no ha dejado de haber permanentemente en algunas partes del mundo. Nuestra propia Guerra Civil…

Pero el centro de la literatura apocalíptica, su enseñanza, no está en decir que la Historia puede ser una sucesión de miserias. La enseñanza de esos pasajes del Evangelio, o de esos pasajes apocalípticos como el libro de Daniel, es siempre decir “Dios es más fuerte que el mal”, “Dios es más poderoso que el mal”. Y es siempre el comparar la miseria de nuestra pequeñez, la de nuestra vida, nuestro pecado, y el pecado no sólo individual, sino el pecado social en nuestra Historia, con la perspectiva de la eternidad. La perspectiva de la eternidad. Donde hay perdón, no hay juicio. Es la perspectiva de la misericordia infinita de Dios. Es la perspectiva de la mirada de amor de Dios a nuestra miseria. Es la perspectiva, por lo tanto, de una esperanza que no defrauda. Si ponemos la esperanza en que las cosas nos vayan muy bien en la vida… Todos vamos a morir, así que, de algún modo, en la experiencia humana, la muerte tendría la última palabra. Ser cristiano es saber que la muerte no tiene la última palabra. Ser cristiano es saber que somos hijos de un amor tan grande que ese amor vence al mal del mundo, vence al pecado, vence a la muerte, es más poderoso que nada. Nosotros ponemos nuestra esperanza en ese amor que no solamente aguardamos para el final de la Historia, o que aguardamos para el final de nuestra vida, sino que está ya presente entre nosotros.

De aquí a nada nos prepararemos para celebrar la Navidad, que es la Venida del Emmanuel, el Dios-con-nosotros. Y Dios está con nosotros. Su amor y Su misericordia ya triunfan hoy. Si oímos la radio o vemos un telediario, seguramente no nos invita a creer que Dios triunfa sobre el mal. Aunque, o triunfa Dios o no triunfa nadie, porque el mal y la muerte parecen ser omnipotentes. No lo son. Ser cristianos es reconocer que no son omnipotentes. Nuestra vida puede pasar por las vicisitudes y las circunstancias que sean, y nuestra cultura puede ser una cultura desastrosa humanamente hablando. Y, sin embargo, el amor de Dios permanece para siempre. Y Jesucristo, que es la Revelación del Amor y de la Misericordia de Dios, el don de ese Amor para nuestras vidas y que nos permite vivir en la alegría y en la esperanza, “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre”.

Dos cosas quiero añadir. Celebramos el Bautismo de vuestro hijo y ese Bautismo no tendría ningún sentido si no fuera una proclamación de que, a pesar de su fragilidad, como la fragilidad de esta llama (esta llama representa a Cristo Resucitado que está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo), y os entregaremos una velita pequeña, que es una participación de esa llama que representa a Cristo Resucitado, victorioso, vencedor del pecado y de la muerte.

Y también celebramos la Jornada Mundial de los Pobres, en un contexto en el que el Papa lleva meses indicándonos que la manera cristiana de vivir, y que los cristianos deberíamos pedir, que el Señor nos cambie nuestro corazón para poder vivir de una manera más sinodal, que en la práctica significa “cerca los unos de los otros”. Que tratemos de acercarnos los unos a los otros. Fijaros que, en el mundo en que vivimos, hay una dinámica que tiende a dividirnos, a aislarnos, a atomizarnos… La misma pandemia ha contribuido mucho a que nos aislemos mucho los unos de los otros, a generar desconfianza de unos para con otros.

El mismo sistema económico del que participa hoy el mundo entero es un sistema que trata de producir un tipo de hombre en el que todas las relaciones son comerciales. Ya no hay relaciones gratuitas. Dios mío, no. Nosotros, porque hemos conocido a Jesucristo, queremos un mundo donde nuestras relaciones no sean el “yo te doy tanto y tú me tienes que dar tanto”. “Tú me das tanto y, entonces, estoy yo obligado a darte tanto”. No. No hay familia que pueda sobrevivir así. No hay matrimonio que pueda sobrevivir así. No hay vida humana que pueda sobrevivir así. En ese sentido, la invitación de la Iglesia a que aprendamos a caminar juntos, que es invitarnos a que aprendamos a querernos, a que nos acerquemos los unos a los otros, y puesto que este modo de sociedad genera cada vez más pobres, descartados, indigentes, unas distancias sociales cada vez más grandes entre los pueblos ricos y los pobres, entre nuestra riqueza y la miseria de millones y millones de seres humanos. No sólo eso, sino, luego, el tratamiento del comercio que se hace con los mismos seres humanos. Con mujeres, con niños, siempre con finalidad económica. Comercio de órganos, por ejemplo, aprovechando la miseria de varios países del mundo.

Dios mío, que la Iglesia nos recuerde que nos acerquemos a los pobres. Que tratemos de acercarnos unos a otros, porque todos somos pobres. Porque todos somos mortales, pero unos a otros, con una especial preferencia, con una especial delicadeza hacia aquellos que están necesitados. Necesitados de tiempo, necesitados de bienes de este mundo, pero siempre de una caricia, de un afecto. Y de eso estamos necesitados todos.

Pues, vamos a pedirLe al Señor que eso pueda ser un testimonio por el que vuestro hijo, al crecer, pueda encontrarse. Que el amor triunfa sobre el mal. A lo largo de su vida se encontrará con el mal, seguro. El mal fuera y el mal también dentro de su corazón. Pero que pueda encontrarse también con ese amor que es más fuerte que el mal, que vence al mal, que ya ha vencido al mal. Lo vence también en nosotros. Y cuando el mal nos domina, pedimos perdón y el amor de Dios nunca nos niega ese perdón y esa misericordia tan pronto como lo busca nuestro corazón.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

14 de noviembre de 2021
S.I Catedral de Granada

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La nueva iluminación de Capilla Real y el retiro de Proyecto Amor Conyugal, en “Iglesia Noticia”

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La nueva iluminación de Capilla Real y el retiro de Proyecto Amor Conyugal, en “Iglesia Noticia”

Programa emitido en COPE Granada y Motril el domingo 14 de noviembre de 2021, a las 09:45 horas.

En el marco de la celebración de los 500 años del traslado de los restos de los Reyes Católicos, hablamos de la nueva iluminación instalada en la fachada exterior de la Capilla Real, que fue inaugurada esta semana.

Recordamos a su vez el primer retiro que los fundadores de Proyecto Amor Conyugal llevarán a cabo por primera vez en la archidiócesis de Granada, así como el transcurso de la última Jornada sacerdotal en el seminario San Cecilio, dedicada a nuestros mártires del s. XX.

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Guadix celebra el día de su Patrona, la Virgen de las Angustias, con Misa Pontifical y procesión

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Guadix celebra el día de su Patrona, la Virgen de las Angustias, con Misa Pontifical y procesión

Este domingo 14 de noviembre es el día de la Virgen de las Angustias en la ciudad de Guadix. Después de una semana se Septena, los accitanos celebran a su Patona con la mayor solemnidad posible y con más ganas que nunca, ya que el año pasado no pudo haber procesión por culpa de la pandemia. Este año sí que la habrá y los accitanos podrán acompañar a la imagen de la Virgen de las Angustias por las calles de su ciudad, camino de su iglesia, donde permanece todo el año.

Una Misa Pontifical, a las 12 de la mañana, en la catedral y una procesión, a las 18´30 h., serán los actos más importantes de este día grande de los cultos a la Virgen de las Angustias en Guadix. Durante una semana, se ha celebrado en la catedral una septena en honor de la Virgen, que ha sido predicada por el sacerdote de la archidiócesis de Granada José Gabriel Martín, párroco de San Gil y Santa Ana en Granada y consiliario de la Federación de Cofradías de la archidiócesis. Distintos sectores de la sociedad accitana e instituciones han hecho, durante la semana, sus ofrendas a la Virgen.
Y en la mañana del 14 de noviembre, el segundo domingo de este mes, como manda la tradición, se celebrará la Misa Pontifical en este día de fiesta. Presidirá la celebración el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, y concelebrarán el cabildo y los sacerdotes de la ciudad. Ya por la tarde, a las 18´30 horas, tendrá lugar la esperada procesión, que el año pasado no se pudo realizar. Como se ha hecho siempre, la imagen de la Virgen de las Angustias saldrá por las calles de la ciudad hasta su templo, donde recibe el cariño y la devoción de los accitanos a lo largo de todo el año.
Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Una Jornada Mundial de los Pobres para la conversión del corazón

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Una Jornada Mundial de los Pobres para la conversión del corazón

Este domingo 14 de noviembre se celebra en la Iglesia la V Jornada Mundial de los Pobres. El papa Francisco nos dice en su mensaje para esta jornada: “A los pobres los tenéis siempre con vosotros”. Celebrar esta jornada ya sumir un mayor compromiso en favor d ellos más necesitados, además de ayudar económicamente, pasa por asumir otros valores y otras actitudes en la vida:

  • Abrir el corazón a las personas, dejar a un lado las resistencias que nos atan a la seguridad de lo que sabemos hacer y controlamos, y dejar espacio a la creatividad y a la novedad que otras personas pueden aportar y que no esperamos.
  • Cambiar de mentalidad, de pensamiento, en relación con nuestra forma de dar, para acoger el reto de compartir y participar.
  • Optar por un estilo de vida más sencillo y austero, donde el no acumular para asegurarnos la vida nos hace menos dependientes de lo material y más libres para creer y confiar en la propuesta evangélica de las Bienaventuranzas.
  • Abrirnos a la gracia de Dios. Nosotros solos no podemos cambiar, es el Espíritu el que transforma nuestro corazón, nuestra mente y nuestra acción, y se sirve de la comunidad para cambiarnos y mejorarnos como personas a través del amor que siembra en cada una.

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Un último adiós al padre Gabriel Delgado

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La parroquia de Santa Cruz ha acogido esta mañana la misa funeral por el padre Gabriel Delgado con una multitudinaria celebración eucarística para recibir y despedirse de los restos ya mortales del sacerdote gaditano, quien ha dejado un gran vacío en la diócesis.

La misa ha sido presidida por el Obispo de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza y concelebrada por numerosos sacerdotes diocesanos que han sido los encargados de llevar a hombros el féretro del padre Gabriel al finalizar el funeral.

Con una sentida y emocionante homilía, el prelado afirmaba que esta marcha «ha sido para muchos una sensación más que de vacío, de orfandad, porque ha sido un padre para todos».

«Su historia -continuaba el obispo diocesano- que conocemos muy bien, es una historia de servicio, desde sus primeros momentos en aquella pastoral obrera. Siempre lo teníamos en primera línea de ayuda a los necesitados. A eso se consagró, y ha dedicado su vida a poner alma, vida y corazón a las personas, intentando llegar a cada uno de la mejor manera posible e incluso llegar a los más alejados».

Destacaba Mons. Zornoza, que «el padre Gabriel creía en las personas y reconocía en ellas la huella de Dios, la semejanza de Dios».

«Para nosotros que intentamos hacer el bien y cumplir con nuestra misión ha sido admirable, y especialmente significativo para quienes no participan tanto en la vida de la Iglesia. Y de todo eso nos tenemos que alegrar profundamente en medio del dolor. No podemos dejar de mirar el secreto de su corazón».

«Creer en la vida eterna nos hace, como hacemos ahora, mirar aquí a Cristo y mirarle a la cara, a su Evangelio como decía Gabriel» ultimaba el prelado en su homilía.

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