Desde el pasado jueves 17 de julio y hasta el sábado 19, nuestro obispo diocesano, Antonio Gómez Cantero, se encuentra en el Santuario de Nuestra Señora de Loreto, en Tarragona, participando en la Convivencia de Obispos de la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios, organizada por la Conferencia Episcopal Española. La convivencia tiene lugar en el entorno espiritual del Santuario de Loreto, regentado por los Padres Rogacionistas, y reúne a los obispos miembros de dicha comisión.
Durante estas jornadas, los obispos están reflexionando sobre la vida y misión del presbítero hoy, con espacios de oración, diálogo y formación. Entre las actividades, destaca la presentación del capítulo “Nunca un presbítero solo” del libro “La existencia del presbítero. Paradoja y misterio”, a cargo de D. Joan Planellas.
El viernes durante el día, el jesuita D. Adrián López Galindo SJ ofreció una profunda reflexión sobre la situación actual del clero y las tareas de los sacerdotes hoy, provocando un diálogo sincero y enriquecedor entre los obispos presentes.
Además tuvo lugar una visita cultural y espiritual a la Catedral de Tarragona, mientras que el sábado los obispos se desplazarán a Lleida para participar en la ordenación episcopal de D. Daniel Palau, nuevo obispo de aquella diócesis.
Damos gracias a Dios por estos días de comunión episcopal y oración por nuestros presbíteros. Que la Virgen de Loreto acompañe siempre el caminar de nuestros pastores.
El pasado día 15 tuvo lugar la presentación del Observatorio de la Piedad Popular de la Archidiócesis de Sevilla. Recordemos que del 4 al 8 de diciembre pasado tuvo lugar el II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular. Las distintas ponencias mostraron con mucha profundidad la riqueza y el carácter multidisciplinar que caracteriza estas instituciones eclesiales, y se fue poniendo de relieve, muchas veces de forma implícita, la llamada fundamental a una audaz renovación de la mirada para llegar a ser fermento en el mundo contemporáneo.
La piedad popular lleva en su interior esa capacidad transformadora que le permite, por el contacto con el misterio del Hijo de Dios hecho carne, tocar no sólo la razón, sino cada uno de los sentidos y, de esta forma, anunciar el Evangelio al hombre de hoy, en su verdad más real. El Dios misericordioso, que comparece en el acto de veneración de imágenes devocionales, se presenta como fundamento de la esperanza en un camino que emprendemos, no confiados en nuestras capacidades y grandezas, sino desde la sencillez y la pobreza, sabedores de que sólo Él es nuestro bien, nuestro único tesoro. Su mirada divina se detiene en nuestra pequeñez y el impacto de su amor deslumbra nuestra mirada, porque desborda la capacidad del humano sentido de la vista.
Todos estos aspectos fueron objeto de estudio, análisis y reflexión durante el Congreso, con el fin de poder dar respuesta a los desafíos del mundo de hoy, y de llevar a cabo nuestra misión con lucidez y eficacia. Éramos conscientes de que la comprensión nace de una mirada nueva sobre la realidad, atravesada por la fe, y de que cada momento de la historia es un kairós, un tiempo de Dios, como también lo es nuestro tiempo. Por eso nos encomendamos a la intercesión de María Santísima, para que el trabajo de aquellos días fuera abundante y duradero en frutos para la vida de las hermandades, de la Iglesia, del mundo, así como para nuestra santificación personal y para nuestro compromiso en la construcción del Reino de Dios en la tierra.
El II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular de Sevilla nos ayudó a constatar el valor de la piedad popular y de las instituciones cofrades. Encuentro, celebración, reflexión, contemplación y compromiso fueron las líneas de fuerza de un evento que dejó huella profunda en los participantes y planteó desafíos primordiales para el futuro. El legado de este Congreso será, sin duda, una piedad popular más fraterna, consciente, contemplativa y comprometida, eclesial y solidaria, vivida en el seno de unas hermandades que caminan como luz y sal en nuestro mundo, tan necesitado de verdadera esperanza.
En el contexto actual es evidente la necesidad de renovar con audacia la mirada que parte del misterio de Dios y se dirige hacia el mundo, impulsando la misión evangelizadora de unas hermandades que se han de distinguir por una espiritualidad profunda, una formación sólida y una caridad eficaz; que han de vivir con gozo su pertenencia a la Iglesia, recuperar la dimensión contemplativa de la vida cristiana y sentirse impulsadas a fermentar de Evangelio los ambientes, comprometiéndose en la construcción del Reino de Dios. A partir de esta llamada, en la ponencia final presentamos siete conclusiones prácticas con las que ayudar a orientar el camino futuro de la piedad popular.
La séptima conclusión fue la creación de un Observatorio de piedad popular, un foro de estudio permanente. Vimos la necesidad de crear un observatorio como espacio de estudio y reflexión permanente sobre la piedad popular. Un foro interdisciplinar llamado a continuar el análisis de la vida y misión de las hermandades, identificar los desafíos contemporáneos y diseñar propuestas pastorales que les den respuesta y también que desarrolle su papel evangelizador en la Iglesia. Este esfuerzo, que profundizará el rico legado del Congreso, contribuirá a la renovación de la piedad popular como escuela de esperanza y camino de santidad.
Corría el mes de noviembre de 1982. El día que el Papa Juan Pablo II finalizaba su primer viaje apostólico a España, el siempre lúcido pensador y filósofo Julián Marías escribía una magistral “tercera de ABC”, titulada “Las palabras más enérgicas”, en la que recuperaba la que, en su opinión, había sido la enseñanza más vigorosa del Papa durante su estancia en nuestra patria, centrada en el tema del aborto. Al discípulo de Ortega y Gasset le sorprendió la energía excepcional en las ideas, en la voz, en el gesto de Juan Pablo II y reproducía un párrafo del discurso que había pronunciado el 2 de noviembre, día de los difuntos: «Hay otro aspecto aún más grave y fundamental, que se refiere al amor conyugal como fuente de la vida: hablo del respeto absoluto a la vida humana, que ninguna persona o institución, privada o pública, puede ignorar. Por ello, quien negara la defensa a la persona humana más inocente y débil, a la persona humana ya concebida, aunque todavía no nacida, cometería una gravísima violación del orden moral. Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente. Se minaría el fundamento mismo de la sociedad. ¿Qué sentido tendría hablar de la dignidad del hombre, de sus derechos fundamentales, si no se protege a un inocente o se llega incluso a facilitar los medios o servicios, privados o públicos, para destruir vidas humanas indefensas?» (Juan Pablo II, 2.11.1982).
De esas palabras enérgicas y proféticas del Papa, Julián Marías destacaba, sobre todo, que su fuerza no descansaba en la autoridad pontificia o en el credo religioso de quien las pronunciaba, sino en lo dicho en ellas. Y volvía a expresar una convicción profunda: «Creo que es un grave error plantear la cuestión del aborto desde una perspectiva religiosa: se está difundiendo la actitud de que “para los cristianos” (o acaso “para los católicos”) el aborto es reprobable. Con lo cual se supone que para los que no lo son puede ser aceptable y lícito. Pero la ilicitud del aborto nada tiene que ver con la fe religiosa, ni aun con la mera creencia en Dios; se funda en meras razones antropológicas… Y pienso que la aceptación social del aborto es lo más grave que ha ocurrido, sin excepción, en el siglo XX» (Julián Marías, ABC, 9.11.1982).
El pasado 5 de julio se ha cumplido el 40º aniversario de la primera ley del aborto de nuestra democracia. Los años transcurridos desde su aprobación, y el extremadamente trágico agravamiento de las leyes abortistas que han venido después, han demostrado la falsedad de todas y cada una de las motivaciones que hace cuarenta años se invocaron para aprobar tan nefanda ley. El balance es de una gravedad máxima: más de tres millones de vidas humanas abortadas, hijos a los que se les ha arrebatado la vida en el seno materno y se les ha impedido nacer, mujeres heridas en su maternidad, libertad encadenada en la mentira y sociedad mortalmente anestesiada. No se equivocó Julián Marías cuando se refirió al aborto como “la más grave amenaza” y denunciaba el atroz panorama que se abría para la sociedad: «Estamos amenazados por la mayor ola de “reaccionarismo” que puedo recordar; porque no afecta a tal o cual aspecto secundario de la vida, sino a su misma realidad, a lo que tiene de persona, a lo que hace que pueda ser vividera, con esperanza en medio de todas las dificultades y dolores que lleva consigo. La manipulación a la que está sometido el mundo actual, incomparable con la de cualquier otra época, hace verosímil que el mundo se embarque en una monstruosidad sin precedentes. Imagino que en el siglo próximo se puede sentir vergüenza de que haya existido una época tal como nos la presentan, ofrecen y, lo que es más, quieren imponer» (Julián Marías, ABC, 4.9.1994).
Cuando la Iglesia Católica afirmó en el Concilio Vaticano II que «la vida desde su concepción ha de ser salvaguardada con el máximo cuidado; el aborto y el infanticidio son crímenes abominables» (GS 51), puso las bases de una enseñanza que se ha mantenido sin titubeos ni interrupciones hasta nuestros días. La enseñanza de San Juan Pablo II en su Encíclica Evangelium vitae es totalmente clara: «Entre todos los crímenes que el hombre puede cometer contra la vida, el aborto procurado presenta características que lo hacen particularmente grave y deplorable» (EV 58). Por eso, el juicio moral es inequívoco: «Por tanto, con la autoridad que Cristo confirió a Pedro y a sus Sucesores, en comunión con todos y cada uno de los Obispos…, declaro que el aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave, en cuanto negación deliberada del derecho fundamental a la vida de la persona humana» (EV 62).
Benedicto XVI, por su parte, citando a su predecesor, a la vez que reiteraba el juicio moral sobre el aborto provocado, llamaba a las personas que han incurrido en la culpa del divorcio y del aborto, a encontrar la paz y la recuperación acudiendo a la misericordia divina. «Fuera de la misericordia de Dios no existe otra fuente de esperanza para el hombre… En la misericordia de Dios el mundo encontrará la paz» (Juan Pablo II, 17.8.2002). Por eso, recordaba Benedicto, «se puede ver que los “no” que la Iglesia pronuncia en sus indicaciones morales y en los cuales a veces se concentra de modo unilateral la atención de la opinión pública, en realidad son grandes “sí” a la dignidad de la persona humana, a su vida y a su capacidad de amar. Son la expresión de la confianza constante de que, a pesar de sus debilidades, los seres humanos pueden corresponder a la altísima vocación para la cual han sido creados: la de amar» (Benedicto XVI, 5.4.2008).
Es sabido que Benedicto XVI invocaba en sumagisterio lo que él llamaba las “cuestiones pre-políticas”, es decir, principios fundamentales de la moral y la dignidad humana que no son producto de la legislación o la voluntad política, sino que la preceden y la fundamentan. Son verdades que la razón humana puede discernir y que son universales, no dependientes de una mayoría parlamentaria o de un consenso social cambiante.Estos principios son la base de una sociedad justa y de un Estado de derecho, y la política debe respetarlos y protegerlos, no crearlos o ignorarlos. Si la política se desvincula de estas verdades fundamentales, corre el riesgo de caer en el relativismo y la tiranía. Entre estos principios ocupa un lugar fundamental la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su último aliento natural. Esta defensa tiene su fundamento en la dignidad infinita de la persona humana.
El Papa Francisco ha sido igualmente claro: «Si la familia es el santuario de la vida, el lugar donde la vida es acogida y protegida desde su concepción hasta su ocaso natural, es particularmente grave, e incluso escandaloso, el uso de las tecnologías de reproducción asistida y el aborto» (Francisco, Exhortación Amoris laetitia[19.3.2016] 83). El mismo Papa aprobó de forma expresa la Declaración Dignitas infinita (8.4.2024) del Dicasterio para la Doctrina de la Fe: «La Iglesia no cesa de recordar que la dignidad de todo ser humano tiene un carácter intrínseco y vale desde el momento de su concepción hasta su muerte natural. Precisamente la afirmación de tal dignidad es el presupuesto irrenunciable para la tutela de una existencia personal y social, y también la condición necesaria para que la fraternidad y la amistad social puedan realizarse en todos los pueblos de la tierra. Sobre la base de este valor intangible de la vida humana, el magisterio eclesial se ha pronunciado siempre contra el aborto» (DI 47).
Por eso, hay que repetirlo con absoluta claridad y firmeza: ¡No! La Iglesia nunca ha apoyado, ni apoyarájamás, ninguna ley en favor del aborto procurado, porque nunca se puede legitimar la muerte de un inocente. La Iglesia llama expresamente a los católicos «a oponerse a toda ley que atente contra la vida humana y a no apoyarlacon el propio voto» (Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política [24.11.2002] 4). Más aún, la Iglesia Católica considera que un político católico que defiende y promueve el aborto se encuentra en un estado de “manifiesto pecado grave” y, si persiste obstinadamente en ello, no debe ser admitido a la Sagrada Comunión, según el canon 915 del Código de Derecho Canónico.
Necesitamos unir esfuerzos en defensa de la dignidad infinita de todo ser humano y hacer resonar, con respeto exquisito, la voz en contra de toda ofensa a esta dignidad: contra el drama de la pobreza, contra la tragedia de la guerra, contra la trata de personas y la migración denigrante, contra los abusos de poder y los sexuales, contra las formas múltiples de violencia ejercida contra las mujeres, contra el aborto y la eutanasia. La defensa de la vida no puede ser utilizada para otros fines. Se daña gravemente la capacidad de colaboración entreasociaciones pro-vida cuando grupos de diferentenaturaleza utilizan la causa de la defensa de la vida para fines no declarados o intereses particulares.
Pasados cuarenta años de una ley que ha legitimado la destrucción de más de tres millones de vidas humanas, conviene volver a recordar las palabras sabias de Julián Marías: «La aceptación social del aborto es lo más grave que ha ocurrido, sin excepción, en el siglo XX». Necesitamos despertar de la anestesia amoral en que se encuentra sumida Occidente para volver a experimentar la sana angustia de quien supo denunciar con ejemplar honestidad moral e intelectual la grave amenaza del aborto: «Vivo angustiado hace varios años al saber que todos los días se mata, fría y metódicamente, a miles de niños aún no nacidos, se les impide llegar a ver la luz, se les expulsa del seno materno – la más íntima y profunda de todas las casas del hombre-, se los echa a morir. Me angustia todavía más el ver a tantas personas que hace muy pocos años se hubiesen horrorizado de esto -mejor dicho, que se horrorizaban aceptarlo sin pestañear. ¿Por qué? Por muy varias causas, que valdría la pena analizar; pero ante todo por miedo. Por miedo a no estar al día, a ser descalificados por los que hacen la opinión superficial, a ser llamados “reaccionarios”» (Julián Marías, ABC, 9.11.1982). ¿Se equivocó acaso san Juan Pablo II al anunciar que, si se negaba la defensa a la persona humana más inocente y débil, al concebido no nacido, se minarían los cimientos mismos de la sociedad?.
En aquellos días, el Señor se apareció a Abrahán junto a la encina de Mambré, mientras él estaba sentado a la puerta de la tienda, en lo más caluroso del día. Alzó la vista y vio tres hombres frente a él. Al verlos, corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda, se postró en tierra y dijo: «Señor mío, si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo. Haré que traigan agua para que os lavéis los pies y descanséis junto al árbol. Mientras, traeré un bocado de pan para que recobréis fuerzas antes de seguir, ya que habéis pasado junto a la casa de vuestro siervo».
Contestaron: «Bien, haz lo que dices».
Abrahán entró corriendo en la tienda donde estaba Sara y le dijo: «Aprisa, prepara tres cuartillos de flor de harina, amásalos y haz unas tortas».
Abrahán corrió enseguida a la vacada, escogió un ternero hermoso y se lo dio a un criado para que lo guisase de inmediato. Tomó también cuajada, leche y el ternero guisado y se lo sirvió. Mientras él estaba bajo el árbol, ellos comían.
Después le dijeron: «Dónde está Sara, tu mujer?».
Contestó: «Aquí, en la tienda».
Y uno añadió: «Cuando yo vuelva a verte, dentro del tiempo de costumbre Sara habrá tenido un hijo».
Salmo
Salmo 14, 2-3ab. 3cd-4ab. 5
R/. Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?
– El que procede honradamente y practica la justicia, el que tiene intenciones leales y no calumnia con su lengua.
– El que no hace mal a su prójimo ni difama al vecino, el que considera despreciable al impío y honra a los que temen al Señor.
– El que no presta dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que así obra nunca fallará.
Segunda lectura
Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Colosenses 1,24-28
El misterio escondido desde siglos, revelado ahora a los santos
Hermanos: Ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros: así completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de su cuerpo que es la Iglesia, de la cual Dios me ha nombrado servidor, conforme al encargo que me ha sido encomendado en orden a vosotros: llevar a plenitud la palabra de Dios, el misterio escondido desde siglos y generaciones y revelado ahora a sus santos, a quienes Dios ha querido dar a conocer cuál es la riqueza de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria. Nosotros anunciamos a ese Cristo; amonestamos a todos, enseñamos a todos, con todos los recursos de la sabiduría, para presentarlos a todos perfectos en Cristo.
Evangelio del día
Lectura del santo Evangelio según San Lucas 10, 38-42
Marta lo recibió. María ha escogido la parte mejor.
En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».
Respondiendo, le dijo el Señor: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».
Comentario bíblico de Álvaro Pereira
La liturgia asocia hoy el relato de Jesús en casa de Marta y María (Lucas 10) y el anuncio del nacimiento de Isaac a Abrahán y Sara (Génesis 18) porque en los dos textos se cuenta una actitud hospitalaria ofrecida a mensajeros divinos: los tres hombres enviados por Dios, en la primera lectura, y Jesús, en el evangelio. En la lectura de Génesis, Abrahán se deshace en atenciones con los tres personajes innominados. Su actitud es sabia y tendrá por recompensa el anuncio del nacimiento del hijo de la promesa, Isaac, que significa “Dios ríe”.
En el evangelio, Marta también acoge a Jesús en su casa. Para el lector moderno, el Maestro quizás pueda resultar algo ingrato ya que parece corregir a aquella que lo acoge, mientras que promociona a la hermana pasiva. Sin embargo, el texto debe ser leído desde otra óptica: Jesús no castiga a Marta. Él simplemente le propone que cambie su jerarquía de valores. Incluso las leyes santas de la hospitalidad y del servicio son secundarias en comparación con la escucha de la Palabra del Señor, la “única cosa necesaria”.
El relato de Marta y María forma además la segunda parte de un díptico que acompaña a la parábola del buen samaritano (Lc 10,30-37) y que ilustra el diálogo de Jesús con el letrado sobre el mandamiento del amor, como vía de acceso a la vida eterna (Lc 10,25-29). Si la parábola del buen samaritano ejemplificaba de qué manera se debía entender el amor al prójimo, la opción de María por escuchar la palabra de Jesús es un óptimo modelo para ilustrar en qué consiste amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas.
En fin, el evangelio de hoy no critica la hospitalidad de Marta. Jesús intenta más bien aliviarla, no tanto de su servicio, cuanto de su agobio y de su impresión de soledad. El que escucha a Jesús se reconoce acompañado, miembro gozoso de una comunidad de hermanos y hermanas.
¿Eres acogedor y hospitalario como Abrahán y Sara?
¿Te agobias como Marta? ¿Le cuentas a Jesús tus agobios?
¿Dejas espacio para escuchar la Palabra del Señor, como María?
Siete diáconos serán ordenados presbíteros en Barcelona el próximo domingo 20 de julio. Joan Piñol, Xavier Campmany, Pablo Jesús Jorge Díaz, Javier Casals, David Lucena, Santiago Claret y Guillem Lisicic serán ordenados en la basílica de la Sagrada Familia por el arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella.
El tinerfeño Pablo Jesús es natural de Güímar. Estudio en el colegio de Nazaret del citado municipio y posteriormente cursó magisterio en la Universidad de La Laguna. En 2015 ingresó en la congregación de los Hijos de la Sagrada Familia de Nazaret y, ahora, va a ser ordenado presbítero.
El próximo miércoles 23 a las 19 horas presidirá su primera misa en su parroquia de origen, S. Pedro de Güimar.
El Sr. Obispo de Asidonia-Jerez, se ha acercado en la jornada de hoy hasta la Casa Nazaret donde se está llevando a cabo el campamento «Caminando con Maria», allí ha podido hablar con las más pequeñas y celebrar la Eucaristía junto a todos los presentes.
La Casa Nazaret, ubicada por la zona del Monasterio de la Cartuja de Santa María de la Defensión de Jerez, acoge estos días el campamento «Caminando con María», donde las más pequeñas disfrutan de distintos juegos y actividades, además de oración y descanso donde poder acercar su corazón al de nuestra madre, y así llegar a su Hijo. Uno de los momentos más especiales, y donde estas chicas presentes en el campamento han podido centrar su mirada en María, ha sido con la visita de Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, quien ha compartido una charla con ellas y ha presidido la Eucaristía.
En la homilía, el prelado ha recordado que todo el Evangelio se puede resumir en una palabra, «misericordia», que no es otra cosa que amar como Cristo nos ama. Aquí esta la grandeza de todo ser humano, entregarnos a los demás como Cristo se entregó por nosotros, y así amar hasta el extremo. Asimismo, subraya que el mandamiento que nos deja el Señor por encima de todo es amarnos unos a los otros como Él mismo nos ama.
Por otro lado, mencionando el Evangelio, ha destacado que no vale la pena cumplir con todo lo que pide la Iglesia, pero por dentro el corazón se encuentra lejos de Él, por ello el Señor nos llama a cumplir todo lo que recibimos de nuestra madre Iglesia, pero teniendo nuestro corazón en Él y así ver a Cristo en los demás, ya que en las personas que ayudamos y le hacemos el bien está el Salvador del mundo.
Siguiendo con la misma idea, ha recordado la anécdota que le ocurre al Sr. Obispo en el día de la patrona de Jerez, donde una niña pequeña se le acerca, y le pregunta si él ha visto al Señor en el mundo real. Sorprendido, el prelado le contesta recordando la lectura donde Cristo nos llama atender a nuestro hermano, es decir, ayudar y portarnos como Cristo lo haría y lo veremos.
Por último, mencionando las lecturas proclamas en la liturgia, recuerda varias ideas:
1 – El saber que cuando Cristo se entrega por nosotros nos da la vida nueva, la celebración de la Pascua, el paso de la vida vieja a la nueva. Este acto de amor, la entrega en la cruz, la vivimos cada día en la Eucaristía, ya que «participar en la Misa es acompañar a Cristo al Calvario».
2 – La segunda idea, es saber que veremos nuestra vida con los ojos de Jesús si somos capaces de decirle sí, seguirlo y tener trato con Él en todo lo que nos ha regalado en los Sacramentos y la oración, y solo así seremos portadores de esperanza.
La Diócesis organiza un Viaje de 𝐏𝐞𝐫𝐞𝐠𝐫𝐢𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐃𝐢𝐨𝐜𝐞𝐬𝐚𝐧𝐚, para asistir al 𝐀𝐜𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐂𝐚𝐧𝐨𝐧𝐢𝐳𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐉𝐨𝐬𝐞́ 𝐆𝐫𝐞𝐠𝐨𝐫𝐢𝐨 𝐇𝐞𝐫𝐧𝐚́𝐧𝐝𝐞𝐳, en Roma, los días del 𝟏𝟕 al 𝟐𝟏 de 𝐎𝐜𝐭𝐮𝐛𝐫𝐞 de 𝟐𝟎𝟐𝟓. 𝐈𝐍𝐓𝐄𝐑𝐄𝐒𝐀𝐃𝐎𝐒 LLAMAR 𝐀𝐋 𝐓𝐋𝐅: 𝟗𝟐𝟐𝟑𝟓𝟒𝟎𝟑𝟑.
Adjuntamos el programa de la peregrinación en la que participará el obispo Eloy Alberto.
Mons. Jesús Fernández recuerda que el día 25 de julio es fiesta de precepto en España y la importancia del mismo
Como cada año, el obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, ha emitido el Decreto para la solemnidad de Santiago Apóstol, fiesta de precepto en España y jornada laboral en el calendario civil de la Comunidad Autónoma de Andalucía.
En el Decreto, el Obispo dispone lo siguiente:
1. Mantener el día de Santiago Apóstol como solemnidad de precepto, con la obligación de participar en la Santa Misa.
2. Dispensar del obligado descanso laboral y del precepto de participar en la Santa Misa a tenor del canon 1247 del Código de Derecho Canónico, a aquellos fieles que les sea imposible compatibilizar la jornada laboral con el cumplimiento de los deberes religiosos de los días festivos.
3. No obstante, rogamos a los párrocos y rectores de iglesias, que recomienden a los fieles la participación en la Santa Misa, y a tal fin, procuren celebrarla en los horarios más oportunos.
El diácono permanente Antonio Sánchez Monroy ha fallecido hoy, 18 de julio, a la edad de 84 años.
Casado con Isabel y padre de tres hijas, en su trabajo civil fue inspector de la Policía Nacional.
Ordenado dácono hace 30 años, sirvió gran parte de su vida pastoral en la Parroquia de San Pablo, de Sevilla, trabajando arduamente en la Cáritas parroquial y arciprestal, así como en las pastorales de Familia y Vida, Catequesis y Liturgia. Junto a su párroco, Antonio Rodríguez Martín, organizaron las «23 asambleas por las calles», que consistían en asambleas de fieles que se reunían semanalmente en casas ofrecidas por los feligreses, para recibir formación sobre temas bíblicos, espirituales, litúrgicos, parroquiales…etc. «Esta labor dio mucho fruto», comenta Rodríguez Martín.
Antonio Sánchez fue un diácono permanente «con un fuerte amor a la Iglesia, humilde y conciliador», afirman sus compañeros. Subrayó la caridad y la misericordia hondamente y la oración lo sostenía. «Nos mostró a todos con su talante espiritual que la simplicidad y la sencillez te llenan de felicidad y te llevan a Dios».
Las exequias se celebrarán mañana sábado, día 19, en la Capilla del Tanatorio de Camas a las once de la mañana.
Desde la Iglesia Diocesana se agradece el don de su vida y su testimonio de fe durante tantos años, se acompaña a su familia y allegados, y se ruega por su eterno descanso.
Terminada nuestra peregrinación Diocesana a Lourdes, nos toca a todos digerir todos los sentimientos y vivencias que el Señor nos ha regalado.
Como consiliario tengo que decir que cada año la peregrinación nos aporta cosas nuevas y más maravillosas, empezando por el regalo que son los nuevos hospitalarios, que de una forma tan generosa, se entregan en el cuidado de los enfermos y como reflexionábamos en la Junta Directiva, todo el esfuerzo de estos años, sus sacrificios, tiempos dedicados ha merecido la pena cuando hemos escuchado los testimonios de este año, especialmente el de Fátima que pondremos en un video para que podáis alegraros con todos nosotros.
La presencia de nuestro Obispo, Monseñor Chico Martínez, en la peregrinación sigue siendo algo imprescindible para manifestar su diocesaneidad, así como para unirnos a todos bajo su cayado, Don Sebastián sigue animándonos en nuestro trabajo y participa principalmente en la animación a los sacerdotes para que participen en esta peregrinación.
No hay palabras para definir qué he vivido al lado de los monaguillos que tanto han trabajado y disfrutado y que desean volver el año que viene, qué alegría nos dan a todos, y qué inmensa satisfacción el pensar que la experiencia de Lourdes los va a hacer mejores personas y cristianos.
Los jóvenes, como cada año, han dado el ciento por uno, sin descansos y con plena disponibilidad. Han sido las manos y el corazón de nuestra Diócesis que cuida a sus hijos enfermos amándolos y tratándolos con respeto y cariño. Gracias a Domin, Mariado y Carmencita.
Especialmente, Bea ha trabajado este año con el coro preparando cada una de las celebraciones y ha sabido implicar a los jóvenes.
¡Qué sería de nosotros sin los hospitalarios!: personas que pagan por trabajar y que demuestran hasta qué punto el ser humano está llamado a la magnanimidad, darlo todo después de haberse dado por completo. Los peregrinos nos dan una nota de color que hace que nuestra peregrinación sea un encuentro fraternal, y les damos las gracias.
Hospitalarios especiales son para nosotros Carmen, capellana de la cárcel de Jaén y tres internos que cada año nos acompañan, formando parte de esta familia.
Pero si de verdad hay que inclinarse es ante los miembros que han asumido una responsabilidad en nuestra Hospitalidad, no hay equipo mejor que éste, y no sólo por su eficacia sino por su fe, y porque saben que todo su trabajo lo hacen por Jesús y por el mandamiento del amor, a lo largo del año están trabajando para hacer grande la Hospitalidad, y muy especialmente, para preparar estos días, que como os podéis imaginar, conllevan un esfuerzo y organización que pocos saben llevar adelante, no hay oro en el mundo para pagarles, pero sí un GRACIAS desde lo más profundo de mi corazón, a nuestra presidenta Porfi, Viceconsiliario Jesús, Secretario Seba, responsable de sanitarios Carmen, responsable de la economía Ana, responsable de hospitalarios y sede de Jaén María del Mar, responsable de Martos Bea, responsable de Alcalá la Real María del Mar y a Sebastián de Sabiote que este año ha colaborado haciéndose responsable de los monaguillos y autobús.
Joaquín Rafael Robles Medina Consiliario de la Hospitalidad de Lourdes y Delegado de la Pastoral de la Salud
TESTIMONIOS:
En estos días de peregrinación he aprendido mucho y ha sido una experiencia muy chula y he aprendido mucho sobre Lourdes y Santa Bernardita.
He conocido nuevos amigos y amigas. Yo quiero repetir y más con este grupo de monaguillos. Aunque a mí no me hayan asignado ningún enfermo para cuidar estos días de peregrinación, he intentado ayudar lo más y mejor posible a todos.
Me lo he pasado espectacular, repito seguro.
Adrián Ruiz monaguillo
Lourdes: un viaje que siempre deja huella
Este año, he tenido la suerte de volver a Lourdes por segunda vez, y sin duda, ha sido una experiencia inolvidable. Aunque ya conocía el lugar, volver me ha permitido descubrirlo de nuevo con nuevos ojos y, sobre todo, compartirlo con personas muy especiales: mis compañeros monaguillos.
Desde el principio, sabíamos que no sería un viaje cualquiera, ya que Don Joaquín siempre nos lo advertía. Lourdes es mucho más que un destino. Es un lugar que se vive desde el interior, que te invita a desconectar del exterior y conectar con lo importante: la fe, la esperanza, el compañerismo y la amistad.
Pasear por las calles de Lourdes, ver a personas de tantos lugares diferentes rezando en silencio, agradeciendo con una sonrisa, o simplemente diciendo adiós en diferentes idiomas, hace que uno se sienta parte de algo muy grande. La visita a la Gruta fue uno de los momentos más apasionantes del viaje. Estar allí, en silencio, en el lugar donde se apareció la Virgen a Santa Bernardita, es algo que me sigue estremeciendo, incluso si ya lo has vivido antes.
Pensaré toda mi vida que hay algo en ese rinconcito del mundo que te toca el alma. Pero si algo ha hecho este viaje aún más especial, ha sido compartirlo con los monaguillos. Entre todos hemos formado un grupo muy bonito, y puedo decir con orgullo que hacemos un buen equipo. Nos divertimos y nos reímos juntos.
Durante el viaje hubo tiempo para la oración, para el silencio… pero también para los chistes, las bromas y los buenos momentos que siempre recordaremos. Cada uno aporta algo distinto al grupo, y eso hace que todo funcione tan bien como funciona. Además, todos son grandes personas, con buen corazón, con ganas de ayudar y de vivir la fe de manera sincera. Es un privilegio compartir este camino con ellos, tanto en nuestro día a día como en viajes como este.
Otro de los momentos que más me impresionó fue la procesión de las antorchas. Aunque ya la había vivido antes, volver a caminar entre miles de personas, con la buena compañía de los Sabioteños, con las velas encendidas, rezando y cantando, es algo que no se olvida. Es un momento de unión, de emoción y de recogimiento que queda grabado para siempre.
Lourdes es un lugar que no solo se visita con los pies, sino con el corazón. Uno vuelve a casa con el alma más tranquila, con ganas de ser mejor persona, de valorar más lo que tiene. Y si a eso le sumas la alegría de compartirlo con buena compañía, la experiencia se multiplica.
Estoy muy agradecido por haber podido volver, y ojalá no sea la última vez. Lourdes siempre tiene algo nuevo que darte, aunque repitas. Y si lo haces con gente buena a tu lado, como todas aquellas personas que me han acompañado, todo se vive de una manera aún más bonita.
Gracias Lourdes.
Alfonso de Dios monaguillo
La peregrinación de Lourdes es una experiencia inolvidable, que nunca olvidarás en la vida y seguramente te gustará repetir. Es una peregrinación que te llena espiritualmente. Lourdes me ha enseñado la gran variedad de gente que hay en este mundo que necesita desconectar y pasar un rato de oración junto con la Virgen o estar acompañado con alguien que le pueda ayudar.
Ha sido maravilloso poder peregrinar a Lourdes durante dos años. En estos años, he podido ayudar todo lo que he podido, por ejemplo, ayudando a celebrar la eucaristía siendo monaguillo y en algunos momentos, cuidando de algún enfermo que necesitase ayuda. Cada persona ayuda como puede y cada ayuda, sea cual sea, es muy importante, desde aquel que canta en el coro, hasta los que tienen que ayudar a los enfermos diariamente, para que tengan una experiencia increíble. Es muy bonito ver como ayudando puedes hacer felices a los demás y disfrutar haciéndolo.
Por otra parte, la peregrinación te ofrece una gran cercanía con la Virgen y puedes notarla como si estuviese a tu lado, disfrutando la peregrinación contigo, por ejemplo, mientras estás en la gruta, pasando un rato de oración. Aunque la Virgen no esté presente, muchas personas la representan, porque están ahí ofreciendo ayuda, dando consejos o acompañándote si estás solo. Esto es algo que ha hecho que me emocione y me termine enamorando de esta peregrinación.
También, pienso que la peregrinación a Lourdes no sería lo mismo sin los enfermos que deciden ir a desconectar y convivir con gente nueva. Estas personas, son las que dan vida a la peregrinación, porque te enseñan a valorar cosas que nunca valoras, porque para ti, son insignificantes. Estas personas, hacen que cambie tu forma de pensar al escuchar su vida y como viven diariamente, diciendo que Lourdes es una manera de conocer gente y vivir una experiencia nueva.
Para mí, Lourdes es más que un simple viaje, es un lugar de oración y convivencia, que me ha fascinado. He conocido gente maravillosa, he visto lugares fantásticos y he intentado hacer feliz y ayudar a la gente que lo necesita, Lourdes, es como una terapia que muchos necesitan y que siempre que llega a su fin, ya quieren volver a viajar el año siguiente.
Tomás Redondo, monaguillo.
Doy gracias a Dios por permitirme estar hoy en la hospitalidad, a los miembros de junta de la hospitalidad que lo han hecho posible
Están siendo unos días muy intensos de celebraciones compartiendo con tantas personas que no encuentro palabras para definirlo, gracias al chico que ha dado su testimonio privado de libertad, yo sabía que estaba, pero no me importan quienes son , solo que son personas hijos de Dios y hermanos en la fe. Me apunté a mediados de febrero al viaje, en marzo me diagnosticaron cáncer, llamé a todos mis amigos sacerdotes, religiosas, laicos que rezaran por mí, la oración llega y los milagros existen, me operaron y analizaron el tumor para ver qué tratamiento poner, para sorpresa de todos es benigno no lo podía creer, he venido a dar gracias y seguiré a demás lugares por este milagro
He venido muchas veces a Lourdes ninguna vez como esta, los que consideramos enfermos me han dado una gran lección por su vitalidad alegría etc.. creo que los enfermos somos nosotros ellos están más sanos de espíritu que yo , tengo la alegría de compartir estos días con mi hija sorda, mi marido con Alzheimer (no lo cambia todo) ellos han disfrutado muchísimo hemos parado en el Accueil , es diferente al hotel, no he podido hacer mucho como hospitalaria , para mí es la práctica de la teoría. Eso me lo han demostrado los jóvenes que nos han acompañado, su tiempo libre lo han dedicado a los demás una gran lección.
El gozo que tengo no me cabe en el pecho, sobre todo al ver tanta gente que hemos venido, pienso que hay más tontos como yo buscando a Dios, no soy única. Si Dios quiere el año que viene volvemos como hospitalarios y al Accueil