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El Obispado de Huelva ha acogido esta tarde de jueves, 16 de diciembre, la constitución de la ‘Asociación causa de canonización Don Manuel Siurot’, en un acto presidido por el obispo de Huelva, Santiago Gómez. Se trata de una Asociación Privada de Fieles de la Iglesia Católica, con personalidad jurídica propia y sin ánimo de lucro y está integrada por la Hermandad de Nuestra Sra. de la Cinta de Huelva, la Hermandad Matriz de Ntra. Sra del Rocío de Almonte; las hermandades de Ntra. Sra. del Rocío de Huelva y de Emigrantes, el Colegio Diocesano Sagrado Corazón de Jesús de Huelva, la asociación ‘Amigos de Manuel Siurot’ de la parroquia de La Palma del Condado y la Asociación Cristiana de Profesores ‘Manuel Siurot’ de Huelva.
El acto se ha iniciado con la intervención del Obispo, D. Santiago Gómez. También ha contado con las palabras del Delegado Diocesano para Causa de los Santos, Rubén Nicanor Sánchez, y del asesor jurídico del Obispado, Daniel Romero, que ha explicado aspectos canónicos de la asociación.
El fin principal de la asociación es convertirse en promotora y parte actora en el proceso y causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios Don Manuel Siurot Rodríguez. Junto a este de promoción de la Causa se mantendrán además los siguientes fines complementarios: difundir a toda la sociedad el rico legado y enseñanzas de Don Manuel Siurot, promover la devoción privada al Siervo de Dios Don Manuel Siurot y proveer los fondos económicos necesarios para sufragar los gastos de la causa.
Lecturas: Miqueas 5,2-5a; Salmo 79: Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve; Hebreos 10,5-10 y Evangelio de San Lucas 1,39-45.
Nos encontramos otro “pequeño desconocido” que viene a visitarnos: Miqueas. Atacó sobre todo a los poderosos, que abusaban del pobre para robar y oprimirlo, a los jueces corrompidos. También compuso magníficos poemas de salvación. Entre ellos, sobresale esta profecía. El Mesías esperado nacerá en Belén, pequeña población en Judá y hará que los seres humanos puedan vivir tranquilos. Él será nuestra paz.
También será el causante de gozos inesperados. Si bien la liturgia nos recuerda los inicios de la vida del Hijo de Dios, sobre todo nos invita a mirar hacia el futuro en espera del regreso glorioso de Jesús, que empieza a hacerse carne en María. Todos los relatos de ciencia ficción que he leído desde mi infancia, son distópicos. Todas las series y películas que se aventuran en el futuro son descritos como lugares terroríficos donde el hombre malvive entre el sufrimiento y la soledad. Qué oportuna es la Sagrada Liturgia que nos introduce en un horizonte donde la esperanza y la alegría son los ingredientes principales.
No son espejismos. Consciente de las dificultades y los retos, de la maldad y el sufrimiento, aventura un futuro que arranca en el presente y se alimenta de un Dios que te ha creado para VIVIR. Hoy el Evangelio nos sitúa en las montañas de Judea. Una aldea sin nombre (puede ser la aldea de mi vida), una casa sin risas, porque no había niños todavía. Unas sencillas mujeres han sido visitadas por Dios. El relato nos presenta a María y a Isabel (nos recuerdan a tantas mujeres extraordinarias de la historia de Israel: Sara, Rebeca, Raquel…). Con María y Jesús en su seno, también nosotros somos testigos privilegiados de lo acontecido en la casa de Zacarías. Es una escena donde la alegría impregna todos los rincones de sus vidas. El gozo es encontrarse con Dios. No siempre buscamos la alegría en los lugares adecuados. Algunos incluso pretendemos comprarla o venderla.
El júbilo perfecto viene del encuentro con el Hijo de María que nos sale al paso de forma discreta y muy pequeña. En la narración todo es pequeño (María, Belén, Nazaret), todo menos la dicha derramada. Es Adviento, Dios ha venido a visitarnos y recorrer nuestros caminos. Con su llegada lo imposible se hace posible, la esterilidad se vuelve fecunda.
Ramón Carlos Rodríguez García
Rector del Seminario
En la mañana de hoy, el Delegado del Gobierno de España en Andalucía, Pedro Fernández, ha presidido el acto de entrega de los XVII Premios Plaza de España, unos galardones que anualmente y coincidiendo con el aniversario de la Constitución Española.
Del Padre Gabriel Delgado, premio a título póstumo, ha destacado su “lucha contra las injusticias desde la acogida, la integración y la protección de los migrantes”. El Obispo de Cádiz y Ceuta, Mons. Zornoza recogió el galardón que se conservará como recuerdo en Tierra de Todos.
El Padre Gabriel, delegado del secretariado de migraciones de la Diócesis de Cádiz, Medalla de Andalucía en 2001, falleció el pasado mes de noviembre a sus 75 años de edad y tras un amplísimo trabajo de lucha por los derechos de los migrantes. Creó la fundación Tierra de Todos donde acogió a migrantes, a quienes formó y ayudó en su integración en la sociedad gaditana. A través del Secretariado Diocesano de Migraciones y la fundación Tierra de Todos promovió la formación integral de los jóvenes y su acceso al empleo, la integración y la reagrupación familiar de los migrantes, asistencia jurídica, aprendizaje de la lengua y el acceso a alojamientos dignos, defendiendo siempre la dignidad de las personas migrantes.
Tengo una buena amiga que dice que se agobia por lo que pasa y lo que pueda pasar, aunque no vaya a pasar nunca. Le decimos (cariñosamente) Miss agobios. De hecho, todos nos preocupamos. Es inevitable. Hay tantas situaciones económicas, problemas de salud de mi gente, peleas entre la familia… que la cabeza no se queda quieta. Pero una cosa es preocuparse y otra cosa es angustiarse. La angustia puede tener graves consecuencias para nuestra salud física y nuestro equilibrio emocional.
Por todo ello, he pensado proponeos (a mí el primero) una breve guía para saber convivir saludablemente con los agobios.
Lo primero que se me ocurre es que hay que aceptar que no podemos evitar que la preocupación aparezca, pero si podemos evitar darle demasiadas vueltas. Hazte siempre estas preguntas: ¿Es una PREOCUPACIÓN REAL o está solo en mi mente? ¿Tengo motivos reales? ¿Preocuparme mucho hará que la situación mejore?
Ahora miro mi interior. En ocasiones, la preocupación excesiva es un signo de la NECESIDAD DE CONTROLAR TODO. Es muy saludable aceptar que no tenemos el dominio de todo a nuestro alrededor. Fiarse de las personas que tengo a mi lado, cultivar la paciencia, como os proponía en la entrega anterior, seguro que ayudará.
Para el final me dejo lo más importante. Si algo te preocupa, COMPÁRTELO, HÁBLALO, ESCRÍBELO. Normalmente, dar salida a nuestros miedos hace que se hagan más pequeños. Hablar con quién sabe escuchar tiene el efecto “mágico” de disolver la “pelotera” que me había montado yo solito.
Ahora lo miro desde la fe. Pablo les decía a los filipenses: “No os preocupéis por nada” (flp 4, 6-9). Y yo creo que les estaba diciendo (y hoy a nosotros) que no absoluticemos ninguna de esas realidades que pueden quitarnos la paz e incluso la fe. El Señor es mayor que todo eso. Él es el Señor de nuestros agobios.
Por eso ahora te pido que me des luz para entender que las preocupaciones recurrentes solo sirven para fastidiarnos y que no solucionan problemas. Que podemos perder mucho tiempo y muchas energías viviendo angustiados tontamente, con el buen día que se ha quedado para tomarme una cervecita con mis amigos.
Ramón Bogas Crespo
Director de la oficina de comunicación del obispado de Almería.

La Luz de la Paz de Belén será acogida en nuestra diócesis el próximo sábado 18 de diciembre, a las 18:30 horas, en la parroquia de La Concepción de La Laguna. Tras el recibimiento, tendrá lugar la celebración en la que será distribuida a quienes lo deseen.
Como otros años, esta iniciativa está impulsada por los Scouts y Guías de Austria que, con la colaboración de Scouts de diferentes países de Europa y otros continentes, reparten la Luz de la Paz encendida cada año por un niño o niña austriaco en la cueva del Nacimiento de Jesús en Belén.
La distribución de la Luz de la Paz a todos los países participantes se realiza desde Viena. Allí, unas semanas antes de Navidad, se reparte la Luz a todas las delegaciones asistentes para que la hagan llegar a sus respectivos países con un mensaje de Paz, Amor y Esperanza.
Posteriormente, los Scouts y las Guías la distribuyen por parroquias, hogares particulares, hospitales, residencias de ancianos, prisiones y otras asociaciones de sus respectivos pueblos y ciudades.