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La Palabra se hizo carne

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Gabriel Leal, director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas «San Pablo» reflexiona sobre el misterio de la Encarnación del Señor

Celebramos el nacimiento de Jesús, el Hijo único de Dios hecho hombre. En la sencillez y ternura del niño de Belén «se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres» (Tit 2,11).

El Verbo se hizo carne, hombre débil y frágil como nosotros; despojándose de su rango, ha pasado por uno de tantos «actuando como un hombre cualquiera» (Flp 2,6-8).

Este misterio tiene su origen en el amor de Dios: «En esto se hizo visible entre nosotros el amor de Dios: en que envió al mundo a su Hijo único para que nos diera vida» (1 Jn 4).

Colaboración de la Virgen María

El Hijo único de Dios, para hacerse hombre, ha pedido la colaboración de la Virgen María que, dejando atrás su proyecto de vida, ha respondido generosamente: «hágase en mi según tu palabra» (Lc 1,26-38).

Dios no ha elegido un lugar importante, ni una posición social relevante y de poder para salvarnos, al contrario, ha elegido la humilde familia de José, el carpintero de Nazaret; no Roma, ni la ciudad santa de Jerusalén, sino un pueblo pequeño que ni siquiera es nombrado en el Antiguo Testamento. Como dice Carlos de Foucauld, ha «escogido de una vez para siempre (…) el último lugar». Con palabras de santa Teresa de Jesús «Dios omnipotente» se ha hecho «pariente de Blas y de Menga y de Llorente». Así se ha hecho cercano y accesible a todos, por pobres y pecadores que seamos.

Dios, en Jesús, se nos ha regalado de manera irrevocable y gratuita, al margen de la respuesta de sus contemporáneos y de la nuestra. Y se ha situado en el último lugar, porque sólo así puede ser accesible a todos. Porque todos podemos bajar, descender, pero no a todos nos es posible subir.

¡Alégrate! Dios se ha hecho hombre por ti.

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La pequeña puerta de la basílica de Belén

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El centro de la Basílica de la Natividad de Belén es una pequeña gruta bajo el altar del presbiterio, en la que una estrella de plata y una leyenda señalan: “Aquí, de la Virgen María, nació Jesucristo”.

Quien llega hasta este gran templo, se sorprende de que la entrada sea una pequeña puerta de no más de metro y medio de altura, en una gruesa pared de piedra. Se le llama la Puerta de la Humildad. En realidad, la puerta original era una entrada ancha y alta pero que fue tapiada en tiempo de los cruzados con el objetivo de evitar que, en aquel tiempo de guerra y saqueos constantes, pudieran entrar a la Iglesia carros y caballerías. Venía a ser como un control de acceso.

Inclinarse para entrar

Podemos aprender, en este tiempo nuestro de sordas luchas y conflictos virtuales, del signo que es esta pequeña puerta para entrar en el Misterio de Belén. En una homilía de Navidad, Benedicto XVI reflexionaba: «Quien desea entrar en el lugar del nacimiento de Jesús, tiene que inclinarse… si queremos encontrar al Dios que ha aparecido como niño, hemos de apearnos del caballo de nuestra razón ilustrada, deponer nuestra soberbia intelectual, que nos impide percibir la proximidad de Dios». Martín Descalzo, sacerdote y periodista, que definía a Belén como «el comienzo de la gran locura», decía que «Dios es como el sol: agradable mientras estamos lo suficientemente lejos de él para aprovechar su calorcillo y huir de las quemaduras. Pero ¿quién soportaría la proximidad del sol? ¿Quién podría resistir a ese Dios que sale de sus casillas y se mete en la vida de los hombres…?».

La Navidad nos invita a salir de nuestra zona de confort para crecer y mejorar. Si atravesamos virtualmente la Puerta de la humildad, contemplaremos el Misterio de Dios hecho Niño y participaremos en esta «locura de Dios». Su fuerza divina, sin violencia, nos apeará de nuestras cabalgaduras: la idolatría de nuestro yo y las ansias de reconocimiento, y nos devolverá la sorpresa, el agradecimiento, la alegría y la ilusión de aprender como un niño, a pesar de los años vividos.

Si nos agachamos y entramos por la Puerta de la humildad en el Misterio de Belén, hasta jugaremos con el Niño Dios.

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«Anunciar el Evangelio de la familia hoy» es la propuesta para el Día de la Sagrada Familia

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El domingo 26 de diciembre se celebra la Jornada de la Sagrada Familia bajo el lema «Anunciar el Evangelio de la familia hoy». A las 11.30 horas, el Sr. Obispo presidirá la Eucaristía en la Catedral, preparada por la Delegación de Pastoral Familiar.

Este año, la jornada tiene como fondo el Año “Familia Amoris Laetitia”, que se abrió el pasado 19 de marzo, coincidiendo con el 5º aniversario de la publicación de la exhortación apostólica Amoris Laetitia, un texto que el papa Francisco dedica a la belleza y la alegría del amor familiar, y que concluirá el 26 de junio de 2022, en el X Encuentro Mundial de las Familias, en Roma, con el Santo Padre.

Construir sobre la roca del amor

Los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, dentro de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, firman el mensaje para esta Jornada, que dedica su primera reflexión a la situación de la familia en la actualidad. Lamentan los obispos que el valor social e institucional del matrimonio entre hombre y mujer abierto a la vida «ha ido recibiendo golpe tras golpe hasta convertirlo en algo que apenas tiene relieve decisivo en la vida de las personas» y advierten que «una sociedad en la que la familia pierde su significado y deja de ser de facto un pilar fundamental se debilita grandemente».

La cultura relativista que se ha ido gestando a lo largo de décadas hace difícil los compromisos estables y la vivencia de la fe, puntualizan, «lo que determina otra actitud frente a la vivencia del matrimonio». También llaman la atención sobre las «familias-islas» consecuencia de distintos factores como el individualismo, el emotivismo, la cultura de lo provisorio y del descarte que provocan, como señala el papa Francisco, «analfabetos en acompañar, cuidar y sostener a los más frágiles y débiles».

Como respuesta proponen el maravilloso plan de Dios sobre la familia. «La profunda vivencia del misterio de la Navidad, que celebramos cada año, reanima nuestra esperanza», afirman los prelados. Y añaden, «solo cuando las familias construyan sobre la roca del amor podrán hacer frente a las adversidades. No vale cualquier material de construcción ni cualquier cimiento. La roca sobre la que se debe cimentar la familia es Jesucristo».

Por eso, y en sintonía con el lema de la jornada, invitan a hacer resonar el anuncio del Evangelio de la familia. «Las familias, como iglesias domésticas, también deben convertirse en discípulas misioneras de ese amor. Frecuentemente son quienes están mejor situadas para ofrecer este primer anuncio, apoyar, fortalecer y animar a otras familias» que luego dará lugar a la acogida y al acompañamiento «a cada una y a todas las familias para que puedan descubrir la mejor manera de superar las dificultades que se encuentran en su camino».

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¿Por qué se llama Misa del Gallo a la Eucaristía de la vigilia de Navidad?

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El delegado de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga, Rafael Pérez Pallarés, ha explicado en el programa de Cope «La noche con Adolfo Arjona» el origen del nombre de la Eucaristía que los católicos celebramos tradicionalmente en la Nochebuena.

Escucha aquí la entrevista de Adolfo Arjona y Mónica García al sacerdote malagueño:

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III San Silvestre Solidaria RCM para el Cottolengo de Málaga

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La Carrera San Silvestre puesta en marcha por el Real Club Mediterráneo de Málaga y cuyos fondos se destinan a la Casa del Sagrado Corazón, conocida como el Cottolengo de Málaga, celebra su tercera edición este 26 de diciembre a las 19.00 horas.

Las inscripciones para participar ya están abiertas para todos los interesados. La carrera comenzará a las 19.00 horas en la Marina del Real Club Mediterráneo (RCM) y recorrerán 10 kilómetros de distancia. Además, participarán profesionales de primer nivel y se hará entrega de premios en metálico, así como de una bolsa de corredor y camisetas, entre otros regalos.

Para inscribirse en la carrera de adultos hay que tener una edad mínima de 16 años, aunque los menores de edad seguirán necesitando una autorización por parte de sus tutores legales. Por otro lado, para la carrera infantil, que se estrena este año y comenzará a las 17.30 horas, la edad mínima es de 10 años y la máxima de 15, igualmente necesitan una autorización paterna.

Las inscripciones tendrán una cuota de 10€ para adultos y 2€ para los niños de la modalidad infantil, y se tendrán que abonar en la página web CRUZANDO LA META.  Asimismo, estará disponible la inscripción ‘Dorsal 0’, la cual costará 5€, que irán a beneficio del Cottolengo de Málaga.

El vicepresidente de la Fundación Casa del Sagrado Corazón, el sacerdote Gabriel Leal, ha agradecido al Real Club Mediterráneo «su compromiso y alianza durante estos tres años». Así mimo, ha tenido unas palabras de agradecimiento para los patrocinadores y colaboradores que cada año apoyan esta carrera.

El último día para inscribirse online es el viernes 24 de diciembre a las 23.55 horas.

Judit de la Morena

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Masses and Confessions in several languages in the Diocese of Málaga

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List of Masses as well as priests who can administer the sacrament of Reconciliation in several languages.

Masses in English

 

El Salvador parish (Nerja). Sundays at 10:30 am.

Lux Mundi Centre chapel (Torre del Mar). Saturdays at 5 pm.

San José chapel (Fuengirola). Every day at 11 o´clock.

Inmaculada Concepción parish (Arroyo de la Miel). Sundays at 1:30 pm.

San Miguel church (Calahonda-Mijas). Sundays at 12.15 pm.

Cristo Rey parish (Málaga). Sundays at 11:30 am.

Santo Cristo del Calvario parish (Marbella). Sundays at 11 am.

Virgen del Carmen parish (La Carihuela-Torremolinos). Sundays at 10 and 11 am. (Bilingual Mass Spanish-English)

Virgen del Carmen parish (Benalmádena Costa). Sundays and holy days at 10:30 am. (Bilingual Mass Spanish-English)

Mass in German

Santiago el Mayor (El Morche). Saturdays at 5 pm.

Mass in Tagalo

San Pedro del Alcántara parish (San Pedro de Alcántara). Sundays at 4:30 pm.

Madre del Buen Consejo parish (Torremolinos). One Sunday per month (please check) at 1:30 pm.

International Mass: Spanish, English, French, and Dutch

San Miguel Parish (Torremolinos). Sundays at 10:30 am.

Mass in Ukrainian (Byzantine rite)

Santa Rosa de Lima parish (Málaga).

Priests available for Confession in other languages

Juan Manuel Báez Zambrana. Parroquia Virgen del Carmen (LA CARIHUELA-TORREMOLINOS). ENGLISH

Manuel Jiménez Bárcenas. Parroquia Virgen del Carmen y Santa Fe (LOS BOLICHES-FUENGIROLA). ENGLISH

José Morales Melguizo. Parroquia Santo Domingo de Guzmán (BENALMÁDENA). ITALIAN

Miguel Norbert Ubarri. Parroquias Madre del Buen Consejo y San Miguel (TORREMOLINOS). ENGLISH, FRENCH, DUTCH AND ITALIAN

Emilio López Navas. Parroquia Inmaculada Concepción (ARROYO DE LA MIEL). ENGLISH AND ITALIAN

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Messes et confessions en autres langues dans le diocèse de Malaga

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Relation des Messes ainsi que des prêtres qui pouvent administrer le sacrement de la Réconciliation en plusieurs langues.

Messes en anglais

Paroisse El Salvador (Nerja). Dimanches à 10h30.

Chapelle du Centre Lux Mundi (Torre del Mar). Samedis à 17H.

Chapelle San José (Fuengirola). Tous les jours à 11 H.

Paroisse Inmaculada Concepción (Arroyo de la Miel). Dimanches à 13h30.

Église San Miguel (Calahonda-Mijas). Dimanches à 12h15.

Paroisse Cristo Rey (Málaga). Dimanches à 11h30.

Paroisse Santo Cristo del Calvario (Marbella). Dimanches à 11H.

Paroisse Virgen del Carmen (La Carihuela-Torremolinos). Dimanches à 10 et 11H. (Messe bilingue espagnol-anglais)

Paroisse Virgen del Carmen (Benalmádena Costa). Dimanches et jours fêtes à 11h30. (Messe bilingue espagnol-anglais)

Messe en allemand

Santiago el Mayor (El Morche). Samedis à 17H.

Messe en tagalog

Paroisse San Pedro de Alcántara (San Pedro de Alcántara). Dimanches à 16h30.

Paroisse Madre del Buen Consejo (Torremolinos). Un dimanche par mois (veuillez vérifier) à 13h30.

Messe internationale : espagnol, anglais, français et néerlandais

Paroisse San Miguel (Torremolinos). Dimanche à 10h30.

Messe en ukrainien (rite byzantin)

Paroisse Santa Rosa de Lima (Malaga).

Prêtres disponibles pour la confession dans d’autres langues:

Juan Manuel Báez Zambrana. Parroquia Virgen del Carmen (LA CARIHUELA-TORREMOLINOS). ANGLAIS.

Manuel Jiménez Bárcenas. Parroquia Virgen del Carmen y Santa Fe (LOS BOLICHES-FUENGIROLA). ANGLAIS.

José Morales Melguizo. Parroquia Santo Domingo de Guzmán (BENALMÁDENA). ITALIEN

Miguel Norbert Ubarri. Parroquias Madre del Buen Consejo y San Miguel (TORREMOLINOS). ANGLAIS, FRANÇAIS, NÉERLANDAIS ET ITALIEN

Emilio López Navas. Parroquia Inmaculada Concepción (ARROYO DE LA MIEL). ANGLAIS ET ITALIEN

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Comentario al evangelio del domingo 2 de enero, por Daniel Guerrero

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El profesor de los Centros Teológicos Daniel Guerrero ayuda a profundizar en el evangelio del Domingo II de Navidad, 2 de enero, (Juan 1, 1-18).

Seguro que has jugado alguna vez de niño, y de no tan niño, a las adivinanzas, los trabalenguas o los acertijos. Pues el evangelio de hoy es un juego de palabras y de ideas que vienen y van. Se juega con los verbos y con el Verbo; con las palabras y con la Palabra. Y como toda adivinanza encierra un Misterio: todo un Dios se encarna, se hace carne de nuestra carne; y acampa entre nosotros, pone su morada en medio de nuestras vidas. Dios habita en nosotros, somos fragilidad habitada; y, al mismo tiempo, habitamos en Dios, en Él vivimos, nos movemos y existimos (Hch. 17, 28). Esta es la gran paradoja.

No busques, pues, a Dios en la lontananza, en la estratosfera o en lo mágico. Búscalo en la cercanía íntima de tu interioridad habitada, como afirma Francesc Torralba, y en la proximidad del prójimo. Se trata de realizar un ejercicio de la mirada: una hacia nuestro interior y otra hacia las personas que nos rodean. Ahí se encarna Dios.

¿Y si uno de los propósitos de este nuevo año que acabamos de estrenar consiste en adivinar esta adivinanza? Adivina adivinanza, ¿dónde está Dios? 

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Servir a los pobres, nuestros amos y señores

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Gabriel Leal, canónigo y director del ISCR San Pablo, que fuera delegado de Cáritas Diocesana de 1992 a 2020. publica en Diario Sur este artículo que, por su interés, reproducimos a continuación.

El día 1 de diciembre, un buen número de personas nos reuníamos para agradecer y despedir a la comunidad de Hijas de la Caridad que han estado acogiendo, acompañando y sirviendo a los enfermos de SIDA más pobres, en la casa de Colichet.

En el año 1991 llegaron las primeras hermanas para preparar la casa que abrió sus puertas en 1992. Con Cáritas y el que era nuestro Obispo, D. Ramón Buxarráis Ventura, iniciaron esa bendita aventura que tanto bien ha hecho y tantos caminos ha abierto. Las 14 hermanas que a lo largo de este tiempo han servido en esta obra, con Sor Juana María Ruz que ha permanecido desde el inicio hasta la despedida de la comunidad, han sido las manos y el corazón visible del Señor para estas personas y lo han hecho al estilo de S. Vicente de Paúl, como si los enfermos fuesen “sus amos y Señores”. La comunidad de hermanas ha contado siempre con el decidido apoyo de la Compañía de las Hijas de la Caridad, a la que pertenecen. 

Desde la casa que Cáritas Diocesana tiene en Churriana para los enfermos de sida, las Hijas de la Caridad han prestado un servicio admirable. La puesta en marcha y los primeros años fueron especialmente difíciles por el desconocimiento que había de la enfermedad, el temor a los contagios, el fuerte rechazo social que había hacia estos enfermos y su entorno, por la culpabilización de su contagio a las persona afectadas, sin olvidar la dificultad que entraña el que fuese la primera institución que ponía una obra de este tipo en marcha en nuestra Diócesis. No fue fácil encontrar la acogida que se precisaba.

Al inicio, ni siquiera con un contrato de trabajo era fácil encontrar la ayuda necesaria. La mayoría de los primeros colaboradores fueron voluntarios, miembros de los grupos de jóvenes de las Comunidades Vicencianas, un Hermano de San Juan De Dios y algunos jóvenes de los grupos del colegio de San Agustín. 

Cuando, en los primeros tiempos, la enfermedad era una condena segura y prematura a muerte, las hermanas estuvieron a al lado de los afectados, no solo cuidándolos de su enfermedad, sino rodeándolos de ternura y cariño, acompañándolos hasta su muerte, demasiado frecuente, hasta que llegaron los tratamientos con antirretrovirales.

Pero las hermanas han hecho mucho más que ayudar a los enfermos: hicieron todo lo posible para que muchos de los acogidos pudieran reconstruir sus vínculos familiares e incluso volviesen con sus familias; otros han podido alcanzar unos niveles de autonomía que les han permitido independizarse y seguir adelante y, en otros muchísimos casos, han acompañado hasta eso que hoy se reclama, una vida y una muerte digna.

Las hermanas también contribuyeron a abrir caminos para estos enfermos en las instituciones públicas sanitarias y sociales, en las que siempre encontraron colaboración y apoyo, especialmente de los servicios sanitarios de “infecciosos”.

Poco a poco y con paciencia, fueron quitando prejuicios y haciendo que un buen grupo de personas sensibles de Churriana, donde está ubicada la casa, y de otras parroquias fueran derribando muros y facilitando la incorporación de la sociedad a la casa y de esta a la sociedad.

Las hermanas también han acogido a religiosos en periodo de formación, a seminaristas, a jóvenes de nuestra diócesis, y les han facilitado que pudiesen abrirse y acercarse a esta realidad. 

Todo este trabajo habría merecido la pena con que solo se hubiese podido ayudar a una persona, pero lo han hecho con más de 362 enfermos. Han acompañado todas esas vidas, y vidas con sentido, incluso en esta enfermedad tan grave y en edades tan jóvenes.

Las hermanas no sólo han servido gratuitamente, también lo han hecho con todo lo suyo. La compañía de las Hijas de la Caridad ha estado aportando no sólo una comunidad de hermanas, sino que también ha contribuido con gran generosidad al sostenimiento económico de la casa, pagando hasta hace poco el cincuenta por ciento del déficit de los gastos de funcionamiento.

Ahora, con todo el sufrimiento que ello implica, se han marchado a reforzar otras misiones por la sequía de vocaciones que, como tantas instituciones religiosas, están sufriendo.

Para muchos de los que somos creyentes, la escasez de vocaciones hace que resuene con fuerza la queja de Dios al profeta Isaías: ¿A quien enviaré? ¿Quién irá de parte nuestra? Falta encontrar cristianos generosos que, como el profeta, ante tanta necesidad, se atrevan a decir “aquí estoy, Señor envíame” (Is 6,8). Porque el Señor sigue queriendo estar cercano a los pobres y necesitados, y para ello espera nuestra disponibilidad a su llamada. Ahora es el momento de decidirse y plantearse con sinceridad qué quiere y espera el Señor de cada uno de nosotros. No podemos seguir planteándonos solo ni principalmente a qué nos queremos comprometer, es el momento de plantearnos con seriedad ¿qué quiere el Señor de mí? Y discernirlo.

Gracias de corazón, queridas hermanas, por vuestro testimonio de vida consagrada al servicio de los últimos, gracias por el mucho bien que nos habéis hecho a tantos de nosotros y a nuestro entorno social. Bienaventuradas vosotras que tenéis todas las papeletas para oír decir al Señor: “Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros” (Mt 25, 34).

¡Mil gracias, de corazón!

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Felicitación de Navidad del Obispo de Jaén a la Curia diocesana

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¡¡Feliz Navidad!!

Nos reunimos hoy en el Seminario, como es tradición, para celebrar, con gozo, el nacimiento del Mesías.

Ésta, mi primera Navidad entre vosotros, está cargada de agradecimiento al Señor. En primer lugar, por la acogida que me estáis brindando en mis primeras semanas como Obispo de esta tierra; y de agradecimiento también a Dios por haberme enviado a una Iglesia, la de Jaén que camina unida, que lo hace en sinodalidad, y en la que se está trabajando desde todas las comunidades parroquiales, pequeñas y grandes, desde la capital hasta el último pueblo, con verdadero entusiasmo, para aportar ideas, para suscitar opiniones, para presentar conclusiones en esta llamada del Santo Padre Francisco que nos pide hoy a todos los cristianos del mundo, con vistas al próximo Sínodo de los Obispos,para que caminemos juntos como Iglesia respondiendo siempre a la voluntad de Dios, en este momento de la historia que vivimos, y con vistas a un futuro que siempre para nosotros cristianos es esperanzador, para seguir haciendo comunidad, para seguir siendo más Iglesia y haciendo crecer a la Iglesia, el Pueblo de Dios, para seguir abriendo las puertas al mundo y que todos conozca el mensaje de amor y de salvación de Jesucristo.

Hoy, os pido que juntos miremos el gran misterio del nacimiento de Jesús, el Niño Dios, y en él contemplemos, a aquellos que caminaron juntos antes que nosotros, y a todos, los que nos precedieron y ahora nosotros, con un único fin: ser fieles al plan de Dios con el mundo, con su Iglesia, con el hombre.

Los primeros que caminaron juntos fueron María y José, que emprendieron, a pocos días antes del nacimiento del Niño Dios, el camino a Belén. Un viaje inesperado y poco oportuno por el avanzado estado de María, pero que también en sí mismo entrañaba parte del plan salvador de Dios. Si el emperador Augusto no hubiera mandado empadronarse a cada cual en su ciudad de origen, María y José no habrían partido hacia Belén y no se habría cumplido la palabra de los profetas: «Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel» (Mt 2, 6).

En la noche del nacimiento del Mesías fueron otros los que caminaron juntos: los pastores. “Había en la misma comarca algunos pastores que dormían al raso y vigilaban por turnos durante la noche su rebaño. Se les presentó el ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió en su luz, y se llenaron de temor; el ángel les dijo: – No teman, pues les anuncio una gran alegría que lo será para todo el pueblo: les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Cristo Señor: esto les servirá de señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre (Lc 2, 8).Dios ama lo sencillo, lo pequeño, lo insignificante. Por eso, el rey del mundo, no nació en un palacio, en una gran casa, sino en la humildad de un pesebre. Los primeros que lo visitaron no fueron embajadores, ni grandes personalidades, fueron aquellos pastores que dormían al raso y por turnos vigilaban el ganado. Ante el anuncio del ángel, emprendieron el camino y lo hicieron juntos. Todos, en aquel sencillo pesebre, contemplaron a un bebé recién nacido que encerraba en su pequeñez un mensaje de salvación.

Llegados de lugares dispares, también caminaron juntos los Magos de Oriente. Seguían una estrella, que hablaba de una gran esperanza, y cuando los tres se encontraron, sabían que su destino era acudir juntos hasta el lugar donde marcaba el cometa. Y se pusieron en camino salvando obstáculos, evitando a Herodes, reconociendo en el Niño al “rey de los judíos”. Le entregaron preciosos presentes, que profetizaban la vida del Mesías recién nacido, y juntos se encaminaron hacia sus lugares de origen, pero ahora por un camino diferente.

En esta Navidad también contemplamos cómo los planes de Dios no siempre son nuestros planes, y nos podemos encontrar con dificultades y con obstáculos. La Sagrada Familia también emprendió un camino juntos lejos de su tierra, de su hogar, de su familia, de sus vecinos… Ese camino que los llevaría a Egipto y que los alejaba de los suyos, pero los salvaba de una muerte segura por la persecución del celoso Herodes.

Ahora, que el sucesor de Pedro, el Papa Francisco, nos llama y nos invita a ponernos en camino «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión», dejémonos transformar por este proceso, que nos invita a toda la Iglesia a interrogarnos sobre un tema decisivo para nuestra vida y nuestra misión: «Precisamente el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio» : caminando juntos, y juntos reflexionando sobre el camino recorrido, la Iglesia podrá aprender, a partir de lo que irá experimentando, cuáles son los procesos que pueden ayudarla a vivir la comunión, a realizar la participación y a abrirse a la misión.

Recordemos a los que nos han precedido en el camino, a los que antes que nosotros ya caminaron juntos en otro tiempo, en otras situaciones, ante otras circunstancias y realidades. Y no olvidemos que todos y cada uno de esos caminos, como los que contemplamos en el misterio del nacimiento del Señor, están inspirados por el Espíritu, responde a los planes de Dios sobre la humanidad, sobre su plan salvífico.

Miremos al Niño nacido en Belén, que desea nacer en nuestro corazón, en nuestra vida. Dejemos acariciarnos por su mirada, por su ternura, por su amor y pongámonos en camino. Mejor dicho, sigamos caminando juntos en ese camino que emprendimos en octubre y que nos llevará desde lo particular de nuestra Iglesia a la universalidad del Pueblo de Dios.

Vivamos estos días con la mirada puesta en el pesebre, que ineludiblemente, nos acerca a los más necesitados, a los que sufren, a los enfermos, a los ancianos, a los que carecen de hogar, a los migrantes, a los temporeros, en definitiva, a los últimos. Disfrutemos de las pequeñas cosas que nos dejan estas fechas: momentos con la familia, tiempo de compartir, de forjar recuerdos, de recordar a los que no están. Que cada uno de estos días, sean fuente de alegría al sabernos amados por Dios que se hace hombre para seguir naciendo en cada uno de nuestros corazones.

Que su luz entre en nuestros corazones, que Él nos salve de todos nuestros males y nos haga mensajeros entusiastas de esta gran noticia entre nuestros hermanos. Que la Virgen María, cuna viviente de Jesús, nos ayude a llegar hasta Él y nos enseñe también a mostrarlo y ofrecerlo a los demás como la gran esperanza que se nos ha dado a toda la humanidad.

 

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