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Ha fallecido, a los 98 años, el sacerdote José María Ortega

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El 26 de diciembre ha fallecido el sacerdote José María Ortega Muñoz, prelado de honor de Su Santidad. Será velado en la sala 28 de Parcemasa y la misa exequial tendrá lugar el lunes 27, en la parroquia en la que fue muchos años párroco, Santa Ana y San Joaquín, a las 16.00 horas.

D. José María ha fallecido el día de su 98 cumpleaños, pues nació el día de San Esteban del año 1923. Ordenado en 1947, su primer destino fue como formador en el Seminario de Málaga a la vez que como encargado de Monda y Guaro. 

Entre otros destinos, fue ecónomo de Ubrique y encargado de El Bosque, Benamahoma, Benaocaz y Villaluenga del Rosario; vicario arcipreste de Grazalema, ecónomo de Alhaurín el Grande; ecónomo de San Juan de Málaga; encargado de la Sagrada Familia de Málaga, vicario parroquial de San Francisco Javier de Málaga y juez prosinodal

Pero si hay un destino en el que su trabajo fue más destacado, fue en el de la parroquia de Santa Ana y San Joaquín, a la que llegó como ecónomo en 1973. Los hermanos de la Hermandad de Nueva Esperanza, junto al resto de miembros de la comunidad parroquial y el barrio de Nueva Málaga realizaron una recogida de firmas para proponer la denominación con su nombre de la plaza frente a la parroquia. Así pues, dicha plaza recibe desde el año 2019 el nombre de párroco José María Ortega.

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Fiesta de la Sagrada Familia (Catedral-Málaga)

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Homilía pronunciada por Mons. Jesús Catalá en la Eucaristía por la Fiesta de la Sagrada Familia en la Catedral de Málaga

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA.

JORNADA POR LA FAMILIA Y POR LA VIDA

(Catedral-Málaga, 26 diciembre 2021)

Lecturas: Eclo 3,2-6.12-14; Sal 127,1-5; Col 3,12-21; Lc 2,41-52.

Anunciar el Evangelio de la familia hoy

1.- La celebración hodierna de la fiesta de la Sagrada Familia está enmarcada por el Año “Familia Amoris Lætitia”, convocado por el papa Francisco con motivo del quinto aniversario de la publicación de la exhortación apostólica Amoris Laetitia (AL), que el papa dedicó a la belleza y a la alegría del amor familiar. El año jubilar concluirá el 26 de junio de 2022, en el décimo Encuentro Mundial de las Familias en Roma con el Santo Padre.

El papa hace “una propuesta para las familias cristianas, que las estimule a valorar los dones del matrimonio y de la familia, y a sostener un amor fuerte y lleno de valores como la generosidad, el compromiso, la fidelidad o la paciencia” (AL, 5).

Podemos contemplar, en esta Navidad, la encarnación del Hijo de Dios como un nuevo inicio en la historia de la humanidad, que tiene lugar en el seno de la familia de Nazaret, donde nació Jesús. El nacimiento de Jesús en una familia humana ha cambiado la historia de la humanidad.

Vivamos este misterio para poder anunciar el Evangelio de la familia a los hombres de nuestro tiempo.

2.- El libro del Eclesiástico, que hemos escuchado, invita a honrar y respetar a los padres: «Hijo, cuida de tu padre en su vejez, y durante su vida no le causes tristeza» (Eclo 3,12).  

Los hijos deben cuidar y honrar a sus padres, aunque sean mayores y pierdan facultades: «Aunque pierda el juicio, sé indulgente con él y no lo desprecies» (Eclo 3,13).

Cuando visito residencias de mayores resulta doloroso escuchar que alguna persona de dice: “Aquí estoy muy bien cuidada; pero tengo cuatro hijos y no vienen a verme”; y diciendo esto, se le caen dos lágrimas de sus ojos. ¿Qué hacemos con nuestros mayores? Necesitan amor, afecto, cariño.

El amor a los padres es una buena actitud que tiene su reconocimiento y sus frutos: un fruto es la reparación de pecados: «porque la compasión hacia el padre no será olvidada y te servirá para reparar tus pecados» (Eclo 3,14); otro fruto es la riqueza espiritual: «quien respeta a su madre es como quien acumula tesoros» (Eclo 3,4); y otro fruto es la larga vida: «quien respete a su padre tendrá larga vida, y quien honra a su madre obedece al Señor» (Eclo 3,6).

3.- Pues, a pesar de estas buenas recomendaciones, en nuestra sociedad constatamos, y así lo dicen también los obispos de la Subcomisión episcopal para la Familia y la Vida (cf. Mensaje para la Jornada de la Sagrada Familia, Anunciar el Evangelio de la familia hoy, 2021), una desvalorización social del matrimonio y de la familia, cuya institución ha recibido duros ataques, para debilitarla y hacerla desaparecer en pro de una falsa libertad.

Se pretende demoler la institución de la familia, para rebajarla a un simple acuerdo efímero de convivencia entre personas, mientras duren ciertos sentimientos; y cuando terminan esos sentimientos, termina la convivencia. Apoyar esta institución en tan débil base es destruir su fortaleza y quitarle su valor social y su aportación como célula base y fundamental en nuestra sociedad.

Además de debilitar a la familia basándola únicamente en efímeros sentimientos, existe otro elemento pernicioso consistente en llamar “matrimonio” a cualquier tipo de unión entre personas. De ese modo se vacía el contenido del “matrimonio”, cuya misión es la función y el don de la maternidad, generada solamente por la unión del varón y de la mujer.

No debe llamarse “matrimonio” a cualquier unión entre personas, si no cumple la finalidad o la misión propia. Etimológicamente el término “matri-monio” significa “matris-munus”; es decir, el don de la maternidad, la función y la misión de la maternidad.

Las familias no pueden saciar su sed de Dios buscando «apagarla en propuestas alienantes o en un Jesucristo sin carne y sin compromiso con el otro» (Papa Francisco, Evangelii gaudium [EG], 89).

4.- Los cristianos estamos llamados a valorar, sostener y defender la institución matrimonial desde el misterio de la Encarnación del Señor, cuya «la luz brilla en la tiniebla» (Jn 1, 5).

La vivencia del misterio de la Navidad reanima nuestra esperanza y fortalece nuestra concepción de la familia, a ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret. De ese modo las familias cristianas pueden «construir hogares sólidos y fecundos según el plan de Dios» (AL, 6), convirtiéndose en verdaderos testigos. Cada familia cristiana es siempre una luz, aunque sea débil y pequeña, en medio de la oscuridad de nuestro mundo.

Queridos matrimonios y queridas familias, que os mantenéis fieles a los principios cristianos, iluminados por la Luz de Cristo, vosotros sois sacramento permanente del amor de Dios y del amor de Jesucristo a su Iglesia, como dice san Pablo (cf. Ef 5, 32); porque vuestro amor solo se entiende desde la luz del amor del Padre, manifestado en Cristo Jesús (cf. Rm 8, 39).

5.- Es tarea urgente anunciar el Evangelio de la familia. Las familias cristianas estáis llamadas a proclamar el amor de Dios que se hizo hombre, murió por amor a nosotros en la cruz y nos trajo la salvación.

El fundamento de la familia se encuentra en la misma Trinidad, en la que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se aman infinitamente. La familia cristiana se introduce en el misterio trinitario conociendo y viviendo el amor del Padre, la entrega del Hijo y la comunión del Espíritu (cf. AL, 59; 71; EG, 164; 169). San pablo nos recomienda por encima de todo el amor, «que es el vínculo de la unidad perfecta» (Col 3, 14).

El anuncio del Evangelio de la familia debe ser integral, propositivo, hecho con alegría y con humildad, tal como nos ha exhortado san Pablo: «Así pues, como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia» (Col 3,12).

Todo esto es necesario en el matrimonio y en la familia; estas actitudes son básicas para sostener la familia. Si solo busco mi propia felicidad, en vez de procurar la felicidad del otro, eso no es amor. La sociedad llama “amor” a algo que no lo es: la búsqueda individual de la propia felicidad, la simple búsqueda del placer propio.

El anuncio del Evangelio de la familia debe despertar «la adhesión del corazón con la cercanía, el amor y el testimonio» (EG, 42); debe hacerse a todas las familias y en todos los lugares y ocasiones (cf. EG, 23); debe suscitar y avivar la fe, invitando a la conversión y a un «crecimiento en el amor» (EG, 161).

Todo matrimonio y toda familia debe crecer en el amor y no puede permanecer estancado; de lo contrario, si no crece, mengua y se descompone. Hay que seguir creciendo día a día, hasta la eternidad.

Todas estas acciones generarán familias nuevas, capaces de transformar el mundo.

Deseo felicitar a quienes celebráis el 25 o el 50 Aniversario de matrimonio. Celebrarlo es un regalo del Señor y un regalo que os hacéis el uno al otro. Y al mismo tiempo es un ejemplo para matrimonios jóvenes, que no acaban de aceptar que su matrimonio sea para toda la vida. Cuando ellos ven a otros matrimonios que llevan 25, 40, 50, 60 años con gozo y alegría es un estímulo y un gran ejemplo para ellos. ¡Manteneos firmes en el amor con alegría!

6.- Pidamos al Señor que sostenga a todas las familias, para que puedan vivir a ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret; para que anuncien con valentía el Evangelio de la familia; y para que renueven con su vida y ejemplo la institución familiar, enriqueciéndola e iluminándola a la luz de Jesucristo.

Nos comprometemos en estos días de Navidad a profundizar en la Palabra de Dios, también en familia, saboreándola y asimilándola para renovar nuestro compromiso bautismal y para transformar la sociedad en que vivimos.

Pedimos a la Virgen María, la madre del Señor, y a san José, su esposo, que intercedan por todas las familias y que sean para todos sus miembros un ejemplo de amor y de santidad. Amén.

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Mons. Catalá: «Cada familia cristiana es siempre una luz, aunque sea débil y pequeña»

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En la Eucaristía celebrada este 26 de diciembre en la Catedral de Málaga en la festividad de la Sagrada Familia, el Obispo de Málaga, Jesús Catalá, se ha dirigido a los matrimonios cristianos a quienes ha invitado a anunciar de forma urgente el Evangelio de la familia: «Las familias cristianas estáis llamadas a proclamar el amor de Dios que se hizo hombre, murió por amor a nosotros en la cruz y nos trajo la salvación»

En la Jornada por la Familia y por la Vida, el prelado ha recordado que «si solo busco mi propia felicidad, en vez de procurar la felicidad del otro, eso no es amor. La sociedad llama “amor” a algo que no lo es: la búsqueda individual de la propia felicidad, la simple búsqueda del placer propio. El anuncio del Evangelio de la familia debe despertar «la adhesión del corazón con la cercanía, el amor y el testimonio» (EG, 42); debe hacerse a todas las familias y en todos los lugares y ocasiones (cf. EG, 23); debe suscitar y avivar la fe, invitando a la conversión y a un «crecimiento en el amor» (EG, 161).

Mons. Catalá ha felicitado de forma especial a los esposos que celebran sus 25 o 50 años de matrimonio: «Pidamos al Señor que sostenga a todas las familias, para que puedan vivir a ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret; para que anuncien con valentía el Evangelio de la familia; y para que renueven con su vida y ejemplo la institución familiar, enriqueciéndola e iluminándola a la luz de Jesucristo».

El obispo también ha señalado los problemas actuales que sufre la institución familiar como la falta de cuidado de los mayores, y lo ha hecho contando una experiencia propia: «Cuando visito residencias de mayores resulta doloroso escuchar que alguna persona de dice: “Aquí estoy muy bien cuidada; pero tengo cuatro hijos y no vienen a verme”; y diciendo esto, se le caen dos lágrimas de sus ojos. ¿Qué hacemos con nuestros mayores? Necesitan amor, afecto, cariño».

También ha advertido sobre la devaluación del concepto familiar: «Se pretende demoler la institución de la familia, para rebajarla a un simple acuerdo efímero de convivencia entre personas, mientras duren ciertos sentimientos; y cuando terminan esos sentimientos, termina la convivencia. Apoyar esta institución en tan débil base es destruir su fortaleza y quitarle su valor social y su aportación como célula base y fundamental en nuestra sociedad. Además de debilitar a la familia basándola únicamente en efímeros sentimientos, existe otro elemento pernicioso consistente en llamar “matrimonio” a cualquier tipo de unión entre personas. De ese modo se vacía el contenido del “matrimonio”, cuya misión es la función y el don de la maternidad, generada solamente por la unión del varón y de la mujer».

El de la Navidad es, para D. Jesús, un mensaje propicio para fortalecer la familia: «La vivencia del misterio de la Navidad –afirmó– reanima nuestra esperanza y fortalece nuestra concepción de la familia, a ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret. De ese modo las familias cristianas pueden «construir hogares sólidos y fecundos según el plan de Dios» (AL, 6), convirtiéndose en verdaderos testigos. Cada familia cristiana es siempre una luz, aunque sea débil y pequeña, en medio de la oscuridad de nuestro mundo».

Puedes leer la homilía íntegra en este enlace 

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LA CARIDAD TIENE VOZ. Casa Virgen Madre de Marbella, para madres en riesgo de exclusión

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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«¿Dónde nacer mejor que al calor de unos corazones que te quieren? La familia»

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NoticiaIglesia Noticia

Publicado: 26/12/2021: 69

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El domingo 26 de diciembre, fiesta de la Sagrada Familia, el Sr. Obispo presidió la Eucaristía en la Catedral, en la que renovaron sus promesas los matrimonios que celebraban bodas de plata y oro. Esa misma mañana, los micrófonos de COPE Málaga dieron voz a los delegados de Pastoral Familiar, Ramón y Rosa, y a los responsables de la Escuela de Novios +Q2, Pedro y Rocío, que hablaron así de la familia.

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LOS JINETES DE LA NAVIDAD. La sagrada Familia y la Sinodalidad

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NoticiaIglesia Noticia

Publicado: 26/12/2021: 50

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Con motivo de la fiesta de la Sagrada Familia, los jinetes de la Navidad nos hablan de cómo la sinodalidad se hace presente en Jesús, José y María. Ello son Aaron Benzaquen, diácono que desarrolla su labor pastoral en la parroquia El Salvador, en Málaga; Cristina Sánchez Lamarca, Hija de la Caridad; y Francisco Guzmán, presidente diocesano de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC).

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El Seminario canta a la Navidad

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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El Belén Viviente de Benagalbón, el de los Playmobil y la ciudad de Belén

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NoticiaEl Espejo

Belén Viviente de Benagalbón

Publicado: 26/12/2021: 13

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El programa El Espejo del día de Nochebuena se acercó a Belén desde tres realidades distintas: el Belén Viviente de la parroquia y el pueblo de Benagalbón, el Belén montado con figuras de Playmobil en la parroquia Sagrada Familia, y las peregrinaciones a la ciudad de Belén, con Toon Espinosa. Aquí puedes escuchar el podcast.

Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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Gozo al contemplar al Mesías que ha nacido

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Las inclemencias meteorológicas en la mañana de Navidad no han impedido a un importante número de fieles darse cita en la Catedral, en la Eucaristía de 12 que ha presidido, por primera vez, el Obispo Don Sebastián Chico Martínez.

Preciosamente adornado, un hermoso Niño Jesús estaba ubicado en la escalinata del presbiterio para ser adorado por el pueblo.

Una celebración que ha estado solemnizada por las voces blancas de la Escolanía de la Catedral, acompañada al piano por Juan Alberto Buitrago y bajo la batuta de su directora, Cristina García de la Torre.

Junto al Prelado jiennense han concelebrado el Deán y Vicario General, D. Francisco Juan Martínez Rojas, así como miembros del Cabildo Catedral. Las lecturas y la oración de fieles han estado participadas por miembros de la Cofradía de la Buena Muerte.

Homilía

Monseñor Chico Martínez ha comenzado su predicación explicando que aunque no abra los telediarios, ni salga en la portada de los periódicos, “es la noticia más gozosa de toda la historia, la que vale la pena que celebremos cada año: el nacimiento de Cristo Jesús”.

En este sentido, el Obispo de Jaén ha recordado cuál es el verdadero sentido de la Navidad: “Hoy, los cristianos de todo el mundo, aquellos que somos conscientes de nuestra fe, sabemos muy bien por qué nos alegramos y qué es lo que celebramos: que Dios se ha encarnado en nuestra raza humana, con una finalidad muy concreta: salvarnos, liberarnos del mal y divinizar al hombre. Porque es un Dios cercano y porque, nuevamente, Dios nos comunica la gracia que aconteció aquel bendito día. Y por todo ello estamos alegres… es la verdadera alegría de la Navidad”.

Asimismo, el Prelado del Santo Reino ha exhortado a los presentes a dejarse interpelar por el misterio del nacimiento del Señor, que viene a cambiar el destino de la humanidad y de cada hombre y mujer en particular: “Ese es el misterio que nos llena de gozo, pero también que nos interpela y nos exige. Hoy se nos pone en la tesitura de: “¿Estás dispuesto a acogerle a recibirle en tu vida? ¿Quieres dejarle que te ame? ¿y tú quieres amarle?” Debemos acoger a ese niño que es Hijo de Dios y Hermano nuestro. Jesús viene a su casa, esa casa es tu corazón. Que nuestro orgullo, nuestra soberbia, no le cierren la puerta”.


Para finalizar la homilía, Don Sebastián ha animado a los fieles congregados en la Catedral a ser con su testimonio, que al igual que el ángel a los pastores, anuncien a todos la alegría de que el Mesías ha nacido. “Hacen falta mensajeros de Belén, misioneros de la gracia y del amor de Dios, hacen falta sacerdotes, religiosos, familias, jóvenes, hombres y mujeres, misioneros que ayuden a los hombres de hoy y de mañana a conocer esta gran noticia del amor de Dios, de la verdad de nuestra salvación”.

Después de la bendición solemne, el Obispo se ha postrado ante el Niño Jesús para adorarlo y, ante la imposibilidad de que el pueblo fiel lo bese, como era costumbre, por la alerta sanitaria frente al COVID, Don Sebastián lo ha mostrado a los fieles, que se han arrodillado como hicieran los pastores al llegar al portal, en Nochebuena.

La Escolanía ha ofrecido, al concluir la celebración, un pequeño concierto de villancicos.

 

Galería fotográfica: «Solemnidad de la Natividad del Señor 2021»

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Homilía del Obispo de Jaén en la Eucaristía de la Natividad del Señor 2021

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La noticia no habrá salido en los periódicos, ni ocupará la portada del Telediario, en ningún canal, y sin embargo, es la noticia más gozosa de toda la historia, la que vale la pena que celebremos cada año: “el nacimiento de Cristo Jesús”… El Hijo de Dios, el Mesías, el Salvador.

El profeta Isaías ya nos la anunciaba: “qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que dice a Sión: Tu Dios es Rey”

Hoy, los cristianos de todo el mundo, aquellos que somos conscientes de nuestra fe, sabemos muy bien por qué nos alegramos y qué es lo que celebramos: que Dios se ha encarnado en nuestra raza humana, con una finalidad muy concreta: salvarnos, liberarnos del mal y divinizar al hombre. Porque es un Dios cercano y porque, nuevamente, Dios nos comunica la gracia que aconteció aquel bendito día. Y por todo ello estamos alegres… es la verdadera alegría de la Navidad.

Si el pecado original nos tenía condenados a la cárcel de este mundo, la Encarnación del Hijo de Dios nos ha devuelto la amistad con Dios, nos ha hecho hijos suyos y de este modo nos ha abierto las puertas del Cielo y de la inmortalidad gloriosa.

Belén es el Paraíso, Belén es la consumación de la creación y a la vez el principio de una humanidad nueva. Por muy preocupantes que sean las noticias mundiales o nuestra historia personal, podemos hacer caso de la invitación del profeta: “Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo”.

Nuestro Dios es un Dios que habla, no un Dios mudo y lejano, insensible y ajeno a nuestra historia… Esto es pensamiento de ignorantes y de quienes no conocen ni viven la fe. Su palabra se nos ha hecho entrañablemente cercana.

Antes, durante siglos, había hablado por medio de los patriarcas, los jueces, los profetas… Ahora nos ha hablado en su Hijo. Así nos lo ha comunicado el autor de la Carta a los Hebreos y, es también, lo que, lleno de entusiasmo nos ha proclamado Juan en el prólogo de su Evangelio: “La palabra estaba junto a Dios, la palabra era Dios, y la palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros”.

Y su Palabra sigue viva y actual. Cada año, en esta fiesta, quiere comunicarnos su gracia siempre nueva y actual… “Hoy nos ha nacido…”

Ese es el misterio que nos llena de gozo, pero también que nos interpela y nos exige. Hoy se nos pone en la tesitura de: “¿Estás dispuesto a acogerle a recibirle en tu vida? ¿Quieres dejarle que te ame? ¿y tú quieres amarle?” Debemos acoger a ese niño que es Hijo de Dios y Hermano nuestro. Sería una pena que se pudiera decir de nosotros lo que Juan dijo de los judíos de su tiempo: “al mundo vino y el mundo no le conoció, vino a su casa y los suyos no la recibieron”

Jesús viene a su casa, esa casa es tu corazón. Que nuestro orgullo, nuestra soberbia, no le cierren la puerta.

El reconocer esta verdad, el recibirlo, nos da poder para ser Hijos de Dios, hermanos de Cristo Jesús… Somos familia de Dios.¡Qué gran maravilla tener a Dios como Padre! Nunca, ante las situaciones más complicadas y dolorosas de la vida, seremos huérfanos.

Ante esta maravilla, hoy CONTEMPLAMOS el amor de Dios; la belleza soberana de Jesús, el nuevo Adán; la santidad, el amor, la ternura infinita de María, la Madre de Jesús, madre de Dios y de todos los vivientes; hoy ADORAMOS el Misterio de Dios, reconociendo su poder, la verdad y el amor de sus designios, la grandeza de sus maravillas en nosotros y las aceptamos con toda nuestra vida y todo nuestro ser; hoy le OFRECEMOS nuestra vida. Los pastores de Belén ofrecieron el fruto de sus rebaños, los Reyes magos algunas muestras de sus riquezas. Jesús quiere que le ofrezcamos nuestras vidas, nuestro amor, el deseo sincero y eficaz de ser discípulos suyos en el desarrollo concreto de nuestra vida; y hoy deseamos VIVIR Y ANUNCIAR esta Buena Noticia: Pues, en nuestro mundo hay muchos cristianos que no viven la Navidad como es, no vienen a la Iglesia, no leen el Evangelio, no meditan ni la Palabra ni los hechos de Dios. En su nombre alabamos a Dios, le damos gracias y le pedimos que a todos los bautizados les llegue el esplendor, la enseñanza y la gracia de Belén.

Y levantando los ojos, vemos que hay en el mundo millones de hombres que no son cristianos, que no conocen a Jesús, y por eso mismo no conocen la bondad de Dios ni la grandeza de su propia condición humana.

Hacen falta mensajeros de Belén, misioneros de la gracia y del amor de Dios, hacen falta sacerdotes, religiosos, familias, jóvenes, hombres y mujeres, misioneros que ayuden a los hombres de hoy y de mañana a conocer esta gran noticia del amor de Dios, de la verdad de nuestra salvación.

Dios no nos creó para dejarnos abandonados a nuestra suerte, ni para que viviéramos sometidos y condenados al poder de la muerte. Dios ha querido invitarnos a su mesa, sentarnos junto a su Madre, la Virgen María, y hacernos hijos suyos, abrirnos las puertas de su vida inmortal y eterna por los siglos de los siglos. AMÉN

 

+ Sebastián Chico Martínez
Obispo de Jaén

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