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Servir a los pobres, nuestros amos y señores

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Gabriel Leal, canónigo y director del ISCR San Pablo, que fuera delegado de Cáritas Diocesana de 1992 a 2020. publica en Diario Sur este artículo que, por su interés, reproducimos a continuación.

El día 1 de diciembre, un buen número de personas nos reuníamos para agradecer y despedir a la comunidad de Hijas de la Caridad que han estado acogiendo, acompañando y sirviendo a los enfermos de SIDA más pobres, en la casa de Colichet.

En el año 1991 llegaron las primeras hermanas para preparar la casa que abrió sus puertas en 1992. Con Cáritas y el que era nuestro Obispo, D. Ramón Buxarráis Ventura, iniciaron esa bendita aventura que tanto bien ha hecho y tantos caminos ha abierto. Las 14 hermanas que a lo largo de este tiempo han servido en esta obra, con Sor Juana María Ruz que ha permanecido desde el inicio hasta la despedida de la comunidad, han sido las manos y el corazón visible del Señor para estas personas y lo han hecho al estilo de S. Vicente de Paúl, como si los enfermos fuesen “sus amos y Señores”. La comunidad de hermanas ha contado siempre con el decidido apoyo de la Compañía de las Hijas de la Caridad, a la que pertenecen. 

Desde la casa que Cáritas Diocesana tiene en Churriana para los enfermos de sida, las Hijas de la Caridad han prestado un servicio admirable. La puesta en marcha y los primeros años fueron especialmente difíciles por el desconocimiento que había de la enfermedad, el temor a los contagios, el fuerte rechazo social que había hacia estos enfermos y su entorno, por la culpabilización de su contagio a las persona afectadas, sin olvidar la dificultad que entraña el que fuese la primera institución que ponía una obra de este tipo en marcha en nuestra Diócesis. No fue fácil encontrar la acogida que se precisaba.

Al inicio, ni siquiera con un contrato de trabajo era fácil encontrar la ayuda necesaria. La mayoría de los primeros colaboradores fueron voluntarios, miembros de los grupos de jóvenes de las Comunidades Vicencianas, un Hermano de San Juan De Dios y algunos jóvenes de los grupos del colegio de San Agustín. 

Cuando, en los primeros tiempos, la enfermedad era una condena segura y prematura a muerte, las hermanas estuvieron a al lado de los afectados, no solo cuidándolos de su enfermedad, sino rodeándolos de ternura y cariño, acompañándolos hasta su muerte, demasiado frecuente, hasta que llegaron los tratamientos con antirretrovirales.

Pero las hermanas han hecho mucho más que ayudar a los enfermos: hicieron todo lo posible para que muchos de los acogidos pudieran reconstruir sus vínculos familiares e incluso volviesen con sus familias; otros han podido alcanzar unos niveles de autonomía que les han permitido independizarse y seguir adelante y, en otros muchísimos casos, han acompañado hasta eso que hoy se reclama, una vida y una muerte digna.

Las hermanas también contribuyeron a abrir caminos para estos enfermos en las instituciones públicas sanitarias y sociales, en las que siempre encontraron colaboración y apoyo, especialmente de los servicios sanitarios de “infecciosos”.

Poco a poco y con paciencia, fueron quitando prejuicios y haciendo que un buen grupo de personas sensibles de Churriana, donde está ubicada la casa, y de otras parroquias fueran derribando muros y facilitando la incorporación de la sociedad a la casa y de esta a la sociedad.

Las hermanas también han acogido a religiosos en periodo de formación, a seminaristas, a jóvenes de nuestra diócesis, y les han facilitado que pudiesen abrirse y acercarse a esta realidad. 

Todo este trabajo habría merecido la pena con que solo se hubiese podido ayudar a una persona, pero lo han hecho con más de 362 enfermos. Han acompañado todas esas vidas, y vidas con sentido, incluso en esta enfermedad tan grave y en edades tan jóvenes.

Las hermanas no sólo han servido gratuitamente, también lo han hecho con todo lo suyo. La compañía de las Hijas de la Caridad ha estado aportando no sólo una comunidad de hermanas, sino que también ha contribuido con gran generosidad al sostenimiento económico de la casa, pagando hasta hace poco el cincuenta por ciento del déficit de los gastos de funcionamiento.

Ahora, con todo el sufrimiento que ello implica, se han marchado a reforzar otras misiones por la sequía de vocaciones que, como tantas instituciones religiosas, están sufriendo.

Para muchos de los que somos creyentes, la escasez de vocaciones hace que resuene con fuerza la queja de Dios al profeta Isaías: ¿A quien enviaré? ¿Quién irá de parte nuestra? Falta encontrar cristianos generosos que, como el profeta, ante tanta necesidad, se atrevan a decir “aquí estoy, Señor envíame” (Is 6,8). Porque el Señor sigue queriendo estar cercano a los pobres y necesitados, y para ello espera nuestra disponibilidad a su llamada. Ahora es el momento de decidirse y plantearse con sinceridad qué quiere y espera el Señor de cada uno de nosotros. No podemos seguir planteándonos solo ni principalmente a qué nos queremos comprometer, es el momento de plantearnos con seriedad ¿qué quiere el Señor de mí? Y discernirlo.

Gracias de corazón, queridas hermanas, por vuestro testimonio de vida consagrada al servicio de los últimos, gracias por el mucho bien que nos habéis hecho a tantos de nosotros y a nuestro entorno social. Bienaventuradas vosotras que tenéis todas las papeletas para oír decir al Señor: “Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros” (Mt 25, 34).

¡Mil gracias, de corazón!

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Felicitación de Navidad del Obispo de Jaén a la Curia diocesana

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¡¡Feliz Navidad!!

Nos reunimos hoy en el Seminario, como es tradición, para celebrar, con gozo, el nacimiento del Mesías.

Ésta, mi primera Navidad entre vosotros, está cargada de agradecimiento al Señor. En primer lugar, por la acogida que me estáis brindando en mis primeras semanas como Obispo de esta tierra; y de agradecimiento también a Dios por haberme enviado a una Iglesia, la de Jaén que camina unida, que lo hace en sinodalidad, y en la que se está trabajando desde todas las comunidades parroquiales, pequeñas y grandes, desde la capital hasta el último pueblo, con verdadero entusiasmo, para aportar ideas, para suscitar opiniones, para presentar conclusiones en esta llamada del Santo Padre Francisco que nos pide hoy a todos los cristianos del mundo, con vistas al próximo Sínodo de los Obispos,para que caminemos juntos como Iglesia respondiendo siempre a la voluntad de Dios, en este momento de la historia que vivimos, y con vistas a un futuro que siempre para nosotros cristianos es esperanzador, para seguir haciendo comunidad, para seguir siendo más Iglesia y haciendo crecer a la Iglesia, el Pueblo de Dios, para seguir abriendo las puertas al mundo y que todos conozca el mensaje de amor y de salvación de Jesucristo.

Hoy, os pido que juntos miremos el gran misterio del nacimiento de Jesús, el Niño Dios, y en él contemplemos, a aquellos que caminaron juntos antes que nosotros, y a todos, los que nos precedieron y ahora nosotros, con un único fin: ser fieles al plan de Dios con el mundo, con su Iglesia, con el hombre.

Los primeros que caminaron juntos fueron María y José, que emprendieron, a pocos días antes del nacimiento del Niño Dios, el camino a Belén. Un viaje inesperado y poco oportuno por el avanzado estado de María, pero que también en sí mismo entrañaba parte del plan salvador de Dios. Si el emperador Augusto no hubiera mandado empadronarse a cada cual en su ciudad de origen, María y José no habrían partido hacia Belén y no se habría cumplido la palabra de los profetas: «Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel» (Mt 2, 6).

En la noche del nacimiento del Mesías fueron otros los que caminaron juntos: los pastores. “Había en la misma comarca algunos pastores que dormían al raso y vigilaban por turnos durante la noche su rebaño. Se les presentó el ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió en su luz, y se llenaron de temor; el ángel les dijo: – No teman, pues les anuncio una gran alegría que lo será para todo el pueblo: les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Cristo Señor: esto les servirá de señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre (Lc 2, 8).Dios ama lo sencillo, lo pequeño, lo insignificante. Por eso, el rey del mundo, no nació en un palacio, en una gran casa, sino en la humildad de un pesebre. Los primeros que lo visitaron no fueron embajadores, ni grandes personalidades, fueron aquellos pastores que dormían al raso y por turnos vigilaban el ganado. Ante el anuncio del ángel, emprendieron el camino y lo hicieron juntos. Todos, en aquel sencillo pesebre, contemplaron a un bebé recién nacido que encerraba en su pequeñez un mensaje de salvación.

Llegados de lugares dispares, también caminaron juntos los Magos de Oriente. Seguían una estrella, que hablaba de una gran esperanza, y cuando los tres se encontraron, sabían que su destino era acudir juntos hasta el lugar donde marcaba el cometa. Y se pusieron en camino salvando obstáculos, evitando a Herodes, reconociendo en el Niño al “rey de los judíos”. Le entregaron preciosos presentes, que profetizaban la vida del Mesías recién nacido, y juntos se encaminaron hacia sus lugares de origen, pero ahora por un camino diferente.

En esta Navidad también contemplamos cómo los planes de Dios no siempre son nuestros planes, y nos podemos encontrar con dificultades y con obstáculos. La Sagrada Familia también emprendió un camino juntos lejos de su tierra, de su hogar, de su familia, de sus vecinos… Ese camino que los llevaría a Egipto y que los alejaba de los suyos, pero los salvaba de una muerte segura por la persecución del celoso Herodes.

Ahora, que el sucesor de Pedro, el Papa Francisco, nos llama y nos invita a ponernos en camino «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión», dejémonos transformar por este proceso, que nos invita a toda la Iglesia a interrogarnos sobre un tema decisivo para nuestra vida y nuestra misión: «Precisamente el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio» : caminando juntos, y juntos reflexionando sobre el camino recorrido, la Iglesia podrá aprender, a partir de lo que irá experimentando, cuáles son los procesos que pueden ayudarla a vivir la comunión, a realizar la participación y a abrirse a la misión.

Recordemos a los que nos han precedido en el camino, a los que antes que nosotros ya caminaron juntos en otro tiempo, en otras situaciones, ante otras circunstancias y realidades. Y no olvidemos que todos y cada uno de esos caminos, como los que contemplamos en el misterio del nacimiento del Señor, están inspirados por el Espíritu, responde a los planes de Dios sobre la humanidad, sobre su plan salvífico.

Miremos al Niño nacido en Belén, que desea nacer en nuestro corazón, en nuestra vida. Dejemos acariciarnos por su mirada, por su ternura, por su amor y pongámonos en camino. Mejor dicho, sigamos caminando juntos en ese camino que emprendimos en octubre y que nos llevará desde lo particular de nuestra Iglesia a la universalidad del Pueblo de Dios.

Vivamos estos días con la mirada puesta en el pesebre, que ineludiblemente, nos acerca a los más necesitados, a los que sufren, a los enfermos, a los ancianos, a los que carecen de hogar, a los migrantes, a los temporeros, en definitiva, a los últimos. Disfrutemos de las pequeñas cosas que nos dejan estas fechas: momentos con la familia, tiempo de compartir, de forjar recuerdos, de recordar a los que no están. Que cada uno de estos días, sean fuente de alegría al sabernos amados por Dios que se hace hombre para seguir naciendo en cada uno de nuestros corazones.

Que su luz entre en nuestros corazones, que Él nos salve de todos nuestros males y nos haga mensajeros entusiastas de esta gran noticia entre nuestros hermanos. Que la Virgen María, cuna viviente de Jesús, nos ayude a llegar hasta Él y nos enseñe también a mostrarlo y ofrecerlo a los demás como la gran esperanza que se nos ha dado a toda la humanidad.

 

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Felicitación de Navidad del Vicario General al Obispo de Jaén

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Sr. Obispo don Sebastián, padre y pastor de esta Iglesia de Jaén:

Cuando no se ha cumplido aún un mes del inicio de su servicio episcopal en esta Iglesia particular, nos reunimos una representación de la Diócesis para llevar a cabo algo que es mucho más que una simple costumbre social.Esta mañana hemos venido sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos, junto también con nuestro obispo emérito don Amadeo, para expresarle nuestros mejores deseos con motivo de la ya cercana fiesta del nacimiento del Señor, y como Pueblo de Dios alrededor de su obispo, pedirle a Dios, fuente y origen de todo don y de toda gracia, que le asista con la fuerza del Espíritu en el próximo año 2022, para que Vd. sea eficaz instrumento de su gracia en el servicio que acaba de iniciar en esta Iglesia particular como garante de la fe y principio de la unidad de todos los creyentes. Todo ello, claro está, si las sucesivas variantes de la Covid 19 lo permiten, aunque, como ha quedado demostrado suficientemente, frente a los retos y adversidades de la historia, la creatividad pastoral sabe buscar caminos nuevos para llevar adelante su misión evangelizadora, que constituye el gozo y la esencia íntima de la Iglesia, como afirmaba San Pablo VI.

La Navidad es un tiempo especial. Es tiempo de sueños, como los del bueno de San José, a quien hemos podido recordar en el año dedicado a él, que se clausuró el pasado 8 de diciembre. Es tiempo también de magia, como tanto se repite ahora. Pero no de magia negra o de la engañosa magia coloreada del papel cuché que envuelve los regalos, sin conseguir por ello en demasiadas ocasiones ocultar el descarado interés comercial que empaña la íntima esencial del verdadero sentido que tienen estas fiestas. Esa magia a la que me refiero es la blanca y deslumbrante ansia por conocer la verdad, que llevó a los sabios de Oriente -los conocidos Reyes Magos- a seguir una estrella, que los guio hasta el portal, donde encontraron al Niño Jesús con su Madre, y lo adoraron, reconociéndolo con sus dones como Dios, como Rey y como hombre encarnado, nacido del seno purísimo de María.

Estos días, de manera visual contemplando el belén, y también leyendo el relato evangélico de San Mateo, volveremos a rememorar la travesía existencial de los magos de Oriente, que buscaban al rey de los judíos que, según habían tenido noticia, había nacido y querían adorarlo, como ellos mismos confiesan cuando llegan a Jerusalén. Conocemos de sobra este episodio evangélico: las argucias falaces de Herodes para saber dónde estaba el Niño Rey recién nacido y poder así eliminar al que consideraba un peligroso contrincante, y el encuentro de los Magos con Jesús antes de volver a su tierra. Comentando este último pasaje del evangelio de San Mateo, un padre de la Iglesia, Cromacio de Aquileya, escribió: Entretanto los magos llegan al lugar conducidos por la estrella y conocen al creador del cielo que el signo celeste les muestra. No buscaron la guía de un hombre, porque habían recibido del cielo la guía de la estrella. Pero tampoco podían errar porque buscaban el camino verdadero: Cristo Señor (Comentario a San Mateo, 4,4).

Podemos hacer una comparación entre la sucesión apostólica que hemos vivido como Iglesia particular hace menos de un mes, y el comentario de Cromacio de Aquileya. La Iglesia de Jaén, querido don Sebastián, es un pueblo en camino que buscar encontrarse más íntimamente con Cristo, ese Jesús cuya fisonomía de amor misericordioso contempla en el Santo Rostro. No hacemos el camino solos. Nos guía siempre el pastor que el Señor, a través de la Iglesia, por medio del Papa, pone al frente de esta comunidad diocesana, y que hace presente con su ministerio apostólico el cuidado premuroso y atento del único y buen pastor, Jesucristo. Ayer Amadeo, hoy Sebastián, pero siempre, desde hace muchos siglos y ojalá hasta el final de los tiempos en esta Iglesia, Jesucristo. Por eso, usted, querido don Sebastián, es ahora la estrella que guía el camino de estos bautizados que son pueblo santo de Dios entre olivares, y que quieren encontrarse con Jesús para adorarlo, reconociéndolo como el sentido último y pleno de sus vidas. Como decía Cromacio de Aquileya de la estrella de los magos, y podemos aplicarle a Vd., su ministerio episcopal, recién estrenado en Jaén, deseamos que nos conduzca hasta Cristo y nos muestre al creador del cielo. En Vd., como decía también el citado padre de la Iglesia, no buscamos simplemente un hombre, por muy adornado de todas las virtudes y cualidades sobresalientes que estuviese. Buscamos al guía del cielo que, como la estrella, conduzca nuestros pasos hacia Jesús.

Somos, don Sebastián, una Iglesia en camino. Como es la Iglesia, toda ella: una comunidad que camina hacia el Reino. Una Iglesia estática e inmovilista no sería fiel a su naturaleza más íntima, que es hacer camino juntos. Por eso, somos, y más ahora, una Iglesia sinodal. Al hablar de los Magos, San Mateo hace referencia al camino, unas veces de manera implícita y otras explícitamente: desde Oriente se pusieron en camino, dejaron Jerusalén y se pusieron en camino para encontrar a Jesús, y luego, burlando a Herodes, volvieron a su tierra por otro camino. Sabemos que nuestro camino no es errado ni errático, ya que, como decía Cromacio de Aquileya de los Magos, no podemos errar porque buscamos el camino verdadero, que es Cristo el Señor.

Queremos hacer ese camino juntos, querido don Sebastián, siguiendo esa estrella que es el ministerio apostólico, que hoy encarna Vd. Hacer ese camino en comunión sinodal, afrontando los desafíos que la historia nos plantea, aunque eso signifique en ocasiones tomar caminos nuevos, diversos, como el que se vieron obligados a seguir los Magos para volver a su tierra.Pero siempre con la confianza de saber que la luz de la estrella nos guía con seguridad hacia aquel que es la Luz del mundo, el Niño nacido en Belén, aquel que disipa las tinieblas de nuestro corazón y nos hace caminar desde el bautismo como hijos de la luz.

No quisiera alargarme más. En nombre de toda la Diócesis, que es una comunidad en camino, este año le felicitan la Navidad a su nuevo obispo, a Vd. don Sebastián, dos miembros del Equipo Diocesano del Sínodo, José Ibáñez Muñoz y María Daniela de Juano Capovilla.

Suya es ya la palabra.

Francisco Juan Martínez Rojas
Vicario General de la Diócesis de Jaén

 

 

 

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Felicitación de los miembros del equipo sinodal diocesano al Obispo de Jaén

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Con la alegría que nos inunda en esta época del año, el revivir una vez más el misterio de amor de todo un Dios hecho niño por nosotros, queremos comenzar agradeciendo el haber sido invitados a participar en esta felicitación que la Diócesis dirige a nuestro nuevo Obispo D. Sebastián.

Hemos venido en representación del Equipo sinodal diocesano, pero también del pueblo jienense y en especial de todos aquellos que nos han pedido que le hagamos llegar sus saludos, su afecto y sus mejores deseos para estas fiestas.

En estos últimos días, el Señor en su Palabra nos ha invitado a contemplar y a aprender de la actitud de María, la mujer que al recibir la más extraordinaria noticia de todos los tiempos se pone en camino para servir, para ayudar a su prima y para compartir y comunicar la gran noticia de la salvación.

Ella es nuestra inspiración en este momento tan especial en que somos invitados a caminar juntos, y lo hacemos con la misma ilusión y alegría que María, que en su encuentro con Isabel nos enseña que el Señor siempre sale a nuestro encuentro, en cada tiempo, en cada lugar y en cada realidad.

En este nuevo impulso del Espíritu para llevar a Dios a todos los rincones, nos sentimos muy felices de saber que usted, nuestro Obispo, camina a nuestro lado, compartiendo las alegrías, la ilusión, la esperanza, y también los temores y dudas.

Queremos decirle, con todo el pueblo jienense, que esta es su casa, ésta es su familia. Que cuente con nosotros así como nosotros contamos con Ud.

Pedimos al Señor que, desde la fragilidad de un pesebre trae la novedad, la esperanza y la salvación, lo bendiga y le conceda su gracia para llevar a cabo la misión que le ha confiado.

Con todo cariño le deseamos una muy Feliz Navidad.

 

 

 

 

 

 

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Más de 11.000 euros recaudados para los conventos de clausura de Úbeda y Baeza

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El Niño Dios viene cargado de generosidad y de una gran riqueza solidaria para con nuestros conventos de monjas de vida contemplativa de Úbeda y Baeza.

Desde que comenzó el Adviento la Unión de las Iglesias de Baeza y Úbeda han dado abundante fruto, en la venta de sus exquisitos mantecados y polvorones elaborados de forma artesanal.

En el IV Domingo de Adviento se han unido a esta fiesta del Amor y de la Caridad, las Iglesias  de Villargordo, Iznatoraf, Orcera y Mancha Real, que repite por quinto año consecutivo de la mano de su sacerdote, Don Mariano Cabeza.  Esta ayuda supone para nuestros conventos una inyección económica muy importante para los primeros meses del año y  hacer frente a los gastos de luz, seguridad social, mantenimiento de sus monasterios etc.

Un total de 11.500 euros ha sido el resultado de esta gran unidad.

GRACIAS: Don Antonio, Don Ildefonso, Don Sebastián, Don Miguel, Don Joaquín Rafael, Don Juan, Don Manuel, Don David, Don Bartolome, Padres Carmelitas, Don Mariano, Don Domingo, Don German, Agrupacion Arciprestal de Baeza y Voluntariado.

¡FELIZ NAVIDAD!

Jesús Sánchez
Úbeda

 

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Belén viviente en el santuario de la Virgen de las Huertas

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El templo de Nuestra Señora la Real de las Huertas de Lorca fue el escenario elegido, una vez más, por el grupo de Coros y Danzas Virgen de las Huertas para escenificar el nacimiento de Jesús. Un belén viviente que se representó el pasado 17 de diciembre tras la celebración de la Eucaristía. Cerca de 40 niños pusieron en escena pasajes como la búsqueda de posada por José y María, el anuncio de los ángeles a los pastores, la Natividad y la adoración de los Magos. Una representación, ya tradicional, que finalizó con un concierto de villancicos. Este belén viviente, que se prepara durante aproximadamente un mes, cuenta con un vestuario, para los pastores, formado por trajes tradicionales lorquinos. Para ambientar las escenas, también se utilizan algunos elementos propios de la huerta de Lorca. Uno de los objetivos de esta puesta en escena del Misterio es fomentar la tradición del belén entre los niños. Fotografía de Pilar Wals.

La entrada Belén viviente en el santuario de la Virgen de las Huertas aparece primero en Diócesis de Cartagena.

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Tercer encuentro sinodal en la parroquia La Encarnación de Mancha Real

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El viernes 17 de diciembre, en los salones parroquiales, y fieles a la cita, nos volvimos a reunir de nuevo para llevar a cabo nuestro tercer encuentro Sinodal. Primero en oración, recordando y viviendo el evangelio de los discípulos de Emaús y el descubrimiento de Jesús Resucitado, en un ambiente adecuado y con la simbología propia del relato, para así  acercarnos más aún a aquel momento y sentir el nuestro…

Después, como siempre, pasamos a reflexionar en grupos más pequeños,  sobre las preguntas que corresponden a esta etapa del sínodo, aprendiendo sobre los compañeros de camino y nuestra actitud en la escucha, el silencio y la celebración.

Parroquia de La Encarnación Mancha Real

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Comunicado de la Comisión Episcopal para la Pastoral social y Promoción humana

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La Comisión Episcopal para la Pastoral social y Promoción humana hace público el siguiente comunicado:

Durante la audiencia general de hoy, miércoles 22 de diciembre, el papa Francisco, recordando su reciente visita a Chipre y Grecia, ha realizado un llamamiento humanitario a todos los países y a todas las diócesis que hacen presente a la Iglesia Católica en Europa, para que respondan solidariamente y colaboren en hacerse cargo de la reubicación de tantas personas migradas y refugiadas en la región mediterránea.

Pastoral Social ofrece su colaboración a las administraciones

La Comisión, a través del departamento de Migraciones, conoce de cerca el drama humanitario de las familias y personas migradas o solicitantes de protección internacional. También de quienes pierden su vida en el intento. Son muchas las instituciones, entidades y personas que les acompañan desde su llegada a nuestro país.

En comunión con el papa Francisco, nos sentimos alentados en los pasos ya dados estos años para facilitar nuevas vías de acogida en nuestras diócesis en diálogo con la Administración.  Como Iglesia Católica, nos hacemos  eco de esta nueva llamada del Papa y ofrecemos nuestra colaboración a la Administración del Estado  para propiciar a todos los niveles (municipal, autonómico, nacional) el establecimiento de  corredores humanitarios, como se hace en otros países europeos,  al tiempo de que se impulsen nuevos  modelos de acogida sostenibles y legales, basados en el patrocinio comunitario con el que ofrecer a migrantes y refugiados una acogida digna, estable e inclusiva, según nuestras capacidades.

Dios sigue llamando a nuestras puertas ante la proximidad de la Navidad. Agradecemos al papa Francisco su evangélica cercanía a los más vulnerables y emplazamos a nuestras comunidades cristianas y al conjunto de la sociedad: a acoger con responsabilidad a quienes necesitan de nosotros con un corazón que mira a los ojos de las personas; no desentendernos del destino de cada migrante y refugiado; incidir sobre las causas y motivos que bloquean su futuro en dignidad; buscar soluciones estables y justas que promuevan una legislación y medios económicos centrados en procesos de migración ordenados y en cauces concretos de acogida y hospitalidad que les permitan realizar su proyecto de vida en Europa y en España.

Madrid, 22 de diciembre 2021

Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana

+ Mons. Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara

+ Mons. Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria-Gasteiz

+ Mons. Jesús Fernández, obispo de Astorga

+ Mons. Luis Quinteiro, Obispo de Tui- Vigo

+ Mons. Ciriaco Benavente, obispo emérito de Albacete

+ Mons. Francesc Pardo, obispo de Girona

+ Mons. Abilio Martínez, obispo de Osma-Soria

+ Mons. José Cobo, obispo auxiliar de Madrid

+ Mons.  Javier Vilanova, obispo auxiliar de Barcelona

+ Mons. José Antonio Satué, obispo de Teruel-Albarracín

+ Mons. Fernando García, obispo de Mondoñedo-Ferrol

22/12/2021

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La parroquia de Santa  Teresa  de  Úbeda celebra su tercer encuentro sinodal

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Un  domingo  más, el 19 de  diciembre, nos  reunimos en la parroquia de Santa Teresa de Úbeda para otro encuentro sinodal, en esta ocasión para el tercero. La  gente  se sorprendió al entrar  a la  sala  de reuniones y ver   una  mesa , “la  mesa  de  la vida” , un  banquete  al  que  ellos  están invitados .  Tras  la  sorpresa inicial,  y una  vez  que  el murmullo baja, empezamos  a comentar  por  qué  la  mesa  está  así,  escuchamos  la  canción y ahí nos  damos  cuenta  de lo importante , enriquecedoras y necesarias  que son las  diferencias. Para  finalizar,  nos  reunimos  en grupo  para contestar las  preguntas del diálogo de forma  participativa. Un encuentro muy fructífero y del que salimos muy satisfechos de haber  realizado un buen trabajo.

Parroquia de  Santa  Teresa  de  Úbeda

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Diferentes instituciones y movimientos eclesiales felicitan al Obispo la Navidad

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El Obispado de Huelva ha sido el lugar en el que se han citado durante la mañana de hoy, 22 de diciembre, diferentes instituciones y movimientos de la Iglesia para felicitar la Navidad al obispo, D. Santiago Gómez.

Una representación de CONFER- Huelva, encabezada por su presidenta, la hermana Pilar Domínguez, ha sido la primera visita que ha recibido.

Tras CONFER-Huelva llegaron los alumnos y alumnas del Colegio Diocesano Sagrado Corazón de Jesús, acompañados por su director, el sacerdote Joaquín Sergio Sierra; la directora de Infantil y Primaria, Alicia Gonzalo; así como la profesora de Música y directora del coro escolar, María Gijón. El alumnado ha tenido un momento de charla con D. Santiago, quien les ha trasladado también la importancia de la celebración del nacimiento de Jesús como algo actual. El alumnado ha aprovechado también para cantar un villancico, alegrando la mañana con sonidos navideños el Obispado.

Las Hermanas de la Cruz o una representación del Consejo de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Huelva, entre los que se encontraba su presidente, Antonio González, así como de hermanos mayores, también se han acercado durante la mañana de hoy a dedicar unas palabras a modo de felicitación navideña al pastor de la diócesis.

Además, los miembros del Cabildo Catedral y la Curia han tenido la oportunidad de felicitar a D. Santiago Gómez esta mañana. El Obispo ha correspondido todas estas felicitaciones de forma entrañable, intercambiando con todos unas palabras de esperanza para afrontar la Navidad. En esta ocasión, se ha limitado el número de personas, debido a la incidencia de la pandemia, de manera que solo se ha desplazado hasta el Obispado de Huelva, una representación de cada una de las instituciones y movimientos.

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