Inicio Blog Página 4018

“Que sepamos mirar al corazón de cada hombre”

0

“Que sepamos mirar al corazón de cada hombre”

Alocución del sacerdote D. Manuel García Gálvez en la estación de penitencia de la Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de las Maravillas, el Domingo de Ramos, el 10 de abril de 2022.

Tu condena es consecuencia de una sentencia injusta. Como Cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. Durante toda Tu vida pública no callaste. Anunciaste la Palabra, la Buena Noticia. Siempre dijiste una palabra de esperanza, una palabra de vida para levantar a tantos caídos. Y ahora, Tú te encuentras en esta situación.

No cabe duda de que por medio de esta imagen, preciosa, te identificas también con tantos condenados injustamente. Pienso, de manera especial, en tantos niños que no pueden nacer porque son abortados, porque son condenados injustamente. Y tantas personas que en nuestro mundo sienten pisoteado sus derechos, su dignidad, su humanidad. MirándoTe a Ti, los miramos a ellos.

Te pedimos que nos hagas sensibles frente a tantas injusticias, frente a tantas condenas como hay en nuestro mundo, como muchas veces nosotros mismos hacemos.

Danos entrañas de misericordia. Danos una mirada, la mirada Tuya, la mirada de Dios que no es como la mirada de los hombres, porque nosotros nos fijamos en las apariencias, pero Dios, Tú, Te fijas en el corazón.

Que sepamos mirar al corazón de cada hombre, para que después de tanta apariencia podamos encontrar Tu presencia, Tu figura, Tu grandeza.

Todos juntos decimos:

Padrenuestro

Manuel García Gálvez
Canónigo S.I Catedral

10 de abril de 2022
Plaza de las Pasiegas

 

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

“Que seamos signos de fraternidad y de entrega”

0

“Que seamos signos de fraternidad y de entrega”

Alocución de del sacerdote D. Manuel García Gálvez en la estación de penitencia de la Cofradía de Nazarenos de la Santa Cena Sacramental y María Santísima de la Victoria, el Domingo de Ramos, el 20 de abril de 2022.

“Tomad y comed todos de Él, porque este es Mi Cuerpo. Tomad y bebed todos de Él, porque esta es Mi Sangre”. Cuerpo entregado, sangre derramada para la salvación del mundo.

Nunca acabaremos de entender el milagro de la entrega, el don de la Eucaristía, el hacerse presente en medio de nosotros en los signos sacramentales pobres y humildes, como es Jesucristo.

Se ha hecho pobre y humilde para que todos podamos acceder a Él, recibirlo a Él, vivir de Él, encontrarnos con Él. Y en la medida que participamos de la Eucaristía, en la medida que celebramos la Santa Cena, encontramos la verdadera fraternidad. El camino de la fraternidad que es el camino de la misericordia y del amor. En un mundo dividido, enfrentado, disgregado, la Eucaristía es signo de unidad, de comunión; nos alimenta para seguir siendo testigos de Jesucristo; para que podamos seguir viviendo plenamente el Evangelio.

Que todos nosotros, los que creemos verdaderamente en Tu cuerpo entregado y en Tu sangre derramada seamos signo de fraternidad, de entrega; y de Iglesia y de comunión.

Pues, todos juntos con la alegría de sentirnos hermanos nos atrevemos a decir:

Padrenuestro

Manuel García Gálvez
Canónigo S.I Catedral

10 de abril de 2022
Plaza de las Pasiegas

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Imágenes del Domingo de Ramos con la procesión desde San Andrés hasta Catedral

0

Imágenes del Domingo de Ramos con la procesión desde San Andrés hasta Catedral

Ofrecemos una selección de nuestras mejores imágenes de la procesión de ramos del pasado domingo 10 de abril desde la iglesia de San Andrés hacia la S.I. Catedral.

El Arzobispo de Granada, Mons. Javier Martínez, bendijo las palmas y ramos de los granadinos que acudieron a participar de esta celebración con la que se inicia la Semana Santa.

Vestidos de fiesta y con sus mascarillas, decenas de granadinos participaron de esta procesión que culminó con la celebración de la Eucaristía en la iglesia madre de la diócesis de Granada.

Ver galería
Ver imágenes en Flickr
Leer noticia

Ver este artículo en la web de la diócesis

La Iglesia Asidonense vive el Domingo de Ramos

0

El primer templo de la Diócesis ha acogido esta mañana la Eucaristía con bendición de ramos y palmas presidida por Monseñor José Rico Pavés.

Eucaristía Domingo de Ramos

Esta mañana ha tenido lugar en la Santa Iglesia Catedral la celebración de la Eucaristía con bendición de ramos y palmas, presidido por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez. Esta celebración ha comenzado con la bendición de ramos y palmas en el exterior del primer templo de la Diócesis para después entrar en la Santa Iglesia Catedral en procesión para iniciar la Santa Misa.

Siguiendo las correspondientes medidas higiénico-sanitarias, Monseñor Rico Pavés ha recordado en la homilía que este día nos introduce en la semana más importante desde el punto de vista litúrgico, primero con la entrada a Jerusalén ya que nos recuerda la importancia de unirnos a Cristo y vencer con Él. Debemos saber que siendo niños nos acercamos al Señor y cualquier herida de nuestra corazón será sanada.

Por otro lado, el prelado ha subrayado la importancia de abrir los oídos, estar atentos a las lecturas que en estos días se van a leer y así ver el gran amor que Cristo nos tiene y con Él siempre la esperanza estará presente y ninguna dificultad nos hará frente.

En otro orden de ideas, Monseñor Rico Pavés ha recordado a través de los distintos evangelistas que nos cuentan la pasión, que debemos estar atento a las distintas celebraciones que nos tocará vivir durante la Semana Santa. Asimismo, nos pide vivir intensamente esta semana para así ardientemente podamos responder a Cristo.

Por último, el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez ha mencionado la importancia de la conversión en este tiempo, poniendo siempre la confianza en Cristo sabiendo que estaremos sostenidos por Él.

Tras esta celebración recordamos que el próximo martes tendrá lugar a las 11hrs la Misa Crismal, asimismo, el Jueves Santo comenzará el Triduo Pascual comenzando la cena del Señor a las 17:30hrs, el Viernes Santo la Pasión del Señor a las 13hrs, el Sábado Santo la Vigilia Pascual a las 23hrs y por último el Domingo de Resurrección a las 11hrs.

Bendición de ramos y palma

Ver este artículo en la web de la diócesis

Primera Semana Santa para el Obispo Don Sebastián

0

Para Monseñor Chico Martínez esta es su primera Semana Santa como Obispo del Santo Reino. Junto a los actos cultuales, propios de este tiempo, y el Triduo Pascual, el Prelado jiennense quiere conocer a fondo la Semana de Pasión de la Diócesis, para ello ha organizado una agenda en la que, a modo de pinceladas, descubra los momentos más señeros de la Semana Santa Jiennense. No solo estará en la salida y en el recorrido de algunas de las manifestaciones públicas de fe en la capital, sino que  también participará en algunos actos y procesiones de otras localidades.

Los últimos días de la Cuaresma también ha participado en celebraciones y cultos de algunas Hermandades y Cofradías de la Diócesis, como fueron Martos, Baeza, Arjonilla o Arjona. En esta última localidad participó en la procesión de la patrona, la Virgen de los Dolores.

Domingo de Ramos (5)Este Domingo de Ramos, después de la bendición y misa de las Palmas, participó en una “levantá” a las imágenes titulares de la Cofradía de la Borriquilla, a la que también acompañó por su recorrido oficial. Por la tarde dio la primera “levantá” al Jesús de la Piedad y a la Virgen de la Estrella del barrio de la Alcantarilla, y vio desde la tribuna oficial, el paso de la Cofradía de la Santa Cena.

El Lunes Santo acudirá a la salida  de los Estudiantes, antes de partir a Linares para participar en la Oración en el Huerto.

El Martes Santo, presidirá su primera misa Crismal, en la Catedral, junto a todo el clero diocesano. Una celebración en la que los sacerdotes renuevan sus promesas sacerdotales y se bendicen los santos oleo y el sagrado crisma, que a lo largo del año servirán para los Sacramentos.

Por la tarde, participará en la Eucaristía que la Cofradía del Silencio de Jaén celebre antes de su Estación de Penitencia. Y por primera vez asistirá al Miserere en la Catedral de Baeza, que vuelve a interpretarse tras dos años silenciado a causa de la pandemia.

El Miércoles Santo acudirá a la parroquia de Cristo Rey donde está previsto que a las 17,30 horas salga la Hermandad del Perdón.  Más  tarde, se unirá a la Cofradía de la Buena Muerte de Jaén, que regresará a la Seo jiennense en torno a las 11 de la noche.

El Jueves Santo, Don Sebastián Chico rememorará junto a los internos la Cena del Señor en la Prisión provincial, para por la tarde hacer lo mismo en la Catedral, a las 7 de la tarde. Al finalizar, se unirá, en la carrera oficial, a la Cofradía de la Expiración.

También, Monseñor Chico Martínez ya ha anunciado que estará con los cofrades de Jesús en la Madrugada para participar en la salida de “El Abuelo” de Jaén.

El Viernes Santo, junto con el rezo de Laudes en la Catedral, el Obispo se unirá al recorrido de Nuestro Padre Jesús por las calles de Jaén, antes de participar, a las 17 horas, en la Catedral, a los oficios de la Pasión y Muerte del Señor. Al término, impartirá la bendición secular con el Santo Rostro desde los balcones del primer Templo jiennense. Posteriormente, 20,30 horas, participará en la Magna Procesión General de Úbeda.

El sábado de Gloria, el Obispo de Jaén presidirá la solemne Vigilia Pascual, en la Catedral, a las 22:30 horas y celebrará la Resurrección del Señor a las 12 horas del próximo domingo, 17 de abril.

Ver este artículo en la web de la diócesis

La procesión de ramos inicia la Semana Santa de Granada

0

Los fieles recorren la calle Elvira con sus palmas y ramos.

A las 12 horas del pasado domingo salía la procesión de palmas y ramos desde la iglesia de San Andrés en dirección a la S.I. Catedral. Vestidos como en día de fiesta y con sus mascarillas, los granadinos recorrieron la calle Elvira en dirección a la Catedral para celebrar el comienzo de la Semana Santa.

Una numerosa multitud de fieles acudió a la iglesia de San Andrés para acompañar al Señor en el comienzo de una nueva Semana Santa. El Arzobispo de Granada, D. Javier Martínez, comenzaba la celebración con una invitación especial a la paz. “En estas circunstancias que el mundo está viviendo, somos todos mucho más conscientes de lo frágil que es nuestra paz, nuestra convivencia, nuestro modo de vivir, nuestra libertad”, aseveró. “Nos hacemos también más conscientes de la necesidad que tenemos de la misericordia y del amor de Dios”.

Tras la bendición de los ramos y la lectura del Evangelio de la entrada del Señor en Jerusalén, salía la procesión de palmas por las calles de Granada. Un alegre itinerario les condujo hacia la iglesia madre de Granada, en donde tuvo lugar la celebración eucarística.

DISFRUTANDO DEL AMOR INFINITO

En una catedral llena de adultos y niños, el Arzobispo animaba a todos a disfrutar de la Semana Santa. “Cuando sacamos a un Cristo, cuando sacamos a esas vírgenes inefablemente doloridas que marcan la historia de nuestra piedad, nosotros sabemos que ese sufrimiento no tiene la última palabra, si no, no le pondríamos las glorias a los cristos, no vestiríamos a los nazarenos con trajes de terciopelo o a nuestras vírgenes como reinas”, decía el prelado.

“Dios ama a esta humanidad pecadora. Dios nos ama a cada uno de nosotros, que somos torpes, que somos mezquinos, que caemos una y mil veces en las mismas cosas”, añadió. “Si merece la pena llorar por algo, merece la pena llorar por ser objeto del amor de Dios. Merece la pena llorar de alegría, porque cuando nosotros no somos capaces de amarnos a nosotros mismos o de amar a la persona que tenemos más cerca, o de amar a nuestros vecinos o a nuestros compañeros de trabajo, Dios no se cansa de nosotros y nos ama”.

Con esa invitación a la alegría y en un clima de gran solemnidad, concluyó esta celebración que abre la que será la primera Semana Santa con procesiones en las calles tras los dos últimos años de pandemia.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

“Quieres llenar nuestros corazones con tu amor”

0

En la procesión de la Borriquilla en las Pasiegas, el Domingo de Ramos de este año2022.

Alocución de D. Javier en la estación de penitencia de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén y Nuestra Señora de la Paz (Borriquilla).

Quisiste Señor entrar en Tu ciudad, la ciudad santa.

Quisiste entrar de una manera solemne y humilde a la vez.

Ibas a Tu Pasión. Querías entras en Tu Pasión. Como Tú dijiste: “Ardientemente he deseado celebrar esta Pascua con vosotros”. Igual quieres llenar esta tarde las calles de Granada después de dos años de silencio, de dolor, y en medio de una situación en el mundo que a todos nos encoge el corazón.

Pero, más aún, quieres entrar en nosotros, en cada uno de nosotros. Llenar nuestros corazones con Tu amor.

Quieres sostenernos en el camino, y en las fatigas, y en las desesperanzas de la vida, y en los dolores de la vida. Esa es Tu Pasión: hacer nuestros dolores parte del dolor de Dios y sostenernos a nosotros con Tu victoria sobre el mal, y sobre el pecado, y sobre la muerte.

Señor, te abrimos las puertas. Pero que no seamos como aquellos que te decían “Hossana”, el día del Domingo de Ramos, y “crucifícale”, el día de Viernes Santo.

(Rezo del Padrenuestro)

Ante la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de la Paz.

Que cuando llegue esa Imagen supliquemos ardientemente a nuestro Señor por esa paz, que nos parecía una palabra bonita hace unos años y que ahora necesitamos tan dramáticamente; que necesita el mundo tan dramáticamente.

Rezamos un Ave María de antemano, para Ella.

(Rezo del Ave María)

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

10 de abril de 2022
Plaza de las Pasiegas (Granada)

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

“Acerquémonos a la Pasión de Cristo estos días”

0

“Acerquémonos a la Pasión de Cristo estos días”

Homilía en la Eucaristía del Domingo de Ramos celebrada en la S.I Catedral el 10 de abril de 2022. Previamente, tuvo lugar la bendición de las palmas y ramos en la iglesia de San Andrés y posterior procesión en dirección al templo catedralicio.

Dios mío, no hay palabras que sean dignas del relato que acabamos de escuchar, del Acontecimiento que ese relato testimonia.

Sin embargo, yo os decía en San Andrés: entramos en la Semana Santa y entramos a disfrutar. Sé que es un relato sobrecogedor el relato de la Pasión. No hace falta insistir en la espantosa y vergonzosa invasión de Ucrania, y en el sufrimiento inmenso que provoca, donde la Pasión de Cristo se hace presente en cada hombre y en cada mujer que muere o que sufre la mutilación, las heridas, el abuso, tantas cosas que la guerra lleva consigo. Sin embargo, no hace falta pensar en Ucrania. Al lado nuestro, en el piso de arriba, a lo mejor en nuestra propia familia hay heridas, hay sufrimientos que no tenemos muchas veces palabras para expresar.

Os decía, “entramos en la Semana Santa, disfrutad”. Disfrutad porque ese sufrimiento no es lo último. Cuando sacamos a un cristo, cuando sacamos a esas vírgenes inefablemente doloridas que marcan nuestro barroco y la historia de nuestra piedad, nosotros sabemos que ese sufrimiento no tiene la última palabra; si no, no le pondríamos las glorias a los cristos, no vestiríamos a los nazarenos con trajes de terciopelo, no vestiríamos a las vírgenes como reinas. Lo que todo eso expresa de una manera -como los sabemos expresar los hombres y en nuestra cultura concreta- es que la muerte y el dolor, por muy grandes que sean, el dolor de Dios es inefable para nosotros. No podemos comprenderlo y el dolor de su madre seguramente tampoco. Porque no hay mayor dolor en la vida humana que el de una madre ver morir a su hijo ajusticiado, injustamente condenado y con una muerte tan terrible como es la de la cruz. Pero eso no es la clave última de la Semana Santa. La clave última es el amor infinito con que el Señor nos ama.

Dios ama a esta humanidad pecadora. Dios nos ama a cada uno de nosotros, que somos torpes, que somos mezquinos, que caemos una y mil veces en las mismas cosas, que no resplandece en nuestras vidas que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Dios nos ama, mis queridos hermanos. Si merece la pena llorar por algo, merece la pena llorar por ser objeto del amor de Dios. Merece la pena llorar, llorar de alegría, porque cuando nosotros no somos capaces de amarnos a nosotros mismos o de amar a la persona que tenemos más cerca, o de amar a nuestros vecinos o a nuestros compañeros de trabajo, Dios no se cansa de nosotros y nos ama.

“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Y Le estaban matando y Le estaban cometiendo el pecado más grave y más terrible que se ha cometido jamás en la Historia, en toda la Historia: la muerte del Hijo de Dios. “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Casi nunca sabemos lo que hacemos. Acerquémonos a la Pasión de Cristo estos días. Pasión gloriosa. Había una costumbre en el mundo antiguo de representar a Cristo en la Pasión, no desnudo, no lleno de plagas y de llagas, y de dolor como lo representan muchas veces los cristos del Renacimiento, del Barroco, sino vestido de rey y con una corona, no de espinas, sino de oro en la cabeza. La cruz es gloriosa, porque revela el amor sin fondo de Dios, el abismo sin fondo del amor de Dios, y también porque nos revela la clave de una vida humana. En el Evangelio de San Lucas -lo acabamos de leer-, se pone muy de manifiesto al principio, porque dice “los grandes de este mundo, oprimen a sus súbditos. Que no sea así entre vosotros. El que quiera ser el mayor de entre vosotros que se haga el más pequeño de todos, porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir, y a dar su vida en rescate por todos. Nos revela el amor de Dios y nos revela la clave de nuestras relaciones humanas, que está en el amor, que está en el perdón, que está en la misericordia, que está en siempre poder volver a empezar.

Señor, el Viernes Santo adoraremos tu cruz. Pero ya desde hoy nos ponemos en disposición de que nuestro corazón adore, no tu sufrimiento -adorar el sufrimiento sería casi blasfemo-, adoramos tu amor, tu amor por esta humanidad herida; tu amor por nuestra pobreza, por nuestra miseria; tu amor por cada uno de nosotros, sin excepción alguna. Y sólo sumergiéndonos en ese amor tenemos posibilidad de acceder a una alegría pura, santa, verdadera, profunda, que nada ni nadie tiene el poder de romper.

Cristo ha dado Su vida para que nosotros vivamos contentos; para que podamos vivir contentos a pesar de nuestros pecados y a pesar de nuestra miseria y de nuestra pequeñez.

Señor, no dejes de tener piedad de nosotros.

+ Javier Martínez

Arzobispo de Granada

S.I Catedral de Granada
10 de abril de 2022

Escuchar homilía

Ver este artículo en la web de la diócesis

Homilía del Obispo en el Domingo de Ramos

0

Iniciamos hoy, Domingo de Ramos, la que llamamos Semana Santa. La semana más hermosa y grande de todo el año litúrgico. El tiempo más intenso y central de nuestra fe, de nuestra vida religiosa.

Es de nuevo “el paso del Señor” por nuestra historia, por nuestra vida. Lo que exige, por nuestra parte una actitud de escucha y acogida. Tengamos abierto nuestro corazón, Dios nos va a hablar y quiere derramarnos su amor.

Recordamos hoy la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. La ciudad de Jerusalén es unas veces símbolo de la salvación celeste. Otras veces es símbolo del mundo entero. Hoy Jerusalén es el mundo… Hoy Jerusalén es tu casa… y Él entra, aclamado y victorioso. Esta Jerusalén es signo de lo que debería ser la tierra, el mundo entero.

Hoy nosotros queremos recordar y repetir el recibimiento de Jesús. Seamos ese pueblo sencillo que sale a recibirle con los ramos de nuestro corazón agradecido y el manto de nuestra vida que desea cumplir su Palabra; seamos el pueblo de buena voluntad que ve en Jesús al enviado de Dios, fuente de verdad y de vida, verdadero Salvador de la humanidad, esperanza y centro de nuestra propia vida. Procuremos que este recibimiento sea sincero, y lleno de consecuencias, que son los frutos que esperamos en esta Pascua.

Con este recibimiento iniciamos la celebración de la Semana Santa. Desde ahora tenemos que vivirla intensamente. Hagamos un acto expreso de fe en Él: “Creo Jesús que eres nuestro salvador, creo que eres el camino y el apoyo y la esperanza de mi vida. Confío en ti, me entrego a ti, quiero que tomes posesión de mi vida, de mi corazón”.

Las lecturas que acabamos de escuchar son el pórtico que nos introducen a los acontecimientos de estos próximos días. Como siempre nos ayudan a entender mejor la profundidad del misterio que vamos a vivir.

Isaías nos habla del Siervo de Yaveh que se ofrece así mismo, inocente por los pecadores para salvar a todos. Y San Pablo, haciendo eco de las palabras de Isaías, nos da la verdadera perspectiva desde la cual hay que entender el relato de la Pasión de Cristo: “Dios creador, nos ama de tal manera, que envió a su Hijo Eterno para que se hiciera uno de nosotros y así redimiera y salvara nuestra vida desde dentro de nuestro propio mundo”.

Este es el misterio que nunca acabaremos de comprender: Dios creador no nos dejó abandonados a nuestra suerte, o a nuestra desgracia. Quiso estar a nuestro lado, compartir nuestra vida, para restaurarla, para dignificarla, para salvarla.

Y en este amor llegó hasta hacerse como un hombre cualquiera, sometido a las angustias de la muerte, a la ceguera y la crueldad de los hombres.

Hemos escuchado en el Evangelio el relato de la Pasión de Jesús tal como nos la cuenta San Lucas. Estos relatos de la Pasión son probablemente los textos más antiguos de los Evangelios. Las primeras lecturas que corrieron entre los cristianos y que se leían en las asambleas cristianas, en los inicios del cristianismo. La Muerte y la Resurrección de Jesús son los acontecimientos centrales de nuestra redención, la substancia misma de todas las Eucaristías y de toda nuestra vida.

Os invito a repasar la lectura de la Pasión que hemos escuchado en casa, con sosiego, con amor, con gratitud. Para esta lectura os sugiero unos puntos de vista:

La Pasión y la Muerte de Cristo son una entrega y una donación de Dios a cada uno de nosotros. Dios nos lo envía para que nos salve viviendo y muriendo con nosotros. Detrás de la silueta terrible de la Cruz está el gran amor y la gran compasión de Dios.

Al otro lado estamos nosotros, los hombres. En torno a Cristo aparecen todas las flaquezas humanas: la cobardía y el arrepentimiento de Pedro; la traición y la dureza de Judas; la frivolidad de Pilatos y Herodes; la hipocresía de los dirigentes judíos; la ceguera del pueblo; la humildad y la piedad del buen ladrón. Preguntémonos: ¿Cómo queremos asistir nosotros a la Pasión del Señor? ¿Qué papel tomo en esta tremenda obra?

Y, por último, en el centro de este torbellino, está Jesús que vive su propio destino, cumpliendo la voluntad de Dios, perdonando a quienes le rechazan y torturan, inaugurando la vida nueva de la verdad, de la libertad, del perdón y de la esperanza:

Jesús entrega la vida libremente, nos la deja, en su cuerpo y en su sangre, como un don, como un tesoro para nosotros, que está siempre a nuestro alcance en el sacramento de la Eucaristía.

Ante la muerte aparece, como nunca, su entera y sencilla humanidad. La muerte le da horror. Se siente solo, incomprendido, abandonado. Sólo la cercanía y el amor del Padre del Cielo le da fortaleza: Hágase tu voluntad y no la mía.

Acerquémonos con reverencia, con amor y devoción, a la Pasión del Señor, al Triduo Santo, que iniciaremos con la Eucaristía vespertina del Jueves Santo, y hagamos nuestros sus sentimientos y sus palabras de salvación.

Vivamos la Misa Crismal, el próximo martes, junto a nuestros pastores, las celebraciones del Jueves y Viernes Santo, la Gran Vigilia Pascual y la Misa de Pascua, momentos imprescindibles de la vida del cristiano. Es la oportunidad para renovar nuestra fe, recordar y revivir los acontecimientos culminantes de la vida de Jesús, entrar en ellos, hacerlos parte y fundamento de nuestra vida, de nuestras convicciones morales, de nuestras actitudes de fondo ante la vida y la muerte, la salud y la enfermedad, la alegría y el dolor. Ser cristiano significa vivir revestido, empapado todos los días del año de la Muerte y de la Resurrección de Jesús.

De este amor de Jesús, tiene que alimentarse cada día nuestra fe, nuestra fidelidad, nuestra fortaleza para crecer en una vida nueva que sea capaz de renovar el mundo con la fuerza y el Espíritu de Jesús.

Pidamos a la Santísima Virgen María, primera discípula de Jesús y testigo fiel de su Pasión, que nos ayude a vivir estos días santos con recogimiento, piedad y devoción para que sean fuente de renovación de nuestra vida espiritual, como de hijos de Dios y testigos de su amor.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Monseñor Chico Martínez inaugura la Semana Santa en Jaén con la Eucaristía del Domingo de Ramos

0

El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, presidía en la mañana de ayer la celebración de este Domingo de Ramos. Comenzaba a las 10 horas en el Sagrario de la S. I. Catedral de Jaén, con la lectura del Evangelio. Tras la bendición de las palmas y ramos de olivo, se iniciaba la procesión de las palmas por la lonja hasta el templo catedralicio.

En torno a las 10:15 horas daba comienzo la Santa Misa, presidida por Don Sebastián y concelebrada por el Obispo emérito, Don Amadeo Rodríguez Magro; varios miembros del Cabildo Catedral; y el Rector del Seminario, D. Juan Francisco Ortiz. Además, la celebración ha contado con la participación de los seminaristas.

Homilía

Tras las lecturas, a cargo de miembros de la Cofradía de la Buena Muerte, y el Evangelio de la Pasión, según San Lucas, Don Sebastián comenzaba su predicación recordando que “iniciamos hoy, Domingo de Ramos, la que llamamos Semana Santa. La semana más hermosa y grande de todo el año litúrgico. El tiempo más intenso y central de nuestra fe, de nuestra vida religiosa”.

Además, el Pastor diocesano quiso invitar a los fieles a “repasar la lectura de la Pasión que hemos escuchado en casa, con sosiego, con amor, con gratitud”. Y los ha animado a vivir “la Misa Crismal, el próximo martes, junto a nuestros pastores; las celebraciones del Jueves y Viernes Santo; la Gran Vigilia Pascual; y la Misa de Pascua, momentos imprescindibles de la vida del cristiano. Es la oportunidad para renovar nuestra fe, recordar y revivir los acontecimientos culminantes de la vida de Jesús, entrar en ellos, hacerlos parte y fundamento de nuestra vida”.

En este sentido Don Sebastián subrayó que ser cristiano significa “vivir revestido, empapado todos los días del año de la Muerte y de la Resurrección de Jesús”. Y quiso culminar pidiendo a la Santísima Virgen María, “primera discípula de Jesús y testigo fiel de su Pasión, que nos ayude a vivir estos días santos con recogimiento, piedad y devoción, para que sean fuente de renovación de nuestra vida espiritual, como de hijos de Dios y testigos de su amor”.

Durante la oración de los fieles el Obispo quiso dar gracias a Dios por los 56 años de ministerio sacerdotal del Canónigo Don Juan García Carrillo. Del mismo modo quiso pedir por la vida entregada y la gran generosidad de este presbítero, así como por las vocaciones sacerdotales, para que el Señor mande abundantes obreros a su mies.

Con esta celebración se inauguraba la Semana Santa de este año 2022 en la capital jiennense. Una Semana Santa muy esperada por los fieles, tras dos años de pandemia, y la primera de Don Sebastián como Obispo de la Diócesis del Santo Reino.

 Galería fotográfica: «Domingo de Ramos»

Homilía del Obispo en el Domingo de Ramos

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés