Inicio Blog Página 4

Ntra. Sra. del Pino regresa a su camarín

0

La Basílica de Teror acogió este domingo la Eucaristía y posterior subida de la imagen de Ntra. Sra. del Pino a su camarín, poniendo así fin a las celebraciones que durante las últimas semanas han reunido a numerosos fieles en torno a la patrona de la diócesis de Canarias.

 

La celebración estuvo presidida por Antonio Perera y contó con la participación de numerosos devotos que quisieron acompañar a la Virgen.

 

Tras la Eucaristía tuvo lugar la subida de la imagen desde el presbiterio hasta su camarín. Un momento vivido con emoción por los presentes, después de unos días en los que miles de personas se han acercado hasta la Basílica para rezar ante Ntra. Sra. del Pino.

 

La subida cierra unas semanas marcadas por las celebraciones del 8 de septiembre, solemnidad de la Natividad de la Virgen María, y el Día de las Marías, además de las numerosas muestras de devoción que cada año acompañan estas fechas.

 

Ntra. Sra. del Pino vuelve ahora a su camarín, desde donde continuará recibiendo a quienes, a lo largo de todo el año, llegan hasta Teror para encontrarse con María, presentar sus intenciones y poner ante ella sus alegrías, preocupaciones y esperanzas.

La Virgen de la Peña reúne a los majoreros en Vega de Río Palmas

0

Vega de Río Palmas acogió este sábado, 19 de septiembre, la celebración de la festividad de Nuestra Señora de la Peña, patrona de Fuerteventura. Numerosos fieles participaron en la Eucaristía y acompañaron un año más a la Virgen en una de las celebraciones más arraigadas de la isla.

 

La Eucaristía estuvo presidida por el obispo de la diócesis de Canarias, Mons. José Mazuelos, y concelebrada por el obispo auxiliar, Mons. Cristóbal Déniz, junto a varios sacerdotes. La celebración volvió a reunir a personas llegadas desde distintos puntos de Fuerteventura en torno a la fe y a la devoción a su patrona.

 

Durante la homilía, Mons. Mazuelos recordó el mensaje dejado por la reciente visita del papa León XIV a Canarias y animó a continuar caminando hacia una Iglesia que salga al encuentro de las personas, especialmente de quienes atraviesan mayores dificultades.

 

El obispo habló de la necesidad de llevar esperanza a las familias, los jóvenes y las personas mayores, y tuvo también presentes a los migrantes que llegan a las costas de las islas. Una llamada a acoger, acompañar y defender siempre la dignidad de cada persona.

 

Al finalizar la Eucaristía llegó uno de los anuncios más significativos de la jornada. José Mazuelos comunicó la declaración del templo de Nuestra Señora de la Peña como santuario diocesano, reconociendo así un lugar profundamente unido a la fe y a la historia del pueblo majorero y al que, generación tras generación, siguen llegando numerosos peregrinos para encontrarse con la patrona de Fuerteventura.

Stella Maris Huelva vuelve a subir a los barcos para acompañar a la gente del mar

0
Stella Maris Huelva vuelve a subir a los barcos para acompañar a la gente del mar

Stella Maris Huelva vuelve a subir a los barcos para acompañar a la gente del mar

Pasadas las cinco y media de la tarde, José Carlos Macías, Manuel Gallego y Ramón Fernández atravesaban el control de acceso de uno de los pantalanes del Puerto de Huelva. Llevaban sus correspondientes acreditaciones y un propósito sencillo: conocer a la tripulación del Stromboli M y hacerle saber que, durante su estancia en Huelva, podía contar con ellos.

El petrolero, de bandera italiana, tiene 184 metros de eslora y 27 de manga y está destinado al transporte de productos petrolíferos y químicos. Construido en 2011, recala con cierta frecuencia en el puerto onubense. Esta visita suponía, sin embargo, algo especial: era la primera que realizaban los voluntarios de Stella Maris Huelva a un buque en esta nueva etapa de la institución.

Subir a bordo

La visita comenzó necesariamente por los controles propios de una instalación portuaria internacional. En el marco del nivel 1 del Código PBIP (Código Internacional para la Protección de los Buques y de las Instalaciones Portuarias), los voluntarios accedieron al pantalán tras superar el correspondiente control.

Quedaba todavía entrar en el barco.

La subida se realizó a través de la plancha o gangway que comunica el pantalán con la cubierta. En su extremo aguardaban dos miembros de la tripulación encargados de comprobar nuevamente las acreditaciones.

Una vez a bordo, los tres voluntarios recorrieron buena parte de la cubierta del Stromboli M hasta la superestructura situada a popa. Allí accedieron inicialmente a una sala operacional en la que un técnico de la terminal supervisaba la operación que en esos momentos realizaba el buque.

Poco después apareció un oficial italiano. Tras saludar a los visitantes y conocer el motivo de la visita, los condujo hasta el salón de la tripulación, situado junto al comedor.

Y allí el enorme petrolero comenzó a adquirir otra dimensión.

Detrás de los 184 metros de acero, de los equipos, tuberías, motores y controles que permiten que un barco de estas características atraviese continuamente mares y océanos, existe algo mucho más sencillo: un grupo de personas para las que, durante semanas o meses, aquel barco es también su casa.

Una tripulación internacional

Eran aproximadamente las seis de la tarde y algunos miembros de la tripulación estaban cenando. Puede resultar temprano para las costumbres españolas, pero a bordo los horarios responden a otra lógica. Las guardias, los turnos de trabajo y los periodos de descanso determinan también las horas de las comidas.

La tripulación del Stromboli M es mayoritariamente filipina, mientras que una parte de su oficialidad procede de Italia, país cuya bandera enarbola el buque. El inglés fue, por ello, el idioma habitual durante buena parte del encuentro.

Aunque hubo una excepción.

En la cocina esperaba Rudolf San Juan, el encargado de una tarea que adquiere una importancia especial cuando se vive durante meses en un barco: alimentar cada día a toda la tripulación.

Rudolf es filipino, pero habla algo de español. Pronto explicó el motivo: su abuelo paterno era español.

Simpático y cercano, mostró a los visitantes su particular territorio dentro del Stromboli M: la cocina. También enseñó los platos que había preparado aquella jornada, confirmando que comer bien tampoco está reñido con encontrarse a muchas millas de casa.

Entre conversación y conversación fueron apareciendo pequeñas historias personales, esas que difícilmente figuran en las fichas técnicas de los barcos, pero que cuentan mucho más sobre quienes navegan en ellos.

Vivir y trabajar en un barco

En el salón descansaba también Marc Dave Amancio, natural de Cebú, en Filipinas, y segundo oficial de Puente.

Le quedaba poco para incorporarse nuevamente a su turno, pero hubo tiempo para conversar sobre las peculiaridades de la vida embarcada: el trabajo, las largas temporadas lejos de casa y también las motivaciones, ilusiones y expectativas de quienes han elegido desarrollar su carrera profesional en la marina mercante.

Porque un buque como el Stromboli M nunca duerme completamente. Mientras unos trabajan, otros descansan; mientras unos comen, otros se encuentran de guardia. Y así durante las veinticuatro horas del día.

También se encontraba descansando José Romero, igualmente filipino y primer oficial de Máquinas. Con él se mantuvo otra breve conversación antes de que las obligaciones de cada uno fueran devolviendo progresivamente a los tripulantes a sus puestos.

Pero aquellas conversaciones eran, precisamente, buena parte de lo que los voluntarios habían ido a buscar.

No había ninguna emergencia que resolver. Tampoco una situación extraordinaria. Ni siquiera existía una de las necesidades que tradicionalmente han llevado a los marinos hasta los centros Stella Maris de los puertos: encontrar un medio para comunicarse con sus familias. El buque dispone de conexión wifi permanente.

Y, sin embargo, la acogida de los tripulantes puso de manifiesto que una visita puede tener valor por sí misma.

Charlar durante un rato con personas ajenas al barco, encontrarse con gente del lugar al que acaban de llegar, preguntar, contar alguna historia o simplemente romper durante unos minutos una rutina desarrollada siempre entre las mismas paredes y las mismas caras también forma parte del bienestar de quien pasa buena parte de su vida en el mar.

«Estamos aquí para lo que necesitéis»

Ese fue, en definitiva, el mensaje que los tres voluntarios llevaron al Stromboli M.

Stella Maris Huelva dispone ahora de unas instalaciones en el Puerto Exterior gracias al acuerdo alcanzado entre la Diócesis de Huelva y la Autoridad Portuaria. Son espacios pensados para que los marinos puedan encontrar durante sus escalas un lugar de acogida y recreo, además de una capilla y medios de comunicación para quienes los necesiten.

Los voluntarios explicaron también a los tripulantes que Stella Maris pretende disponer, a partir de noviembre, de un vehículo que facilite sus desplazamientos. La intención es que aquellos marinos que dispongan de unas horas libres durante una escala puedan acercarse a Huelva o incluso conocer otros lugares de la provincia.

Algo aparentemente tan sencillo como visitar la ciudad puede resultar complicado para quien se encuentra dentro de un gran recinto portuario, sometido además a horarios de trabajo y a los tiempos, muchas veces reducidos, durante los que un barco permanece atracado.

Pero el ofrecimiento iba más allá de unas instalaciones o de un futuro medio de transporte. Los voluntarios pusieron también su disponibilidad a disposición de la tripulación para colaborar ante cualquier gestión o necesidad particular que pudiera presentarse durante su estancia en Huelva.

Antes de marcharse dejaron a bordo varios trípticos con toda la información sobre Stella Maris Huelva, sus instalaciones, servicios y posibilidades de ayuda. Cuando los visitantes ya no estuvieran allí, quedaría de este modo en el barco una forma de encontrarlos.

Una red extendida por los puertos del mundo

Lo ocurrido a bordo del Stromboli M es la expresión local de una realidad mucho mayor. Stella Maris constituye una red internacional dedicada a la atención de la gente del mar y está presente en más de 300 puertos del mundo.

Su misión combina la dimensión pastoral con una importante labor humana y social. Sus centros sirven como lugares de acogida para marinos mercantes, pescadores y otros profesionales del mar, independientemente de su nacionalidad o religión.

En unos casos, la necesidad será simplemente encontrar un lugar donde descansar o hablar con alguien diferente. En otros puede consistir en comunicarse con la familia, desplazarse hasta una ciudad desconocida o realizar alguna gestión. Y existen situaciones mucho más graves en las que la red presta acompañamiento ante enfermedades, accidentes, problemas laborales, impagos de salarios o incluso abandonos de tripulaciones.

Es la traducción actual de una advocación antiquísima. Stella Maris, Estrella del Mar, es uno de los nombres tradicionales dados a la Virgen María: la estrella que orienta al navegante y le ayuda a encontrar el rumbo.

Con el paso del tiempo, aquella advocación trascendió lo estrictamente religioso para convertirse también en un símbolo profundamente unido a las comunidades marítimas. Protección, acogida, compañía y solidaridad se reúnen bajo un nombre reconocible hoy por marinos de muy diferentes procedencias en numerosos puertos del planeta.

Una historia que Huelva ya conocía

Por eso, lo sucedido esta semana no representa exactamente la llegada de Stella Maris a Huelva. Es, en buena medida, un regreso.

Para encontrar sus antecedentes hay que viajar muy atrás en el tiempo, incluso antes de la creación del Stella Maris católico.

A finales del siglo XIX, cuando los vapores británicos llegaban continuamente al puerto para cargar los minerales procedentes de Riotinto, Huelva conoció ya una iniciativa destinada a ofrecer acogida a los hombres que llegaban por mar. En 1889 comenzó a construirse el Seamen’s Institute, impulsado en el entorno de la Rio Tinto Company Limited e inaugurado al año siguiente.

Estaba situado entre la actual Avenida de Italia y la calle Duque de la Victoria y disponía de biblioteca, sala de lectura, espacios de recreo, habitaciones, escuela y una capilla anglicana. Su objetivo incluía proporcionar un lugar de encuentro y descanso a los numerosos marinos británicos que pasaban por el puerto onubense.

No era todavía Stella Maris ni existía continuidad institucional entre ambas iniciativas, pero resulta inevitable observar el paralelismo: más de un siglo atrás, Huelva ya comprendió que quienes llegaban a su puerto después de semanas de navegación necesitaban encontrar algo en tierra firme además de muelles en los que cargar y descargar sus barcos.

Décadas después, aquel mismo espacio terminaría ligado a la historia de Stella Maris.

El Apostolado del Mar de Huelva comenzó a organizarse en 1954 por iniciativa del primer obispo de la recién creada diócesis, Pedro Cantero Cuadrado. Y el 14 de enero de 1962 se inauguraba el complejo Stella Maris, instalado precisamente en el antiguo edificio relacionado con el Seamen’s Institute.

Aquello fue mucho más que una capilla. Stella Maris contó con residencia, cafetería, salas de estar, biblioteca y servicios de asistencia a los marineros. Junto a esa vertiente nació además la Escuela de Formación Profesional Marítimo-Pesquera Stella Maris, de la que se hicieron inicialmente cargo los Salesianos y que forma parte también de la historia de su presencia educativa en Huelva.

Durante aquellos años, el Apostolado del Mar llegó a mantener una intensa relación con el mundo pesquero onubense. Eran tiempos en los que Huelva vivía todavía mucho más volcada hacia una actividad pesquera que llevaba a sus hombres a faenar a caladeros muy alejados y a permanecer largas temporadas fuera de casa.

Con el paso de los años aquella etapa terminó. El viejo Stella Maris desapareció y aquel edificio acabó teniendo otro destino. Pero la idea permaneció.

Stella Maris vuelve al puerto

En los últimos años, la Diócesis de Huelva comenzó a trabajar en la recuperación de la Pastoral del Mar y en la posibilidad de contar nuevamente con un lugar de atención a las tripulaciones que llegan al puerto.

Actualmente, el Apostolado del Mar está dirigido por Juan Romero Domínguez, quien, junto al obispo de Huelva, decidió impulsar hace unos meses el renacimiento de Stella Maris en Huelva.

El proyecto tomó forma en 2025 con el acuerdo entre el Obispado y la Autoridad Portuaria de Huelva para la cesión de unas instalaciones en el Puerto Exterior destinadas a Stella Maris. El objetivo volvía a ser extraordinariamente parecido al de otras épocas: ofrecer a la gente del mar un lugar de acogida y personas a las que recurrir durante su estancia en Huelva.

Ha cambiado radicalmente el mundo marítimo. Han cambiado los barcos, las comunicaciones, las condiciones de navegación y hasta las nacionalidades de quienes llegan al puerto. Los marineros británicos que hace más de un siglo desembarcaban de los vapores que venían a cargar mineral han dejado paso a tripulaciones internacionales que atraviesan el planeta en enormes buques mercantes.

Pero algunas necesidades humanas cambian bastante menos.

Esta semana, conforme avanzaba la tarde en el Stromboli M, Rudolf volvió a su cocina, Marc Dave Amancio se preparó para incorporarse a su turno y los demás tripulantes fueron retomando sus obligaciones.

También había llegado la hora de marcharse.

Los tres voluntarios se despidieron. Por indicación del oficial de guardia, un marinero de cubierta los acompañó nuevamente a través del barco hasta la plancha por la que habían subido. Descendieron al pantalán y volvieron a tierra.

A bordo quedaban los trípticos de Stella Maris y, sobre todo, la certeza de que durante aquella escala había unas instalaciones y unas personas en Huelva a las que podían acudir.

No había ocurrido nada excepcional. No había habido una emergencia que atender ni un problema que solucionar. Habían compartido conversación durante un rato con unos hombres cuyos hogares se encuentran a miles de kilómetros.

Cuando José Carlos Macías, Manuel Gallego y Ramón Fernández bajaron por la plancha del Stromboli M, terminaba así un encuentro entre unos marinos y tres personas del puerto al que acababan de llegar.

Pero también comenzaba una nueva etapa de una historia con profundas raíces en Huelva. Stella Maris había vuelto a subir a los barcos.

La entrada Stella Maris Huelva vuelve a subir a los barcos para acompañar a la gente del mar se publicó primero en Diócesis de Huelva.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Los nuevos miembros de la Curia Diocesana toman posesión de sus cargos

0
Los nuevos miembros de la Curia Diocesana toman posesión de sus cargos

El acto, presidido por el administrador apostólico, Mons. Ramón Valdivia, se ha celebrado esta mañana en la sede del Obispado

La sede del Obispado de Cádiz y Ceuta ha acogido esta mañana, 22 de septiembre, el acto de toma de posesión de los nuevos miembros de la Curia Diocesana, en una ceremonia presidida por el administrador apostólico de la diócesis, Mons. Ramón Valdivia.

Durante el acto han tomado posesión de sus respectivos cargos el padre Cristóbal Flor Domínguez, como Delegado ad omnia; el padre Mario Luis Almario Martín, como Canciller-Secretario General; el padre Juan Pedro Varo Salguero, como Delegado Episcopal para el Campo de Gibraltar; y el padre Juan Carlos Brea Butrón, como Delegado Episcopal para la Bahía de Cádiz y La Janda.

Los nuevos miembros de la Curia han realizado la profesión de fe y el juramento de sus cargos, conforme a lo establecido para el desempeño de sus nuevas responsabilidades al servicio de la diócesis.

El acto ha contado también con la presencia de otros miembros de la Curia Diocesana, entre ellos el delegado episcopal de Ceuta, el padre Francisco Fernández Alcedo, y el delegado episcopal para la Evangelización y el Primer Anuncio, el padre Fernando Campos Rosa.

Asimismo, han estado presentes algunos de los responsables que hasta ahora desempeñaban determinadas funciones, como el padre Óscar González Esparragosa, hasta ahora delegado ad omnia, y Gonzalo Núñez del Castillo, que ejercía como Delegado Episcopal para la Bahía de Cádiz y La Janda.

Durante la celebración, Mons. Ramón Valdivia ha expresado su agradecimiento a todos los sacerdotes que han asumido estas nuevas responsabilidades por su disponibilidad y por su compromiso con la misión de la Iglesia diocesana. Del mismo modo, ha reconocido la entrega y el trabajo desarrollado por quienes hasta ahora han desempeñado estos cargos.

Con estas incorporaciones, la diócesis de Cádiz y Ceuta continúa configurando su equipo de gobierno y servicio pastoral para atender las distintas realidades y territorios que conforman la diócesis.

Ver este artículo en la web de la diócesis

La parroquia de San Pedro Poveda de Jaén organiza, un año más, el Curso del Perdón

0

El Curso del Perdón es una iniciativa pastoral de la Parroquia de San Pedro Poveda de Jaén que tendrá lugar los jueves de octubre a diciembre, de 7:45 a 8:45 de la tarde en San Pedro Poveda de Jaén. Se trata de un Camino espiritual que nos ayuda a afrontar los conflictos provocados por las heridas sufridas y las respuestas inadecuadas que han intoxicado nuestra alma con pensamientos y sentimientos negativos, que nos roban la paz y nos impiden pasar página y seguir viviendo y creciendo…

ENLACE PARA LA INSCRIPCIÓN

 ¿Hay algo que pasó y todavía te duele?   Una traición, una pérdida, una injusticia, un abandono o una relación que dejó una herida difícil de cerrar.
No podemos cambiar lo ocurrido, pero sí podemos comenzar a evitar que siga gobernando nuestra vida.

Recobra la paz y pasa página: Puedes salir del círculo y comenzar un camino de crecimiento espiritual y de empoderamiento personal.

 Las etapas del Camino1ª Hacernos conscientes de las trampas del resentimiento
2ª Descubrir el poder sanador del perdón
3ª Iniciar un camino guiado de nueve pasos
4ª Celebrar juntos el comienzo de la liberación interior

La presentación de este Camino del Perdón, tendrá lugar el jueves 1 de octubre, a las 7:45 de la tarde, en la Parroquia de San Pedro Poveda de Jaén.

DATOS

-Los Jueves, a partir del 1 de octubre
-De 19:45 a 20:45 horas.
-Presencial: en la Parroquia de San Pedro Poveda
-Curso de 10 sesiones semanales de 1 h. Totalmente gratuito
-Dirigido por el sacerdote Julio Segurado Cobos
-10ª Edición: Jueves de Octubre a Diciembre 2025: de 19:45 h a 20:45 h
-Más de 500 participantes en los 8 últimos años

DESCARGAR PDF INFORMATIVO: Perdón 2026

El Cristo de la Noche Oscura recorrió las calles de Úbeda en un Vía Crucis con motivo del Año Jubilar de San Juan de la Cruz

0

El Cristo de la Noche Oscura recorrió el pasado sábado, 19 de septiembre, las calles del centro histórico de Úbeda con motivo del Año Jubilar de San Juan de la Cruz, en un Vía Crucis extraordinario organizado por la Cofradía Penitencial del Cristo de la Noche Oscura, en colaboración con la comunidad de Carmelitas Descalzos de la ciudad.

La celebración, que contó con la participación de distintas hermandades y cofradías ubetenses, permitió al mundo cofrade unirse a las celebraciones jubilares dedicadas al santo carmelita, cuya vida y espiritualidad mantienen una especial vinculación con Úbeda.

Los actos comenzaron el viernes 18 de septiembre con el traslado del Cristo de la Noche Oscura desde el Santuario de María Auxiliadora de los Padres Salesianos hasta la iglesia de San Miguel y convento de San Juan de la Cruz. A su llegada, los participantes compartieron un tiempo de oración, predicación y recogimiento ante la imagen, que concluyó con la oración del Centenario y una plegaria por la Iglesia.

La jornada del sábado comenzó con un tiempo de veneración y confesiones en la iglesia de San Miguel. Por la tarde, después de la celebración de la Santa Misa, dio comienzo el Vía Crucis jubilar, cuyas estaciones estuvieron acompañadas por las reflexiones del P. Francisco Víctor López Fernández, OCD, prior de la comunidad de Carmelitas Descalzos de Úbeda.

La imagen recorrió a hombros de los cofrades diferentes calles y espacios del casco histórico, pasando por lugares especialmente vinculados a la memoria de san Juan de la Cruz, como la plaza Primero de Mayo, donde se encuentra la estatua dedicada al santo. El itinerario continuó por distintas calles del centro histórico hasta llegar al Oratorio de San Juan de la Cruz.

El recorrido concluyó alrededor de la medianoche en este lugar especialmente significativo, vinculado a los últimos momentos de la vida del santo, fallecido en Úbeda en 1591. Allí, los fieles pudieron acercarse a venerar el Cristo de la Noche Oscura.

Una imagen estrechamente vinculada a san Juan de la Cruz

El Cristo de la Noche Oscura, obra del escultor Francisco Palma Burgos, está inspirado en el célebre dibujo de Cristo crucificado realizado por san Juan de la Cruz. La talla forma parte de la identidad religiosa y cofrade de Úbeda y, en esta ocasión, se convirtió en el centro de una celebración que quiso unir la espiritualidad sanjuanista, la oración y la expresión pública de la fe de las cofradías.

Como recuerdo de esta celebración jubilar, los participantes recibieron una credencial y un pequeño pergamino con una sentencia de san Juan de la Cruz, como memoria de esta noche de oración y de su mensaje espiritual.

El Vía Crucis se enmarcó en el Año Jubilar de San Juan de la Cruz, que se celebra en 2026 con motivo del III centenario de su canonización y del I centenario de su proclamación como Doctor de la Iglesia.

La celebración ha permitido así que las cofradías de Úbeda participen de manera especial en este Año Jubilar, llevando a las calles de la ciudad la figura de san Juan de la Cruz y una de las imágenes que mejor expresa la profunda relación entre el santo carmelita, Cristo crucificado y la tradición religiosa de la ciudad.

Comunidad de Carmelitas de Úbeda

 

«Ven y Sígueme, Camina hacia la Gloria de mi Cruz»: X encuentro de jóvenes cofrades tuccitanos

0

Los jóvenes cofrades de Martos celebraron durante el fin de semana del 19 y 20 de septiembre el X Encuentro de Jóvenes Cofrades Tuccitanos, alcanzando así su décima edición. Bajo el lema «Ven y sígueme, camina hacia la Gloria de mi Cruz», más de un centenar de jóvenes se dieron cita en un encuentro que, en esta ocasión, estuvo organizado por la Faustiniana Hermandad de la Santa Vera Cruz, en colaboración con la Unión Local de Cofradías de Martos, el Excelentísimo Ayuntamiento de Martos, formaciones musicales, empresas y diferentes entidades que hicieron posible su desarrollo.

Un encuentro que volvió a reunir a jóvenes pertenecientes a las distintas cofradías marteñas, convirtiéndose en un espacio para conocerse, convivir, aprender, formarse y compartir la experiencia de ser jóvenes cofrades y miembros de la Iglesia de Martos.

La jornada del sábado 19 de septiembre, comenzaba en torno a las 10:00 horas de la mañana, con la oración inicial celebrada en la Ermita de San Miguel, dirigida por el párroco de San Juan de Dios y consiliario de la Hermandad organizadora, D. Miguel José Cano López.

La reliquia del Santo Lignum Crucis, una de las devociones vinculadas a la Hermandad de la Santa Vera Cruz, se estableció como el eje central del encuentro que, en esta ocasión, quiso acercarse especialmente a los jóvenes. De esta manera, la organización pretendió dar a conocer y poner en valor la devoción a una de las reliquias que, quizá, resulta menos conocida entre las nuevas generaciones cofrades de nuestra ciudad.

Finalizada la oración, los participantes se trasladaron hasta la Casa de Hermandad de la Santa Vera Cruz, donde tuvo lugar la presentación oficial del Encuentro y la intervención de las diferentes entidades que colaboraron en su organización y desarrollo.

A continuación, daba comienzo una de las actividades centrales de la mañana «En busca de las 5 ermitas marteñas».

Rememorando los orígenes de la Santa Vera Cruz Tuccitana y trasladándose al contexto histórico del siglo XVI, los jóvenes se convirtieron en protagonistas de una historia marcada por la misteriosa desaparición de Fray Alonso Montijanos, consiliario de la Cofradía por aquel entonces.

Siguiendo sus pasos y recordando aquella tradición en la que la Cofradía recorría cinco ermitas marteñas para rezar la Oración de las Cinco Llagas antes de su salida procesional de Jueves Santo (s. XVI), los participantes tuvieron que superar diferentes dinámicas, enigmas y pruebas para recuperar las cinco piezas que permitirían completar la Cruz. Sin embargo, detrás de cada prueba se escondía una enseñanza. Cada dinámica llevaba consigo una reflexión relacionada con la fe, la unión, el sacrificio, la misericordia y la

esperanza, entendiendo que el verdadero legado de Fray Alonso no eran únicamente los pergaminos encontrados, sino el mensaje que cada uno de ellos contenía.

Tras la actividad y el posterior almuerzo compartido, comenzaba la programación de la tarde con el taller impartido por D. Alejandro Montoro Garrido, monitor del Movimiento Calasancio en Madrid.

Desde una perspectiva calasancia y cofrade, el taller permitió a los jóvenes reflexionar sobre su propia vida, su condición de jóvenes cristianos y el papel que están llamados a desempeñar dentro de la Iglesia y de sus Hermandades. Una experiencia en la que, desde la cercanía, la alegría y la participación, se transmitió una moraleja destinada a ayudar a los jóvenes a valorar su camino de fe y su compromiso cristiano.

Tras el café y la merienda compartida, tenía lugar una mesa redonda en la que participaron jóvenes representantes de diferentes corporaciones de la provincia.

En ella estuvieron presentes miembros de la Cofradía de Nuestra Señora de Consolación, Patrona de Torredonjimeno; Cofradía de Santa Ana, Patrona de Torredelcampo; Hermandad de los Santos Patronos de Arjona; Hermandad de Nuestra Señora de las Lágrimas de Úbeda; y Hermandad de la Amargura de Jaén.

La mesa estuvo moderada por D. Antonio José García Juárez, hermano de la cofradía anfitriona, y permitió compartir experiencias, formas de trabajo, inquietudes y diferentes realidades de la juventud cofrade. Un espacio de diálogo en torno al presente y futuro de nuestras Hermandades, tanto desde la perspectiva local como diocesana.

Finalizada la mesa redonda, comenzaba uno de los momentos centrales del Encuentro; el traslado del Santo Lignum Crucis, acompañado por los jóvenes cofrades marteños, desde la Ermita de San Miguel hasta la Parroquia de San Juan de Dios. El cortejo contó con el acompañamiento musical, de manera altruista, de la Banda de Cornetas y Tambores Monte Calvario, que puso música a un momento especialmente significativo para todos los participantes.

Ya en la Plaza de San Juan de Dios, los jóvenes se encontraban con el Señor para vivir la Vigilia de Jóvenes, acompañados por el Consiliario de la Unión Local de Cofradías, párroco de San Juan de Dios. Una Vigilia marcada por la oración, el recogimiento y el Sacramento de la Reconciliación, que permitió a los jóvenes detener sus pasos y encontrarse con Cristo.

Las diferentes proyecciones audiovisuales ayudaron a contextualizar la realidad del joven cofrade y a plantear una reflexión sobre quiénes somos y, sobre todo, a qué estamos llamados. Uno de los momentos destacados fue también el testimonio ofrecido por D. Antonio Amador, hermano de la Real Cofradía de Santa Marta, quien compartió con los jóvenes su experiencia de fe y su amor a Dios desde una perspectiva profundamente cofrade.

Tras un intenso día de convivencia, formación y oración, las actividades continuaron durante la mañana del domingo, 20 de septiembre.

La jornada comenzaba con la participación de D. Antonio Moncayo, Hermano Mayor de la Faustiniana Hermandad de la Santa Vera Cruz, quien compartió con los jóvenes una reflexión desde su experiencia sobre lo que significa ser cofrade. A través de sus palabras, quiso poner de manifiesto la importancia de vivir la condición de cofrade desde el mandamiento del Amor. Porque, por encima de cualquier actividad, cargo, proyecto o compromiso, todo carece de verdadero sentido si no tiene a Cristo en el centro y si no nace del amor al hermano.

Un mensaje dirigido especialmente a las nuevas generaciones: amar, convivir, servir y caminar juntos, entendiendo que Cristo nos llama a vivir nuestra fe también dentro de nuestras Hermandades.

El Encuentro concluía con la celebración de la Santa Misa, oficiada por el D. Manuel García, Consiliario de la Unión Local de Cofradías, quien acompañó a los jóvenes en este momento de clausura. Tras la celebración, tomaba la palabra el Vocal de Juventud de la Hermandad organizadora, D. Iván Marchal, encargado de anunciar oficialmente la Hermandad que acogerá el próximo XI Encuentro de Jóvenes Cofrades Tuccitanos en 2027: la Hermandad de Jesús en el Huerto y María Santísima de la Amargura.

Con este anuncio se ponía el broche final a dos jornadas intensas en las que más de un centenar de jóvenes han compartido fe, formación, convivencia, oración y Hermandad.

Desde la organización solo queda elevar nuestra oración al Señor para que todo lo vivido durante este Encuentro dé fruto y que cada experiencia, cada conversación, cada oración y cada momento compartido permanezcan en el corazón de nuestros jóvenes.

Que el Señor premie el esfuerzo de todas las personas que han hecho posible esta décima edición y que siga acompañando a la juventud cofrade de Martos, para que continúe creciendo, formándose y caminando unida.

Comisión Organizadora
X Encuentro de Jóvenes Cofrades Tuccitanos

Premios de la Asociación ALFA, para agradecer a quienes ayudan a construir familia

0
Premios de la Asociación ALFA, para agradecer a quienes ayudan a construir familia

Vinculada a la parroquia de San José Obrero, los Premios UnSol en Almanjáyar se entregarán el día 25 a las 20 horas en el Restaurante La Mamunia. Los premiados son la parroquia de San Gregorio Bético y la Fundación Unicaja, con dos Menciones especiales a dos vecinas del barrio: Dolores Ovalle Ávila y Francisca Sánchez Carrión, y como novedad, un reconocimiento especial a un voluntario del Economato.

La Asociación Almanjáyar en Familia (ALFA), vinculada a la parroquia de San José Obrera, ha presentado esta mañana sus Premios UnSol en Almanjáyar (Unidos en Solidaridad por Almanjáyar), que cumple su VIII edición y con el que quieren reconocer a cuantas entidades, personas o asociaciones ayudan para contribuir a mejorar la vida de las personas en el barrio, resaltando en sus procesos su dignidad y viviéndolo desde el concepto de familia.

Los galardonados, tanto instituciones como empresas, a quienes se les reconoce así “un compromiso con nuestro barrio” son: la parroquia de San Gregorio Bético y la Fundación Unicaja, y Menciones especiales a dos vecinas del barrio: Dolores Ovalle Ávila y Francisca Sánchez Carrión, así como un reconocimiento especial a José Manuel Ortiz, usuario de la Fundación Cruz Blanca.

GALARDONADOS
Ubicada en el otro extremo de la ciudad, la Asociación ALFA reconoce en la parroquia San Gregorio Bético su contribución para ayudar a las personas en su dignidad, organizando eventos culturales y artísticos, “fomentando la solidaridad y el ejemplo de cómo debe actuar una sociedad privilegiada”.

La Fundación Unicaja es reconocida por su implicación y contribución en el reparto “de una parte de su patrimonio en objetivos sociales, manifestando así la esencia de una fundación”.

Las Menciones especiales van destinadas a dos vecinas del barrio, que han colaborado durante muchos años con los objetivos de ALFA, creada en el año 2004 en la parroquia de San José Obrero. Se trata de Dolores Ovalle Ávila, que, “desde la aparición de la Asociación Alfa” ha sido “imagen y esencia de la historia de un barrio que, definido como marginal, poco a poco, ha ido trabajando para darle la entidad que se merece”; y de Francisca Sánchez Carrión, “mujer que abandera el sentido del esfuerzo por mejorar las vidas de los demás tanto dentro como fuera de Alfa”.

La entrega de Premios se celebrará el día 25, a las 20 horas, en el Restaurante La Mamunia, en el pueblo de Alhendín. En dicha entrega también habrá, como novedad este año, un reconocimiento especial para José Manuel Jiménez Ortiz, usuario de la Fundación Cruz Blanca que colabora todos los martes en el Economato. Con su implicación, “pone en práctica el sentido responsable e íntegro de la labor que, pocos como él, saben interpretar día a día, a favor de los demás”, informó la Asociación ALFA.

El galardón consiste en una talla del escultor Xan Lodeiro, joven creativo con cuya obra evoca “la caridad y solidaridad que todo ser humano debiera transmitir”, informó ALFA. Para las Menciones especiales, se entregará una figura en taracea que representa la A de Alfa, realizada por el taller Artesanías Beas, “representando, a través de sus piezas multicolores, la diversidad con la que esta Asociación presta sus múltiples actividades para la mejora y el bienes social y familiar al barrio de Almanjáyar”. Para el reconocimiento especial, se entregará un detalle personal.

ASOCIACIÓN ALFA
La Asociación ALFA, en el barrio de Almanjáyar, tiene como tarea “poner en valor las cualidades y virtudes que hay en las personas del barrio”.

D. Juan Carlos Carrión, párroco de San José Obrero, de cuyo consejo parroquial en el año 2004 nació como propuesta pastoral la Asociación ALFA, destaca que “todos somos personas”, independientemente de si uno es colaborar, trabajador, voluntario o usuario, y donde la “escucha activa” es muy importante, para concebir este lugar como una familia.

“El objetivo es poner en positivo qué hay en el barrio y en familia, crear un espacio donde todos nos podamos reconocer como personas, independientemente de su ideología, de su credo o lo que tengamos. Es una familia donde todos nos podemos reconocer como personas”, señaló D. Juan Carlos Carrión en la rueda de prensa.

Actualmente cuenta con distintos proyectos que atienden a más de un centenar de personas, con un equipo de trabajo de 28 personas. Este verano también han estado disponibles y han atendido a 172 niños y 96 familias. Estos proyectos van desde la infancia, la formación en el aprendizaje de español, con procedencias de 22 nacionalidades, o cocina, entre otras, la escucha activa, el abrazo a mujeres privadas de libertad, y el Economato.

D. Juan Carlos Carrión, que ha recordado que “no es una casa para hacer actividades”, sino para formar familia, ha renido un recuerdo agradecido por quienes iniciaron esta aventura humana con la Asociación Almanjáyar y han fallecido. “Creo que todo lo que hacemos en esta casa, todo lo que vivimos en esta casa sería imposible sin tantas personas. Recuerdo los primeros socios del año 2008. Fue una llamada telefónica y, en ese momento, se movilizaron porque creían que era bueno que a los niños se les diera lo mejor, que era ese espacio educativo, que se invirtiera en educación. Algunos ya han fallecido y bueno, pues lo único que tenemos que hacer es agradecer porque esa confianza no ha parado y hace posible que esta casa esté abierta”.

Paqui Pallarés

NOTICIA RELACIONADA

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.