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La Iglesia de Jaén celebra las bodas de plata sacerdotales de Don Sebastián Chico Martínez

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La S.I. Catedral de Jaén acogió, en la tarde de este domingo, la celebración de las bodas de plata sacerdotales del Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez. Con motivo de los veinticinco años de su ordenación presbiteral, la Iglesia diocesana se reunió en torno a su Pastor para participar en una Eucaristía de acción de gracias por el don de su vocación y de su ministerio sacerdotal.

La celebración estuvo presidida por Don Sebastián Chico Martínez y concelebrada por el Obispo emérito de Jaén, Don Ramón del Hoyo López; y el Obispo de Zamora, Don Fernando Valera Sánchez. Junto a ellos participaron alrededor de medio centenar de sacerdotes, entre ellos el Provicario General, D. José Antonio Sánchez Ortiz; los vicarios episcopales y otros presbíteros de la Diócesis. También estuvieron presentes los seminaristas.

Asimismo, quisieron acompañar a Don Sebastián su familia, los miembros de la Curia diocesana, religiosas de distintas congregaciones y numerosos fieles llegados desde diferentes parroquias y comunidades de la Diócesis.

Diversos miembros de la Iglesia diocesana participaron en las lecturas y en la oración de los fieles. El Evangelio fue proclamado por el diácono permanente D. Manuel Rico. Además, los sobrinos de Don Sebastián presentaron las ofrendas ante el altar. Y el acompañamiento musical corrió a cargo del Coro Diocesano, dirigido por Fernando J. Camacho.

El lema elegido por Don Sebastián para el día de su ordenación sacerdotal, «Por tu palabra, echaré las redes» (Lc 5,5), estuvo presente durante toda la celebración, recordando la confianza en el Señor con la que ha vivido estos veinticinco años de ministerio.

Homilía

Don Sebastián comenzó su homilía expresando su profunda gratitud a Dios por la vocación recibida y por la fidelidad con la que ha sostenido su ministerio durante estos veinticinco años. “El protagonista de la vocación no es uno mismo, es el Señor: Él llama, acompaña, corrige, perdona y vuelve a empezar con nosotros”, afirmó.

Recordando su propia historia vocacional, Monseñor Sebastián Chico explicó que Dios fue entrando en su vida con discreción y cercanía, especialmente a través del encuentro con el sufrimiento de los más necesitados. “La vida se entiende cuando se entrega. El sacerdocio no nace de un deseo de ser importante, sino de una llamada a ponerse «de rodillas ante Dios y al servicio de los hermanos»”.

Al recordar el lema de su ordenación sacerdotal, destacó que su ministerio ha estado siempre sostenido por la confianza en el Señor. “Veinticinco años después puedo decir que esa Palabra no me ha fallado”, manifestó. A continuación, recordó que, como explicó el propio Obispo, ha habido momentos de alegría, cansancio, miedo, sufrimiento y también etapas en las que no ha visto frutos, pero siempre con la certeza de la fidelidad de Dios. “Lo decisivo no es lo que uno hace por Dios, sino lo que Dios va haciendo en uno y, a través de uno, en su Iglesia”.

El Prelado recordó, también, que el ministerio sacerdotal se sostiene únicamente por la gracia divina. “No caminamos solos. No nos sostienen nuestras cualidades ni nuestras fuerzas, nos sostiene la Gracia”, afirmó. Asimismo, confesó haber llevado el ministerio “en vaso de barro”, conociendo la fragilidad, el cansancio, las limitaciones y los errores, pero también la alegría y el gozo de servir al Pueblo de Dios.

En un momento especialmente emotivo, pidió perdón por sus limitaciones y errores. “Perdón al Señor por no haber sido siempre el sacerdote que Él soñó. Perdón a vosotros, sacerdotes y fieles, si alguna vez no he estado a la altura de lo que necesitabais o esperabais de mí”, expresó, recordando que la misericordia de Dios siempre levanta y renueva.

Al comentar el Evangelio, subrayó que Cristo es el verdadero descanso para quienes viven el peso del ministerio y de la vida. “Jesús no dice: venid los perfectos. Dice: venid los cansados. Y eso nos incluye a todos. También al sacerdote y al obispo”, señaló, insistiendo en que la oración constituye la fuente permanente del ministerio sacerdotal. “Cuando uno se aleja de Cristo, se seca por dentro. Cuando vuelve a Él, aunque sea pobremente, vuelve a respirar”, afirmó.

Monseñor Sebastián Chico quiso expresar, también, su gratitud a todas las personas que han formado parte de su camino vocacional: su familia, los sacerdotes que le acompañaron, la Diócesis de Cartagena y, de manera muy especial, la Iglesia de Jaén. “Jaén me ha dado mucho más de lo que yo he podido ofrecer. Me siento orgulloso y agradecido por esta ‘esposa’ que Dios me ha confiado, a la que amo y estoy dispuesto a amar hasta dar la vida”.

Finalmente, compartió su oración para esta nueva etapa de su ministerio, pidiendo permanecer siempre unido a Cristo y servir con humildad. “Le pido ser un sacerdote que no le estorbe, que dé descanso y no peso; que abra caminos y no cierre puertas; que escuche, acompañe y sirva con alegría”. Y concluyó, poniendo toda su vida y su ministerio bajo la protección de la Virgen de la Cabeza y terminando con una sencilla acción de gracias: “Señor, gracias por haberme llamado. Gracias por haberme sostenido. Gracias por tu paciencia conmigo. Gracias por tu Iglesia, este pueblo que me has confiado”.

Acción de gracias

Al término de la Eucaristía, el Provicario General, D. José Antonio Sánchez Ortiz, dirigió unas palabras de felicitación y agradecimiento en nombre de la Iglesia de Jaén. Así, quiso poner voz al sentir de toda la Diócesis, unida a su Obispo en la acción de gracias por estos veinticinco años de ministerio sacerdotal. “«En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno». Estas palabras, que se encuentran al inicio de la plegaria eucarística, recogen el sentir más profundo que brota hoy de la Diócesis de Jaén, al celebrar el veinticinco aniversario de la ordenación sacerdotal de su padre y pastor, Don Sebastián Chico Martínez. Hoy la Iglesia jiennense se une a usted, Don Sebastián, en su acción de gracias a Dios por el don de su vocación sacerdotal y por estos años de ministerio al servicio del Pueblo de Dios”.

A continuación, quiso agradecer la generosa respuesta de Don Sebastián a la llamada del Señor y su dedicación a la Iglesia durante estos años de ministerio. “Gracias a Dios por su “sí” incondicional, su incansable celo apostólico, su permanente tenacidad, su predilección por las vocaciones sacerdotales, su cercanía a los jóvenes y los ancianos, su corazón paternal… En definitiva, por todos sus desvelos y por todo cuanto hace por esta Iglesia de Jaén”.

Asimismo, expresó el deseo de toda la Iglesia particular del Santo Reino de seguir caminando junto a su Pastor. “Que Dios, en su divina providencia, le permita seguir siendo el pastor de esta Diócesis durante muchos años y que podamos celebrar juntos más aniversarios tanto de ordenación presbiteral como episcopal. Así se lo pedimos al Señor y se lo encomendamos al Sagrado Corazón de María, en sus advocaciones de las Maravillas y de la Cabeza, a quien un día se consagró. Cuente siempre con nuestra oración. ¡Feliz aniversario!”.

Como recuerdo de esta efeméride, el Provicario General hizo entrega a Don Sebastián de una imagen de san Sebastián, su santo patrono, en nombre de toda la Diócesis. Asimismo, anunció que próximamente recibirá una cruz pectoral con reliquias de san Eufrasio y de varios mártires de la Iglesia de Jaén, entre ellos el Obispo Manuel Basulto, un obsequio cargado de significado por su vinculación con la historia y la fe de esta Iglesia de Jaén.

La celebración culminó con la bendición con el Santo Rostro, impartida por el Obispo, con la que concluyó una Eucaristía de acción de gracias en la que la Iglesia de Jaén dio gracias a Dios por los veinticinco años de sacerdocio de su Pastor.

Galería fotográfica: “Misa de acción de gracias 25 aniversario presbiteral del Obispo”
Homilía del Obispo de Jaén
Palabras de acción de gracias

Nombramientos y decretos rubricados por el Obispo de Jaén

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Con fecha 30 de junio de 2026 el Obispo de Jaén, Mons. Sebastián Chico Martínez, hace públicos los siguientes nombramientos de Hermanos Mayores de Cofradías y Hermandades:

A. Cofradías

3 junio 2026

Alcalá la Real. Parroquia de Santa María la Mayor:

Dª. María José Peláez Rodríguez. Hermana Mayor de la Real Cofradía del Dulce Nombre de Jesús y Santa Caridad.

Arjonilla. Parroquia de la Encarnación:

D. Pedro Manuel García Aranda. Hermano Mayor de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad.

Dª Josefina Hernández Jándula. Hermana Mayor de la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario.

Dª Manuela Tortajada Cañones. Hermana Mayor de la Cofradía de San Juan Evangelista.

23 junio 2026

Alcalá la Real. Parroquia de Santa María la Mayor:

D. Fermín Serrano Romero. Hermano Mayor de la Real Cofradía de Nuestra Señora de las Mercedes.

Linares. Parroquia de San José:

Dª. Dolores Pelafiel Viúdez. Hermana Mayor de la Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Señor Jesucristo Divino Maestro en su Entrada Triunfal en Jerusalén, María Santísima de la Alegría, San Juan Evangelista, San Pedro y Santiago Apóstol.

Torredonjimeno. Parroquia de Santa María:

D. Miguel Ángel Damas Gabaldón. Presidente de la Cofradía del Santísimo Cristo Resucitado, Cristo del Perdón y María Santísima de la Paz.

Úbeda. Parroquia de San Isidoro:

Dª. Josefa de la Cruz Cruz. Hna. Mayor de la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Descendimiento de Cristo.

B. Decretos

1 junio 2026
Decreto de aprobación el anexo al decreto sobre salidas procesionales (Prot. N. 514/2008), relativo a las salidas extraordinarias con concurrencia de varias imágenes.

5 junio 2026
Decreto de constitución de la Comisión diocesana para la promoción de la solicitud de proclamación del Beato Manuel Lozano Garrido “Lolo” como Patrón de los Periodistas Españoles.

Cehegín peregrina, con su patrona, la Virgen de las Maravillas, hasta Jaén para celebrar el 25 aniversario presbiteral de Don Sebastián

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La ola de calor no impidió a más de 200 cehegineros peregrinar hasta Jaén este sábado. Un doble motivo los impulsaba, por un lado, celebrar junto con uno de sus hijos más ilustres, Don Sebastián Chico, Obispo de Jaén, su veinticinco aniversario de ordenación sacerdotal; el otro, conmemorar el 300 aniversario de la llegada de su patrona, la Virgen de las Maravillas, a la localidad murciana, enmarcada en su año jubilar.

La mañana comenzó con el recibimiento del Obispo, Monseñor Chico Martínez, a las autoridades de su localidad natal. Junto a la alcaldesa de Cehegín, Alicia del Amor, llegaban hasta el Obispado la diputada regional Pepa Carreño, la Hermandad de la Virgen de las Maravillas, presidida por Tomás Noguerol, representantes de colectivos y colectivos y cofradías de Cehegín. Después de conocer las instalaciones episcopales, en el despacho del Prelado, firmaron el libro de honor del Obispado de Jaén. Tras hacerse una foto de familia, el Obispo y la alcaldesa hicieron un intercambio de productos tradicionales. La cofradía hizo entrega, por su parte, de una medalla de la Cofradía de la Virgen de las Maravillas, tanto a Don Sebastián como al Provicario General que lo acompañó en este encuentro.

A continuación, se dirigieron hasta el Santuario diocesano de Nuestro Padre Jesús Nazareno, donde los aguardaban vecinos, amigos y familiares de Cehegín. Además, una réplica de la imagen de la Virgen de las Maravillas peregrinó hasta Jaén para acompañar al Obispo en esta efeméride sacerdotal.

Desde el Camarín partió la peregrinación, a la que se unió la Junta de Gobierno de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús, “el Abuelo”. La Virgen de las Maravillas iba en unas andas portada por jóvenes de Cehegín, entre los que se encontraban los sobrinos del Prelado del Santo Reino.

El repique de campanas anunciaba en la Plaza de Santa María la llegada del cortejo para celebrar la Eucaristía. La celebración estuvo acompañada por el Coro y Orquesta Ciudad de Cehegín, dirigidos por Clara Gil, que pusieron la nota musical a esta emotiva jornada.

Homilía

En su homilía, el Obispo de Jaén dio la bienvenida a los peregrinos de Cehegín que llegaron hasta la Catedral acompañando a la imagen peregrina de la Virgen de las Maravillas, agradeciendo el esfuerzo realizado para participar en esta peregrinación con motivo del Año Jubilar. “Habéis recorrido un largo camino -no solo de kilómetros- y ese esfuerzo, ese sacrificio hecho con fe y con amor, ya es en sí mismo una oración”, afirmó.

El Prelado destacó el profundo significado del encuentro entre la devoción a la Virgen de las Maravillas y la veneración al Santo Rostro de Cristo, dos expresiones de una misma fe que conducen al Señor. “Dos devociones, un mismo amor: el amor al Dios que tiene rostro, el amor a la Madre que nos lleva a Él”, subrayó.

Reflexionando sobre la primera lectura del profeta Amós, recordó que Dios siempre ofrece esperanza y reconstrucción, incluso después de las dificultades. “Dios no viene a construir desde cero ignorando lo que somos; viene a rescatar lo que el pecado, el tiempo y el dolor han derribado. Viene a volver a poner en pie lo que se ha venido abajo”, señaló. Asimismo, invitó a los fieles a confiar en la promesa divina: “Dios promete hoy lo mismo que prometió al pueblo de Israel: ‘Yo restauro, yo reparo, yo devuelvo. No me rindo con mis hijos’”.

Al detenerse en el significado del Santo Rostro, explicó que contemplar el rostro de Cristo es descubrir a un Dios cercano, que comparte el sufrimiento humano y deja su huella en quienes le responden con amor. “Cuando le ofrecemos, aunque sea un gesto pequeño de amor en medio del caos, Él deja su huella en nuestra vida”, aseguró.

Comentando el Evangelio, el Obispo explicó que Jesús invita a una renovación profunda del corazón y no a una religiosidad superficial. “Seguir a Cristo no es añadir retoques religiosos a la vida de antes; es renovarse por dentro, tener un corazón nuevo”, afirmó, preguntando a los presentes si realmente habían permitido que Cristo transformara su manera de pensar, amar y perdonar.

Monseñor recordó también el profundo arraigo de las devociones populares, tanto la de la Virgen de las Maravillas como la de Nuestro Padre Jesús Nazareno y el Santo Rostro, asegurando que todas ellas expresan la misma búsqueda del corazón humano. “El pueblo cristiano sabe instintivamente lo que busca: busca un rostro. El rostro de Dios”, destacó.

En la parte final de su homilía, recordó que toda peregrinación exterior debe conducir a una conversión interior. Animó a los fieles a vivir intensamente el Año Jubilar como una oportunidad de reconciliación y renovación espiritual. “Un año jubilar no es solo un festejo; es una invitación a ser odres nuevos; a restaurar lo que se ha roto; a llenar de vino nuevo los corazones que el tiempo y el cansancio han endurecido”, concluyó, encomendando a todos los peregrinos a la protección de la Virgen de las Maravillas y pidiendo que el Señor les conceda contemplar siempre en su corazón el Santo Rostro de Cristo.

Acción de gracias

En el acción de gracias tomó la palabra la alcaldesa de Cehegín, Alicia del Amor, para dirigirse al Prelado con estas palabras:  “Nos encontramos en esta majestuosa Catedral de Jaén en la que vivimos una jornada profundamente especial, cargada de emoción, de fe y de gratitud. Una jornada en la que Cehegín ha querido desplazarse hasta esta tierra hermana para abrazar a uno de sus hijos más queridos e ilustres: nuestro Obispo, D. Sebastián Chico Martínez.

Hoy no venimos únicamente una representación del Ayuntamiento, de la Hermandad de la Virgen de las Maravillas, de nuestras cofradías, asociaciones o vecinos. Hoy ha venido Cehegín entero. Ha venido el pueblo que te vio nacer, que te vio crecer en la fe y en los valores de una familia ceheginera, y que sigue tus pasos con enorme orgullo allí donde desarrollas tu ministerio pastoral”, añadió la alcaldesa.

Después, la primera edil explicó el motivo que los había traído hasta Jaén, “El Año Jubilar concedido con motivo de la celebración en honor a nuestra patrona, la Santísima Virgen de las Maravillas, representada en esta preciosa réplica que nos acompaña y que trae consigo el cariño, la devoción y el corazón de todo un pueblo. Es como si la Virgen hubiera querido visitar a uno de sus hijos-predilectos para decirle, en nombre de todos los cehegineros: Gracias por no olvidar nunca tus raíces. Gracias por llevar siempre a Cehegín en el corazón. Gracias por hablar de tu pueblo con el cariño de quien nunca se ha marchado del todo. Y gracias por hacer que el nombre de Cehegín resuene con orgullo allí donde ejerces tu misión episcopal. Porque cada vez que pronuncias el nombre de nuestro pueblo, cada vez que recuerdas a la Virgen de las Maravillas o compartes tus vivencias entre todos nos sintamos un más de ti”.

Y terminó diciendo, “Y que nunca olvides que en Cehegín siempre tendrás tu casa, tu gente y el cariño inmenso de un pueblo que te quiere, te admira y reza por ti”.

Después, le hizo entrega en nombre de la localidad, dos cuadros de la imagen de la patrona, pintados en mármol, obra de una artista local.

Del mismo modo, tomó, también, la palabra el presidente de la Cofradía de la Patrona, Tomás Miguel Noguerol López, quien expresó: “Querido Don Sebastián, hay celebraciones que pertenecen a una persona, y hay otras que terminan siendo patrimonio de todo un pueblo. Hoy celebramos una de esas fechas que trascienden lo personal, porque estos veinticinco años de sacerdocio son también motivo de alegría para Cehegín, la tierra que le vio nacer, crecer en la fe y responder con generosidad a la llamada del Señor”. Para añadir, “Hoy ha venido su pueblo, ha venido esa tierra que guarda sus recuerdos de infancia, donde comenzó a fraguarse su vocación y donde siempre encontrará una familia que le quiere, le admira y reza por usted, y no ha venido sola. Ha querido venir también quien nunca deja de acompañar a sus hijos: nuestra Patrona, la Santísima Virgen de las Maravillas, presente hoy entre nosotros en su réplica peregrina, en un acontecimiento histórico que vivimos dentro del Año Jubilar concedido con motivo de la celebración en honor a nuestra Patrona”.

Noguerol continuó, “Qué hermoso es pensar que una madre nunca abandona a sus hijos. Hoy la Virgen ha querido peregrinar hasta Jaén para abrazar espiritualmente a uno de los suyos, para hacerse presente en este día tan importante y recordarle, una vez más, que siempre camina a su lado.

Porque sabemos que, aunque hoy su corazón pertenece plenamente a esta querida Diócesis de Jaén, una parte de usted continúa mirando hacia Cehegín; sigue escuchando las campanas de nuestro Santuario y sigue encontrando consuelo bajo la mirada de la Virgen de las Maravillas”.

También quiso hacerle entrega, en nombre de la cofradía, algunos presentes, como un pin de la Hermandad, unos gemelos y un bello cuadro de la Virgen de las Maravillas.

El Obispo, emocionado, no pudo más que decir que él amaba a Cehegín como a una madre, y a Jaén como a su esposa. Con la bendición con el Santo Rostro, concluyó la celebración eucarística.

Tras una foto de familia, la Casa de la Iglesia acogió una comida fraterna.

Galería fotográfica: “Cehegín peregrina a Jaén con motivo del Año Jubilar de su patrona”

Sendos conciertos de fin de curso, en la Curia y la Catedral

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Los días 10 y 11 de julio.

Este fin de semana, el viernes día 10 y el sábado día 11, tendrán lugar los dos últimos conciertos del curso organizados por el Centro Cultural del Arzobispado y, el del día 11, junto con la Catedral en su V Centenario.

El concierto del día 10 forma parte del Ciclo “Veladas de Cámara” y estará a cargo de North London Collegiate School Orchestra and Choir, dirigido por Scott R McCall, Lawrence D Haigh y Lindsey James. Tendrá lugar a las 20 horas en el claustro de la Curia metropolitana (Plaza Alonso Cano).

El concierto del día 11 forma parte de los actos conmemorativos que la Catedral ofrece en el marco de su V Centenario. Tendrá lugar a las 19:30 horas y estará a cargo de Westminster Under School Choir. Este coro de niños de Westminster concluye así en Granada su gira por Andalucía, tras estar en la iglesia de la Encarnación de Marbella el día 7 y en la Sala María Cristiana de Málaga el día 8. Este Coro es considerado como una de las formaciones corales jóvenes más reconocidas y prestigiosas del Reino Unido. Sus voces infantiles estarán acompañadas por un repertorio de música sacra y el órgano.  

En ambos conciertos, la entrada es libre y el aforo es limitado.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Homilía de Mons. Satué en las ordenaciones de José Francisco, Cristian y Huberto

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Queridos hermanos y hermanas; queridos Cristian, José Francisco y Huberto:

Hoy es un día grande para vosotros y para vuestras familias; para nuestra Diócesis de Málaga y también para la de Mongomo, en Guinea Ecuatorial. Es un día precioso, no tanto por lo que nosotros hacemos, sino por lo que Dios ha hecho, por lo que realizará hoy y por lo que seguirá obrando en el futuro.

Dios realiza su obra

Vosotros habéis experimentado que Dios, como el artista más sublime, realiza su obra en vuestros corazones. Huberto, decías recientemente: «Dios siempre está ahí y te pone alrededor mediaciones, como los formadores, mis padres y mis compañeros del Seminario». José Francisco, al pedirme ser ordenado sacerdote, escribiste: «su poder se manifiesta en la debilidad, me sostiene hoy y da fuerzas». Y tú, Cristian, afirmabas: «Confío en la gracia que el Espíritu me concederá para llevar a cabo la misión. Siempre confiando en la gracia y no tanto en mis fuerzas».

Experimentar la acción de Dios nos mueve a la gratitud, a la alabanza y a la esperanza; pues Dios, que nos ha acompañado y salvado hasta el día de hoy, seguirá a nuestro lado, actuando en nuestro favor. Por eso, con el profeta, también nosotros podemos acoger confiadamente la promesa del Señor: «levantaré la tienda caída, taparé sus brechas, levantaré sus ruinas como en otros tiempos, haré volver a los cautivos…». Y con el salmista cantamos: «El Señor nos dará la lluvia y nuestra tierra dará su fruto».

San Manuel González lo tenía muy claro. Él no pedía simplemente que fuéramos buenos pastores, ni siquiera que Dios nos ayudara a serlo. Él rezaba: «Haznos buenos pastores». Dios es quien nos hace buenos pastores. Por esta razón, Cristian, José Francisco y Huberto, después de vuestras promesas, os diré: «Dios, que comenzó en ti la obra buena, él mismo la lleve a término».

Dejadme, pues, que os plantee, queridos hermanos y hermanas, una primera pregunta: ¿Descubro y agradezco la obra de Dios en mi vida?

Una obra amorosa y artesanal

Dios realiza en nosotros una obra artesanal. No nos creó en serie, sino en serio. Y si se lo permitimos, nos va moldeando con amor, como el cariño de una esposa va moldeando la personalidad del esposo. La obra de Dios no es una imposición caprichosa; todo lo contrario: su amor despliega nuestros talentos, cura nuestras heridas y nos ayuda a abrazar humilde y responsablemente nuestras limitaciones. Por eso, poner la vida en sus manos, lejos de despersonalizarnos, multiplica nuestra alegría, nuestra libertad y nuestro amor.

Esta obra de Dios es artesanal en todo momento. No nos uniformiza; sino que, como buen educador, saca de cada uno lo mejor. Por tanto, cada diácono, cada sacerdote, cada obispo, aun compartiendo una misión común, aporta su propia riqueza: unos con un acento más institucional, otros más profético; unos con sabiduría más especulativa, otros más práctica; unos con sensibilidad social, otros más estética; unos subrayando el amor, otros la verdad. Así pues, la auténtica competencia entre sacerdotes no consiste en alcanzar lo que otro ha logrado, sino en permitir que la obra de Dios en nosotros nos haga crecer en santidad.

Esto no supone —como bien imagináis— que cada cual pueda dejarse llevar por sus caprichos. Significa que la obra de Dios es personal y que Dios no trabaja en ti para que te parezcas a otro, sino para que alcances tu mejor versión, para que se cumpla el sueño de Dios sobre ti.

En este sentido, os brindo una segunda pregunta: ¿Pongo mi vida en las manos de Dios con confianza o a regañadientes?

Una obra que reclama nuestra colaboración

La obra divina necesita nuestra humilde colaboración, para ponernos “a tiro”, de modo que el Espíritu pueda actuar. ¿En qué se concreta esta apertura? Ante todo, en abrir tiempos de calidad a la oración. La relación personal con Cristo es vital para cualquier bautizado o bautizada, pero mucho más para nosotros, llamados a vivir en celibato. El ministerio llena del corazón de los pastores y es fecundo para el pueblo cuando nuestro deseo de hacer el bien a los demás y nuestras prácticas piadosas se enraízan en una relación cordial, madura y constante con el Señor. Esta actitud de apertura debe mantenerse también hacia las mediaciones en las que Dios se hace presente y actúa.

Por eso, queridos José Francisco, Huberto y Cristian; queridos sacerdotes y diáconos: abrid cada día vuestro corazón a la gracia de Dios. Es una tarea diaria, como la de aquellos hebreos que recogían el maná, sabiendo que no podían comer hoy el pan recogido ayer. Del mismo modo, tampoco nosotros podemos vivir de renta. Hemos de recibir la gracia de Dios cada día: en las jornadas luminosas en las que creemos no necesitar a nadie, y en las noches oscuras en las que todo parece perder sentido. Cada día acojamos la gracia en el silencio de la oración, en el acompañamiento espiritual, en los hermanos sacerdotes y diáconos que comparten luchas y esperanzas, en tantas personas que son una caricia de Dios para nosotros y en el santo pueblo fiel de Dios, pues Él suele trasformar a los pastores desde las ovejas.

Recordad en este sentido, queridos hermanos sacerdotes y diáconos, que el ejercicio del ministerio no sólo es una obligación que nos desgasta. El servicio a los hermanos y hermanas, ante todo, alimenta nuestra espiritualidad y permite que la obra de Dios avance en nosotros y a través de nosotros. Por tanto, vivid intensamente vuestro ministerio: los diáconos, en el anuncio de la Palabra, el servicio del altar y la caridad; los sacerdotes, enseñando la Palabra, santificando en la liturgia y guiando la vida de la comunidad para que sea fiel al Evangelio. Vivid vuestro ministerio con una actitud de disponibilidad confiada a los planes de Dios. Os lo digo por experiencia, no por conveniencia en estos tiempos de cambios, en los que nos inquieta una llamada del obispado.

Os dejo una tercera pregunta: ¿Qué me falta y que me sobra para colaborar más responsablemente con la obra de Dios en mí?

Una obra que requiere discernimiento

Colaborar con la obra de Dios en nosotros, en nuestras comunidades y en el mundo exige discernimiento. Parafraseando el Evangelio, podemos decir que no se trata de repetir miméticamente ayunos o prácticas que otros realizan, ni de cerrar los ojos al vino nuevo que Dios ofrece en tiempos cambiantes. A vino nuevo, odres nuevos.

Cuando preguntamos a nuestros hermanos mayores, que vivieron en primera persona el Concilio Vaticano II, nos cuentan cómo ha cambiado la sociedad malagueña desde su ordenación y cómo la Diócesis y ellos mismos han tratado de convertirse, para responder a los nuevos desafíos de la época. Y no creo equivocarme si digo que los cambios que veréis vosotros —Huberto, José Francisco y Cristian— y vuestra generación serán aún mayores. Por eso, esta actitud de discernimiento será decisiva: para no dejarnos llevar por las modas mundanas de cada momento ni caer en el inmovilismo de quienes detuvieron su reloj eclesial en el Concilio Vaticano I, en los años 60 o en los 2000.

Cuarta y última pregunta: ¿Dedico tiempo de calidad a discernir, junto a otros, cómo ofrecer el vino siempre nuevo del Evangelio a nuestro mundo?

Conclusión

Concluyo ya. Que la Virgen de la Victoria interceda por todos, y especialmente por vosotros, José Francisco, Huberto y Cristian, para que, como Ella y con Ella, abramos de par en par el corazón y colaboremos para que Dios siga realizando su obra en nosotros, en nuestras parroquias y en nuestro mundo. Amén.

+ José Antonio Satué
Obispo de Málaga

Novena y actos para celebrar la fiesta de la Virgen del Carmen

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La fiesta de la Virgen del Carmen, 16 de julio, es una de las fiestas marianas más esperadas del mes de julio. En estos días previos tienen lugar las novenas a la Madre y los cultos organizados en las parroquias por las hermandades del Carmen.

La parroquia de Nuestra Señora del Carmen del barrio malagueño del Perchel acoge, del 7 al 15 de julio, el ejercicio de la novena y la celebración de la Eucaristía en honor a la Madre marinera.

La predicación de la novena correrá a cargo de Juan Manuel Parra, sacerdote y canónigo de la Catedral, los días 7, 8 y 9; del 10 al 12 la llevará a cabo José Manuel Ferrary, sacerdote y deán de la Catedral; y del 13 al 15, el arzobispo emérito de Pamplona-Tudela, Francisco Pérez.

El miércoles 15 de julio, a las 23.30 horas, tendrá lugar la tradicional vigilia de oración y felicitación a Nuestra Señora del Carmen Coronada.

El jueves 16, día de la fiesta, a las 12.00 horas se celebrará en la parroquia la Solemne Función Principal de Instituto con la asistencia de la Armada Española. Durante toda la jornada, la Virgen permanecerá expuesta en devoto besaescapulario, con la celebración de la Eucaristía a las 9.00, 10.30 y 20.00 horas.

El sábado 18 de julio, saldrá a las 8.00 de la mañana la imagen de la Virgen en rezo del santo rosario hasta el Puerto de Málaga. La procesión marítima y bendición de la Bahía Malagueña tendrá lugar a las 10.30 horas y a las 12.00, el desembarco, rezo del ángelus y traslado hasta la Catedral, para celebrar la Solemne Misa Estacional, a las 13.00 horas. Por la tarde, a las 19.30 horas saldrá de la Catedral la procesión triunfal de regreso por las calles del centro de Málaga hasta el barrio del Perchel.

Eñ sábado 25 de julio, a las 19.30 horas, tendrá lugar en la parroquia del Carmen la sabatina en honor a Nuestra Señora del Carmen Coronada y la Misa de Acción de Gracias.

En Huelin
La Hermandad de Nuestra Señora del Carmen de Huelin trasladó en rosario de la aurora, el sábado 4 de julio, la imagen de la Virgen del Carmen hasta la parroquia de San Patricio en la que tiene lugar la novena desde el 8 al 16 de julio, a las 18.45 horas.

El jueves 16 de julio, durante todo el día, la Santísima Virgen del Carmen de Huelin estará expuesta en veneración de sus fieles y devotos, en la parroquia de San Patricio.

El sábado 18 de julio, a las 19.30 horas, el párroco, Gustavo Mills, quien también es director espiritual de esta corporación carmelita, presidirá la Eucaristía.

Encarni Llamas

«Damos gracias por tantas hermanas Carmelitas que nos han acompañado durante seis siglos»

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El lunes 6 de julio, las hermanas carmelitas del Monasterio de San José, en calle Don Rodrigo, ponían rumbo a otros monasterios. Un Monasterio que, durante siglos, ha acogido a cuantas personas llamaban a su torno buscando una palabra de aliento. Con la misma acogida y sencillez se han marchado. Pocos días antes, compartían el rezo de vísperas y la presentación de un pequeño libro homenaje del sacerdote Alfonso Crespo «con motivo del III Centenario de san Juan de la Cruz y para dar las gracias a sus hijas que nos han acompañado durante seis siglos».

 

«Estamos celebrando un Año Jubilar con motivo del III centenario de la canonización de san Juan de la Cruz. Es un momento para agradecer a este gran místico todo lo que ha aportado a nuestra Iglesia», afirmaba Alfonso, «y entre sus aportaciones, nos ha dejado la fundación o reafirmación de conventos, siguiendo la estela de santa Teresa. Uno de dichos conventos es el de las Carmelitas Descalzas situado en calle Don Rodrigo, en Málaga, cuya fundación está vinculada a san Juan de la Cruz hace seis siglos».

Las hermanas de este convento acaban de trasladarse a otros y es que, «santa Teresa que era muy sabia, hubiese sido hoy una CEO de primera categoría, dejó muy bien escrito que, cuando un convento llegaba a un número determinado de religiosas, si no había nuevas vocaciones, se trasladaran a otro convento. Es por ello que, nuestras queridas monjas de calle Don Rodrigo se han trasladado a otro convento. Creo que es necesario agradecer todo lo que nos han aportado y, como un pequeño homenaje, pensé en comentar algunas poesías de san Juan de la Cruz, recordando así el III Centenario del Santo y para dar las gracias a sus hijas que nos han acompañado durante seis siglos».

“La música callada, la soledad sonora… ¡cuán delicadamente me enamoras!” es el título del comentario, en forma de librito, que el sacerdote Alfonso Crespo presentó en el Monasterio de San José el jueves 25 de junio, tras el rezo de las vísperas a las 7 de la tarde.

Un acto sencillo porque «el homenaje a la vida religiosa no necesita espectáculo. Se trataba de rezar juntos las vísperas y presentar después uno de los poemas de san Juan de la Cruz, “La noche oscura”, para hacer, desde él, una interpretación de lo que es el tránsito de dejar un monasterio e ir a otro. Se trataba de compartir un tiempo de oración y la despedida a una familia querida que se traslada de casa».

Mucho que agradecer a los monasterios de clausura en la Iglesia de Málaga. En palabras de Alfonso, «son presencia desde la ausencia. Es como decir, “tengo una protección que no me agobia, que no me invade, que no me atosiga con WhatsApp o con mensajes. Es la soledad, la música callada, el estar en segundo plano de alguien que reza por mí. La vida religiosa nos aporta la serenidad de valorar los momentos de oración bien programados, una oración que no mira hacia adentro, sino que se convierte también en petición para los de fuera. Nuestro pueblo, que es muy sabio, cuando tiene un agobio, muchas veces va a los conventos de clausura a pedir ayuda. En el fondo, recurrimos a lugares donde sabemos que somos acogidos y que su oración puede ayudar a nuestra vida, nuestras preocupaciones y a nuestras necesidades. Aporta, por tanto, esa oración continua por nosotros y aporta también el testimonio de una vida discreta y una vida fiel, entregada al amor que han descubierto y que es el amor de sus amores, el Señor».

El poema “Noche oscura” «es el poema menos comprendido de san Juan de la Cruz. Cuando tuve que estudiarlo, en mis años de estudio en Roma, me di cuenta de que era el poema más comentado, desde la psicología y desde la psiquiatría, pero también el menos comprendido. La noche oscura pensamos que es el momento en que se apagan todas las luces, pero ese poema nos invita a que miremos hacia adentro y descubramos que las crisis de la vida, las situaciones de la vida, pueden convertirse en una noche luminosa. Como dice san Juan de la Cruz, más clara que la alborada, porque toda noche es una purificación, un superar crisis y dificultades para llegar a una etapa, a un estado más alto de un objetivo fundamental, que es mi encuentro con el Señor. De tal manera que podríamos decir que, sin estas noches, yo no me encuentro con el Señor. Porque he vivido la noche, después puedo gozar la claridad que es el Señor».

Encarni Llamas

Huberto, Cristian y José Francisco, primeros diáconos y sacerdote ordenados por Mons. Satué

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José Francisco Fernández Fuentes, Cristian Carrasco Sánchez y Huberto Owono Mbogo han recibido la ordenación de manos de Mons. Satué. El primero como sacerdote y los demás como diáconos. Son las primeras ordenaciones presididas por D. José Antonio como obispo de Málaga.

Homilía de D. José Antonio Satué en las ordenaciones
El obispo emérito D. Jesús Catalá, junto a decenas de sacerdotes de todos los puntos de la diócesis han concelebrado la Eucaristía en la que estos tres jóvenes recibían las sagradas órdenes en la Catedral de Málaga. El coro de la parroquia de Alhaurín el Grande, en la que ha servido este último año José Francisco como diácono, se encargó de los cantos de la celebración.

Antes de la homilía del Obispo, el hasta ahora rector del Seminario, Juan Manuel Ortiz Palomo, llamó a los candidatos a las órdenes y los presentó al Obispo exponiendo que, tras el proceso de formación y consulta realizado con ellos, daba testimonio de que eran considerados dignos para recibir el orden.

En su homilía, que pueden leer íntegra aquí, D, José Antonio comenzaba felicitando a D. Jesús Catalá por sus bodas de oro sacerdotales en el día anterior y continuaba afirmando que «hoy es un día grande para vosotros y para vuestras familias; para nuestra Diócesis de Málaga y también para la de Mongomo, en Guinea Ecuatorial. Es un día precioso, no tanto por lo que nosotros hacemos, sino por lo que Dios ha hecho, por lo que realizará hoy y por lo que seguirá obrando en el futuro».

«Experimentar la acción de Dios nos mueve a la gratitud, a la alabanza y a la esperanza; pues Dios, que nos ha acompañado y salvado hasta el día de hoy, seguirá a nuestro lado, actuando en nuestro favor. Por eso, con el profeta, también nosotros podemos acoger confiadamente la promesa del Señor: “levantaré la tienda caída, taparé sus brechas, levantaré sus ruinas como en otros tiempos, haré volver a los cautivos…”. Y con el salmista cantamos: “El Señor nos dará la lluvia y nuestra tierra dará su fruto”», añadía el pastor malacitano, quien recordaba también las palabras de un santo Obispo malacitano, san Manuel González, quien «lo tenía muy claro. Él no pedía simplemente que fuéramos buenos pastores, ni siquiera que Dios nos ayudara a serlo. Él rezaba: “Haznos buenos pastores”. Dios es quien nos hace buenos pastores. Por esta razón, Cristian, José Francisco y Huberto, después de vuestras promesas, os diré: “Dios, que comenzó en ti la obra buena, él mismo la lleve a término”».

Varias preguntas planteó Mons. Satué a los presentes en la ordenación, laicos, religiosos y religiosas, diáconos y sacerdotes: «¿Descubro y agradezco la obra de Dios en mi vida?», «¿Pongo mi vida en las manos de Dios con confianza o a regañadientes?», «¿Qué me falta y que me sobra para colaborar más responsablemente con la obra de Dios en mí?» y «¿Dedico tiempo de calidad a discernir, junto a otros, como ofrecer el vino siempre nuevo del Evangelio a nuestro mundo?».

«Dios realiza en nosotros una obra artesanal. No nos creó en serie, sino en serio», afirmaba, «y si se lo permitimos, nos va moldeando con amor, como el cariño de una esposa va moldeando la personalidad del esposo. La obra de Dios no es una imposición caprichosa; todo lo contrario: su amor despliega nuestros talentos, cura nuestras heridas y nos ayuda a abrazar humilde y responsablemente nuestras limitaciones. Por eso, poner la vida en sus manos, lejos de despersonalizarnos, multiplica nuestra alegría, nuestra libertad y nuestro amor».

«El ejercicio del ministerio no solo es una obligación que nos desgasta. El servicio a los hermanos y hermanas, ante todo, alimenta nuestra espiritualidad y permite que la obra de Dios avance en nosotros y a través de nosotros. Por tanto, vivid intensamente vuestro ministerio: los diáconos, en el anuncio de la Palabra, el servicio del altar y la caridad; los sacerdotes, enseñando la Palabra, santificando en la liturgia y guiando la vida de la comunidad para que sea fiel al Evangelio. Vivid vuestro ministerio con una actitud de disponibilidad confiada a los planes de Dios. Os lo digo por experiencia, no por conveniencia en estos tiempos de cambios, en los que nos inquieta una llamada del obispado», insistía D. José Antonio.

Tras la homilía, el Obispo de la diócesis interrogó primero a los ordenandos como diáconos y después al candidato al sacerdocio, sobre su voluntad de consagrarse al servicio de la Iglesia, vivir el celibato y asumir sus responsabilidades ministeriales, y ellos prometieron obediencia y respeto al Obispo actual y a sus sucesores.

 

Siguiendo el ritual de las ordenaciones, los tres candidatos se postraron rostro en tierra, en señal de humildad y entrega, mientras la asamblea cantaba las letanías de los santos y pedía su intercesión; después el Obispo les impuso las manos y rezó la plegaria de ordenación para los diáconos y la oración consecratoria para el sacerdote, tras lo que todos los sacerdotes impusieron también sus manos en la cabeza del nuevo sacerdote, José Francisco.

Los sacerdotes padrinos de los 3 recién ordenados les ayudaron a revestirse con la estola diaconal y la dalmática (a los diáconos) y la estola y la casulla (al sacerdote).

A los diáconos, el Obispo les entregó el libro de los Evangelios recordándoles su misión de proclamarlo y enseñar con el ejemplo, y al sacerdote le ungió las manos con el Santo Crisma, consagrándoselas para bendecir y ofrecer el sacrificio eucarístico. También le entregó las ofrendas (el pan y el vino, la patena y el cáliz) como símbolo de su nueva misión de celebrar la Eucaristía.

El rito concluyó con un abrazo de paz, dándoles la bienvenida, a unos al diaconado y al otro al sacerdocio, y un cálido aplauso de todos los presentes.

La Eucaristía continuó su desarrollo, comenzando en ella, los recién ordenados, su servicio.

Tras la celebración litúrgica, los cientos de fieles llegados desde los pueblos y parroquias en los que estos jóvenes han desempeñado su labor pastoral en los últimos años, se acercaron a saludar y dar la enhorabuena a sus nuevos servidores del Evangelio.

Encarni Llamas

La Misión diocesana en Venezuela ofrece su ayuda

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La Misión presta ayuda material, oración y acogida a los damnificados del terremoto.

El sacerdote misionero malagueño Juan Manuel Barreiro cuenta cómo se está atendiendo en la zona a algunos damnificados que han sido desplazados por el gobierno, y las ayudas de bienes básicos que se están recogiendo para atender las necesidades más urgentes. A las pocas horas de los sismos, el 24 de junio, el misionero Juan Manuel Barreiro, actualmente el único sacerdote malagueño en la misión que la diócesis tiene en Venezuela, compartía cómo habían sentido los temblores. La distancia con el epicentro de los terremotos protegió la zona en la que esta misión se encuentra.

Ocho días después del desastre, la Misión Diocesana se ha convertido en una red de solidaridad. Juan Manuel Barreiro cuenta que «se respondió con generosidad y muchos pusieron su confianza en nosotros, la Iglesia Católica, que ofrecimos la sede de Cáritas como Centro de Acopio. Aquí en Morichalito, en tres dias escasos colectamos 1.300 kg de insumos (alimentos secos, enlatados, brics, útiles de limpieza, ropa, calzado, sábanas, toallas, cobijas, insumos médicos varios…). La otra parroquia, de Santa Rosalía y Las Bonitas, lleva sus donaciones a Cáritas Arquidiocesana de Ciudad Bolívar y Caicara del Orinoco tiene previsto llevar también allí este lunes lo recogido. En Cáritas Parroquial de San José Gregorio Hernández se ha contado con la ayuda de un gran número de voluntarios, incluidos niños y jóvenes, que han puesto su granito de arena para la captación de todas las donaciones. Es importante resaltar que este trabajo se logra gracias a la unificación como hermanos. Se ha recolectado más de una tonelada de ropa, calzado, alimentos, medicinas y artículos de higiene personal. Y agradecemos también el apoyo de la empresa CVG Bauxilium, así como al señor Eurea por el transporte que llevará la carga hasta Cáritas de Ciudad Bolívar».

Pero no solo se está enviando material, también esta zona se ha vuelto hospital de campaña para los damnificados por los terremotos. «En Ciudad Bolívar, el Gobierno ha desplazado a algunos damnificados por los sismos en el Litoral, y los están atendiendo Cáritas Arquidiocesana», cuenta Barreiro. Y, lo más importante, la celebración de numerosas vigilias de Oración, Adoración al Santísimo, Eucaristías con la intención especial «por diversas necesidades: En tiempo de calamidades y tribulación. Para evitar terremotos. Por los damnificados y los que sufren tribulación”. Además, se aprovechan las sesiones de catequesis para tratar la situación que se está viviendo en el país, así como animar a la cooperación de todos para hacer llegar la ayuda.

¿Cómo va a ser la redacción del próximo Plan Pastoral 2028-2033?

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En la Asamblea Diocesana celebrada el 20 de junio se dio a conocer el documento: «Diseñamos juntos el Plan Pastoral», que contiene la fundamentación para dotar a la Diócesis de un Plan Pastoral, así como un esquema de calendario para su redacción a lo largo de los dos próximos cursos.

El documento de 10 páginas, que fue dado a conocer a través de una dinámica presentada por Patxi Velasco Fano y Unai Quirós, afirma que, «renociendo nuestras posibilidades, pero también nuestras limitaciones, resulta conveniente elaborar un plan pastoral diocesano en el que participe todo el Pueblo de Dios».

El texto continúa afirmando que «contar con un plan pastoral puede ayudarnos a orientar mejor nuestros esfuerzos evangelizadores. Así evitaremos que la acción misionera y pastoral de nuestras parroquias, movimientos y comunidades dependa únicamente de iniciativas aisladas o de costumbres heredadas que quizá ya no responden a las necesidades actuales», y señala dos motivaciones principales para su redacción:

En primer lugar, la necesidad de «responder desde el Evangelio a los numerosos desafíos que presenta el mundo actual» y, en segundo lugar, «expresar y hacer realidad la unidad de misión de toda la Iglesia».

El texto invita a todas las instituciones y realidades de la Iglesia (parroquias, movimientos, comunidades…) «a la necesaria conversión pastoral a la que la Iglesia está llamada en nuestro tiempo (cf. EG 25-33)».

Hacia el Plan Pastoral 2028-2033

Siguiendo la fundamentación teológica que ofrece en su primera parte y «teniendo especialmente presentes las enseñanzas que el papa León nos ha dejado durante su reciente visita a España», el documento propone elaborar, «a lo largo de los próximos dos años, un Plan Pastoral que sirva de guía para la misión evangelizadora de nuestra Diócesis durante los cinco años siguientes».

Según el calendario orientativo que propone el documento, el Consejo Pastoral Diocesano se encargará este verano de realizar la preparación y organización práctica del proceso para el curso 2026-2027. En este primer año de preparación se propone realizar un acercamiento a la realidad actual de la provincia de Málaga y la ciudad de Melilla, analizando la situación presente, reflexionando sobre su posible evolución «teniendo en cuenta la realidad del clero, la vida consagrada y los fieles laicos», definiendo la estructura general del futuro Plan Pastoral e identificando los ámbitos prioritarios en los que queremos centrar nuestra atención.

La reflexión realizada durante el curso 2026-2027 se concretará a lo largo del 2027-2028 identificando estrategias pastorales que respondan a la realidad y a los desafíos que tenemos por delante, redactando propiamente el Plan Pastoral y concretando los medios y modos de seguimiento que faciliten su puesta en práctica.

El documento, que puede descargarse en este enlace, es una llamada a toda la comunidad cristiana malagueña a implicarse, cada uno desde su carisma, en el proceso sinodal que la Diócesis ha emprendido junto a la Iglesia Universal, recordando que el futuro Plan Pastoral, «debe nacer de la participación de todo el Pueblo de Dios y convertirse en una expresión concreta de nuestro deseo de caminar juntos».

Antonio Moreno

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