Este relato de Mateo es la parte final del discurso de Jesús a los que anuncian el Reino de Dios, que en realidad éstos deberían de ser todos los bautizados. Seguir a Jesús no es fácil porque requiere una serie de exigencias y de renuncias.
Nuestro ego nos hace creernos dueños de nuestra vida (de nosotros mismos) y de los demás. No siempre tenemos presente que toda la Creación y nosotros mismos pertenecemos a Dios. Nada nos pertenece, todo es un don de Dios: desde mi propio ser hasta mi familia, amigos… Agradecer a Dios la vida se hace a través de la donación personal a los demás, en el desgastarse y darse a los otros, en hacer el bien y en tener caridad, especialmente con los más débiles. Donar la vida a Dios no es suicidarse, pero conlleva el sufrimiento del esfuerzo y el sacrificio que nos supone ser un don para los demás o separarnos de ellos.
La familia no es un absoluto, sino que Jesucristo y el Reino de Dios son el único absoluto, al que tenemos que anteponer a los nuestros y todo lo que nos da seguridad.
La familia nueva que nos ofrece Jesús es la del Reino de Dios donde todos somos hermanos, por eso tenemos que cuidarnos y ayudarnos los unos a los otros.
Las fraternidades de Almería, Granada y Guadix se reunieron fraternalmente en el templo de Nuestra Señora de las Angustias, patrona de Guadix, para celebrar una Misa de acción de gracias por el Año Jubilar del VIII Centenario del Tránsito de San Francisco. Fue el 13 de junio, día de San Antonio de Padua, en un ambiente de convivencia y celebración.
La Eucaristía estuvo presidida por el sacerdote José Antonio García, al que acompañó el hermano Ralph Hueso, diácono permanente y asistente espiritual de la Región Cartaginense de la Orden Franciscana Seglar. La celebración contó además con el acompañamiento musical del hermano Julio, de los Franciscanos de Cruz Blanca, que tocó el órgano e interpretó cantos franciscanos.
El encuentro tuvo lugar en un templo de especial significado para la historia franciscana en Guadix, ya que desde mediados del siglo XVII fue fundación de los Franciscanos Descalzos de San Pedro de Alcántara y sede canónica de la Venerable Orden Tercera de San Francisco.
La jornada dejó patente el valor de la fraternidad entre las tres comunidades, que expresaron su voluntad de seguir estrechando lazos y de promover nuevos encuentros conjuntos. La convivencia culminó con una comida compartida entre todos los asistentes, en un ambiente de alegría y gratitud.
La celebración fue, en definitiva, una ocasión para dar gracias a Dios por el don de la vocación al mismo carisma que vivió y transmitió el Pobrecillo de Asís.
Proyección
Para celebrar este VIII Centenario del Tránsito de San Francisco, en la parroquia de Fátima, de Guadix, se está proyectando una película sobre la vida de San Francisco Y Santa Clara. Tiene lugar a las 7 de la tarde, el sábado 27 y el domingo 28 de junio. También hay programada una Misa de acción de gracias por el centenario.
Las fraternidades de Almería, Granada y Guadix se reunieron fraternalmente en el templo de Nuestra Señora de las Angustias, patrona de Guadix, para celebrar una Misa de acción de gracias por el Año Jubilar del VIII Centenario del Tránsito de San Francisco. Fue el 13 de junio, día de San Antonio de Padua, en un ambiente de convivencia y celebración.
La Eucaristía estuvo presidida por el sacerdote José Antonio García, al que acompañó el hermano Ralph Hueso, diácono permanente y asistente espiritual de la Región Cartaginense de la Orden Franciscana Seglar. La celebración contó además con el acompañamiento musical del hermano Julio, de los Franciscanos de Cruz Blanca, que tocó el órgano e interpretó cantos franciscanos.
El encuentro tuvo lugar en un templo de especial significado para la historia franciscana en Guadix, ya que desde mediados del siglo XVII fue fundación de los Franciscanos Descalzos de San Pedro de Alcántara y sede canónica de la Venerable Orden Tercera de San Francisco.
La jornada dejó patente el valor de la fraternidad entre las tres comunidades, que expresaron su voluntad de seguir estrechando lazos y de promover nuevos encuentros conjuntos. La convivencia culminó con una comida compartida entre todos los asistentes, en un ambiente de alegría y gratitud.
La celebración fue, en definitiva, una ocasión para dar gracias a Dios por el don de la vocación al mismo carisma que vivió y transmitió el Pobrecillo de Asís.
Proyección
Para celebrar este VIII Centenario del Tránsito de San Francisco, en la parroquia de Fátima, de Guadix, se está proyectando una película sobre la vida de San Francisco Y Santa Clara. Tiene lugar a las 7 de la tarde, el sábado 27 y el domingo 28 de junio. También hay programada una Misa de acción de gracias por el centenario.
Ante la información publicada sobre una denuncia laboral al Hogar San Juan, este Obispado anima a la persona denunciante a que ponga toda la situación en manos de los Tribunales de Justicia para el esclarecimiento de los hechos.
Este Obispado aprovecha la ocasión para manifiestar su confianza en la gestión y reconocido servicio a los más necesitados que el Hogar San Juan viene realizando en la ciudad de Jerez.
Ante la información publicada sobre una denuncia laboral al Hogar San Juan, este Obispado anima a la persona denunciante a que ponga toda la situación en manos de los Tribunales de Justicia para el esclarecimiento de los hechos.
Este Obispado aprovecha la ocasión para manifiestar su confianza en la gestión y reconocido servicio a los más necesitados que el Hogar San Juan viene realizando en la ciudad de Jerez.
En el día de ayer, se firmó un convenio entre la Diputación y el obispado de Almería para ayudar a un total de 16 templos de la diócesis en sus obras de rehabilitación y conservación. El convenio supone una ayuda de 240.000 euros que se distribuirán entre quince municipios y supondrán una magnífica contribución para la vida religiosa y cultural de las localidades beneficiadas.
El obispo agradeció al presidente de la diputación provincial por la generosa ayuda que contribuye al bien de nuestra sociedad en la que ambas instituciones han de construir puentes para reforzar la vida y la convivencia de los pueblos.
La Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Merced ha acogido en la mañana de este sábado, 27 de junio, la Solemne Misa Estacional en la que los diáconos D. Ángel Fábregas Martín, D. Manuel Higueras García y D. Marcelo Andrés Zeballos Villegas han recibido la Sagrada Ordenación Sacerdotal mediante la imposición de manos y la oración consecratoria de Mons. Santiago Gómez Sierra, obispo de Huelva.
La celebración, que ha comenzado a las 11.00 horas, ha congregado a numerosos sacerdotes del presbiterio diocesano, seminaristas, religiosos, familiares, amigos y fieles procedentes de distintos puntos de la diócesis, que han querido acompañar a los nuevos sacerdotes en este momento decisivo de sus vidas y de especial significado para toda la Iglesia de Huelva.
Durante la homilía, el obispo dio gracias a Dios por el don de las nuevas vocaciones sacerdotales y recordó que el ministerio presbiteral es un servicio sostenido por la gracia de Dios y vivido en comunión con toda la Iglesia. Animó a los nuevos sacerdotes a ejercer su ministerio con humildad, cercanía y entrega, evitando la comodidad y el afán de protagonismo, para ser auténticos pastores según el corazón de Cristo.
Asimismo, destacó que la misión del sacerdote consiste en hacer presente a Jesucristo, especialmente mediante la celebración de los sacramentos, el anuncio del Evangelio y el acompañamiento de las personas, con especial atención a los más vulnerables.
En el tramo final de la celebración, el obispo expresó la cercanía y la oración de la diócesis por las víctimas del reciente terremoto en Venezuela y tuvo un recuerdo muy especial para la madre de Marcelo, gravemente herida en un accidente tras su llegada a España para asistir a la ordenación. En nombre de toda la Iglesia de Huelva, transmitió su afecto a la familia y pidió al Señor su pronta recuperación.
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Uno de los momentos más significativos de la celebración ha sido el canto de las Letanías de los Santos, durante el cual los candidatos permanecieron postrados en tierra en signo de humildad y total entrega a Dios. Posteriormente, tras la imposición de manos y la plegaria de ordenación, fueron revestidos con los ornamentos sacerdotales y recibieron la unción de las manos con el santo crisma, así como la entrega de la patena y el cáliz, signos de su participación en el ministerio sacerdotal de Cristo.
La celebración concluyó con una invocación a la Virgen María para que acompañe el ministerio de los tres nuevos sacerdotes y los fortalezca en su servicio a la Iglesia.
Desde la Diócesis de Huelva damos gracias a Dios por estos nuevos sacerdotes y encomendamos su ministerio a la intercesión de la Santísima Virgen María, Nuestra Señora de la Cinta, para que sean siempre pastores según el corazón de Cristo.
PRIMERAS MISAS SOLEMNES
D. Ángel Fábregas Martín: Domingo 28 de junio, a las 20:00 horas, en la parroquia de Ntra. Sra. de las Angustias de Ayamonte.
D. Manuel Higueras García: Domingo 28 de junio, a las 12:00 horas, en la parroquia de Ntra. Sra. de los Dolores de Isla Cristina.
D. Marcelo Andrés Zeballos Villegas: Sábado 27 de junio, a las 20:00, en la parroquia mayor de San Pedro de Huelva.
HOMILÍA ÍNTEGRA DEL OBISPO DE HUELVA
Queridos hermanos y hermanas, amados por el Señor:
Nos reunimos hoy como Iglesia diocesana para celebrar con gozo y profunda gratitud los dones que el Señor derrama constantemente sobre su pueblo. Damos gracias a Dios por su fidelidad a la Iglesia, cumpliendo su promesa: os daré pastores, según mi corazón (Jer 3, 15a). Damos gracias por el don de la vocación sacerdotalde Ángel, de Manuel y de Marcelo; por la generosidad de sus familias y de tantasotras que han sabido sembrar la fe en el corazón de sus hijos; por los sacerdotes y por las parroquias que han sostenido sucamino vocacional; y por la comunión en la fe que nos une como único Pueblo de Dios,convocado por el Señor.
Todo don de Dios espera una respuesta libre y agradecida por nuestra parte. Por eso esta celebración es también la ocasión de renovar vuestro compromiso, queridos ordenandos; y nuestra responsabilidad,compartida y diferenciada, como sacerdotes y fieles, como Iglesia diocesana. El Señor sigue llamándonos a todos —pastores y fieles, jóvenes y mayores, familias y comunidades y parroquias— a colaborar en la misión de anunciar el Evangelio y hacer presente su Reino en la historia.
Es hermoso comprobar cómo la Palabra de Dios, que acabamos de escuchar, iluminanla ordenación sacerdotal que estamos celebrando.
El libro de los Números nos ha presentado a Moisés: está agotado, cansado, desbordado. Llega a decirle a Dios: Yo solo no puedo cargar con todo este pueblo, pues supera mis fuerzas (11, 14). Moisés no es un superhombre, habla un hombre en debilidad. Y Dios no responde diciéndole: esfuérzate más, sino que le dice: Tráemesetenta ancianos (v 16), y derramó sobre ellos el Espíritu que había puesto en Moisés, para que se repartan contigo la carga del pueblo y no la tengas que llevar tú solo (v 17b). Así muestra que el Señor que guiar a su Pueblo es obra suya.
Queridos ordenandos, sabed que nadie puede sostener por sí solo el peso de la misión. El Espíritu Santo viene en ayuda de vuestra debilidad. Es Cristo quien os sostendrá a vosotros. No sois vosotros quienes vais a sostener a Cristo y a la Iglesia, es ella quien os sostiene a vosotros, la Iglesia peregrinante y la que está en el Cielo, cuya ayuda vamos a pedir en la letanía de los santos.
También, San Pablo lo ha dicho con una imagen extraordinaria: Llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros (2Cor 4, 7).
Queridos Manuel, Ángel y Marcelo, vais a ser sacerdotes, con vuestra historia, con vuestros límites, con vuestra humanidad. Seguiréis siendo los mismos, pero por el don que Dios os da también seréis para siempre sacerdotes de Jesucristo, y entonces comenzará la aventura más grande de vuestra vida, dejar que Cristo actúe a través de vosotros.
Y llegamos al Evangelio, Jesús llamó a sus doce discípulos…Estos son los nombres de los doce apóstoles …(Mt 10, 1-2). No eran hombres perfectos, el Evangelio no encubrerasgos poco brillantes su currículo.Tampoco hoy elige a los perfectos. Toma nuestra pobreza y la convierte en un lugar donde hace brillar su gracia, capacitándonos para actuar, nada más y nada menos, que in persona Christi capitis, o sea, representando al mismo Cristo, especialmente, en la celebración de los sacramentos. Él es quien seguirá actuando a través de vosotros cuando bauticéis, cuando perdonéis los pecados, cuando acompañéis a los enfermos y, sobre todo, cuando celebréis la Eucaristía.
Por eso, un sacerdote debe tener siempre presente esta inquietud: ¿cuántos pueden encontrar, conocer, amar e imitar a Jesucristo, para transformar este mundo según Dios y llegar al cielo, a través de mi ministerio? Ese debe ser nuestro afán decisivo, poder decir y desear como San Pablo: con sumo gusto gastaré y me desgastaré yo mismo por vosotros. (2Cor 12,15ª).
Para que este deseo sea verdadero, debemosvigilar vuestro corazón. Porque existe una tentación constante para todo sacerdote y para todos los cristianos en general: acomodarse. La comodidad es una de las formas más elegantes de la mediocridad espiritual. Buscar una vida tranquila en lugar de abrazar la misión.
Pero la Iglesia no necesita sacerdotes acomodados. Necesita pastores. Un sacerdote puede seguir celebrando la misa, predicando, administrando sacramentos y, sin embargo, haber dejado de arder por dentro. Podemos convertirnos enprofesionales, en técnicos de las cosas de Dios, abandonando lánguidamente nuestroentusiasmo apostólico, nuestro celo pastoral. Queridos ordenandos, no os conforméis con una vida sacerdotal correcta. No habéis sido llamados a ser funcionarios eficientes, sino discípulos enamorados del Señor y entregados a los hermanos.
Y junto a la comodidad aparece otra tentación muy contemporánea: la necesidad de aparecer. La obsesión por la imagen. El deseo de ser vistos. La búsqueda constante de reconocimiento.
Sin embargo, el pueblo de Dios no necesita sacerdotes que brillen. Necesita sacerdotes que iluminen. No necesita protagonistas. Necesita testigos. No necesita sacerdotes convertidos en invitados permanentes de evento en evento, aunque sea bajo capa de actos piadosos. Necesita hombres, pastores,que conozcan el nombre de los niños y de los jóvenes en la catequesis de su parroquia, de los matrimonios, de los ancianos, de losenfermos que visita y acompaña, de sus pobres.
La fecundidad sacerdotal no nace de estar en muchos sitios. Nace de estar verdaderamente presente allí donde Dios nos ha puesto. Un sacerdote que pasa tiempo con sus feligreses, que vive entre ellos, que escucha, que visita, que acompaña, que comparte alegrías y sufrimientos, dará fruto. Porque las personas se convierten cuando encuentran a Jesucristo vivo. Y para eso existe nuestro ministerio sacerdotal, para acercar a las personas a Jesucristo, para decir a quien se siente perdido que sigue siendo amado, paratestimoniar que el egoísmo no es más fuerte que el amor, para anunciar que el pecado,cualquiera que sea, no tiene la última palabra, para proclamar que la muerte ha sido vencida.
La lógica del Evangelio siempre será la de la entrega, y esta se aprende en el altar.Dentro de unos minutos seréis sacerdotes. Y por primera vez vais a pronunciar estas palabras: Esto es mi cuerpo, entregado por vosotros. Esta es mi sangre…derramada por vosotros y por muchos. Habla el Señorde sí mismo por nuestra boca. También, procurad que las palabras de laconsagración expresen la dinámica de vuestra propia vida. Dejemos que la Misadiaria nos convierta. Cada Eucaristía nos enseña a todos qué significa amar, qué significa entregarse, qué significa gastar la vida, qué significa dejar que Cristo viva en nosotros.
Hoy, nuestra acción de gracias no nos hace olvidar el sufrimiento de tantos hermanos. Mientras nosotros celebramos este don para la Iglesia, tantas familias viven horas de angustia a causa del terremoto que ha sacudido Venezuela. Los tenemos muy presentes en nuestra oración. Pedimos al Señor por quienes han perdido seres queridos, por los heridos, por quienes lo han perdido todo y por cuantos trabajan generosamente en las tareas de auxilio. La alegría cristiana nunca es indiferente al dolor del mundo; lo abraza y lo presenta ante Dios con esperanza.
Y nuestra alegría lleva también una herida.La familia de Marcelo ha cruzado el océano desde Chile. para vivir este día llenos de ilusión. Y de manera inesperada, la madre de Marcelo ha sufrido un grave accidente al llegar a España. Su sitio aquí hoy está vacío. Y precisamente por eso está especialmente presente.
Hay momentos en los que no entendemos los caminos de Dios. Momentos en los que la alegría y el dolor se mezclan de una manera que nos desconcierta.
Querido Marcelo, hoy tu madre no puede abrazarte aquí, pero esta Iglesia de Huelva te abraza a ti y a tu familia. Cristo está aquí y está junto a ella en la habitación del hospital. La distancia no impide el amor ytampoco impide la gracia. Pedimos al Señor por la pronta recuperación de tu madre.Pedimos consuelo y fortaleza para tu padre y hermanos. Y pedimos que esta prueba, tan difícil de comprender, quede abrazada por el mismo amor de Dios que hoy te llama para siempre.
Que la Virgen María, Madre de los sacerdotes, os enseñe a decir cada día vuestro «sí» y os acompañe siempre.
Y que Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, haga de vosotros pastores según su corazón. Amén.
Lectura del segundo libro de los Reyes 4, 8-11. 14-16ª
Es un hombre santo de Dios; se retirará aquí.
Pasó Eliseo un día por Sunén. Vivía allí una mujer principal que le insistió en que se quedase a comer; y, desde entonces, se detenía allí a comer cada vez que pasaba.
Ella dijo a su marido:
«Estoy segura de que es un hombre santo de Dios el que viene siempre a vernos. Construyamos en la terraza una pequeña habitación y pongámosle arriba una cama, una mesa, una silla y una lámpara, para que cuando venga pueda retirarse».
Llegó el día en que Eliseo se acercó por allí y se retiró a la habitación de arriba, donde se acostó.
Entonces se preguntó Eliseo:
«¿Qué podemos hacer por ella?».
Respondió Guejazí, su criado:
«Por desgracia no tiene hijos y su marido es ya anciano».
Eliseo ordenó que la llamase. La llamó y ella se detuvo a la entrada.
Eliseo le dijo:
«El año próximo, por esta época, tú estarás abrazando un hijo».
Salmo
Salmo 88, 2-3. 16-17. 18-19
R/. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
– Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades. Porque dijiste: «La misericordia es un edificio eterno», más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R/.
– Dichoso el pueblo que sabe aclamarte: caminará, oh, Señor, a la luz de tu rostro; tu nombre es su gozo cada día, tu justicia es su orgullo. R/.
– Porque tú eres su honor y su fuerza, y con tu favor realzas nuestro poder. Porque el Señor es nuestro escudo, y el Santo de Israel nuestro rey. R/.
Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6, 3-4. 8-11
Sepultados con él por el bautismo, andemos en una vida nueva.
Hermanos:
Cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte.
Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, lo mismo que Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva.
Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque quien ha muerto, ha muerto al pecado de una vez para siempre; y quien vive, vive para Dios.
Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 37-42
El que no carga con la cruz no es digno de mí. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.
El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».
Comentario de Antonio J. Guerra
Las lecturas de este domingo nos dirigen la atención hacia la hospitalidad. La primera lectura nos relata a una mujer que presiente que tiene que acoger en su casa con su marido a un hombre de Dios, al profeta Eliseo. Esta hospitalidad no pasó sin dejar huella: a pesar de ser estéril, al año siguiente tendrá un hijo. La apertura a Dios abre a esta familia a una realidad nueva llena de vida, del que el salmo se hace eco “cantaré eternamente las misericordias del Señor”
La segunda lectura desarrolla el tema de la hospitalidad, pero desde el punto de vista de Dios hacia el hombre. Por el Bautismo nos incorporamos misteriosamente a una realidad nueva, ya que Dios nos acoge por medio de la entrega amorosa de su Hijo. Dios, por puro amor, quiere asumir nuestra realidad y se hace uno como nosotros, parar poder transmitirnos su VIDA. Jesús, al morir en la cruz, da muerte en ella al pecado de todos los hombres, y al resucitar posibilita el vivir en comunión con Dios. Por tanto, con el Bautismo se inicia una historia de vinculación que nos llevará a la VIDA ETERNA.
El evangelio hace hincapié en la relación que los apóstoles han de mantener con Jesús. El amor intenso hacia Él impulsará al discípulo a preocuparse incesantemente de aquellos que Jesús le ha confiado, de amar de corazón a los que Jesús ama. Si en el centro de la vida de los apóstoles no está la persona de Jesús, difícilmente podrán anunciarlo de manera convincente y terminarán por descuidar su misión.
Apuntes para la reflexión
¿Cómo procuro vivir en la vida nueva que me trae Cristo?
Dios quiere hospedarnos, ¿cómo hacemos para hospedar a Dios en nuestra vida?
Acoger la palabra de Dios como María: “el Verbo de Dios se hizo carne”
La Iglesia Universal celebra la Solemnidad de San Pedro y San Pablo el 29 de junio, que conlleva la colecta pontificia del Óbolo de San Pedro. En nuestra Archidiócesis, la colecta para el Óbolo de San Pedro se realizará este año el 28 de junio, XIII domingo del tiempo ordinario.
Según se destaca en la circular del obispo auxiliar, monseñor Teodoro León, “en todas las parroquias, iglesias y oratorios de nuestra Archidiócesis se realizará la colecta para el Óbolo de San Pedro, exhortando a los fieles a cooperar con el Santo Padre en el cumplimiento de sus múltiples tareas de evangelización y de ayuda a los más pobres y necesitados”.
En la misma circular se recuerda a los sacerdotes encargados de parroquias, otras iglesias y oratorios «el deber de realizar la colecta y enviar diligentemente sus resultados a la Administración Diocesana».
Sobre la colecta
Se trata de una ayuda económica que los fieles de todo el mundo ofrecen al Santo Padre como expresión de apoyo a la solicitud del Papa por las múltiples necesidades de la Iglesia universal y a sus obras de caridad en favor de los más necesitados.
Esta contribución se manifiesta de dos formas: por un lado, en la financiación de las actividades de servicio desarrolladas por la curia (formación del clero, comunicación, promoción del desarrollo humano integral, etc.); y por otro, en el sostenimiento de las numerosas obras de evangelización (espirituales, educativas, de justicia, de caridad política, de actividad diplomática…) y de asistencia material de diócesis pobres, institutos religiosos o fieles en grave dificultad. Esto último se plasma en diversos programas y proyectos solidarios que atienden a los distintos colectivos vulnerables (empobrecidos, niños, ancianos, marginados, víctimas de las guerras y de los desastres naturales, migrantes, etc.).