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Dolorosa. Monasterio de Nuestra Señora de Consolación (Sevilla)

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Dolorosa. Monasterio de Nuestra Señora de Consolación (Sevilla)

La Pasión de Cristo se actualiza en todos nuestros hermanos que sufren por la guerra, la violencia y la pobreza. Pero hoy, como en el Calvario, la presencia de María llena de luz y esperanza las tinieblas que amenazan el mundo. Así lo vemos en esta Dolorosa de las Mínimas de Triana.

En 1563 se funda este Convento de Religiosas Mínimas de San Francisco de Paula, titulado de Nuestra Señora de Consolación, situado en la calle Pagés del Corro. Tras una riada en 1593, el convento queda en ruinas por lo que la comunidad ha de trasladarse a la calle Sierpes, permaneciendo hasta 1602 en que termina la reconstrucción del monasterio trianero, que pasa a denominarse de Nuestra Señora de la Salud. Sin embargo, parte de la comunidad permanece en el convento de Sevilla, formando así un convento independiente hasta que, debido a la desamortización de 1837, deben volver a Triana.

El actual convento es fruto de la reconstrucción que tuvo que llevarse a cabo tras el terremoto de Lisboa de 1755. Así, hacia 1760 se reconstruye la Iglesia, la cual es de una sola nave y cubierta por una bóveda de cañón con lunetos, cubriéndose con una bóveda vaída el tramo del crucero. El retablo mayor es de estilo barroco construido entre 1755 y 1760, con estípites y niños atlantes, obra de algún seguidor del estilo de Cayetano de Acosta. Preside este retablo la imagen de Nuestra Señora de Consolación. Otras obras destacables son un Crucificado, de la segunda mitad del siglo XVII atribuido a Francisco de Ocampo, un San Francisco de Paula del XVIII y una interesantísima Virgen del Tránsito. En el muro derecho junto al presbiterio se alza el retablo de la Virgen de la Salud, que presenta tres pinturas con las devociones marianas fernandinas: la Virgen de la Antigua, la de la Sede y la Virgen de los Reyes.

La Dolorosa que hoy nos ocupa es una escultura en madera estofada y policromada de gran calidad, pudiéndose fechar en la segunda mitad del siglo XVII, siendo de autor anónimo, si bien algunos historiadores la sitúan en el entorno de los seguidores de Pedro Roldán, pudiéndose descubrir en esta imagen rasgos propios tanto de la escuela granadina como de la sevillana.

La Dolorosa aparece arrodillada y viste una túnica negra y aparece cubierta con un manto del mismo color, mientras que enmarca su rostro por una toca monjil de color blanco, siguiendo la iconografía propia de la Virgen de la Soledad tallada por Gaspar de Becerra en 1565, que se encontraba en una capilla de la Iglesia de la Victoria, del Convento de los Mínimos de San Francisco de Paula de Madrid.

En esta imagen del convento trianero destaca especialmente la unción del rostro, de emoción y dolor contenidos, así como la expresividad que aporta la inclinación leve de la cabeza y la postura de las manos.

Antonio Rodríguez Babío, delegado diocesano de Patrimonio Cultural

Fotografía: Daniel Salvador

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Lecturas del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor (10-04-2022)

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Procesión de las palmas

EVANGELIO

Bendito el que viene en nombre del Señor

Evangelio según san Lucas 19, 28-40

En aquel tiempo   Jesús caminaba delante de sus discípulos, subiendo hacia Jerusalén.

Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos,  diciéndoles: «Id a la aldea de enfrente; al entrar en ella, encontraréis un pollino atado, que nadie ha montado nunca. Desatadlo y traedlo.  Y si alguien os pregunta: “¿Por qué lo desatáis?”, le diréis así: “El Señor lo necesita”».  Fueron, pues, los enviados y lo encontraron como les había dicho.  Mientras desataban el pollino, los dueños les dijeron: «¿Por qué desatáis el pollino?».  Ellos dijeron: «El Señor lo necesita».  Se lo llevaron a Jesús y, después de poner sus mantos sobre el pollino, ayudaron a Jesús a montar sobre él.  Mientras él iba avanzando, extendían sus mantos por el camino.  Y, cuando se acercaba ya a la bajada del monte de los Olivos, la multitud de los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios a grandes voces por todos los milagros que habían visto,  diciendo: «¡Bendito el rey que viene en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en las alturas». Algunos fariseos de entre la gente le dijeron: «Maestro, reprende a tus discípulos».  Y respondiendo, dijo: «Os digo que, si estos callan, gritarán las piedras».

MISA

Primera lectura

No escondí el rostro ante ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado

Isaías 50, 4‑7

El Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo; para saber decir al abatido una palabra de aliento.

Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los discípulos.

 El Señor Dios me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás.

 Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.

 El Señor Dios me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.

Salmo responsorial

Salmo 21, 8‑9. 17‑18a. 19‑20. 23‑24 (R.: 2a)

R. / Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? 

  • Al verme, se burlan de mí, hacen visajes, menean la cabeza: «Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre si tanto lo quiere».
  • Me acorrala una jauría de mastines, me cerca una banda de malhechores; me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos.
  • Se reparten mi ropa, echan a suerte mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme.
  • Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré. «Los que teméis al Señor, alabadlo; linaje de Jacob, glorificadlo; temedlo, linaje de Israel.

Segunda lectura

Aprendió a obedecer y se convirtió en autor de salvación eterna

Filipenses 2, 6‑11

Cristo Jesús, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres.

Y así, reconocido como hombre por su presencia,  se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Versículo antes del evangelio Cf. Flp 2, 8‑9

Cristo se ha hecho por nosotros obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz.  Por eso Dios lo exaltó sobre todo  y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre.

Evangelio

Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 22, 14‑23,  56

Cuando llegó la hora, se sentó a la mesa y los apóstoles con él y les dijo:
+ «Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer hasta que se cumpla en el reino de Dios».
C. Y, tomando un cáliz, después de pronunciar la acción de gracias, dijo:
+ «Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios».
C. Y, tomando pan, después de pronunciar la acción de gracias, lo partió y se lo dio diciendo:
+ «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía».
C. Después de cenar, hizo lo mismo con el cáliz diciendo:
+ «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros».
+ «Pero mirad: la mano del que me entrega está conmigo, en la mesa. Porque el Hijo del hombre se va, según lo establecido; pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado!».
C. Ellos empezaron a preguntarse unos a otros sobre quién de ellos podía ser el que iba a hacer eso.
C. Se produjo también un altercado a propósito de quién de ellos debía ser tenido como el mayor. Pero él les dijo:
+ «Los reyes de las naciones las dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Vosotros no hagáis así, sino que el mayor entre vosotros se ha de hacer como el menor, y el que gobierna, como el que sirve.
Porque ¿quién es más, el que está a la mesa o el que sirve? ¿Verdad que el que está a la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve.
Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y yo preparo para vosotros el reino como me lo preparó mi Padre a mí, de forma que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos para juzgar a las doce tribus de Israel».
+ «Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te hayas convertido, confirma a tus hermanos».
C. Él le dijo:
S. «Señor, contigo estoy dispuesto a ir incluso a la cárcel y a la muerte».
C. Pero él le dijo:
+ «Te digo, Pedro, que no cantará hoy el gallo antes de que tres veces hayas negado conocerme».
C. Y les dijo:
+ «Cuando os envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalias, ¿os faltó algo?».
C. Dijeron:
S. «Nada».
C. Jesús añadió:
+ «Pero ahora, el que tenga bolsa, que la lleve consigo, y lo mismo la alforja; y el que no tenga espada, que venda su manto y compre una. Porque os digo que es necesario que se cumpla en mí lo que está escrito: “Fue contado entre los pecadores”, pues lo que se refiere a mí toca a su fin».
C. Ellos dijeron:
S. «Señor, aquí hay dos espadas».
C. Él les dijo:
+ «Basta».
C. Salió y se encaminó, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos. Al llegar al sitio, les dijo:
+ «Orad, para no caer en tentación».
C. Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba diciendo:
+ «Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz;
pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya».
C. Y se le apareció un ángel del cielo, que lo confortaba. En medio de su angustia, oraba con más intensidad. Y le entró un sudor que caía hasta el suelo como si fueran gotas espesas de sangre. Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la tristeza, y les dijo:
+ «¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en tentación».
C. Todavía estaba hablando, cuando apareció una turba; iba a la cabeza el llamado Judas, uno de los Doce. Y se acercó a besar a Jesús.
Jesús le dijo:
+ «Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?».
C. Viendo los que estaban con él lo que iba a pasar, dijeron:
+ «Señor, ¿herimos con la espada?».
C. Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Jesús intervino diciendo:
+ «Dejadlo, basta».
C. Y, tocándole la oreja, lo curó. Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los oficiales del templo, y a los ancianos que habían venido contra él:
+ «¿Habéis salido con espadas y palos como en busca de un bandido? Estando a diario en el templo con vosotros, no me prendisteis. Pero esta es vuestra hora y la del poder de las tinieblas».
C. Después de prenderlo, se lo llevaron y lo hicieron entrar en casa del sumo sacerdote. Pedro lo seguía desde lejos. Ellos encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor, y Pedro estaba sentado entre ellos.
Al verlo una criada sentado junto a la lumbre, se lo quedó mirando y dijo:
S. «También este estaba con él».
C. Pero él lo negó diciendo:
S. «No lo conozco, mujer».
C. Poco después, lo vio otro y le dijo:
S. «Tú también eres uno de ellos».
C. Pero Pedro replicó:
S. «Hombre, no lo soy».
C. Y pasada cosa de una hora, otro insistía diciendo:
S. «Sin duda, este también estaba con él, porque es galileo».
C. Pedro dijo:
S. «Hombre, no sé de qué me hablas».
C. Y enseguida, estando todavía él hablando, cantó un gallo. El Señor, volviéndose, le echó una mirada a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra que el Señor le había dicho: «Antes de que cante hoy el gallo, me negarás tres veces».
Y, saliendo afuera, lloró amargamente.
C. Y los hombres que tenían preso a Jesús se burlaban de él, dándole golpes.
Y, tapándole la cara, le preguntaban diciendo:
S. «Haz de profeta: ¿quién te ha pegado?».
C. E, insultándolo, proferían contra él otras muchas cosas.
C. Cuando se hizo de día, se reunieron los ancianos del pueblo, con los jefes de los sacerdotes y los escribas; lo condujeron ante su Sanedrín, y le dijeron:
S. «Si tú eres el Mesías, dínoslo».
C. Él les dijo:
+ «Si os lo digo, no lo vais a creer; y si os pregunto, no me vais a responder. Pero, desde ahora, el Hijo del hombre estará sentado a la derecha del poder de Dios».
C. Dijeron todos:
S. «Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?».
C. Él les dijo:
+ «Vosotros lo decís, yo lo soy».
C. Ellos dijeron:
S. «Qué necesidad tenemos ya de testimonios? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca».
C. Y levantándose toda la asamblea, lo llevaron a presencia de Pilato.
C. Y se pusieron a acusarlo diciendo:
S. «Hemos encontrado que este anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos al César, y diciendo que él es el Mesías rey».
C. Pilato le preguntó:
S. «Eres tú el rey de los judíos?».
C. Él le responde:
+ «Tú lo dices».
C. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente:
S. «No encuentro ninguna culpa en este hombre».
C. Pero ellos insistían con más fuerza, diciendo:
S. «Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde que comenzó en Galilea hasta llegar aquí».
C. Pilato, al oírlo, preguntó si el hombre era galileo; y, al enterarse de que era de la jurisdicción de Herodes, que estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días, se lo remitió.
C. Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento, pues hacía bastante tiempo que deseaba verlo, porque oía hablar de él y esperaba verle hacer algún milagro. Le hacía muchas preguntas con abundante verborrea; pero él no le contestó nada.
Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándolo con ahínco.
Herodes, con sus soldados, lo trató con desprecio y, después de burlarse de él, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos entre sí Herodes y Pilato, porque antes estaban enemistados entre sí.
C. Pilato, después de convocar a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo, les dijo:
S. «Me habéis traído a este hombre como agitador del pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de vosotros y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas de que lo acusáis; pero tampoco Herodes, porque nos lo ha devuelto: ya veis que no ha hecho nada digno de muerte. Así que
le daré un escarmiento y lo soltaré».
C. Ellos vociferaron en masa:
S. «¡Quita de en medio a ese! Suéltanos a Barrabás».
C. Este había sido metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.
Pilato volvió a dirigirles la palabra queriendo soltar a Jesús, pero ellos seguían gritando:
S. «¡Crucifícalo, crucifícalo!».
C. Por tercera vez les dijo:
S. «Pues ¿qué mal ha hecho este? No he encontrado en él ninguna culpa que merezca la muerte. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré».
C. Pero ellos se le echaban encima, pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo su griterío.
Pilato entonces sentenció que se realizara lo que pedían: soltó al que le reclamaban (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su voluntad.
C. Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.
Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se golpeaban el pecho y lanzaban lamentos por él.
Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:
+ «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que vienen días en los que dirán: “Bienaventuradas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado”. Entonces empezarán a decirles a los montes: “Caed sobre nosotros”, y a las colinas: “Cubridnos”; porque, si esto hacen con el leño verde, ¿qué harán con el seco?».
C. Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con él.
C. Y cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Jesús decía:
+ «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».
C. Hicieron lotes con sus ropas y los echaron a suerte.
C. El pueblo estaba mirando, pero los magistrados le hacían muecas diciendo:
S. «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido».
C. Se burlaban de él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo:
S. «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo».
C. Había también por encima de él un letrero: «Este es el rey de los judíos».
C. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:
S. «No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».
C. Pero el otro, respondiéndole e increpándolo, le decía:
S. «Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, este no ha hecho nada malo».
C. Y decía:
S. «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».
C. Jesús le dijo:
+ «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».
C. Era ya como la hora sexta, y vinieron las tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora nona, porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo:
+ «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu».
C. Y, dicho esto, expiró.
C. El centurión, al ver lo ocurrido, daba gloria a Dios diciendo:
S. «Realmente, este hombre era justo».
C. Toda la muchedumbre que había concurrido a este espectáculo, al ver las cosas que habían ocurrido, se volvía dándose golpes de pecho.
Todos sus conocidos y las mujeres que lo habían seguido desde Galilea se mantenían a distancia, viendo todo esto.
C. Había un hombre, llamado José, que era miembro del Sanedrín, hombre bueno y justo (este no había dado su asentimiento ni a la decisión ni a la actuación de ellos); era natural de Arimatea, ciudad de los judíos, y aguardaba el reino de Dios. Este acudió a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde nadie había sido puesto todavía.
Era el día de la Preparación y estaba para empezar el sábado. Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea lo siguieron, y vieron el sepulcro y cómo había sido colocado su cuerpo. Al regresar, prepararon aromas y mirra. Y el sábado descansaron de acuerdo con el precepto.

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Comentario bíblico de Álvaro Pereira

Es Domingo de Ramos y la liturgia ofrece hoy algunas de las lecturas más hondas y reveladoras de las Sagradas Escrituras. Por ello, más que un breve comentario inexcusablemente incompleto, prefiero proponer tres actitudes para que el lector, cual abeja laboriosa, pueda extraer el néctar precioso de la miel divina.

La primera actitud es el entusiasmo. En el evangelio que se lee al inicio de la procesión de palmas, el lector es invitado a acompañar con entusiasmo a Jesús. Él aparece como un rey misterioso, cargado a un tiempo de autoridad y pobreza. En cuanto Señor, sabe dónde está la cabalgadura nueva para su simbólica entrada en la ciudad real. Pero, en cuanto rey pobre y pacífico, entra en un borrico prestado que devolverá pronto. Entusiasmado, por tanto, canta «¡Hosanna!».

Segundo, el lector debe ahondar con profundidad meditativa en el misterio del sufrimiento de Jesús quien, como Siervo sufriente (primer lectura), acepta con mansedumbre los padecimientos injustos; y quien, como esclavo obediente hasta la muerte de cruz (segunda lectura), revela un rostro desconcertante de Dios que manifiesta su poder en la ausencia de él.

Finalmente, el lector debe escuchar la Pasión con la actitud que san Ignacio de Loyola propone en su libro de los Ejercicios Espirituales: «como si presente me hallase» (n. 114). Él es invitado a contemplar los gestos de Jesús en durante su última cena. Él debe escandalizarse por la traición de Judas, tan familiar a cada uno. El tiene que luchar contra el sopor culpable de Getsemaní. Él debe dolerse hondamente porque todos los discípulos dejaron —y siguen dejando— solo a Jesús en su pasión. No caben las medias tintas ante el relato crucial de nuestra redención.

Orar con la Palabra

  1. Repasa y medita las imágenes y los títulos que se dan a Jesús en las lecturas de hoy: rey, siervo, esclavo, Señor, crucificado, Hijo de Dios… ¿En qué contextos aparecen?
  2. Detente en las diversas actitudes de los personajes que circundan a Jesús en la pasión (los discípulos, las mujeres, Judas, el Sumo Sacerdote…). ¿A cuál te pareces más? ¿Con cuál te identificas?
  3. Jesús muere en el evangelio de Lucas entrando en el paraíso de la mano de un ladrón. Déjate salvar por él.

Lecturas de la semana ( Semana Santa. II semana del Salterio)

  • Lunes 11. Lunes Santo.  Is 42, 1-7; Sal 26; Jn 12, 1-11
  • Martes 12. Martes Santo. Is 49, 1-6; Sal 70; Jn 13, 21-33. 36-38
  • Miércoles 13.  Is 50, 4-9ª; Sal 68; Mt 26, 14-25

TRIDUO PASCUAL

  • Jueves 14. Jueves Santo. Cena del Señor.  Ex 12, 1-8. 11-14; Sal 115; 1 Cor 11, 23-26; Jn 13, 1-15
  • Viernes 15. Viernes Santo de la Pasión del Señor. Is 52, 13-53, 12; Sal 30; Hb 4, 14-16; 5, 7-9; Jn 18, 1-19, 42
  • Sábado 16. Sábado Santo de la sepultura del Señor. En la noche empieza el Tiempo Pascual, con la Vigilia Pascual en la noche santa.

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Evangelio del Domingo de Ramos (Bendición de Palmas) en LSE

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Evangelio del Domingo de Ramos (Bendición de Palmas) en LSE

Evangelio de la Bendición de las Palmas del Domingo de Ramos, en Lengua de Signos Española (Lucas 19, 28-40).

Signado por el director del Departamento de Pastoral del Sordo de la Archidiócesis de Sevilla, el sacerdote Gumersindo Melo.

Produce la Archidiócesis de Sevilla.

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Admisión de cinco nuevos candidatos al sacramento del orden

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La tarde de este jueves, 7 de abril, la capilla del Seminario de Huelva acogía el rito de admisión a órdenes de los seminaristas José Manuel Romero, Rafael Garrido, Juan José Travé, Ivan Huzo e Ignacio Vírseda, que recibían este rito de manos del Obispo, D. Santiago Gómez, en una celebración en la que estuvieron presentes numerosos familiares y amigos.

En su homilía, el Obispo exhortó a los candidatos a «ponerse en manos de Jesús de tal manera que Él modele vuestro corazón, modele vuestros afectos, modele también vuestros pensamientos y, en definitiva, modele todo vuestro ser y toda vuestra vida, de tal manera que no seáis unos profesionales de la Iglesia sino testigos que anuncian la Salvación de Dios a todas las almas».

La admisión de los candidatos al orden del diaconado se realiza mediante un rito litúrgico particular, «con el cual el que aspira al diaconado o al presbiterado manifiesta públicamente su voluntad de ofrecerse a Dios y a la Iglesia para ejercer el orden sagrado; la Iglesia, por su parte, al recibir este ofrecimiento, lo elige y lo llama para que se prepare a recibir el orden sagrado, y de este modo sea admitido regularmente entre los candidatos al diaconado».

La adscripción entre los candidatos al diaconado no da derecho alguno a recibir la ordenación diaconal. Tan solo es un primer reconocimiento oficial de los signos positivos de la vocación al diaconado, que debe ser confirmado durante los siguientes años de formación.

La entrada Admisión de cinco nuevos candidatos al sacramento del orden se publicó primero en Diócesis de Huelva.

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La Semana Santa en la primavera de Sevilla

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Ya es primavera en Sevilla y vuelve la Semana Santa que la ciudadanía desea. Nuestra Semana Santa ha estado ausente en su forma habitual durante dos años en la ciudad. Por fin hemos tenido uno de los ritos esenciales de la Semana Santa, el Pregón. Julio Cuesta, que ha esperado el momento desde 2019, lo ha impartido. La prensa local ha destacado su contenido, intimista, teológico, reflexivo y evocador. Tendremos Semana Santa y también primavera vivida. En 2020 hubo primavera, pero la vivimos en nuestras casas. En el año 2021 hubo primavera sin Semana Santa y en 2022 tendremos primavera y podremos vivir nuestra Semana Santa como siempre lo hemos hecho. Hay una llamada a la cautela, vivamos la Semana Santa pero con prudencia, tendremos aglomeraciones y no podemos perder de vista los virus. Tengamos una Semana Santa saludable. En el año 2020 hubo primavera, pero no la vivimos adecuadamente, de hecho, no la vivimos. La primavera, como suceso, existió durante el confinamiento, pero como paisaje, el paisaje primaveral, no existió, ya que nadie la veía en su totalidad. En este año, más alejados del periodo desgraciado del confinamiento, podemos percibir mejor la realidad primaveral de nuestra ciudad.

Sevilla, en primavera, muestra una explosión de biofilia, de amor a la Naturaleza en todas sus formas que nos hace mejores. La Naturaleza, la Creación para el mundo creyente, se expresa de forma generosa en Sevilla. Nuestros árboles de hoja caduca se visten de verde: almez, melia, robinia, sófora, plátano de sombra, arces, árbol del amor. Vemos en nuestras calles, al inicio de la primavera, como nuestros árboles caducifolios vuelven a crear biomasa a partir del dióxido de carbono, la radiación solar y el agua. Nuestros árboles caducifolios se llenan de hojas para alegrarnos la vista, para limpiar la atmósfera de la ciudad y apoyar la diversidad de aves de esta. Sevilla se viste de verde en primavera. Deseamos destacar el papel del árbol del amor. Su floración, que se anticipa a sus hojas, da ese color violeta que disfrutamos en las calles en Semana Santa. Nombrar una hermandad o cofradía de Sevilla es difícil, ya que la belleza y la profundidad de las mismas es muy grande, es difícil escoger. Pero en relación con el árbol del amor deseamos manifestar la belleza que se vive en el recorrido de la Hermandad de la Paz por el bario de El Porvenir. Pero hay muchos ejemplos de la mezcla de la fe y la biofilia en Sevilla desde el Viernes de Dolores al Domingo de Resurrección. Los olores de la Semana Santa en primavera son acogedores y envolventes, azahar, ceras ardientes e incienso. Religiosidad popular, fe y biofilia en Sevilla. Pero la biofilia no solo se relaciona con la gran variedad de árboles, en general de infraestructura verde, de la ciudad, también existen las aves.

Las calles de Sevilla son calles aladas. Si miramos al cielo en primavera vemos golondrinas, aviones, vencejos, grajillas, palomas, mirlos y cotorras, formando parte de un cielo muy especial que podemos percibir en nuestra ciudad. En nuestra Semana Santa podemos vivir olores y sonidos, al paso de una determinada hermandad o cofradía, olemos cera, incienso, quizás flor de azahar y, con seguridad, el canto de los corros de vencejos sobre nuestras cabezas. En el último número de la revista Iglesia en Sevilla (291, abril), aparece la Carta Pastoral del Arzobispo de Sevilla Monseñor José Ángel Saiz Meneses sobre la Semana Santa de 2022. Nos manifiesta que “es una Semana Santa esperada y deseada” y nos recuerda la idea esencial “que celebramos el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor”. Un acontecimiento que no solo es histórico, sino que “es capaz de transformar nuestra vida aquí y ahora”. Consideramos que esta idea es esencial, visualizar el Evangelio en su conjunto y, especialmente, el misterio que recordamos en la Cuaresma, como una fuerza transformadora, quizás la única, capaz de frenar la tendencia del mundo actual hacia mayores brechas y descartes cabalgando en alas de un tecnocapitalismo fortalecido por el fenómeno, no suficientemente explicado, de la Covid-19. Monseñor Saiz Meneses nos lo dice de forma clara y conviene insistir, lo que rememoramos en la Semana Santa tiene una intensa fuerza transformadora, tanto individual como comunitaria. También nos recuerda el Arzobispo de Sevilla en su Carta Pastoral que, cuando visualicemos la Semana Santa en la calle, “contemplemos el amor de Dios hacia la humanidad y el amor hacia cada persona hasta dar la vida por nuestra salvación”.

Hemos celebrado un 8 de marzo reivindicando el papel de la mujer en la sociedad. Es momento en este tiempo de recordar la importancia de María, la madre de Jesús, nos manifiesta Monseñor Saiz Meneses. Así, recuerda el inmenso dolor de María al ver morir a su hijo en el Calvario y la alegría del encuentro con el Resucitado. En nuestros pasos de Semana Santa, María tiene la presencia esencial que significa. También en el número de abril de Iglesia en Sevilla aparece una idea interesante, las procesiones en la Iglesia representan la dimensión peregrinante de la humanidad. En esta Semana Santa nos volvemos a encontrar con nuestras devociones personales en el marco de la primavera de Sevilla, una explosión vital de fe, religiosidad entroncada en el pueblo y naturaleza.

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Don Sebastián visita la parroquia de Santa María Magdalena de Jaén

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El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, visitaba hace unos días la parroquia de Santa María Magdalena, el templo cristiano más antiguo de la ciudad de Jaén.

Durante su visita pudo conocer, de la mano de su párroco, D. Juan Raya, esta joya arquitectónica construida a principios del siglo XVI, sobre una antigua mezquita, que mandó construir Abderramán II (825). Cabe destacar el patio, de origen romano, que parece ser que se utilizó, también, como patio de abluciones.

A su llegada, el Obispo pudo departir con el equipo de Cáritas parroquial que estaba atendiendo durante esa tarde a las familias más necesitadas. Una parroquia enclavada en el popular barrio de la Magdalena de Jaén, uno de los más humildes y con mayores necesidades.

Posteriormente, Don Sebastián visitaba las diversas dependencias de la parroquia y conocía algunas de las devociones más populares de la capital jiennense.

En primer lugar, el Pastor diocesano pudo contemplar las imágenes titulares de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Clemencia, Nuestro Padre Jesús de la Caída, Santa María Magdalena y María Santísima del Mayor Dolor, que procesionan el Martes Santo y cuyos pasos estaban ya ubicados dentro de la iglesia.

El  Obispo conoció, además, la devoción a San Blas y la famosa tradición de las rosquillas, que se bendicen con la reliquia del santo. Una imagen que se venera, especialmente, en el mes de febrero, cuando se celebra la novena en su honor.

Asimismo, el párroco pudo explicarle que cuando las hermanas del vecino convento de Santa Úrsula marcharon, debido a la falta de vocaciones, la imagen de Santa Rita de Casia, de tanta devoción en la ciudad, quedó bajo la custodia de la parroquia. Actualmente, se le rinde culto en la propia capilla del convento, que hace unos años se pudo recuperar y anexionar al templo parroquial.

Por último, Don Juan Raya subrayó la gran devoción al Cristo de Medinaceli, al que se le rinde culto, cada año, en el primer viernes de marzo.

Don Sebastián, conocía, así, esta preciosa parroquia, presencia de la Iglesia y del Señor en medio de uno de los barrios más humildes y populares de la capital.

Galería fotográfica: «Visita a la parroquia de la Magdalena»

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Concierto en la Catedral en los días previos a la Semana Santa

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«La Catedral de La Laguna es un escenario excepcional que envuelve al público y amplifica las sensaciones que podemos transmitir durante conciertos como el que esta noche acabamos de ofrecer». Así se recoge en las redes sociales de la Orquesta Sinfónica de Tenerife.

La misma ofreció el jueves de la V semana de Cuaresma un programa guiado por la batuta del director honorario, Víctor Pablo Pérez, que dio comienzo con las Canciones bíblicas, op. 99, de Anton Dvorak, en la que intervino como solista Josep-Ramon Olivé

«La magnificencia vocal destacó, señala dicha fuente,  durante la interpretación de Las siete palabras de Cristo en la Cruz, de C. Frank, con la participación de la Coral Reyes Bartlet y los solistas Raquel Lojendio (soprano) Airán Hernández (tenor) y Josep-Ramón Olivé  (barítono).

La velada comenzó con el saludo de bienvenida y agradecimiento realizado por el Obispo Álvarez  y finalizó con el Adagio para cuerdas, de S. Barber, y el acompañamiento de la agrupación coral».

(Fotos de Miguel Barreto de la OST)

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La Semana Santa en la Catedral de Sevilla

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La Semana Santa en la Catedral de Sevilla

Un año más, la Catedral de Sevilla anima a los sevillanos a participar en los diversos cultos que se celebrarán durante la Semana Santa en el principal templo de la diócesis. En esta ocasión presididos por primera vez por monseñor José Ángel Saiz como Arzobispo de Sevilla.

Así, el 14 de abril, Domingo de Ramos, la Eucaristía comenzará a las diez de la mañana. Previamente está previsto el Oficio de Lecturas, el rezo de Laudes y la procesión de Palmas.

El Martes Santo será la Misa Crismal, a las once de la mañana, a la que está invitado todo el clero sevillano.

En cuanto al Triduo Pascual, monseñor Saiz presidirá la Misa vespertina de la Cena del Señor el jueves, a las cinco de la tarde; mientras que el viernes celebrará la Pasión del Señor a la misma hora.

El Sábado Santo tendrá lugar la Vigilia Pascual a las once de la noche, para concluir la semana grande el Domingo de Resurrección con la Eucaristía a las diez y media de la mañana (previo rezo de Laudes)

Horarios de la visita cultural

El Cabildo de la Catedral ha informado que, como es habitual, durante la celebración de los cultos y las estaciones de penitencia de las cofradías se modifi carán los horarios de las visitas culturales.ia de las cofradías se modificarán los horarios de las visitas culturales.

En este sentido, el Domingo de Ramos (10 de abril) y el Martes Santo (12 de abril) no habrá visitas programadas.

El Lunes Santo y el Miércoles se abrirá la Catedral a las once menos cuarto hasta las cuatro de la tarde. A las cuatro y media será el desalojo.

Los días Jueves y Viernes Santo las visitas iniciarán a las diez y media de la mañana hasta la una y media de la tarde. Se procederá al desalojo de los visitantes a las dos de la tarde.

El Sábado Santo la jornada de visitas culturales iniciará a las diez y media de la mañana hasta las cuatro de la tarde, media hora más tarde los visitantes deberán retirarse.

Finalmente, el Domingo de Resurrección, las puertas estarán abiertas desde las dos y media hasta las seis y media de la tarde. El desalojo está previsto a las siete de la tarde.

Desde el Cabildo Catedral recomiendan adquirir las entradas a través de la web para evitar colas en la taquilla, o bien, directamente en las taquillas de la iglesia Divino Salvador.

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¿Los laicos se sienten partícipes del Sínodo?

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¿Los laicos se sienten partícipes del Sínodo?

¿Los laicos se sienten partícipes del Sínodo? Responde a esta pregunta María del Carmen Naranjo, desde la Parroquia de San Vicente Mártir, en Tocina (Sevilla).

 

https://youtu.be/D7OuV2ZTq2w

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Los cristianos de Tierra Santa apelan a la generosidad en la Colecta por los Santos Lugares el próximo 15 de abril

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Los cristianos de Tierra Santa apelan a la generosidad en la Colecta por los Santos Lugares el próximo 15 de abril

“Dar a conocer Tierra Santa significa transmitir el ‘Quinto Evangelio’, es decir, el entorno histórico y geográfico en el que la Palabra de Dios se reveló y luego se hizo carne en Jesús de Nazaret, para nosotros y para nuestra salvación. También significa conocer a las personas que viven allí hoy, la vida de los cristianos de las distintas Iglesias y denominaciones, pero también la de los judíos y musulmanes, para intentar construir, en un contexto complejo y difícil como el de Oriente Medio, una sociedad fraternal”. Estas son las palabras del papa Francisco con las que la Custodia Franciscana de Tierra Santa hace un llamamiento a la Iglesia Universal para que sea generosa en la Colecta por los Santos Lugares que tendrá lugar el próximo 15 de abril, Viernes Santo, bajo el lema ‘Tierra Santa: lugar de comunión’.

Se trata de una tradición que busca apoyar a las comunidades cristianas que habitan en la tierra de Jesús y que hunde sus raíces en tiempos de san Pablo, que organizó una cuestación a favor de la comunidad de Jerusalén, en la que participaron todas las iglesias fundadas por él. De este modo, los cristianos de todo el mundo podemos expresar nuestra deuda con la Iglesia madre de Jerusalén, de la que hemos recibido el don del Evangelio.

 

Una colecta para seguir haciendo presente a Jesucristo

Los cristianos en Tierra Santa representan una comunidad pequeña, compuesta por unas 150.000 personas divididas en 18 iglesias y confesiones cristianas, con diversos idiomas, credos y liturgia. Sin embargo, aquellos hermanos nuestros son la última oportunidad de hacer presente a Jesucristo en la tierra donde nació, predicó el Evangelio, murió y resucitó.

Por este motivo, desde la Custodia Franciscana de Tierra Santa cada año instan a colaborar generosamente en esta colecta: “En medio de las actuales circunstancias de pandemia, que tanto han afectado al flujo de peregrinos a los santos lugares, y de manera especialmente sensible a las familias cristianas, a los santuarios, y a las entidades sociales y culturales sustentadas por la Iglesia Católica, sentimos, más si cabe, la llamada a la colaboración”.

En esta línea se expresa también el Arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz, que explica que estas donaciones “cubren el 75 % del presupuesto anual que se destina a la salvaguarda de los restos arqueológicos, a conservar los santuarios y templos y a la labor pastoral, social y asistencial que los Franciscanos desarrollan. Y a lo más esencial, mantener vivas las huellas del paso de Dios por este mundo, “vivificar” cada piedra, cada rincón y cada iglesia levantada en su nombre, pues se trata de hacer que estos lugares hablen al corazón de todos los peregrinos que la visitan”.

Además de custodiar los lugares evangélicos –no solo en Israel y Palestina, también en Jordania, Egipto, Siria, Líbano, Chipre y Rodas-, los franciscanos ejercen la pastoral en 24 parroquias y 79 iglesias, dirigen 15 escuelas y tres centros de Formación Profesional, sostienen cinco hospitales y seis casas de peregrinos, mantienen más de 1000 puestos de trabajo y promueven la acción cultural, científica y ecuménica desde distintas instituciones.

Por todo ello, continúa monseñor Saiz, “hemos de apoyar todas las iniciativas que se están tomando en Tierra Santa por parte de la Santa Sede y de la Custodia Franciscana para contribuir a la creación de condiciones socio-económicas que ayuden los cristianos a permanecer en su país”.

Esta llamada a la generosidad siempre es bien respondida en nuestra Iglesia diocesana. No en vano, en 2021 Sevilla fue la tercera diócesis que más recaudó para los Santos Lugares (6.594,31 euros), después de Valencia (114.091,60 euros) y Madrid (246.284,11 euros).

 

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