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La capilla del Seminario Diocesano acoge la Vigilia de Pentecostés

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La capilla del Seminario Diocesano de Huelva acogió ayer sábado la Vigilia de Pentecostés organizada por la Delegación Diocesana para el Apostolado de los Laicos, en las vísperas del Día del Apostolado Seglar, que se celebra este domingo, 5 de junio, Solemnidad de Pentecostés.

La celebración fue presidida por el vicario general de la Diócesis de Huelva, P. Emilio Rodríguez, quien en su homilía, ha subrayado que «la fiesta de Pentecostés es el gozo de toda la Iglesia. Su constitución, sus cimientos, su vida. ¿Quién, sino el Espíritu, dinamiza, orienta, acota y alimenta todo lo que ocurre en el interior de nuestra comunidad?».

Además, ha recordado que «no estamos solos», porque «el Espíritu Santo viene sobre nosotros desde distintas direcciones, pero con un único objetivo: alentarnos hacia Dios». Y para ello, «tendremos que levantar las antenas de las entrañas -la oración- para acoger la voluntad del Espíritu; las antenas del compromiso -la caridad- para no desentendernos del mundo; las antenas del asombro -la contemplación- para gozar de tantas cosas que Dios nos regala; las antenas de la gratitud -la Eucaristía- para sentirnos arropados por el manjar que es memorial de la mayor pasión, muerte y resurrección ocurrida en la historia, por manos de Dios, en el cuerpo de Cristo».

Asimismo, el vicario general ha señalado que «la voz del Espíritu es ese gran regalo que Dios nos ofrece». Y ha añadido: «¿Lo sentimos así? ¿Es el Espíritu Santo una fuente de vida en nuestra fe? ¿No os parece que sigue siendo un gran desconocido cuando resulta ser el gran operante en todas nuestras acciones pastorales?».

«Hoy finaliza la Pascua, pero ahora nos toca a nosotros dar los pasos necesarios para que el Reino que anunció Jesús siga siendo algo vivo y dinámico en medio de nuestra sociedad», ha dicho el P. Emilio Rodríguez, que ha recordado también que «es nuestra hora, el momento de dar razón de nuestra esperanza, de nuestra fe y de nuestra alegría con nuestra entrega persuasiva, entusiasta y permanentemente iluminada por la fuerza del Espíritu».

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Dos sacerdotes de la diócesis de Guadix graduados en Derecho por la Universidad San Dámaso

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Dos sacerdotes de la diócesis de Guadix graduados en Derecho por la Universidad San Dámaso

En la mañana del jueves 2 de junio de 2022, la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad San Dámaso (UESD) celebró su Acto de Graduación 2022. Entre los graduados, estaban dos sacerdotes de la diócesis de Guadix, que terminan así sus estudios: Ramiro Avidad y Manuel Requena, párrocos de Moreda y de Villanueva de las Torres, respectivamente.

Tras una Eucaristía celebrada en la Colegiata de San Isidro, en Madrid, tuvo lugar el Acto de Graduación en el Aula Pablo Domínguez de la UESD.
El acto comenzó con una oración y con las palabras de saludo del Decano de la Derecho Canónico, Juan Manuel Cabezas Cañavate. Tras él, intervino el Rector de la UESD, Javier Mª. Prades López, quien además fue Padrino de la promoción. El acto concluyó con la intervención del representante de los alumnos, la entrega de becas, una oración y la foto de grupo.
La celebración festiva concluyó con un vino español en la sala de claustros de la Universidad. ¡Enhorabuena a todos y, en especial, a los dos sacerdotes de la diócesis accitana, que pronto volcará sus conocimientos en la pastoral diocesana!

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Domingo de Pentecostés. Ciclo C. 5 de junio de 2022

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Domingo de Pentecostés. Ciclo C. 5 de junio de 2022

Terminamos la cincuentena pascual con la solemnidad litúrgica de Pentecostés, la fiesta del Espíritu Santo. Nuevamente nos encontramos con este relato del evangelista Juan que nos viene a detallar, en claves de fe, las consecuencias de la resurrección del Señor en la primitiva comunidad cristiana y en la vida de todo bautizado a lo largo de la historia de la Iglesia.

La muerte de Jesús ha dejado sumergida en la oscuridad, en la noche, a la comunidad de discípulos de Jesús. Esto se hace visible en una Iglesia encerrada en sí misma, acobardada y dominada por los temores cuando a sus miembros nos falta la fe.
Sin ser esperado, cuando los discípulos estaban reunidos, Jesús aparece y se coloca en el centro de la comunidad para hacerse visible y para actuar. La presencia resucitada de Jesús fortalece en la fe a los presentes y dinamiza la actividad de la Iglesia, especialmente la misionera. La alegría y la paz son los principales dones que recibe la comunidad y cada creyente cuando se encuentra con su Señor.
No hay duda, la resurrección es un hecho: el Crucificado es el mismo que ha resucitado y vencido a la muerte.
La Iglesia recibe del Resucitado el encargo de continuar la misión evangelizadora iniciada por Él, extendiéndola a toda la humanidad y a todos los rincones del mundo. Se trata de la misma misión que el Padre encomendó a su Hijo, y que ahora este nos la encomienda a todos los bautizados. Por lo tanto, la Iglesia ni se inventa nada ni actúa por cuenta propia.
Llevar a cabo esta misión no es fácil y Jesús conoce bien nuestra debilidad. Por eso la Iglesia recibe la ayuda especial y extraordinaria del Espíritu Santo, la que no ha cesado de recibir.
No estamos solos y tenemos al mejor de los compañeros. Lo recibimos en el Bautismo y su presencia en nosotros se va reafirmando a través de los sacramentos, de la escucha de la Palabra divina y de la acción caritativa. Abrámonos todos los días a quien algunos santos han definido como el mejor «Amigo del Alma».
Emilio José Fernández, sacerdote
http://elpozodedios.blogspot.com/ 

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Por Pentecostés, se multiplican las confirmaciones

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Por Pentecostés, se multiplican las confirmaciones

Pentecostés es este domingo 5 de junio. Es la fiesta del espíritu Santo, cuando se recuerda que los discípulos del Señor recibieron la fuerza del Espíritu Santo, que les cambió y fortaleció en la fe, hasta el punto de no parar de anunciar el Evangelio desde ese momento. Hasta ahora.

Hoy Pentecostés pasa por este domingo 5 de junio y por la multitud de celebraciones del sacramento de la Confirmación que, en torno a esta fiesta, se vienen celebrando en la diócesis. La última celebración de este sacramento fue en Cúllar, donde un grupo de jóvenes recibió la Confirmación de manos del obispo accitano, D. Francisco Jesús Orozco. Ue el sábado 28 de junio, en la parroquia.
Sin duda. Pentecostés se repite cada vez que se celebra el sacramento de la Confirmación. Como entonces, quienes la reciben son llamados a dar testimonio de la fe.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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El Encuentro Diocesano del Pueblo Gitano culminó con una Eucaristía

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El Encuentro Diocesano del Pueblo Gitano culminó con una Eucaristía

La catedral acogió el I Encuentro Diocesano del Pueblo Gitano que ha organizado el secretariado de Migraciones y Pastoral Gitana de la diócesis de Guadix. Fue el domingo 29 de mayo, en una celebración a la que asistieron numerosas familias de la etnia gitana.

El encuentro comenzó con una visita guiada al campanario de la catedral y casa del campanero, tras la cual se celebró la Eucaristía. Junto a las familias gitanas, algunas de ellas llegadas de parroquias como Pedro Martínez, asistió también María del Carmen Heredia, presidenta de la Asociación Gitana para la Igualdad Humana, de Pedro Martínez. Al finalizar la Misa, una joven gitana cantó el himno del primer Encuentro Internacional del Pueblo Gitano.
Con esta celebración se quiso conmemorar el 25 aniversario de la beatificación de Ceferino Giménez Maya, “El Pelé”, cuya imagen presidió la celebración. El Pelé fue el primero de lo gitanos en subir a los altares como beato. Años después, otra gitana fue declarada beata: Emilia García, “La Canastera”, que era de la diócesis de Almería.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Pentecostés (Catedral-Málaga)

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Homilía de Mons. Jesús Catalá en la Misa del día de Pentecostés celebrada en la Catedral de Málaga

PENTECOSTÉS

(Catedral-Málaga, 5 junio 2022)

Lecturas: Hch 2, 1-11; Sal 103, 1.24.29-31.34; 1 Co 12, 3b-7.12-13; Jn 14, 15-16.23b-26. 

Construyendo juntos en el Espíritu

1.- En la fiesta de Pentecostés celebramos el envío del Espíritu Santo, prometido por el Señor Jesús (cf. Jn 15, 26), cuya acción regenera nuestro espíritu asegurándonos la filiación divina. Como dice el apóstol Pablo: «Ese mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios» (Rm 8, 16).

El Espíritu nos hace hijos de Dios por el bautismo, «herederos de Dios y coherederos con Cristo» (Rm 8, 17). Por el bautismo estamos llamados a la misión, a vivir la comunión y la corresponsabilidad. Estamos llamados y somos enviados a ser “discípulos misioneros”, como nos recuerda el papa Francisco (Evangelii gaudium, 120). 

Damos gracias a Dios por su gran bondad e infinita misericordia al regalarnos su misma vida divina. Ser habitados por el Espíritu Santo significa morir al pecado y vivir para la justicia (cf. Rm 8, 10); significa ser de Cristo (cf. Rm 8, 9); e implica resucitar con Cristo (cf. Rm 8, 11) y anunciar su resurrección. 

San Pablo nos invita a morir a la vida según la carne y a vivir según el Espíritu (cf. Rm 8, 13), como hijos de Dios (cf. Rm 8, 14). Podemos llamar “Padre” a Dios, porque hemos recibido un Espíritu de hijos de adopción (cf. Rm 8, 15). 

2.- En esta fiesta de Pentecostés celebramos el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, destacando el papel fundamental del laicado en la corresponsabilidad eclesial y en la misión evangelizadora. 

El lema de la Jornada, titulado “Sigamos construyendo juntos. El Espíritu Santo nos necesita”, nos anima a construir juntos el gran reto pastoral de la sinodalidad, que nos ha propuesto el papa Francisco, y que expresa la naturaleza constitutiva de la Iglesia por tener su fundamento en el misterio de comunión de la Trinidad (cf. Comisión episcopal de Laicos, Familia y Vida, Mensaje con motivo del Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar. 5.06.2022).

El proceso sinodal es un tiempo de gracia, una oportunidad para crecer en comunión, participación y misión; un proceso que realizamos, un camino que estamos recorriendo, un modo de vivir y celebrar la fe, un estilo propio de la Iglesia.

Sigamos construyendo juntos, queridos hermanos, como Iglesia, como familia parroquial, como grupo, asociación o movimiento eclesial; en fin, como diócesis. Los procesos de crecimiento, los planes y los retos pastorales solo se realizan con la colaboración de todos, desde la fraternidad y la comunión eclesial. 

3.- Los fieles cristianos laicos tienen su misión propia, recibida en el bautismo. Me habéis oído decir muchas veces que los laicos no son los ayudantes y servidores de los párrocos, aunque éstos tengan la responsabilidad de regir la comunidad. No son los sacerdotes quienes atribuyen a los laicos sus funciones ni sus tareas; el Espíritu Santo da a cada fiel cristiano su vocación y misión propia, que debe asumir y llevar a cabo. Debemos responder ante el Señor.

A veces algunos laicos pretenden ocupar puestos en las estructuras eclesiásticas, creyendo que así alcanzan mayor relevancia y poder. En nuestra sociedad hay alguna ideología que puja para que las mujeres ocupen ciertos cargos de poder. Pero en la Iglesia las cosas no son así; porque los mejores puestos son los del servicio, como dijo Jesús: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos» (Mc 9, 35). Toda misión y todo cargo es un servicio a la Iglesia y, por tanto, a los demás; no es una cota de poder.

Una Iglesia sinodal debe apartarse del clericalismo, tan criticado por el papa Francisco (cf. El posadero asombrado. Homilía en Santa Marta, 10.01.2017). El proceso sinodal debe llevarnos a vivir mejor la comunión y a procurar que todos seamos protagonistas de la vida de la Iglesia y de su vocación misionera. 

Para ello es necesario el diálogo y la escucha mutua, así como la escucha del Espíritu para discernir qué pide hoy a la Iglesia; ella cuenta con cada uno para seguir caminando y promoviendo espacios en los que todos nos sintamos corresponsables, dispuestos a dialogar y acoger incluso a quienes piensan de modo distinto.

4.- Vivimos tiempos marcados por enfermedades pandémicas, guerras, crisis económicas, inestabilidades políticas, problemas sociales. El Señor nos pide que construyamos juntos su Reino en este mundo, que lo transformemos juntos a la luz del Evangelio, que seamos constructores de paz, que ofrezcamos a la generación siguiente un mundo mejor del que recibimos en herencia. ¡Objetivo tal vez muy difícil, pero posible, con la fuerza del Espíritu!

El Espíritu Santo nos necesita para hacernos instrumentos suyos en este momento preciso de la historia; y hemos de ser instrumentos dóciles, como el barro en manos del alfarero, que se deja moldear. El Espíritu es quien nos “moldea” y nos “modela” según la imagen de Jesucristo; para ello es preciso que le dejemos hacer. 

Nosotros debemos ponernos a la escucha del Espíritu y hacer discernimiento espiritual, para acoger sus dones y ser fieles a sus mociones y a su acción santificadora. 

El Espíritu, garante de la comunión eclesial y de la unidad, regala abundantemente sus dones en la diversidad y complementariedad de vocaciones. 

El Espíritu Santo nos necesita para seguir llevando a cabo el servicio de predicar el Evangelio. Caminamos juntos en la escucha del Espíritu para responder al mandato de Jesús de anunciar la Buena Nueva (cf. Mt 28, 19). 

5.- Damos gracias a Dios por el trabajo que se está realizando en la diócesis, por la coordinación y actividad de la Delegación diocesana de Apostolado seglar, los movimientos y asociaciones, la Acción Católica. Por el testimonio abnegado de tantos laicos de nuestras comunidades cristianas y de cada uno de vosotros, que os esforzáis por vivir vuestra vocación laical en la Iglesia y en el mundo, desde las claves de la sinodalidad y del discernimiento. Ésta es la tarea que el Espíritu nos confía hoy a cada uno de nosotros.

Agradecemos la hermosa labor de los laicos que evangelizan en su familia, en su trabajo, en su entorno social y entre sus amigos. Felicitamos a todos los que se forman para profundizar mejor en su fe y se comprometen en las iniciativas pastorales. 

¡Que el Espíritu Santo, en este día de Pentecostés, nos llene con sus dones! Abramos nuestro corazón a la acción del Espíritu en nosotros. Dejémonos iluminar para que la Luz divina penetre hasta el fondo del alma, como dice la Secuencia de hoy.

Y que la Virgen María, templo del Espíritu Santo, interceda por nosotros para que sigamos construyendo juntos –pastores, laicos y vida consagrada– una Iglesia de comunión enviada a evangelizar. Amén.

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Clausurada la fase diocesana del Sínodo: «Esto es un tiempo de gracia, y debemos recordárnoslo»

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Hoy sábado en las vísperas de Pentecostés, se ha celebrado la Asamblea de clausura de esta primera fase de la consulta diocesana, en la que se ha presentado la síntesis con las aportaciones enviadas por los diferentes grupos sinodales. La mesa compuesta por Mons. Rafael Zornoza y la Comisión diocesana del Sínodo, han expuesto el resumen de las cuatro tesis propuestas: El camino a la sinodalidad; Fundamentos de la sinodalidad y su articulación con el ministerio apostólico; Dialogamos sobre nuestra realidad; y La conversión para una sinodalidad renovada. 

«Han sido meses de trabajo para muchos hombres y mujeres que se han incorporado a esta labor preciosa y enriquecedora» -decía en su presentación D. Rafael Guerrero, coordinador de la Comisión- «Para un mejor desarrollo del trabajo, se propusieron cuatro sesiones de oración, reflexión y discernimiento, que abordaron los distintos núcleos a desarrollar. Una idea principal que surge es que, para CAMINAR JUNTOS es preciso encontrarnos, tener momentos en los que podamos reflexionar JUNTOS, fieles de distinta procedencia, de distintos movimientos, asociaciones o hermandades, para conocernos, reflexionar y compartir vivencias de fe».

Tras esta primera intervención, los demás miembros del equipo sinodal fueron exponiendo las conclusiones de una cuidada síntesis diocesana, compuesta por los cuatro bloques.

A modo de conclusión, el Vicario General hizo público un resumen de todo lo tratado en este tiempo y también para agradecer la gran participación: «Hay una música común, de fondo, compartida y sostenida. Tenemos que ver aquí una llamada del Espíritu de Dios. En todos estos eventos diocesanos, surgen las mismas líneas de orientación, las mismas inquietudes, y es porque todo esto está en comunión». El padre Óscar señalaba que esta participación ha contribuido a despertar la sensibilidad hacia la llamada del Espíritu «a caminar en una iglesia sinodal. Y yo confío en que haya una posible apertura para aceptar las líneas del Programa Pastoral Diocesano«.

Por otro lado, el obispo diocesano, hizo un repaso de este proceso sinodal asegurando que «La sinodalidad se fomenta alentando una misión. Hay algo que debemos pedir a Dios y es un camino de humildad, por eso estas cosas hay que escucharlas con criterio y discernimiento, pero con un corazón misericordioso». El prelado concluía diciendo «Me parece que todo lo que hemos hecho llega a un encuentro personal con el Señor, al que siempre tenemos que estar abiertos y a la escucha. Mi deseo es que nuestra Iglesia diocesana sea capaz de escuchar y vivir la esperanza que necesita el mundo de hoy. Esto es un tiempo de gracia, y debemos recordárnoslo».

Durante la jornada, se presentó la realidad sinodal de la diócesis, que se traduce en un total de 78 trabajos presentados, con la participación de 715 personas. De ellos, hay un 60% de mujeres y un 40% de hombres, con una edad media de 55 años. Hay que resaltar la diversidad de origen de los participantes, que provienen de muy distintos grupos, movimientos y asociaciones.

El acto quedó clausurado con la celebración de la Eucaristía.

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“Necesitamos al Espíritu Santo como el aire que respiramos”

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“Necesitamos al Espíritu Santo como el aire que respiramos”

El obispo de Córdoba preside en la Catedral la Eucaristía y  Vigilia de Oración con exposición del Santísimo

El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha pronunciado una homilía durante la eucaristía que ha precedido a la Vigilia de  Pentecostés dedicada a explicar el significado de la fiesta de la venida del Espíritu Santo, «fruto maduro de la Pascua, y la Pascua es Jesucristo muerto y resucitado», ha indicado al inicio de su alocución. El prelado abundó en el día en que tras la resurrección, Jesús aparece en el  cenáculo ante los apóstoles, les saluda con la paz y añade «recibid al Espíritu Santo» y explicó que el Espíritu viene a llenar la vida entera con su acción «potentísima que convenció a los apóstoles , cobardes y timoratos, en valientes testigos hasta el martirio».

«El Espíritu Santo es capaz de transformar una vida egoísta en una vida entregada generosamente», ha continuado don Demetrio, porque a pesar del pecado original y los personales, que han dejado en nosotros una catástrofe con secuelas «peores que de la guerra»  nos pone ante el interrogante «¿quién arregla este desastre interior?»; ante la vacilación, el Obispo ha proclamado que es el Espíritu Santo es el que permite que «los huesos secos reciban espíritu y aliento y se conviertan en seres vivo: si estás muerto, pide al Espíritu Santo que venga y te resucitará», ha subrayado, animando a rezar a una persona viva , el don de amor que el Padre ha derramado en nuestros corazones.

El Espíritu Santo es una persona viva, ha abundado el Obispo, al que debemos pedir que construya un hombre o mujer nueva porque vive con el Padre y con el Hijo en nuestra alma, por eso, monseñor Demetrio Fernández se ha preguntado «¿cómo sentirse solo cuando uno tiene a las tres personas divinas de su parte?» a lo que ha añadido otras reflexiones sobre la capacidad del Espíritu Santo de transformarlo todo, desde relaciones torcidas a momentos de desánimo o el temor por no estar a la altura. Ante los avatares diarios, el Obispo ha indicado a los fieles que invoquen al Espíritu Santo porque «está deseando venir, transformarnos y cambiar nuestra vida y hacernos prolongación de Jesús».

«Necesitamos al Espíritu Santo como el aire que respiramos», prosiguió el pastor de la Diócesis de Córdoba al considerar que si no tuviéramos aire, moriríamos asfixiado; si no tenemos al Espíritu Santo, «la vida decae y uno titubea por las turbulencias de la vida y solo será feliz si es fiel y no lo será si no es fiel al Espíritu Santo, que le ha prometido llevarle hasta la plenitud, sea cual sea el estado de vida: casado, soltero, consagrado o sacerdote».

En la Vigilia de Pentecostés han estado presentes grupos y movimientos, especialmente del Apostolado Seglar de la Diócesis y de Acción Católica General, a todos ellos les ha indicado que  hay que seguir construyendo juntos en el proceso sinodal en que está inmersa la Iglesia porque  «todos sois necesarios para construir la personalidad de cada uno de vosotros al modelo de Jesucristo» para el Obispo, que también ha señalado el día de la Acción Católica en Pentecostés como experiencia de renovación en toda la Diócesis, en todas las parroquias y entre todos los grupos de edades para que «los laicos tengan su protagonismo y vivan en comunión con los sacerdotes».

Verbena de Acción Católica

En la Pascua de Pentecostés la Iglesia conmemora la Jornada del Apostolado Seglar y de la Acción Católica. Este año, tras la solemne Vigilia de Pentecostés celebrada en la Catedral, los asistentes han compartido un momento de convivencia en la Verbena de Pentecostés que ha organizado Acción Católica General en el Patio de San Eulogio, anexo al Palacio Episcopal, a partir de las 21:30 horas.

 

 

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Actividades de distintos templos parroquiales en vísperas de Pentecostés

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– La Parroquia de San Benito realizará una vigilia de Pentecostés donde habrá un especial recuerdo al sacerdote diocesano D. Francisco Cornejo.

– Monseñor Rico Pavés consagrará el templo parroquial Nuestra Señora de la Encarnación y San José.

En las vísperas de Pentecostés la Diócesis de Asidonia-Jerez celebra distintas actividades para vivir esta festividad intensamente. Primeramente, la Parroquia de San Benito Abad acogerá hoy la Vigilia de Pentecostés a las 21:30hrs. Esta será muy especial, ya que celebran el 50 aniversario de la creación del templo parroquia, y por este motivo rendirán esta noche un pequeño homenaje al que fuese el primer párroco, el sacerdote diocesano D. Francisco Cornejo.

Por otro parte, la zona de la sierra de la Diócesis, recibirá a D. José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, ya que el prelado consagrará el templo parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación y San José. Este momento será especial, ya que la Diócesis vive un Año Jubilar concedido por la Santa Sede con motivo de la consagración de toda la Iglesia Asidonense al Sagrado Corazón de Jesús. Asimismo, recordar que mañana Monseñor Rico Pavés estará presente en la aldea del Rocío junto a las Hermandades pertenecientes a Asidonia-Jerez.

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La Archidiócesis de Sevilla presenta sus aportaciones al Sínodo de la sinodalidad

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La Archidiócesis de Sevilla presenta sus aportaciones al Sínodo de la sinodalidad

La vigilia de Pentecostés ha supuesto este año el cierre de la fase diocesana del Sínodo. La Catedral de Sevilla se convirtió la tarde del pasado sábado en el foro donde se expusieron las conclusiones principales de un trabajo complejo que ha servido para conocer qué modelo de Iglesia desean los fieles de la Archidiócesis de Sevilla. Esta etapa de escucha arroja unas conclusiones con un alto grado de participación y una reflexión madura y responsable.

El 10 de abril comenzaron a conocerse las primeras aportaciones de los fieles sevillanos al llamamiento que el papa Francisco hizo cuando convocó a toda la Iglesia a un Sínodo concebido como un momento de escucha y debate sobre la propia Iglesia. La alta participación de la Archidiócesis ya no sorprende: en la plataforma sinodal se inscribieron 9.686 personas agrupadas en 685 grupos, y para el tratamiento de esta información se creó un equipo de síntesis formado por 56 personas, representativas de todas las realidades eclesiales de Sevilla.

Los datos sobre los participantes arrojan una información que ayuda a conocer mejor la comunidad eclesial en Sevilla. Las mujeres son mayoría entre los participantes en esta fase diocesana del sínodo, con un 67 % del total. Además, los miembros de estos grupos tienen una edad media de 50 años y en su mayoría han cursado estudios superiores. En el 36 % de las parroquias se han creado grupos sinodales y, por vicarías, de la capital procede el 71 % de los participantes.

“Que esto no termine aquí”

Tras un inicio marcado por cierto escepticismo –“caminar juntos exigía superar barreras”, se subraya-, los grupos demandaron “que esto no termine aquí” y que “sepamos atraer y acoger especialmente a los jóvenes y alejados”. La mayoría coincide en que esta experiencia sinodal ha supuesto salir de nuestro individualismo: “Hemos comprobado que nadie sobra y, si acaso, muchos faltan”, reza una de las aportaciones recibidas.

Entre las conclusiones que aporta la Archidiócesis de Sevilla al trabajo general destaca la necesidad que tiene la Iglesia de “salir al encuentro, escuchar, acoger y acompañar aquellas realidades heridas que permanecen en la orilla del camino”. Los fieles sevillanos han abogado por dar “mayor participación a los laicos, y no solo en tareas secundarias o irrelevantes, sino también en responsabilidades directas, en ejecución y gestión pastoral”. Así, se pide a los párrocos que “hagan un esfuerzo por escuchar a todos, entender que todos somos corresponsables, que no están solos”.

Música, lenguaje, consejos pastorales, diseño de parroquias…

Llama la atención que se pida una mejora de la comunicación en la parroquia, aprovechando las nuevas tecnologías con el precedente positivo de los años de pandemia. Igualmente se destaca la necesidad de potenciar la música “como medio para dar vida a nuestras celebraciones”. Un lenguaje más cercano, favorecer las experiencias de misión –“aquí mismo, a nuestro alrededor, existen barrios con pobreza extrema”, se subraya-, potenciar los consejos pastorales como cauces de interlocución entre la diócesis y la parroquia, y diseñar las nuevas parroquias “de forma que se fomente la participación e inclusión de todos”, son algunas de las conclusiones que han concitado un mayor respaldo entre los participantes.

Este acto viene a coincidir con la finalización del plazo de envío de aportaciones para la elaboración del Plan Pastoral Diocesano para los próximos años. Este es un hecho que no se ha pasado por alto en los grupos sinodales: “Que el plan pastoral diocesano sea la hoja de ruta de la acción parroquial y de todos los grupos eclesiales, preservando su singularidad y tarea evangelizadora”.

Los jóvenes en la Iglesia

Los jóvenes han estado muy presentes en las reflexiones de los grupos sinodales. Entre los pasos que se deben dar en este camino de la sinodalidad, está “potenciar el liderazgo de los jóvenes y trabajar para que los que están en movimientos, asociaciones, hermandades y colegios se interrelacionen con la parroquia, con la diócesis y lleguen a otros jóvenes más alejados”.

Etapas del Sínodo

Además del trabajo que se ha desarrollado en los grupos, esta etapa diocesana ha tenido un hito relevante, el encuentro sinodal diocesano que se celebró el 26 de marzo en el campus de la Fundación San pablo Andalucía CEU. Óscar Díaz, vicario episcopal para la Nueva Evangelización y miembro de la Comisión Diocesana del Sínodo, destacó que la participación de los fieles estaba siendo “grande, diversa y generosa”. “Se ha respondido a la pregunta sobre cómo se realiza hoy este caminar juntos en la Iglesia en Sevilla, teniendo en cuenta que en la Iglesia el anuncio es cosa de todos y para ello debemos recorrer el camino todos juntos”, afirmó. Ese fue un encuentro sobre todo testimonial, “donde un grupo de fieles del Pueblo de Dios en Sevilla ha contado su experiencia acerca de su participación en el Sínodo”.

Este camino sinodal ha recordado en cierto modo las vivencias y experiencias en torno al Congreso Nacional de Laicos, que se celebró en Madrid del 14 al 16 de febrero de 2020. Un evento que supuso un punto de inflexión y que los participantes consideran “precursor del Sínodo en España”.

Una vez completada la fase diocesana, el trabajo sinodal pasa al ámbito de las conferencias episcopales. En el mes de agosto, la Secretaría General del Sínodo recibirá las aportaciones de todas las Iglesias locales, y el primer Instrumentum laboris se espera que esté listo en el mes de septiembre. La fase continental, organizada en siete regiones, se desarrollará hasta marzo de 2023, y tres meses después se difundirá una segundo Intrumentum laboris. Finalmente, en octubre de 2023 se celebrará la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.

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