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El Barrio de San Luis rinde homenaje al sacerdote Antonio Felices, primer párroco y fundador de la parroquia

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Había muchas ganas. Desde que falleciera precipitadamente D. Antonio Felices, el Barrio y la Parroquia de San Luis tenían muchas ganas de rendir un sentido homenaje al que fuera el primer sacerdote de la parroquia, un hombre sencillo que “fue testimonio de alegría y cercanía para todos los vecinos de un Barrio que tenían que desplazarse hasta la parroquia de Regiones para vivir su fe”. Y llegó el día, el sábado 28 de Mayo, reunía a vecinos, feligreses, familiares y amigos para rendir un cariñoso homenaje al que fuera su primer párroco en el quinto aniversario de su marcha a la casa del Padre.

D. Antonio, según los testimonios escuchados fue un “sacerdote que supo crear comunidad partiendo casi de la nada, pues ni tenía un lugar donde celebrar. Debajo de un árbol comenzaron las primeras reuniones”. “Él, con su buen hacer pastoral y la ayuda de los vecinos, consiguió que el barrio tuviera una pequeña capilla, que con el paso de los años, su dedicación y esfuerzo se tradujo en el hermoso templo con el que cuenta este popular barrio de la ciudad hoy en día”, afirmaron algunos de los que lo conocieron bien en el homenaje.

El acto consistió en el testimonio personal de varias personas que estuvieron muy cerca de D. Antonio durante los 27 años que estuvo en la parroquia. Entre ellas el del sacerdote D. Raúl del Águila, párroco de Dalías, feligrés de esta parroquia que tuvo en él “un testimonio de Buen Pastor”. Para finalizar el acto de homenaje se produjo el descubrimiento y bendición de una placa en su memoria a cargo del Vicario para el clero D. Francisco Sáez.

Una vez concluidos los actos, se pasó al patio parroquial para compartir una paella gigante en la que participaron más de 100 feligreses de los distintos grupos parroquiales que componen esta viva parroquia.

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“Dios, enamorado de nuestra pobreza”

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Homilía en la Eucaristía de la Ascensión del Señor y Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales, celebrada en la S.I Catedral el 29 de mayo de 2022.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa amada de Jesucristo, Pueblo santo de Dios;
queridos sacerdotes y diáconos;
queridos hermanos todos y amigos:

La fiesta de la Ascensión es una escena importante en el desenvolvimiento del drama de la salvación, de hecho, es la penúltima escena de ese drama. Dios es Amor y, desde el origen, Dios ha querido comunicarse y ha querido crear al hombre para que Él pudiese unirse al hombre de tal manera que el hombre, el ser humano, pudiese participar de Su vida divina. Por eso hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, a diferencia de todas las demás criaturas. Hay en nuestras vidas, incluso cuando no nos damos cuenta de ello, o cuando no sabemos poner nombre a un cierto desasosiego que hay en nuestro corazón, un anhelo, una especie de nostalgia, un anhelo del Cielo, un anhelo de infinito, de una verdad que sacie y sosiegue nuestra inteligencia, de un bien que dé paz y sosiego a nuestro corazón, de una belleza que no fatigue, que no harte, que no empalague, que, sencillamente, nos permita vivir de una manera floreciente y cada vez más bella.

La libertad del hombre puso en peligro ese drama, porque, como alguien decía, “la libertad es el escándalo de la Creación”. El hecho de que Dios crea al hombre libre ha hecho posible como un descalabro enorme en el designio de Dios. ¿Por qué ha corrido Dios ese riesgo de hacernos libres? Justo porque quiere que nosotros participemos de Su vida y la vida de Dios es Amor. El amor sólo puede ser libre. No se puede amar a la fuerza. Todos despreciaríamos un amor que fuese a la fuerza. Todos nos daríamos cuenta de que no es amor. Por lo tanto, la libertad es una condición necesaria para nuestra vocación al amor. No cabe duda de que la libertad es un riesgo tremendo -no para Dios. Justo porque conocemos a Jesucristo, justo porque esperamos la victoria final de Jesucristo, tenemos la confianza, la esperanza de que la victoria final es de Dios y no del mal. Sé que el mal está vencido ya por Jesucristo, pero también sé que el dragón puede enredar mucho nuestra vida. Ese dragón que en el que Apocalipsis lucha con la mujer y luego se va a hacer la guerra a los hijos de la mujer. Esa mujer es la Iglesia y nos hace la guerra a nosotros, a los hombres, de muchas maneras. Lo vemos muchas veces. Pero Dios no se ha dejado vencer por el mal introducido en la historia, por la libertad del hombre, e inicia toda una serie de aproximaciones al hombre, en su pobreza. Desde Abrahán, casi 2000 años antes de Cristo, y va aproximándose al hombre y le va educando. Dios ha ido educando a la humanidad a través del pueblo de Israel, educándonos en que Dios es Amor. Educándonos mediante alianzas: hizo alianza con Noé, hizo su alianza con Abraham, después hizo alianza con Moisés, después nos envió a los profetas. Los profetas hablaron muy claramente de que, a pesar de los pecados del pueblo de Israel, Dios no retiraba Su alianza, sino que haría una nueva alianza, una alianza nueva y eterna. Esa historia de alianzas sucesivas de Dios con su pueblo, y a través de su pueblo, con la humanidad entera, encuentra su cumplimiento en Jesucristo, que es el acto final de ese drama.

La Ascensión es la escena penúltima ese acto. Porque el acto último empieza con la Encarnación del Hijo de Dios, que es un descender. El Hijo de Dios reproduce eso que decía la Carta a los Hebreos: “Señor, Tú no quieres sacrificios ni ofrendas”. Pensar que a Dios le agrada el que matemos animales, el que lo sacrifiquemos y asperjemos con su sangre el altar, es una imagen tan primitiva de Dios. “Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero en cambio me diste un cuerpo. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”. Y el Hijo se ofrece al Padre y Dios mismo viene a compartir nuestra condición humana, nuestra existencia humana, con lo que tiene de bello y con lo que tiene de doloroso, hasta el punto de Su pasión y de Su muerte. “No hay mayor amor que el que da la vida por aquellos que uno ama”. Bueno, nosotros somos aquellos que Dios ama y el Hijo de Dios ha dado la vida por nosotros. Y explicó el significado de su vida: “Si el grano de trigo no cae en tierra y no muere, se queda seco”. Sigue siendo un grano de trigo. Puede durar mucho tiempo, pero sigue siendo nada más que un grano de trigo. Sólo cuando se entierra en la tierra, brota, florece y fructifica en muchos otros granos de trigo, en una espiga. Traduzco la imagen, aunque todos la tenéis traducida en vuestra mente. Dios se ha sembrado en nuestra tierra, para que nosotros vivamos, para que nosotros florezcamos. Dios ha asumido nuestra condición humana. El Hijo de Dios ha ofrecido Su cuerpo, un cuerpo como nosotros, y se ha unido a nosotros a través de la alianza nueva y eterna. Que Él ha sellado con Su sangre, cumpliendo todos los sacrificios de las antiguas alianzas y abriéndonos un camino. Lo digo como las palabras que lo decía Juan Pablo II: El Hijo de Dios, al encarnarse, se ha unido en cierto modo a todo hombre, se ha hecho uno de nosotros. Nos ha hecho uno de nosotros y nos ha unido a todos con Él. ¿Y cuál es la penúltima escena de este drama? En su muerte, Cristo ha vencido a la muerte, ha vencido al mal, ha vencido al pecado y retorna al Padre, pero retorna al Padre con su cuerpo. Sé que la imagen es muy burda, pero es como si en la vida de Dios, del Dios que el universo entero es nada más que una mota de polvo en la palma de su mano, ha entrado nuestra humanidad. En el Dios que es Espíritu. Ha entrado nuestro cuerpo en Cristo y ha entrado llevándonos a nosotros consigo, porque se había unido a nosotros.

En la Ascensión celebramos que la alianza de Dios con la humanidad se ha cumplido hasta el final. En el sentido de que primero el Señor se une a nosotros y, unido a nosotros, retorna al Padre, nos introduce a nosotros en la vida de Dios. Nos da la posibilidad de ser hijos de Dios. San Pablo llegaría a decirlo con alguna expresión muy fuerte: “Estamos sentados ya con Cristo en el Cielo, a la diestra de Dios”. Me diréis: pero aquí estamos enfermos, pero aquí hay pandemias, pero aquí hay guerras… Sí, es verdad, aquí el mal continúa, continúa pareciendo que domina, pero el amor de Dios, que es más fuerte que el mal, no se rinde. Y el Señor ha introducido a la humanidad en la vida de Dios, nos ha introducido, nos ha abierto el horizonte. Nuestro horizonte no es la muerte, el horizonte de nuestras vidas no es nunca la victoria del mal por mucho daño que nos pueda hacer. El amor de Jesucristo es infinitamente más grande que el mal, que el mal que padecemos, que el mal que hacemos, que el mal de la humanidad entera, infinitamente más grande y nos ha abierto el Cielo, ha rasgado el Cielo para que descubramos y para que vivamos de manera que sepamos que nuestro horizonte, la meta de nuestra vida, lo que aguardamos no es simplemente el envejecer y el morir. Lo que aguardamos es la vida eterna. Lo que aguardamos es la vida de Dios y es la vida de Dios para siempre, en la que nos ha introducido el Hijo de Dios al unirse a nosotros, al llevarnos y al tomarnos a nosotros consigo.

Por eso digo que es el penúltimo, el penúltimo acto de ese drama. ¿Sabéis cuál es el último? Pentecostés (la semana que viene), donde el Hijo y el Padre, ya unidos de nuevo, están en el Cielo, por así decir. Nos comunican el Espíritu, para que nosotros vivamos la vida de Dios aquí en la tierra. Así que hoy celebramos que el Señor nos ha introducido en el Cielo, porque todas las cosas que celebramos de Jesucristo son cosas que nos pasan a nosotros a través de Él, mediante Él, por medio de Él. Entonces, que Jesús retorne al Padre y vuelva al Cielo significa que nosotros entramos en el Cielo con Él. Y cuando nos da Su Espíritu y nos lo da en la Iglesia y en los Sacramentos de la Iglesia, sencillamente nos crea de nuevo para que podamos vivir, ya aquí en la tierra, como hijos de Dios, participando de la vida divina en un amor y en una comunión que no rompe nada, no rompe nuestras pequeñeces o nuestras mediocridades y que no rompe ni siquiera la muerte. La comunión que Cristo ha establecido con nosotros al hacernos Cuerpo suyo, al hacerse él alma nuestra, cabeza nuestra, sencillamente no la rompe la muerte, porque Cristo ya ha vencido a la muerte.

Eso significa algo muy, muy sencillo. Tienen que ver con todas estas cosas que tienen que ver con nuestra vida diaria, con las cosas que nos preocupan. Tiene que ver con nuestros difuntos, y todos tenemos difuntos. No está rota su relación con nosotros. Sencillamente, los miembros de Cristo no están destinados a desaparecer y en Cristo siguen unidos a nosotros, por eso rezamos por ellos en la Eucaristía. Tan pronto como recibimos al Señor en nuestro altar, oramos por la comunión entre nosotros y por los difuntos, para que el Señor los haya cogido en su seno. Eso significa, no que no pensamos que son seres que han muerto y que han desaparecido. Significa que esperamos volver a unirnos con ellos y que estamos unidos misteriosamente con ellos en la medida en que estamos unidos a Cristo. Todo eso se lo debemos a este drama que el Señor ha querido realizar para conducirnos a nosotros, a nuestra casa, a nuestro hogar, a nuestra vida.

Que el Señor nos conceda asomarnos un poquito a este Misterio, empezar a vivirlo o vivirlo con más verdad y con más intensidad.

Que el Señor nos conceda vivir con una esperanza que nada ni nadie puede arrancarnos. Es la esperanza de Dios, la esperanza de la vida eterna.

Que así sea para todos.

Palabras antes de la bendición final

Todas las veces que hablamos de Dios, nuestras palabras se quedan muy cortas o son muy pobres, son infinitamente pobres. Hay días que uno tienen la conciencia de que son más pobres que otras. Yo, en un día como hoy, tengo la conciencia de que mi expresión del Misterio de la historia de Dios con nosotros, que estamos celebrando, han sido singularmente pobres. Nada más terminarlas me venía la imagen una idea que también es parcial. Si es parcial nuestra mirada cuando miramos una escultura, es mucho más parcial cuando nos miramos a nosotros, que somos imagen de Dios. Siempre es infinitamente parcial cuando nos acercamos a Dios, pero se me venía a la cabeza una imagen que está en la Escritura. Dios ha querido unirse con Él, con la humanidad, con cada uno de nosotros como un esposo amante ama a su esposa y el Hijo de Dios ha venido a la tierra a buscar una esposa.

Eso se nos olvida porque nos da un cierto pudor hablar de ello. Pero muchas, muchas frases del Evangelio y de la Historia de la Salvación sólo se entienden bien con la imagen más próxima, la imagen menos inadecuada que es la de un Dios, paradójica y misteriosamente, enamorado de nuestra pobreza. Os voy a decir sólo una que tiene que ver justo con la Ascensión. Hay una frase en el Evangelio cuando Jesús dice “Me voy, pero me voy a prepararos un lugar”. Esa frase en el mundo judío es la que el esposo decía después de los esponsales. Cuando decía “me voy a preparar una casa para mi esposa”. Por lo tanto, ¿qué celebramos hoy? Pues, que el Señor ya nos ha preparado una casa para llevarnos consigo a su casa, que será nuestra casa, porque Dios se ha unido con nosotros, porque Dios ha hecho uno con nosotros de una manera inefable. La invención de los sexos, la invención del matrimonio. El Señor la hizo para que pudiéramos entender algo de lo que Él quería de su historia con nosotros. Por lo tanto, pensad en el Señor desde esa imagen que está en toda la historia sagrada, que está en toda la historia de la salvación, que es la más adecuada para describir la relación de Dios con la humanidad y con cada uno de nosotros, los que pertenecemos a la humanidad.

No es que sienta que mis palabras ahora son menos pobres que las de antes, pero es una imagen que tenemos que recuperar. Dios, enamorado de nuestra pobreza. Dios deseando unirse a nosotros en nuestra pobreza, deseando rescatarnos de nuestra pobreza, para introducirnos en la abundancia divina, en la abundancia que es Dios, porque es ahí donde pertenecemos.

Ese es nuestro hogar. Esa es nuestra casa que Dios ha preparado para nosotros en Su Hijo.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

S.I Catedral de Granada
29 de mayo de 2022

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La Hospitalidad Diocesana de Lourdes organiza una peregrinación del 1 al 6 de julio

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La Hospitalidad Diocesana de Lourdes en Sevilla es una asociación de voluntarios comprometidos en el acompañamiento, ayuda y servicio a los enfermos que cada año peregrinan al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes. El objetivo último de estas peregrinaciones es que los enfermos y quienes los acompañan tengan un encuentro personal, cálido y comprometido con la Santísima Virgen y, a través de ella, con su Hijo Jesucristo, un encuentro que transforme su vida y la llene de sentido, esperanza y alegría.

La finalidad de la Hospitalidad es contribuir a la difusión de la devoción a la Santísima Virgen en su advocación de Lourdes, organizar una peregrinación anual con los enfermos al santuario de Nuestra Señora y trabajar pastoralmente en la ayuda a los enfermos, discapacitados físicos o psíquicos y cualquier persona que sufre en el alma o en el cuerpo.

Peregrinación al santuario de Lourdes

Actualmente su consiliario es el sacerdote Carlos Coloma, quien informó sobre la próxima peregrinación que tendrá lugar del 1 al 6 de julio. Las inscripciones se realizarán en Triana Viajes, calle Zaragoza 29. Más información a través del teléfono 954 34 33 93 o del correo: zaragoza1@viajestriana.com

“La Virgen siempre espera”

“Cuando una persona se dispone a peregrinar a un santuario mariano, la gracia de Dios ya está actuando y encamina a esa persona. Es muy llamativo que hay gente que visita santuarios movidos por distintas motivaciones, pero lo bonito es que siempre la Virgen los espera”.

Coloma ha expresado que, en su vida sacerdotal, “la Virgen – como diría san Juan Bosco – lo ha hecho todo. La Virgen María siempre nos lleva de la mano a Jesús, nos lleva al encuentro de su Hijo. Es ella el mejor medio para llegar a Jesucristo, sentirse abrazo por ella es una experiencia preciosa en la vida de cualquier persona, y en la vida de un sacerdote, más, porque aporta ese toque materno, ese toque femenino”.

Refiere que, en Lourdes, la Virgen se presenta como la Inmaculada, “para reforzar el dogma mariano, recién proclamado, durante sus primeras apariciones”.

Actualmente — informa Carlos Coloma — son más de doscientos hospitalarios trabajando en distintas áreas relacionadas con Cáritas Parroquial o el Proyecto “Levántate y Anda” de la Parroquia de San Vicente Mártir de Sevilla. Subraya que en medio de la corta andadura de la Hospital Diocesana que suma trece años, son muchos los voluntarios y las personas que han peregrinado y mantienen una relación en el tiempo de cercanía y de amistad. “Estamos así unidos unos a otros, animándonos y transmitiéndonos la esperanza cristiana que en estos momentos es tan necesaria”.

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Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2022: «Escuchar con los oídos del corazón»

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Hoy, 29 de mayo, Solemnidad de la Ascensión del Señor, se celebra la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, este año bajo el lema «Escuchar con los oídos del corazón».

La Comisión Episcopal para las Comunicaciones sociales, edita unos materiales para facilitar la celebración de esta Jornada, con la que la Iglesia «destaca el papel imprescindible de la comunicación para la vida plena: Hay una buena noticia que debe ser comunicada y conocida para el bien de todos», como recuerdan los obispos de esta Comisión en su Mensaje.

Cuál es el mensaje de los obispos?

 «Se comunica de verdad cuando se escucha de corazón» es el título que encabeza el Mensaje de los obispos para esta Jornada en el que implican a todos en el papel de comunicar. «Todos compartimos esa misión, de un modo o de otro, porque vivir en relación es vivir en comunicación y es verdad que, solo por estar juntos, ya se produce un caudal de comunicación importante«, señalan.

A la vez que reclaman para esta comunicación la importancia tanto de hablar como de escuchar: «no se comunica quien sólo escucha, ni comunica quien sólo habla. De hecho, se precisan mutuamente; para escuchar es preciso que alguien hable, que alguien transmita, pero para hablar con fundamento es preciso antes haber escuchado. Sólo así se produce el diálogo que vivifica la sociedad y la hace crecer»

La escucha sinodal, referente para la sociedad

 También en este contexto de «la escucha» sitúan el proceso sinodal. Y puntualizan, «no solo la escucha de quienes participan en la vida de la Iglesia, de los que son miembros, o de los que reciben su ayuda sino, más allá, la escucha de todos». Una escucha «con corazón abierto para encontrar en esas palabras los signos de los tiempos y la acción del Espíritu que quiere renovar la faz de la tierra».

Los obispos de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones sociales, además, invitan a unirse a lo toda la sociedad: «las organizaciones políticas y sociales, los debates parlamentarios, las relaciones internacionales pueden aprender de este camino sinodal que hace de la escucha y del discernimiento una cultura nueva para un tiempo nuevo». Pues «la propuesta de la Iglesia es, más que nunca, una escucha con el corazón que cuando habla no insulta, no calumnia, no engaña, no manipula, no viene a imponer ni a traicionar, sino que viene a aportar su grano de arena en la construcción del bien común», añaden.

A quién escuchar

En esta propuesta de la Iglesia para escuchar con el corazón, los obispos señalan «dos lugares imprescindibles: la escucha de Dios y la escucha de los tiempos, de la sociedad en que vivimos». Y aclaran, «la escucha de Dios no solo sostiene la vida personal, la ilumina, le da horizonte y sentido, la llena de esperanza y de futuro».

Mientas que «mirar el mundo, escucharlo con los oídos del corazón, lleva inevitablemente a poner en el centro a los que sufren, a quienes están solos, a los enfermos, a los tristes. Una escucha con el corazón no puede dejar pasar el dolor humano, lo acoge y lo acompaña».

En este sentido precisan que «en el mundo de la comunicación esta escucha se hace muy importante. Los comunicadores tienen como misión dar a conocer el sufrimiento para que pueda ser atendido. Por eso su lugar está tantas veces con los desfavorecidos y, en algunos casos, eso cuesta la vida».

Una escucha agradecida
 La última parte de este mensaje se dedica a agradecer «con el corazón la escucha de aquellos comunicadores que, en el ejercicio de la profesión, también han escuchado con el corazón. Son aquellos que ofrecen un periodismo sin prejuicios, un periodismo que escucha con sinceridad la verdad, que se asoma a la vida cotidiana de las personas, que escucha la voz de la justicia que se hace presente en tantos acontecimientos y que, a través de ellos, es ofrecida y conocida».

Y también a recordar «con igual agradecimiento a todos aquellos muertos por comunicar, por ejercer la noble e imprescindible profesión del periodista, en Ucrania, en México y en los muchos conflictos olvidados de este mundo».

Mensaje del papa Francisco

La Santa Sede hacía públio el 24 de enero, festividad de San Francisco de Sales, el mensaje del papa Francisco para esta 56º Jornada Mundial de la Comunicaciones Sociales.

«El año pasado -explica el Santo Padre- reflexionamos sobre la necesidad de “ir y ver” para descubrir la realidad y poder contarla a partir de la experiencia de los acontecimientos y del encuentro con las personas. Siguiendo en esta línea, «deseo ahora centrar la atención sobre otro verbo, “escuchar”, decisivo en la gramática de la comunicación y condición para un diálogo auténtico».

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Éxito de convocatoria en la oración vocacional diocesana

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El pasado viernes tuvo lugar, en la Iglesia Conventual de la Purísima Concepción, una oración vocacional convocada, de forma sinodal, por varias delegaciones pastorales de la diócesis: D. Pastoral Juvenil, D. Pastoral Vocacional, D. Pastoral Familiar, D. Misiones, el Seminario Diocesano, la Pastoral Universitaria de Almería y CONFER.

La convocatoria reunió a más de 80 personas de todas las edades que, llamadas por el Señor, decidieron salir de su rutina para ir al encuentro de Jesús.

Manos de colores, un árbol sin hojas al fondo, jóvenes por aquí y por allí… niños, religiosas, sacerdotes, familias, adultos y ancianos…  Una monición de acogida, escucha de la Palabra, un testimonio, una canción. Durante la Vigilia se pudo escuchar a la hna. María (monja Concepcionista Franciscana), a Manuel Jesús (seminarista) y a Marisa y José Antonio (un matrimonio). Hablaron de cómo el Señor les había transformado la vida: Él les invitó a seguirle, ellos dijeron que sí; el Señor les dejó Su huella, y así ellos empezaron a dejarla en los demás…

El árbol se llenó de manos con nuestros sueños: “¿qué huella te sientes llamado a dejar en el mundo?” Continuaron con la exposición del Santísimo, permitiendo que el Señor confirmara, llamara, o simplemente nos acompañara…

Nuestro obispo nos dirigió una breve meditación que nos centró en la presencia de Jesús Eucaristía y Su amor hasta el extremo por toda la humanidad. Unos minutos a solas con el Señor, una canción y un envío. Fue una experiencia gozosa de comunión, participación y misión.

Toda la vigilia estuvo animada con preciosos cantos que regalaron diferentes grupos: Canaán, jóvenes del Camino Neocatecumenal y las Siervas de los Pobres.

Este encuentro ha sido posible gracias al soplo del Espíritu, que tan bien expresó el Santo Padre en la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones: “La Sinodalidad, el caminar juntos, es una vocación fundamental para la Iglesia, y solo en este horizonte es posible descubrir y valorar las diversas vocaciones, carismas y los ministerios”.

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MEDIOS. Tiempo de escuchar

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«Se comunica de verdad cuando se escucha de corazón» es el título que ha encabezado el mensaje de los obispos españoles para la Jornada de las Comunicaciones Sociales.

Una escucha con el corazón no puede dejar pasar el dolor humano, lo acoge y lo acompaña

«Todos compartimos esa misión, de un modo o de otro, porque vivir en relación es vivir en comunicación y es verdad que, solo por estar juntos, ya se produce un caudal de comunicación importante», señalan los obispos españoles; a la vez que reclaman para esta comunicación la importancia tanto de hablar como de escuchar: «no se comunica quien sólo escucha, ni comunica quien sólo habla. De hecho, se precisan mutuamente; para escuchar es preciso que alguien hable, que alguien transmita, pero para hablar con fundamento es preciso antes haber escuchado. Sólo así se produce el diálogo que vivifica la sociedad y la hace crecer»

La escucha sinodal, referente para la sociedad

También en este contexto de «la escucha» situan el proceso sinodal. Y puntualizan, «no solo la escucha de quienes participan en la vida de la Iglesia, de los que son miembros, o de los que reciben su ayuda sino, más allá, la escucha de todos». Una escucha «con corazón abierto para encontrar en esas palabras los signos de los tiempos y la acción del Espíritu que quiere renovar la faz de la tierra». Los obispos de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones sociales, además, invitan a unirse a lo toda la sociedad: «las organizaciones políticas y sociales, los debates parlamentarios, las relaciones internacionales pueden aprender de este camino sinodal que hace de la escucha y del discernimiento una cultura nueva para un tiempo nuevo». Pues «la propuesta de la Iglesia es, más que nunca, una escucha con el corazón que cuando habla no insulta, no calumnia, no engaña, no manipula, no viene a imponer ni a traicionar, sino que viene a aportar su grano de arena en la construcción del bien común», añaden.

A quién escuchar

En esta propuesta de la Iglesia para escuchar con el corazón, los obispos señalan «dos lugares imprescindibles: la escucha de Dios y la escucha de los tiempos, de la sociedad en que vivimos». Y aclaran, «la escucha de Dios no solo sostiene la vida personal, la ilumina, le da horizonte y sentido, la llena de esperanza y de futuro». Mientas que «mirar el mundo, escucharlo con los oídos del corazón, lleva inevitablemente a poner en el centro a los que sufren, a quienes están solos, a los enfermos, a los tristes. Una escucha con el corazón no puede dejar pasar el dolor humano, lo acoge y lo acompaña». En este sentido precisan los prelados españoles que «en el mundo de la comunicación esta escucha se hace muy importante. Los comunicadores tienen como misión dar a conocer el sufrimiento para que pueda ser atendido. Por eso su lugar está tantas veces con los desfavorecidos y, en algunos casos, eso cuesta la vida».

Una escucha agradecida

La última parte de este mensaje se dedica a agradecer «con el corazón la escucha de aquellos comunicadores que, en el ejercicio de la profesión, también han escuchado con el corazón. Son aquellos que ofrecen un periodismo sin prejuicios, un periodismo que escucha con sinceridad la verdad, que se asoma a la vida cotidiana de las personas, que escucha la voz de la justicia que se hace presente en tantos acontecimientos y que, a través de ellos, es ofrecida y conocida». Y también a recordar «con igual agradecimiento a todos aquellos muertos por comunicar, por ejercer la noble e imprescindible profesión del periodista, en Ucrania, en México y en los muchos conflictos olvidados de este mundo».

Mensaje del papa Francisco

La Santa Sede hacía públio el 24 de enero, festividad de San Francisco de Sales, el mensaje del papa Francisco para esta 56º Jornada Mundial de la Comunicaciones Sociales. 

«El año pasado -explica Francisco- reflexionamos sobre la necesidad de “ir y ver” para descubrir la realidad y poder contarla a partir de la experiencia de los acontecimientos y del encuentro con las personas. Siguiendo en esta línea, «deseo ahora centrar la atención sobre otro verbo, “escuchar”, decisivo en la gramática de la comunicación y condición para un diálogo auténtico».

ACCEDE AL MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO CON MOTIVO DE LA JORNADA DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

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75 aniversario de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa en Vélez-Málaga

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Homilía de Mons. Jesús Catalá en el 75 aniversario de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Vélez-Málaga celebrada el 29 de mayo en la parroquia de San Juan Bautista de Vélez-Málaga

75 ANIVERSARIO DE LA AGRUPACIÓN DE COFRADÍAS DE SEMANA SANTA DE VÉLEZ-MÁLAGA

(Parroquia de San Juan Bautista-Vélez-Málaga, 29 mayo 2022)

Lecturas: Hch 1, 1-11; Sal 46, 2-3.6-9; Ef 1, 17-23; Lc 24, 46-53. (Domingo Pascua VII-C-Ascensión)

1.- Celebramos en esta Eucaristía la apertura del 75 Aniversario de la Agrupación de Cofradías de la Semana Santa de Vélez-Málaga, dando gracias a Dios por todos los dones recibidos en estos años.

Su historia, como bien sabéis, se remonta a los años treinta del siglo pasado, cuando las instituciones religiosas sufrieron en España la persecución sangrienta y cruel, que truncó muchas vidas de sacerdotes, religiosos y laicos, a la par que la destrucción de gran parte del patrimonio histórico-artístico y cultural de las asociaciones y cofradías.

Tras la pérdida del patrimonio cofrade se produjeron las primeras re-organizaciones y fundaciones para reanudar la tradición cofrade de la ciudad, recurriendo al rescate de las imágenes y de los enseres que fueron salvados de su destrucción. Para ello fue necesaria la colaboración del pueblo en general, pues algunas personas habían salvado una parte importante del patrimonio cofrade. 

2.- Comenzaron entonces a reorganizarse y a crearse diversas cofradías, fundadoras de la Agrupación. La primera de ellas, en 1937, es la Cofradía del Santísimo Cristo de los Vigías, considerada la precursora de la recuperación de la Semana Santa veleña, cuya imagen culmina el retablo mayor de la iglesia de Santa María de la Encarnación y que incorporó la imagen de Nuestra Señora del Mayor Dolor en 2004. 

Más tarde se organiza la Virgen de los Desamparados, para ser titular de una cofradía pasionista; y el Señor del Huerto, que comienza a procesionar en 1938; ambas se fusionarían más tarde. 

Aparecen también otras cofradías como el Cristo de la Humildad, procesionada por primera vez en 1942, que incorpora la imagen de María Santísima de la Paz en 1993. Y en 1943 la Cofradía del Resucitado, que en 2011 incorpora la imagen de María Santísima de la Estrella, Madre de la Iglesia.

Se va apreciando la necesidad de crear un organismo que sirva para aunar el sentir de las cofradías y sus peticiones ante las autoridades, tanto eclesiásticas como políticas y civiles.

3.- La Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Vélez-Málaga ve la luz, de forma oficial, el 1 de enero de 1948, como evolución de la anterior Comisión organizadora de las Procesiones de Semana Santa.

Ese día se reúnen los representantes de las cofradías fundadoras de la actual Agrupación en los antiguos archivos de esta iglesia de San Juan Bautista, para la aprobación de los primeros estatutos de la institución y nombramiento de la primera Junta de Gobierno, presidida por D. Manuel Valle García; siendo párroco D. José Ariza González y obispo D. Ángel Herrera Oria.

El interés mostrado por la Agrupación en la recuperación de las viejas cofradías vuelve a ponerse de manifiesto en abril de 1949, momento en que el Canciller del Obispado solicita al Presidente de la Agrupación el listado completo de las cofradías que eran miembros de la misma. 

4.- Poco a poco van incorporándose a la Agrupación otras cofradías: 

– En 1949 la Cofradía de la Virgen de las Angustias. 

– En 1950 la Cofradía de Jesús «El Pobre», que en 1952 incorpora su segunda titular María Santísima de la Esperanza. 

– En 1951 la Cofradía de María Santísima de la Piedad, que en 1985 incorpora su segundo titular Jesús “El Rico”. 

– En 1951 la Cofradía del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de la Soledad y San José del Carmen. 

– En 1953 la Cofradía de Santa María Magdalena, que en 1970 incorpora su segundo titular Jesús Cautivo de Medinaceli. 

– En 1957 la Cofradía de Jesús en su Triunfal Entrada en Jerusalén (“Pollinica”), que en 1980 incorpora su segundo titular María Santísima del Rocío. 

– En 1965 la Cofradía de Jesús Atado a la Columna (“Estudiantes”), que en 2020 incorpora su segundo titular María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos. 

– En 1973 la Cofradía de Jesús del Gran Poder en su Tercera Caída y María Santísima de la Amargura. 

– Y en el mismo año la Cofradía Franciscana del María Santísima de la Caridad, que en 1993 incorpora su segundo titular Santísimo Cristo del Amor en su Sagrado Descendimiento. 

– En 1981 la Cofradía del Santísimo Cristo del Mar, María Santísima de las Penas, San Juan Evangelista y Santa María Magdalena.

– y en el mismo año la Cofradía de Jesús de la Sentencia y María Santísima de Gracia y Perdón. 

– En 1984 la Cofradía de María Santísima de los Dolores, que en 2021 incorpora su segundo titular el Dulce Nombre de Jesús. 

– En 1992 la Cofradía de Jesús en su Presentación al Pueblo “Ecce-Homo”, que en 2007 incorpora su segundo titular María Santísima del Amor. 

– Y, finalmente, en 2010, la Cofradía de Nazarenos de Jesús Coronado de Espinas y María Santísima de la Salud. Esta fue la cofradía que en primer encuentro con vosotros dije que aún era “media-cofradía” que tenía que oficializarse y agruparse.

¡Enhorabuena a los Hermanos mayores y a todos los miembros de estas cofradías! Ésta es vuestra historia, que no hay que perder; es bueno que la actualicemos y que demos gracias a Dios por ello. Dice el refrán: “No hay mal que por bien no venga”. La persecución religiosa en España, iniciada en 1931, tuvo una repercusión: reaccionasteis ante el ataque a nuestra Iglesia y a nuestra fe, dando testimonio de la misma. 

5.- Se configuró así la actual Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Vélez-Málaga, con un total de 19 cofradías agrupadas.

Durante todos estos años se han hecho muchas actividades, dignas de ser agradecidas y valoradas, que han ido engrandeciendo la Semana Santa de Vélez. Se han utilizado diversos locales para la sede de la Agrupación, desde el local de la calle General Cabanellas, actualmente llamada calle Magdalena, al local de 1989. Asimismo, la construcción del Museo de la Agrupación en 2007.

Además de los cultos propios y las procesiones de Semana Santa, se han realizado otras muchas actividades socio-caritativas en estos setenta y cinco años, propias de las cofradías, que pertenecen a la identidad fundacional de las mismas: profesión pública de la fe, celebración del misterio pascual del Señor y la actividad socio-caritativa, que se desprende de la fe y del amor a Dios y al prójimo. 

La Agrupación ha realizado muchas cosas buenas en estos años de existencia, aunque no hayan faltado problemas y momentos de crisis, como es normal en toda institución humana, pero que hemos de asumir y cicatrizar; cuando hay problemas, se resuelven y se pasa página. También hemos de pedir perdón por nuestras negligencias y egoísmos; sobre todo cuando nos miramos demasiado a nosotros mismos y no tenemos en cuenta a los demás.

Pero debemos agradecer a todas las personas, que nos han precedido en la fe, en las cofradías y en la Agrupación, su generosidad, su dedicación e su ilusión al servicio de los demás.

6.- Los cofrades celebráis de modo especial el misterio pascual de la muerte y resurrección del Señor. Su triunfo nos da la esperanza de triunfar también nosotros, de resucitar con él y de participar en la vida nueva. 

La actual fiesta de la Ascensión del Señor a los cielos nos ofrece el sentido de la vida, nos da esperanza y llena el vacío de nuestro corazón. 

Cuando los apóstoles miraban fijos al cielo, mientras el Señor ascendía, dos personajes vestidos de blanco les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? (Hch 1, 11). Hoy, esos mismos personajes nos dicen: “Cofrades, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo”? 

La Ascensión del Señor urge a no olvidarse de los compromisos temporales, aquí en la tierra, para transformar este mundo y nuestra sociedad. Éste es el gran mensaje de la fiesta de la Ascensión del Señor; se nos invita a mirar a Cristo resucitado, ascendido al cielo, para transformar a mejor la vida terrena, para ayudar al más necesitado, para celebrar y proclamar la fe, para ser testigos del Señor.

7.- Jesús prometió a sus apóstoles que serían bautizados con Espíritu Santo (cf. Hch 1, 5), para convertirles en sus testigos en todo el mundo (cf. Hch 1, 8; Lc 24, 48), por medio de la cruz, del sufrimiento y de la conversión. El testimonio puede dar gozo espiritual, pero no excluye el sufrimiento.

¡Queridos cofrades, sed testigos del Evangelio, que transforma al mundo entero! Sólo el amor transforma; y Dios es amor, que crea, nos regenera, nos perdona y nos transforma. 

La vida humana vale la pena vivirla con alegría. Tenemos razones para vivir, amar y esperar; tenemos motivos para dar testimonio de la liberación que hemos recibido en Cristo; somos hombres libres, que buscamos la Verdad, que es Cristo; tenemos argumentos para trabajar por un mundo mejor. Con Cristo ascendemos a los cielos, siendo iluminados por su luz y transformados por su Espíritu. 

El anhelo del cielo no es razón para olvidarse de la tierra y de la vida en este mundo. El cielo no es el escape hacia un cristianismo idealista y teórico, que se olvida de la injusticia. Más bien es la invitación a mirar al cielo para imitar a Jesucristo con el apremio de trabajar en la tierra.

Pedimos al Señor y a la Santísima Virgen María, bajo las distintas advocaciones de cada una de vuestras cofradías, que permanezcáis fieles a vuestra identidad católica y cofrade, sin diluirse en modas ni ideologías que denigran y menoscaban la dignidad del ser humano. No podemos apoyar ciertas ideologías; no podemos abrazar lo que va contra nuestra fe. ¡Dad buen testimonio de la fe y poned amor y esperanza en este mundo roto por el egoísmo y por la indiferencia hacia Dios! Amén.

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La Jornada de las Comunicaciones sociales, una oportunidad para escuchar

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«Se comunica de verdad cuando se escucha de corazón» es el título que encabeza el Mensaje de los obispos españoles para esta Jornada en el que implican a todos en el papel de comunicar.

Una escucha con el corazón no puede dejar pasar el dolor humano, lo acoge y lo acompaña

«Todos compartimos esa misión, de un modo o de otro, porque vivir en relación es vivir en comunicación y es verdad que, solo por estar juntos, ya se produce un caudal de comunicación importante», señalan.  A la vez que reclaman para esta comunicación la importancia tanto de hablar como de escuchar: «no se comunica quien sólo escucha, ni comunica quien sólo habla. De hecho, se precisan mutuamente; para escuchar es preciso que alguien hable, que alguien transmita, pero para hablar con fundamento es preciso antes haber escuchado. Sólo así se produce el diálogo que vivifica la sociedad y la hace crecer»

La escucha sinodal, referente para la sociedad

También en este contexto de «la escucha» situan el proceso sinodal. Y puntualizan, «no solo la escucha de quienes participan en la vida de la Iglesia, de los que son miembros, o de los que reciben su ayuda sino, más allá, la escucha de todos». Una escucha «con corazón abierto para encontrar en esas palabras los signos de los tiempos y la acción del Espíritu que quiere renovar la faz de la tierra». Los obispos de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones sociales, además, invitan a unirse a lo toda la sociedad: «las organizaciones políticas y sociales, los debates parlamentarios, las relaciones internacionales pueden aprender de este camino sinodal que hace de la escucha y del discernimiento una cultura nueva para un tiempo nuevo». Pues «la propuesta de la Iglesia es, más que nunca, una escucha con el corazón que cuando habla no insulta, no calumnia, no engaña, no manipula, no viene a imponer ni a traicionar, sino que viene a aportar su grano de arena en la construcción del bien común», añaden.

A quién escuchar

En esta propuesta de la Iglesia para escuchar con el corazón, los obispos señalan «dos lugares imprescindibles: la escucha de Dios y la escucha de los tiempos, de la sociedad en que vivimos». Y aclaran, «la escucha de Dios no solo sostiene la vida personal, la ilumina, le da horizonte y sentido, la llena de esperanza y de futuro». Mientas que «mirar el mundo, escucharlo con los oídos del corazón, lleva inevitablemente a poner en el centro a los que sufren, a quienes están solos, a los enfermos, a los tristes. Una escucha con el corazón no puede dejar pasar el dolor humano, lo acoge y lo acompaña». En este sentido precisan los prelados españoles que «en el mundo de la comunicación esta escucha se hace muy importante. Los comunicadores tienen como misión dar a conocer el sufrimiento para que pueda ser atendido. Por eso su lugar está tantas veces con los desfavorecidos y, en algunos casos, eso cuesta la vida».

Una escucha agradecida

La última parte de este mensaje se dedica a agradecer «con el corazón la escucha de aquellos comunicadores que, en el ejercicio de la profesión, también han escuchado con el corazón. Son aquellos que ofrecen un periodismo sin prejuicios, un periodismo que escucha con sinceridad la verdad, que se asoma a la vida cotidiana de las personas, que escucha la voz de la justicia que se hace presente en tantos acontecimientos y que, a través de ellos, es ofrecida y conocida». Y también a recordar «con igual agradecimiento a todos aquellos muertos por comunicar, por ejercer la noble e imprescindible profesión del periodista, en Ucrania, en México y en los muchos conflictos olvidados de este mundo».

Mensaje del papa Francisco

La Santa Sede hacía públio el 24 de enero, festividad de San Francisco de Sales, el mensaje del papa Francisco para esta 56º Jornada Mundial de la Comunicaciones Sociales. 

«El año pasado -explica Francisco- reflexionamos sobre la necesidad de “ir y ver” para descubrir la realidad y poder contarla a partir de la experiencia de los acontecimientos y del encuentro con las personas. Siguiendo en esta línea, «deseo ahora centrar la atención sobre otro verbo, “escuchar”, decisivo en la gramática de la comunicación y condición para un diálogo auténtico».

ACCEDE AL MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO CON MOTIVO DE LA JORNADA DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

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Este domingo termina la visita pastoral del obispo a la parroquia de Santiago Apóstol, de Guadix

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Este domingo termina la visita pastoral del obispo a la parroquia de Santiago Apóstol, de Guadix

 

El viernes 27 de mayo fue la visita pastoral del obispo D. Francisco Jesús Orozco a la parroquia de Santiago Apóstol, de Guadix. Un día intenso de gracia y bendición. Comenzó a las diez de la mañana con una oración ante la Patrona de Guadix, la Virgen de las Angustias, y la visita al Colegio de las Religiosas de la Presentación. Entró a las aulas de los más pequeños de tres años, y después lo esperaban en el patio los alumnos de Infantil y Primaria. Leyeron unas poesías a la Virgen realizadas por ellos e hicieron un baile en honor a la Niña María. A continuación, se encontró con los profesores del centro, a los que animó a continuar con la noble tarea de la educación y que jamás prescindan de la fe, la verdad y la libertad para alcanzarla. Después, fue el encuentro con los alumnos de Educación Secundaria y Bachillerato en el Salón de Actos, respondiendo a las preguntas que cinco alumnos le hicieron.

A las doce de la mañana se encaminó a visitar ocho casas de personas mayores y enfermos. Para ellos fue un regalo del Señor recibir al obispo y sentir su cercanía y oración. En ese camino, pasó por distintos negocios y establecimientos de la parroquia, preocupándose por la situación socioeconómica que están atravesando.
La visita pastoral prosiguió a las seis y media de la tarde con el encuentro con los niños de catequesis, a los que acompañaron sus padres, hermanos, abuelos, en un ambiente festivo. Después, tuvo un encuentro privado con la nueva junta de gobierno y hermanos de la Archicofradía de la Virgen de las Angustias, Patrona de Guadix. Celebró la Misa con los fieles a las 8 de la tarde y, a continuación, tuvo un encuentro con los grupos y hermandades de la parroquia, a los que animó en el servicio que prestan a la Iglesia y animó a vivir en la comunión, concluyendo a las 10 de la noche.
El domingo Termina la visita pastoral con la Misa estacional en la que recibirán el Sacramento de la Confirmación 18 adultos y adolescentes.

Pedro Aranda
Párroco de Santiago Apóstol, de Guadix

 

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Peregrinación Jacobea Familiar desde Guía a Gáldar

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Desde la Pastoral Familiar de la Diócesis les proponemos la pasar un día diferente participando el 12 de junio de 2022 en PEREGRINACIÓN JACOBEA FAMILIAR desde Guía a Gáldar para pedir por los frutos del Encuentro Mundial de Familias 2022.

 

INSCRÍBETE EN EL ENLACE:

https://forms.gle/HiQnFuwTnWK4pw2S9

PROGRAMA:

Estimación de horario

10:00 h. Punto de Reunión: Plaza Grande de S. Mª de Guía. PhotoCall Familiar
10:45 h. Saludo a la Virgen de Guía. Iglesia Matriz de S.Mª de Guía
11:00 Foto de Familia. Inicio de la caminata
Peregrinación con actividades durante el camino. Camino a Gáldar por el barranco.
12:00 Punto de agrupamiento: Ermita de San Sebastián, Gáldar. Descanso
Tramo hacia la Plaza de Santiago
Llegada al Templo: Puerta Santa: Obtención del jubileo
13:00 h. Eucaristía presidida por el Sr. Obispo en la Iglesia de Santiago de Gáldar
Al finalizar la misa, Comida compartida e

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