Inicio Blog Página 3825

La Parroquia de la Sagrada Familia, de Sevilla, acoge la presentación del libro “Evangelio de los sencillos”

0

La Parroquia de la Sagrada Familia, de Sevilla, acoge la presentación del libro “Evangelio de los sencillos”

El viernes 10 de junio a las nueve de la noche, el profesor José Luis Solano, miembro de la comunidad parroquial de la Sagrada Familia, de Sevilla, presentará su libro “Evangelio de los sencillos”.

“Esta sencilla obra pretende ofrecernos un encuentro existencial con un amor inconmensurable, profundo y verdadero: el amor incondicional de Dios, que ha sido manifestado en su Hijo Jesucristo. Así es. Jesús es el humilde. Él es la única fuente de vida y humildad; por eso, es el auténtico protagonista de esta obra: Yo me hice el más humilde de los hombres, el último, para que tú vencieras con mi humildad tu soberbia”. Cuenta este texto con la inestimable colaboración de monseñor José Ángel Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla, que ha prologado la obra.

Sobre la obra

“Un precioso texto sobre la humildad cristiana que nos ayudará a madurar el sentido de nuestro ser cristiano, estimulando así, nuestra llamada a la santidad”, ha referido el párroco de la Sagrada Familia, Israel Risquet.

El libro – escribe don José Ángel – es la experiencia de un autor cristiano que ha vivido su fe, durante muchos años, de una manera intensa y exigente, que hoy sigue haciéndolo en su Comunidad Neocatecumenal, en la parroquia de la Sagrada Familia de Sevilla. Es esta fe le ha llevado a escribir este libro. La fe la podemos transmitir a los demás, especialmente a los alejados, de muchas formas; la palabra escrita es una de ellas. En El Evangelio de los sencillos, el autor va desplegando todo un tratado sobre la humildad desde diversos prismas. Un repaso tranquilo a cada apartado, a cada capítulo, servirá como formación religiosa y también como lectura espiritual tan necesaria en nuestros días para todos”.

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Video del Papa: construir el futuro con los migrantes y refugiados

0

Se hizo público el nuevo video del Papa Francisco para la 108ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado que se celebrará el domingo 25 de septiembre de 2022

Vatican News

En el marco de la campaña de comunicación promovida por la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede, hizo público el video del Papa para la próxima Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, con el tema: construir el futuro con los migrantes y refugiados.

Construir un futuro inclusivo

En el vídeo, el Papa Francisco insta a construir un futuro inclusivo, un futuro para todos en el que nadie debe ser excluido, especialmente los más vulnerables, incluidos los migrantes, los refugiados, los desplazados y las víctimas de la trata. Además, el Santo Padre plantea a todos una pregunta directa: ¿Qué significa poner en el centro a los más vulnerables?

Junto al Papa Francisco, también el testimonio de una joven migrante venezolana, Ana, que gracias a la ayuda de la Iglesia ha reconstruido una nueva vida en Ecuador junto a su familia.

Todo el material de la campaña se encuentra en la página dedicada al tema en el sitio web y puede descargarse, publicarse, utilizarse y compartirse libremente.

Responde la pregunta del Papa

¿Poner al centro a los más vulnerables?

Todo el mundo está invitado a responder a la pregunta del Papa Francisco, enviando su propia contribución, con un breve vídeo o foto, a media@migrants-refugees.va o respondiendo directamente en las redes sociales de la Sección de Migrantes y Refugiados.

Durante el período previo a la 108ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, la Sección de Migrantes y Refugiados estará recibiendo testimonios escritos o multimedia y fotografías de las Iglesias locales y otros actores católicos que presenten su compromiso común con la atención pastoral a los migrantes y refugiados.

Ver este artículo en la web de la diócesis

La celebración del Corpus vuelve a las calles con una amplia programación

0

El Consejo de Hermandades y Cofradías de Cádiz, junto al Cabildo Catedral, han presentado los actos que se celebrarán a partir del próximo 13 de junio con motivo de la festividad del Corpus Christi el domingo 19 de junio.

Así, el lunes 13 de junio arrancará la programación con el concierto de la Orquesta Barroca de Cádiz, dirigida por Jaime Calderón, en la Catedral de Cádiz, a las 21.00 horas. El martes, 14 de junio, continuarán los actos y cultos en torno a la fiesta del Corpus con la Exaltación Eucarística, a cargo del que fuera hermano mayor de Vera-Cruz y pregonero de la Semana Santa, Miguel Morgado Conde. El acto dará comienzo a las 21.00 horas, en la iglesia de San Francisco.

Por otro lado, el obispo diocesano, Mons. Rafael Zornoza, acompañado de la ensemble Stella Maris, ofrecerá unas reflexiones, el miércoles 15 de junio, en la parroquia de San Severiano. Asimismo, el prelado ha solicitado a todos los templos de la ciudad que convoquen actos de adoración al Santísimo para la jornada del jueves 16 de junio. Además, ese mismo día, se celebrará los “Gozos del Corpus”, a las 21.00 horas, en la iglesia de Santo Domingo. Acto que contará con Inmaculada Ruiz Gené, Jesús Devesa Molina, Miguel García Díaz y la banda de música Maestro Dueñas.

El viernes 17 de junio los actos estarán dedicados a la juventud. Para ello, el Seminario San Bartolomé ha preparado una convivencia en la iglesia de Santiago, entre las 18.00 y las 20.00 horas, que finalizará con la celebración de la Eucaristía y que permitirá a los jóvenes acercarse al Señor. Además, los jóvenes serán los encargados de confeccionar la tradicional alfombra de sales de la Plaza de San Juan de Dios.

En las vísperas de la festividad, el sábado 18 de junio, a las 21.00 horas, se celebrará el acto de Adoración al Santísimo de las hermandades y cofradías de Penitencia y de Gloria en la iglesia de Santiago. Antes, desde la iglesia de Santo Domingo, tras la eucaristía, se realizará el traslado de la Virgen del Rosario a la Catedral de Cádiz acompañada por la banda de música Maestro Dueñas. Y desde la iglesia de Santa Cruz saldrán las imágenes de los Santos Patronos, San Servando y San Germán, para unirse al cortejo de la Patrona en la calle Pelota y llegar juntos a la Catedral a las 21.00 horas. A estos pasos se unirá el del Beato Fray Diego José de Cádiz, que la hermandad del Prendimiento trasladará en la mañana del domingo.

El domingo 19 de junio, a las 9.30 horas, se celebrará el Solemne Pontifical en la Catedral de Cádiz, presidido por el obispo de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza Boy. A continuación se celebrará la procesión del Corpus, que no salía a las calles desde el 2019 a causa de la pandemia de la Covid 19. De esta manera, el cortejo seguirá el siguiente itinerario: calle Arquitecto Acero, plaza de la Catedral, calle Santiago, plaza de Candelaria, calle Santo Cristo, calle Sánchez Barcáiztegui, calle San Francisco, calle Nueva, plaza de San Juan de Dios, calle Pelota y plaza de la Catedral, para entrar de nuevo por la calle Arquitecto Acero en el interior de la Seo.

La procesión saldrá desde la puerta de Arquitecto Acero, a excepción del Santísimo, que saldrá bajo palio por la puerta principal de la Catedral de Cádiz portado por el obispo de Cádiz y Ceuta.

Por su parte, la misa de los niños que han recibido este 2022 la Primera Comunión y que participen en la procesión del Corpus Christi, celebrarán la eucaristía a las 9.00 horas en la iglesia de Santiago. Desde el Consejo de Hermandades y Cofradías se habilitarán 1.200 sillas a la venta desde finales de esta semana y que se ubicarán en la plaza de Candelaria y desde la calle Nueva hasta la calle Pelota.

Durante la presentación de estos actos, que ha estado a cargo del presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, Juan Carlos Jurado Barroso, y el deán de la Catedral de Cádiz, el padre Ricardo Jiménez Merlo, se ha presentado el cartel anunciador, obra de José María Reyna, que recrea una fotografía de la celebración del Corpus a principios del siglo XX.

Ver este artículo en la web de la diócesis

30 nuevos confirmandos en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen en Castell de Ferro

0

30 nuevos confirmandos en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen en Castell de Ferro

Un grupo de adolescentes, jóvenes y adultos de la parroquia recibieron el sacramento de la Confirmación el sábado 4 de junio en una Eucaristía que estuvo presidida por D. Francisco Javier Espigares, Vicario General de nuestra Archidiócesis.

La parroquia de Nuestra Señora del Carmen acogió el pasado sábado, 4 de junio, la Confirmación de un grupo de 30 personas entre los que había adolescentes, jóvenes y adultos que recibieron la unción con el Santo Óleo y la imposición de las manos de manos de D. Francisco Javier Espigares, Vicario General de la Archidiócesis.

La celebración estuvo concelebrada por D. Rosalio Ramírez y D. Eduardo Flores, párroco y vicario de Nuestra Señora del Carmen y misioneros servidores de la Palabra. “Los confirmandos llegaron a la celebración preparados después de haber vivido el día anterior una vigilia de oración que hicimos también en la parroquia con ellos”, resalta D. Eduardo.

Durante la homilía el Vicario General destacó la importancia de “vivir en el amor de Dios” y también que la Confirmación es como portar un tesoro que es necesario cuidar y proteger para que el “ladrón” no lo robe.

“Es necesario abrirnos a la gracia del Espíritu porque con esta gracia nuestra vida se va transformando. Nuestra vida se va perfeccionando en el amor de Dios y en nuestra calidad de vida. El mundo no puede ofrecer esa gracia”, comenta D. Rosalio.

En la misma celebración y después de las confirmaciones también tuvo lugar la institución de 5 nuevos ministros extraordinarios de la Eucaristía para el servicio sacramental en el templo.

Al final de la Misa, los catecúmenos recibieron una cruz en recuerdo de la celebración y podrán continuar su camino de crecimiento en la fe una vez culminada con la Confirmación la iniciación cristiana en el seno de la parroquia con grupos de oración y convivencia.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social

 

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Aconsejar, ¿prohibido?

0

¡Cuántas personas han salvado su vida o dejaron de cometer errores irreversibles gracias a un consejo! Son multitud. Es un deber de los padres y educadores poner sobre el tapete opciones adecuadas que conviene argumentar para que la falta de experiencia y de luces, que de todo hay, sobre todo en ciertas edades, permitan comprender qué es lo más conveniente, a lo que se debe tender. Disuadir de este modo, sin autoritarismos, iluminando la mente y la voluntad de los que deben tomar una decisión de peso, debería agradecerse. «Desgraciado aquel que no halle quien le avise cuando es menester», decía Luis Vives. No son pocos los que lamentan no haber contado en el momento adecuado con la palabra certera de alguien que les hubiese ayudado a no cometer errores que se pagan toda la vida.

Pero ahora una sombra se cierne sobre el buen consejo, porque se piensa que cercena la libertad, y hay que dejar que se tropiece una o las veces que sean, sin preocuparse por las consecuencias de la caída. Un concepto erróneo que ciertas ideologías se han ocupado de ir extendiendo en esta sociedad, a las que no les importan tanto los demás, como quieren hacer creer, cuando con la ley en la mano imponen un bozal en los labios de las personas que nada malo hacen cuando señalan otros caminos. Y digo esto porque la ley del aborto incluye penas para los defensores de la vida, y esto es así porque hay que asegurarse que prosiga el negocio con los inocentes. Y un pro vida es un estorbo, alguien que puede esquilmar un buen dinero a costa de la determinación de una madre indecisa, a la que su conciencia le hace temblar, y el grito de su hijo le roba el alma pidiéndole vivir cuando es abordada en el umbral de ese escenario donde se perpetra el crimen.

Tener madurez es admitir los consejos. Denostarlos no lo es. Únicamente, quien de manera altiva hace creer que lo sabe todo y presupone orgullosamente que nunca se equivoca, está viviendo ciegamente, cerrado por completo a la realidad. Como un ciego no puede guiar a otro ciego, como dice el Evangelio, ambos caerán en un hoyo. Algunos dicen que no se deben dar consejos a quien no los pide. Pero hay circunstancias en la vida que exigen una toma de postura; no se puede mirar hacia otro lado, sin más.

Una comunicadora hace unos días defendiendo el aborto rotundamente afirmaba que no hay democracia en una sociedad en la que no se respeta a las mujeres que eligen esta vía, cuidándose mucho de esquivar cualquier expresión relativa a la muerte de un inocente. Alegaba que nunca se consentiría decir nada a ninguna de ellas ante tal decisión. A mi modo de ver, si una democracia, como la periodista decía, es que cada uno piense y haga lo que le parezca, mi opinión alta y clara es que el respeto precisamente conlleva tan altas dosis de responsabilidad —sin la cual no hay libertad, por cierto—, que no se puede omitir un consejo cuando uno intuye el alto precio que se puede pagar si no se atiende. Después, cada persona puede decidir qué hacer con él, incluido negarse a oírlo; las leyes no tendrían que ponerle freno. «Si deseamos respeto por la ley, primero debemos hacer la ley respetable». (L. D. Brandeis).

Ciertas prohibiciones son propias de totalitarismos; provienen de los defensores de un pensamiento único que busca condenar al ostracismo a los que no pensamos como ellos, minusvalorando la autonomía que tenemos y haciendo creer que necesitamos esa falsa paternidad impostada, con la cual, si nos dejamos, se nos cortaría hasta la respiración.

Isabel Orellana Vilches

Ver este artículo en la web de la diócesis

Fe y razón en diálogo

0

Toda la filosofía, desde los presocráticos a Hegel, así como las antiteologías de Feuerbach, Marx o Nietzsche  giran en torno al problema de Dios, problema que constituye una cuestión central del pensamiento. Lo que llamamos Dios aparece como el trasfondo último de todo lo que existe. Si nos enfrentamos a las cuestiones últimas sobre la realidad o sobre el ser humano estaremos sacando a colación la cuestión de Dios.

Hablar de Dios es hablar de la relación entre  la fe y la razón. Si nos centramos  en el cristianismo podemos observar que desde sus inicios implicó un doloroso compromiso entre Atenas (la razón) y Jerusalén (la fe). La tensión entre la razón y la fe está presente en toda la historia del cristianismo.

Podemos ilustrar las relaciones de la fe y la razón a lo largo de la historia  con una imagen tomada de la mitología griega. En las  orillas del estrecho de Mesina entre Calabria y Sicilia habitaban dos grandes monstruos,  Escila y Caribdis, por lo que los marineros debían evitar las orillas para  que sus naves no  fuesen destruidas. La historia ha oscilado entre la Caribdis que representa el racionalismo  donde la razón se diviniza excluyendo la fe, y la Escila del fideísmo en la que la razón queda excluida permaneciendo solo la fe. Ambas posiciones terminan degenerando en puras ideologías ajenas a cualquier  verdad pues, como dijera  San Agustín todo el que cree, piensa; piensa creyendo y cree pensando, o sea no se puede separar la fe de la razón. Debemos pues rechazar tanto el racionalismo incapaz de ver que  la fe no elimina la razón sino que la revitaliza y la fortalece, como el fideísmo que  termina degenerando en pura subjetividad, en fantasía desbordada o en mera magia.

Sí miramos desde la perspectiva de la razón hay que reconocer que ésta es limitada, pero este límite no implica que no posea una capacidad de apertura al absoluto. Sin esa apertura el hombre cae preso de su sinsentido y sus propios logros acabarán volviéndose contra sí mismo. Sin la fe se recortan las riberas de lo humano y el hombre se queda sin saber si viene o va, recluido en el tiempo y el espacio, en lo geográfico y en la historia. La fe al potenciar la razón permite que ésta no quede reducida a una razón instrumental enclaustrada en lo exclusivamente objetivo o en lo científicamente demostrable. La fe permite ensanchar la razón, posibilitándole ver y escuchar, razonar y sentir en profundidad. La interrelación entre la fe y la razón nos permite acceder a un conocimiento  sapiencial que eleva nuestro pensamiento hasta el fundamento de lo real y el sentido de nuestra existencia  posibilitando orientar nuestra propia vida.

Mirando desde la perspectiva de la  fe ésta no tiene que ser lógicamente inconsistente  e irracional. La experiencia de Dios no se agota en la racionalidad pero no puede prescindir de ella. No debemos asumir como divino lo contradictorio para nuestra racionalidad  moral, científica y lógica.  La fe ha de abrirse a la razón y mostrar su razonabilidad. Se trata de mostrar como la realidad nos permite intuir a Dios, pues Dios se desvela en los ámbitos del fundamento, del sentido o de la moral. La fe abriéndose  a la razón enseñará que  Dios no aliena al hombre sino todo lo contrario,  que lo sustenta, impele y plenifica.  Que Dios fundamenta lo que hay de bueno en el mundo, en  la ciencia, en los deseos profundos del hombre, en la búsqueda del  bien y la verdad. Que Dios más que un freno a la  autonomía de lo humano es el garante de nuestra marcha esperanzada en el mundo. La fe no exige el “sacrificium intellectus” dado que la verdad se va desvelando por medio de una fe y una razón que se nutren mutuamente.

Ni la fe debe diluirse en la razón ni la razón en la fe. Ambas deben establecer un diálogo enriquecedor manteniendo su autonomía. La fe no es creer en abstracto sino creer  en Alguien, y aquí es un Alguien concreto, Jesucristo crucificado y resucitado, ese es el núcleo del cristianismo. Aquí la fe y la razón se encuentran de un modo especial. Cristo crucificado-resucitado puede resultar para algunos el gran escollo contra el que la razón puede naufragar, pero si logramos profundizar en ese acontecimiento podremos, por el contrario, desembocar en el océano sin límites de la verdad donde todo, al verse desde esa luz,  cobre un sentido total. Como decía san Juan Pablo II,  en el acontecimiento CRISTO pueden evidenciarse no solo la frontera entre la razón y la fe sino también el espacio en el que ambas puedan encontrarse (Fides et Ratio 23).

Juan Jesús Cañete Olmedo
Sacerdote diocesano y Profesor de Filosofía

Ver este artículo en la web de la diócesis

Concluyen los encuentros vocacionales del curso

0

El pasado viernes 3 de junio, los seminaristas y el Rector del Seminario, Don Juan Francisco Ortiz, visitamos la parroquia de San Pedro Poveda en Jaén.

Bajo el lema «Amar es servir», llegamos al templo sobre las 19h. Un grupo de feligreses nos esperaba y, muy amablemente, nos enseñaron las diferentes instalaciones de la parroquia.

A continuación, nos dirigimos para el interior del templo, donde nos presentamos. Uno de los seminaristas compartió ante los asistentes su historia vocacional, y otros dos de nuestros compañeros nos dieron una catequesis muy interesante sobre dos importantes virtudes para todo cristiano, la humildad y la caridad, valiéndose del ejemplo de los santos.

Seguidamente, nos dispusimos a celebrar la Eucaristía, eje central de nuestra fe, y después tuvimos un rato de adoración ante el Señor, y en el que el Espíritu Santo estuvo muy presente. Terminamos con un agradable ágape fraterno al aire libre con el párroco, Don Julio Segurado, y con todos los feligreses que nos acompañaron.

Agradecemos a Don Julio y a toda la comunidad de San Pedro Poveda de Jaén su gran acogida y cercanía. Pedimos por todos vosotros.

Comunidad del Seminario diocesano

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Mensaje del Corpus Christi, Día de la Caridad: «De la adoración al compromiso»

0

Los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social hacen público el Mensaje para la solemnidad del Corpus Christi, Dia de la Caridad, que la Iglesia celebra el domingo 19 de junio. «De la adoración al compromiso» es el título que encabeza el escrito.

«De la adoración al compromiso»
Mensaje para la Solemnidad del Corpus Christi 2022

La solemnidad del Corpus Christi nos permite revivir el clima intenso de la última Cena y nos
conduce a lo que es fundamental en nuestra vida y misión como cristianos, “la fuente y el culmen de toda evangelización”: la Sagrada Eucaristía.

Mirar con ojos pascuales

En este año tan convulso y al mismo tiempo tan lleno de esperanza, los obispos, como pastores de la Iglesia de Jesucristo, queremos alentar el ánimo y la alegría cristiana. Tiempo convulso. Por segundo año, hemos vivido la pandemia de la COVID-19 con su carga de enfermedad, soledad y muerte. A ella se suman las guerras en Ucrania y en otras muchas partes del mundo. Los desplazamientos forzosos, la violencia, el dolor, la tortura y la muerte que provocan, hieren el corazón de Dios. También vivimos un tiempo de esperanza porque estas realidades, los sufrimientos personales y comunitarios, no nos dejan desamparados, sino que nos adentran en el Corazón de Cristo, crucificado y resucitado, fuente de toda esperanza. Las llagas del Señor crucificado son transfiguradas en el Cuerpo del Resucitado.

No podemos celebrar la solemnidad del “Corpus Christi”, memorial de encuentro y entrega de Cristo, sin vivir y experimentar la profunda e inseparable unidad entre la fe y la vida; la unidad entre la Eucaristía y la caridad.

Agradecimiento y compromiso

Ante estas situaciones dolorosas, la respuesta e implicación solidaria de la sociedad, en su conjunto, está siendo encomiable, como lo está siendo también por parte de la Iglesia y de Cáritas. Realmente, no podemos permanecer ajenos al dolor y al sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas ucranianas y del resto del mundo. Toda nuestra persona vibra ante esta realidad que Cristo hizo suya y redimió en la cruz y que anticipó sacramentalmente en la última Cena. Porque en el Cenáculo se anticipa lo que fue el sacrificio del Gólgota: la muerte del Verbo encarnado; Él es el Cordero que se entregó libremente y se inmoló por nosotros. Él es nuestra Paz.

Queremos agradecer tantas muestras de solidaridad, al tiempo que advertimos que ésta no puede ser “flor de un día”. Se necesita un compromiso solidario, estable. Tengamos presente la invitación que el apóstol S. Pablo dirigía a los fieles de Galacia, y que el Papa Francisco nos recordaba en su Mensaje para la Cuaresma de este año: “No nos cansemos de hacer el bien” (Ga 6,9). Estamos invitados a ser sembradores de semillas de bien, de justicia y de caridad para un mundo más humano, justo y pacífico porque “no tenemos que esperar todo de los que nos gobiernan, sería infantil. Gozamos de un espacio de corresponsabilidad capaz de iniciar y generar nuevos procesos y transformaciones. Seamos parte activa en la rehabilitación y auxilio de las sociedades heridas” (Fratelli tutti 77 =FT).

Caridad

Con la narración del milagro de la multiplicación de los panes, dentro del contexto litúrgico del “Corpus Christi”, san Lucas nos ayuda a entender mejor el don del Misterio eucarístico. Es un acontecimiento que nos asombra y que se prolonga de forma incesante en la Iglesia que, a lo largo de la historia, parte y comparte el Pan de la Vida nueva para todo hombre y mujer de cualquier raza y cultura, sobre todo a través de la acción de Cáritas.

Este año celebramos el 750 Aniversario de esta institución: “75 años de amor por los demás”, de
lucha contra la pobreza y de promoción del desarrollo integral de las personas, especialmente de los más pobres y excluidos dentro y fuera de nuestras fronteras. ¡Felicidades Cáritas!

Lo más importante de esta historia de amor y servicio son las miles de personas en nuestro país y en muchas partes del mundo que le han confiado su vida y tantas otras (voluntarios, trabajadores, donantes…) cuya generosidad ha generado nuevas ilusiones, oportunidades y esperanzas. Lamentablemente, su acción va a ser cada vez más necesaria en un contexto de inequidad provocado por los modelos económicos y el contexto concreto de encarecimiento de la energía y la consiguiente inflación.

Fraternidad abierta y universal

“Todos los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Porque no hemos recibido el espíritu de esclavos para caer en el temor; sino que se os ha dado un Espíritu de hijos adoptivos que os hace gritar: “¡Abba! ¡Padre!” El Espíritu en persona se une a nuestro espíritu para confirmar que somos hijos de Dios” (Rm 8,5-27).

Ciertamente, cuando vivimos esta experiencia, el ejercicio de la fraternidad no es un deber categórico, sino un impulso del corazón que nos encamina hacia los hermanos y nos empuja a la fraternidad. Todos estamos invitados a caminar juntos viviendo la sinodalidad, es decir, dejándonos guiar por la luz del Espíritu Santo, escuchándonos unos a otros y prestando especial atención a los que están en la periferia. El camino sinodal es una invitación a reconocer la fuerza salvífica de sus vidas y a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia. Ellos son compañeros de camino.

Paz y presencia

Nos dice San Pablo: “Cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva” (1Co 11, 26); palabras que nos invitan a anunciar la muerte redentora de Cristo y que fortalecen nuestra esperanza en el encuentro definitivo con Él. Urge abrir caminos de esperanza, en la certeza de que Dios sigue derramando en la humanidad semillas de bien (cf. FT 54).

En el camino de la vida no estamos solos, Cristo camina con nosotros y nos alimenta con el Pan de Vida “panís angelorum, factus cibus viatorum”. Jesús es alimento espiritual que ayuda, sostiene y fortalece la esperanza de los creyentes; la piedra angular que nos fundamenta en el itinerario hacia el cielo al tiempo que consolida la comunión en la que vivimos cotidianamente con la Iglesia celestial.

Santa Teresa de Calcuta, la Santa de los más pobres entre los pobres, habla así del Santísimo Sacramento: “El privilegio que tenemos de adorarle cada día es uno de sus más grandes regalos. Si tienes un corazón limpio, siempre podrás ver esa conexión hermosa entre el Pan de vida y el cuerpo roto de Cristo en el pobre”.

En este día nos recogemos y nos adentramos en el silencio ante el misterio de la fe. Contemplamos el “asombro eucarístico”, como lo llamó san Juan Pablo II, y con agradecimiento adoramos el sacramento en el que Cristo quiso “concentrar” para siempre su amor infinito. Por tanto, la solemnidad del “Corpus Christi” hace que nuestra vida cristiana junto a la adoración nos lleve de la mano al compromiso para transformar con Cristo la historia hasta su perfeccionamiento en la Jerusalén celeste (cf. NMI 29). La presencia de Cristo nos dona la paz que necesitamos y que necesita el mundo; una paz que nos lleva a estar presentes junto al Cuerpo de Cristo en los necesitados.

“Te adoramos, oh verdadero Cuerpo nacido de la Virgen María”. Amén.

Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social

06/06/2022

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.