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La Iglesia en España ha celebrado la fiesta del Sínodo: 220.000 personas implicadas

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La Iglesia en España ha celebrado la fiesta del Sínodo: 220.000 personas implicadas

“Id, amigos y hermanos. El Señor os envía como sembradores de la buena semilla del Reino. Ahondad en vuestra participación en el Misterio, para que la Comunión se afiance y ensanche y la Misión se adentre en la espesura de la historia, hasta que Él vuelva”. Con estas palabras del secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), mons. Luis Argüello, ha concluido la tarde de este sábado la fase diocesana del Sínodo 2021-2023, “Por una Iglesia Sinodal: Comunión, Participación y Misión”.

La Iglesia en España ha celebrado hoy la fiesta del Sínodo. Pasadas las once de la mañana daba comienzo, en la Fundación Pablo VI, la Asamblea final con la que se cierra la fase diocesana del Sínodo 2021-2023, “Por una Iglesia Sinodal: Comunión, Participación y Misión”.

En torno a 600 personas, representantes de todas las diócesis españolas se darán cita en esta Asamblea Sinodal. La mayoría de los asistentes fueron laicos, pero también se contó con la presencia del nuncio del Papa Francisco, monseñor Bernardito Auza, 52 obispos, en torno a 70 sacerdotes, religiosas, religiosos, miembros de otras confesiones y religiones. Ellos han representado hoy a los casi 220.000 implicados en este recorrido sinodal que comenzó a caminar el 17 de octubre de 2021.

Representación sevillana

De la Archidiócesis de Sevilla acudió el vicario episcopal para la Nueva Evangelización, el presidente de Cáritas Andalucía y miembros del Equipo de Trabajo del Post Congreso de Laicos, de la Institución Teresiana, de la Comisión Permanente de la Delegación diocesana de Apostolado Seglar y otras delegaciones diocesanas. Quince personas en total que conocieron las aportaciones recopiladas de la Fase Diocesana del Sínodo a nivel nacional.

El proceso sinodal en la Iglesia en España: testimonios y síntesis final

La Asamblea llegaba a las doce del mediodía escuchando lo que ha supuesto en las personas implicadas estos meses de experiencia sinodal. Algunos han estado de manera presencial. Otros, a través de vídeos. Pero gracias a cada uno de ellos, una treintena, se han resaltando los distintos aspectos que les han marcado en este proceso.

El momento central del encuentro ha sido en torno a las doce y media. Es el tiempo que estaba marcado para conocer la síntesis final. Isaac Martín, laico de la diócesis de Toledo; Dolores García, presidenta del Foro de Laicos; y Olalla Rodríguez, laica de la Renovación carismática católica han sido las voces del equipo sinodal, que ha redactado este documento a la luz de todas las aportaciones que se han recibido desde las 70 diócesis, de la vida consagrada, movimientos, asociaciones y todos aquellos colectivos o personas individuales que han querido sumarse a esta invitación del papa Francisco.

El acontecimiento eclesial que más gente ha convocado para un trabajo continuado en la Iglesia en España: casi 220.000 personas implicadas.

La presentación de esta síntesis es una radiografía de lo que ha supuesto la fase diocesana del Sínodo, el acontecimiento eclesial que ha conseguido convocar a más gente para un trabajo continuado en la experiencia de la Iglesia en España. Ha implicado a casi 220.000 personas, con más de 14.000 grupos, la mayoría en parroquias, pero también en numerosas congregaciones religiosas, regionales, monasterios de clausura, Cáritas diocesanas, movimientos y asociaciones laicales e institutos seculares.

De hecho, este movimiento sinodal comenzó su andadura superando las dificultades de la pandemia y de la falta entusiasmo, especialmente por parte de algunos sacerdotes. Y al terminar el proceso, los grupos han mostrado su profundo agradecimiento por este tiempo vivido: un momento de gracia, construido desde la escucha mutua, activa y respetuosa, la apertura para hablar con franqueza, compartiendo experiencias gratificantes y con intercambios constructivos.

Por eso, lo más valorado ha sido el proceso mismo: una Iglesia que se encuentra para escucharse y ponerse en discernimiento, dando continuidad al camino que se emprendió en el Congreso de Laicos de febrero 2020.

Conversión personal y proximidad para avanzar en la misión de la Iglesia

Desde los grupos sinodales se lanzan dos ideas para avanzar en la misión de la Iglesia: la conversión personal y la proximidad. Una fuerte conversión personal, comunitaria y pastoral a través de la oración, los sacramentos y la formación. Y la proximidad, siendo una Iglesia que escucha, acompaña y se hace presente donde están quienes necesitan tanto acompañamiento material como espiritual.

Para hacerlo posible se resalta la importancia de la complementariedad y la corresponsabilidad de las tres vocaciones: laicado, sacerdocio y vida consagrada. Para ello, se advierte, hay que evitar el clericalismo, la falta de compromiso laical o perder la esencia de la vida consagrada. Y crecer en la identidad que cada uno tiene y en su misión en cada campo de la Iglesia.

También se hace necesaria la formación continua de todos y en todos los temas de la vida pública y de la enseñanza de la Iglesia.

Temas que han tenido incidencia en el proceso sinodal

Respecto a los temas que han tenido mayor incidencia en este proceso sinodal, destacan el papel de los laicos, especialmente el de la mujer, en los órganos de responsabilidad y de decisión en la Iglesia; los abusos sexuales, de poder y de conciencia en la Iglesia, manifestando la necesidad de perdón, acompañamiento y reparación; y la necesidad de institucionalizar y potenciar los ministerios laicales.

También se ha hablado, aunque con menor incidencia, de la ordenación de las mujeres y el celibato opcional. En este sentido, se ha plasmado la necesidad de saber transmitir mejor a la sociedad la importancia del Magisterio de la Iglesia en torno a esas cuestiones.

Además, se ha llamado la atención sobre la importancia de que la Iglesia tenga una mirada específica respecto al tema de la diversidad. La Iglesia se ofrece de manera especial a aquellas personas que se sienten en las periferias por su origen étnico, por su situación familiar o económica o por su orientación sexual.

Tres llamadas entrelazadas: Sinodalidad, participación y superar el clericalismo

En las aportaciones de los grupos de trabajo se resumen tres llamadas entrelazadas entre sí. Crecer en sinodalidad, lo que exige formación en sinodalidad, capacidad de acogida, escucha activa, comprensión, acompañamiento y discernimiento. Dar cabida a las preguntas con el fin de conocer, a partir de la escucha abierta a las aportaciones de todos, el plan de Dios para este tiempo y para este lugar.

Promover la participación de los laicos, empezando por definir los asuntos respecto de los cuales sus participaciones tienen carácter decisorio, especialmente en aquellos campos que son más propios de su vocación en el mundo.

Y superar el clericalismo, compartiendo responsabilidades, lo que también implica, en ocasiones, vencer la pasividad y la falta de implicación de muchos fieles laicos en la edificación de la Iglesia.

Tras la presentación de las conclusiones, en torno a las 13.30 h., los participantes se reúnen por grupos para reflexionar a nivel personal y grupal. En estos encuentros se comparten impresiones y se podrán añadir nuevas aportaciones.

Con información de la Conferencia Episcopal

 

Galería fotográfica del acto

 

 

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Visita pastoral a la delegación de Pastoral Vocacional y al secretariado de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso

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Visita pastoral a la delegación de Pastoral Vocacional y al secretariado de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso

El viernes 10 de junio, en las horas de la mañana, el obispo de Guadix, Don Francisco Jesús Orozco, en compañía del moderador de la Curia y vicario general, José Francisco Serrano, realizó la visita pastoral al secretariado diocesano de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso y a la delegación diocesana de Pastoral Vocacional.

Durante el encuentro con el responsable, John Alexander Melo, se revisó el funcionamiento y las actividades de estas delegaciones, así como los lineamientos y directrices que se quieren seguir para el próximo curso.
Respecto al secretariado de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso, se analizó la presencia de las distintas religiones cristianas y no cristianas en nuestra diócesis. El obispo, como principio y fundamento visible de unidad en nuestra Iglesia diocesana de Guadix, manifestó su preocupación e interés para que se sigan buscando puentes para el diálogo, la oración común y la búsqueda objetiva de la verdad, así como también la realización de diversas actividades encaminadas a buscar y procurar la unidad.
Por otra parte, en referencia a la delegación diocesana de Pastoral Vocacional, que es una de las prioridades de Monseñor Francisco Jesús, se estableció como objetivo estructurar e impulsar la Pastoral Vocacional en nuestra diócesis de Guadix a través del trabajo conjunto, testimonio y compromiso de todos los sacerdotes y demás agentes de pastoral, para animar a los jóvenes a responder al llamado de Jesús a seguir sus huellas a través del ministerio sacerdotal y la vida religiosa. Para la consecución de este objetivo, entre otras actividades, se ha proyectado para el próximo curso, en unión con la Pastoral Juvenil y en coordinación con los párrocos y los profesores de religión, visitar por arciprestazgos, cada uno de los grupos de catequesis e institutos presentes en nuestra diócesis, con el fin de propiciar espacios de encuentro y diálogo para que los jóvenes puedan descubrir el proyecto de Dios en su vida.
Finalmente, el obispo resalto la importancia del trabajo por las vocaciones en los distintos ámbitos de nuestra diócesis, recordando que todos (familias, párrocos, profesores de Religión y demás agentes de pastoral) somos corresponsables del trabajo por las vocaciones, no sólo en el ámbito de la oración por ellas, sino también en el trabajo efectivo por su promoción y su cuidado.

John Alexander Melo
Delegado diocesano de Pastoral Vocacional
Director del secretariado diocesano de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso

 

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Las Misioneras de Cristo Sacerdote de Huéscar celebraron la solemnidad de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote

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Las Misioneras de Cristo Sacerdote de Huéscar celebraron la solemnidad de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote

El jueves posterior a Pentecostés se celebra la fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, en la que se recuerda de una forma especial la santidad y la belleza del sacerdocio de Jesucristo. Una solemnidad que cada año la celebran en comunión los presbiterios diocesanos junto con su obispo.

Esta festividad también la celebran las Misioneras de Cristo Sacerdote, por ser una congregación de espíritu sacerdotal. La fuente original de su espíritu la hallamos en la oración sacerdotal de Cristo: “Por ellos me santifico para que también ellos sean santificados en la verdad” (Jon 17-19) y en el fuerte clamor de Cristo a sus discípulos: “La mies es mucha y los operarios pocos, rogad, pues, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies” (Mt 9,37-38)
Desde que en el año 1972, la Conferencia Episcopal Española estableció la fiesta, de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, en el calendario de nuestro país, las misioneras lo celebran como solemnidad, teniendo una autorización concedida por la Congregación para el Culto Divino.
Y esto fue lo que realizó la comunidad de Misioneras de Cristo Sacerdote que están en la parroquia de Huéscar. Fue en la eucaristía de las 8 de la tarde del jueves 9 de junio. En ella también renovaron sus votos de castidad, pobreza y obediencia, como hacen cada año en este día.
Al finalizar la eucaristía se les entregó un pequeño detalle en agradecimiento a su labor pastoral que realizan en la parroquia.
Igualmente, la madre Piedad, superiora de la comunidad, dirigió unas palabras a los fieles presentes en la eucaristía, en las que agradeció la gran acogida que han tenido en la parroquia, la alegría que ha supuesto para ellas volver a sus raíces, y pidió que no nos olvidemos de rezar por las vocaciones.
José Antonio Martínez
Párroco de Huéscar

 

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La Diócesis de Huelva participa en la Asamblea Final del Sínodo

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Durante estos siete meses se ha realizado un proceso de escucha y discernimiento, que se ha concretado en la recopilación del trabajo de las asambleas particulares celebradas en las 70 diócesis españolas que han participado en este proceso sinodal, entre las que se encuentra la Diócesis de Huelva que celebró su particular encuentro conclusivo el pasado 26 de marzo. Además, la secretaría del Sínodo de la Conferencia Episcopal ha recibido los aportes de la vida consagrada, movimientos, asociaciones y todos aquellos colectivos o personas individuales, que han querido sumarse a esta invitación del Papa Francisco.

Entre los 600 representantes llegados de todas las iglesias locales españolas, la Diócesis de Huelva ha estado representada por nuestro obispo, D.Santiago Gómez Sierra, y miembros del equipo coordinador de la fase diocesana en Huelva: el vicario episcopal de Huelva, Joaquín S. Sierra, la hermana Amelia López, el matrimonio formado por Coronada Baquero y Juan José Bonson, y los laicos Luis Miguel Arroyo y Héctor Manuel Sánchez.

En esta Asamblea se ha presentado la síntesis final, realizada por el equipo sinodal de la Conferencia Episcopal Española, que recoge todas esas aportaciones recibidas de este proceso sinodal de la Iglesia en España, y que se enviará a la Secretaría General del Sínodo. En concreto, se estima que se han implicado más de 215.000 personas.

Una verdadera experiencia eclesial

La jornada ha comenzado con los saludos de bienvenida por parte del cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro; del cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, presidente de la CEE, y el nuncio apostólico en España, Mons. Bernardito Auza. Además, el Secretario General del Sínodo de los Obispos, cardenal Mario Grech, se ha hecho presente en el encuentro con un vídeo mensaje. Por parte del Equipo Sinodal de la CEE, ha saludado el sacerdote Luis Manuel Romero, y la laica Olalla Rodríguez.

Tras la oración de invocación al Espíritu Santo, verdadero protagonista del Sínodo, una serie de testimonios sobre este proceso sinodal en la Iglesia en España, han dado paso a la presentación de la síntesis de la Iglesia en España, a cargo de realizada Isaac Martín, laico de la diócesis de Toledo; Dolores García, presidenta del Foro de Laicos y Olalla Rodríguez, laica de la Renovación carismática católica, todos ellos miembros del Equipo sinodal de la CEE, que han hecho de portavoces del discernimiento realizado por todo el equipo en estos días pasados, a la luz de todos las aportaciones recibidas. 

Durante la segunda parte de la mañana, los participantes se han reunido en grupos para reflexionar a nivel personal y grupal, con el objetivo de compartir sus impresiones e incluso añadir nuevas aportaciones después de la escucha de esa síntesis final. De este modo, ha sido por la tarde, tras el almuerzo, cuando ha sido dado a conocerlos aspectos añadidos o “subrayados” que los grupos han destacado por la mañana, con la mirada puesta especialmente en el futuro de la Iglesia y su misión en medio del mundo.

La Jornada ha concluido con la celebración de la eucaristía presidida por el presidente de la CEE, cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, y con un acto final de envío que ha realizado el secretario general de la CEE, Mons. Luis Argüello, obispo auxiliar de Valladolid, en el que ha invitado a seguir el camino sinodal en todos los ámbitos de la vida.

Mons. Vicente Giménez, arzobispo emérito de Zaragoza y responsable del grupo coordinador de la CEE para la fase diocesana del Sínodo, hacía entrega del documento síntesis de todas las aportaciones de las diócesis españolas al presidente de la CEE y arzobispo de Barcelona, Card. Juan José Omella, que a su vez depositará en la Secretaría General del Sínodo.

Más información:

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Homilía de Mons. José Ángel Saiz Meneses en la ordenación de ocho presbíteros (11-06-2022

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Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla
Sábado 11 de junio de 2022
Lecturas: Is 58,7-10; Sal 22; I Corintios 2,1-5; Mt 5,13-16

«Vosotros sois la sal de la tierra…Vosotros sois la luz del mundo». Queridos: Arzobispo emérito, hermano en el episcopado, Vicario General, Consejo Episcopal, Cabildo de la Catedral, Rector y formadores de nuestro Seminario, presbíteros, diáconos, seminaristas, miembros de la vida consagrada, hermanas y hermanos todos en el Señor. Especialmente queridos Rubén, Jesús, Alejandro, Víctor Manuel, Manuel, Manuel Jesús, Francisco Javier, Aniceto, y familiares que los acompañáis en un día tan señalado. Hoy la Iglesia en Sevilla está de fiesta. Por la misericordia de Dios, vamos a ordenar a ocho presbíteros, alumnos de nuestro seminario. Damos gracias a Dios, que nos sigue bendiciendo con nuevas vocaciones.

El evangelio que hemos escuchado es continuación de las bienaventuranzas. Jesús nos enseña en qué consiste ser cristiano: ser la sal de la tierra y la luz del mundo. La sal es la primera de las imágenes para definir la identidad del discípulo. Se trata de un elemento que encontramos en las distintas culturas, un elemento especialmente apreciado en la antigüedad. Conserva los alimentos, evita la deshidratación, da sabor, cicatriza las heridas y evita las infecciones. Ofrecerla a los huéspedes era signo de hospitalidad y también se utilizaba en los pactos y alianzas. Por último, la sal significa también sabiduría.

Por eso se convierte en un elemento de gran expresividad para explicar la misión del discípulo de Jesús en medio de la tierra, en medio de la sociedad. Un elemento cuya presencia es discreta, pero si está ausente se echa a faltar, que pasa desapercibido, pero actúa eficazmente. Gran misión la del discípulo de Jesús: Dar sabor, vigor y consistencia a la vida, a la familia, a la sociedad, a una humanidad que lo necesita; ofrecer esperanza y gozo sereno, ser testigo del amor de Dios.

El discípulo también está llamado a ser la luz del mundo. En el mundo material el sol es la luz, sin la cual no se distingue el color, ni se percibe la belleza de las cosas. Cuando la luz desaparece resulta difícil distinguir las realidades materiales que nos rodean. La imagen de la luz está muy presente en la Sagrada Escritura. Según el profeta Isaías, la luz de Israel y de todas las naciones será el Mesías. En el evangelio de san Juan (cf. 8,14), Jesús afirma de sí mismo que es la luz del mundo, y lo mismo afirma de los discípulos: “Vosotros sois la luz del mundo”.

Es este un profundo misterio que san Pablo recoge en la segunda carta a los Corintios (cf. 4,6): la luz de Dios brilla en la faz de Cristo y de ella se irradia al corazón de los apóstoles, y por los apóstoles al mundo. Como Cristo es la luz del Padre, los apóstoles son la luz de Cristo. “Vosotros sois la luz del mundo”. Esta expresión contiene una significación profunda y un compromiso enorme, porque no dice Jesús que somos una luz más entre otras muchas posibles, sino que somos “la luz”. Sólo podemos serlo en la medida que vivamos unidos a Cristo. Para vivir esa unión, para avanzar en esa experiencia, es preciso vivir un encuentro personal con Él, y permanecer en comunión de vida y amor.

Centrar la vida en Cristo nos ayudará a superar una tentación que señala la carta de san Pablo a los cristianos de Corinto. En la comunidad hay divisiones y partidos, porque no acaban de entender el mensaje evangélico. San Pablo les hará ver que la fuerza del Evangelio no proviene de la retórica brillante del predicador, sino de la cruz de Cristo. Contrapone la sabiduría humana y la sabiduría divina, que es la ciencia de Cristo crucificado, santificación y redención, la única gloria y la fuerza que sostiene al apóstol, el único fundamento de su acción.

Como discípulos de Jesús, como miembros de la Iglesia, estamos llamados a ser sal de la tierra y luz del mundo. Desde la unión con Él, con la oración, con la celebración de los misterios de la fe, con el sacrificio, con el compartir solidario. La Iglesia, Pueblo de Dios, por el bautismo es pueblo profético, sacerdotal y real. Todos sus miembros participan de la misión de Cristo y reciben la misión de ser testigos y profetas, de ofrecer sacrificios espirituales, de ser servidores. Nuestro Señor también elige a unos hombres que por la imposición de las manos participan de su ministerio sagrado, renuevan su sacrificio redentor, alimentan al pueblo con la palabra y los sacramentos, y guían con solicitud y amor. (Cf. Prefacio de la Misa Crismal)

Queridos Rubén, Jesús, Alejandro, Víctor Manuel, Manuel, Manuel Jesús, Francisco Javier, Aniceto, el contenido de vuestro ministerio se concreta en el oficio profético, sacerdotal y de servicio. El presbítero es discípulo que escucha la palabra, que profundiza y contempla la Palabra; transmite la Palabra en forma de proclamación, enseñanza e iluminación de las situaciones de la historia. En esta transmisión no debéis olvidar nunca que no sois dueños de la Palabra, sino servidores. Y, por último, tened presente que la transmisión de la Palabra conlleva a menudo un componente de cruz para el predicador debido a las dificultades y las incomprensiones. En todo momento, el Señor será vuestra fuerza y consuelo.

Conducir la comunidad será parte esencial de vuestro ministerio presbiteral haciendo presente a Jesucristo Cabeza y Pastor. Con espíritu de servicio, como el Señor, hasta dar la vida, como el Señor. Animando y garantizando los distintos carismas. Acogiendo, discerniendo y coordinando los distintos dones. Ejerciendo esta guía con libertad y humildad. Acogiendo especialmente a los más pobres y necesitados.

En la celebración de los sacramentos, particularmente en la Eucaristía, seréis signo y representación de Cristo. Esto comporta un movimiento interior de identificación. Hasta el punto de que la expresión “Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros”, llegue a ser propósito firme de unión con el Señor en su gesto de entrega.

La celebración de la Eucaristía no es un acto más de vuestro ministerio. Es la raíz, es el centro, es el sentido principal de vuestra vida sacerdotal. La caridad pastoral fluirá fundamentalmente del sacrificio eucarístico, de la identificación con Jesucristo que se entrega por la salvación de todos, de la vivencia profunda de las actitudes del Buen Pastor que da la vida por las ovejas. Unidos a Jesús, ofreced vuestras esperanzas, trabajos, sufrimientos, alegrías; en definitiva, la vida entera. Que vuestra vida sacerdotal tenga en la Eucaristía la raíz, el centro y la culminación.

Seguid el ejemplo de Cristo Buen Pastor, que no vino a ser servido, sino a servir hasta dar la vida. Confiad plenamente en el Señor y en su palabra. Sin miedo a las propias debilidades o a las dificultades ambientales. No debemos tener miedo porque Jesús resucitado camina junto a nosotros, porque reside en nosotros la fuerza del Espíritu Santo, porque hacemos camino en familia, en la Iglesia, porque María Santísima, estrella de la nueva evangelización, es la luz que nos guía.

Jóvenes que hoy participáis en esta celebración. Vivid intensamente la vida, buscad la verdad y el bien, y Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida, os saldrá al encuentro. Y no tengáis miedo si en algún momento del camino sentís que el Señor os llama a dejar las redes y a seguirle con una dedicación de totalidad. No tengáis miedo del Señor ni de su llamada. Que esta celebración de la Eucaristía y de ordenación de ocho nuevos presbíteros sea ocasión de gracia abundante para nuestra archidiócesis y de frutos abundantes en el seguimiento del Señor. Que así sea.

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Ocho nuevos sacerdotes para la Archidiócesis: “Que la Eucaristía sea la raíz, centro y sentido principal de vuestra vida sacerdotal”

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Ocho nuevos sacerdotes para la Archidiócesis: “Que la Eucaristía sea la raíz, centro y sentido principal de vuestra vida sacerdotal”

La Archidiócesis hispalense está de enhorabuena porque desde esta mañana cuenta con ocho nuevos sacerdotes que servirán a la Iglesia diocesana con ilusión y entrega.

La ceremonia ha tenido lugar en la Catedral de Sevilla y ha sido presidida por el arzobispo, monseñor José Ángel Saiz, y concelebrada por el rector del Seminario diocesano, Antero Pascual; el deán de la Catedral, Teodor León; y el secretario general de la Archidiócesis, Isacio Siguero. Además, se ha retransmitido online por el Canal de Youtube de la Seo. 

En la misma ha participado una amplia representación del clero diocesano, la comunidad del Seminario Metropolitano y multitud de familiares, amigos y allegados de los ocho ordenados: Aniceto Vadillo (36 años),  de la Parroquia de la Asunción, de Osuna; Alejandro García (27), de la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, de Sevilla; Javier Sancho (27), de la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima, de Los Rosales; Jesús García (25), de la Parroquia de San Marcos Evangelista, de El Saucejo; Manuel Robledo (28), de la Parroquia de Santa María la Mayor, de Sanlúcar la Mayor; Manuel Mena (28), de la Parroquia Santa María de la Mesa, de Utrera; Rubén Blasco (38), de la Parroquia de Omnium Sactorum, de Sevilla y Victoriano Martín (35), de la Parroquia de Nuestra Señora de la Antigua y Beato Marcelo Spínola, de Sevilla.

Ser sal y luz del mundo

Monseñor Saiz ha comenzado su homilía dando gracias a Dios “que nos sigue bendiciendo con nuevas vocaciones”, para a continuación hacer una reflexión a raíz del Evangelio del día: “Jesús nos enseña en qué consiste ser cristiano: ser la sal de la tierra y la luz del mundo”. Al respecto, explicaba, la sal tiene múltiples significados en las distintas culturas (“conserva los alimentos, da sabor, cicatriza heridas, es signo de hospitalidad y de sabiduría…”). Se trata, por tanto, de un elemento “cuya presencia es discreta, pero si está ausente se echa a faltar”. De igual forma, ha señalado, “la gran misión del discípulo de Jesús es dar sabor, vigor y consistencia a la vida, a la familia, a la sociedad, a una humanidad que lo necesita; ofrecer esperanza y gozo sereno, ser testigo del amor de Dios”.

Por otra parte, “el discípulo también está llamado a ser luz del mundo”. Tras hacer un breve recorrido por algunos pasajes de la Sagrada Escritura en los que está presente la imagen de la luz, el arzobispo ha profundizado “en este misterio que san Pablo recoge en la segunda carta a los Corintios: la luz de Dios brilla en la faz de Cristo y de ella se irradia al corazón de los apóstoles, y por los apóstoles al mundo. Como Cristo es la luz del Padre, los apóstoles son la luz de Cristo”. En esta línea, ha apuntado, “solo podemos ser la luz en la medida que vivamos unidos a Cristo” y experimentemos “un encuentro personal con Él”.

Asimismo, ha ofrecido a los nuevos sacerdotes otros consejos para mantener esa unión: la oración, la celebración de los misterios de la fe, el sacrificio y el compartir solidario. “El contenido de vuestro ministerio se concreta en el oficio profético, sacerdotal y de servicio”, ha añadido el prelado dirigiéndose expresamente a los ordenandos. Igualmente, les ha recordado que el presbítero debe transmitir la Palabra “en forma de proclamación, enseñanza e iluminación de las situaciones de la historia. En esta transmisión no debéis olvidar nunca que no sois dueños de la Palabra, sino servidores”.

Consejos del pastor

Por otra parte, ha enumerado una serie de actitudes a la hora de conducir una comunidad: “Hacerlo con espíritu de servicio, hasta dar la vida, como el Señor. Animando y garantizando los distintos carismas. Acogiendo, discerniendo y coordinando los distintos dones. Ejerciendo esta guía con libertad y humildad. Acogiendo especialmente a los más pobres y necesitados”. Todo ello –ha asegurado- se apoyará únicamente en la celebración de la Eucaristía, “raíz, centro y sentido principal de vuestra vida sacerdotal”.

Finalmente, monseñor José Ángel Saiz ha pedido a los ocho nuevos sacerdotes “seguir el ejemplo de Cristo Buen Pastor, que no vino a ser servido, sino a servir hasta dar la vida”.

Para acabar su homilía, el arzobispo hispalense ha querido dirigirse a los jóvenes para que vivan “intensamente la vida” y busquen “la verdad y el bien”. Además, les ha invitado a no tener miedo “si en algún momento del camino sentís que el Señor os llama a dejar las redes y a seguirle con una dedicación de totalidad”.

Tras la ordenación y la imposición de manos por parte no solo del arzobispo sino de gran parte del clero diocesano, los nuevos sacerdotes se han mostrado visiblemente emocionados.

Está previsto que las próximas semanas se anuncien sus primeros destinos pastorales.

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Asamblea final: presentación de la síntesis final

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La Iglesia en España vive hoy la fiesta del Sínodo. Pasadas las 11.00 horas daba comienzo, en la Fundación Pablo VI, la Asamblea final con la que se cierra la fase diocesana del Sínodo 2021-2023, “Por una Iglesia Sinodal: Comunión, Participación y Misión”.

El momento central del encuentro llega a las 12.30 h. Es el tiempo marcado para conocer la síntesis final. Isaac Martín, laico de la diócesis de Toledo; Dolores García, presidenta del Foro de Laicos; y Olalla Rodríguez, laica de la Renovación carismática católica son las voces del equipo sinodal que ha redactado este documento a la luz de todas las aportaciones que se han recibido desde las 70 diócesis, de la vida consagrada, movimientos, asociaciones y todos aquellos colectivos o personas individuales que han querido sumarse a esta invitación del papa Francisco.

El acontecimiento eclesial que más gente ha convocado para un trabajo continuado en la Iglesia en España: casi 220.000 personas implicadas

La presentación de esta síntesis es una radiografía de lo que ha supuesto la fase diocesana del Sínodo, el acontecimiento eclesial que ha conseguido convocar a más gente para un trabajo continuado en la experiencia de la Iglesia en España. Ha implicado a casi 220.000 personas, con más de 14.000 grupos, la mayoría en parroquias, pero también en numerosas congregaciones religiosas, regionales, monasterios de clausura, Cáritas diocesanas, movimientos y asociaciones laicales e institutos seculares.

Por eso, lo más valorado ha sido el proceso mismo: una Iglesia que se encuentra para escucharse y ponerse en discernimiento, dando continuidad al camino que se emprendió en el Congreso de Laicos de febrero 2020.

De hecho, este movimiento sinodal comenzó su andadura superando las dificultades de la pandemia y de la falta entusiasmo, especialmente por parte de algunos sacerdotes. Y al terminar el proceso, los grupos han mostrado su profundo agradecimiento por este tiempo vivido: un momento de gracia, construido desde la escucha mutua, activa y respetuosa, la apertura para hablar con franqueza, compartiendo experiencias gratificantes y con intercambios constructivos.

Conversión personal y proximidad para avanzar en la misión de la Iglesia

Desde los grupos sinodales se lanzan dos ideas para avanzar en la misión de la Iglesia: la conversión personal y la proximidad. Una fuerte conversión personal, comunitaria y pastoral a través de la oración, los sacramentos y la formación. Y la proximidad, siendo una Iglesia que escucha, acompaña y se hace presente donde están quienes necesitan tanto acompañamiento material como espiritual.

Para hacerlo posible se resalta la importancia de la complementariedad y la corresponsabilidad de las tres vocaciones: laicado, sacerdocio y vida consagrada. Para ello, se advierte, hay que evitar el clericalismo, la falta de compromiso laical o perder la esencia de la vida consagrada. Y crecer en la identidad que cada uno tiene y en su misión en cada campo de la Iglesia.

También se hace necesaria la formación continua de todos y en todos los temas de la vida pública y de la enseñanza de la Iglesia.

Temas que han tenido incidencia en el proceso sinodal

Respecto a los temas que han tenido mayor incidencia en este proceso sinodal, destacan el papel de los laicos, especialmente el de la mujer, en los órganos de responsabilidad y de decisión en la Iglesia; los abusos sexuales, de poder y de conciencia en la Iglesia, manifestando la necesidad de perdón, acompañamiento y reparación; y la necesidad de institucionalizar y potenciar los ministerios laicales.

También se ha hablado, aunque con menor incidencia, de la ordenación de las mujeres y el celibato opcional. En este sentido, se ha plasmado la necesidad de saber transmitir mejor a la sociedad la importancia del Magisterio de la Iglesia en torno a esas cuestiones.

Además, se ha llamado la atención sobre la importancia de que la Iglesia tenga una mirada específica respecto al tema de la diversidad. La Iglesia se ofrece de manera especial a aquellas personas que se sienten en las periferias por su origen étnico, por su situación familiar o económica o por su orientación sexual.

Tres llamadas entrelazadas: Sinodalidad, participación y superar el clericalismo

En las aportaciones de los grupos de trabajo se resumen tres llamadas entrelazadas entre sí.  Crecer en sinodalidad, lo queexige formación en sinodalidad, capacidad de acogida, escucha activa, comprensión, acompañamiento y discernimiento. Dar cabida a las preguntas con el fin de conocer, a partir de la escucha abierta a las aportaciones de todos, el plan de Dios para este tiempo y para este lugar.

Promover la participación de los laicos, empezando por definir los asuntos respecto de los cuales sus participaciones tienen carácter decisorio, especialmente en aquellos campos que son más propios de su vocación en el mundo.

Y superar el clericalismo, compartiendo responsabilidades, lo que también implica, en ocasiones, vencer la pasividad y la falta de implicación de muchos fieles laicos en la edificación de la Iglesia.

Son testigos de este gran acontecimiento de la Iglesia en España alrededor de 600 personas de todos los ámbitos eclesiales. Están presentes 58 obispos; el nuncio apostólico en España; 80 sacerdotes; 360 laicos; así como más de 100 representantes de la vida consagrada: religiosas y religiosos, monjas de clausura, miembros de Institutos seculares, vírgenes consagradas; y miembros de otras confesiones religiosas.

Ellos representan hoy a los casi 220.000 implicados en este recorrido sinodal que comenzó a caminar el 17 de octubre de 2021.

Sesión inaugural

El encuentro ha comenzado con los saludos de bienvenida del arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro; el presidente de la CEE y arzobispo de Barcelona, cardenal Juan José Omella; y el nuncio apostólico en España, Mons. Bernardito Auza. El secretario general del Sínodo de los Obispos, cardenal Mario Grech, se ha hecho presente con un vídeo mensaje, y ha manifestado su deseo de que “continúes reforzando este estilo de sinodalidad escuchando a todos, sin excluir a ninguno”.

También han dirigido unas palabras a los asistentes dos de los miembros del Equipo Sinodal de la CEE, su secretario, el sacerdote Luis Manuel Romero, y la laica Olalla Rodríguez.

Después de los saludos, una oración compartida invocando al Espíritu Santo, verdadero protagonista del Sínodo, que ha dirigido la Hna. María José Tuñón, ACI, también miembro del equipo Sinodal.

Además, durante toda la jornada está expuesto el Santísimo en la capilla de la Fundación Pablo VI, acompañado en todo momento por miembros de la Adoración Nocturna Española (ANE) y de la Adoración Nocturna Femenina Española (ANFE). Y en el tiempo libre, por los participantes en este encuentro. De este modo, esta Asamblea ha vuelto a recordar la importancia del Espíritu en el discernimiento sinodal, que con su presencia renueva la acción de la Iglesia para llevar el mensaje del Evangelio a todos los pueblos.

El proceso sinodal en la Iglesia en España: testimonios

La Asamblea llega a las 12.00 horas escuchando lo que ha supuesto en las personas implicadas estos meses de experiencia sinodal. Algunos están de manera presencial. Otros, a través de vídeos. Pero gracias a cada uno de ellos, una treintena, se han van resaltando los distintos aspectos que les han marcado en este proceso.

DOSSIER INFORMATIVO

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Retransmisión de la Asamblea Sinodal el sábado 11 de junio a partir de las 10.55 horas.

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El Archivo Diocesano recibe la vista pastoral del obispo y abre sus puertas en la Semana de los Archivos

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El Archivo Diocesano recibe la vista pastoral del obispo y abre sus puertas en la Semana de los Archivos

El Archivo Diocesano ha vivido una semana intensa, esta que termina, en la que se ha celebrado la Semana Internacional de los Archivos. Con motivo de esta celebración, ha abierto sus puertas virtuales -porque siempre las tiene abiertas en la vida real para los que necesitan investigar o consultar un documento- , ya que han hecho un vídeo con el que muestran el rico patrimonio documental y humano que tiene, así como sus instalaciones.

Esta ha sido la manera que han tenido de sumarse a los actos de conmemoración de esta Semana Internacional de los Archivos. El vídeo se puede ver aquí.

Visita pastoral
Monseñor Francisco Jesús Orozco Mengíbar, dentro de la visita pastoral a las instituciones propias del Obispado, la ha celebrado al Archivo Diocesano y a su biblioteca. EWl obispo anima al director, trabajadores y voluntarios del archivo a continuar dando a conocer las riquezas bibliográficas y archivísticas como un modo de realización del primer anuncio de la fe: a niños y jóvenes, por medio del alumnado de la clase de religión, a través de escenificaciones con personajes y marionetas, como también a los adultos en visitas guiadas, en comunión con el secretariado de turismo religioso de la Diócesis. Esta tarea divulgadora ha de ser compatible con el ejercicio de los investigadores y la catalogación de los fondos archivísticos y bibliográficos.
Además, se ha sumido el compromiso de establecer un plan de exhibición del archivo, para todas las edades en clave de “PRIMER ANUNCIO DE LA FE”.

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La familia trinitaria en Sevilla celebra su carisma en la solemnidad de la Santísima Trinidad

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La familia trinitaria en Sevilla celebra su carisma en la solemnidad de la Santísima Trinidad

El 2 de febrero de 1885 se fundó en Madrid el Instituto de Hermanas Trinitarias, una obra que hoy cuenta con numerosas iniciativas en los campos educativo, social, misionero o penitenciario en seis países, y que debe su fundación al venerable Francisco de Asís Méndez y a la madre Mariana Allsopp. Esta religiosa también ha sido declarada venerable por el papa Francisco, que ha reconocido sus virtudes heroicas el pasado 21 de mayo. Se trata de un paso previo en el consiguiente proceso de beatificación, aunque para ello habrá que acreditar un milagro atribuido a su intercesión.

Las hermanas trinitarias están presentes en Sevilla  en la céntrica calle Santa Lucía, muy cerca de la casa natal de santa Ángela de la Cruz. Allí dirigen un colegio, el Beaterio de la Santísima Trinidad, en cuyas aulas reciben formación unos setecientos alumnos de Educación Infantil, Primaria y Secundaria. Inicialmente, los centros educativos de la institución estaban dirigidos a las jóvenes acogidas en ellos, pero progresivamente se abrieron a otras jóvenes externas, así como a la conversión de centros mixtos. Como reza la presentación de sus centros, “desde sus orígenes nuestros centros han tenido la peculiaridad de la atención especial a las necesidades de la juventud, y ha optado por una educación de calidad para quienes menos medios tienen”.

En efecto, las hermanas trinitarias se fundaron para “abrir una puerta de esperanza a muchas jóvenes que buscan llegar a ser lo que su corazón anhela,  realizar sus proyectos de vida, y necesitan quien las acompañe en su camino”. Una puerta abierta, este es el símil que mejor explica el objetivo de sus fundadores.

Al respecto, la hermana María Eliécer Peláez, superiora y directora titular de la Comunidad de las Trinitarias del Colegio Beaterio de la Santísima Trinidad, de Sevilla, manifiesta que lo que define la misión trinitaria en todos sus proyectos “es la manera de mirar, tratar y acompañar a las personas, desde la realidad que viven hacia la meta en la que sueñan, tratando de facilitar al máximo el desarrollo de sus posibilidades, y liberando de los condicionamientos y dificultades que cada situación presenta”.

Misión sin fronteras

En España, las hermanas trinitarias tienen presencia en Madrid, Santander, Barcelona, Sevilla, Granada, Bilbao, León, Málaga y Vigo. Fuera de España en México, Argentina, Uruguay, Guatemala e India.

Su misión apostólica la realizan a través de residencias de jóvenes, hogares de menores, centros Educativos, casas de acogida, Pastoral penitenciaria, y diferentes proyectos sociales y misiones en favor de la juventud y mujer necesitada.

“Nosotros atendemos a la juventud en los diferentes campos y necesidades en los que se encuentren. Pretendemos una atención integral y mantenemos la prioridad a las jóvenes más vulnerables. Es verdad que las situaciones y realidades de la juventud son diversas en los diferentes campos de apostolado, por eso tenemos programas diferentes y personal especializado según cada proyecto. Pero es él mismo fin, una misma pedagogía, los mismos objetivos esenciales, una manera concreta de actualizar la liberación de Jesús en nuestros tiempos”, añade la hermana María Eliécer.

Sobre la venerable Mariana

Las trinitarias destacan de la vida y obra de la venerable madre Mariana Allsopp “su amor desmedido por el Señor, proyectado en la juventud más necesita. La confianza desmesurada en las personas, incluso cuando nadie cree ni confía, cuando todo parece que no hay remedio. Mujer arriesgada y valiente que deja una vida de privilegio pues pertenecía a una clase social acomodada, para darse por completo en la tarea de preservar y rescatar a aquellas jovencitas que sufrían toda clase de pobreza y marginalidad. Así nos lo trasmite a sus hijas Trinitarias”, añadió.

 

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El Obispo de Jaén visita a los mayores de la residencia ‘Altos del Jontoya’

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En la mañana de hoy, 10 de junio,  el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, visitaba por primera vez la residencia de mayores ‘Altos del Jontoya’, gestionada por Edad Dorada- Mensajeros de la Paz. A su llegada, lo recibía el sacerdote diocesano y Presidente de Edad Dorada Andalucía, D. Julio Millán; el director del Centro residencial, D. Juan Cobo; y otros trabajadores de este hogar ubicado a las afueras de Jaén.

Minutos más tarde, Don Sebastián presidió una Eucaristía que estuvo concelebrada por D. Julio Millán y el Secretario particular del Obispo, D. Francisco Javier Cova.

Las lecturas y la oración de los fieles fueron participadas por los residentes y algunos trabajadores de ‘Altos del Jontoya’. El Evangelio fue proclamado por D. Julio Millán.

Homilía
El Obispo quiso comenzar su homilía reconociendo que está muy contento y muy sorprendido de esta hermosa tierra, la del Santo Reino. “Me he encontrado con una  hermosa tierra, llena de gente magnífica, sencilla y  acogedora… Como Obispo me he sentido muy bien acogido y siento que me tratan con mucho respeto, pero también con mucha cercanía”.

Don Sebastián quiso, además, dar las gracias a los mayores todo lo que han ofrecido a lo largo de su vida. “La iglesia de Jaén también es fruto de la vivencia de vuestra fe, tanto en vuestra familia, como en el ámbito parroquial. Gracias por todo lo que habéis dado y que ahora yo, como Obispo, estoy recibido en la Iglesia diocesana”.

En referencia a las lecturas de la Misa, el Pastor diocesano subrayó que “son una invitación a sentir cerca a la Virgen, a sentir ese consuelo y a sentir que nos mantiene cerca de Jesús, nuestro Señor. No debemos olvidarnos de que la Virgen María nunca nos deja solos, en ninguna etapa de nuestra vida. En la fragilidad de la enfermedad o la ancianidad, a los pies de nuestras cruces, también está la Virgen María y también nos podemos abrazar a ella”. Asimismo, explicó que  también le ha sorprendido “el amor tan grande que en esta Diócesis se le tiene a la Virgen, bajo las diversas advocaciones y, por supuesto, bajo la advocación de la Virgen de la Cabeza, nuestra patrona”. Para culminar: “Que el Señor os bendiga y la Virgen María nos sostenga a todos”.

Por su parte, el sacerdote diocesano D. Julio Millán tuvo unas palabras de agradecimiento a Don Sebastián por su visita. “Querido Obispo, Don Sebastián, bienvenido a esta residencia de Edad Dorada- Mensajeros de la Paz. Una residencia con capacidad para 176 residentes de los cuales alrededor de 70 son trastornos de conducta. Una residencia con más de 110 trabajadores, que junto con sus familiares nos permiten formar una gran familia, muy parecida a cualquier pueblo de nuestra provincia. Población frágil y vulnerable, que además de sus cuidados médicos, necesitan de mucha ternura y cariño, que muchas veces es la mejor medicina. Los demás son mayores que al final de sus días, por distintas razones, acaban aquí con nosotros y a los que sentimos nuestra familia, nuestros abuelos, a los que intentamos querer para que no pierdan la alegría”.

Asimismo, Millán quiso explicar que ‘Altos del Jontoya’ es una de las nueve residencias que Edad Dorada tiene en Andalucía, entre las que se encuentra una de discapacidad en Arquillos y un piso tutelado en Alcalá la Real.

D. Julio terminaba sus palabras recordando que queriendo a los mayores “solo le devolvemos tanto como ellos han dado por nosotros. Estos son los preferidos del Señor”.

Visita a las instalaciones

Tras la Santa Misa, el Pastor diocesano pudo visitar fabulosas instalaciones de esta residencia que cuenta con tres edificios diferenciados según el nivel de dependencia de los residentes.

Además, posee unas vistas espectaculares de la ciudad de Jaén, amplios jardines, terrazas, peluquería, podología, gimnasio…. Una construcción que ofrece un ambiente familiar, con una atención individualizada y adecuada a las necesidades de cada uno, favoreciendo la convivencia, el cariño y el apoyo mutuo.

La visita culminaba con un pequeño ágape en el que Don Sebastián pudo departir con los trabajadores, los residentes y sus familiares.

Galería fotográfica: «Vista del Obispo a la residencia Altos del Jontoya»

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