

Canónigo emérito de la S.I Catedral de Granada desde el año 1997.
D. Aureliano García Tello descansa en la paz del Señor desde el pasado 20 de agosto, día en que falleció. Natural de Alhendín, en cuyo cementerio recibió sepultura, D. Aureliano García Tello recibió la ordenación sacerdotal en Granada el 29 de junio de 1951.
Comenzó su ministerio sacerdotal como párroco encargado en la parroquia de San José de Limones y ecónomo en la parroquia de San José de Tózar, el 15 de enero de 1952.
Ese mismo año, en el mes de noviembre, también se ocupó de la parroquia de Nuestra Señora de las Mercedes de Brácana, como ecónomo.
Fue coadjutor de la parroquia de la Expectación de la Virgen de Órgiva, ecónomo de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Polopos, párroco encargado de la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Calicasas, y ecónomo en las parroquias de San Ildefonso y Santa Cristina de Güevejar, por un lado, y de la parroquia de Santa María Magdalena de Pinos Genil, por otro.
El 30 de enero de 1963, fue designado Director Espiritual Abadía del Sacromonte y en 1978, canónigo de la Santa Iglesia Catedral, donde se convirtió en canónigo emérito el 1 de diciembre de 1997. Su última responsabilidad como párroco antes de su jubilación fue en la parroquia de San Matías de Granada, donde llegó el 30 de marzo de 1981.
Apasionado de la poesía, a la que dedicó tiempo para escribir, publicó distintos libros, entre ellos «Destellos de la Palabra» y «Conviérteme a tu brillo».
Paqui Pallarés
Delegada de Medios de Comunicación Social






















El pasado 21 de agosto el pueblo de Arjona celebró el día grande de sus fiestas patronales en honor a los Santos Bonoso y Maximiano, con la celebración de la Eucaristía presidida por Don Sebastián Chico Martínez, Obispo de la Diócesis de Jaén.
El 23 de agosto del año 2014, el pueblo de Porcuna y en especial, la Junta de Gobierno de la Real Cofradía de Ntra. Sra. de Alharilla, veían cumplido un sueño, fruto de la devoción secular que la Santísima Virgen goza entre sus habitantes: la imagen de la Virgen era coronada canónicamente. Se reconocía así, el profundo amor que la Virgen ha tenido siempre entre los fieles y se escribía una nueva página para la historia de la devoción alharillera.






