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Ha fallecido José Muñoz Pérez, delegado de Pastoral Universitaria de 1995 a 2012

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José Muñoz Pérez, catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad de Málaga ha fallecido, en la Residencia Madre Carmen de Málaga, a la edad de 70 años.

Fue director del Secretariado de Pastoral Universitaria de nuestra Diócesis desde 1995 a 2012 y miembro del Consejo Pastoral Diocesano.

Director de la Escuela Universitaria María Inmaculada de Antequera (CAMMIA), en noviembre de 2008 fue nombrado patrono de dicho centro universitario.

Impartió numerosas conferencias, la lección inaugural del curso 2010-2011, y ponencias en encuentros universitarios nacionales e internacionales.

La misa exequial, será el jueves, 21 de julio, a las 11,30 horas en la capilla 2 del Cementerio de Málaga.

En el siguiente vídeo, elaborado en 2016 con motivo del 50 aniversario de la Pastoral Universitaria en Málaga, el propio José Muñoz ofreció su testimonio como responsable de este área de la pastoral malagueña. 

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ECUMENISMO. Ha fallecido el P. Rodrigo Ruiz Serrano SJ

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Ha fallecido el Padre Rodrigo Ruiz Serrano, jesuita, quien fuera delegado diocesano de Ecumenismo y director del Centro Lux Mundi.

El pasado 13 de junio falleció, a los 89 años de edad, el jesuita Rodrigo Ruiz Serrano, nuestro querido Padre Rodrigo, en la residencia de los Jesuitas en el Palo. Fue sucesor del fundador del centro, el Padre Ramón Delius SJ, tanto en el cargo de Director del Centro Lux Mundi como de Delegado Diocesano de Ecumenismo, hasta que su salud se lo permitió.

Sentimos mucho la perdida de una persona que supo en estos años llegar al corazón de todos nosotros con su cercanía, su amabilidad, su sentido del humor y su voz. En sus propias palabras, él representaba al jefe ideal y al que todos queremos tener, “aquel que deja hacer”, y así lo hizo al tomar las riendas del Centro en un momento de transición en muchos aspectos, entre ellos el legal, al transformarnos en una Fundación Diocesana. El padre Rodrigo permitió que Lux Mundi siguiese su camino, sin obstáculos, pero siempre apoyando y acompañándonos en los múltiples compromisos, actividades ecuménicas de oración y encuentro, que se llevan a cabo cada año en Málaga con tanta frecuencia. 

En su vida sacerdotal, tuvo muchos destinos en los que seguramente le recordarán con el mismo cariño con el que lo hacemos nosotros hoy. Le gustaba disfrutar de la actividad social y cultural de Lux Mundi, participando y aportando siempre su alegría y sus canciones. Todos los sábados y domingos, después de la Misa en inglés o en otros momentos, encontraba la oportunidad para alguna anécdota o chiste que nos hacía reír a todos, aunque a veces nos pusiera en apuros al intentar traducir los chistes o las anécdotas locales.

Los últimos tres años de su vida los pasó en la enfermería de los Jesuitas en el Palo, donde su último superior el P. Luis Aparicio, nos contó que allí su misión era “Orar por la Humanidad, la Iglesia y por la Compañía de Jesús” y muy seguramente por Lux Mundi y por la Unidad. Allí en la enfermería y mientras pudo, atendió nuestras visitas y contestó siempre nuestras llamadas, interesándose siempre por Lux Mundi. 

El pasado jueves 28 de junio se celebró una Misa especial con sus cenizas, que luego se colocaron en el columbario de la iglesia del Sagrado Corazón en Málaga. Acompañado por sus hermanos Jesuitas y algunos de nosotros, dimos gracias a Dios por los bonitos recuerdos y enseñanzas que nos dejó, por su contribución como Delegado de Ecumenismo y director del Centro Lux Mundi a la Unidad de la Iglesia y al Ecumenismo en Málaga. El Padre Rodrigo disfrutó muchas veces de esos momentos únicos en los que experimentamos la Unidad en la diversidad, pero estamos seguros de que él ya goza de la Unidad verdadera y ya vive en el Amor, la Verdad y la Alegría eterna, atributos que él también supo compartir con nosotros durante su vida. 

Fundación Lux Mundi

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«En estos días de nombramientos nos ponemos aún más en las manos del Espíritu Santo»

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NoticiaPodcasts diocesanos

Javier Guerrero, vicario para la Evangelización

Publicado: 20/07/2022: 15

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Acogida

En plena época de nombramientos, primeros destinos y cambios de destino para los sacerdotes de la diócesis, el Vicario para la Evangelización, Javier Guerrero, se acerca a los micrófonos de COPE Málaga para compartir con los oyentes cómo es el proceso y cómo recibir la noticia en las parroquias. Aquí pueden escuchar el podcast.

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Ha fallecido el sacerdote y canónigo Ángel Gómez Guillén

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Ha fallecido el sacerdote y canónigo Ángel Gómez Guillén

En la mañana de hoy ha fallecido en su domicilio el sacerdote sevillano Ángel Gómez Guillén. Nacido el 29 de noviembre de 1943, fue ordenado presbítero en la capital hispalense el 30 de junio de 1968. En la actualidad era canónigo emérito y vicerrector de la iglesia colegial del Divino Salvador, así como director espiritual de la Hermandad del Amor y colaborador de la Delegación Diocesana de Medios de Comunicación.

Su desempeño al servicio de la Iglesia se ha dejado sentir en numerosos destinos pastorales y responsabilidades en la Curia diocesana. Durante ocho años (1969-1977) fue miembro del equipo sacerdotal de Santa María Magdalena, en Arahal; posteriormente párroco de San Cristóbal Mártir, de Burguillos; y rector de la iglesia del antiguo convento de Santa Clara (hasta enero de 2001); si bien ha sido la iglesia sevillana del Salvador a la que más se le ha vinculado, desde que fuera nombrado, como adscrito, en 1990.

Fue delegado diocesano de Pastoral Litúrgica (1973-2005), formador del Seminario (1984-1991), profesor de Religión (1985-2008) y director del Instituto de Liturgia San Isidoro (1988-2013). En el Cabildo Catedral ha desempeñado las responsabilidades de prefecto de Liturgia, maestro de ceremonias y chantre.

Su dedicación a la Comunicación desde la Curia diocesana se concretó con la dirección de la revista Iglesia en Sevilla –popularmente conocida como ‘la hojita diocesana’- entre 1990 y 2012, y la colaboración permanente con este semanario hasta el momento de su fallecimiento.

Descanse en paz este hombre bueno y afable, que tantos servicios ha prestado a la sociedad y la Iglesia sevillanas.

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Falleció en Coria D. Félix Pérez García, decano del clero de nuestra diócesis

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El pasado día 18 de junio falleció el sacerdote de esta Diócesis de Huelva, Rvdo. D. Félix Pérez García a los noventa y siete años de edad, decano del clero onubense. Había nacido en Descargamaría (Cáceres) en 1925. Habiendo sentido la llamada del Señor a seguirlo hizo sus estudios eclesiásticos en el Seminario de Ciudad Rodrigo, ciudad episcopal en la que recibió el sagrado Orden del Presbiterado el 16 de julio de 1950.

Habiendo prestado sus servicios pastorales en la diócesis civitatense, en el año 1971 fue admitido por Monseñor González Moralejo, Obispo de Huelva, en nuestra diócesis, con autorización del Obispo de Ciudad Rodrigo, siendo nombrado entonces como Ecónomo de la parroquia de Santiago Apóstol, de Arroyomolinos de León, de donde pasó, al año siguiente, como Coadjutor a la parroquia de Ntra. Sra. del Carmen de Punta Umbría, localidad en la que estuvo hasta 1978, en que fue nombrado Párroco de Ntra. Sra. de la Granada, de Niebla y Encargado de la de San Antonio, de La Peñuela. Durante su etapa iliplense fue Arcipreste del Condado Occidental y Miembro del Consejo de Asuntos Económicos.

En 1986 pasó como Párroco a la parroquia del Divino Salvador, de Escacena del Campo, incardinándose en el presbiterio de la diócesis onubense el 30 de marzo de 1990, siendo también, durante dos períodos, Administrador Parroquial de la Parroquia de San Bartolomé, de Paterna del Campo.

En 1995 marchó a su pueblo natal. Últimamente vivía en la Residencia de San Nicolás y la Inmaculada, de Coria (Cáceres). El 19 de junio se celebró la misa exequial en la Parroquia de San Julián, de Descargamaría, en cuyo cementerio fue inhumado. Al siguiente día, el Obispo de Coria-Cáceres, celebró la Santa Misa por su alma en dicha población.

Pedimos al Señor, Buen Pastor, que conceda al presbítero Don Félix Pérez García, a quien durante su vida encomendó ejercer el servicio sagrado en bien de su Iglesia, que pueda gozar eternamente en el cielo de la gracia y del perdón que él administró en la tierra.

Nuestra Iglesia diocesana da gracias al Señor por haber hecho presente a Cristo Buen Pastor en la persona y el ministerio de Don Félix. Descanse en paz.

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“Acoged al arzobispo coadjutor con los brazos abiertos, como quien viene en el nombre del Señor”

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D. Javier saluda a los fieles en la Eucaristía en la Catedral. Foto de archivo.

Entrevista a nuestro arzobispo D. Javier Martínez, tras el nombramiento del arzobispo coadjutor electo para la Archidiócesis con derecho a sucesión, D. José María Gil Tamayo, que accederá a esta responsabilidad el 1 de octubre.

D. Javier continuará siendo arzobispo de Granada hasta su renuncia, por motivos de edad, y hasta que el Santo Padre disponga después. Será enconces cuando D. José María asumirá la sede episcopal como arzobispo diocesano y D. Javier como arzobispo emérito. En esta entrevista, emitida en COPE Granada y COPE Motril, en el informativo diocesano “Iglesia Noticia”, D. Javier nos habla del ministerio episcopal y de la acogida fraterna en la Archidiócesis.

– Cómo ha acogido este nombramiento. Cómo se siente en estos momentos.
Me siento como un privilegiado. Ha sido para mi un privilegio servir a la diócesis de Granada durante estos años. Lo es. La seguiré sirviendo mientras Dios quiera, como arzobispo diocesano, después como arzobispo emérito. Ni tengo otro amor en mi vida, ni lo voy a tener. Pero, el que el Santo Padre haya querido concederme esta ayuda y en este momento lo percibo como un regalo especial de la Iglesia, de quien he recibido todo lo que soy y todo lo que tengo. Y por lo tanto, lo vivo con mucho gozo.

– Qué es un arzobispo coadjutor.
Es una palabra derivada del latín, como tantas del lenguaje eclesiástico. Es el que ayuda junto con el arzobispo diocesano, o “adjutor”, su misión ahora en esta primera fase en el cumplimiento mejor de mis responsabilidades como arzobispo. Yo había pedido ya hace años un arzobispo auxiliar, porque creía que una diócesis con la complejidad institucional y riqueza de vida cristiana que tiene Granada, y luego siendo además arzobispo metropolitano me parecía muy necesaria es ayuda para la escasa capacidad de mis fuerzas. Y el Santo Padre ha querido hacerlo en este año y se lo agradezco inmensamente. También es un momento en el que por diversas circunstancias mis fuerzas han sido menores y se hace más obvio la necesidad. Yo lo agradezco. Y feliz. Feliz de tener que seguir sirviendo a la Diócesis de Granada. Feliz de que la Iglesia disponga de mi vida como quiera, también. Y feliz de tener una ayuda que, además, a diferencia cuando el arzobispo se retira y luego hay que esperar a que venga un arzobispo nuevo siempre se generan quinielas y cosas así que enturbian un poco la vida de la Iglesia, que no es para ese tipo de cosas, pues me da una alegría muy grande saber ya desde este momento quién es mi sucesor.

– Cómo trabajan dos arzobispos mano a mano en una diócesis.
Si están en comunión, trabajan con un solo corazón y una sola alma. Y yo haré todo lo que esté en mi mano, para que podamos estar en una comunión muy grande, lo más perfecta que sea humanamente posible. Yo recibo a José María con los brazos abiertos. Y encantado. Sé que tiene unas riquezas y unos valores, y unas capacidades distintas que las mías y que yo no tengo, pero que eso no limite, sino al revés, que se desarrolle, que florezca y que crezca lo más posible para el bien de la Iglesia de Granada.

– Cómo es la Diócesis que se va a encontrar D. José María.
Yo lo he dicho siempre, y lo llevo diciendo casi 20 años. Primero, que la Diócesis de Granada es una Diócesis preciosa (que Dios a mi no me ha confiada nada que no sea lo mejor), que tiene un pueblo cristiano conmovedor, que se ha puesto de manifiesto en el confinamiento, se pone de manifiesto en la vida de sus hermandades, se ha puesto de manifiesto muy recientemente en el Corpus. Y eso es un tesoro que cualquier obispo desea cuidar lo mejor que pueda y lo mejor que sabe. Ese es el pueblo cristiano. La Iglesia es el pueblo cristiano. La Iglesia no son estructuras pastorales. La Iglesia es el pueblo cristiano guiado por sus sacerdotes y por la cabeza de la Iglesia que es el pastor. Y este pueblo cristiano es bellísimo. No puedo mas que dar gracias por él. A mi me tiene enamorado. Se ríen a veces hermanos míos obispos o se ríen otras personas que dicen “a D. Javier no se le puede hablar mal ni de Granada ni de la Diócesis de Granada, porque siempre dice que es la Esposa que Dios le ha dado y que Dios no le ha dado a él nunca nada que no sea lo mejor”.

– La llegada del arzobispo coadjutor es una oportunidad para recordar o aprender qué es la sucesión apostólica en la Iglesia.
Significa que la experiencia del encuentro con Cristo que tuvieron los apóstoles, que contiene la realidad de la Salvación en el Acontecimiento de Cristo, se transmite de generación en generación por un hecho físico que es la imposición de las manos y que transmite el don del Espíritu, para el perdón de los pecados, por ejemplo, que es una de las misiones más importantes del Señor y es una de las misiones más importantes de la Iglesia. Y Cristo, en uno de los primeros encuentros con los apóstoles, les dice “recibid el Espíritu Santo –le impuso las manos- y a quienes perdonéis los pecados les quedan perdonados, y a quienes se los retengáis les quedan retenidos”. Quién puede perdonar los pecados mas que Dios, decían cuando el Señor había concedido el perdón de los pecados al paralítico. La vida que Cristo nos da, que es la vida divina, que nos la da con su Espíritu se conserva intacta de generación en generación, y esa vida incluye la enseñanza, incluye el Credo (que no está en nuestras manos tocar), incluye la liturgia, donde se comunica a través de los sacramentos la vida divina, e incluye el régimen que, mediante la obediencia, hace del pueblo cristiano, en medio de las naciones, en medio de este mundo, tal como es y que amamos, además, tal como es, pues un pueblo distinto, un modo de vida y de relacionarse distinto de cualquier tipo de organización del mundo, desde una organización para el cultivo de la música del clarinete o una organización mucho más amplia como es el estado nacional o nación.

– Cómo ha vivido sus lemas, de ordenación sacerdotal y episcopal, desde su ministerio, en el día a día, con el pueblo de Dios. Recordemos su lema sacerdotal: “Todo lo considero pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús”. Y su lema episcopal: “La verdad os hará libres”.
Yo diría más bien, cómo he tratado de vivirlos. La primera frase es una frase de San Pablo, que decía “todo lo tengo por pérdida” y yo en mi conciencia también. Es decir, Cristo es mi único tesoro, que lo he recibido de la Iglesia y en la Iglesia. Y Cristo es lo único que yo quiero comunicar y la vida de Cristo, la vida de fe, de esperanza, de amor; que Cristo enriquece la humanidad de los hombres. Y todo lo que no sea eso no me interesa o sólo me interesa en función de eso, de comunicar esa vida. Que es lo que el mundo más necesita y en estos momentos se hace cada vez más patente. Cuanto más secular o secularizada es nuestra sociedad, tanto más necesita de Cristo, y necesita de la fe y de la esperanza. La esperanza, ese tesoro tan frágil, que nos es dada en Cristo a raudales para poder afrontar cualquier circunstancia sabiendo que la victoria final es del amor de Dios, y que no tenemos por lo tanto nada que temer en este mundo. Ese tesoro son los que el hombre necesita. Pero los necesita aquí, los necesita en Japón, los necesita en Tanzania, y en todas partes.

– Qué diría a los granadinos para esa acogida fraterna del nuevo arzobispo coadjutor.
Que lo acojan con los brazos abiertos como yo lo acojo, como quien viene en el nombre del Señor. Y en el nombre del Señor, él os seguirá comunicando, primero conmigo y luego ya sin mí, a Cristo y a la vida de Cristo, que es el contenido de la Iglesia y de la Tradición cristiana. Que cooperéis con él, abierta, sencillamente. Con sencillez. Cuanto más sencillamente humanas sean nuestras relaciones en el seno de la Iglesia, más mostramos la novedad que la Iglesia es en un mundo como el nuestro.

Paqui Pallarés
Delegada de Medios de Comunicación Social

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Tanda de Ejercicios Espirituales para religiosas en la diócesis de Guadix

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Tanda de Ejercicios Espirituales para religiosas en la diócesis de Guadix

El centro Diocesano de Espiritualidad de Guadix ha acogido durante una semana una tanda de Ejercicios Espirituales para religiosas. Ha tenido lugar del 9 al 15 de julio, en un ambiente de recogimiento y oración.

El director de los ejercicios ha sido el sacerdote diocesano Andrés Galiano, párroco de Purullena y canónigo de la Catedral.
Los Ejercicios Espirituales son un tiempo de meditación y oración personal, una parada en el camino necesaria para retomar fuerzas de cara al compromiso diario. Aunque cualquiera puede vivir un tiempo de Ejercicios Espirituales, en esta ocasión estaban dirigidos a religiosas, de diversas congregaciones. Sin duda, han sido unos días especiales que habrán servido para “cargar las pilas”.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Un corazón lo más parecido posible al de Dios

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Homilía del arzobispo D. Javier Martínez, en la Eucaristía en la S.I Catedral en el XVI Domingo del TO el 17 de julio de 2022. Mons. Martínez habla sobre el nombramiento hecho público en la víspera del arzobispo coadjutor electo, D. José María Gil Tamayo.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa amada de Jesucristo, Pueblo Santo de Dios (en el que todos estamos incluidos, también yo);
mis queridos sacerdotes concelebrantes;
hermanos, amigos todos;

Yo creo que, por lo menos a los que sois de Granada, no puedo no hacer un comentario sobre el hecho que para nuestra diócesis es importante -sin duda muy importante-, que es que el Santo Padre ha querido concederme un arzobispo coadjutor en este tiempo un poco final de mi ministerio, lo cual me hace saltar de alegría y darle gracias. “Es bueno dar gracias al Señor. Es bueno cantar Tu nombre”. O como decimos en los prefacios, “es justo y necesario darte gracias siempre y en todo lugar”. Y yo se las doy muy profundamente y muy exteriormente también, por este este regalo que me hace el Santo Padre.

Yo hace años que le pedí esta ayuda, porque la diócesis de Granada, que es una diócesis metropolitana, que, además, debe cumplir las funciones de Arzobispo metropolitano de toda Andalucía Oriental, y además de Murcia, pues es imposible que llegue a todas sus obligaciones. Que hay obligaciones muy básicas del ministerio episcopal, que soy consciente de que no he llegado a ellas. Muy consciente. Y por lo tanto, le agradezco, desde que lo supe ya hace unos meses, le di las gracias al Santo Padre y se las doy ahora de todo corazón. Porque D. José María Gil Tamayo, a quien conozco desde hace muchos años y que tiene una experiencia no de obispo, porque lleva pocos años de obispo en Ávila, pero sí de trabajo en la Conferencia Episcopal como portavoz o como secretario general, por lo tanto, es un hombre profundamente imbuido de la realidad de la Iglesia y que ama la Iglesia profundamente, además con una experiencia que le permitirá, el día que tenga que sucederme, ser un excelente arzobispo para Granada.

Yo ya he hablado con él varias veces y le doy las gracias por su disponibilidad también a ofrecerse al Santo Padre. Un obispo que llega a una Iglesia se da a ella lleno de entusiasmo, lleno de ilusión. Y cuando apenas pasados tres años, tienes que dejarla, pues hay un desgarro en el corazón. Yo, que he dejado Madrid y que he dejado Córdoba, he vivido esos desgarros. Además, eran tiempos más largos los que había estado en las dos diócesis. Me hago cargo perfectamente de su desgarro y del desgarro de los fieles, de pensar es un obispo que estaba empezando su ministerio y se nos marcha ahora. Nosotros le vamos a acoger como al que viene en el nombre del Señor. Él tomará posesión, si Dios quiere y según mis noticias, el 1 de octubre. No es una toma de posesión en el sentido propio de la palabra. Simplemente se presenta a la diócesis y viene para acompañarme el tiempo que Dios quiera. Yo tengo que presentar mi renuncia cuando cumpla los 75 años, que los cumplo en este año a final de diciembre. La presentaré y el Santo Padre dispondrá de mi vida como dispone ya y como ha dispuesto siempre.

Cuando yo vine para Granada, la bula con la que el Santo Padre nombra a los obispos, siempre dice algunas cosas muy sabrosas, y él dice: “Rompo el vínculo
-como quien rompe el vínculo de un matrimonio- disuelvo el vínculo que te ha unido hasta ahora a mi querida hija la Iglesia de Córdoba y te pido que ames a la Iglesia de Granada como has amado a la de Córdoba”. De eso sí que os puedo dar testimonio. Muy pobremente, sin duda, porque los seres humanos somos todos pobres y yo soy muy consciente de que soy muy pobre. Hay cosas que sé hacer muy bien, hay cosas que se me dan bien y hay cosas que se me dan muy mal, y cosas que sencillamente no sé hacer, o cuando las hago, las hago mal. Pero en mi corazón, desde que el Señor me confió el ministerio a esta Iglesia de Granada no ha habido ni hay otro amor que el de la Iglesia de Granada y el querer contribuir con toda mi vida al bien de esta Iglesia tal como es y con un amor sin fisuras, de ninguna clase.

¿Cómo me siento? Iba a decir una palabra muy cursi, pero realizado, gozoso. Considero un privilegio el poder gastar la vida por esta Esposa que el Señor me ha confiado y la quiero con toda mi alma. Es un alma de un ser humano y, por lo tanto, un alma pobre y limitada, pero la quiero con toda mi alma y de eso ni me avergüenzo ni tengo por qué ocultarlo.

Doy gracias al Señor. Y José María, nuestro futuro arzobispo, nos ha dicho que él viene a ayudar y a servir, y yo le ayudaré con todas mis fuerzas a que lo pueda hacer, y a que podáis beneficiaros de todo el bien que su persona representa, ahora como arzobispo coadjutor y, cuando Dios quiera, como arzobispo pleno de la diócesis de Granada. Pedid por él, que sea un verdadero signo de que Cristo vive. Al final, lo que cuenta es que la vida es para Cristo, tanto la vuestra, como la mía. La vida vale porque Cristo es la meta, el contenido, la fuente y todo en nuestra vida. Nuestra esperanza, la esperanza de la Gloria, es la esperanza de Cristo, que ya nos ha unido a Él; que ya nos ha incorporado a todos a Su Cuerpo; que nos ha hecho miembros vivos de su Cuerpo; que nos comunica mediante los Sacramentos Su vida divina y que lo único que desea es que esa vida pueda crecer en nosotros en una mayor verdad y en una mayor unidad de todos en Cristo, de todos sus miembros.

Curiosamente, el Evangelio de hoy nos pone ante los ojos, y la Primera Lectura también, cómo Dios es acogido. Fue acogido por Abraham en el tiempo de su visita y fue acogido por Marta y María. Lo curioso es que en esa acogida siempre es al revés, es decir, pensamos que nosotros acogemos a Dios. Pensamos que nosotros somos los que recibimos a Dios como huésped en nuestra casa. Y es siempre Dios quien nos recibe. Abraham, la visita de Dios, le dio el hijo que Dios le había prometido, pero que él añoraba toda su vida y que no había podido tener. Y la visita de Cristo a Marta y María, pone de manifiesto que Cristo es lo único verdaderamente importante. A Marta le dice Jesús -y nos lo dice a todos a través de ella- que “sólo una cosa es necesaria”. Es importante comprender eso. Que no nos distraigan las cosas. Hubo un tiempo en el que se leía este Evangelio como si fuera una comparación entre la vida contemplativa y la vida activa. Se pensaba que Jesús decía que era mejor la vida contemplativa que la vida activa. Eso es falso. Eso es mentira. La Tradición cristiana no lo ha defendido nunca así. El mismo santo Tomás de Aquino, que es una referencia muy grande en la historia de la Iglesia, dice que siempre es mejor comunicar lo que uno ha contemplado que sólo contemplar (muy al principio, en uno de los primeros párrafos de la Suma Teológica). Siempre es mejor comunicar y transmitir lo contemplado que sólo contemplar.

Pero Jesús parece decir aquí otra cosa. Pero hay que entender el contexto. No es que sea mejor la forma de vida contemplativa que la activa, o al revés. Lo que Jesús dice es que “sólo una cosa es necesaria”. Lo que Jesús dice es que sólo una cosa es necesaria. Es parecido a lo que dice en otro lugar del Evangelio: “Buscad el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura”. Probablemente, si uno se sitúa en la escena, lo que Jesús quiere decir es que él prefiere que le escuchen a que le agasajen. Eso ya nos dice a nosotros muchas cosas. Es decir, que Jesús no quiere ser agasajado. Somos nosotros quienes necesitamos a Jesús y, por lo tanto, somos nosotros quienes tenemos que escuchar, quienes tenemos que aprender de Él. Dios no necesita nada de nosotros y nosotros necesitamos muchísimo de Él, de aprender de Su corazón, de dejar ensanchar nuestro corazón con el suyo, de dejar queel horizonte de nuestro amor sea el mismo horizonte que el suyo, es decir, la humanidad entera, todas las personas, las que nos caen bien y las que no nos caen bien, las que nos quieren y las que no nos quieren, las que consideramos nosotros buenas, o justas o dignas de afecto o de honor, y las que consideramos deleznables, miserables. Todos entramos en el corazón de Dios. Y nuestro corazón, hecho a imagen y semejanza suya, si acoge a Cristo, se va ensanchando hasta que todos quepan también en nuestro corazón, al menos como horizonte ideal. Luego somos limitados, somos pequeños. Nunca es así en nuestro caso, pero, al menos, como horizonte ideal.

Él viene a nuestra casa como vino a la casa de Marta y María. Viene más profundamente, porque viene a nosotros, se hace parte nuestra en la comunión. Y al hacerse parte nuestra, de nuevo se da la paradoja: nos hace a nosotros parte suya, de tal manera que nuestras alegrías son sus alegrías, nuestras tristezas son sus tristezas, nuestros dolores son sus dolores, nuestras heridas son sus heridas, son parte de su Pasión.

Vamos a recibir al Señor y acogerLe con ese corazón lo más parecido posible al suyo, como tenemos que acoger a todas las personas y a todas las circunstancias en la vida. Y en este momento, para mí, como acojo con toda sencillez al arzobispo que, si Dios quiere, me sucederá en su momento cuando el Santo Padre disponga. Y ya rezamos por él. Ayer se hizo público y hoy ya rezamos por él. Aunque sólo esté nombrado, pero ya es nuestro arzobispo.

Palabras antes de la bendición final

En el momento de la Comunión, una mujer muy querida para mí, haciendo un poco de Marta, me ha preguntado “¿pero se queda usted aquí en Granada?”. No me he explicado nada bien. Por supuesto, sigo siendo vuestro arzobispo. Ciertamente, hasta final de año y luego lo que el Santo Padre quiera. El arzobispo coadjutor viene -es una palabra derivada del latín- a ayudar. Ciertamente hasta diciembre. Luego mi vida está en manos del Santo Padre. He dado las gracias a Dios, pero no se las he dado a él. Y se las doy de todo corazón, porque es un gesto de ternura especial con la diócesis de Granada. Yo le agradezco al Papa Francisco este gesto de ternura y de cuidado a la diócesis de Granada. Se lo agradezco muchísimo. Pero que tenéis arzobispo (…).

Os doy la bendición. Y pedimos todos por todos, para que todos nos encontremos en el Reino de Cristo, en el Reino de los Cielos. 

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

17 de julio de 2022
S.I Catedral de Granada

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Helena Expósito Abad toma el hábito como salesiana del Sagrado Corazón

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La capilla de la casa madre de las Hermanas Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús de Alcantarilla acogió el pasado sábado, 16 de julio, la primera profesión de votos temporales de Helena Expósito Abad.

En este día especial, acompañada por la comunidad, sus familiares y amigos, Helena proclamó su deseo de vivir profundamente su consagración bautismal, ratificándolo con los votos de castidad, pobreza y obediencia que vivirá en esta congregación.

En la homilía, el sacerdote José Antonio Ibáñez, que ha sido una de las personas que le ha acompañado durante su proceso formativo, hizo una relectura de los votos personalizada para ella. Así, quiso destacar que, tras escuchar la llamada, Helena ha tenido «la valentía de seguir a Dios y entregar su vida al servicio de la Iglesia para, como religiosa, ser servidora de la misión de Jesucristo», invitándola a vivir «los votos religiosos desde el corazón, con alegría, guardándolos como el mayor regalo que Dios puede ofrecer, para tener una vida plena y sentirse sostenida por la roca de la misericordia del Señor». Con su entrada a la congregación, remarcó Ibáñez, se une «a una larga cadena de mujeres que, siguiendo las huellas y el ejemplo carismático de Madre Piedad -fundadora de la congregación-, han esparcido el suave olor a Cristo con una vida humilde y discreta» en comunidad y con la alegría de la fraternidad.

Una vez emitidos los votos religiosos ante el altar y sellados con un abrazo a la superiora general de las Hermanas Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús, María Estela Lugo, Helena vivió otro de los momentos más significativos de la celebración con la firma del acta junto a dos testigos: su padre y sor Ángela. Tras la bendición del hábito, se retiró para realizar el rito de vestición. A continuación, regresó al templo vestida con el hábito y el velo propios de la congregación entre los aplausos de los asistentes. La superiora general le entregó las constituciones y el directorio de la congregación junto a la cruz «con el corazón de Cristo abierto sobre ella», símbolo de las hermanas salesianas como hijas de la beata Piedad de la Cruz. Como sorpresa, algunos de los niños del coro cantaron una canción que sor Helena les había enseñado.

Al finalizar la celebración, María Estela Lugo le comunicó su próximo destino: «El primer objetivo de la vida consagrada es hacer visible las maravillas que Dios realiza en la frágil humanidad de las personas llamadas. Helena, tu destino está en la comunidad educativa de Fernando de la Mora, en Asunción, Paraguay. Que esta cruz misionera que recibes ahora sea tu apoyo en las dificultades».

Una vocación ligada a la misericordia de Dios

Helena Expósito Abad, tiene 24 años y es de Petrer, Alicante. Su familia le transmitió «grandes valores y educación en la fe», pero tras recibir la Primera Comunión se alejó de la Iglesia. Amante del deporte y la música, en la adolescencia comenzó a sufrir una enfermedad y sintió que debía conocer y hablar con Dios: «El Señor me transformó con su llamada, dándome vida en el proceso de supervivencia de mi enfermedad». A los catorce años regresó a la iglesia con una guitarra, regalo de su abuelo, y comenzó a participar en el coro parroquial. «Así, poco a poco, me fui acercando a la Eucaristía diaria y empecé a sentirme amada por Dios y a darme cuenta de que lo yo quería era ser religiosa misionera; el Señor me ha salvado la vida muchas veces con su misericordia».

Durante el proceso de discernimiento, llegó el momento en el que debía «dar el salto» y elegir su camino. En una convivencia vocacional conoció a las hermanas salesianas, llamando especialmente su atención la sencillez de vida de esta congregación. En 2018 ingresó en la comunidad de Alcantarilla como aspirante. «Cuando entras, el Señor te pide permiso para romperte y poder dejarte en sus manos; es un proceso precioso». Con la experiencia del día a día en la capilla descubrió verdaderamente su vocación, viéndose «despojada de todo y a la vez amada». Un periodo en el que reconoce que aprendió una nueva forma de vivir, experimentando la sencillez. El postulantado lo realizó en la casa de ejercicios de San Lorenzo de El Escorial y afirma que el noviciado, de nuevo en la casa de Alcantarilla, ha sido «una etapa muy intensa y bonita», en la que ha podido conocer «el carisma y al Señor desde la perspectiva salesiana del Corazón de Jesús». Ahora como hermana salesiana, su deseo es «ser sonrisa de Dios en el mundo, para dar consuelo a los necesitados de Cristo».

Su nueva etapa de juniorado comienza con un nuevo destino, Paraguay, donde podrá seguir ofreciendo y viviendo el carisma de su congregación: misericordia, sencillez, alegría y compasión.

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Fallece D. Antonio Covo a los 102 años

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Fallece D. Antonio Covo a los 102 años

El sacerdote diocesano D. Antonio Covo Ariza subió a la Casa del Padre este lunes 18 de julio. Ha servido como pastor en la parroquia de Nuestra Señora de las Angustias durante casi 50 años. Su funeral se celebrará el 26 de julio en la Basílica de la patrona de Granada.

Este presbítero natural de Las Gabias nació un 29 de febrero del año 1920. Después de recibir el orden sacerdotal, empezó su ministerio a los 25 años atendiendo localidades como Zujaira, Almuñécar o La Herradura.

Así fue durante algo más de un lustro, antes de asistir a Fuentes de Cesna o Zagra, donde sería nombrado párroco en el 51. Cuatro años después fue llamado a atender por primera vez como pastor en la Basílica de Nuestra Señora de las Angustias. Sirvió como sacerdote, al lado de la patrona, durante prácticamente medio siglo.

Este martes, 19 de julio, los fieles que lo deseen pueden acercarse a velar a D. Antonio a la capilla ardiente situada en la Casa Sacerdotal de la Plaza de Gracia. Será enterrado en el cementerio de su localidad natal.

Descanse en Paz, D. Antonio.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social

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