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Luis Ortega: «La Iglesia no sería lo mismo sin las cofradías».

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NoticiaEl Espejo

Luis Ortega durante el programa

Publicado: 26/07/2022: 199

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El Espejo

Luis Ortega, natural del popular barrio malagueño de la Cruz Verde, feligrés de la parroquia de El Buen Pastor y miembro de las cofradías de la Misericordia y el Prendimiento, ha sido el invitado de este viernes en El Espejo de COPE Málaga. Luis ha hablado sobre la importancia de las cofradías para la Iglesia: «Yo no me imagino el barrio de la Victoria sin el Rocío o la Trinidad sin el Cautivo –ha afirmado–. Las cofradías hacen bien a la Iglesia porque permiten que tu fe salga a la calle». Asimismo, ha opinado que «la Iglesia hace mucho bien a los barrios. Hay caridad, reparte a los necesitados, las cofradías y las parroquias ayudan a la gente».

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Mensaje del papa Francisco a los abuelos y mayores

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Mensaje del Santo Padre Francisco para la II Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores celebrada el 24 de julio de 2022.

«En la vejez seguirán dando fruto» (Sal 92,15)

Querida hermana, querido hermano:

El versículo del salmo 92 «en la vejez seguirán dando frutos» (v. 15) es una buena noticia, un verdadero “evangelio”, que podemos anunciar al mundo con ocasión de la segunda Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores. Esto va a contracorriente respecto a lo que el mundo piensa de esta edad de la vida; y también con respecto a la actitud resignada de algunos de nosotros, ancianos, que siguen adelante con poca esperanza y sin aguardar ya nada del futuro.

La ancianidad a muchos les da miedo. La consideran una especie de enfermedad con la que es mejor no entrar en contacto. Los ancianos no nos conciernen —piensan— y es mejor que estén lo más lejos posible, quizá juntos entre ellos, en instalaciones donde los cuiden y que nos eviten tener que hacernos cargo de sus preocupaciones. Es la “cultura del descarte”, esa mentalidad que, mientras nos hace sentir diferentes de los más débiles y ajenos a sus fragilidades, autoriza a imaginar caminos separados entre “nosotros” y “ellos”. Pero, en realidad, una larga vida —así enseña la Escritura— es una bendición, y los ancianos no son parias de los que hay que tomar distancia, sino signos vivientes de la bondad de Dios que concede vida en abundancia. ¡Bendita la casa que cuida a un anciano! ¡Bendita la familia que honra a sus abuelos!

La ancianidad, en efecto, no es una estación fácil de comprender, tampoco para nosotros que ya la estamos viviendo. A pesar de que llega después de un largo camino, ninguno nos ha preparado para afrontarla, y casi parece que nos tomara por sorpresa. Las sociedades más desarrolladas invierten mucho en esta edad de la vida, pero no ayudan a interpretarla; ofrecen planes de asistencia, pero no proyectos de existencia [1].  Por eso es difícil mirar al futuro y vislumbrar un horizonte hacia el cual dirigirse. Por una parte, estamos tentados de exorcizar la vejez escondiendo las arrugas y fingiendo que somos siempre jóvenes, por otra, parece que no nos quedaría más que vivir sin ilusión, resignados a no tener ya “frutos para dar”.

El final de la actividad laboral y los hijos ya autónomos hacen disminuir los motivos por los que hemos gastado muchas de nuestras energías. La consciencia de que las fuerzas declinan o la aparición de una enfermedad pueden poner en crisis nuestras certezas. El mundo —con sus tiempos acelerados, ante los cuales nos cuesta mantener el paso— parece que no nos deja alternativa y nos lleva a interiorizar la idea del descarte. Esto es lo que lleva al orante del salmo a exclamar: «No me rechaces en mi ancianidad; no me abandones cuando me falten las fuerzas» (71,9).

Pero el mismo salmo —que descubre la presencia del Señor en las diferentes estaciones de la existencia— nos invita a seguir esperando. Al llegar la vejez y las canas, Él seguirá dándonos vida y no dejará que seamos derrotados por el mal. Confiando en Él, encontraremos la fuerza para alabarlo cada vez más (cf. vv. 14-20) y descubriremos que envejecer no implica solamente el deterioro natural del cuerpo o el ineludible pasar del tiempo, sino el don de una larga vida. ¡Envejecer no es una condena, es una bendición!

Por ello, debemos vigilar sobre nosotros mismos y aprender a llevar una ancianidad activa también desde el punto de vista espiritual, cultivando nuestra vida interior por medio de la lectura asidua de la Palabra de Dios, la oración cotidiana, la práctica de los sacramentos y la participación en la liturgia. Y, junto a la relación con Dios, las relaciones con los demás, sobre todo con la familia, los hijos, los nietos, a los que podemos ofrecer nuestro afecto lleno de atenciones; pero también con las personas pobres y afligidas, a las que podemos acercarnos con la ayuda concreta y con la oración. Todo esto nos ayudará a no sentirnos meros espectadores en el teatro del mundo, a no limitarnos a “balconear”, a mirar desde la ventana. Afinando, en cambio, nuestros sentidos para reconocer la presencia del Señor [2],  seremos como “verdes olivos en la casa de Dios” (cf. Sal 52,10), y podremos ser una bendición para quienes viven a nuestro lado.

La ancianidad no es un tiempo inútil en el que nos hacemos a un lado, abandonando los remos en la barca, sino que es una estación para seguir dando frutos. Hay una nueva misión que nos espera y nos invita a dirigir la mirada hacia el futuro. «La sensibilidad especial de nosotros ancianos, de la edad anciana por las atenciones, los pensamientos y los afectos que nos hacen más humanos, debería volver a ser una vocación para muchos. Y será una elección de amor de los ancianos hacia las nuevas generaciones» [3].  Es nuestro aporte a la revolución de la ternura [4],  una revolución espiritual y pacífica a la que los invito a ustedes, queridos abuelos y personas mayores, a ser protagonistas.

El mundo vive un tiempo de dura prueba, marcado primero por la tempestad inesperada y furiosa de la pandemia, luego, por una guerra que afecta la paz y el desarrollo a escala mundial. No es casual que la guerra haya vuelto en Europa en el momento en que la generación que la vivió en el siglo pasado está desapareciendo. Y estas grandes crisis pueden volvernos insensibles al hecho de que hay otras “epidemias” y otras formas extendidas de violencia que amenazan a la familia humana y a nuestra casa común.

Frente a todo esto, necesitamos un cambio profundo, una conversión que desmilitarice los corazones, permitiendo que cada uno reconozca en el otro a un hermano. Y nosotros, abuelos y mayores, tenemos una gran responsabilidad: enseñar a las mujeres y a los hombres de nuestro tiempo a ver a los demás con la misma mirada comprensiva y tierna que dirigimos a nuestros nietos. Hemos afinado nuestra humanidad haciéndonos cargo de los demás, y hoy podemos ser maestros de una forma de vivir pacífica y atenta con los más débiles. Nuestra actitud tal vez pueda ser confundida con debilidad o sumisión, pero serán los mansos, no los agresivos ni los prevaricadores, los que heredarán la tierra (cf. Mt 5,5).

Uno de los frutos que estamos llamados a dar es el de proteger el mundo. «Todos hemos pasado por las rodillas de los abuelos, que nos han llevado en brazos» [5];  pero hoy es el tiempo de tener sobre nuestras rodillas —con la ayuda concreta o al menos con la oración—, junto con los nuestros, a todos aquellos nietos atemorizados que aún no hemos conocido y que quizá huyen de la guerra o sufren por su causa. Llevemos en nuestro corazón —como hacía san José, padre tierno y solícito— a los pequeños de Ucrania, de Afganistán, de Sudán del Sur.

Muchos de nosotros hemos madurado una sabia y humilde conciencia, que el mundo tanto necesita. No nos salvamos solos, la felicidad es un pan que se come juntos. Testimoniémoslo a aquellos que se engañan pensando encontrar realización personal y éxito en el enfrentamiento. Todos, también los más débiles, pueden hacerlo. Incluso dejar que nos cuiden —a menudo personas que provienen de otros países— es un modo para decir que vivir juntos no sólo es posible, sino necesario.

Queridas abuelas y queridos abuelos, queridas ancianas y queridos ancianos, en este mundo nuestro estamos llamados a ser artífices de la revolución de la ternura. Hagámoslo, aprendiendo a utilizar cada vez más y mejor el instrumento más valioso que tenemos, y que es el más apropiado para nuestra edad: el de la oración. «Convirtámonos también nosotros un poco en poetas de la oración: cultivemos el gusto de buscar palabras nuestras, volvamos a apropiarnos de las que nos enseña la Palabra de Dios» [6].  Nuestra invocación confiada puede hacer mucho, puede acompañar el grito de dolor del que sufre y puede contribuir a cambiar los corazones. Podemos ser «el “coro” permanente de un gran santuario espiritual, donde la oración de súplica y el canto de alabanza sostienen a la comunidad que trabaja y lucha en el campo de la vida» [7].

Es por eso que la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores es una ocasión para decir una vez más, con alegría, que la Iglesia quiere festejar con aquellos a los que el Señor —como dice la Biblia— les ha concedido “una edad avanzada”. ¡Celebrémosla juntos! Los invito a anunciar esta Jornada en sus parroquias y comunidades, a ir a visitar a los ancianos que están más solos, en sus casas o en las residencias donde viven. Tratemos que nadie viva este día en soledad. Tener alguien a quien esperar puede cambiar el sentido de los días de quien ya no aguarda nada bueno del futuro; y de un primer encuentro puede nacer una nueva amistad. La visita a los ancianos que están solos es una obra de misericordia de nuestro tiempo.

Pidamos a la Virgen, Madre de la Ternura, que nos haga a todos artífices de la revolución de la ternura, para liberar juntos al mundo de la sombra de la soledad y del demonio de la guerra.

Que mi Bendición, con la seguridad de mi cercanía afectuosa, llegue a todos ustedes y a sus seres queridos. Y ustedes, por favor, no se olviden de rezar por mí.

Roma, San Juan de Letrán, 3 de mayo de 2022, fiesta de los santos apóstoles Felipe y Santiago.

FRANCISCO

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¡Feliz día a todos los abuelos en la fiesta de santa Ana y san Joaquín!

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NoticiaFamilia

Publicado: 26/07/2022: 87

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Con motivo de la fiesta de santa Ana y san Joaquín y la II Jornada de los Abuelos y los Mayores propuesta por el papa Francisco, el programa IGLESIA NOTICIA recoge el testimonio de quienes, en la vejez, siguen dando fruto. Aquí puedes escuchar el podcast.

Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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Comentario al evangelio del Domingo XVIII del Tiempo Ordinario, por Fermín Negre

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El sacerdote diocesano Fermín Negre ayuda a profundizar en el evangelio del Domingo XVIII del Tiempo Ordinario, 31 de julio, (Lucas 12, 13-21).

Después de tantos siglos algunos problemas no han cambiado. Conozco, por desgracia, algunas familias peleadas. ¿Causa? Antepusieron la herencia material a los lazos familiares. Prefirieron el oro a la unión.

«Guardaos de toda clase de codicia». Jesús alerta sobre nuestra relación y actitud ante los bienes materiales. ¿Acumular, acaparar y asentar nuestra seguridad en ellos o confiar en un Dios providente? Podemos tenerlo todo, pero sin experimentar al Dios Amor somos los más pobres de la tierra. A veces personas sin nada han dejado una herencia mucho más grande y valiosa a sus hijos y nietos que quienes tenían de todo en abundancia. Ricos ante Dios. Una cascada de preguntas para orar: ¿Qué es lo que realmente me enriquece, me hace crecer por dentro? ¿De quién depende mi vida? ¿De verdad me fío de Dios? ¿Para qué o quién atesoro? ¿Cuáles son mis deseos y sueños más profundos?

Tres peligros de la codicia. Construirnos nuevos becerros de oro que embotan el corazón y terminan esclavizándonos. Confiar en las seguridades de este mundo desplazando a Dios del centro. Romper la solidaridad encerrándonos en nuestro egoísmo personal o familiar. En su discernimiento, el personaje de la parábola no pensó que una posibilidad frente a la buena vida que soñaba para sí podía ser encontrar caminos para que otros gozaran de una vida buena. La solidaridad como horizonte de discernimiento y dicha. Soñar como Dios sueña.

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Peregrina a Tierra Santa con las parroquias de Ntra. Sra. de los Ángeles y del Pilar

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Las parroquias malagueñas de Ntra. Sra. de los Ángeles y Ntra. Sra. del Pilar tiene previsto visitar Tierra Santa del 2 al 9 de septiembre. Con sus párrocos, Manuel Márquez Córdoba y José Planas al frente, los peregrinos visitarán los principales lugares en los que transcurrió la vida de Jesús.

La organización técnica corre a cargo de la agencia Savitur (Teléfono 952229220), con la que hay que contactar para confirmar la disponibilidad de plazas y hacer la reserva en caso de que aún queden libres.

Los peregrinos podrán conocer los lugares por los que discurre la historia sagrada como las ciudades de Jerusalén (Monte de los Olivos, Cenáculo, Via Dolorosa, Santo Sepulcro), Betania, Cafarnaum, Nazaret o Caná de Galilea, entre otros lugares santos como el Mar de Tiberiades, el Río Jordán o el Monte de las Bienaventuranzas. Más información, en las parroquias o en www.savitur.com

El precio por persona compartiendo habitación doble, tomando como referencia un grupo de 50 personas, es de 2.060 euros, con un suplemento de 605 euros en caso de optar por una habitación individual

El precio incluye: Traslado en autocar hasta el aeropuerto, billete de avión clase turista, vuelo regular de la compañía Turkish Málaga, autobús con aire acondicionado, asientos reclinables, wifi, etc. para los transportes terrestres, hoteles de cuatro estrellas en Tel Aviv, Jerusalén y Tiberiades, pensión completa desde el desayuno del día 3 hasta la cena del día 8 de septiembre, guía local de habla española, subida en Taxi al Monte Tabor y paseo en Barco por el Mar de Galilea, entradas a los monumentos, visitas especificadas en el programa, gorro y Mapa de Israel a la llegada, seguro de Viaje con cobertura Covid y cobertura de anulación si está dentro de alguna de las causas contempladas y tasas de aeropuerto.

Puede descargar aquí el díptico informativo donde se detallan diversos aspectos del viaje y se especifican además los requisitos actuales para viajar a Tierra Santa 

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«Venimos preparados y renovados para vivir la misión de anunciar a Cristo con obras y palabras»

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Un centenar de laicos y sacerdotes de las parroquias de la diócesis de Málaga han participado en el Encuentro Nacional de Laicos de Parroquia y la IV Asamblea Nacional de la Acción Católica General en la ciudad de Barcelona. En ese ambiente festivo, un grupo de 40 jóvenes ha realizado el campamento diocesano Jerusalén, uniéndose a la asamblea en los días finales.

El lema de estos días ha sido el que viene presidiendo todos los actos de este curso: «Anunciar a Jesucristo con obras y palabras» y ha congregado a más de 950 adultos, niños y jóvenes procedentes de 40 diócesis de toda España. «Nos han acompañado como pastores, acogiéndonos con cariño, el cardenal D. Juan José Omeya, arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española, junto a los obispos auxiliares D. Sergi Gordo y D. Javier Vilanoba; D. Luis Argüello, arzobispo de Valladolid y secretario general de la CEE; D. Carlos Escribano, arzobispo de Zaragoza y presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado; D. Antonio Gómez Cantero, obispo de Almería y consiliario de la Acción Católica General; D. Francisco Conesa, obispo de Solsona; y D. Javier Salinas, obispo auxiliar de Valencia; junto a un grupo de más de 60 sacerdotes de diferentes diócesis de España», explican desde Acción Católica General en Málaga. 

«Los niños, jóvenes y adultos hemos vivido en Barcelona una experiencia de Iglesia, con mucha alegria e ilusión. Venimos preparados y renovados para vivir la misión de anunciar a Cristo con obras y palabras», añaden desde ACG Málaga.

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«Ser abuelos fue para nosotros un rejuvenecer el alma»

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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“En los 50 años sólo he pensado en servir a Dios, con alegría y entusiasmo aquí en el convento”

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“En los 50 años sólo he pensado en servir a Dios, con alegría y entusiasmo aquí en el convento”

Madre Ana Elisa Ruiz festeja sus bodas de oro de profesión religiosa en el Real Monasterio Madre de Dios de las Comendadoras de Santiago. Hoy, en la fiesta del patrón de España y de la Orden, festeja Santiago Apóstol con un solemne Eucaristía e invita a los fieles a rezar por las vocaciones en los conventos.

Hace más de 50 años, la Orden de las Comendadoras de Santiago, que hoy lunes 25 de julio es un día grande para ellas porque festejan a su patrón, Santiago Apóstol, llamaba la atención de la joven Ana Elisa Ruiz, natural de Pórtugos. Ya se encontraba en Granada, cuando Ana Elisa conoció a las hermanas de esta Orden “y me encantaron”, sintiendo la llamada de Dios a vivir desde la vida religiosa en este lugar.

Han pasado 50 años desde que en mayo de 1972 profesara su vocación religiosa en esta Orden, que tiene su convento en la ciudad de Granada, con servicio de hospedería y dedicadas a la oración. Precisamente, la oración ha sido “mi trabajo en estos 50 años, que es lo principal que nosotras tenemos”, explicaba la madre Ana Elisa Ruiz. “Somos de clausura constitucional”, y aunque se dedican a la asistencia, a la hospitalidad y acogida al peregrino, y ayuda al más necesitado, la oración es su principal tarea, como nos recuerda sor Ana Elisa.

El pasado 29 de mayo festejaba sus bodas de oro de profesión religiosa en el Real Monasterio de la Madre de Dios Comendadoras de Santiago, donde se haya esta comunidad religiosa con más de 500 años de historia. Ese día, concelebraban la Eucaristía 23 sacerdotes que quisieron acompañarla, así como un numeroso pueblo de Dios, entre amigos, familiares y fieles de la iglesia del convento. Entre ellos, también estaba la el Consejo Federal de la Orden, con su responsable al frente.

“LO QUE MÁS LLEVO EN EL CORAZÓN ES MI VOCACIÓN”
El camino recorrido es largo, pero madre Ana Elisa tiene claro que continuará viviendo su vocación religiosa “igual que antes, no hay por qué cambiar. Perfeccionándose uno y no hay por qué cambiar”, señala.

“Lo que más llevo en el corazón en estos 50 años es mi vocación. En los 50 años no he pensado en otra cosa, nada más que en mi vocación, en servir a Dios, con alegría y entusiasmo aquí en el convento de las Comendadoras de Santiago”.

Hoy, de nuevo, madre Ana Elisa Ruiz ha compartido con toda la comunidad religiosa y el pueblo de Dios granadino otra gran festividad como lo fue el día de su profesión: la del patrón de la Orden, Santiago Apóstol, en la que decidió hace 50 años vivir la vida cristiana. “La festividad de Santiago Apóstol es muy importante para nosotros, la mayor, porque es nuestro patrón. Nosotros lo celebramos con una Eucaristía con toda solemnidad y hay militares, porque es una orden militar”, subraya.

Madre Ana Elisa Ruiz ha vivido “toda una vida”, como ella misma califica estos 50 años, con agradecimiento y alegría y hace una invitación a todos para rezar por las vocaciones en los conventos: “Que el Señor mande monjas a los conventos, ni digo ni al mío ni a otro. Digo que mande vocaciones a los conventos, que se necesitan”.

Paqui Pallarés
Delegada de Medios de Comunicación Social

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Dispuestos a anunciar a Jesucristo con obras y palabras

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Del 21 al 24 de julio ha tenido lugar en Barcelona el encuentro de laicos de parroquia de Acción Católica General (ACG). Bajo el lema Anunciar a Jesucristo con obras y palabras, más de 1.000 personas de diferentes edades han participado en la que ha sido la IV Asamblea de ACG, entre ellas un centenar de la Diócesis de Cartagena.

De las parroquias de Blanca, Bullas, Cieza, El Palmar, Molina de Segura, Murcia, Puente Tocinos y Torre Pacheco, un nutrido de laicos, acompañados por algunos sacerdotes, han participado en este encuentro con la finalidad de «trasladar la realidad de nuestro laicado, y recoger los frutos del trabajo a desarrollar, con el objetivo de revitalizar el compromiso evangelizador de la Acción Católica General en la Diócesis de Cartagena».

María Salcedo, presidenta de ACG en la Diócesis, se muestra contenta con el resultado del encuentro y la asamblea, y, especialmente, con la alta participación desde la Diócesis de Cartagena. Para muchos –asegura– era la primera vez que participaban en un encuentro nacional de ACG. De entre las diferentes reflexiones, Salcedo destaca la de Patxi Fano, dibujante de la Diócesis de Málaga, que, a través de las catequesis que realiza con sus dibujos, ayudó a «centrar cómo las obras tienen que ser lo primero, aunque también es importante el anuncio explícito con las palabras».

El equipo de la Diócesis de Cartagena llevó el peso de una de las asambleas, la encargada de dinamizar los objetivos que regirán a ACG los próximos cuatro años. «Era complicado, pero conseguimos hacerlo extensible a todos: niños, jóvenes y adultos, porque todos somos Iglesia».

Los participantes regresan hoy a la Región de Murcia felices: «Nos sentimos enviados a ser discípulos misioneros en el mundo, anunciando a Cristo y el reino en todos los ambientes».

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Las 24 horas de un sacerdote en el antiguo seminario de Los Ángeles

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José Miguel Bracero no ha podido evitar plasmar sus sentimientos por escrito tras conocer la realidad de este rincón de Hornachuelos

En pleno parque natural de la sierra de Hornachuelos, es un risco junto al embalse de Bembézar, se encuentra un lugar único: el seminario Santa María de los Ángeles. Para mucha gente un lugar muy especial pues durante un periodo de tiempo, entre 1957 y 1971, fue seminario; pero también para otras personas algo desconocido. Y es que tras varias décadas de abandono, en agosto de 2021 fue reconvertido en el centro de reinserción social San Gabriel gracias a un proyecto social puesto en marcha por el Obispado de Córdoba que atiende a jóvenes y adultos que han cumplido alguna pena en la cárcel o bien que tienen algún problema de adicciones.

En este proyecto de Los Ángeles conviven en la actualidad ocho personas, de distintas zonas y entornos familiares. La pasada semana recibieron la visita de un sacerdote, José Miguel Bracero, quien pasó 24 horas junto a ellos de las que no pudo evitar dar cuenta al conocer esta realidad. “Allí he podido comprobar la gran labor que se realiza con estos chavales, bajo la supervisión y cuidado de un monitor experimentado y un capellán que los atiende y los cuidan humana y espiritualmente”, afirmaba en una misiva publicada en sus redes sociales.

Tras conocer cómo organizan su agenda diaria, cómo viven momentos de oración y de celebración eucarística, José Miguel afirmó: “Podemos descubrir la grandeza de Cristo, que se coloca a caminar junto a nosotros, nos acompaña siempre en este difícil camino de la vida, y cuando sienten su amor, su perdón y misericordia, ya nunca quieren soltarse de su mano”.

Bracero ha comprobado de primera mano el bien que hace a estos hermanos el tener esta ayuda. Asegura que ellos le han enseñado a él mismo “que no debemos bajar la guardia ni dejar de luchar por nada” y por ello, anima a todos los fieles a que si conocen personas que necesitan ayuda, los pongan en contacto con esta realidad “para tratar de poner en las manos del Señor esta ayuda que tanto bien podría hacerle y que tanto necesitan”. “Un proyecto en plena naturaleza, en un paraje tranquilo y aislado, replanteando y reorganizando su vida, y atendido personalmente por su monitor Cristóbal y el padre José Antonio (capellán penitenciario), y desde ya nos unimos a ellos en la oración para que la acción del Espíritu Santo no deje nunca de actuar sobre ellos y puedan encontrar su sitio de nuevo en la sociedad, una sociedad a veces hostil que los rechaza, en la que quieren demostrar cuánto pueden hacer, cuánto pueden ofrecer con su trabajo y sus talentos, y cuánto pueden amar cuando encuentran nuestro abrazo y nuestro cariño”, expresa.

Asimismo, invita a colaborar o contactar con ellos a través de los siguientes medios habilitados:

«RESCATADOS DE MARÍA» Fundación Diocesana (Antiguo Seminario de los Ángeles)

Apartado de Correos 11

14740 Hornachuelos (Córdoba)

Teléfono: 648 719105

E-mail: rescatadosdemaria@diocesisdecordoba.es

Para colaborar económicamente con el proyecto se puede hacer a través de:

ES09 0237 0210 3091 7305 3384

BIZUM 05556

 

A continuación, adjuntamos la misiva completa de José Miguel Bracero, párroco de Posadas.

Queridos hermanos:

Acabo de llegar de pasar 24 horas en el antiguo Seminario de los Ángeles, donde como sabéis, el Obispado de Córdoba ha puesto en marcha un precioso proyecto social que atiende a jóvenes y adultos que han cumplido alguna pena en la cárcel o bien tienen algún tipo de problema de adicciones (alcohol, drogas, etc…). Hace poco os envié un mensaje titulado “Yo controlo” sobre los constantes peligros que las drogas y las adicciones amenazan a nuestros chavales, a nuestros jóvenes (y no tan jóvenes…) y que destrozan tantas vidas, tantas familias, amigos, compañeros… y no podemos bajar la guardia, aunque nos auto-engañemos pensando que “nosotros controlamos”. ¡Es falso, mucho cuidado!

En aquel precioso proyecto de Los Ángeles, encomendado al Arcángel San Gabriel, conviven ocho personas, de distintas zonas, entornos familiares diversos, que han caído en las redes de aquellos desalmados que nos tientan continuamente con falsas felicidades y mentiras tóxicas que hacen sucumbir nuestra conciencia y nos hacen esclavos, perdiendo nuestra libertad y nuestra dignidad como personas. De esto saben mucho también nuestras queridas asociaciones DOLMEN y la Federación MADINAT con sede en nuestro pueblo, cuya increíble labor y esfuerzo en la prevención, atención y reinserción es encomiable. Todo lo que hagamos es poco siempre pensando en el bien de nuestra sociedad.

Allí he podido comprobar la gran labor que se realiza con estos chavales, bajo la supervisión y cuidado de un monitor experimentado y un capellán que los atiende y los cuidan humana y espiritualmente. Lo primero que debe hacer alguien que sufre este tipo de problema, es reconocer que tiene un problema, no aceptarlo ni conformarse, no dejarse engañar por lo que nos parece algo inofensivo y que me hace sentir guay (otra gran mentira), y entonces, DAR EL PRIMER PASO diciendo alto y claro: “sé que no quiero seguir así, necesito ayuda, voy a buscar un entorno alejado de mi círculo, de mis “amigos”, de esas substancias que me hacen no ser yo mismo.

Entonces llegan valientemente para ser ayudados y es que sus vidas están destrozadas, y han destrozado las de sus seres más queridos, de su familia, esposa, hijos, padres… y por eso tienen que comenzar re-construyendo su vida, en la que han perdido el rumbo, el sentido, el trabajo, y sólo viven pensando en consumir y buscar eso que falsamente les da gozo y satisfacción.

Por tal motivo, y en mi propia experiencia compartiendo estas 24 horas con ellos, he visto que se organiza su agenda diaria, todo está distribuido en responsabilidades, tareas, y por supuesto, momentos de oración, adoración, la santa misa (que no son obligatorias, pero el que va y descubre lo que vive, encuentra la paz del Señor en su corazón). Podemos descubrir la grandeza de Cristo, que se coloca a caminar junto a nosotros, nos acompaña siempre en este difícil camino de la vida, y cuando sienten su amor, su perdón y misericordia, ya nunca quieren soltarse de su mano… sin duda, no es tarea fácil, y es posible caerse, y desde luego, siempre posible volver a levantarse.

Os comento brevemente cómo se distribuye su día a día:

07:30 h Adoración al Santísimo

08:00 h Santa Misa

09:00 h Desayuno

10:00 h Reparto de tareas (limpieza cuartos, zonas comunes, arreglos, huerto, etc…)

12:30 h Catequesis (aquellos que quieren confirmarse), tiempo de lectura, paseo, etc

14:00 h Comida y descanso

17:00 h Merienda

19:30 h Santo Rosario y lectura comentada del Evangelio del próximo día, con preguntas y respuestas, dudas

21:00 h Cena

22:00 h Película (elegida cada día por uno de ellos) y descanso

Ciertamente he podido comprobar el bien que hace a estos hermanos nuestros el tener su día ocupado, organizado, volver a poner orden en su vida, intercalando lo físico con lo espiritual, con sus muchas luchas, sus tentaciones, sus agobios y sus cansancios, que ponen a los pies del Señor, que nos dice a todos “venid a mí los que estéis cansados y agobiados, y yo os aliviaré”.

Tenemos que dar gracias a Dios por ser tan bueno y acoger siempre con sus abrazos amorosos a todos aquellos que quieren ordenar su vida (también nosotros deberíamos pensarlo, yo el primero), para dar sentido pleno a nuestra vida, saber por qué y por quíén vivimos, actuamos, pensamos… por Dios, por nuestra familia, por nuestros hermanos. ¡No hay otra razón más allá! ¡Ojalá podamos insertarla y grabarla a fuego en nuestra alma, en nuestro corazón!

Ellos me han enseñado a mí que no debemos bajar la guardia ni dejar de luchar, que tenemos que aprender a dejarnos ayudar, aconsejar, y amar… y no abandonarnos a la suerte de aquel maligno espíritu que quiere alejarnos y apartarnos del camino que nos conduce a la verdadera felicidad, la que nos trae Jesucristo, de la mano de nuestra Madre Santísima la Virgen María, por medio de los dones y gracias administrados por la Iglesia, sus ministros, los sacramentos…

Os animo a que si conocéis a alguien que pueda necesitar ayuda, en vuestro entorno cercano, conocido, que os pongáis en contacto conmigo o bien con ellos directamente, para tratar de poner en las manos del Señor esta ayuda que tanto bien podría hacerle y que tanto necesitan. Un proyecto en plena naturaleza, en un paraje tranquilo y aislado, replanteando y reorganizando su vida, y atendido personalmente por su monitor Cristóbal y el padre José Antonio (capellán penitenciario), y desde ya nos unimos a ellos en la oración para que la acción del Espíritu Santo no deje nunca de actuar sobre ellos y puedan encontrar su sitio de nuevo en la sociedad, una sociedad a veces hostil que los rechaza, en la que quieren demostrar cuánto pueden hacer, cuánto pueden ofrecer con su trabajo y sus talentos, y cuánto pueden amar cuando encuentran nuestro abrazo y nuestro cariño.

Podéis contactar con ellos, cuando queráis, en la siguiente dirección:

«RESCATADOS DE MARÍA» Fundación Diocesana

(Antiguo Seminario de los Ángeles)

Apartado de Correos 11

14740 Hornachuelos (Córdoba)

Teléfono: 648 719105

E-mail: rescatadosdemaria@diocesisdecordoba.es

Y si queréis colaborar económicamente con el proyecto podéis hacerlo a través de:

ES09 0237 0210 3091 7305 3384

BIZUM 05556

Un fuerte abrazo, rezamos por ellos, ellos ya nos han incluido a nosotros en sus oraciones y pedimos al Señor y a la Virgen Santísima que recuperen sus vidas, que no dejen de luchar y perseverar y que encuentren en nosotros aquello que por la debilidad de la condición humana, hace tiempo que perdieron: la esperanza, la caridad, el perdón y el amor.

José Miguel, párroco

 

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