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Monseñor Rico Pavés anuncia fechas importantes para el curso 2022/2023

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Querida familia diocesana:

En medio del verano, permitidme unas letras para anunciar unas fechas importantes relacionadas con el inicio del próximo curso pastoral 2022/2023.

– El Consejo Europeo de Conferencias Episcopales nos invita a través de nuestra Conferencia Episcopal Española a participar en la Jornada de oración por Ucrania que se celebrará, D.m., el próximo 14 de septiembre, Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

– El sábado 17 de septiembre, a las 10:30h., los nuevos cargos de la Curia Diocesana realizarán en el Obispado la Profesión de fe y el Juramento de fidelidad.

– El sábado 24 de septiembre, fiesta de Ntra. Sra. de la Merced, Patrona de la Ciudad de Jerez, entrará en vigor el Decreto Cor Iesu que actualiza la configuración de la Curia Diocesana.

– El jueves 29 de septiembre, por la mañana, en la apertura del curso académico de la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla, se formalizará la afiliación de nuestros Institutos Teológicos a esta Facultad.

– El sábado 1 de octubre, mañana y tarde, celebraremos la Jornada de inicio del Curso pastoral diocesano 2022/2023 en la S.I. Catedral y el Colegio Ntra. Sra. del Rosario (Beaterio), en la que se realizará el envío de los agentes de pastoral y la presentación del trabajo que desarrollarán las diferentes delegaciones y organismos diocesanos.

Con mi bendición y afecto, en Cristo y María,

+ José Rico Pavés

Obispo de Asidonia-Jerez

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Evangelio del XX Domingo de Tiempo Ordinario en Lengua de Signos Española (Ciclo C)

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Evangelio del XX Domingo de Tiempo Ordinario en Lengua de Signos Española (Ciclo C)

Evangelio del Domingo XX del Tiempo Ordinario (ciclo C), en Lengua de Signos Española. [Lc 12, 49-53].

Signado por el director del Departamento de Pastoral del Sordo de la Archidiócesis de Sevilla, el sacerdote Gumersindo Melo.

Produce la Archidiócesis de Sevilla.

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Medina de Rioseco homenajea al hermano Pablo Noguera

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Medina de Rioseco homenajea al hermano Pablo Noguera

La localidad vallisoletana de Medina de Rioseco ha rendido un merecido homenaje al hermano Pablo Noguera, quien fuera secretario personal del cardenal Carlos Amigo Vallejo. El pasado miércoles, el Pleno del Ayuntamiento de Medina, que preside el alcalde David Esteban, aprobó por unanimidad el nombramiento de Pablo Noguera como hijo adoptivo de la ciudad en la que vio la luz el arzobispo que dirigió la Iglesia en Sevilla durante casi tres décadas.

No será el único religioso homenajeado con este motivo. Junto a él, recibirá esta alta distinción el padre Eugenio Jesús Oterino.

El hermano Pablo recibió recientemente la Medalla de la Ciudad de Sevilla de manos del alcalde, Antonio Muñoz, en un acto que se celebró en el auditorio de FIBES con motivo del día del patrón, San Fernando.

Se trata, sin duda, de un merecido tributo a quien tanto y tan bien sirvió a la Iglesia.

 

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LECTURAS DEL DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)

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Primera lectura

Jeremías 38, 4-6. 8-10

Durante el sitio de Jerusalén, los jefes que tenían prisionero a Jeremías dijeron al rey: “Hay que matar a este hombre, porque las cosas que dice desmoralizan a los guerreros que quedan en esta ciudad y a todo el pueblo. Es evidente que no busca el bienestar del pueblo, sino su perdición”.

Respondió el rey Sedecías: “Lo tienen ya en sus manos y el rey no puede nada contra ustedes”. Entonces ellos tomaron a Jeremías y, descolgándolo con cuerdas, lo echaron en el pozo del príncipe Melquías, situado en el patio de la prisión. En el pozo no había agua, sino lodo, y Jeremías quedó hundido en el lodo.

Ebed-Mélek, el etíope, oficial de palacio, fue a ver al rey y le dijo: “Señor, está mal hecho lo que estos hombres hicieron con Jeremías, arrojándolo al pozo, donde va a morir de hambre”.

Entonces el rey ordenó a Ebed-Mélek: “Toma treinta hombres contigo y saca del pozo a Jeremías, antes de que muera”.

Salmo

Sal 39

R/. Señor, date prisa en socorrerme

Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito. R/.

Me levantó de la fosa fatal,
de la charca fangosa;
afianzó mis pies sobre roca,
y aseguró mis pasos. R/.

Me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios.
Muchos, al verlo, quedaron sobrecogidos
y confiaron en el Señor. R/.

Yo soy pobre y desgraciado,
pero el Señor se cuida de mí;
tú eres mi auxilio y mi liberación:
Dios mío, no tardes. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta a los Hebreos 12, 1-4

Hermanos: Rodeados, como estamos, por la multitud de antepasados nuestros, que dieron prueba de su fe, dejemos todo lo que nos estorba; librémonos del pecado que nos ata, para correr con perseverancia la carrera que tenemos por delante, fija la mirada en Jesús, autor y consumador de nuestra fe. Él, en vista del gozo que se le proponía, aceptó la cruz, sin temer su ignominia, y por eso está sentado a la derecha del trono de Dios.

Mediten, pues, en el ejemplo de aquel que quiso sufrir tanta oposición de parte de los pecadores, y no se cansen ni pierdan el ánimo, porque todavía no han llegado a derramar su sangre en la lucha contra el pecado.

Evangelio

Evangelio según san Lucas 12, 49-53

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega!

¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra”.

Comentario bíblico de Miguel Ángel Garzón

El evangelio recoge varias enseñanzas de Jesús. En primer lugar, Jesús proclama que la misión para la que ha venido es: “prender el fuego en la tierra”. Se trata del fuego del Espíritu que instaura su Reino de amor, paz y justicia. Al mismo tiempo señala que este fuego solo arderá plenamente cuando haya sido “bautizado”, sumergido, en el misterio de su muerte y resurrección. Aceptar esta realidad de sufrimiento provoca en él, y en el cristiano que le sigue, angustia y turbación, pero, como indica el pasaje del libro a los Hebreos, eso no impide caminar con firmeza hacia esa meta de vida y gloria soportando así la cruz y la ignominia. Este testimonio del Maestro ha de servir de ejemplo y fortaleza para todo discípulo que marcha tras sus huellas, renunciando al pecado y a todo lo que paraliza en el camino, teniendo los ojos fijos en el que ha vencido a la muerte.

Al mismo tiempo Jesús sorprende al decir que no ha venido a traer paz a la tierra sino división. Al iniciar su libro, el mismo evangelista ya muestra en la noche del anuncio a los pastores que Dios ha venido a traer la paz con el nacimiento de su Hijo (Lc 2,14). Así que las palabras de Jesús no expresan como tal la finalidad de su misión, sino que hacen patente las consecuencias que provoca el seguirle. El evangelista se hace eco de una realidad manifiesta, los que daban el salto a la fe cristiana desde el mundo pagano o judío tenían que enfrentarse al rechazo de los miembros de la propia familia que no creían en Jesús. Este desprecio y sufrimiento no han de impedir mantener la fe y la misión, como así hizo el profeta Jeremías, que pese a todas las insidias sufridas recibió el auxilio y continuó su firme testimonio. Cuando parece que nos hundimos en el lodo y tocamos fondo, Dios es nuestra roca y salvación, nos socorre y nos saca de la charca fangosa (Sal 39). Ya lo ha hecho de una vez para siempre con la entrega de su Hijo en la cruz para levantarnos del pecado y de la muerte. Experimentando esta gracia quedamos siempre sobrecogidos y alzamos un canto nuevo al Dios que hace obras grandes por el fuego de su Espíritu.

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Este sábado será la colecta extraordinaria para Regina Mundi durante la novena a la Virgen de los Reyes

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Este sábado será la colecta extraordinaria para Regina Mundi durante la novena a la Virgen de los Reyes

Todos los años se dedica una de las colectas de la novena a la Virgen de los Reyes a una iniciativa eclesial. Este año, el 13 de agosto es la fecha elegida para la cuestación extraordinaria que se destinará a Regina Mundi, institución benéfica del Sagrado Corazón de Jesús que, según recuerda el presidente de la Asociación de Fieles, Antonio Ramos, “vive de la Providencia y atiende a personas necesitadas e incapacitadas sin recurso económicos”.

Todas las procesiones de la patrona llevan implícitas novedades en el ámbito de la priostía. Uno de los estrenos anunciados para esta procesión de tercia es la crátera del paso de tumbilla –que cumplirá cien años en 2024-, la única pieza en la que se depositan las flores existentes en el palio, que encontramos en la parte trasera. Es obra del orfebre Jesús Domínguez.

El miércoles 3 de agosto, fuera del horario de visita y a puerta cerrada, se procederá al retranqueo del paso de tumbilla para comprobar que todo está en orden. La tarde del 12 de agosto, los nuevos miembros de la Asociación de Fieles recibirán sus medallas de manos de monseñor Saiz Meneses.

 

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Homilía de mons. Saiz en el sexto día de la novena a la Virgen de los Reyes (11-08-22)

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Homilía de mons. Saiz en el sexto día de la novena a la Virgen de los Reyes (11-08-22)

El Señor “enaltece a los humildes”

Memoria de Santa Clara

Saludos. Queridos hermanos y hermanas que participáis en esta celebración: Señor Deán Presidente y miembros del Cabildo Catedral; sacerdotes, diáconos, miembros de la vida consagrada; Asociación Virgen de los Reyes y San Fernando, Real Maestranza de Caballería; hermanos y hermanas presentes. Día sexto de nuestra Novena, en que celebramos la fiesta de santa Clara, una religiosa discípula de san Francisco de Asís, con quien fundó la segunda orden franciscana o de hermanas clarisas. Ella se llamaba a sí misma «humilde planta del bienaventurado padre Francisco». Después de abandonar su antigua vida de noble, se estableció en el monasterio de San Damiano hasta su muerte.

La escena de la Visitación de María a su prima Isabel refleja la actitud de servicio, también la actitud de acogida, la alegría, la felicitación de Isabel a María y la respuesta de María entonando el Magníficat, el canto de los «pobres de Yahvé», los humildes de corazón que rechazan la tentación del orgullo, de la riqueza y del poder.

¡Qué difícil es ser humilde! Que fácil es caer en los delirios de grandeza, en los complejos de superioridad, en la incapacidad para hacer autocrítica. Qué fácil es destacar un poco en algo y en seguida volverse engreído y vanidoso, y echarse a perder. Qué fácil es parecer humildes cuando estamos rodeados de personas mucho más capacitadas, más cualificadas, cuando estamos en una posición de inferioridad; pero en cuanto prosperamos un poco, con qué rapidez afloran la vanidad y el orgullo. El teólogo alemán Romano Guardini dice que «la actitud del pequeño que se inclina ante el grande, todavía no es humildad. Es, simplemente, verdad. El grande que se humilla ante el pequeño es el verdaderamente humilde». Por esto, Jesucristo es el auténticamente humilde. Su encarnación y muerte en cruz son la prueba más grande de humildad. María Santísima es auténticamente humilde, unida su Hijo y compartiendo su camino.

La humildad es la virtud que nos da un conocimiento justo y verdadero de nosotros mismos y de nuestra pequeñez, de nuestras limitaciones y debilidades, principalmente ante Dios. Sitúa a la persona en la verdad y la libra de la vanidad, de la soberbia, de los espejismos del mundo y de las tentaciones del maligno. A primera vista, parece simplemente la virtud que se opone a la vanidad. En un sentido más profundo, se opone a la soberbia, al orgullo. Es la actitud lógica de la criatura ante el Omnipotente. El humilde reconoce que todo lo ha recibido de Dios, que no es nada por sí mismo.

¿Y cómo aprender la humildad? En primer lugar, hay que hacer experiencia de la omnipotencia de Dios Salvador. La humildad nace del sentido de Dios, es decir de la conciencia plena de su realidad. Esta conciencia se va adquiriendo a través del contacto con Dios, de la relación con Él a través de la oración, a través de la celebración litúrgica. Cuando la persona se acerca a Dios, experimenta la propia nada, se experimenta que todo es don de Dios. En la presencia de Dios, en la verdad de su luz, el hombre se siente pecador y a la vez experimenta la confianza plena en Dios, en su amor, en su gracia. De ahí que las personas más santas sean las más humildes.

La humildad se aprende también a través de la contemplación de Cristo Redentor y de su camino de humillación hasta la muerte en cruz. La humildad es adhesión al camino recorrido por Jesús y seguimiento de sus pasos. Se aprende asimismo contemplando a María Santísima, la criatura más grande, la más perfecta a los ojos de Dios y a la vez la más sencilla. Dios ha mirado la humildad de su esclava, que encontró gracia a sus ojos. Para nosotros, la vivencia de la humildad no consiste tanto en adoptar unas formas concretas de comportamiento, sino sobre todo en plantear toda nuestra vida  siguiendo el ejemplo de Jesús.

No solamente es una virtud importante, sino que es el fundamento de todas las virtudes. Todo el edificio de la vida espiritual tiene sus cimientos en la humildad. Todo progreso espiritual es gracia de Dios, y Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes. Santo Tomás de Aquino nos recuerda que la humildad ocupa el primer lugar entre las virtudes porque quita los obstáculos para el crecimiento en todas ellas: expulsa la soberbia, a la que Dios resiste, y hace al hombre someterse al influjo de la gracia divina. Por eso es el fundamento del edificio espiritual[1].

Por otra parte, Dios siempre santifica en la verdad, y donde no hay humildad no hay tampoco verdad y, por consiguiente, no hay santificación. La enseñanza de santa Teresa de Jesús es clara al respecto: “Una vez estaba yo considerando por qué razón era nuestro Señor tan amigo de esta virtud de la humildad, y me puso delante esto: que es porque Dios es suma Verdad, y la humildad es andar en verdad; que es verdad muy grande no tener cosa buena de nosotros, sino la miseria y ser nada; y quien esto no entiende, anda en mentira”[2].

“Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humildad de su esclava” (Lc 1,46-48). María es consciente de su pequeñez ante Dios, que la ha llamado a ser la madre del Mesías. Sabe que todo lo recibe de Dios, y está libre de sí misma, completamente orientada a Dios y a los demás. Aquí está la verdadera humildad: no tener ojos para uno mismo, sino para Dios y para los demás. El Señor, para hacer maravillas, no necesita grandes medios ni nuestras capacidades, sino un corazón sencillo, una mirada humilde y confiada a Él y abierta a los hermanos[3].

Vamos a trasladarnos a Nazaret. Los datos evangélicos que tenemos y los descubrimientos de la arqueología bíblica nos permiten reconstruir el modo como vivían Jesús, María y José en Nazaret, en su vida diaria. Una vida sencilla y familiar. El clima de serenidad y paz que existía en el hogar de Nazaret y el cumplimiento de la voluntad del Padre conferían a la vida de aquella sagrada familia una profundidad extraordinaria e irrepetible. En María, la conciencia de que cumplía una misión que Dios le había encomendado, concedía un significado inmenso a su vida diaria. Los quehaceres sencillos de cada día adquirían un valor singular, pues los vivía como servicio a la voluntad de Dios y a la misión de Cristo. Su ejemplo ilumina y da sentido al trabajo de tantas personas que realizan sus labores diarias exclusivamente entre las paredes del hogar y también fuera del hogar, en tareas sencillas, ocultas, a veces repetitivas, con poca visibilidad social, y que no se suelen apreciar suficientemente, pero que si se llenan de amor, son de gran importancia para la Iglesia y para el mundo.

Todos aquellos años de vida oculta y sencilla en Nazaret revelan la fuerza del amor auténtico, de la oración, de la vida ofrecida por entero a Dios, de la búsqueda del cumplimiento de su voluntad. El trabajo oculto, pero lleno de amor, encierra un valor extraordinario a los ojos del Señor. No podemos pensar que la vida en Nazaret era monótona y aburrida. La presencia de Jesús llenaba enteramente aquel hogar. En el contacto con José y con Jesús, que iba creciendo, María iba penetrando en aquel misterio. San Lucas relata que «Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres» (Lc 2, 52). Dice también que «María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón» (Lc 2, 19; cf. 2, 51). Cada día, compartido con Jesús, se convertía en una invitación a descubrir más profundamente el misterio de su persona.

El Señor enaltece a los humildes, el Señor ha mirado la humildad de María. Contemplemos hoy el misterio de la vida oculta de Jesús, María y José. Pidamos al Señor sensatez y realismo; pidamos la virtud de la humildad. Nuestra vida tiene etapas de visibilidad y etapas de discreción, de vida oculta. Lo importante es que Cristo está presente y la llena de esperanza, la llena de luz. Nuestra vida es eficaz y fructífera si estamos unidos a él, si llenamos de amor todos los momentos, todos los espacios, todos los detalles. Nuestra Señora de los Reyes nos enseña el camino. Así sea.

 

[1]  Cf. TOMÁS DE AQUINO, Suma Teológica, II-II, 161, 6.

[2]  TERESA DE JESÚS, Las Moradas, Moradas Sextas, 10, 7.

[3] Cf. PAPA FRANCISCO, Ángelus, 8 de diciembre de 2021.

+ José Ángel Saiz Meneses
Arzobispo de Sevilla

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D. Antonio celebra a Santa Clara de Asís junto a las Clarisas de la ciudad

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Cada 11 de agosto, la Iglesia Católica celebra a Santa Clara de Asís, fundadora, junto a San Francisco de Asís de la Orden de las Hermanas Pobres, conocidas posteriormente como “clarisas” en honor a ella.

Y con ese motivo, nuestro obispo D. Antonio ha realizado una visita a la comunidad contemplativa presente en nuestra diócesis. Conocidas como las “damas pobres” según San Francisco, el obispo ha podido compartir un momento de asueto dentro del convento. En la foto, se puede observar la reliquia de la Santa de Asís que posee el convento situado en la Calle Real.

Francisco y Clara: una historia de amistad

Santa Clara, cuyo nombre evoca pureza y luminosidad, nació el 16 de julio de 1194 en Asís (Italia), en el seno de una de las familias nobles de la ciudad. Desde muy pequeña se esforzó en adquirir y crecer en la virtud: acudía con asiduidad a la oración y la penitencia; solía ocuparse de las tareas más difíciles del hogar y cuidaba de los detalles más pequeños.

A los 18 años acudió a la iglesia de San Giorgio de Asís para la misa. Ese día, San Francisco hizo la prédica en torno a la Cuaresma. Clara, después de escucharlo, le pidió al santo que la ayudara a vivir también “según el modo del Evangelio”. Desde ese momento, él se convirtió en su preceptor espiritual y cultivaron una santa amistad. Clara, conforme se iba comprometiendo más con el Señor, se sentía cada día más atraída por una vida sencilla y de entrega a los pobres: ese era, precisamente, el camino que Jesús le señalaba.

La noche del Domingo de Ramos de 1212, Clara dejó su casa y se encaminó a la Porciúncula, al lado de la cual vivían los frailes menores (hoy se conserva esta pequeña capilla franciscana dentro de la Basílica de Santa María de los Ángeles).

Esa misma noche, frente al Cristo de San Damián, Clara renunció para siempre a las cosas del mundo «por amor hacia el santísimo y amadísimo Niño envuelto en pañales y recostado sobre el pesebre». Se le entregó el hábito de los hermanos menores y el mismo Francisco cortó su cabello dorado. Desde ese día la santa empezó a ser parte de la Orden de los Hermanos Menores.

Para Dios nada es imposible

Uno de los episodios más conocidos de su vida sucedió el día de la Solemnidad de la Natividad de Cristo. Estando gravemente enferma, fue transportada milagrosamente desde su cama a la iglesia de San Francisco. Allí asistió a todo el oficio de los maitines y a la Misa de medianoche, además recibió la santa comunión; después, apareció de nuevo en su celda, sobre su cama.

Ciertamente Clara jamás había gozado de buena salud -se dice incluso que estuvo enferma durante 27 años, mientras vivía en el monasterio-. Debido a esto, gran parte de su vida religiosa estuvo marcada por sufrimientos e incomodidades, los que supo sobrellevar de manera heroica.

El Sumo Pontífice, Inocencio III, la visitó en el monasterio hasta en dos ocasiones, en alguno de los peores momentos de su enfermedad. En una de esas oportunidades, después de verla, el Papa exclamó: “Ojalá yo tuviera tan poquita necesidad de ser perdonado como la que tiene esta santa monjita”.

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TESTIMONIOS DE LA PEJ 2022. José María : “Ha sido algo inolvidable”

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José María, perteneciente a la Renovación Carismática, ha vivido junto a la Pastoral Juvenil el camino hacía Santiago y una vez allí la Peregrinación Europea de Jóvenes.

“Esta peregrinación representa la propia vida”, con estas palabras José María, perteneciente a la Renovación Carismática de la Diócesis nos cuenta como ha vivido todo el camino hasta llegar a Santiago de Compostela y una vez allí vivir con todos los jóvenes la PEJ 2022. Lo primero que destaca José María es los malos y buenos momentos del camino, de ahí que haga referencia a que la peregrinación es la propia vida, ya que pasas por distintas etapas, lo que también te ayuda a rezar en estos diferentes momentos.

Por otro lado, José María subraya como todo lo que ha vivido en el camino fue necesario para llegar hasta Santiago de Compostela, como la providencia ha hecho que el camino tenga las distintas etapas que atraviesa y eso haga que todo cobre sentido. Asimismo, nos cuenta que una vez comienza la PEJ para él todo ha sido algo inolvidable ya que ha podido vivir la alegría de Cristo con más jóvenes.

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Joan Enric Vives i Sicilia, arzobispo de Urgell-Andorra será el encargado de predicar en el solemne Quinario de las fiestas del Cristo de La Laguna

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Joan Enric Vives i Sicilia, arzobispo de Urgell-Andorra y copríncipe de Andorra, será el encargado de predicar en el solemne Quinario de las fiestas del Cristo de La Laguna.

Asimismo, en esta ocasión su majestad el rey Felipe VI ha designado como representante real para el día 14 de septiembre, solemnidad de la exaltación de la Santa Cruz y fiesta del Santísimo Cristo de La Laguna, al presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres.

BIOGRAFíA DE JOAN ENRIC VIVES i SICILIA, ARZOBISPO DE URGELL Y COPRÍNCIPE DE ANDORRA

Joan Enric Vives Sicilia nace en Barcelona el 24 de julio de 1949. Es Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona (1976) y Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación, sección filosofía, por la Universidad de Barcelona (1982).

Fue ordenado sacerdote el 24 de septiembre de 1974. Ha ocupado distintos cargos, entre ellos, miembro fundador y consiliario del Movimiento de Jóvenes Cristianos en ambientes populares (JOBAC) (1975-1987), Delegado Episcopal de Justicia y Paz de Barcelona (1978-1993), y formador (1987-1991) y Rector (1991-1997) del Seminario Mayor de Barcelona.

Fue profesor de Historia de la Filosofía en la Facultad de Teología de Catalunya (1983-1993) y de la Facultad Eclesiástica de Filosofía de la Universidad Ramón Llull (1988-1993), de la que fue Vicedecano de la Facultad de Filosofía (1989-1993). Desde el año 1997 era el Secretario y Portavoz de la Conferencia Episcopal Tarraconense, cargo que dejó el 14 de abril de 2021.

Fue nombrado Obispo Auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993 y recibió la ordenación episcopal el 5 de septiembre del mismo año. El 25 de junio de 2001 fue nombrado obispo coadjutor de Urgell, convirtiéndose en titular en 2003, tras la renuncia por edad de Mons. Joan Martí Alanis. Desde 2003, Mons. Vives Sicilia es Arzobispo de Urgell y Copríncipe de Andorra.

En la CEE preside la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios desde marzo de 2020. Además es miembro de la Comisión Permanente. También ha sido miembro del Consejo de Economía de 2008 a 2014.

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La diócesis lamenta la pérdida del sacerdote José Manuel Perera Alcántara.

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En la madrugada de hoy, 11 de agosto, ha fallecido el sacerdote diocesano D. José Manuel Perera Alcántara, en el hospital Vázquez Díaz de la capital, a los 79 años de edad. La capilla ardiente se encuentra en el Tanatorio de Bollullos par del Condado, localidad donde se celebrará la Misa exequial esta misma tarde, a las 19.00 horas, en la parroquia Santiago Apóstol.

D. José Manuel Perera fue ordenado sacerdote el 5 de septiembre de 1971 y, entre sus destinos pastorales, ha desarrollado su ministerio en las parroquias de Paymogo, Santa Bárbara y Villarrasa. Actualmente era adscrito a las parroquias de Bollullos par del Condado y colaboraba con otras parroquias del arciprestazgo. D.E.P.

La entrada La diócesis lamenta la pérdida del sacerdote José Manuel Perera Alcántara. se publicó primero en Diócesis de Huelva.

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