Si hace unos días mantenían un encuentro la alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada, y la ecónoma del Obispado de Cádiz y Ceuta, Carmen Lobato, para trabajar en las posibles alternativas para la rehabilitación del templo isleño, esta semana, el arquitecto de la diócesis, Antonio Sánchez Casas, junto con el arquitecto de la comisión pro-restauración de la ermita, José María Cano Valero, han visitado la ermita para hacer una primera valoración y proceder a una inspección de su estado, que determinen las líneas de actuación para encontrar la mejor solución constructiva.
Durante esta primera toma de contacto, con el fin de iniciar la redacción de los proyectos de restauración del edificio, ambos técnicos han plateado como primera medida de diagnóstico, la realización de un estudio geotécnico, con el fin de caracterizar el terreno allí ubicado y su capacidad portante. Una vez obtenidos estos resultados, se podrá dar una solución adecuada a este primer problema.
Otra cuestión que se baraja es la adecuación de la cubierta a criterios de eficiencia energética, a la par que se resuelve el problema estructural que presenta. En este sentido, se baraja la posibilidad de recuperar la cubierta a dos aguas que tuvo el edificio en su origen.
Se espera que en las próximas semanas se puedan iniciar los trabajos relacionados con el mencionado estudio geotécnico.
Por otro lado, desde el Obispado de Cádiz y Ceuta se está trabajando para encontrar distintas formas de financiación, al mismo tiempo que se busca la implicación de la ciudadanía a través de una posible campaña de donativos para unas obras que se prevén que sean costosas y que devuelvan el esplendor y las condiciones de seguridad a un templo tan querido y con tanta tradición para la diócesis y los fieles de San Fernando.
Como sabemos, la Ermita del Cerro de los Mártires sufre desde hace años severas patologías relacionadas con la cimentación y la cubrición. El edificio data de los años cuarenta del siglo pasado, cuando se construyó una réplica de la anterior ermita, del siglo XIX, que se situaba en la cota más alta de las islas gaditanas donde, según la tradición, fueron ejecutados los Santos Patronos Servando y Germán.
Monseñor Bernardito Auza presidirá la misa en el Santuario de Aras de la patrona de Lucena
El Nuncio apostólico de Su Santidad en España, monseñor Bernardito Auza, presidirá este domingo, 16 de octubre, a las 11:30 horas, la misa de Ofrenda de Frutos a la Virgen de Araceli que se realiza anualmente en el Santuario de Aras de la patrona de Lucena y del campo andaluz. El Nuncio estará acompañado durante su visita por el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, y por Jesús María Moriana, Rector del Santuario Diocesano de la Virgen de Araceli y Vicario Episcopal de la Campiña.
La jornada de encuentro se inició con la exposición del Santísimo. Tras el desayuno, pudieron charlar con el obispo, Mons. Santiago Gómez, quien les contó cómo descubrió su vocación, además de responder a las preguntas de los niños.
Posteriormente se celebró la Santa Misa, donde todos se revistieron con su alba y acolitaron. Tras el almuerzo, vieron una película y, posteriormente, tuvieron tiempo para jugar todos juntos antes de despedirse.
El 15 de octubre celebramos la fiesta de santa Teresa de Jesús, mística, reformadora del Carmelo y doctora de la Iglesia. La historia de esta mujer es apasionante y comienza con el nacimiento de una niña de Ávila, Teresa de Cepeda y Ahumada, que vino al mundo el 28 de marzo de 1515 y lo dejó el 4 de octubre de 1582 en Alba de Tormes. Ha servido de inspiración a innumerables discípulos; baste citar dos ejemplos del siglo XX: la filósofa y mística Edith Stein, que tomó el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz cuando se hizo monja carmelita de clausura, y la de Agnes Gonxha Bojaxhiu, que tomó el nombre de Teresa de Calcuta, entregada a los más pobres.
Teresa disfrutó de una infancia y juventud acomodadas, con posibilidad de leer numerosas novelas de caballerías, a las que era muy aficionada, y que hicieron despertar de un modo sin igual su imaginación. También tuvo acceso a libros de espiritualidad, como el Tercer Abecedario Espiritual de Francisco de Osuna, o numerosas vidas de santos. Ella misma afirmará después que su infancia pasó entre libros y por eso recomendará vivamente que en sus conventos haya una buena biblioteca, colmada de obras que puedan alimentar el alma de las monjas. Para santa Teresa la lectura piadosa era tan necesaria como el alimento para el cuerpo.
Su reforma buscó la renovación de la Iglesia, volviendo a los orígenes fundacionales de su orden, a la forma original, a la esencia de la vida religiosa. Pone las virtudes evangélicas como fundamento de todo el edificio espiritual: el desapego de las riquezas, la caridad en las relaciones humanas, la humildad como amor a la verdad, la determinación como fruto de la audacia cristiana, la esperanza teologal. Otro aspecto nuclear de su espiritualidad es la centralidad de Cristo. Enseña la importancia de la oración, que es el mejor camino para llegar a la perfección de la caridad y a la unión con el Señor; concede una gran importancia a la meditación de la Pasión del Señor y a la Eucaristía, que es presencia de Cristo, en la Iglesia, corazón de la Liturgia y alimento de la vida de fe del creyente. Fue ella una mujer, sin duda, adelantada a su tiempo, pues siglos después el Concilio Vaticano II acometería esta misma tarea poniendo en valor el estudio de la Biblia, la doctrina de los Santos Padres y la Sagrada Tradición de la Iglesia; dando así un impulso renovado a la Teología.
Además de un inmenso legado en el que podemos encontrar algunas de las más hermosas obras de espiritualidad, santa Teresa nos dejó la inquietud por buscar lo esencial en nuestra relación con Dios. Ella ha pasado a la historia de la espiritualidad como una gran maestra de la oración. ¿Qué es la oración para Teresa? Algo a la vez elevado y sencillo. “No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama” (Vida, VIII, 5). Teresa esgrimirá el argumento definitivo para animar a los que temen emprender el camino de la oración: “A los que tratan de oración el mismo Señor les hace la costa, pues, por un poco de trabajo, da gusto para que con Él se pasen los trabajos” (Vida, VIII, 8).
En la oración, Santa Teresa encontró la puerta obligada a Las Moradas. Un lugar donde, como ella misma dice, ocurren las cosas más secretas entre Dios y el alma. El lugar donde entramos en comunión con el Señor y nos abandonamos a su voluntad sabiendo que suyos somos, que para Él nacimos. Dios quiera que todos nosotros incrementando nuestra oración alcancemos tantas gracias como el Señor concedió a Teresa de Jesús y descubramos en nuestra vida que solo Dios basta. Para todos mi abrazo fraterno y mi bendición.
+ José Ángel Saiz Meneses
Arzobispo de Sevilla
Teresa de Jesús. Apuntar a lo esencial | Carta pastoral del arzobispo de Sevilla (16-10-2022) 108.71 KB
Emotivo y fructífero encuentro el celebrado en la tarde de ayer jueves, 13 de octubre – memoria de la última aparición de la Virgen de Fátima- en la Santa Iglesia Catedral de Huelva, donde un grupo de matrimonios se dio cita para escuchar y vivir el anuncio catequético del Proyecto Amor Conyugal.
Basado en las catequesis de San Juan Pablo II, propone un camino para profundizar y vivir la vocación matrimonial como Dios la pensó. La celebración fue presidida por el párroco de Ntra. Sra. de la Merced y vicario episcopal para la Administración de los Bienes Diocesanos y Relaciones Institucionales, Jaime J. Cano, quien ya solicito el proyecto tras vivir su primer retiro el pasado mes de mayo .
Al finalizar, los esposos onubenses Daniel y Saray dieron su bellísimo testimonio de fe y conversión tras descubrir este itinerario. Desde el proyecto dan gracias a Dios por «este precioso camino de fe, formación y vida en nuestra diócesis, tan necesario para los tiempos de hoy».
Además de la tradicional peregrinación diocesana a Tierra Santa realizada el pasado mes de julio, este año el Secretariado Diocesano de Peregrinaciones ha programado una peregrinación a Fátima que se inició el pasado día 12 y se prolongará hasta el próximo 16 de octubre. La visita incluye, además de la estancia en Fátima y la participación en los actos principales del Santuario, la visita a Coimbra, Grutas de Mira de Aire, Nazaré, Batalha, Alcobaça, Tomar y Lisboa.
El Santuario de Fátima es, eminentemente, un lugar dedicado a la oración en el que el rezo del Rosario marca el ritmo orante del día. Peregrinar a Fátima es recorrer un camino de descendimiento, de conversión, de hacerse pequeños, como niños (Mt 18,3) –como los tres pastorcitos–, para ser capaces de ver, desde la humildad y la sencillez, el gran misterio del amor de Dios que nos trae el mensaje de Fátima. El centro de la peregrinación es la celebración de la Santa Misa y la participación en la procesión de antorchas.
Las acciones formativas para el empleo se imparten en todo el territorio diocesano.
Cáritas Diocesana de Cádiz ha iniciado, en este último cuatrimestre del año, nuevas acciones formativas para la inclusión cofinanciadas por el Fondo Social Europeo (FSE) enmarcadas en el Programa Operativo de Inclusión Social y Economía Social (POISES 2020-2023) y por fondos propios de Cáritas.
Desde Cáritas adecuamos la formación a las capacidades de las personas que acompañamos en sus itinerarios de inserción socio laboral. De este modo, se realizan acciones formativas iniciales en las que el acceso a algún sector laboral se trabaja de manera conjunta con la adquisición de competencias personales, sociales y técnicas. Este modelo de formación es un “paso inicial” para la incorporación o reincorporación a la formación profesional. En esta línea, se está impartiendo ya un taller prelaboral en el Campo de Gibraltar y otro que comenzará en el mes de noviembre en Chiclana de la Frontera.
En un nivel de formación más especializada, ha comenzado un curso de Atención Sociosanitaria para personas dependientes para alumnos del Campo de Gibraltar (Algeciras, La Línea de la Concepción) y otro de operaciones básicas de pisos y limpieza para alumnos de Chiclana de la Frontera y San Fernando.
Finalmente, en un tercer nivel de formación se va a impartir, para alumnos con formación previa en la rama profesional, formación en elpuesto de trabajo de grandes almacenes para alumnos de Cádiz, San Fernando, Conil de la Frontera y Vejer de la Frontera y prácticas no laborales en empresa de la rama de hostelería para alumnos de Conil, Medina Sidonia y San Fernando.
Toda esta formación está dirigida a personas desempleadas en situación de exclusión social y/o laboral que Cáritas atiende y acompaña en su vocación de estar siempre junto a los últimos de nuestra sociedad. En total, más de 50 alumnos verán mejorada su capacitación profesional gracias a esta formación.
La última edición de cursos, realizada antes del verano, alcanzó un 50% de inserción laboral. La mayoría de los alumnos fueron contratados en las empresas colaboradoras donde realizaron sus prácticas. Este esfuerzo formativo ha sido posible gracias al Ayuntamiento de Medina Sidonia, a las empresas colaboradoras de las diferentes ramas profesionales, al voluntariado de Cáritas en los arciprestazgos y a las parroquias de la Diócesis que han cedidos sus instalaciones para impartir la formación.
Una semana más, la revista de la diócesis de Córdoba recoge la actualidad de la semana en su edición digital y un amplio reportaje sobre la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén
La ciudad de Córdoba se convirtió el pasado fin de semana en el epicentro de la actividad de la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén. Una vigilia de oración, el solemne acto de cruzamiento e investidura de nuevos caballeros, damas y eclesiásticos y una misa de acción de gracias centraron su programa de estos días.
Paralela a esta cita, se celebró también la misa en honor a la Virgen del Pilar a la que acudió el Cuerpo de la Guardia Civil, así como la inauguración de la nueva sede interparroquial de Cáritas en Palma del Río.
Asimismo, en la revista se pueden conocer otras noticias que marcarán la actualidad diocesana como la bendición y consagración del altar de la nueva parroquia “San Juan Pablo II”.
Octubre es mes misionero, porque nos abre la mente y el corazón a la Iglesia universal con el mandato de Jesús: “Id y haced discípulos a todas las gentes, predicando el Evangelio y bautizando en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Yo estaré con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos”. El domingo 23 de octubre celebraremos el día mundial de las misiones, Domund 2022. Vayamos preparando nuestro corazón y nuestro bolsillo para ser generosos en esta obra grandiosa de las misiones, que consiste en anunciar a Jesucristo y la consiguiente promoción humana de las personas a las que se llega.
“Seréis mis testigos” es el lema de este año. Testigo es el que ve, experimenta, vive. El anuncio del Evangelio no se realiza por la repetición de algo aprendido, sino por la transmisión de algo recibido, de lo que uno ha visto y oído, de la transmisión de la propia experiencia. Es el Espíritu Santo el que nos llena de su amor, nos unge con su unción, nos hace entender y vivir que somos hijos de Dios por Jesucristo. Y de esa experiencia somos testigos ante los demás. El mundo de hoy prefiere los testigos a los maestros y se escucha a los maestros es porque son testigos, decía Pablo VI. El mundo de hoy está harto de palabras, y por eso necesita el testimonio de la vida entregada.
Es precisamente el testimonio lo que atrae. La evangelización no es un programa de marketing, de propaganda, de publicidad. La evangelización se realiza por atracción, y lo que atrae es la vida vivida, la belleza de una vida salvada por Jesucristo del pecado y de la muerte y trasladada al reino de la luz, de la vida, de la esperanza sin término en el cielo. Y este testimonio no es el de una persona aislada y por su cuenta, sino el testimonio de la Iglesia. A la misión uno es enviado y va en comunión con la comunidad que le envía y en comunión con la comunidad que le recibe.
Uno puede y debe ser misionero en su propia familia, en el ambiente donde vive, en el trabajo o donde se encuentre. Y no porque siempre esté hablando de Dios, sino porque vive de otra manera, y su vida resulta un atractivo para quien la conoce.
Pero Jesucristo habla de que seréis mis testigos hasta los confines de la tierra. Uno llegará hasta donde pueda, pero el horizonte misionero no conoce fronteras, es universal. En su corazón vive el deseo universal de llegar a todos, de que todos conozcan el amor de Dios manifestado en Cristo Jesús con el don de su Espíritu Santo.
Son quinientos mil misioneros y misioneras por todo el mundo, procedentes de todas las latitudes y destinados a todos los lugares de la tierra. También hasta nosotros, porque España es también país de misión y hace años que recibimos misioneros que vienen a evangelizarnos con sus vidas transformadas por el amor de Cristo. Este escuadrón de hombres y mujeres (más mujeres que hombres, porque ellas son más generosas) es el mejor testimonio que tiene la Iglesia ante el mundo.
La inmensa mayoría de ellos han dejado familia, casa, amigos, la propia cultura, etc. y se han entregado a la misión de llevar el Evangelio hasta los confines de la tierra. No lo hacen por dinero, ni por negocio, ni por fama, ni por ningún interés de este mundo. Lo hacen por amor a Dios y a los hombres a los que son enviados. Lo hacen gratis, dando gratis la fe que han recibido gratis. Y no para una temporadita, sino para toda la vida, dando su vida y gastándola para que otros reciban la vida que Jesucristo nos ha merecido en la Cruz y en la Resurrección.
Damos gracias a Dios por nuestros misioneros, pedimos por ellos para que sean sostenidos en su labor evangelizadora, nos sentimos alentados por su testimonio. Y extendemos la mano pidiendo una limosna para las misiones. Seamos generosos
En las últimas décadas se ha ido difundiendo la llamada “pirámide de la alimentación”, que intenta concienciar a la ciudadanía acerca de la necesidad de una alimentación sana y equilibrada. Con el tiempo hemos ido aprendiendo que conviene comer al menos cinco raciones diarias de frutas, verduras y hortalizas, así como pastas y cereales integrales (la base de la pirámide); también debemos consumir, con menor frecuencia, lácteos, legumbres, pescados y carnes blancas; la parte superior de la pirámide incluye las carnes rojas, los alimentos procesados y los embutidos, de consumo esporádico; y, finalmente, los dulces y la bollería ocupan la cúspide de la pirámide, porque su consumo debe ser muy restrictivo.
Lo que no se sabe tanto es que estas pirámides alimentarias, tal como las conocemos, surgieron en Suecia en la década de los años 1970. Fruto de la crisis del petróleo y del aumento de los precios, las familias modestas se encontraban en dificultades para asegurar una alimentación adecuada. La pirámide de la alimentación nació en este contexto de crisis económica y de inflación desbocada, para ayudar a las familias a llegar a fin de mes con la despensa y el estómago bien surtidos. Es decir, todo empezó por un motivo más socioeconómico que nutricional. También hoy hablamos de inflación, del coste de la cesta de la compra, del precio de la canasta básica, de las dificultades para llegar a fin de mes. En 2020 casi 3.100 millones de personas en el mundo no pudieron permitirse mantener una dieta saludable.
Y todo ello ocurre en un mundo que se desgarra entre el hambre y la obesidad, entre la desnutrición y el sobrepeso. Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay 650 millones de personas adultas que sufren obesidad, así como 350 millones de adolescentes y 39 millones de niños y niñas. Desde 1975 la obesidad se ha triplicado en el mundo. Da la impresión de que hemos aprendido la figura de las pirámides alimentarias, pero no las llevamos a la práctica cotidiana. Y también parece que la desigualdad en el mundo se agudiza y permanece.
Las desigualdades de nuestro mundo no son nuevas y podemos verlas, por ejemplo, en las pirámides del antiguo Egipto. Hace exactamente cien años, en noviembre de 1922, el arqueólogo británico Howard Carter descubrió la tumba KV62, perteneciente al faraón Tutankamón, en el Valle de los Reyes (Egipto). En su sepultura, entre otros muchos objetos, se encontraron un centenar de cajas con diversos frutos, cereales, vino y miel, así como 48 cajas de madera con carne. Sin duda, la alimentación de faraón era más rica, variada y abundante que la de los miles de esclavos que construyeron su pirámide mortuoria. Ahora bien, como dice el salmista, “no te preocupes si se enriquece un hombre y aumenta el fasto de su casa: cuando muera, no se llevará nada, su boato no bajará con él” (Sal 48,17-18).
La pirámide sigue siendo una imagen que nos ayuda a entender la injusta desigualdad de nuestro mundo, de un modo visual e intuitivo. Desde hace años, los informes del banco privado Crédit Suisse, presentados anualmente ante el Foro Económico Mundial de Davos, se apoyan en la figura de la pirámide para alertar sobre la tendencia global a la desigualdad y a la concentración de la riqueza. En el informe de 2022 se indica que la base de la pirámide está formada por el 50% de la población adulta mundial,que posee menos del 1% de la riqueza global, mientras que el 10% más alto de la pirámide disponedel 82% de la riqueza global. El pasado 22 de septiembre el Papa Francisco recibió a los participantes en el encuentro DeloitteGlobal, a los que dirigió estas palabras: “Muchas poblaciones o grupos sociales viven de forma no digna en el plano de la alimentación, de la salud, de la instrucción y de otros derechos fundamentales. La humanidad está globalizada e interconectada, pero la pobreza, la injusticia y las desigualdades permanecen”.
En otras ocasiones, el mismo Santo Padre se ha referido a la “pirámide invertida” como imagen adecuada para entender la Iglesia desde las claves del servicio evangélico y la sinodalidad. Así, dijo en su Discurso en la conmemoración del 50º aniversario de la institución del Sínodo de los obispos el 17 de octubre de 2015: “En esta Iglesia, como en una pirámide invertida, la cima se encuentra por debajo de la base. Por eso, quienes ejercen la autoridad se llaman «ministros»: porque, según el significado originario de la palabra, son los más pequeños de todos”.Más allá de las implicaciones eclesiológicas que esta afirmación incluye, quiero aquí subrayar la fuerza de esta imagen de la pirámide invertida para abordar la realidad del hambre en el mundo. ¡Ojalá los ricos y poderosos estuvieran real y efectivamente al servicio de las personas más pobres del mundo! Si así fuera, la realidad iría cambiando de acuerdo con el plan de Dios.
Nos lo exigen los millones de personas que sufren este flagelo del hambre. Según los datos del informe “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo” (SOFI 2022), elaborado por los organismos especializados de Naciones Unidas, hay 828 millones de personas que sufren hambre en el mundo, lo que significa el 9,8% de la población mundial. Este dato supone 46 millones más que en el año anterior y 150 millones más que en 2019, antes de la pandemia por covid-19.
Quiera el Señor que la ocasión que nos brinda el Día Mundial de la Alimentación, este 16 de octubre, sea un momento para avanzar en la conversión que el Señor nos pide: revertir la pirámide de la desigualdad para que cada persona pueda vivir en dignidad, lograr la seguridad alimentaria y disponer de una nutrición saludable.
Fernando Chica Arellano Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA